Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.
En la vida, hay momentos precisos en la que la fortuna te sonríe, en los que te sientes la persona mas afortunada de todo el mundo por el simple hecho de haber tenido un destello de esperanza. Esos momentos, donde sonríes como estúpido baboso, son los que pensé que nunca me pasarían y a los cuales no se si deba o no arrepentirme por mas que lo haya disfrutado.
-Meses atrás-
- ¡Kotori-chan! -grito mi mejor amiga que me perseguía desde no se cuanto- ¡Para un segundo!
Solté una pequeña risita al escucharla hacer ese pequeño berrinche. Ella siempre había sido así; berrinchuda.
Detuve mi andar en la gran ciudad, giré sobre mis talones y le sonreí a la hiperactiva pelinaranja que esperaba mi respuesta a sus constantes gritos- Honoka-chan, buenos días -les juro que quise aguantar la risa cuando la vi jadeando como un perrito que no había tomado suficiente agua, pero me fue imposible: una divertida carcajada escapo de mis labios cuando ella bufo.
- ¡No te rías de mí! -fue lo que dijo con su falta de aliento- sabes bien que no puedo correr tan rápido como tu… -desvió la mirada, no porque estuviera apenada o algo así, si no porque era su manera de marcar su berrinche aun mas.
-Eres tan linda que no puedo tomarte enserio cuando haces eso~ -pique su nariz tras soltar una última risita- Honoka-chan, sabes que hacer rabietas conmigo no te funciona.
Hubo un pequeño minuto de silencio entre nosotras, en el cual mi ojiazul amiga soltó un suave suspiro y me sonrió cual niña pequeña después de hacer una travesura.
-A ti no te puedo manipular, Kotori-chan -saco la lengua como si estuviera bromeando sobre lo que decía- pero en fin~ ¿terminaste de trabajar el día de hoy?
-Claro, ¿y tu?
- ¡Por supuesto! Aunque trabajar con niños es un tanto agotador… -rio en queja. De verdad odiaba hacer eso.
Honoka-chan tenía la extraña idea de que ser maestra de kínder era fácil, puesto de que ella tiene alma de niña… Lo que no conto en la ecuación es que los niños necesitan diciplina, así como ella la necesita, pero mil veces mas.
-Animo, ve el lado positivo -palme su espalda cuando me posicione a su lado.
- ¿Cuál? -me miro en busca de una esperanza a su problemática.
-Espero que tu me respondas eso -le di otra palmadita en la espalda y comencé a caminar, conteniendo mi risa porque sabia que esa pequeña diablito se había caído y levantado como en las caricaturas cuando algo los toma por sorpresa.
- ¡Eres injusta~! -dijo cuando estuvo caminando a mi par- ¿Por qué ya no recibo palabras de apoyo de tu parte? Antes me decías que todo iba a estar bien, ahora parece que te gusta molestarme…
-Umi-chan me enseño bien sus trucos -me encogí de los hombros con una ligera sonrisa nostálgica- ah, de verdad la extraño, ¿tu no?
-Solo sabes cambiarme de tema -negó con la cabeza, pero al instante asintió- aunque concuerdo contigo. Hace falta la presencia de Umi-chan en nuestras vidas, ella es la que se encarga de sacarme de problemas y tu de consentirme, ahora se siente como si hicieras las dos cosas al mismo tiempo.
-Es parte de mi deber -puse mi mano sobre mi pecho y de inmediato reí- sé que Umi-chan volverá, cuando vuelva con el amor de su vida, estará de nuevo con nosotras.
- ¿Quién creería que esa pequeña traviesa seguiría a una azafata de cabello rojo porque según ella fue amor a primera vista? -inquirió al asentir con la cabeza- "En sus ojos vi una chispa especial, algo que no había presenciado en años. En definitiva, quiero conocerla mas" -imito a la casi perfección las palabras de nuestra amiga peliazul antes de irse en busca de esa chica.
-Siempre pensé que Umi-chan era cursi, pero no a que punto -dije con una sonrisa- pero me alegra que sienta eso por alguien, es un tanto tranquilizador saber que no se va a quedar sola con su arco.
-Ya comenzaba a ser raro que no tuviera ningún atisbo de que le gustara alguien –la pelinaranja frunció el ceño y sacudió sus manos suavemente- llegue a pensar que se volvería asexual.
- ¿Umi-chan? -pensé en esa idea, no sonaba nada descabellada, a decir verdad- puede que tengas algo de razón, Honoka-chan.
-Casi como tú, Kotori-chan -ella se paró enfrente de mí y con una inocente sonrisa comenzó a balancearse sobre su eje- estas tan enfrascada con tu trabajo que no te das un tiempito para conocer a personas nuevas y en tal vez encontrar el amor~
-Eso suena un poco fantasioso -palme su cabeza como si de un perrito se tratara- no tengo interés en ese tipo de cosas -sujete mi bolsa de mano con cierta fuerza- hay un millón de cosas que quiero hacer como para embobarme en una persona.
- ¡Kotori-chan! -sacudió rápidamente la cabeza para retirar mi mano. Sus ojos delataban que esta vez no era juego lo que me decía- ¡Que seas policía no significa que no puedas conocer a alguna personita especial!
Es cierto, trabajo como policía de un museo popular y famoso en la ciudad. En el se exhiben las pinturas, esculturas, artefactos y demás de increíble valor histórico y económico. Trabajo ahí desde hace bastante tiempo, a decir verdad, había dedicado mi vida a proteger esos hermosos artilugios de nuestros antepasados. En mi guardia, ningún ladrón usurpador había logrado entrar sin sufrir las consecuencias de sus actos.
- ¡Tienes 25 años! -reclamo mi mejor amiga al alzar los brazos y agitar los brazos en el aire- eres bellísima, es más, ¡eres hermosa! Podrías conquistar a quien tu quisieras, ¡y no te quedarías sola!
-Pero Honoka-chan...
- ¡Solo pones excusas! -se dio la vuelta y comenzó a caminar cual troll enojado: golpeando el piso con los pies y encogiéndose de la espalda.
- ¿De nuevo? -libere un tenue suspiro de mi boca al verla así- es usual que haga eso cuando se enoja, ¿pero porque tiene que ir a la tienda de ropa? -una pequeña gota de sudor viajo por mi frente en ese acto.
