"Eres Mía"

.

El coche negro se detiene al lado del hombro de la calzada, un hombre desciende de su interior con ánimo sereno, son las cuatro de la tarde y la campana sonó hace más de diez minutos. Mientras el caballero se acerca al portón busca la figura de Adiel… de presto lo encuentra apoyado sobre el tronco de un árbol observando en otra dirección ignorando completamente su presencia, por eso no se ha dado cuenta que ya llegaron por él. Llevado por la curiosidad se acerca hasta donde este.

-Hola Adiel ¿Estás listo?

Cuando escuchó su nombre, instintivamente el chico se puso rígido, giro su rostro para ver al recién llegado, la sonrisa que le dedica es dulce, se inclina para estar a su nivel.

-¿Qué sucede peque?

-N-nada

Nervioso mira por última vez hacia la derecha, donde se encuentra una linda niña de cabellos castaños rizados y ojos pardos muy concentrada leyendo un libro, su acompañante también observa en esa dirección, comprendiendo inmediatamente lo que pasaba.

-¿Es tu compañera?

-S-sí

-¿Quieres quedarte hasta que vengan por ella?

-Sí… no ¿Podemos?

-Bueno, de seguro se sentirá sola si nos vamos.

-Mmmn mmmn… para nada, Evadne siempre está leyendo… creo que ni siquiera sabe que somos compañeros.

-¿De verdad? Para lo guapo que eres, no me creo que exista una niña que se escape a tus encantos.

-Papáaaa.

Se queja el pequeño cuando su progenitor le desordena su cabellera, hace el gesto de quitar su mano e intenta arreglar su peinado…

-Está bien ¿Por qué no le invitas a un batido?

Intenta reconciliarse ofreciéndole una cajita de leche y chocolate que suele llevarle con galletas para la merienda al salir de clases.

-¿Qué dices? Se va a creer que soy un niño porque bebo leche.

-¡Oh, claro! Y tú ya eres todo un hombrecito.

-Papáaa.

-¿Quéee? Yo solo lo digo para que tengas una buena excusa y acercarte a ella.

-¿Y por qué querría una excusa?

-¡Perdone usted señor! Me había dado la impresión que la joven ahí sentada era de su agrado, pero veo que me equivoqué.

Intenta mantener la compostura, su mujer ya le había advertido del interés de su hijo por la joven Evadne Penn, hija de Sean Penn, un famoso actor compañero de trabajo; el pequeño lo mira entornando los ojos como queriendo adivinar por dónde van los tiros de su padre.

-Sabes Adiel, esa niña me recuerda mucho a alguien.

-¿A quién?

Antes de contarle sus memorias a su hijo, decide sentarse en el suelo, estar de cuclillas no es lo suyo, las piernas le empiezan a doler… el caballero suelta un suspiro y retoma sus recuerdos.

.

A primera hora de la mañana están en clase de matemáticas con la señorita María, el silencio es sepulcral mientras resuelven los problemas del pizarrón; de presto se abre la puerta del salón y la directora Penélope entra junto con una niña de diez años, cabellos rubios con hermosos bucles bien definidos, viste una falda roja que tiene tirantes con volantes que se cruzan en la espalda y su mochila la sostiene delante de ella sin levantar la vista a los presentes:

-Buenos días María, esta es la nueva niña que se une al grupo.

-Muchas gracias Penny.

La profesora se acerca hasta la pequeña y le extiende la mano, quiere ganarse su confianza y hacerla sentir bien.

-¡Bienvenida! Mi nombre es María y soy la maestra de quinto, ¿Te gustaría presentarte, para que te conozcamos?

-M-mi… mi nombre es Candice Ardley.

Pronuncio suave y tímidamente, a la vez que levantaba la vista de sus manos, unos hermosos ojos verdes observaron los rostros de cada uno de los que serían de ahí en adelante sus compañeros.

-Mucho gusto Candice, ya habéis escuchado chicos, saluden a su nueva compañera y ayúdenle en lo que haga falta, hasta que nos siga el ritmo.

