Hola a todos! He aquí el capítulo de San Valentín que tenía pendiente. Amé planearlo y también terminarlo. Creo que ha sido uno de mis mejores trabajos hasta ahora, pero eso júzguenlo por ustedes mismos, así pues, sin más qué decir aparte de que todos estamos unidos por letras no importando dónde estemos, Italia, España, Estados Unidos, Francia, México, TODO MUNDO SOMOS UNO!... COOOOMENZAMOS!

…..

Choco Cherry.

Capítulo único.

El día de San Valentín estaba a la vuelta de la esquina, y Marinette estaba tachando los ingredientes de la lista que estaba revisando.

-Cocoa en polvo, listo. Chispas, listo. Cerezas, listo. Creo que tenemos lo suficiente para poder hacer unos ricos chocolates para todo mundo este San Valentín.

-No me puedo creer que tus padres nos dejaran hacer los chocolates en tu casa.- dijo Alya.

-Lo sé, es la época del año en que todo puede ser un caos pero dijeron que mientras hagamos todo en la parte de arriba no habría ningún problema.

-Todas esperamos ansiosas ir a tu casa a que nos enseñes a hacer chocolates. Y ¿quién será el afortunado este año de probar tus deliciosos chocolates de amor?- le picó un poco las costillas. Marinette rio pero su risa murió cuando vio a Adrien pasar para saludar a una recién llegada Kagami. No podía evitar que le siguiera doliendo pero poco a poco el dolor iba menguando.- En realidad tenía pensado hacer chocolates para todos y entregárselos en la escuela.

-Ajá, ¿y no harás algo especial para cierto músico de puntas azules?- el sonrojo de Marinette se hizo presente.

-¡Alya!- la morena se rio.

-Chica, fue broma, pero hacen buena pareja.

-Lo pensaré. Pero sabes, me gustaría también hacer algo para Adrien.

-¿Adrien? Pero… bueno, ya ves que está con Kagami y…

-Lo sé, pero no sería esa clase de chocolates. Quisiera con estos darle al menos un adiós a esto que siento, sé que no pudo ser pero es una forma de agradecerle por estar conmigo como un buen amigo.- Alya no pudo evitar sentirse mal por su amiga, Adrien de verdad era un ciego si no vio a esa hermosa chica de corazón de oro que estuvo en sus narices todo este tiempo.

-Vale, me parece bien. Y pase lo que pase estoy contigo.

-Gracias Alya.- agradeció de corazón de tener a su amiga de su lado.

-Bien, ¿a qué hora vamos mañana a hacer esos chocolates?

-¿Van a hacer chocolates?- la voz entrometida de Lila se inmiscuyó entre ellas. Marinette no tenía muchas ganas de contestar pero Alya fue quien lo hizo.

-Exacto. Marinette nos dará algunas lecciones para poder hacer y regalar chocolates para San Valentín.

-Oh, eso suena maravilloso. Me gustaría tanto poder aprender y hacer chocolates para todos mis amigos de todo el mundo y mandárselos.

-Eso sería genial, ¿por qué no te nos unes?- Marinette miró a Alya con una mueca de incredulidad.

-Me encantaría, no sería un problema para ti, ¿verdad Marinette?- la aludida quiso refutar pero no pudo y contestó con una sonrisa forzada.

-Por supuesto que no.

-Perfecto, envíenme un mensaje de la hora, nos vemos mañana.- Lila se fue, y cuando al fin se perdió de vista, Marinette miró acusadora a Alya.

-Alya, ¿cómo pudiste?

-Vamos, Marinette. ¿Todavía le tienes rencor por lo ocurrido?

-¿Y tú que crees?

-Dijo que fue por culpa de su enfermedad, no puedes guardarle rencor a una persona así. Además, esto servirá para que puedan ser amigas.

-¡Alya!

-¿Qué? Vamos, chica, al menos inténtalo y deja ya esa mala baba que le tienes.

-Vale, vale, pero no te prometo nada.

-Sólo has el intento, verán que si se conocen más serán súper amigas.

-Tú eres mi súper amiga.

-Oh, chica...

-¡Marinette!- se acercó Rose a la chica.- Espero mañana ansiosa poder hacer chocolates contigo, ya que deseo regalarle algunos al príncipe Alí.

-Anda, no sabía que estaba en la ciudad.

-Lo sé, ¿no es maravilloso? Y me dijo que estaría ansioso de poder comer los chocolates que voy a hacerle. Y haré sus chocolates favoritos de cereza.

-Bueno, no te preocupes. Mañana haremos los chocolates más ricos de todos.- dijo con orgullo sin saber que Lila escuchó todo aquello escondida y sonrió maliciosa.

Adrien y Kagami estaban esperando turno en clase de esgrima y Kagami miró a Adrien que se ajustaba los guantes.

-¿Qué vas a querer para San Valentín?

-Oh, bueno, en realidad no pienso mucho en ello.

-¿Por qué?

-Bueno, es la época del año donde las fans me regalan montones de dulces y tarjetas, aunque al final Natalie me confisca todos los chocolates por mi dieta.

-Entiendo, entonces ¿no te gusta el chocolate?

-Me encanta, pero a veces demasiado chocolate me marea y como modelo debo cuidarme mucho.- Kagami pensó seriamente en ello.

-Entiendo, ¿podemos vernos mañana?

-Claro, tengo una sesión de fotos en el parque. Será genial verte.- Kagami le sonrió encantada, sabiendo exactamente qué hacer para él…

El día llegó y Marinette no estaba tan contenta como quisiera. Su madre le dejó lo último para poder trabajar.

-Les deseo suerte a tus amigas y a ti.

-Sí, claro.

-¿Qué ocurre, cariño? Ayer en la mañana estabas contenta y cuando regresaste a la escuela no te veías con los mismos ánimos.

-Es que va a venir Lila. Y no quiero que esté aquí.

-Oh, cielo. Si es por lo sucedido debes entender que esa chica tiene una grave enfermedad.

-Pero mamá, casi hace que me expulsen.

-Lo sé, lo sé. Pero al final no fue así y no parece mala chica. Podrías intentar ser su amiga.

-No la conoces, es tan mala como Chloe.

-Las personas guardan ciertas sorpresas, hija. Intenta divertirte y conocerla, ya si las cosas no van bien puedes simplemente ser cortes con ella.

-Lo intentaré.- su madre le dio un beso en la mejilla y le deseó suerte, cuando se fue Tikki salió de su escondite.- ¿Qué voy a hacer, Tikki? No me gusta la idea de tener a Lila aquí ni mucho menos deberle el favor de que no me expulsaran.

-Puedes hacerlo, Marinette. Mantén tu distancia y sé cortes. Lila tampoco me agrada pero mantendré un ojo en ella.

-Te lo agradecería, Tikki. No me gustaría que Lila esté husmeando por allí.

-¡Marinette! ¡Tus amigas han llegado!

-Escóndete bien, Tikki, esto será una masacre.

