-Naruto, ¿cuantas veces te tengo que decir que no hables con la boca llena? -hablo la pelirosa, mirando a su rubio amigo quien estaba saludando a las personas con la boca llena de ramen.
-ump~ perldon Sakura-schan -dijo el rubio aun con la boca llena de ramen, mientras agarraba una servilleta para limpiar su boca- ya, ya no tengo la boca llena dattebayo.
La contraria no pudo evitar soltar una risa, aunque Naruto ya tuviera casi veintiún años, había veces que volvía a tener la actitud de un ingenuo niño. Después de eso ambos amigos se despidieron con dirección a sus respectivas casas y Naruto iba feliz, pero se paro detenidamente en medio de una calle y volteo hacia arriba, las estrellas estaban hermosas cuando estaban así el sentía que tan solo al estirar sus manos las podía agarrar y poderlas coleccionar, lastima que no podía, pero muy pronto navegaria sobre estas pescandolas con una caña de esperanza; el vuelco surruco su pecho y la melancolía fue disparada hacia sus pensamientos, dejaría la tierra por el infinito cielo ¿Acosta de que? De ya no poder entrenar varias horas hasta quedar hambriento e ir a Ichiraku por un delicioso ramen, ni enseñarles a los niños de la academia nuevas técnicas, o ni arreglar el jardín de su casa para después acostarse en medio de este disfrutando el día, y de la noche no poder ver ni salir con sus amigos y tampoco con él.
Estiro su mano hacia el cielo. El agua encharcada en sus ojos con miles de recuerdos reflejo el cielo estrellado, mientras el nudo que oprimía su garganta solo provocaba que las lágrimas ya casi salieran.
-¿que haces usurantokachi? -pregunto una voz muy conocida por Naruto quien inmediatamente volteo, obvio sin antes restregar su manga para quitarse el agua acumulada en los ojos.
-oh, Sasuke regresaste -exclamo el rubio, con su sonrisa característica, tan cálida y acogedora. Seguido de esto Sasuke empezó a contarle al blondo como le había ido en la misión mientras se dirigían a la casa de este.
-adelante pasa aunque sea solo un rato, vienes cansado de la misión, tengo té y ramen -invito el Uzumaki explicando las razones del por que Sasuke debía entrar el cual acepto.
Cabe decir que el azabache se sorprendió al ver la casa de Naruto recogida, después de eso el blondo le ofreció una taza de té y Sasuke la acepto, se sentaron y el Uchiha le platico al otro que tipo de descubrimientos había hecho en esta misión, saco un pergamino y empezó a explicar que tipo de cualidades había descubierto. Pero Naruto no le ponía atención, solo veía como los sedosos pelos morochos caían de forma recta y como de vez en cuando se movían, también la firme voz del mismo que hipnotizada junto ese ojo morado que era tapado por su mechón. Sintió el temeroso pero tentador impulso surgir en su mente, pero no, no y no, no quería ser egoísta, aunque tuviera poco tiempo no quería usar a las personas así como así para después dejarlas, por lo que un nuevo sentimiento de agonía emergió ahora en su garganta de no saber que hacer, que hacia ¿ser egoísta? O no serlo, ¿haría un cambio o no? En estos momentos era un caos, y el estaba entre la fina línea de decidir que hacer, hasta que aquella voz le dio una respuesta.
-¿que pasa dobe? -pregunto y Naruto suspiro y solo respondió:
-déjame ser egoísta, solo por hoy.
Dicho esto el rubio planto un pequeño beso en los labios del contrario quien solo estaba aturdido, después de separó con vergüenza pero firme recibiendo un silencio por parte del contrario que se transformó en una risita, enrollando el pergamino que tenía en las manos y acercándose a Naruto para decirle:
-y mañana también.
~
La mañana de presentaba con alegres rayos de sol que entraban por la ventana indicando que hacía buen clima y como no eran muchos, los colores de la habitación se veían cálidos y neutros, dando una sensación de paz que era opacado por el pequeño sonido rechinante de la cama del Uzumaki, donde se encontraban nada más y nada menos, que este y el último Uchiha consumado su amor.
Naruto miro como los sedosos cabellos del azabache colgaban de su cara dejándola ver toda, y el rubio no pudo evitar estirar la mano para tocarlos sutilmente y el contrario al percatarse de esto como respuesta solo le sonrió, en ese momento Naruto se aferro a él a su blanca espalda, notando que tenía uno que otro rasguño, que al rubio le saco una sonrisa, era tan... Maravilloso como si el día se pusiera de acuerdo con sus sentimientos para brindarle este bello momento, aunque fuera solo hoy, ahora cálidas lágrimas cargadas de sentimiento arrullaban sus mejillas sonrojadas. Lágrimas que no tardaron en llegar a su mandíbula teniendo contacto con el blanquecino hombro del azabache, provocando que este se separara para ver que tenía el rubio.