-Siii… Holaaa…

Contestaron algunos de poca gana, no le vino de nuevo a la profesora quien solo hizo un gesto con su cabeza; la directora le agradece y se marcha.

-Muy bien Candice, puedes tomar asiento en la fila de en medio al lado de Patricia O'Brayan y Terreuce Grandchester.

-Sí.

La pequeña se acercó al lugar que le asignaron y toma asiento, tenía un poco de miedo pues no conoce a nadie; pero la mirada intensa de Terreuce no se apartaba de ella en ningún momento, haciendo que la rubia se pusiera más nerviosa. Quería decirle algo, pero no sabía muy bien el qué, pues desde que la vio entrar al salón y al observarlo esa fracción de segundo que posó sus ojos en él, su corazón había empezado a trabajar a un ritmo que desconocía… bueno, no, era igual como cuando corría jugando al balón… así que mientras sacaba de su mochila un cuaderno y su estuche de lápices le soltó sin mucho tacto:

-Tienes…

Candice gira el rostro en su dirección para escuchar lo que le quería decir, con sus esmeraldas brillantes de ingenuidad.

-Tienes muchas pecas.

-Sí.

-¿Siempre las llevas contigo todos los días?

La pequeña frunció el ceño por su pregunta, acostumbrada a que se metan con ella por ese detalle, le contesta como suele hacer:

-¡Por supuesto, no son para compartir!

-No le hagas caso Candice, Terry solo está bromeando… soy Patty, estamos resolviendo los ejercicios que están en la pizarra ¿Quieres que te explique cómo se hacen?

-Gracias

Saber que había querido tomarle el pelo la molestó, ni siquiera se habían tratado y ya se estaba metiendo con ella, soltó aire por su boca y se giró para escuchar a su nueva amiga ignorando al castaño.

.

.

-¿De verdad le dijiste eso papá?

-Y tanto que sí, la verdad que no sé ¿Cómo pude ser tan burro? Hehehe pero de algo si te puedo decir con toda la certeza del mundo, y es que esa niña me gustaba mucho… y cada vez que me quería acercar a ella, siempre terminaba haciéndole bromas, entonces se molestaba y me perseguía por todo el patio… era el único momento que se centraba en mí.

El pequeño frunce el ceño, de una manera tan familiar que su padre no puede evitar sonreír y le acaricia una mejilla.

-No entiendo ¿Por qué te metías con ella?

-Porque me gustaba, me había enamorado por primera vez, pero no sabía cómo decírselo, así que un día decidí tallar en la madera debajo de su mesa, donde se sentaba: "Eres Mía"… creo que nunca se enteró que eso estaba escrito ahí.

-¿De verdad?

-Así es, además era la más inteligente del grupo, después de mí claro está hehehe siempre estaba con un libro en la mano, le encantaba leer… aunque creo que lo hacía para poder ganarme en las notas.

Ambos dirigen su vista un momento donde la niña, que estaba muy ajena a su conversación leyendo una obra y para él fue como una visión de años pasados. En eso se escucha que alguien más llega y la llama por su nombre, la pequeña instintivamente cierra el libro, toma su bolsa y se dirige a la salida; en su camino se encuentra con ellos que se levantan del suelo.

Su compañero se sacude la parte trasera de su pantalón, luego coloca su mano en la cadera de manera despreocupada, le sonríe nervioso por lo que se pasa la otra mano por el cabello; es entonces que se percata del hombre tras de él con las manos en los bolsillos, abre sus ojos desmesuradamente al percibir el gran parecido entre ambos: sonríen de la misma manera, su cabellos es castaño, aunque el de Adiel es más claro, casi parece rubio… pero sobre todo, tienen la misma intensidad en esa mirada azur.

-¡Hasta mañana Evadne!

-Hasta mañana.

Respondió tímidamente, mientras abrazaba con fuerza el libro, vieron cómo se acercaba a la mujer que esperaba en la puerta y esta le daba un beso en la mejía, acto seguido desaparecían de su campo de visión.

-Muy bien, ya es hora de que nosotros también nos marchemos o sino tu madre se va a preocupar porque llegamos tarde.