-Tú puedes, Marinette.- la chica suspiró cuando Tikki se escondió y abrió la puerta. Todas estaban allí y le saludaron.

-Hola chicas, llegan justo a tiempo.

-Estamos encantadas por venir.- dijo Mylene.

-Sí, también deseamos poder comer algo de chocolate.- sonrió Alix y Marinette sonrió a sus amigas.

-Creo que tendremos más que suficientes para todos.

-Oh, Marinette. Tu casa es encantadora.- aduló Lila pero algo en su voz sonó tan hipócrita que Marinette tuvo que evitar hacer una mueca.

-Gracias.

-Es decir, tu sala y cocina es del tamaño de mi habitación pero preferiría mil veces vivir en un lugar tan encantador como este, parece una casa de muñecas.

-Gracias, Lila.- pudo encontrar el insulto oculto pero sus amigas estaban más interesadas en comenzar que no lo notaron.- Bueno, tomen cada una un delantal que vamos a empezar con las lecciones ahora mismo. Y no se preocupen, esto no es nada complicado como parece, así que vamos.

Todas tomaron un delantal y comenzaron a seguir las instrucciones de Marinette que comenzó a con lo básico. Primero les mostró como cortar el chocolate sin cortarse, luego, realizar la mezcla, Lila siempre levantaba la mano disculpándose por lo supuestamente inútil que era para hacer las cosas debido a sus lesiones ficticias, haciendo que Marinette le hiciese casi todo. Las chicas estuvieron de acuerdo en hacer trufas, porque era más sencillo hacer las bolas de chocolate, rellenarlas y decorarlas. Marinette ayudó a Mylene mostrándole como hacer pequeñas caritas de osos encima de sus chocolates, luego ayudó a Rose con las cerezas. Lila veía con desagrado y celos como Marinette era elogiada por todas cada vez que les ayudaba, sintiendo la bola de la envidia crecer más y más. Cuando metieron los chocolates a la nevera, todas sonrieron satisfechas por su trabajo.

-Listo, en una hora quedarán listos para poder envolver.

-Esto ha sido muy divertido.- dijo Mylene con una amplia sonrisa.

-Ni que lo digas.- apoyó Alya.- Nunca pensé que hacer chocolates fuera tan divertido, pensé que sería mucho trabajo.

-Es cierto.- soltó Lila en tono zalamero.- Es tan fácil que no me sorprende que Marinette pueda hacerlo, parece que no se necesitan muchas habilidades para poder realizar esta clase de cosas.- ese comentario no pasó por alto como otros y Marinette no iba a permitir que insultara el arte de la repostería porque eso significaba que no sólo la insultaba a ella, sino a sus padres y a su abuelo. Iba a abrir la boca pero Alya se interpuso.

-¿Pero qué dices? Si esto no fue tan fácil.

-Y acordamos hacer trufas porque eran las más fáciles de hacer.- defendió Alix que al igual que todas no parecieron contentas por el comentario de Lila.

-Y Marinette nos ayudó mucho en todo, incluyéndote.- soltó Juleka con los brazos cruzados y Lila se sintió acorralada, Marinette agradeció que si bien sus amigas adoraban a Lila, no le permitiesen ciertas cosas.

-Oh, cielo, chicas. Lo siento, creo que lo que dije no se escuchó bien. No fue mi intención sonar tan grosera. Lo siento Marinette. De verdad aprecio mucho que nos hayas ayudado en hacer los chocolates. Supongo que es cosa de mi enfermedad que no piense o haga bien las cosas.

-No pasa nada.- no podía revelar la doble cara que era, pero definitivamente no se olvidaría de ello como si nada.

-Bueno, hicimos un desastre descomunal.- dijo Alya con mejor ánimo.- Vamos a ayudarte a limpiar.

-Eh, yo necesito ir a lavarme, estoy hecha un desastre.- se justificó Lila.

-El baño está en el fondo del pasillo.- señaló Marinettte.

-Muchas gracias, Marinette.- Lila salió y Marinette vio a sus amigas.

-Muy bien, vamos a…

-Eh, Marinette.- Lila volvió a aparecer en la puerta.- Perdona pero está cerrado tu baño, ¿no tendrás otro baño?

-¿Cerrado? Espera, ya vuelvo.- la joven salió para verificar, y al no estar ella Alya tuvo una idea.

-¿Por qué no usas el baño de Marinette? Seguro que no le importará.

-Oh, espero que no. Dime dónde está por favor.

Marinette lo comprobó, cerrado, no podía entenderlo pero seguro fue un simple descuido. Cogió una llave que siempre guardaba en un cajón del mueble de junto y abrió. Alguien había dejado el cerrojo puesto al cerrar.

-Supongo que a mis padres se les debió haber pasado, o sería que… ay no.

Lila miró con desprecio cada recoveco de la habitación de Marinette. Todo ese rosa le desagradó, pero más que nada, le desagradó ver todos los diseños, los rollos de tela, la bien cuidada y femenina habitación que incluso era más espaciosa que la suya misma. Rechinó los dientes, necesitaba encontrar algo para poder poner en ridículo a Marinette o tenerla en la palma de su mano y así no le diese por meter sus narices en sus asuntos o querer develarla todo el tiempo.

-¿Dónde está? Seguro que debe de tener un ridículo diario o algo así.- estuvo tentada a ir a su computador pero las huellas de chocolate lo harían demasiado obvio.

Tikki la miraba atenta, no le gustaba que nadie, ni mucho menos esa Lila, mirara entre las cosas de Marinette. Lila comenzó a abrir cajones usando su delantal para cubrir sus huellas, si se encontraba con la caja de los Miraculous en el baúl sería todo un problema. La vio dirigirse hacia el baúl y Tikki tuvo que actuar. Usando todas sus fuerzas tiró un rollo de tela que hizo un ruido sordo y pesado en la habitación. Y fue en ese momento que Marinette apareció.

-¿Qué estás haciendo?- la aludida tuvo que dejar su inspección más porque Alya también se asomó.

-Lo siento Marinette, es que le dije a Lila que podía limpiarse en tu cuarto.

-Oh, lo siento, es que me entretenía viendo tus cosas. Tienes un cuarto muy bonito, Marinette. Y tus creaciones son tan lindas. Como modelo que soy estoy fascinada, me gustaría tanto poder modelarlas.

-Ajá, mejor lávate pronto, así podrás ayudarnos a limpiar.

-Claro, tonta de mí. Ya voy.- cuando esta entró al baño gruñó a lo bajo. En cambio, Marinette vio a Alya acusadora.

-¿Qué? Necesitaba lavarse.

-No la quiero husmeando en mi cuarto.

-¿Por qué? No me digas que tienes recortes de Adrien, o en este caso de Luka.- la joven se sonrojó y más al notar el interés de sus amigas, más que nada el de Juleka. Pero no podía decirles que tenía su diario, notas importantes acerca de los kwamis, y por supuesto, la caja de los miraculous.

-C-Claro que no. Ya dejé eso atrás. Pero tengo cosas privadas y no quiero que nadie las vea. No esperaba que nadie subiera a mi habitación.

