Vuestra merced hace bien en recordar la obviedad de que ni la franquicia de Pokémon ni otras mencionadas en las siguientes líneas pertenecen a este humilde servidor. Mejor, pues la serie habría terminado definitivamente en Sol y Luna y con un beso entre Lillie y Ash.

Sin embargo, gracias a Arceus (el Misericordioso) existen los fanfiques, como la presente ficción costumbrista que leerá en los próximos minutos. Prepare su bebida favorita, colóquese los auriculares y póngase cómodo, por favor.


[Casa de los Meyer, Lumiose, 15 de febrero de 2020, ~8:30, 7 °C]

—¡Estoy muy orgulloso de ti, Clem!

Lemon Meyer aprovechó un pequeño rato libre para levantar a su hija y hacerla girar como si fuera una nena de cinco años. (Sí, a Blaz… ejem, a Lemon le alcanza la fuerza para levantar a alguien de trece.) Clem reía y se dejaba llevar.

—Fue un resultado muy apretado… ¡vaya que tienes talento para esto! —la votación del día anterior le favorecía a la exreina, aunque por poco.

—Gracias Serena, pero dale el crédito a Clem-Dedenne.

—¡Nenené! —exclamó, saltando del bolso de su entrenadora y haciendo una «v» de victoria con su mano derecha.

Lem ya había terminado de servir la comida para los Pokémon. Estaba acomodando la mesa para el desayuno mientras Serena sacaba los chausson aux pommes del horno; Lemon se disponía a llevar las tartines con mantequilla y el chocolate caliente para acompañar la mañana. A pesar de la garúa leve, las cafeterías y bazares de la Avenue Floréal, en cuya segunda cuadra está la vivienda-taller de los Meyer, ya recibían a los primeros visitantes del día.

—Tienes dos meses a partir de ahora para prepararte, Clem. ¿Ya tienes ideas para presentarte en tu primera Épreuve des Élues? —fue la pregunta de Serena.

—Tengo algunas, aunque por mucho que pienso, siento que ya usé casi todos los pasos que sabía.

—Podríamos solicitar la asesoría de una coreógrafa profesional, si quieres —le sugirió.

—¿Pero eso no va contra las reglas?

—En realidad —intervino el hermano—, las estrellas Pokémon suelen contratar a coreógrafas, estilistas, videógrafas y muchas otras personas, y con mayor razón si se trata de competiciones como la Clase Maestra.

—Es verdad. Después de todo, es de ellas que aprendemos a identificar y realzar el potencial de nuestros Pokémon, y es gracias a ellas que las Artistes profesionales podemos concentrarnos en ensayar y preparar un buen espectáculo, y no en cosas como editar videos en la computadora o gestionar permisos en el ayuntamiento, aunque también lo hacemos, claro.

—Serena, pero ¿lo tuyo no tenía que ver con obtener las llaves princesa y ganar la Clase Maestra?

—Clem, en realidad, el verdadero propósito de esas competencias es darte a conocer ante tus mayores y ante las partes interesadas en formar o contratar presentadoras. Cualquier mujer es libre de participar, es como cualquier otro reality de canto o baile, pero ser Artiste no va de eso. Una Artiste profesional usa su carisma y su talento, así como el de sus Pokémon, para llevar alegría a todas las personas, y eso va más allá de los escenarios —se acercó a la joven—, pues tiene que ver con lo que está aquí —tocó el pecho de Clem un par de veces para referirse al conocido órgano que bombea sangre—. Si quieres ser una Artiste de verdad, tienes que hacerte una no solo con tus Pokémon, sino también con las emociones de los demás.

—Uau, Serena, parece que sabes mucho de esto…

—No creas… todavía me falta aprender mucho… —en ese momento pensó en Aria, que comenzaba a explorar el mundo del Pokéclaun hospitalario; en Dianthéa, que continuaba dándose el lujo de ser campeona Pokémon y superactriz a la vez; y en Hikari, que ya se dedicaba a asesorar a coordinadoras novatas a la vez que estudiaba diseño de modas en Kotobuki.