-Está bien.

El pequeño toma su mochila que estaba despreciada en el suelo desde hace ratos y se la coloca en el hombro, su padre quiere tomarle de la mano para caminar juntos, pero su hijo no se queda callado.

-Papáaa ¿Cómo se te ocurre? Ya soy grande, puedo caminar sin que me lleven de la mano, por favor, no me hagas pasar vergüenza.

-Hahahaha ¡Pero será posible! ¿En qué momento te creciste?

Adiel molesto camina más rápido para dejarlo atrás y sube inmediatamente al coche, eso a él le recordó de sus rabietas de cuando pequeño ¿O era de su madre esas maneras? No dijeron palabra alguna en lo que duró el trayecto hasta casa, su hijo observaba por la ventana mientras se imaginaba ¿Cómo había sido la infancia de su padre? Y lo que le había contado. Cuando apagó el motor frente de su residencia, el pequeño bajó a toda pastilla, entró por la puerta de la cocina, sube los escalones hasta su habitación y se encierra. Cuando aparece la figura de Terry, su esposa se acerca y le saluda con un beso

-Hola amor, por fin llegan

-¿Cómo estás amor?

-Mi amor, estaba preocupada ¿Por qué tardaron tanto en llegar?

-Aaahhh… ese hijo tuyo, de verdad que me va a sacar las canas verdes

-Hahahaha ¿A qué te refieres?

-Nos retrasamos porque le hicimos compañía a Evadne hasta que llegaran a recogerla

-Axahhhh con que fue por eso, vaya… no me hubiese imaginado que tu hijo finalmente se haya decidido en acercarse a Evadne, solo espero que se comporte como todo un caballero

-¿¡Caballero!? ¡Ese se cree todo un hombre! Te puedes creer que no quiso compartir el batido porque dice que solo los niños toman leche y ¡Él es un hombre! hahahaha, ni siquiera me dejó tomarle de la mano

-Hahahaha no sé de qué te quejas, a mí los besos me los da escasamente a escondidas

-Uuufff… ¡Madre mía! Tal parece que tú hijo nos dará una primavera muy épica

-Hahahaha me pregunto ¿A quién habrá salido?

-A mí, ya te puedo decir yo que no

-Hahahaha ¡Qué más quisieras!... pero bueno, iré a decirle que la cena está lista ¿Podrías poner la mesa? Por favor

-Está bien mi amor

Le da un beso a su esposa y la ve ir en busca de su criatura, le encanta verla caminar con ese swing tan peculiar que ha adoptado, y cada curva que se resalta desde todos los ángulos, sin duda alguna está muy enamorado como desde el primer día.

.

.

Pasó la semana y a Terry le fue imposible ir a recoger a su hijo como le hubiese encantado hacer, necesitaba saber si al final había podido hacerse amigo de Evadne Penn, y si no lo había logrado, tenía intenciones de darle uno que otro consejo para que se acercara. Podría decirse que hay cierta ilusión en ayudar a su chico para que conquiste a su primer amor.

Finalmente ese miércoles, nuevamente tiene la oportunidad de ir al colegio de Adiel, cuando llega lastimosamente ella no está, por lo que rápidamente su hijo sube al coche.

-Hola peque ¿Cómo te fue en clases hoy?

-Bien

Su respuesta escueta no le convencía

-¿De verdad? Me alegro por ti… y… ¿Qué tal te va con la señorita Penn?

-Bien

-¿Te has acercado a ella?

-¿Alguna vez te has enamorado papá?

-Ehhh… sí… sí, ¿Por qué? - ¿Qué habrá pasado?

-¿Y tu corazón te latía así de rápido?

Decía mientras se daba golpes en el pecho queriendo ser precisos con la sensación

-Por supuesto, ya te puedo decir que me latía de esa manera cuando me encontré con una hermosa rubia que estaba estudiando Ingeniería Industrial ¿Por qué?

-Por nada

Nuevamente su chico se cierra, quiere ayudarle, así que es necesario insistir

-Entonces ¿Tienes mal de amores, eehh?