Ya era una conversación normal entre Honoka-chan y yo, y el resultado terminaba siendo el mismo; ella enojándose por mis decisiones amorosas.
No me malinterpreten, en verdad si e estado pensado en esa situación. No odio la idea de tener una pareja, pero siento que con mi trabajo seria completamente inútil tenerla. No le daría el tiempo que merece y terminaría conmigo a la semana de estar saliendo.
-Sera mejor seguirla. La ultima vez que la deje sola en una tienda de ropa estando en ese estado, termino por comprar un vestido que le quedaba muy chico y lloro por dos días porque pensó que había engordado- empecé mi andar, en busca de la salud de la cartera de mi mejor amiga.
En lo que caminaba, no me di cuenta de que una persona que no alcance a ver paso corriendo sumamente cerca de mi, haciendo que tirara mi bolso contra el piso.
- ¡Oiga! -grite en vano, pues esa persona ni se inmuto- pero que lindo –comente con obvio sarcasmo.
Iba a agacharme por mi bolsa, pero una figura fue mas rápida que yo cual flash amarillo y levanto mi bolsa en un dos por tres.
-Es un desperdicio que una bolsa tan linda haya caigo al piso de manera tan estrepitosa -hablo esa nueva presencia, una voz cual seda que hechizaba con las primeras palabras pronunciadas.
¿Han conocido a una persona que con la primera vez los deja completamente mudos? Dioses, que esas cosas no pensé que me pasaran a mi. La joven que me ayudo con mi bolso; era unos tres centímetros mas alta que yo; sus ojos eran de un azul claro, incluso mas que los de Honoka-chan; un cabello dorado que deslumbraba con el sol y que llevaba amarrado con una liga blanca para lograr la cola de caballo, su flequillo era custodiado por un par de broches blancos; y piel blanca como la nieve. Y viéndola un poco mas, según yo "de manera discreta", observe lo que traía puesto, que consistía en; una blusa blanca; chaqueta de cuero negro con varias bolsas; jeans azules que eran sujetados con un cinturón marrón; botas Chelsea; y, por último, unos audífonos tipo casco azul cielo.
- ¿Te encuentras bien? -hablo con finura, pero delataba un poco su preocupación por el hecho de que estuviera tan callada- ¿será que fue muy impactante de que tiraran tu bolsa?
Mi subconsciente obligo a mi cuerpo a moverse, a sacudir la cabeza y estirar la mano para que la joven me entregara la bolsa-Y-Yo… -trague saliva y carraspeé un par de veces- y-yo... g-gracias -fueron las tenues palabras que salieron de mis labios.
En contestación, la rubia sonrió ¿enternecida es la palabra? No sabría decirlo, puesto que su sonrisa simplemente me dejaba sin palabras.
-Me alegra saber que doy buena impresión en las personas -ella dio un paso seguro y quedo un tanto cerca de mi espacio personal- por cierto, creo que se te cayo otra cosa.
- ¿E-enserio? -miré hacia abajo y no vi absolutamente nada que fuera de mi pertenencia- ¿Qué fue lo que…? -al levantar la mirada, unos bellos ojos azules fueron los que me interceptaron.
-En realidad no era nada -de sus labios salió una divertida risita- solo era una excusa para ver tus lindos ojos ambarinos -sus palabras fueron sinceras, lo sabia por aquella sonrisa que en un dos por tres me desarmo.
- ¿E-eh? -mis mejillas se encendieron con ese comentario.
-Nos vemos después -con un guiño en el ojo izquierdo paso a mi lado, dejando en el aire como recuerdo su perfume a menta.
-A-adiós -musite torpemente- ¿q-que paso? -pregunte cuando me gire para verla marchar. Apenas carburaba las emociones vividas en tan poco tiempo.
Aun no entendía por qué mi corazón latía con tanta fuerza ni el porque mis manos comenzaban a sudar con tanto nerviosismo. Era una sensación incomoda, pero a su vez reconfortante; cálida, a decir verdad. No sabría decir con exactitud la razón de esos confusos sentimientos, pero quería descubrirlos, anhelaba en el futuro volver a toparme con esa bella jovencita y con ella ir revelando los misterios que encubría mi corazón.
-Ese mismo día, pero en la noche-
Si se preguntan por mi triste y desolada alma… Pues cuando logre reaccionar correctamente, me encamine a buscar a Honoka-chan que para mí mala suerte había comprado unos pantalones que claramente no le iban a quedar. Pero, en fin, cuando me cuestiono sobre el porque había tardado tanto (así es ella, primero esta "enojada" y luego vuelve a su estado normal) le dije la verdad y esa me costo caro. Me pregunto hasta lo que no por esa jovencita que apenas había visto una vez, incluso se ofreció a perseguirla si la veía en la calle… Y si, si la creo capaz.
Intente ignorarla el resto del camino, porque usualmente la acompaño a su casa, pero es casi imposible cuando ella pone tanto ímpetu en preguntas que en verdad no puedo contestar: "¿Cómo se llama?" "¿Qué tan guapa es?" "¿No le pediste su numero?"
Al menos logré silenciarla cuando le dije que tenia que ir a trabajar…
"No se te olvide informarme si es que sabes algo de esa chica, ¿escuchaste? ¡Ella puede ser el amor de tu vida, y TU desobligada, no la dejaras ir!"
Aquel fue el mensaje que me envió Honoka-chan antes de empezar mi turno. No me sorprende, a decir verdad, esperaba algo así.
-A veces me gustaría saber de donde saca tanta energía -negué con la cabeza al momento de entrar al museo y pasar tarjeta para dar inicio a mi turno.
Al entrar al museo, fui directo a los vestidores donde me coloqué mi uniforme; Un sombrero negro con una franja dorada y el emblema del museo que era como una pequeña estrella con varios picos; una blusa de manga larga de color gris con rayas verticales de un color gris oscuro; un saco blanco con una línea dorada que cubría desde la solapa, puños, y las solapas de los bolsillos; una falda gris corta hasta por arriba de la pantorrilla; y tacones bajos de color negro.
-Empecemos con esto -asentí con energía al momento de caminar por los pasillos del museo.
Desde que tengo memoria, siempre me han gustado los museos, la historia es una de mis mayores pasiones. Pero no quiero investigarla, quiero protegerla a toda costa. Me convertí en policía con el fin de proteger tanto a los inocentes como a sus vienes preciados.