-Lo siento, la próxima vez consultaré primero.

-Gracias.

-¿Pero en serio no tienes una imagen de Luka?- Marinette se sonrojó hasta las orejas.

-¡ALYA!

El Gorila estaba esperando a Adrien en la sesión. El chico intentaba concentrarse aunque algunas admiradoras lograban colarse por la valla de seguridad para aprovechar darle sus chocolates o cartas de amor en persona ese San Valentín, pero una mirada del guardaespaldas y esas chicas corrían despavoridas dándole de nuevo paz al muchacho. Su teléfono sonó y escuchó la voz de Natalie.

-Necesito que terminando la sesión traigas a Adrien directo a la mansión. Ha recibido mucho más regalos este año de lo usual y es necesario evitar inconvenientes con alguna fan que desee darle más presentes. Ya veremos qué hacer con tanto chocolate.

La llamada terminó tan cortante como era usual. Pero en la mente de este imaginaba que seguro le pedirían deshacerse de todo ese chocolate como cada año, cosa que nunca hacía por completo, guardando una parte para el muchacho, otra para él, y otra para donar para aquellos menos afortunados. Lo admitía, amaba el chocolate, derretirlo en una fuente, congelarlo, hacer pequeños bocadillos de estos, le encantaban. Mas su ensoñación se vio interrumpida cuando vio a la joven Tsurugi llegar y este la observó esperando su explicación.

-Vengo a darle un presente a Adrien, pero esperaré en silencio a que termine la sesión.

Miró a Adrien, y este saludó a Kagami. Así que dejó que la heredera de los Tsurugi permaneciera en la sesión, más al ver la caja de madera con moño que llevaba en mano…

Los chocolates estaban listos y envueltos en bonitas bolsas de papel celofán para regalar, a excepción de tres cajas de las cuales una era de Rose que estaba envuelto en papel rosa con estampado de rosas rojas y dos de Marinette. Marinette guardó los chocolates restantes para dárselas a sus amigos y compañeros al otro día en la escuela.

-Bueno, ya quedo, les deseo suerte a todas al dar sus chocolates.- todas agradecieron y se despidieron de Marinette. Aunque en la esquina, todavía les escuchaba hablar.

-¿A quién le vas a dar los tuyos, Alix?- preguntó Alya.

-A Nathaniel. Es un gran amigo.

-¿Y Max?

-¿Qué tiene que ver Max en esto?- las chicas casi se dispersaron cuando Rose recibió un mensaje del príncipe Ali.

-Oh, no.

-¿Qué pasa?- preguntó Juleka.

-El príncipe me dijo que hoy ni mañana no podrá recibirme por un asunto de último momento. Yo quería que comiera mis chocolates hoy. Ya sé. Lila, ¿podrías dárselos al príncipe por mí?

-Me encantaría, pero si está ocupado sería descortés de mi parte.

-Por favor, como su mejor amiga seguro que no pasa nada si sólo se los das.

-Oh, Rose. Imposible decirte que no.- Marinette tuvo un mal presentimiento al ver a Lila tomar la caja de chocolates.

-¡Gracias, Lila! Eres la mejor.- Rose se fue con Juleka y Lila se fue por el lado contrario. Marinette salió poniéndose su bolso y con Tikki dentro.

-Vamos a ver qué hace. No me da buena espina.

Siguió a Lila cerca del parque, ni siquiera había notado que Adrien estaba en su sesión de fotos a unos metros de allí pero Lila sí, y estaba dispuesta a aprovecharlo. Al ver a Adrien tan guapo, miró sus chocolates y luego los de Rose.

-Le daría la caja, pero huele tanto a ese apestoso perfume que seguro sabría de quién son. Bueno, igualmente los chocolates con cereza son un asco y esta caja es tan cursi como quien los hizo.- tiró sin consideración la caja al basurero y Marinette no pudo más y salió de su escondite gritando de la indignación.

-¡Lo sabía!- Lila se sorprendió de verla.- ¡Sabía que no entregarías estos chocolates pero esto!

-Oh, deja ya el drama Marinette. Se me cayeron por accidente al… no tengo que fingir contigo.- contestó con cinismo.

-Rose puso todo su esfuerzo en esos chocolates. Si los ibas a tirar no hubieras aceptado el encargo de Rose de dárselos a tu "amigo" el príncipe Alí.

-¿Y eso a ti qué te importa? No eran tus chocolates.

-¡Pero Rose es mi amiga! Y al menos creo que la tuya también.- sacó la caja pero esta se había abierto y doblado con el golpe y gran parte de los chocolates se perdieron en el basurero.

-Entonces quizás como su amiga deberías ser tú quien le obsequiara los chocolates al príncipe. Oh, pero no puedes, porque no le conoces.- sonrió burlona con la mano casi cubriendo sus labios.

-Tú tampoco, y no deberías ufanarte por tu falsa vida.

-Una vida que no puedes probar que lo sea. Suerte con eso. Tengo cosas más importantes que hacer.- se fue agitando su cabello haciendo enfurecer como nunca a la azabache.

-Tranquila Marinette. Sabes que Lila no vale la pena.- dijo Tikki que estaba igualmente indignada por lo ocurrido.

-Lo sé, pero me enfurece que use sus mentiras y supuestas conexiones para lastimar a la gente. Vamos Tikki, seguro que puedo ayudar a Rose de alguna forma.- dijo yéndose ignorando por completo la sesión de fotos y a Adrien que tampoco la notó...

El fotógrafo le dio unos minutos para descansar, saludó a Kagami que estaba al lado de su guardaespaldas y luego abrió el bolso de gimnasio donde Plagg dormía con un trozo de queso en la boca hasta que el movimiento lo despertó y lo tragó.

-¿Ya terminó tu aburrida sesión?

-Ya casi, unas fotos más y nos iremos.

-Puedo oler el chocolate en el aire, seguro que cuando lleguemos te esperará una montaña de chocolate y cartas de tus admiradoras.

-Intento no pensar en eso. Natalie me controla mucho la dieta.

-Pues si no quieres chocolate deberías pedir que te enviarán queso puedes hacer tanto con el queso, deseo comer un fondue esta noche.

-Entonces tendría kilos y kilos de queso apestoso.- Plagg notó que alguien se acercaba y se escondió entre las cosas y gracias a eso Adrien pudo ver a Lila esquivar fácilmente a su guardaespaldas.

-¡Adrien!

-Hola, Lila.- intentó sonreír como usualmente hacía por cortesía pero con Lila tenía que hacer un esfuerzo mayor.

-Oh, Adrien, me alegro tanto de encontrarte aquí, vaya casualidad.

-Ya lo creo.

-Vengo a traerte estos chocolates que son por el día de San Valentín, los hice con mis propias manos.- Kagami frunció el ceño claramente molesta, pero no tuvo que hacer mucho, el guardaespaldas de Adrien se acercó para nada contento con que esa chiquilla estuviese tan cerca del rubio.