—Pero si ya tienes un buen trabajo y ya eres conocida en las noticias. Ya eres famosa, Serena, incluso mis primos tienen tus fotos, aunque oí decir que las guardaban para…

—¡No le digas eso, Clem! —el hermano se sobresaltó; el padre tomó la nota mental de recordarle ciertas cosas a su hija, sobre todo ahora que recibiría más atención del mundo adulto, tanto del masculino como del femenino.

—Ya me imagino —sí, ya se lo imaginaba. Tenía veintiún años, y tenía que mantener tanto la compostura como su discurso—. Pero esto es solo el comienzo del camino, Clem. Las Artistes expertas pasan años estudiando y puliendo sus técnicas con sus Pokémon. Siempre se puede hacer un espectáculo mejor que el anterior. Siempre se puede adquirir una habilidad nueva, como el modelaje, el canto o el deporte. Siempre se puede aprender más sobre los Pokémon y sobre las emociones humanas.

Clem no lo creía. Muchas de sus primas mayores actuaban como si ya lo supieran todo o como si les bastara con lo que les enseñaban en los lycées a los que iban, pero Serena ya era perfecta, o le parecía perfecta… ¿y le decía que le faltaba aprender mucho? ¿que debía practicar durante años?

—Pero no te preocupes, Clem —la mayor puso sus manos sobre los hombros de la menor—, confío en que lo entenderás algún día. ¿Nos sentamos para comer?

A un lado, mientras desayunaban, Sylveon y Bunnelby se contaban lo que les había pasado en las últimas semanas, mientras que Braixen, Pancham, Absol y una intrigada Meowstic intentaban sonsacarle a Dedenne la marca de vitaminas que estaba tomando para hacer aparecer a voluntad esos cuatro mechones rubios en la frente que simbolizan su conexión con Clem. Una Floette de flor amarilla flotaba de un lado a otro de la sala-comedor y esparcía un aroma muy tenue que evocaba una primavera que todavía se haría esperar unas semanas más.

Chespin, por su parte, seguía contando todas las rosas, tarjetas y chocolates que habían recibido las dos performers en la exhibición de la noche anterior.

Debió ser muy duro para el tipo planta pasar la Saint-Valentin solo solito solo en Lumiose que, como vuestra merced sabe, es la capital internacional del Amour. Incluso Bunnelby tuvo regalos, fíjese, con lo calladito que es: de parte de la Buneary de una tal Lison había llegado una canasta de bayas al domicilio de los Meyer. Allí también había una carta para Lem; por suerte, él encontró el obsequio antes que la hermana o el papá porque si no… ¡Un momento! ¿Si le cuenta eso a Sylveon? Crear intrigas es su especialidad, veamos… ¿que ella está apoyando al conejo y le está dando consejos? ¿¡Pero qué carajos!?

Lo único que recibió ayer fue un derechazo de Pancham por coger una de las rosas que le lanzaban a Serena, y todo para intentar ligar con la Lilligant de una de las finalistas.

¡Suerte para el próximo año, Chespin!

—Tu sincronía con Dedenne es impecable, Clem —Lem estaba cogiendo su tercera tartine—, cada vez puedes mantenerla por más tiempo.

—¿No sería grandioso que todos nuestros Pokémon tuvieran esa habilidad? —le preguntó Serena.

—Creo que todos ellos ya tienen el potencial de cambiar de forma según los lazos que tienen con su entrenador. Las megapiedras, en ese sentido, sirven como catalizadores; el que ahora Clem pueda activar ese tipo de lazos con Dedenne sin usar objetos demuestra que hay muchos otros factores por investigar.

—Por eso llamaste a esa estudiante rubia de ojos verdes, ¿cierto, Lem? —fue la pícara pregunta de su padre.