-Minami-san -detrás de mí y con una sonrisa me saludo mi mas fiel compañera en las guardias de noche- ¿Qué tal tu día?
Sonreí complacida de saber quien era con solo escuchar su voz. Di la media vuelta sobre mis talones y asentí.
Ella vestía el mismo uniforme que yo, salvo que en su mayoría era de morado y con algunas tonalidades mas suaves.
-Bastante bien, Nozomi-chan -le dije con una amistosa voz- ¿Por qué me sigues diciendo por el apellido? Nos conocemos desde la escuela de policías, ya nos tenemos confianza, ¿o no?
-En eso tienes razón~ -me dio una risita cómplice al momento de balancear un poco su cuerpo- es solo que no siento que sea correcto hablarte con tanta confianza cuando eres la jefa.
Reí en respuesta a sus palabras. Es cierto, me habían asignado como jefa hace apenas unos meses, pero en verdad solo era un titulo y aumentaba el papeleo, fuera de eso, seguía siendo la misma chica que se va a tomar todos los viernes después de una buena guardia.
-No exageres, tu eres mi amiga- di un paso para acercarme a ella- yo sigo siendo la misma Kotori que ha estado contigo desde el principio, Nozomi-chan -ladeé la cabeza y mantuve mi fiel sonrisa.
-Ya veo… -guardo silencio por unos segundos y después asintió enérgica- Kotori-chan, ¿Por qué tienes que usar ese bello encanto conmigo? Sabes que, si no fuera por que estamos en el trabajo, yo ya te hubiera comido, pajarita~
-Pero mira cómo me rio -fingí molestia y me encogí de los hombros- ¿Por qué mejor no te pones a trabajar en vez de fantasear?
-No se puede cuando tu bella jefecita usa faldas tan pequeñas~ -me guiño el ojo y yo reí en respuesta.
-Contigo la vida es una risa, Nozomi-chan -me dila vuelta tras dejar de reír- será mejor que comencemos con la guardia, ¿sí?
-Iré por la derecha y tu por la izquierda ¿Cómo siempre? -asentí y estoy segura de que ella imito mi acción- entendido capitana~
Ambas nos fuimos por diferentes caminos. Era nuestra preciada rutina de cada noche, ella vigilaba la mitad del museo y yo la otra, y después nos rotábamos. Confiábamos en nuestros compañeros, pero aun así nos gustaba cerciorarnos de que todo estuviera bien.
-Aunque hoy se ve muy tranquilo el museo -camine por el área donde se encontraba la joyería en exhibición- tú no te iras lejos, ¿escuchaste? -señale a una de nuestras mas recientes exposiciones.
Era un brazalete aderezado con ónix y diamantes en forma de una pantera. Creado en 1952 para la Duquesa de Windsor, Wallis Simpson.La parte inferior de la pantera es una estructura articulada de plata hecha para rodear la muñeca y cada ojo es una resplandeciente esmeralda. Una completa belleza cabe destacar.
Me gire sobre mis talones para ver si había alguna anomalía. Al dar un par de pasos a la, el aire se sintió helado como en invierno; tenia un mal presentimiento. Así que de inmediato me di la media vuelta y el brazalete ya no estaba, pero en su reemplazo había un agujero en el techo hecho de manera limpia y la vitrina que protegía el brazalete había compartido la misma suerte que el techo.
- Pero ¿cómo? -agitada me acerque a la escena- no había indicio de peligro hace unos segundos – mire en busca de algo que el usurpador hubiera dejado como evidencia. No había absolutamente nada.
Gruñí de frustración, ¿Cómo maldita sea pasaban esas cosas sin que nadie se diera cuenta?
-Esto no puede quedar así -tome mi radio y sintonice con la estación de Nozomi-chan- te necesito en la exposición de joyas… Nos han robado el Brazalete Pantera de Wallis Simpson -mi voz se había convertido en una profunda y tétrica, una que delataba que hablaba enserio.
-Iré enseguida -como esperaba, la pelimorada reacciono de la misma manera que yo.
En cuanto llego, nos dedicamos a buscar con otros compañeros y una unidad especial anti-robos que pensé que no íbamos a necesitar jamás. Dioses, sí que el ladrón increíblemente bueno. No dejo ni indicios de que hubiera alguien ahí, salvo del agujero en el techo que dejo porque imagino que me vio. Pasamos horas buscando algo que nos diera indicios, también buscamos y rezamos para que el ladrón se hubiera tropezado y cayera en la acera para poder esposarlo. Pero no, solo nos acompañaba la noche y las sirenas de la unidad especial.
- ¡Maldita sea! -le di un fuerte golpe al casillero donde se encontraban mis cosas- ¿¡Porque estas cosas me tienen que pasar a mi!? -brame furiosa por mi incompetencia.
Me sentía inútil, impotente ante esa situación. En mis años ahí, nunca habían robado nada, NADA, y en un torpe descuido logran robar una de las joyas mas valiosas del museo.
-No te culpes -hablo la pelimorada que rápidamente tomo mi puño antes de que se estrellara contra el casillero de nueva cuenta- no dañes tus manos, no resolverás nada gritando y golpeando a diestra- siniestra.
Cerré los ojos, intentando concentrar todas esas emociones negativas y suprimirlas con todo mi ser- Es una manera para quitar la frustración que tengo -tome y solté aire casi al instante- odio esto, odio sentir que ya no puedo hacer nada…
-Hey -sentí el cómo sus manos se posaban sobre mis hombros, intentaba transmitirme tranquilidad- deja de pensar en eso. Debes de levantarte y aprender de los errores -al abrir los ojos, una sonrisa comprensiva me recibió cálidamente- sé que no podemos hacer nada y que incluso es probable que no veamos esa joya hasta que atrapemos al ladrón. Y por eso mismo nos esforzaremos hasta que caiga y recuperemos lo que nos fue robado, ¿verdad?
Mentiría si dijera que no seguía enojada, pero si soy sincera, una parte fue aminorada por las palabras alentadoras de Nozomi-chan.
-Lo entiendo -forcé una sonrisa, quería que supiera que me esforzaría- ¿Qué tal si vamos por algo de tomar?
-Por hoy pasare, tengo que ir a cuidar a Nube-chan -me miro con algo de culpa- se que necesitas compañía esta noche, pero aun sigue con lo de su castración y anda algo delicadito -casi junta su dedo índice y pulgar de la mano izquierda, indicando la ironía de la situación.