-Te agradezco mucho el gesto, Lila.- Lila vio con desagrado al guardaespaldas de este pero luego vio a Kagami y una sonrisa maliciosa surcó sus labios.

-Oh, no hay de qué.- le dio un beso rápido muy cerca de sus labios.- ¿No quieres que te ayude con la sesión? Es decir, ya sabes que la última vez hicimos gran química.

-No creo que sea necesario, esta sesión es muy breve.

-Oh, deja lo verifico.- Lila se acercó al fotógrafo que pareció contrariado pero luego sonrió y asintió.

-Bueno, si el señor Agreste lo aprueba, adelante. ¡Vamos Adrien! ¡Hora de seguir! Y el resto de las fotos seguro saldrán mejor con tu nueva compañera.

Adrien suspiró negando con la cabeza, al parecer la sesión se alargaría más. Lila agitó su larga cabellera, lanzando una mirada de desdén al grandulón del guardaespaldas, y luego a Kagami, esperaba que con eso la japonesa supiera su lugar pero lo que no sabía era que Kagami no se dejaría dejar llevar tan fácil por los celos esta vez. El teléfono de Lila sonó y vio el nombre de Rose en la pantalla. Rodó sus ojos y colgó…

Marinette buscó en la cocina otra caja extra para poder poner los chocolates, Tikki estaba fuera del bolso aprovechando que los padres de Marinette no estaban.

-¿Vas a intentar reponer los chocolates que Rose hizo?

-Es lo menos que puedo hacer.

-¿Y cómo se los darás al príncipe Alí?

-No creo que sea difícil, es decir, seguro que alguien de seguridad sabrá que él espera esos chocolates de Rose y... No puede ser, ¿ya no hay cerezas? ¡Argh! Es verdad.- se golpeó con la palma la frente.- Terminando le di todas las cerezas que sobraron a mis padres.

-Pero puedes hacerlos de otro tipo, ¿no?

-Sí, pero Rose dijo que los chocolates favoritos del príncipe son los de relleno de cereza, no sé qué otro tipo de chocolate le gusta.

-¡Marinette! ¡Te buscan!- Marinette suspiró.

-Espero poder reponer los chocolates pronto o Rose se desilusionará mucho.-bajó hacia el establecimiento y para su sorpresa vio a Luka que estaba dejando un encargo en su bicicleta.- Luka, hola.

-Hola, Marinette. Vine a dejar un paquete.

-Oh, cielos, ¡cielos! He estado esperando esto por semanas, son unas cuencas nuevas que pedí.

-¿Son para un nuevo diseño?

-Uno especial para Jagged Stone.

-¿En serio? Genial.

-¿Quieres verlo?

-Seguro que sí, deja entrego un paquete cerca y volveré para poder verlo.

-Claro, aquí te espero.- cuando se fue, sus padres sonrieron cómplices y luego su madre se acercó a su hija.

-Sabes, Marinette, deberías aprovechar para darle los chocolates que has hecho.

-Cierto. Seguro que una dulce sorpresa le dibujará una sonrisa.- dijo su padre dejando un momento su trabajo.

-Tiene razón. Son los mejores.- los abrazó y fue arriba, ya tendría tiempo de entregar los chocolates de Rose más tarde, por ahora quería entregarle a Luka los suyos…

Una lágrima cayó del rostro de Rose y Juleka le pasó un pañuelo que la pequeña rubia negó.

-E-Entonces no los quiso…

-Lo siento Rose.- contestó Lila con exagerada pena pidiendo al fotógrafo esperar un poco a pesar de que este se veía malhumorado.- Pero dijo que no podía aceptarlos, la verdad es que le pareció injusto recibir chocolates cuando otros cientos están sufriendo de hambre.

-Oh, es tan dulce.

-Lo sé, lo sé, sabes, debo irme y…

-Oh, Lila, gracias. Eres una gran amiga, cualquier cosa que necesites…

-Claro, como digas, nos vemos, ciao.- colgó fastidiada, el fotógrafo no parecía tener suficiente paciencia.- Lo siento, una llamada importante del príncipe Alí, somos amigos muy cercanos.- dijo cruzando los dedos.- Necesitaba consejo para tratar un asunto internacional.- el fotógrafo frunció el ceño.

-Bueno, pues le sugiero irse a con su amigo, ya que gracias a usted estoy perdiendo valioso tiempo.

-P-Pero…

-Ya me escuchó, ¡fuera! ¡Ha malgastado demasiado tiempo y luz!- Lila gruñó furiosa y se fue, ya se las pagaría ese fotógrafo de quinta.

Entre tanto, Rose caminaba con Juleka claramente conmovida.

-Es increíble lo bondadoso que es el príncipe. Oh, Juleka. Es como un sueño.

-Es muy gentil.

De repente se detuvieron al ver en una pantalla las noticias, donde se mostraba al príncipe Alí entre la gente.

Aquí estamos en vivo presenciando la salida del Príncipe Alí del hotel Le Grand Paris, donde ahora mismo está a punto de irse a su siguiente destino en la ciudad. Y miren, toda la gente está feliz de verle.

Todo parecía normal, la gente estaba eufórica, a excepción que muchas chicas le estaban dando cajas y bolsas de chocolates que este aceptaba con una sonrisa tímida. Eso fue como una piedra en el estómago de Rose.

-¿P-Por qué acepta chocolates de otros y no quiso los míos?- al ver la pantalla, sintió que su corazón se rompía al verlo incluso agradecer por los estos.- No lo entiendo. Acaso… ¿fue por mí?- dijo sacando de su bolso uno de los tantos chocolates que había hecho para él.- ¿No quiso sólo mis chocolates?

En la guarida de HawkMoth, las mariposas vuelan al sentir el poder de su amo a punto de ser usado, el villano sonrió al tener a una nueva víctima para su akumatización.

-Un pobre corazón roto en este día de los enamorados. Y la venganza será dulce contra mis enemigos.- el akuma fue liberado de la mano de Hawk Moth y voló hacia su víctima, posándose sobre el chocolate.- Choco Chérie, soy Hawk Moth. Te doy el poder de vengarte de aquel que ha roto tu corazón y de hacer pagar a otros por la injusticia que has sufrido. Pero sabes lo que te pido a cambio.

-No importa cómo, este San Valentín tiene que ser dulce para mí.

El miasma oscuro la cubrió y Juleka cayó de espaldas al ver a su amiga, tenía un vestido hecho de chocolate y turrón, su piel era rosa, su cabello largo y recogido con una coleta la cual terminaba con un rizo perfecto de color rosa bombón, el vestido que usaba tenía unas mangas abombadas y una amplia falda, era oscuro como el chocolate negro pero en la falda redonda como una campanilla, se veía adornos de ondas hechas de turrón blanco con gotas de chocolate rojo en forma de corazones rotos, y en una de sus manos, decoradas con unos cortos guantes de encaje de ondas como la falda, tenía un bastón con una enorme cereza de caramelo en la punta.

-Si yo no pude entregar mis chocolates, nadie merece recibir chocolates.

