Disclaimer:
Good Omens es una serie de televisión basada en la novela de 1990 Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch de Terry Pratchett y Neil Gaiman.
Todos los personajes utilizados aquí pertenecen a su autoría.
Estas son una serie de historias cortas no relacionadas entre sí, en su mayoría sobre Gabriel y Belcebú, pero también habrá la aparición de otras parejas.
Las estrellas sobre nosotros
—Esto es lo más tedioso que he hecho en mi existencia… Y eso que una vez tuve que catalogar las almas en una guerra… — Indicó con molestia el señor de las moscas Belcebú —¡¿Estás si quiera escuchándome Gabriel?!
—L-lo siento… —Respondió el aludido con un sobresalto—Estaba observando las estrellas… Se ven tan diferentes desde aquí abajo…
Después del no-apocalipsis y el par de ejecuciones fallidas, los representantes del cielo e infierno fueron encomendados (en contra de su voluntad) a la misión de vigilar al par de traidores de Crowley y Azirafel en la tierra.
En esa ocasión se encontraban al aire libre, observando desde una distancia prudente a la pareja, sentados sobre una banca de madera y siendo apenas iluminados por unas cuantas farolas, la luna y las estrellas.
—Son estrellas Gabriel… Siempre están allí —Comentó con aburrimiento el demonio.
El arcángel no dejo de mirar hacia el cielo, sabía la posición exacta de cada uno de aquellos esferoides luminosos, pero era muy diferente verlos desde la ventana de su oficina a hacerlo mientras iluminaban el manto oscuro de la noche.
—¿No recuerdas cuándo fueron colocadas? —Preguntó de repente con aire nostálgico.
—No, los demonios no recordamos haya arriba ¿lo olvidas? ¿Caídos? ¿Repudiados del cielo?
Para el lord del infierno era muy difícil tener una conversación con aquel mensajero de Dios sin que este le sacará de sus casillas, había algo en su presencia que lo irritaba sobre manera, y no podía definir con exactitud que era.
—Todos los ángeles participamos— Continúo el castaño ignorándole— De hecho, nosotros colocamos varias juntos.
—¡¿Juntos?!
Aquella declaración alteró al príncipe del infierno quien volteó a ver a su contraparte con una expresión de desagrado total.
—Si… Los humanos las han nombrado de diferente forma en cada cultura o al menos eso escuche… Pero varias de las de aquí son obra nuestra.
Gabriel bajo la vista y con una sincera sonrisa explicó aquello al demonio, le invito a observar el espectáculo sobre ellos y Belcebú tuvo que admitir que era realmente fascinante. Al encontrarse todo el tiempo bajo tierra, ver el cielo era imposible, así que cuando sus ojos miraron las pequeñas luces su asombro fue natural.
—¿Verdad que son hermosas?
El señor de las moscas no contestó, pero el arcángel comenzó a explicar nuevamente desde de que estaban compuestas hasta que ángel puso cada una, estaban tan sumergidos en ello que ni siquiera se dieron cuenta cuando Azirafel y Crowley se levantaron para irse. No fue sino hasta que salió el sol que recordaron el motivo original que los llevo a la tierra.
—Mierda —Masculló el pelinegro para si mismo— ¿Cómo se supone que informaré de esto al infierno?
—Creo que nos distrajimos un poco…
—¡Esto fue tu culpa! ¡Tú y tus estrellas! —Se levantó con molestia de su lugar— ¡La próxima vez yo seré quien elija el lugar para vigilarlos!
Belcebú se fue de allí sin agregar más y dejando tras de sí un intenso olor a azufre que molestaría un par de días a los humanos alrededor.
Gabriel se quedó sentado un poco más, recordando la época antes de la caída, cuando todos los ángeles vivían juntos bajo el amor de Dios, con especial cariño vino a su memoria un pequeño querubín de largo cabello negro y profundos ojos azules llamado Ba'al con quién había colocado cientos de miles de estrellas en el cielo.
Cuando Belcebú llego a su oficina se lanzó sobre su silla y bufó con molestia, esa noche se dio cuenta del motivo por el que detestaba tanto a aquel arcángel, era debido a sus brillantes ojos lilas y esa sonrisa deslumbrante, cada vez que los miraba algo en su interior se retorcía, no era como cuando escupía moscas desde su estómago… Era cálido y se expandía por todo su ser.
—Estúpido Gabriel
Murmuró mientras se ponía a trabajar tratando de no imaginar qué clase de ángel había sido y como habrían sido sus días en el cielo mientras alineaba estrellas al lado del arcángel.
Espero que lo hayan disfrutado y cualquier comentario es bienvenido, muchas gracias por leer, un beso y abrazo.