Había adquirido un nuevo perrito, ignoro a que vino sus ganas de querer tener un perrito, pero al menos se veía feliz con el.
-Comprendo, no tienes porque poner esa mirada -palmeé su hombro y abrí mi casillero para tomar mi ropa civil- ¿mañana sin falta?
-No tienes porque preguntarlo si quiera -asintió enérgica y con una sonrisa en sus labios.
-Minutos después-
- ¿Enserio está lloviendo?
Era una terrible llovizna la que penumbrosa a la ciudad. El cielo antes oscuro se llenó de tonos grisáceos y agua que no dejaba de caer de el. Como mi noche no puede mejorar, Nozomi-chan ya se había ido puesto que usualmente termina antes de los vestidores y le urgía ir a ver a su perrito.
-Toca caminar hasta buscar un taxi -suspire y me aventure con el peligro de terminar resfriada al día siguiente.
Caminé y caminé, pero no había pista de ningún fantástico taxi que me llevara a mi casita… bueno o eso pensé hasta que vi que alguien le hacia la parada a uno.
-Oh mierda -dije al momento de reconocer esa cabellera rubia y ojos de ensueño que me miraban con cierta preocupación- ¿este es un castigo divino?
-Disculpa, no te vi -menciono con su mano en la puerta del taxi- sube -ofreció con gentileza.
-N-no es necesario -negué con la cabeza rápidamente y con cierto nervio- a-aguanto bien la lluvia. Súbete tú, yo tomo el siguiente.
-Claro que no -le hizo una seña al taxista para que este esperara- sube -volví a negar- recuerda que yo no tengo el cabello pelo lisado -dijo con una tenue sonrisa.
Mire mi cabello que ya comenzaba a ser un desastre con la lluvia… créanlo o no, me toma mucho tiempo peinarme en la mañana.
Tome aire y agarre algo de valor- g-gracias, tarde una hora con la plancha -entre en el taxi gracias a la puerta que aun sujetaba la ojiazul.
- Disculpa -se asomo adentro del carro con una encantadora sonrisa- Nos conocemos.
-Eh, no… -conteste tímida y dudosa. Pensaba que ella no me reconocería.
-No es una pregunta -alce la ceja ante esas palabras y ella ensancho su sonrisa con mi confusión- es una propuesta -termino aquella frase en esa sutil voz de seda.
Torpemente reí- si no es mucha molestia -me hice a un lado para que ella pudiera entrar en el taxi- ¿Qué te parece ahora?
Fue un impulso, lo se, es una extraña, pero… ¿ustedes no harían lo mismo? Siempre si hace algo raro la puedo mandar a volar sin problemas, no por algo entrene con Umi-chan desde que éramos pequeñas.
-Me gusta esa idea. Un café no me caería mal con esta lluvia-entro al taxi con gracia y cerro la puerta detrás de si- señor, al café "viento" -le ordeno al taxista y este asintió con la cabeza- Ayase Eli -extendió su mano y la tome con una sonrisa.
-Minami, Minami Kotori -dije amable.
-Bien Kotori -me sorprendió que no usara honoríficos como usualmente es- vamos a pasar un buen rato tu y yo.
-En la cafetería "Viento"-
En cuanto llegamos tomamos asiento, me pareció curioso que la cafetería estuviera abierta a esas horas de la madrugada, pero imagino que tienen servicio 24 horas. Era un lugar con apariencia bastante familiar, un encanto para los ojos con los pisos de madera, candelabros, ventanas que dejaban ver el panorama de la ciudad y ese delicioso aroma a café que inundaba el lugar.
Ella había pedido un café moka y un pastel de chocolate, en mi caso pedí un café americano y un cheseecake.
Casi al instante en el que tuvimos la oportunidad nos pusimos a hablar, ignoro el cómo termine hablándole de mi día, tal vez sea porque necesitaba hablar con alguien o porque ella inspiraba ese "no se que" que lograba que hablara con ella con toda sinceridad. Le había narrado detalle a detalle de lo que había pasado antes y después del robo, ella se mantenía atenta y no interrumpía hasta que lo veía pertinente. La compañía perfecta a mi parecer.
-Ahora entiendo -cerro los ojos brevemente y al instante los abrió- no debes de preocuparte por cosas que ya pasaron. El pasado no lo puedes cambiar, pero puedes aspirar a mejorar el futuro, ¿a que no? -su sonrisa intentaba animarme cosa que logro un poco.
-Suenas como una amiga que me dijo lo mismo… -dije tras hacer una pequeña mueca.
-Entonces tenemos razón, ambas -se veía convencida de lo que decía- si te enfocas en lo negativo, nunca avanzaras- con su tenedor tomo un trozo de su pastel- a veces, cuando mas sientes que el mundo esta en tu contra, es donde debes de levantarte y pelear con todas tus fuerzas- guardo silencio por unos segundos y al bajar la mirada una risa tenue salió de su boca- es como decía mi abuelita- al levantar la mirada, vislumbre una chispa de fuego ardiendo en esos ojos azules- "Levantate del fango. No importa si esto es un milagro, el cielo te sigue viendo".
-Vaya… -le di un sorbo a mi café, asombrada de esas palabras.
- ¿Algo cursi? -volvió a reír- pero es lo que suelo pensar cuando las cosas se complican, eso y que tomar unas naciones no le hacen mal a nadie -hizo la mímica de disparar una pistola con su mano izquierda- ¿verdad?
-Si que sabes cambiar de tema -sacudí la cabeza y estire los brazos- enserio que necesito un descanso, podría hacer efectivo eso de las vacaciones que me deben.
-No seria mala idea -le dio un sorbo a su cabeza y asintió- puedo conseguirte un buen lugar en la playa si así lo deseas.
- ¿Cómo puedes hacer eso? -alce la ceja y ella rio tenuemente- oye, no te rías, es una pregunta sincera- hice un pequeño puchero gracias a sus acciones.
-No hagas eso, te ves muy linda cuando lo haces -en un instante mis mejillas se tornaron sonrosadas por ese comentario- trabajo en bienes raíces si eso responde tu pregunta. Puedo conseguirte donde vivir donde sea que quieras hacerlo.
-G-gracias -carraspeé para retomar mi compostura- es muy amable de tu parte.