Saltó con sus botas oscuras cortas de tacón de plataforma rosa con chispas sobre los techos de Paris, disparando su rayo a todos aquellos que recibían chocolates y convirtiéndolos, o mejor dicho, atrapándolos en una gruesa capa de chocolate luciendo como estatuas. El número de víctimas aumentó de forma dramática, fue así hasta que vio la limosina de aquel que le rompió el corazón, cayendo directamente sobre la limosina del príncipe Alí que confundido se asomó por la ventanilla del techo.

-Pero qué…

-Hola, mi ingrato príncipe.- y disparó un rayo al príncipe…

Adrien al fin había terminado y el guardaespaldas permitió que Kagami se acercara sólo para entregar su regalo, observando a su chico sonreír gustoso de poder estar con ella.

-Me alegra que terminará todo bien.

-Casi, apuesto a que Lila ira a decirle todo a mi padre.

-Bien puedo decirle lo petulante y poco profesional que estaba siendo. Como sea, te traje algo.- le dio la pequeña caja.- Feliz día de San Valentín, Adrien.

-Wow, Kagami, muchas gracias yo…- pero antes de poder decir algo un rayo le tocó y quedó atrapado como una estatua de chocolate.

-¡Adrien!

El guardaespaldas miro alrededor y notó la figura encima del carrusel. Pero Kagami avanzó furiosa.

-¿Quién eres y qué le has hecho?

-Me llamo Choco Chérie y si yo no pude entregar mis chocolates nadie merecer recibirlos.- apuntó a Adrien y este levitó hasta su altura.- Y este será una pieza de la colección que estoy formando.- se fue riendo llevándose a Adrien, Kagami corrió intentando darle alcance pero también estaba el guardaespaldas corriendo hacia la salida del parque con la mirada en Adrien.

Entre tanto Plagg tardó en reaccionar pero no dudó en ir a por su portador.

-Ay, cachorro, no te preocupes, ¡ya voy por ti!

Marinette esperó afuera de la panadería hasta que llegara Luka, no tardó demasiado tal y como prometió y ella le sonrió radiante al verlo darle un hermoso ramo de rosas rojas y rosadas.

-Unas rosas bellas para una dulce chica.

-Oh, Luka. Son hermosas. Yo… te hice esto. Espero que te gusten.- Luka tomó la caja de chocolates con una amplia sonrisa llena de ilusión.

-Gracias, Marinette. Y si me permites, me gustaría tocar algo para ti.- este tomó su guitarra ante la mirada anhelante de Marinette, pero antes de poder hacer esa música tan especial para ella, un rayo le tocó haciendo que Marinette saltara del susto, viendo a Luka como una estatua de chocolate.

-¡Luka!

-No, no, no.- dijo Choco Chérie desde la salida del parque.- No debes dar chocolates hoy, Marinette.

-¿Rose?

-No soy Rose, ahora soy Choco Chérie, y si el príncipe Alí no quiso mis chocolates entonces nadie debe de recibir, NADIE.

-Espera, ¿tus chocolates? ¡Esto es un gran malentendido!

-Sí, el único malentendido es lo que significa este día. Pero cuando reúna a todas mis estatuas, Paris sabrá lo horrible que es. Y ya tengo a un buen número de gente.- fue que Marinette pudo ver a Adrien y ahogó un grito horrorizado.

-Adrien…- Choco Chérie apuntó con su bastón a Luka y junto con Adrien se lo llevó lejos.- ¡Espera Rose!

-Marinette, ¿qué ocurre?- preguntó su madre saliendo de la panadería. Pero Kagami llegó antes de dar una explicación.

-Marinette, ¿sabes a dónde fue?

-S-Sí, eso creo. Se dirigía por esa dirección.

-Bien, no dejaré que un akuma arruine mi primer San Valentín con Adrien.- esas palabras fueron como golpes para Marinette pero Kagami no se dio cuenta, sino que subió a su auto y ordenó a Tatsu ir a esa dirección.

Cuando Gorila salió del parque, también subió al auto y siguió al auto de los Tsurugi.

-Marinette, entra en casa.- Le ordenó su padre.- Ladybug y Chat Noir arreglarán todo muy pronto.

-E-Está bien… Quiero estar sola.- se dirigió corriendo a su cuarto y sus padres comprendieron que su hija necesitaba esperar a que el milagro se hiciera gracias a los héroes de Paris, sin saber que ella ya estaba planeando una estrategia. Al llegar a su cuarto cerró su trampilla.- Muy bien, Tikki. Hora de transformarse. Tikki…

-¡ESPERA!- gritó una voz desde su ventana.

-¿Plagg? ¿Qué pasa? ¿Por qué no estás con Chat Noir?

-Mi chico fue transformado en una estatua de chocolate.

-¡¿Cómo?!

-Qué puedo decir, es popular, le encantan los chocolates.

-¡Agh! Debe ser una broma. Entonces deberé usar un miraculous para que alguien pueda ayudarme.- sacó la caja del escondite secreto que hizo en el suelo de su habitación. Con tocar el botón del centro, cada punto se iluminó con un símbolo que representaba un miraculous y estos se abrieron revelándose como compartimientos para cada miraculous. Esta vez su mano dudó.- No puedo llamar a los antiguos portadores porque Hawk Moth ya sabe sus identidades.

-Ah, sí, por culpa de esa chiquilla egoísta.- dijo Plagg recordando a la antigua portadora de Pollen.

-Longg serviría pero Kagami ya ha sido vista y ahora sus sentimientos son demasiados volátiles. Entonces escogeré uno nuevo.- tomó sin dudar un miraculous, un anillo para la nariz.- Vamos. Tikki, Transfórmame.- en poco tiempo la heroína estaba transformada y Plagg miró la elección con cierta duda.

-No lo sé, ¿estás segura? Los portadores de Stompp terminan por hacer grandes desastres.

-Estoy segura, Plagg, tengo un buen presentimiento sobre este. Y si vienes con nosotros te pido que esta vez no uses tus poderes.

-Bah, por una cosita de nada y se enojan.

-Extinguir los dinosaurios no es cosa de nada.

-Un estornudo, era joven caray.

-Vamos.- Ladybug saltó sobre los techos de Paris, corriendo con gran agilidad mientras corrían por los tejados hasta llegar a los Campos Eliseos y ver alrededor del Arco del Triunfo la gran cantidad estatuas de chocolate, puestos como figuritas de decoración.

-¡Miren ustedes lo que provoca este día!- gritó Choco Chérie desde lo alto de una columna de chocolate.- Dolor, decepción, pena. No dejaré que un solo chocolate sea repartido en esta ciudad, NO MÁS.

El yoyo de Ladybug apareció y la ató con fuerza.

-No te dejaré arruinar este día.

-Ladybug, te estaba esperando.- lanzó un rayo hacia la heroína que tuvo que esquivarlo, saltando hacia el suelo y cubriéndose tras un auto tras los consecutivos ataques que recubrieron el auto de chocolate.