-Papá… ¿Alguna vez te ha pasado? ¿Has tenido mal de amores?

-Oh sí, cuando ingresé a la universidad coincidí con una ex compañera del colegio, me la encontré en la biblioteca; era una mujer muy bella, parecía un ángel devora libros, estaba preparándose para un trabajo de investigación junto a sus compañeros, me acerqué para saludarla lleno de emoción, pero ella no se acordaba de mi ¿¡Te lo puedes creer!? ¡Olvidarse de esta hermosura de muá!

-Hehehe ¿Y qué pasó al final?

-¡Oohhh! Pues no fue nada fácil, siempre la solía encontrar rodeada de sus compañeros que no me apetecía para nada conocer

Terry repiquetea con sus dedos sobre el volante, y se inclina sobre él para controlar el semáforo, mientras recuerda días pasados…

.

.

La biblioteca tiene mesas amplias para grupos de estudiantes, la del rincón suele ser donde siempre se encuentra Candy junto a Patrick, Julia, Jeff y Steven. Solían estar rodeados de libros, hojas, apuntes y cuadernos… y sepa Judas qué más, están muy concentrados en montar su proyecto, en que las medidas sean precisas, que las formas sean en su punto, en fin… todo eso. Un chico castaño de ojos azules se detiene un momento al lado de su ex compañera de la High School; esta le mira de abajo hacia arriba al sentir que alguien está a su lado y la observa con insistencia.

-¿Necesita algo?

-No… nada

El chico levanta su barbilla intentando parecer con dignidad, desde entonces la observa en la distancia y siempre termina recordando cada una de las travesuras que le hacía. De presto se percató que participarán del torneo de básquet de inter facultades, así que decidió que también se uniría a un equipo, de esta forma conseguiría un acercamiento, la rubia es muy competitiva y él se esfuerza para no ser eliminados tan fácilmente, hasta que coincidan en su encuentro.

-¡Ey! ¿Y te permiten jugar a ti siendo tan pequeña?

-¿Y a ti no se te han congelado las neuronas por ser tan alto?

-Hahahaha

Terry pudo comprobar que la joven no se dejaba amedrentar fácilmente, encontraba cierto placer personal en meterse con ella; la rubia entorna los ojos y lo observa detenidamente, cualquiera pensaría que es para adelantarse a los movimientos en la cancha, pero es que su cerebro está rebobinando a toda pastilla intentando evocar ¿A quién le recuerda ese hombre?

El pitido inicial se da y el balón vuela por los aires, pasa de una mano a otra… de un extremo a otro… de una canasta a otra y en el tablero desfilan las cifras de cada punto conseguido; los cuerpos se calientan y se cansan, se ha convertido en partido de infarto, por muy pequeña que sea, rebota el balón con destreza y por su estatura tiene ventaja sobre los altos.

Mientras que Terry es relevado, se sienta un momento y bebe agua, piensa que desde su posición la vista de Candy jugando básquet es morbosa; la rubia levanta la mano pidiendo a sus compañeros que se desmarquen, amaga por la derecha pero con la misma gira su cuerpo por completo para correr por la izquierda, pero su contrincante le entra fuerte y termina cayendo al suelo, Terry sale corriendo cuando escucha el silbato indicando la falta.

Más de uno imitó el gesto del castaño y rodearon a Candy quien se quejaba del dolor, sin pensarlo tanto la levanta en sus brazos y la saca de la cancha, se dirige a los camerinos, poco le importa ya si continúan o cancelan el partido, si lo expulsan o sancionan, simplemente su prioridad es que atiendan a la rubia; la lleva hasta la clínica de la universidad, donde la atienden y le dicen que simplemente se ha hecho un esguince, pero que debe mantener reposo por una semana

-¡Perfecto! Lo que me faltaba y justo cuando estoy cerca de la presentación

Mascullo molesta la chica sobre la camilla, miraba al cielo de la habitación intentando ver ¿Cómo sale de esta? Terry aún está a su lado pendiente

-Bueno, míralo por el lado bueno, al menos no te has roto nada

-¡Oh sí! Tienes razón

Suelta un suspiro y apoya sus manos con intención de levantarse para irse a casa

-Pero se puede saber ¿Qué haces? ¿Qué pasa, no entiendes el concepto de reposo?

