¡Hola a todo el mundo!
Os dejo disfrutar del prólogo y os cuento más al final.
TRILOGÍA METÁFORAS: TERCERA PARTE
PERFUME DE MUJER
PRÓLOGO
Las personas son como los perfumes:
"Vive en el tiempo; tiene su juventud, su madurez y su vejez".
"La personalidad se parece a un perfume de calidad: quien lo usa es la única persona que no lo huele."
"Que haga sonreír a quien lo lleve, o despierte el deseo de quien lo huela."
"Los que nos recordarán instantes que nos han marcado, momentos únicos e irrepetibles."
Pueden ser volátiles, profundos, pesados o ligeros, frescos, tranquilizadores, seductores…
OoO
Contrariamente a lo que todo el mundo pensaba, a Severus Snape no le gustaba hacer pociones en su tiempo libre.
¿Enseñarlas? Era su trabajo.
¿Hacerlas para la enfermería? Una obligación.
¿Venderlas para varios y variados "sectores de mercado"? Un sueldo extra. No era un santo, al fin y al cabo.
¿Pasarse encerrado en un laboratorio sus horas libres? Sólo si tenía un golpe de inspiración y quería comprobar que sus estudios eran correctos.
Le atraía la herbología. Cultivar le relajaba la mente. Sí, generalmente eran ingredientes para pociones, pero no quitaba que le gustaste regarlas, podarlas, meter las manos en la tierra, y si no había nadie cerca, les hablaba y les cantaba.
Eran buenas oyentes. Ni se quejaban y ni le juzgaban. Y no se le había muerto ninguna. Eso significaba que, al menos a esas plantas y flores, él les caía bien.
Hablar con Sprout, oírle cómo le alababa lo bien que cuidaba sus higos secos, era también un rato agradable.
Hasta que Aurora Sinistra comentaba irónica lo bien que él cuidaba todos los higos secos… Estúpida mujer.
También le gustaba investigar. «La ciencia avanza sobre cadáveres», rezaba el dicho. En su época de Mortífago, lo llevó a cabo en tantas ocasiones como le permitieron. Comprobaba cómo afectaban los hechizos y los maleficios al cuerpo, los nervios, los músculos, a la mente… el poder de la sangre para ciertos rituales… sólo de pensarlo, comenzaba a calentársele su propia sangre. Ya lo había dicho antes: No era un santo, al fin y al cabo.
Pero ahora que estaba bajo la tutela de Dumbledore, esos pasatiempos tuvieron que ser "edulcorarlos": en vez de cuerpos humanos, debía conformarse con diseccionar ratas, sapos, gallinas y gatos. Una lástima.
Aunque charlar sobre encantamientos y transformaciones con Flitwick y McGonagall era siempre estimulante para la mente. Incluso una partida de ajedrez contra Flitwick era entretenida, pese a que la mayoría de las veces perdiese.
Hasta que Aurora Sinistra le decía que no sólo la mente debía estimularse. «Mens sana y corpore sano». Estaría bien, si no fuese por el tono provocativo que usaba… Estúpida mujer.
El estudio de las Runas Antiguas siempre le llamó la atención. Aunque lo correcto sería, el cómo las civilizaciones antiguas conservaron sus conocimientos mágicos, a través de la escritura. Desde los jeroglíficos a las runas. Sólo Dumbledore sabía que él aún estudiaba japonés, pero los consejos que Bathsheda Babbling le había enseñado, para recordar cómo hacer los trazos en las runas, le fueron de mucha ayuda (qué él lo había conseguido adaptar a la escritura japonesa)
Incluso, si tenía un día relativamente bueno, hacía rabiar a Séptima Vector y dejaba que le vapulease con sus conocimientos de Aritmancia, quedando los dos satisfechos: ella catalogándolo de ignorante y él consiguiendo la información que necesitaba sin necesidad de pedírselo cortésmente.