Hawk Moth habló a su akuma.

-Chat Noir no se ha presentado, puede que hasta lo tengas incluido en tu colección. Así que quítale el miraculous a Ladybug y luego busca el anillo de Chat Noir.

Choco Chérie sonrió.

-¿Qué pasa, Ladybug? ¿Tu gatito tiene problemas para venir? O será que lo tengo incluido en mi colección.- rio ante esa posible verdad.- Estás sola, Ladybug, nadie vendrá a ayudarte.

-Te equivocas.- dijo una voz a su derecha y Kagami le atacó en un ataque certero que desestabilizó a la akuma. Kagami movió su bokken.- Ladybug no está sola.

-¡Kagami!

Gorila llegó poco después derrapando, y un oficial le detuvo.

-Alto ahí, no puede pasar, es alerta de…- un gruñido del hombre lo calló y lo encogió, y sin importar nada más fue a buscar a Adrien. Pero cuando llegó se topó con decenas de estatuas de chocolate, y no veía a Adrien, pero sí vio a Ladybug atacando a la akuma y a la hija de los Tsurugi apoyarla.

-Kagami, debes irte. Esto es muy peligroso.

-No me iré sin ayudar a Adrien. Y tú también necesitas ayuda.- Ladybug dudó unos instantes pero se decidió a darle una oportunidad.

-Tal vez puedas ayudarme.- la llevó tras un auto y le tendió la caja del miraculous.- Kagami, este es el miraculous del buey, con este tendrás la fuerza de… ¡cuidado!- quitó a Kagami al ver a la akuma saltar sobre de ellos disparando su rayo. Ella se movió con su amiga pero el pie de Ladybug es atrapado en el suelo, pero Kagami se pone enfrente para defenderla y sin esfuerzo la akuma termina cubriéndola de chocolate.- ¡No!

-Parece que te has quedado sin aliados.- apunta su rayo a ella.- Despídete de tu miraculous. ¡Ah!- gritó cuando la tapa de un drenaje le dio de lleno. Ladybug estaba impresionada, y entonces vio al guardaespaldas de Adrien acercarse y de un golpe romper con el chocolate que le cubría.

-Gracias, Monsieur.- el gran hombre asintió y Choco Chérie se alzó furiosa.

-¡Nadie me va a detener de acabar con este día!- Ladybug cubrió con su yoyo los ataques de rayos.

-¡Venga conmigo!- tomó del traje a Gorila y lo llevó a un edificio lejano, la akuma no iba a moverse de su lugar y eso lo notó Hawk Moth.

-¡Ve por ella!

-No, ella vendrá a mí como mosca a la miel, si quiere salvar a estos amantes del chocolate.

-Tienes razón, Choco Chérie, Ladybug vendrá a ti, y si usa alguno de sus antiguos aliados esta vez podríamos usarlos a nuestro favor…

En el edificio lejano, Ladybug suspiró aliviada, esta no era como aquella vez con Princess Fragance, esta vez Rose era mucho más peligrosa. Miró a Gorila y le sonrió.

-Muchas gracias por salvarme, pero debo regresar y rescatar a todos. Usted quédese aquí hasta que todo pase.-pero este se negó enérgicamente chocando su puño con su palma.- Monsieur, es por su seguridad. O acaso… ¿hay alguien importante para usted?- este asintió, Ladybug se sintió conmovida, el guardaespaldas de Adrien tenía mala cara pero no era mal tipo, y eso lo demostraba muchas veces consintiendo a veces a Adrien. Sintió que podía confiar en él.- Entonces creo que puede ayudarme.- le tendió la caja del miraculous.- Monsieur, este es el miraculous del buey, con este tendrá el poder y la fuerza de cien toros. Cuando termine la misión, deberá de entregar el miraculous.- este lo tomó y asintió. Al abrirlo se asustó por la luz que salió de esta y Stompp salió para conocer a su nuevo portador.

-Vaya, este sí que es grande.- dijo la kwami mirándolo con atención.- Y estos músculos, ¡me gusta! ¿Cuándo empezamos?

Ladybug sonrió, al parecer había encontrado a un dúo perfecto…

Choco Chérie pasó muy cerca de las estatuas de Adrien y Luka, los dos estaban a centímetros del otro pero apenas y podían escuchar algo, no podían ver nada.

-Oh, no se atrevan a quejarse. No es justo que otros acepten chocolates de sus chicas mientras otras nos quedamos en la estacada. Ahora ustedes sufrirán también como yo en este día sin sus chocolates. Todo por culpa de él.- señaló a la estatua del príncipe Alí que estaba a un metro de ellos.

-Eso sí que no me parece justo.- Ladybug aterrizó en el suelo con una vuelta magistral.- No eres tan dulce como luces, todo mundo tiene derecho a su chocolate.

-¡Ja! ¿Vienes por la revancha, insecto?

-Pues esta vez no vengo sola.

-¿Y a quién de tus patéticos amigos trajiste?- una figura hizo sombra sobre de ella y algo cayó casi rompiendo el suelo.

El nuevo héroe se alzó sobre todos, con su traje azul con guantes de un azul más oscuro donde en sus nudillos había estoperoles de plata redondos, las botas de azul oscuro tenían una parte trasera oscura y metálica que formaba parte del tacón. El cinturón con hebilla de plata en forma de la cabeza de un toro, las hombreras negras y con brillo metálico, casi toda su cara estaba cubierta, con una máscara negra que dejaba la nariz al descubierto con el miraculous y la parte de los ojos y cabello con el traje azul, rodeando sus ojos en un color rojo. Y en su cabeza había dos grandes cuernos plateados que aunque no se veían tan afilados resplandecían con amenaza por el sol.

Choco Chérie sintió miedo y Ladybug sonrió confiada.

-¿Round dos? ¡Ha!- lanzó su yoyo a la akuma que rápidamente esquivó el ataque pero el nuevo héroe silencioso fue hacia ella y casi la atrapa. Choco Chérie comenzó a usar su rayo para crear pequeños conejos de chocolate para atacar a sus enemigos, los chocolates eran cortados por el yoyo de Ladybug y aplastados sin esfuerzo por el portador del buey. Pero fue el tiempo perfecto para poder crear a un enorme oso de chocolate de más de veinte metros y saltar sobre su hombro riendo.

-¡Señor Carameloso, aplástalos!- esquivaron el ataque del maligno oso. Entre tanto, Plagg estaba buscando a su portador.

-Adrien… Adrien, ¿Dónde estás?- unos sonidos que bien conocía llamaron su atención y voló cerca de Adrien, estaba seguro que no veía nada, pero sí que podía escuchar. Plagg intentó liberarlo pero el chocolate era demasiado duro.- Es demasiado duro, apenas y creo que pueda…- entonces tuvo una idea pero la idea no le gustó mucho.- Puaj. Seguro a Tikki le gustaría esto más que a mí. Pero no te preocupes, ya te libero.- dijo antes de abrir su boca y comenzar a comer todo lo que podía.

