"Fear makes us feel our humanity." — Benjamin Disraeli


Todos estaban jugando en la nieve, haciendo muñecos y lanzándose bolas. Todos menos Eleven -Jane, la gente en la calle la llama así ahora-. Ya que no le gusta, ella odia la nieve. No tiene color, no tiene vida, es helada y húmeda también. Pero sobre todo es una prueba de lo que vivió antes de que Hopper la encontrara.

(era su recuerdo de haber pasado fríos, comer ardillas y atacar a un hombre que en el fondo sabía, le iba a hacer daño).

Odió cada segundo de esos momentos, aún tiene pesadillas de ello. Y esa mañana cuando vio por la ventana como nieve caía, Hopper la encontró llorando en una esquina. Se preocupó por ella, hacía tiempo que no la encontraba de ese modo y se había espantado. Le preguntó que estaba mal. Y ella habló.

No le gustaba la nieve, y verla le hacía pensar que venía a hacerle daño de nuevo; y que de seguro, esta vez nadie la ayudaría. Le contó con detalles aquel viejo diciembre, lo que había hecho antes de que la encontrara. Y le confesó que era por un momento esta era una señal de que Hopper la debía echar ya que seguramente era una molestia.

¿Por qué quien más sino ella, se aterraría por cual cosa que cae del cielo que ha visto en la televisión, le trae alegría a la gente? Nuevamente demuestra que no es normal y jamás lo será.

Pero entonces Hopper la abrazó, porque a él no le importaba si ella le tiene miedo a la nieve, a los fantasmas o a las matemáticas. Ya que era normal tener temores, maldición, ¡si esos hasta él los tenía!, pero como adulto elige no decírselos a nadie, mucho menos a la niña que tiene entre sus brazos. Porque él debe hacerla sentirse segura, debe de protegerla y cuidarla. O al menos, eso fue lo que Hopper le confesó.

Eleven no tenía razones para pensar que le estaba echando mentiras. Por lo acontecido meses atrás sabe que la relación entre ellos había cambiado. No había más secretos ni mentiras. La liga azul en su muñeca era prueba de ello. Y en ese momento se sintió normal.

Por primera vez sintió que temer ese tipo de temores era normal.

Porque Hopper también tenía algo que temer.

Por lo que ahora, Eleven mira desde la ventana como sus amigos juegan en la nieve, negándose cuando la invitan a unirse. Sabe que llegará un día en el que pueda salir a con ellos, pero mientras tanto los mriará a la distancia; Hopper le dijo que nadie la obligaría a hacer lo contrario, y que se tomara el tiempo suficiente para superarlo. Entonces alza la miraba, y mira que Hopper parece hablar con Mike sobre algo. Al notar al chico mirar la nieve y luego a donde está sentada, ha de imaginarse de que estarán hablando. Por lo que cuando siente como alguien se sienta junto a ella no dice nada, ya sabe quien es antes de que hable.

Pero no lo hace de inmediato, en su lugar, se quedan en silencio por unos momentos.

Todavía encontrando increíble que estén ahí juntos. Y encontrándose viendo lo que tanto terror le trae a Eleven en esos momentos.

—Yo le temo a muchas cosas también, ¿sabes?, no tiene nada de malo.

Eleven sonríe cuando Mike le toma la mano, y con un suspiro lo mira. Sabe que él tiene temores, lo estuvo escuchando por casi un año como para no saberlo. Sin querer había entrado a su mente. Pero más que nada sabe que es verdad por la fuerza con que la abraza siempre que se vuelven a encontrar.

Por eso ella decide ser valiente en esos momentos. Y no había nada más valiente, que aceptar las debilidades. Porque puede que ella pueda mover cosas con su mente y cerrar puertas entre mundos. Pero sigue siendo humana.

Y en esos momento hace lo más humano posible, que es abrirse a Mike.

—Hopper me encontró en el bosque, había nieve en todas partes…


NA. Siempre pensé que por lo que vivió, Eleven podría tener un miedo hacia la nieve, por lo que resultó esto. Iba a escribir algo referente a la tercera temporada, pero me ganó esto. Espero que les guste y perdonen si hay mucho ooc, es la primera vez que escribo para el fandom. Gracias!

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