—Ella estaba de vacaciones en Lumiose —aclaró la hermana—. Estábamos en la cafetería del gimnasio, hablando de lo raro que es encontrar entrenadores que tengan este tipo de conexión, y ella se nos acercó. Yo, como siempre, le pedí que cuidara de mi hermano y, como siempre, él se molestó y se pasó media hora disculpándose con…

—Oye, Clem, no te pases, ella es la asistente principal de una de las doctoras más prestigiosas de Unova, no se ve que tenga tiempo para…

—¿Y tú qué, hermano? ¿No eres, acaso, el prodigio que a los catorce años programó el sistema informático de la Central de Kalos? ¡Tú también eres genial, Lem, tienes que pensar en grande!

Pensar en grande… «vaya niña para más lanzada» solía pensar Serena cada vez que Clem hacía ese numerito frente a las mujeres más famosas y reconocidas de Kalos. Ni siquiera estrellas del nivel de Dianthéa o de Aria escapaban del radar de la marieuse d'Illumis.

—Como sea —prosiguió Lem—, resultó que estaba estudiando en Castelia para ser investigadora y que había oído una historia similar a la nuestra, aunque en ese momento no recordaba de quién ni en dónde.

—¿No se lo habrán dicho en clase?

—Serena, la sinergia afectiva no es algo tan documentado como la megaevolución o las maximizaciones, que incluso cuentan con revistas indizadas en Scopus, por lo tanto, apenas suele mencionarse en las universidades.

—¿Tan rara es? —fue su respuesta.

—Creemos que no, por los casos que hemos visto —Lem pensó en uno que vuestra merced también recordará, mas deliberadamente evitó precisarlo—. Lo que ocurre es que, para la comunidad científica internacional, no va más allá de una mera curiosidad y pocos profesores saben realmente de qué se trata. La mayoría de investigadores prefieren continuar con las líneas ya establecidas porque es más barato, es más fácil encontrar apoyo y pueden darse a conocer más rápido.

—Ah.

Lem continuó con la historia.

—Por eso, me sorprendió conocer a una estudiante de otra región que supiera algo sobre la sinergia afectiva. Se le veía muy interesada por la idea, tanto que cuando le contamos el caso de Clem-Dedenne, se ofreció a ayudarnos a cambio de permitirle presentar un ensayo para su universidad. Eso nos pareció también una buena oportunidad para dar a conocer el tema fuera de Kalos, y quién mejor que una aspirante a investigadora regional para ser nuestra portavoz, así que le prestamos la información que habíamos recogido. También nos entrevistamos con el profesor Platane, a propósito del artículo que publicó sobre el tema hace un par de años.

—Incluso tuve una batalla con ella —añadió Clem—, de la cual también tomó muchas notas. Sin embargo, de tanto que pasaba tiempo con nosotros, se le acabaron las vacaciones. Siento que no le dimos tiempo para disfrutar de Lumiose como se merecía.

—Intentamos convencerle de que aprovechara el último día para visitar la ciudad —dijo Lemon—, pero ella misma insistió en seguir con su tarea. Se quedó con los chicos todo el día hasta que, de la nada, dijo que debía ir al aeropuerto porque su vuelo salía a las 18:25, nos dio las gracias por todo y salió corriendo a toda prisa.

—Eran las 18:10 cuando se fue, lo recuerdo bien, hermano. Aun así, al otro día recibimos una videollamada de ella, en la que nos mostró el Dialga Square de Castelia y nos dijo que no nos preocupáramos y que algún día la volveríamos a ver. Tiene muy buena carrera esa niña.

Serena escuchaba con atención.

Siempre es bueno conocer algunos tópicos de investigación, una nunca sabe cuándo le tocarán esas periodistas urracas que viven de ridiculizar a las artistas incapaces de responder preguntas de cultura general, como la fecha de la detonación de la bomba atómica en Kaina o por qué es importante el meridiano de Greenwyn. Ahora podría encararlas preguntándoles qué saben acerca de los avances en investigación sobre la sinergia afectiva, un fenómeno que simboliza la unión entre humanos y Pokémon, que a nadie pareció interesar durante años y que, si lo pensaba bien, ella también había visto en acción cuando viajaba con…

—Oigan, ¿saben algo de…?

Todos enmudecieron repentinamente.

Con incomodidad, notó que los hermanos Meyer bajaban la mirada y el padre se quedaba pensativo.