Hasta que Aurora Sinistra comentaba entre dientes que para él no había diccionario ni ecuación capaces de explicar su comportamiento… Estúpida mujer.
Pero lo que de verdad le gustaba era la Alquimia. El estudio de transformar una materia en otra, la comprensión, descomposición y recomposición de la misma. El ingrediente necesario para que el resto de una poción o transmutación se integrasen y cumplieran su función. No sólo había que usar magia, sino también la lógica.
Hasta que se cruzó en su camino una estúpida mujer llamada Aurora Sinistra. Dejando toda lógica, no por los suelos, sino perdida por el cielo nocturno…
OoO
Tras prepararse un café con hielo -su favorito-, Severus se puso a buscar sus viejos apuntes de Alquimia. Una de las ramas de la asignatura era la perfumería y aromaterapia. Algún que otro mago o bruja se dedicaban en el mundo muggle a la creación de perfumes, haciéndose tremendamente ricos. Aunque también tenían que pagar muchos galeones para conseguir que el secreto de su éxito siguiese siendo «secreto». El Ministerio de Magia se encargaba de ello.
Él sólo estudió esa parte para aprobar el examen. No le había dedicado mucha atención.
Hasta el último "encontronazo" con esa mujer.
Si cerraba los ojos, casi podía notarlo de nuevo, cómo le llenaba los pulmones.
Su perfume.
El poder de la memoria olfativa y la reacción que le provocaba en su propio cuerpo, si ella estaba cerca.
Rebuscó entre sus apuntes. Como se imaginó, estaban casi al final de los mismos.
"Los perfumes, dependiendo de su composición, pueden clasificarse en los siguientes tipos: florales, frutales, cítricos, verdes, amaderados, orientales y chipres. Todos ellos, a su vez, pueden dividirse en diferentes subclases".
(Había una lista, con los distintos aromas que componían esas clases, por ejemplo, en los florales estaban las rosas, los lirios, el azahar… lo leyó un par de veces, viendo el obvio razonamiento de esa clasificación)
"Aunque los florales suelen ser para primavera, los cítricos para verano, y los amaderados y los orientales tanto para otoño como para invierno, siempre dependerá del gusto y de la personalidad de quien lo use."
Puso los ojos en blanco.
"Al igual que una pieza musical, los perfumes tienen diferentes partes. La cabeza o altas, el corazón o medio, y el alma o bajas"
Como las personas.
La primera impresión; el carácter; la esencia real.
"Las notas de cabeza, la primera esencia que se aprecia, crean la primera impresión, atrapan e impactan."
Coco y moras.
Los cocos siempre resultaban exóticos. Y muy prácticos, tanto la cáscara, la carne como el agua interior eran utilizadas.
Había una leyenda de Taití que decía que el primer cocotero surgió de la cabeza de una anguila llamada Tuna (pronunciado TOO—nuh). Cuando la diosa de la luna Hina (Hee—nuh) se enamoró del animal, su hermano, Maui (MAH—wee) lo mató y le explicó a la mujer que plantase la cabeza en la tierra. Sin embargo, Hina dejó la cabeza olvidada al lado de un arroyo. Cuando recordó las instrucciones que le había dicho Maui y volvió a buscar donde había dejado la cabeza, se encontró que había brotado un árbol.
De las moras, esas dulces curvas. Se dice que con las hojas de la planta se puede preparar un té afrodisíaco. Son unas frutas con mucha carga femenina, como las fresas o las cerezas, bajo la protección de Venus (el planeta y la diosa). También, cuenta el folclore que fueron unos frutos hermosos, pero que fueron maldecidos por Lucifer cuando fue expulsado del cielo, pasando del rojo al negro. Así como las fresas o las cerezas son rojas cuando maduran, las moras se deben recolectar cuando aún son de ese color, y no cuando oscurecen. Por último, también dicen que significan dolor, pena y arrogancia. Cuando alguien quiere recolectar el fruto, y se pincha con las espinas.