-No es nada. Haría cualquier cosa por una futura amiga -su sonrisa volvió a desarmarme. Era simplemente tan inocente y pura que una pensaría que no rompería ni un plato.
- ¿A-amigas? -tartamudeó de manera tímida, nerviosa y a decir verdad me desarmo que lo dijera.
-Claro, que nos veamos dos veces en un día para mi es una señal de que debemos de ser amigas -ella asintió animada- ¿no piensas lo mismo?
-P-pues… - ¿Cómo le pueden negar algo a esos ojos de cachorrito? - c-claro que somos amigas… -dije resignada a tener que cumplir sus deseos siempre y cuando hiciera esa sonrisa.
-Que bien~ -cerro los ojos en armonía a su sonrisa- nos llevaremos bien, Kotori~
-E-espero lo mismo.
-o-o-o-o-
¿Cómo fue nuestra madrugada? No quiero hacerla muy larga, pero podría decir que fue perfecta en muchos aspectos. Ella es tan simpática, tan espontanea que es francamente divertido estar con ella. Incluso se tomo la molestia de pagar por lo que consumimos en la cafetería y de llevarme hasta mi departamento.
-Aquí termina nuestro viaje el día de hoy -menciono con su linda sonrisa- ¿nos veremos otro día?
¿Les ha sucedido que tienen una idea en su cabeza y por alguna razón la hacen, aunque no sepan la razón específica del por qué? Justo eso me paso minutos después de que Eli-chan fuera así conmigo… Digamos que las enseñanzas de Nozomi-chan no serían en vano y de que Honoka-chan estaría orgullosa de mi.
-Tu dijiste que nos conoceríamos, ¿o no? -en ratos, podía mostrar una sonrisa intrépida como la que ella enseñaba- me gustaría mucho pasar otro rato contigo, Eli-san.
-A mi igual, aunque…- frunció el ceño y movió las cejas de un lado a otro- primero deja las formalidades, que yo no hago eso contigo, Kotori.
-Tienes razón… -cerré los ojos y al abrirlos, mantuve esa sonrisa- Eli-chan -pronuncié de la manera mas dulce y linda que pude. Mi yo de niña estaría orgullosa de mi por ese tono tan tierno de voz.
La reacción del alta fue lo que me sorprendió si soy sincera… Sus mejillas antes blancas como la nieve habían adaptado un tenue color carmín.
-Eli-chan, Eli-chan, Eli-chan -repetía y pronunciaba su nombre con el tono antes ya utilizado- si que suena bien decirlo de esa manera~ ¿Vienes de algún país tu nombre? -coloque una mano sobre mi mejilla y ladee la cabeza con una inocente sonrisa- que, si es así, quiero conocerlo, saber mas de ti, Eli-chan.
-S-soy rusa -ahora era ella la que estaba mas que nerviosa. ¡Era tan linda! -un cuarto, por parte de mi abuelita.
-Ahora entiendo de donde viene esa fuerte convicción y ese acento -reí y ella contesto con un escalofríos- si no te molesta, me gustaría saber toda esa historia de tu descendencia.
-P-podríamos platicar un día de estos, ¿Qué te parece?
-Estaría más que encantada~ -todo indicaba que mis actos no hacían mas que ponerla nerviosa.
-E-eh, pues yo… ¡mira la hora que es! -alzo su reloj de muñeca y sacudió afirmativamente con la cabeza- ¡es hora de irme! -tartamudeo y esquivo mi mirada- b-bueno, es momento de irme, ¿sí?
Antes de que pudiera contestarle, una nube de polvo se había levantado en señal de que se había ido.
- ¿Qué le habrá ocurrido? –ignorando aquello entre a mi departamento.
Me sentía relajada, había expresado mis preocupaciones se habían ido momentáneamente. Sabia que volverían cuando fuera a trabajar, pero por mientras, dormiría tranquila.
-Unas horas antes de entrar a trabajar-
-Honoka-chan, ¡por favor! -grite con la esperanza de que mi mejor amiga dejara de ser tan insistente- ¡entro a trabajar en poco tiempo!
Lo que había sucedido es que apenas le había contado sobre mi aventura el día de ayer. La razón fue porque la señorita Kousaka se había quedado dormida toda la mañana y tarde porque le dieron el día; por ende, se quedó como la bella durmiente. Así que tuve la "fantástica idea" de contarle justo antes de entrar a trabajar… Otro error añadido a la lista.
- ¡Tienes que contarme todo acerca de esa chica! -tuve que alejar un poco el celular porque su estruendoso grito casi me deja sorda- ¿es graciosa? Que eso es signo de inteligencia.
- "Me arrepentiré por contestar" -suspire y acepte mi realidad- si… Y mucho…
- ¡De lujo! -volvió a soltar un estruendoso grito- ¿te acompaño a tu casa? ¿¡Se besaron!?
-C-claro que no… ¿No es pronto para eso? -musite con algo de pena.
- ¡Para nada, es completamente normal! -grito muy segura de sus palabras- ¡y hasta pueden comenzar a hacer cositas en la cama!
- ¿P-Podemos hablar de esto después? -en verdad quería que me tragara la tierra por lo que me estaba haciendo pasar ese demonio de Tasmania -v-voy a llegar tarde.
-Uh, ¡solo por hoy! -creo que entendió mi punto- pero saliendo quiero todos los detalles, ¿sí?
-P-por supuesto…
- ¡Entendido pues! ¡Bye! -sin mas colgó.
Tome aire después de tan ajetreado interrogatorio…
- ¿Honoka-chan de nuevo? -pregunto una voz conocida detrás de mi.
-Ya sabes como es -la mire y ella entendió un poco de mi dolor.
Al igual que yo, conocía bien a esa periquita de amor… Sabia de sus alcances.
-No te preocupes, sabes cómo es -palmeo mi espalda, animándome- concentrémonos en lo que importa, ¿sí?
-Evitar que roben de nuevo -mencione con seriedad- nada saldrá de este museo sin nuestro permiso.
-Horas después-
- ¿¡Otra vez!? – masculle con gran enojo y furia.
Ante nuestros incrédulos ojos, la tiara de esmeraldas y diamantes había desaparecido, dejando desnuda a la cabeza de mostrador. A diferencia de la última vez, el lugar se veía prolijo y sin ningún agujero en el piso.