-Sé lo que quiere decir "reposo", pero no pienso quedarme aquí toda la vida

-Está bien, te ayudaré…

Le dijo mientras le apoya a incorporarse, Candy se siente un flan en las manos de él

-Te llevaré a casa

-¡No, tranquilo, no hace falta!

-Oh mira, pero cómo me agradeces las atenciones que tengo contigo

-Pero yo no te he pedido nada

-¿Qué pasa, que no puedes ser agradecida? Si lo hago es porque me place, tengo cargo de conciencia, no debí dejar que jugaras si no alcanzabas el límite de estatura

-¡Será posible! Acaso no viste el par de canastas que hice, no hace falta ser tan alto para acertar

-Hahahaha si tú lo dices, vamos te invito a un batido de leche con chocolate, necesitas calcio para tus huesos y que puedas crecer un poco más, que te hace falta, enana

-Pues por lo visto a ti te dieron de sobra ¡Piernas largas!

-Hahahaha me temo que debes ingeniártelas un poco más para ponerme un mote con estilo, doña pecas

-Por lo menos ¡Yo tengo pecas! Tú eres tan soso con esa cara limpia, pero no te pienses que te voy a dar una de mis pecas ¡No las comparto!

-hHahahaha ¿Ya lo has intentado? Creo que un beso se puede

-¡Pues te quedarás esperando, porque no pienso besarte nunca!

-Hahahaha ¿Qué apostamos?

-Agggg ¡Me exasperas!

-Eso quiere decir que te gusto

-Noooo… quiere decir que eres un pesado

-Más bien diría yo "Un Encanto de Persona"

-A ti no te hace falta abuela ¿No? Los piropos te los das tú solito

-Sí, lo aprendí de una rubia pecosa obsesionada hahahaha

Terry sonríe ante la cara de fastidio de ella; aunque se metan el uno con el otro, parece que es una especie de prueba de pulso o test para corroborar si es la persona exacta del recuerdo. Desde entonces se suele ver a la pareja juntos, discutiendo, riendo, corriendo, bromeando ¿Y por qué no? Besándose.

.

.

El semáforo había a verde y el vehículo se mueve tranquilamente por la calzada, Adiel está sorprendido por lo que le está contando su padre, presta atención a cada palabra que dice

-¿De verdad lograste conquistarla?

-Esa duda ofende jovencito ¡Por supuesto que sí! Aunque éramos tan diferentes, logré hacerme su amigo, su confidente, su compañero, su refugio, vamos ¡Algo indispensable para ella!

-¿Y no tuviste miedo cuando te le declaraste?

-¡Oh, claro que sí! Eso lo tenemos siempre todos los hombres, por muy seguros que estemos que le podamos gustar a una mujer, a la hora de declararse siempre surgen dudas y miedos

-¿Y cómo te le declaraste?

-Bueno, como imaginarás, ella parecía un ratoncito de biblioteca, siempre se le podía encontrar ahí estudiando o leyendo alguna literatura peculiar… por lo que decidí regalarle el libro, "Eres Mía de Anisa Gjikdhima"… fui muy sutil sabes… le puse una dedicatoria al inicio y en la última página le preguntaba si quería ser mi novia; si realmente ella leía ese libro sabría si me había aceptado, por lo que debía esperar hasta que llegara al final

-¿Y lo hizo?

-Por supuesto ¿Cómo podría a decirle "NO" a una guapura como yo?

-Hahahaha papá, a ti no te hace falta abuela ¿Verdad?, tu solito te das los piropos

-Adiel, ya suenas como tu madre hahahaha

Mientras espera en otro semáforo, se gira para ver a su hijo, le acaricia los cabellos con ternura

-Hijo, debes ser siempre la mejor versión de ti mismo, debes amarte y aceptarte a ti primero… solo así la persona que te interese se fijará en tus cualidades, y te querrá por quien tu eres y no por lo que aparentas

-Sabes que no entiendo lo que quieres decir ¿Verdad papá?