"Las notas de corazón. Cuando se disipan las notas de cabeza, son las más importantes y en mayor proporción en la fórmula, son las que dan carácter central a la fragancia."
Vainilla y Canela.
La vainilla, evocando los escasos recuerdos dulces de la infancia, comiendo helados en el parque o las tartas de postre del colegio. Un olor que calmaba el alma y el cuerpo, relajante y placentero. Que le hacía sentir en casa (aunque, en su caso, su hogar fue Hogwarts).
La canela. Usada en la antigua China en tratados de medicina, y en Egipto para embalsamar a los faraones. Como incienso, daba una sensación de calidez. Una esencia también placentera, pero en el sentido más adulto. Realzando el lívido, sobre todo el masculino. No en vano, era uno de los ingredientes utilizados en varias pociones amorosas.
"Las notas del alma, las más duraderas, la esencia y carácter real de un perfume. Cuando se evaporan las dos anteriores, son las que finalmente te perciben, cambiando radicalmente de una persona a otra al contacto con la piel"
El sándalo.
Una madera utilizada en varias culturas, religiones y rituales mágicos.
Protección. Su significado principal era de protección.
Usada también por los egipcios para la momificación. Y en la medicina tradicional China.
En la India, como incienso, purificaba el alma, relajaba la mente, ahuyentaba los malos espíritus.
Ayudaba a alcanzar el conocimiento de identidad propia, seguridad, estabilidad y confianza en uno mismo.
"Las personas utilizan el o los perfumes con los que más se sienten identificados. Aunque es el inconsciente el que también tiene una gran influencia. Ese "Sexto Sentido", más o menos desarrollado"
Casi al final de los apuntes, había una frase subrayada.
"El perfume, la mayoría de las veces, será un fiel reflejo de la personalidad del portador"
La pregunta que siempre caía en el examen.
Esa era la verdad absoluta. Era una certeza.
Que ahora no le quedaba más remedio que aceptar.
"Así, las personas que prefieren los aromas florales son felices, independientes y con una vitalidad capaz de contagiar a todo el mundo…"
No pudo evitar pensar en Lily. Así era ella. Tan alegre, tan vital… Su perfume de flores…
Pero eso se acabó.
Esa flor se había marchitado.
Aurora usaba los orientales con toques amaderados.
"Lo que implica que sean personas seductoras, apasionadas y terriblemente misteriosas".
Porque todos esos aromas unidos, ese perfume, era Aurora Sinistra.
Exótica como el coco, femenina como las moras, relajante como la vainilla, excitante como la canela, y protectora como el sándalo.
Y a él le encantaba.
oOo
Antes de nada: Ingrid, perdóname, prometo seguir con el proyecto que tú y yo sabemos.
Ahora sí: Vuelven mis peroratas XD XD...
Os presento, por fin, la tercera parte de "Trilogía Metáforas". (¿Os guta el nombre?) Esta sería la tercera parte de "Un café, sin lógica y con hielo" y "Libros y mujeres".
Aunque ya han pasado unos días desde San Valentín, esta historia transcurre por estas fechas, así que me he decidido publicarla.
También, quise que este fic fuese un one-shot, como sus predecesores, pero no he tenido manera de encajarlo. Cuatro textos diferentes escribí, de mayor o menor longitud. Hasta que decidí unir (espero que con acierto) todas las ideas y crear esta historia.
Si ya me habéis leído antes, me encanta investigar sobre lo que escribo: Las frases iniciales son citas de personajes famosos y el significado de los componentes de un perfume estás sacados y contrastados de varias webs.
Es un fic corto, tiene siete capítulos. Así que publicaré, de uno en uno, cada miércoles.
Si habéis leído hasta aquí, muchas gracias por volverme a soportar.
¡Un saludo para todos!
Robin Fleur
(P.D. Sí, este fic también es un pelín homenaje a Alan Rickman, y la pelicula "El Perfume, historia de un asesino")