- ¿¡Como fue que paso esto!? -le di un golpe a la mesa, mas que furiosa por esto.
No era correcto y ni tampoco normal que no dejara rastro, dos robos en una semana era para nada normal.
- ¿Qué hacemos? -pregunto Nozomi-chan seria, pero lograba escuchar un atisbo de preocupación en su voz.
No era para menos, no solo las joyas están en riesgo, si no que la reputación del museo estaba también en riesgo por haber sufrido dos robos seguidos…
-No se que vamos a hacer… -solté un pesado suspiro sin saber que hacer o que decir.
Los compañeros de la unidad estaban investigando que es lo que estaba pasando. Unos teorizaban sobre que el ladrón de seguro era un infiltrado, alguien que sabia todo sobre el museo y su seguridad; otros decían que el ladrón era un experto en herramientas y de seguro era un alemán loco; más otros afirmaban que era un fantasma.
-Iré a hablar con los chicos, a lo mejor encontraron algo- espero a que asintiera para retirarse.
Mientras tanto, yo buscaba algo que me diera un indicio de quien había perpetuado mi adorado museo. En esa búsqueda, miles de teorías conspiradoras cruzaban por mi mente y la idea de un fantasma no sonaba tan mal…
- ¿Qué es eso? -oculto en una esquina existía un diminuto destello- a ver… -me acerqué a esa esquina y al agacharme me topé con una estrellita de papel con un pequeño diamante pegado- ¿es silicón? -miré de cerca el objeto. Aunque pareciera simple, me daba la impresión de que algo ocultaba.
- ¿Qué tienes ahí? -inquirió la pelimorada que recién llegaba.
-Nada -rápidamente lo oculte en la bolsa de mi sacó- ¿Qué te dijeron los chicos?
-Lo mismo de siempre. Que es un ladrón muy bueno- suspiro y negó con la cabeza- ¿alguna idea?
-Nada en realidad -acaricie dentro de mi sacó esa pequeña estrellita- iré a investigar unas cosas.
- ¿Quieres que te acompañe? -negué ante su pregunta- entiendo, ten cuidado, ¿sí?
Al asentir me fui de la escena. Pensaba en esa estrella y cuando llegue a mi oficina fue cuando la observe con más precisión. No era algo que pudieras hacer de la noche a la mañana… Aquella estrellita guardaba un mensaje oculto. Sus cinco puntas puntiagudas perfectamente alineadas y ese diamante en medio… Si lo pienso bien, me suena a…
- ¿Divina esperanza? -lance la pregunta al aire- ¿Será ese lugar?
-Tiempo después-
En el parque.
Dice la leyenda, que hay un árbol al cual en antaño los humanos les rezaban a los dioses por medio de el. Un gran sauce llorón en el cual también se decía que su tristeza provenía de escuchar las lamentaciones de los humanos. Aquel sauce se había convertido en la "divina esperanza" puesto que convertía las plegarias en milagros. Los mortales les ofrecían a los dioses una pequeña estrella de papel como ofrenda y estos recibían como prenda un pequeño diamante a través de las hojas del sauce: los humanos tenían que guardar ese diamante por cinco días seguidos sin tentar o codiciar otras cosas que pudieran pagar con el para que su deseo fuera realidad.
La estrella; la ofrenda.
El diamante: la prensa.
Cinco picos: los cinco días que tenían que esperar.
Aquel gran sauce milagroso se encontraba escondido en el interior del parque central de la ciudad, y es ahí donde fui.
- ¿Qué pasa aquí? -me quedé enfrente del árbol, admirándolo y buscando respuesta- ¿Por qué vine aquí?
- ¿Coincidencia? -esa voz de seda, me había familiarizado bien con ella.
Eli-chan salió detrás del árbol con dos termos y en la otra mano llevaba una bolsa de plástico.
- ¿Día pesado? -dio un par de pasos para quedar enfrente de mi- ¿Quieres platicar?
- ¿Qué haces aquí? -pregunte con una sería voz.
No… Ella no podía ser, ¿o sí?
-Vivo por aquí- señaló con su mano izquierda que sostenia una bolsa a hacia el lugar donde vivia, que por la cantidad de vegetación no se podía apreciar bien a donde apunto- iba a llevarte esto. Quería… platicar contigo -habló con una liviana sonrisa tímida mientras sostenía unos portavasos con unos termos de unicel con su mano derecha y una bolsa con la izquierda.
Ese pequeño latir en mi corazón me gritaba que le creyera, mas mi cabeza me alegaba que debía investigara, que era mucha coincidencia, no podía simplemente confundir las pistas… ¿Adivinen quien gano la batalla?
-Eli-chan… -guarde la estrella- de verdad me asusté- en un acto impulsivo acariciar su mejilla al momento de sonreír- no sé qué haría si fueras tu -estaba agradecida con esas palabras.
- ¿A-así? -ella rio de manera tímida, como una pequeña niña nerviosa- m-me alegro aunque no se de que hablas.
-Ahora eres tú la que se ve linda- nerviosa tomé con cuidado el termo que había en el porta vaso- veamos -le di un sorbo y de inmediato la sensación cálida y aromática recorrió mi cuerpo- esta delicioso~
-g-gracias… este, ¿Quieres comer? -sacudió un poco esa bolsa que traía en su mano- traje sándwiches.
-Será todo un placer.
Nos sentamos en debajo del árbol, siendo cubiertas por sus ramas y hojas que no nos permitía ver más allá.
Como se había vuelto común, comenzamos a platicar sobre lo que me había sucedido en el día, la frustración y enojo se iban disipando con cada palabra de la rubia.
-Atraparas al ladrón, lo se -dijo segura- confió en tus habilidades, así que tu has lo mismo.
-Lo intentare, Eli-chan -me recargue en su hombro, ese sutil aroma a menta fue el toque necesario para relajar mis hombros- se siente bien hablar así con alguien.
Ella recargo su cabeza sobre mi hombro tras asentir- te doy la razón, nunca pensé que llegaría a estar tan conectada con una persona que apenas conozco -alce la mirada y vi su tranquila cara- siento que podría decirte todo.
- ¿Y si lo haces? -sugerí y ella negó ligeramente con la cabeza- ¿Qué es lo que ocultas?
-Nada malo si es lo que estas pensando, pajarita- acaricio mi cabeza y deposito en ella un beso- hay cosas que es mejor guardar en secreto.
