Liby Loud: Al igual que nuestros padres
["El Durmiente se ha despertado" como dirían los Demonios de la Cripta del "Warcraft". Sí, aquí estoy, de regreso, nuevamente, tras una larga interrupción o hiatus, como quieran decirlo y sí, el 2019 fue el año donde más estuve desconectado de los fics, a pesar de que subí varios de gran peso como "Secretos de Familia", "Saint Simpson-Louds: Episodio G: Asesinos (Remake)", varios homenajes para mis amigos en Fanfiction y Wattpad, entre otros proyectos. Pero aquí les traigo un nuevo trabajo dedicado para El Caballero de las Antorchas por el "Día de las Bromas".
En este One-Shot, veremos a la pequeña Liby Loud, hija de Lincoln y Luan, en su camino para seguir los pasos de su madre como una experta en las bromas, cosa que le costará mucho, pero, como dice el dicho común, la enseñanza va de los padres a los hijos. ¿Logrará cumplir con su meta? ¿Qué sucederá para el Futuro de esta chica?. Eso lo veremos en esta historia.
Advertencia de Loudcest.
Todos los derechos reservados para Chris Savino y Nickelodeon. El objetivo es solo entretener y nada más.].
- "Concéntrate, Liby, tú puedes, apunta, apunta al blanco".- Pensaba aquella pequeña niña de cabellos castaño claro, mientras que tenía en sus manos un pastel de crema listo para ser lanzado al objetivo que tenía a pocos metros de distancia. A su lado, su madre, Luan Loud, la animaba a que pudiera progresar con sus técnicas de comedia, cosa que le resultaba sumamente complicado para la joven.
Su madre, viniendo de ella y su modo de manejar la comedia, había estado impartiendo lecciones a su hija para que pudiera ser una gran comediante en el Futuro, sin embrago, para Liby Loud, eso era casi imposible de hacer, sobre todo por el tema de que le costaba muchísimo aprenderse tantos trucos como lanzamiento de pasteles, chistes, andar en un monociclo y hacer malabares, por lo que terminaba cayéndose contra el piso, fallando en sus tiros o entrando en una fase de nervios al querer hacer una buena broma ante su familia, cosa que la dejaba muy mal parada.
Fue entonces que la madre de ella caminó hasta la pequeña y apoyó su mano en los hombros de ésta. Liby no quería decepcionarla, odiaría hacerlo así para ella y su padre, el cual estaba a su lado, viéndola con determinación.
- Tú puedes, Liby, no dejes que el miedo te domine.- Le animaba el albino a la pequeña, llevando a que ésta se volteara y lo mirara a los ojos.
- Es que...no sé si puedo, me tiemblan las manos, mis piernas parecen de gelatina y no sé qué hacer. ¿Y si fallo y destruyo una ventana?.- La pobre tenía tantas preguntas en su cabeza, de "visiones" en las que estaba segura en que fallaría y eso la asustaba aún más.
- No digas eso, tú sabes bien que lo podrás y si fallas, lo vuelves a intentar, nunca hay que abandonar los sueños que uno persigue.- Sostuvo Luan, animándola a la castaña pálida.
- Pero...no sé...no...no puedo. Lo siento.- Ofreció disculpas, dejó la bandeja sobre una mesa y salió de allí, corriendo para no sentirse avergonzada de lo que podría llegar a causar si fallaba.
- ¡Liby, espera!.- Intentó Lincoln en detenerla, pero fue tarde, ella salió disparada hacia la puerta y ésta se cerró de un portazo. Luan se llevó las manos al rostro, consternada, angustiada, ¿habría sido su culpa?. No quería imaginarse algo así y más de la hija que había tenido con Lincoln. Sus pasos eran lentos, pesados, como si arrastrara unas cadenas de acero que le dificultaban avanzar, no le salían las palabras de la boca, solo sentía angustia, un quejido o un chillido inundaba todo el lugar y éste desaparecía en el acto.
- Dios, ella tiene razón, no va a poder y todo esto es mi culpa.- Se lamentó la esposa de Lincoln, mientras que llevaba sus manos hasta sus cabellos y se sentaba para intentar calmarse, sin embargo, esto no pasó desapercibido y de ahí ocurrió el hecho de que rompió en llanto.- ¡No debí haberla forzado para esto, soy una tonta!.- Exclamó, llorando a más no poder.
Lincoln al verla sentía que se le estrujaba su corazón como si fuera una bola de papel, le apenaba mucho ver a su esposa llorar porque temía de que fuera su culpa de Liby no pudiera tener la misma esencia que ella. Aún recordaba todas las bromas que Luan les había hecho a él y sus hermanas en el Pasado, en especial cuando fue aquel día en el que se tuvo que "sacrificar" para acabar con todas las trampas que había puesto ella. A pesar de que ese año nunca le había vuelto a hablar a su hermana, su enojo duró unos días hasta que decidió perdonarla, pero no sabía que, con el correr del tiempo, ella se iba volviendo más inteligente y capaz de desarrollar mejores trampas-caza bobos con su familia.