-¿te duele? -pregunto preocupado, deteniéndose, recibiendo un no con la cabeza de Naruto-¿entonces? -pregunto nuevamente.
-dame todo tu amor hoy -respondió, ignorando las preguntas hechas y con lágrimas a montones, resbalando de sus ojos, haciendo que Sasuke sonriera de forma enternecida.
-hoy, mañana y toda la vida -dijo con tranquilidad, juntando sus dos frentes y haciendo que Naruto se abrazara a el con más fuerza para continuar.
El acto tuvo, mimos, besos, palabras de amor, donde hablaban de su presente con ilusión y esperanza, llenándose el corazón de miel con los mimos y enrollandose en la embriagante sensación que provocaban los besos, hasta que que sus cuerpos se liberaron con una sincronización satisfactoria agotandose de tanto amor, por lo que cayeron el los brazos del morfeo.
Pero ahí estaban el par de ojos azules más vivos que nunca, velando por el sueño del azabache, mientras delineaba sus facciones con sus dedos, contaba cuantas veces fruncía el ceño u hacia muecas a su tacto, admirandolo y viendo como la luz inundaba las mejillas blancas de vida, tan magnífico hiponitzado por el hoy que le brindaba este preciado momento que estaba en su máxima pureza, encapsulandolo en su corazón donde se lo podría llevar al sueño eterno sin remordimiento, por que hoy pudo experimentar como dos almas enamoradas se entrelazan conspirando juntas en el sigilio de sus corazones, haciéndolos delirar en la bruma del llamado amor. Naruto dio besos en toda la cara de Sasuke, cincuenta y cinco para ser exactos y termino con uno en la boca.
Y supo que siempre guardaría ese hoy en el mañana de la eternidad.
~
La tarde acunaba la aldea de forma abrazadora, y el "héroe de Konoha" se encontraba en unos de los tantos árboles del bosque, empezando a ver como las luces despertaban en las casas y calles, de seguro Sasuke ya se despertó, pensó el rubio soltando un suspiro de enamorado, ya casi era hora por lo que empezaría a despedirse, balanceo sus pies inhalo y exalo, sabia que ya no comería ramen, que ya no pasaría momentos divertidos con Sai, Kiba, Shikamaru, Shino, El cejotas, y Chouji, ya no podría ir de vez en cuando a la florería de Ino, y que ya no podria escuchar los regaños de Sakura-chan, ni tampoco ir a las clases de cocina de Hinata, ya no veria a Kakashi-sensei leyendo sus libros en la oficina del hokage, ni al capitán Yamato venir de vez en cuando a la aldea, ni escuchar "el poder de la juventud" del cejotas-sensei y tampoco ir a comer ramen con Iruka-sensei, tampoco festejar con Gaara que ya era hokage. Cierto esa palabra su sueño ser el hokage, por ahora de quedaba a medias y pedía una disculpa a Tsunade obaa-chan ya que el lo dijo frente a ella, se paso recordando y agradeciendo a las personas que pasaron por su vida. En su última tarde Uzumaki Naruto, el ninja cabeza hueca, y héroe de Konoha, se encontraba memorando sus recuerdos más preciados en una sinfonía de risas y alegría que reflejaba su sincero corazón.
-gracias a todos lo que estuvieron en mi vida y me brindaron buenos momentos, ¡Dattebayo! -menciono con felicidad en su voz, ya que no seria muy bueno de su parte despedirse llorando, no no no.
Bajo de la rama del árbol y camino a lo que ya era su inminente destino, admirando los frondosos árboles que le rodeaban y la bonita vista que se le brindaba.
Iba recordando con cariño cada momento hasta que llego con esa persona que le hacia perderse en sencasiones desconocidas que le hacían delirar, Sasuke, era su nombre. Recordó las últimas palabra que le dijo con ese tono anhelante, que se sintió tan culpable. Le hubiera gustado, despertar con el todas las mañanas, cumplir sus pequeños grandes anhelos con el, haber querido que viera como lograba su sueños y viceversa, tener mañanas cálidas entre mimos y darle cincuenta y cinco besos todos los días, en pocas palabras vivir con el una eternidad, lo lamentaba tanto, había tantas posibilidades tantas cosas que hacer juntos. Pero ahora empezaría a pescar estrellas coleccionandolas para su llegada y que estas alumbraban su camino a la eternidad.
Por que, hoy no se pudo~
dijo esto mientras ponía sus manos en sus bolsillos, para después esbozar una sonrisa.
Pero mañana, si Sasuke~
Gracias por leer =)