-El peso de tus hombros es algo con lo que puedo soportar -insistí, quería saber por qué sus ojos viajaban directamente a la nada.
-Lo sabrás, en algún momento lo sabrás -me miro y sonrió ladinamente- ¿Qué tal si te hago una promesa?
- ¿Una promesa? -en mi duda ella se levantó para después hincarse enfrente de mi cual caballero con su princesa- ¿Eli-chan?
- Por mi capa, no hare nada que te dañe. Mis acciones serán únicamente para tu beneficio, mi princesa -inclino la cabeza y al levantarla sonrió encantadoramente.
-Eli-chan… -mis mejillas se incendiaron con sus actos. Sabia que decía la verdad, por eso mismo, cruce mis brazos en su cuello y la abrace con fuerza- sé que lo harás, lo sé.
Ella no se detuvo en corresponder mi abrazo. Sentir su calor fue el hechizo que necesitaba para calmarme por completo. Sellar esos sentimientos nuevos con un duradero abrazo cargado de nuevas experiencias.
-Actualidad-
¿Todo lindo? A decir verdad, pensé que las cosas iban perfectas," color de rosas" como dicen. Fui ingenua.
Debí suponer que algo malo pasaba, pero fui segada por esos nuevos sentimientos. Cuando salía con Eli-chan, el mundo se detenía en nuestra burbuja, incluso Honoka-chan había notado un cambio en mi actitud, decía que era más fresca y alegre. Pero en las noches, los robos seguían apareciendo, uno tras otro, había veces en las que se eran por semanas o dos por mes. Lo curioso es que después de cada robo, había una pista que me guiaba a un sitio histórico donde Eli-chan me esperaba con una sonrisa y algo para comer o tomar.
Debí darme cuenta, ¿cómo pude censurar tanto la verdad? Mi vista se nublo cuando fui consciente de esa sonrisa inocente.
-Esa misma noche-
- ¡Te atrape! -grite y alce mi pistola contra el ladrón.
Por fin lo tenía contra las cuerdas, había sido mas lista que esa persona. Le tendí una trampa con una diadema de rubíes falsa. Y lo atrape con las manos en la masa, o más bien "la atrape" porque resultó ser mujer.
-Ahora daté la vuelta- dije con una firme voz y sin bajar el arma- baja lo que robaste y cuidadito con algún truco, ¿entendido?
La usurpadora se encontraba a unos centímetros de la puerta del director del museo, donde llevaba en mano un cuadro evaluado en mas de 141,4 millones de dólares. Vi el como sus hombros se estrecharon, bajo el cuadro y al dejarlo en el piso comenzó a darse la vuelta.
Vestida con un ajustado traje azul y medias negras a juego con botas del mismo color, y equipo digno de un ladrón fantasma, unos ojos azules tristes fueron testigos de mi sorpresa.
- ¿Eli-chan? -en la confusión, fui bajando poco a poco mi arma- ¿Cómo…?
-No era mi plan decírtelo así -alzo las manos en signo de que estaba a mi merced- este iba a ser mi "gran ultimo robo", creo que me salió el tiro por la culata, ¿verdad?
-No es posible… Eli-chan, ¿Por qué…? -al ver como intentaba dar un paso hacia mi, alce mi arma para apuntarle- dije que no te movieras, es mas, no quiero que si quiera hables.
-Pero Kotori -sus palabras fueron contestadas con la destrucción de uno de los jarrones a causa de mi disparo- ya no digo nada -se le notaba lo asustada.
-Te dije que yo no juego en el trabajo -entrecerré los ojos, y mantenía mi postura fría- Me dirás la verdad -di un paso hacia adelante, demostrando mi autoridad- y pobre de ti donde estés jugando conmigo.
-Lo haría, pero -aun en la oscuridad logre divisar como unas gotas de sudor recorrían su frente- tus compañeros ya vienen, ¿crees que es buena idea platicar de nuestra vida con ellos arrestándome?
No mentía, mis compañeros ya se encontraban cerca para ayudarme con la usurpadora Ayase. Puedo incluso asegurar que venían corriendo porque escucharon el disparo
- ¿Tengo cara de que me importe? -helada era mi voz en ese momento, no quería ceder.
-Como ordenes, capitana -se quedo en esa postura de "sumisión"- pero te advierto que no diré absolutamente nada de mi vida personal con tus compañeros.
A cada segundo eran mas fuertes las pisadas de mis compañeros, quedaba poco para que entraran por esa puerta.
-Maldita sea -brame en un quejido- largo de aquí -señale la ventana con mi arma- veme en el sauce llorón. Y no te vayas a llevar la pintura porque no dudare en dispararte, ¿queda claro?
-Si, entendido -asintió y se colocó en posición para irse- te juro que no es lo que parece.
-Hablaremos después. Ahora vete- ella acato mi orden sin reproche y segundos antes de que entraran mis compañeros, ella se había ido.
- ¡Kotori-chan! -grito la pelimorada al estar enfrente de mi- ¿estas bien? ¿Quién disparo?
-Yo lo hice, el ladrón escapo, pero no se llevo el cuadro -masculle tras bufar- Nozomi -al no darle el sufijo que era habitual, de inmediato se encuadro en espera de nuevas ordenes- quiero que lleves el cuadro a un lugar seguro, lleva a los equipos de investigación a sus puestos correspondientes -me di la media vuelta y comencé a caminar a la salida.
- ¿A dónde vas? -inquirió. Su voz mostraba preocupación por mi.
-A solucionar un problema -fue lo ultimo que dije antes de irme del lugar- esta vez no se escapara de mi.
o-o-o-o-o-
En aquel lugar donde había nacido la promesa de la rusa, su mirada azul pálido se enfrentaba a mis furiosos ojos ambarinos. Ni ella ni yo nos habíamos dignado si quiera en cambiarnos de ropa; ella era una ladrona y yo la policía.
- ¿Por qué lo hiciste? -di un par de pasos determinados en su dirección- maldita seas Eli -hablé más que fastidiada y furiosa- ¿¡Eras tu todo este tiempo!?