Pero hubo más que eso, también había empezado a sentir unos sentimientos hacia el chico que la motivaban a continuar con esas maquinaciones. Sentimientos ocultos que no quería contárselos a nadie por el temor de que la tildaran de loca o enferma. Sin embargo, un 1* de Abril del año 2017, Lincoln había despertado atado a una enorme "Ruleta", de las típicas que se mostraban en los programas de concursos y a su lado se encontraba Luan, quien sonreía de forma muy misteriosa ante su hermano menor.
Durante ese "Concurso", ella hacía girar la "Ruleta" y sometía al joven a un montón de bromas, algunas de las cuales eran un tanto peligrosas, pero se había cerciorado de que no sufriera daño y lo había conseguido, él comenzó a reírse a más no poder, cosa que le llamó la atención y fue entonces que, sin previo aviso, la comediante cayó ante el cálido beso de su hermano menor, atrayéndola como si fuera la Gravedad, uniéndose en ese abrazo y dando por comenzada una relación que no iba a ser bien vista en la familia.
Por esos tiempos, ambos aprovechaban las veces en las que su familia salía de paseo con las demás hermanas y ellos tenían tiempo para "divertirse", besarse, pasar el rato hasta que, cuando crecieron y fueron a la Universidad, decidieron alquilar un pequeño departamento y vivir juntos. Fue allí que, tras un largo tiempo de espera, Luan quedó embarazada de Lincoln y, curiosamente, un 1*de Abril, nació Liby Loud.
¿Había sido cosa del destino?. Nadie lo sabe, Dios puede tener sentido del humor cuando se trata de que alguien nazca justo para una fecha específica y nadie se lo espera. Es como la Lotería, sacas el billete y esperas a que te toque ganar o perder. Para ellos, el nacimiento de la pequeña fue sumamente "mágico", les había llenado de emoción.
Sin embargo, ahora había una discrepancia: ¿Luan era culpable de que su hija no pudiera ser como ella? ¿La habían estado forzando?. Tal vez sí, ya que la tuvieron por un tiempo con todos esos libros de chistes, pollos de hule, malabarismo, mono-ciclos, lanzamiento de pasteles, vestirse como un payaso o mimo, entre otras cosas y eso podría haber sido la causa de que Liby estuviera angustiada y "bloqueada", sin poder cumplir con alguna de esas expectativas. Luan no paraba de llorar y fue entonces que Lincoln la abrazó a su esposa con fuerza, hundiendo su rostro contra el pecho del chico albino por un rato, acariciando sus cabellos.
- No digas eso, no fue tu culpa, yo también comparto la misma carga por no haberla tranquilizado.- Dijo el muchacho y ella alzó su rostro para verlo.
- Lincoln...- Fue lo que llegó Luan a decir, pero el chico la siguió abrazando por un rato más.
- Tranquila, todo irá bien. Recuerda, ella no es una tonta, sabrá cómo resolver esto, te lo prometo. Esto no es fácil, los padres se lo transmiten a los hijos, pero es un largo camino por el cual alguien debe emprenderlo con suma tranquilidad. Ya verás que lo logrará.- Prometió su marido y ella alzó la cabeza, asintiendo y viendo que, tal vez, podría ser verdad. Solo quedaba aguardar.
Por su parte, Liby permanecía encerrada en su habitación, no quería salir por miedo de haber fallado a sus padres. Ella miraba a aquellos carteles que estaban pegados en su pared, donde podían apreciarse a grandes comediantes de la historia, empezando por Groucho Marx y otros personajes de suma importancia. Para ella, esas personas eran "Dioses" en comparación con ella, quien no podía tomar ni un pastel de crema y lanzarlo al blanco por temor a que sus extremidades fallaran. Le daba bronca, lo sabía, quería hacerlo pero su mente le jugaba trucos, quería verla caer, perder y ahí tenía sus resultados conseguidos.
Se sentía pequeña, intimidada, una parte suya se culpaba por ser una cobarde. No podía creer que lo fuera, huir de un simple lanzamiento de pasteles y terminar encerrada en su habitación fue lo "más bajo" que pudo haber hecho, tendría que haberse quedado allí y enfrentado la situación pero no lo hizo, dejó que el miedo la dominara y así terminó. Fue entonces que se levantó del borde de su cama y empezó a caminar por los alrededores, pensativa, perdida en su mente hasta que sintió un sentimiento de pena por lo que había hecho.