-Quiero decir que tengas más confianza en ti mismo, si eres sincero y honesto con tus verdaderos sentimientos, entonces sea quien sea a la persona que tu desees amar y cuidar, te valorará pasen los años que pasen

Terry quería ser el mejor padre para Adiel, ser su amigo y consejero, esperaba que con haberle compartido su experiencia personal valorará a las personas de su infancia, valorará al amor y valorará a la familia. El peque hace lo que puede, tiene once años e intenta buscar cómo aplicar los consejos de su padre; si Evadne es tímida él de pocas palabras, Adiel le gusta reír y a ella ser graciosa, fuego y agua, Yin y Yang. Después de darle muchas vueltas a las palabras de su padre, decide utilizar el mismo método que él.

.

.

Ese domingo en su salida familiar, la señora Grandchester puede ver que ese hombre y su clon están muy sonrientes, como si estuviesen tramando alguna maldad; está feliz por su familia pero también tiene curiosidad por conocer qué se traen entre manos

-Los veo sospechosamente felices ¿Qué maldad habéis hecho?

Al escuchar esa voz dulce cargada de malicia dirigirse a ellos los sorprendió, se miraron una fracción de segundo y luego rieron a carcajadas, ella siente que su corazón se adelanta un latido cuando aprecia esos detalles; Terry desordena los cabellos antes de permitirle que se vaya a jugar con su bote a escala sobre el lago… él se dirige con su esposa

-No es ninguna maldad amor… tú hijo me estaba diciendo que ha seguido mi consejo para conquistar a su compañerita

-¿En serio?... me parece mentira que Adiel se haya crecido tanto y ahora este enamorado… ¿Y qué consejo le diste? Si se puede saber

-Oohh… nada raro mi vida, le conté cuando a mi primer amor le regale un libro que tiene en la portada una rosa blanca que dice con letras doradas "Eres Mía"

-Ajaaa… con que a tu primer amor le diste un libro ¿Y de seguro le has enseñado también cómo meterse con ella?

-Hahahaha ¿Crees que es mala idea?

-Terreuce Grandchester ¡¿Cómo se te ocurre?! Acaso no has pensado que si tenemos una hija y alguien la trate de esa manera, a ti no te va a gustar

Quería impregnar seriedad en sus palabras mientras pasaba su mano por su barriga, eso hizo que a él se le removiera el corazón por la mezcla de emociones, se acerca a ella y posa su mano sobre su vientre prominente

-Mi amor, lo dices como si fuese el peor villano, a mi pequeña le enseñaré a distinguir al caballero entre tanto patán… además nuestro hijo es tan inteligente y guapo que ha seguido mi ejemplo y pronto tendrá su primera cita con la niña que le gusta

-¿Qué quieres decir con "Mi Ejemplo"?

-Hehehe ¡Tu hijo es un listo! Me dijo que había tallado debajo de la mesa de Evadne "Eres Mía", puede que nunca te hubieses enterado, pero cuando iba a octavo, escribí eso mismo en la mesa de estudio de la niña que me gustaba… y como luego le hacía bromas esa niña terminaba siempre detrás de mí, porque estaba coladita por mis huesos

Al escuchar esas palabras sus ojos se abrieron por la sorpresa, su corazón se aceleró imaginando a Terry haciendo lo que le estaba contando

-Hehehe… ¡Eso sí que no! Tú le has contado la historia a tu conveniencia, pero ya verás no voy a permitir que tu hijo haga esas mismas tonterías

-Hahahaha pero ¿A dónde vas mi amor?

Su esposa se había levantado y caminaba en dirección del pequeño, con aire risueño, de seguro querrá darle su versión; le dirá que sea más detallista y romántico, vamos como un clásico de los aburridos; toma el libro que ella había estado leyendo minutos antes, pasa sus dedos por la figura de una flor blanca y las letras doradas, cuando escucha la voz de ella llamando a su hijo

-¡Adiel Greum Grandchester Ardley! Ven aquí que quiero contarte algo…

- FIN -