-Siendo haberte mentido, Kotori -se veía completamente arrepentida- yo de verdad -antes de que terminara, la abofetee tan fuerte que incluso el sonido resonó en la oscura noche- lo admito… -acaricio su mejilla herida- de verdad lo merezco, es mas -al quedar cerca de mi, tomo mi mano derecha y al formarla como un puño se dio ella misma un golpe en el estomago con su propia fuerza y mi puño- ¿y-y si lo haces tu? -gimoteó por el impacto. Su cara declaraba el dolor que sentía, pero aun así quería seguir.
La mire por unos segundos y al instante explote-¡Maldita sea! -le di otro golpe en el estomago e incluso le di una patada tan fuerte que la hice chocar contra el árbol- ¿¡Porque tenias que ser tu!? -con la euforia del momento, no logre evitar que un par de lagrimas salieran de mis ojos- ¡Enserio que no puedo creerlo! -le di otra bofetada y otra vino después de esa- ¿Por qué tenias que ser tu…?
Después de la paliza, me senté sobre sus piernas, ella se mantenía callada y recibía cada uno de mis golpes.
- ¿Por qué? ¿¡Por qué!? -le di un par de golpes en el pecho a los cuales la rubia gimoteaba por el dolor.
No sabría decir con exactitud cuanto tiempo estuve en ese estado ni cuantos moretones le infringí, de lo que, si puedo constatar, es que después me recargue en su pecho, llorando desconsoladamente.
-Dejalo salir -me animo con una débil voz- no dejes que nada se quede.
-No es justo -poco a poco fui levantando la mirada- ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me hiciste enamorarme de ti? ¿soy parte de tu plan para robar? ¿con que fin? -preguntaba lo que mi corazón gritaba.
-Son muchas preguntas y todas tienes una sola respuesta -con su pulgar limpio mis lagrimas que recorrían mis mejillas- nunca fuiste parte de un plan.
- ¿Entonces por qué…?
-La primera vez que robe el museo, fue algo ya planeado, ignoraba que trabajabas ahí -dijo con una voz pausada, se aseguraba que entendiera todo- Si te soy sincera… Fue un accidente dejar ese agujero en mi primer robo
- ¿Enserio? -pregunte ingenua.
-Es verdad… Cuando bajaba para robar el brazalete, vi tu espalda, reconocí tu cabello, aunque suene a novela barata -sonrió de manera débil, aun incluso de su labio continuaba saliendo un poco de sangre que habían provocado mis golpes- quise salir de ahí tan rápido como era posible. No quería que me vieras como una ladrona… Me había enamorado de ti con solo verte una vez.
- ¿Y porque continuaste haciéndolo? -aquella era lo que no podía explicármelo- si tus palabras son ciertas, ¿Por qué seguir robando?
-Es parte de mi trabajo, es para lo que me criaron, eso y vender bienes raíces -rio escéptica ante mi inquisitiva mirada- robo porque me gusta la adrenalina, aunque mas me gusta verte después de cada robo. Ayudarte, aunque yo sea la causa principal de tus dolores de cabeza. Con cada salida sabia que mis sentimientos por ti crecían. No tengo excusa, claro que no, pero estar contigo, citarte después de cada robo era mi manera de decir "perdón".
Cerré los ojos por unos segundos, pensando en cada una de sus palabras. ¿sus palabras eran ciertas? Era probable que me estuviera mintiendo, a fin y a cabo es una ladrona muy buena y excelente estafadora; pero aun así quiero creerle, quiero creer que esos ojos de verdad profesan la verdad.
Aunque aun así debo sacar un tema a la luz.
- ¿Qué paso con lo que robaste?
-El brazalete ya fue vendido si eso es a lo que te refieres -ladeo la cabeza un poco, como si mentalizara donde estaban las cosas- tengo otras cosas que robe que no he vendido, están guardadas bajo estricta seguridad.
-Las devolverás -no era una pregunta, en definitiva, era una orden- me rehusó a perdonarte si no vas por el camino del bien.
Tomo aire y lo soltó pesadamente- me pones en una situación terrible…. Pero lo hare, no lo intentare, de verdad lo hare -dijo con una media sonrisa- voy a tener que darles una buena excusa a mis compradores.
-Y me darás la lista de tus compradores, esos idiotas deben de ir a la cárcel y… -mis palabras fueron interrumpidas por su dedo índice que se poso en mis labios.
-Poco a poco, no quieras derrumbar un cartel en un día -hablo tranquila- te prometo que te ayudare, pero debes ser paciente.
-Yo… -empecé cuando su dedo se alejo de mis labios- también quiero que dejes de robar…
-Para eso tengo una condición.
- ¿Cuál?
-Que me des algo a cambio -tomo mi mano y de un tirón me acerco a un mas a ella- quiero que me des tu corazón como mi ultimo gran robo -su sonrisa encantadora volvió a la luz, esa que me derretía.
-Puede que… -a centímetros de su boca, mis ultimas palabras salieron a relucir- puede que ya sea tuyo desde hace mucho, pero mucho tiempo -con un fino movimiento, nuestros labios se conectaron.
Fue una mezcla entre sus suaves labios y la sangre ya seca que de estos emanaban. El beso era uno delicado, no apasionado cual telenovela, solamente intentábamos intercambiar esos sentimientos de dudas, miedos y futuras ambiciones. Explorábamos los labios de cada una, cada pequeña fibra.
Era un beso largo que dio termino cuando nuestros cuerpos extrañaron el oxigeno.
-Así que, ¿oficialmente salimos? -sonreí torpemente con esa inocente actitud- espero que si, porque después de todos estos golpes, no creo poder hacer alguna maldad -su comentario fue recibido por un golpe de mi parte- hey, ¿eso por qué?
-Tonta -reí y tome sus mejillas entre mis manos- te amo como no tienes idea-la bese de nueva cuenta, entusiasmada con lo que pasaría mas adelante.
Dioses, ¿Qué puede pasar de salir con una ladrona? Espero que deje de ser una ladrona y tenga una vida tranquila. La amo, con todas esas imperfecciones, aunque me mintiera, se que me dice la verdad, estúpidamente le creo.
No se que pasara en el futuro, suena trillado, pero quiero averiguarlo con ella. Quiero proteger esa sonrisa.
A fin y a cabo, ella es una ladrona de corazones. Experta en robar museos y las miradas de las personas.
¿Me creerían si les digo que me acabo de dar cuenta que esto estaba en mi ordenador? ¡Este es largo! No recuerdo como fue que lo comencé a escribir, fue hace mucho… ¿Qué tal les pareció?
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen, aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