- "Mama y Papa no me presionan para esto: Yo solo tendría que haber sido más lista y no ceder al miedo, pero no soy como ella, no nací con la comediante en la sangre...Es...Es solo que...me cuesta, me da miedo hacerlo".- Temió ella a una represalia de parte de sus padres, pero su voluntad le decía que no debía temer, que debería volverlo a intentar.
Fue entonces que, aprovechando que no había que mirara, partió hacia aquella habitación, tomó ese pastel y se quedó mirando el blanco pegado a la pared por un rato. Lo analizó, tomó distancia, necesitaba concentrarse, un tiro, solo eso necesitaba para poder pasar la "prueba". Sus ojos quedaron enfocados en el papel, buena distancia, nada de miedo ni pulsaciones desaceleraras en su cuerpo, calculaba el tiempo, un poco más, necesitaba calibrar el ángulo de disparo. Solo unos segundos o minutos más y todo estaría listo.
- No temas, Liby, tú puedes, piensa, calibra, apunta y dispara, solo es una práctica. Si fallo, puedo volver a intentarlo, mama debió hecho lo mismo en el Pasado.- Se animaba así misma la pequeña castaña pálida.
Enfocó su mirada en el blanco, ¿acaso se estaba "riendo" de ella?. La joven se lo iba a demostrar, nadie, ni siquiera su imaginación, le jugarían un truco tan barato como ese.
- Ya veremos quién ríe al último.- Sentenció ella y tras cerrar los ojos, extender su brazo derecho y trazar un arco con la misma que acumuló, Liby Loud lanzó aquel proyectil dulce contra la pared, provocando un estruendo por el piso de la casa.
- ¿Oíste eso?.- Preguntó Luan a Lincoln, quienes quedaron sorprendidos y asustados, tal vez alguien entró en su departamento y fueron corriendo para ver qué había ocurrido.
- ¡Dios, Liby!.- Gritó el albino con miedo y salieron disparados hacia el sitio donde provino el sonido.
Ambos padres corrieron para donde se desarrolló ese golpe, temían lo peor, pero cuando ingresaron, se toparon con una sorpresa: Allí estaba Liby, sana y salva, pero lo que llamó más la atención de ellos fue una enorme mancha blanca, cremosa contra la pared, una dulce y que no se la habían esperado en esos momentos. Una línea viscosa se extendía sobre aquella posición y una base plateada se cernía debajo de ésta.
Ninguno de los dos podía crédito a lo que estaban viendo, pero lo había hecho, Liby lo había conseguido en dar contra el objetivo para su prueba con el lanzamiento de pasteles.
- Liby...- Quedaron Lincoln y Luan sin palabras.
Ella se limitó a sonreír tranquilamente, alzando su mano derecha y una sonrisa se dibujaba en su rostro.
- Lo logré.- Dijo con tranquilidad y cuando llegaron para ver que todo estuviera en orden, salvo por el pastelazo contra la pared, el matrimonio corrió para abrazar a Liby, no solo porque estaba bien, sino para felicitarla por lo que había hecho.
- ¡Es increíble, lo hiciste tú sola!.- Le felicitó Luan a ella.
- ¿Ves, Amor?. Jejejeje, con paciencia y calma, Liby logrará ser una gran comediante.- Sostuvo Lincoln, acariciando los cabellos de la pequeña, mientras que los tres salían de allí, no sin antes limpiar esa mancha y darse un descanso.
Aquel día había sido una completa locura y ahora merecía la pena parar un poco. Pero una cosa sí era segura: Liby Loud estaba en su camino para convertirse en una gran comediante, solo necesitaría transitar ese sendero, el cual no sería fácil para ella, pero con paciencia, calma y confianza, lograría pasar adelante ese "examen", ella cumpliría su destino, sin importar los obstáculos que se interpusieran en su camino, lo lograría, ya que era el mismo sendero que su madre había atravesado y ahora era su turno.
- "Mama, Papa, prometo que no les defraudaré, será la mejor comediante de todo el Mundo".- Juró Liby, mientras que sus padres la abrazaban con ternura y partían hacia la planta baja para descansar y tomar una buena bebida caliente.
Fin.
¡Feliz Día de las Bromas 2020!
Dedicado para El Caballero de las Antorchas. Espero que les vaya a gustar y a prepararse, porque con este estreno junto a otro que tengo en Wattpad, sale el tan esperado fic de "Don´t forget to smile", así que a prepararse, amigos.
El título es una referencia-homenaje a la sección de "Leyendas" del "World of Warcraft", el cual pertenece a la historia llamada "Baine Bloodhoof: Al igual que nuestros Padres".
Nos estamos viendo, buen fin de semana para todos ustedes y nos estamos viendo. Saludos para El Caballero de las Antorchas y los demás seguidores y que pasen un buen día.