Ladybug esquivó una pisada del enorme oso que destrozó un auto, se agruparon veloces detrás de un autobús.

-Debemos acabar con él para llegar con los rehenes y así que pueda liberarlos. Tendrá que usar su poder.

Este asintió.

La akuma rio burlona a punto de aplastar el autobús donde estaban escondidos.

-No pueden esconderse de mí. ¡Acábalos!

-¡Ahora, Taurus! ¡Estampida!- gritó Ladybug y el héroe se inclinó apoyando sus nudillos en el suelo, la parte trasera de las botas se desprendieron y se clavaron en el suelo, alzando los cuernos por delante antes de que sus ojos fueran cubiertos por cristales rojos que dieron a conocer su objetivo. Este gruñó casi en un grito de batalla, vapor salió detrás de sus botas, y no sólo el autobús fue sacado de la jugada con un mortal golpe que bien pudo partirlo pero que sólo alzó con su cabeza, sino que el pie de chocolate extra duro del oso de Choco Chérie fue desprendido por completo haciéndolo perder el equilibrio.

-¡NO! ¡Señor Carameloso!

La carrera fue a parar hasta donde estaban las estatuas, dejando una profunda huella en el pavimento hasta el Arco del Triunfo donde las estatuas seguían allí.

-¡Se acabó! ¡Ríndete ahora!- exclamó Ladybug y Hawk Moth habló con su akuma.

-Distráela y luego te deshaces de esa bestia.

La akuma obedeció. Formando un muro de rosas y espinas tan vasto que atrapó a Ladybug en él. La heroína comenzó a girar su yoyo.

-¡Necesito ayuda!

Pero Taurus no prestó atención, sólo quería encontrar a Adrien antes de que algo más grave pasara. Plagg estaba comiendo casi a desgana debido a que no era tan aficionado a lo dulce, mucho menos en exceso, pero algunos dedos de su portador ya estaban libres.

-Sólo un poco más.- eructó fuerte.- Después de esto me volveré alérgico al dulce.- más el kwami tuvo que esconderse al ver al nuevo héroe llegar. Este encontró a Adrien que movía sus dedos y los tomó en señal que pronto lo liberaría.

-¿Qué crees que haces gigante?- se burló la akuma.- Has dejado a tu compañera a mi merced, ahora sufre las consecuencias de tus errores ¡con los corazones que has roto por tu error!- una serie de tablas de chocolates en forma de corazón fueron formados y cayeron sobre el héroe que no duró en alzar sus brazos para detenerlos antes de que aplastaran a Adrien. Eran pesadas, la akuma hizo decenas de estas hasta que este no podía moverse.

Choco Chérie se acercó caminando campante y entonces tomó su miraculous.

-A veces el amor puede aplastarte.- se lo quitó y Gorila perdió su transformación. Stompp entró en el miraculous sin poder decir nada y el peso en sus brazos comenzó a ceder.

-¡No!- Ladybug usó su yoyo para golpear los chocolates de un lado y hacerlos a un lado para aligerar el peso y así atar el resto y jalar con ayuda de un semáforo que se rompió por el peso.

Gorila se hincó aliviado por ser libre y después vio a Ladybug muy apenado.

-Parece ser que has elegido mal esta vez a tu héroe de apoyo.- dijo viendo el miraculous, luego cubrió el suelo por completo de una gruesa capa de chocolate y muros, atrapando los pies de Ladybug y la mano que tenía su yoyo entre uno de los muros. Choco Chérie se acercó a Ladybug que intentaba por todos los medios moverse pero era inútil.

-Ahora tu miraculous será mío.- Hawk Moth ya podía saborear la victoria.

-¡Sí! Al fin. Ganar nunca ha sido tan dulce. Dentro de poco tendré ambos miraculous y al fin la victoria será mía.

La akuma tomó un arete, a punto de retirarlo de su oreja, cuando un rugido se hizo presente. Gorila golpeó con gran fuerza el suelo, no sólo rompiendo el chocolate que lo tenía apresado, sino también algunas de las estatuas de chocolate liberando así a las víctimas. Adrien respiró profundo sintiendo que el aire puro y no el olor intenso del cacao. Y vio con gran asombro a su guardaespaldas avanzar hacia el akuma, rompiendo con sus puños el duro chocolate, sus muros, el suelo, hasta llegar cerca de Ladybug y romper el suelo con sus puños a la vez que liberó a la heroína y con su yoyo lanzó a la akuma muy lejos de ella.

-Gracias.- dijo de todo corazón a Gorila que asintió al arreglar su error.- Hora de acabar con esto. ¡Lucky Charm!- y en su mano cayó una caja de papel aluminio.- ¿Qué voy a hacer con esto?- miró alrededor, sombrillas de una cafetería, la zanja, el sol, lo tenía. Veloz sacó el papel aluminio y cuando la akuma estaba lista para seguir dando pelea vio un montón de sombrillas plateadas y cegadoras, también había aluminio en la zanja y este funcionó para calentar más el suelo y que comenzara a derretir parte del chocolate más rápido, Ladybug y Gorila tenían tres sombrillas, siendo este último que sostenía dos a la vez. Luka se acercó para tomar otra, haciendo sonreír a Ladybug por su ayuda, mientras Adrien se apartaba para poder transformarse, Plagg se quejó al volar.

-Me alegra verte pero de verdad es que no volveré a tocar un dulce hasta dentro de cien años.

-Te debo una grande, Plagg, pero tenemos trabajo. ¡Plagg, Transfórmame!

La akuma notó como el chocolate que pisaba se derretía y alzó su bastón hacia sus enemigos.

-No dejaré que me derroten con un poco de calor.

-¿Qué no te gustan los batidos de chocolate?- al mirar arriba vio a Chat Noir caer encima.- ¡Cataclysm!- tocó el báculo y este fue destruido liberando al akuma.

-Me alegra verte, Chat Noir.

-Sí, digamos que estuve en un tratamiento de chocolate. No lo volveré a hacer.- ella rio pero se concentró en el akuma.

-Ya no harás más daño, pequeño akuma.- abrió su yoyo y lo hizo girar.- ¡Yo te libro del mal!... ¡Te tengo!- exclamó al atrapar al akuma y después liberó la mariposa purificada.- Adiós pequeña mariposa. ¡Miraculous Ladybug!- lanzó al aire la caja de papel aluminio y todo regresó a la normalidad. Recogió el miraculous con alivio. Rose al fin era ella y miró alrededor confundida.

-¿Dónde estoy?

-¡Rose!- el príncipe Alí se acercó y le ayudó a levantarse.- Me alegro que hayas vuelto a la normalidad.

-Oh, cielos, lo lamento tanto, es que me enojé mucho al ver que aceptabas los chocolates de otros y no los míos, me dio celos… ¡soy una persona horrible!

-¿De qué hablas? Pero si nunca recibí tus chocolates, los he estado esperando con ansias.

-P-Pero me dijeron, Lila dijo…

-Rose, no importa, la verdad es que en este día sólo quería pasarlo contigo. ¿No quisieras estar en lo que resta del día como mi acompañante?

-Me encantaría.- respondió encantada y los dos se fueron tomados de la mano.

Gorila miró a todos lados buscando a Adrien pero no lo veía. Chat Noir se dio cuenta de eso y retrocedió.

-Bueno, Ladybug, fue un encuentro breve pero satisfactorio, debo irme.

-Yo también. Nos vemos después, Chat Noir.- este se fue y Ladybug miró a Luka.- ¿Quieres que te lleve a alguna parte?

-Si es posible. Deseo llevarle una serenata a una chica extraordinaria.

-Vamos, te llevo. Monsieur.- llamó a Gorila.- Muchas gracias, su ayuda fue de gran ayuda aunque como sabrá al saberse su identidad no puedo volver a pedirle ayuda.- este asintió.- Es usted una buena persona, seguro que quien intentaba salvar es una persona muy afortunada en tenerle.- Gorila sonrió y Ladybug se fue, Adrien apareció casi enseguida.

-¡Aquí estoy!- se acercó a este corriendo y Gorila sonrió aliviado de verlo a salvo.- Lo escuché todo, es increíble, ¿de verdad ayudaste a Ladybug? Qué pasada.- Gorila se sintió orgulloso, viendo ese brillo de admiración en los ojos del chico y lo guio por la ciudad para poder regresar a casa.

Hawk Moth desde su guarida lamentó la derrota.

-Un día, Ladybug y Chat Noir, seré yo quien pruebe la dulce victoria, y ustedes se quedarán con la amarga derrota.

La habitación se oscureció y el villano se retiró por hoy…

En la escuela Marinette dio a sus compañeros las pequeñas bolsas de chocolate, todos sonrieron encantados, por supuesto que no hizo ninguna para Chloe que comenzó a despreciar los chocolates y presumiendo que ella tuvo paquetes de chocolates de primera calidad, así que la ignoró pero si le dio a Sabrina una bolsa en secreto. La joven miró la caja de chocolates que iba a dar a Adrien.

-¿Se la vas a dar?- preguntó Tikki asomándose un poco.

-Sí, Adrien significa mucho para mí y quisiera poder darle la caja. Será como dije, una forma para avanzar.

-Eso es muy maduro, Marinette.- Tikki conocía muy bien que le dolería mucho dar esos chocolates, pero el portador de Plagg no había mostrado interés en su portadora y no podían intervenir.

-Oh, allí, está.- bajó las escaleras de entrada pero se detuvo al ver que Kagami estaba con él.

-Muchas cosas pasaron este fin de semana.

-Sí, fue una locura.

-Pues es buen momento de darte tu regalo, feliz día de San Valentín retrasado.- le entregó la caja y al abrirla, Adrien vio dulces dango.

-¡Vaya, Kagami! Son geniales, y son tan coloridos. Amo los dulces japoneses.

-Yo misma los hice. Espero que te gusten, ya que después del incidente…

-Claro, creo que me alejaré del chocolate por un tiempo. No podría soportarlo.- sus palabras fueron como flechas en el corazón de Marinette, sintiendo su caja demasiado pesada pero sabiendo qué hacer resignada.

-¡Hola, chicos!

-Hola, Marinette.- saludó Adrien.

-Hola, Kagami me alegro mucho verte temprano. Te tengo regalo por el día de la amistad.- le entregó la gran caja.- Para mí más nueva amiga unos chocolates especiales, así podrás compartirlos con tu mamá.

-Cielos, muchas gracias. Mamá seguro lo agradecerá.

-Y Adrien, toma, hice chocolates para todos.- le extendió una bolsa así como la de los otros.

-Gracias, Marinette, yo…

-Bueno, debo irme, Alya seguro que desea que le dé sus chocolates. Nos vemos.- se despidió y Adrien miró la bolsa de chocolates, reconociendo la envoltura como la misma que Lila le había dado, era obvio su mentira tras los chocolates porque cuando tomó uno y saboreó el dulce chocolate en su boca, pudo sentir una calidez única que sólo podía transmitir Marinette.

-Pensé que descansarías del chocolate.- dijo Kagami con extrañeza.

-Sólo un poco, los chocolates de Marinette son los mejores, imposible resistirse. Disfruta los tuyos, nos vemos.- Kagami sonrió y abrió la caja probando uno de los deliciosos chocolates.

Marinette caminó decepcionada, sintiendo los pies tan pesados como plomo. Pero al entrar al salón se llevó una gran sorpresa al ver a sus amigas molestas con Lila.

-¿Qué hiciste con los chocolates de Rose?- preguntó Alya.- Porque el príncipe Alí le dijo que nunca recibió los suyos.

-Y le dijiste que no los quiso.- recalcó Juleka molesta.

-¿Por qué mentiste, Lila?- preguntó Alix con una furia casi letal.

-Eso estuvo muy mal.- asintió Mylene igual que sus amigas, Lila estaba casi encogida en su asiento.

-Y-Yo… ¡Lo siento mucho, Rose!- comenzó a llorar.- Es que cuando iba de camino se me cayeron y luego un ciclista pasó sobre ellos y los arruinó. Intenté comprar otros pero no pude encontrar chocolates de cereza. Entenderé que me odies pero no quería perder tu amistad por culpa de mi descuido.- sollozó con las manos cubriendo su rostro.

-Oh, Lila, nunca haría eso.- consoló Rose.- Debiste decir la verdad, a cualquiera pudo haberle pasado.- Lila sorbió la nariz mirando a Rose.

-¿Entonces no me odias?

-No, claro que no.

-Oh, Rose. Eres la mejor.

-Pero no vuelvas a mentir en ello.- le advirtió Alya en reprimenda.

-Sí, eso pudo llevar a varios malentendidos.- afirmó Mylene y Lila asintió.

-Les prometo nunca más mentirles, son las mejores amigas.

Marinette rodó los ojos. Lila se zafó de una buena, pero algún día caería por sus mentiras. Se sentó en su lugar y para su sorpresa, alguien puso al frente una barra de chocolate.

-Un regalo para mi amiga.- dijo Adrien y Marinette sonrió resignada, amiga, quizás debiera hacerse a la idea.

-Gracias Adrien, eres un buen amigo también.

Sonrió al verlo comer sus chocolates como todos los demás a pesar de decir lo que dijo. Y Adrien saboreaba ese dulce chocolate que calentaba su alma, dejando para después los dangos de Kagami.

Entre tanto, Gorila iba en el auto con una sonrisa, con los montones de chocolates que Adrien le había dado y uno en especial que él mismo le regaló con una nota que decía: Para el mejor guardaespaldas y héroe del mundo.

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Como verán hice un juego de palabras con el nombre del akuma y el título, Cherry en inglés es cereza, y todo el problema se dio por esos dichosos chocolates con cereza. Pero bueno, gracias de corazón, acepto reviews, nada de tomatazos, bebidas de temporada, imágenes de Chat Noir, Nathaniel, Luka o Viperion, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!