Los Pokémon, por su parte, dejaron de comer y le miraron con cara de circunstancias, como diciéndole que ni ellos lo sabían y que también tienen muchas ganas de verlo.

Cada vez que iba a esa casa se prometía a sí misma dejar de hacer esa pregunta.

Los Meyer hacían lo posible para evitar toda mención a esa persona.

Ella misma evitaba recordarlo o mencionarlo a toda costa… pero es que se le salía sin pensar, sin que viniera a cuento… además, las calles de Lumiose guardaban el eco de su risa contagiosa, y las tartines con mantequilla le recordaban el sabor de sus labios…

Salvo poquísimas excepciones que no incluían a los presentes en la mesa, casi nadie en todo Kalos había recibido un mensaje suyo desde aquella despedida en el aeropuerto.

—O-olvídenlo… —Serena estaba un poco nerviosa— ¡Ya sé! Veamos algo en la televisión —se levantó para encender dicho aparato—, seguro están repitiendo las imágenes de la exhibición de ayer.

—… pero la sorpresa de la noche fue la aparición de nada menos que Serena Galbena, una de las Artistes más queridas y solicitadas del mundo del espectáculo, que llegó a la Philharmonie d'Illumis para regalarnos su belleza, su carisma y su sonrisa en la noche del Amour.

—Estoy muy feliz de regresar a Lumiose, mi ciudad favorita en el mundo —la felicidad de Serena se notaba en sus mejillas y en sus brillantes ojos azules.

Gran parte de su larga cabellera melícroma estaba dispuesta en dos coletas, una a cada lado, recogidas con gomas rosa pastel en forma de orquídeas. También portaba un brochecito rojo en la parte delantera, hacia la izquierda. Sobre su cabeza llevaba una pamela de un rosa más pálido que las gomas, casi blanco, color que contrastaba con el amarillo de la banda. El vestido, de corte princesa, cuello camisero y sin mangas, tenía el cuerpo del mismo rosa pálido de la pamela, así como algunos botones en el centro y líneas verticales que le daban una apariencia encorsetada. Debajo de la cintura tenía tres volantes: el primero, del mismo color que el cuerpo; el de en medio, de color tulipán; y el interior, una falda carmesí que llegaba hasta las rodillas. Calzaba unas bailarinas también carmesí sobre unas medias negras que cubrían las dos terceras partes de sus piernas.

—Como ganadora del Salon Pokémon de Lumiose, fue «Yurīka» quien tuvo el honor de desafiar a la femme doridori en una exhibición especial.

Clem usó para su presentación un vestido amarillo pálido de corte ablusado, con cuello en uve cuyo vértice se situaba en el borde inferior del esternón y tenía un gran lazo ámbar. Una blusa marrón sencilla protegía sus nacientes atributos. En el cuello llevaba una gargantilla verde y un collar simple de tres esmeraldas. Para el cabello recurrió a su peinado de siempre, con un broche ovalado celeste de cinco centímetros en la parte delantera, al lado izquierdo. Su calzado consistió en calcetines marrones y eslíperes de color ámbar.

En la exhibición participaron Meowstic, Floette y Dedenne en su forma sinergia (que la prensa suele denominar «Yuridede» y cuyo cambio físico más resaltante, como ya conoce vuestra merced, es la aparición de cuatro mechones rubios en la frente).

Luego de unas tomas breves donde se mostraba la transformación a Yuridede a la vez que hacían rutinas simples de gimnasia al compás de un pop romántico kalosiano acústico, apareció una en la que Clem-Dedenne, sobre la cabeza de la joven, lanzó hacia arriba unas esferas de poder oculto. Entonces, la entrenadora y el roedor comenzaron a ascender junto con una Floette que disparaba hojas mágicas y una Meowstic que, con su psíquico, se encargaba de elevar a la humana y hacer que las esferas y las hojas girasen a su alrededor, evocando un toro geométrico.

Una vez alcanzada cierta altura, Clem se rodeó de ondas eléctricas que le suministraba Clem-Dedenne mientras los otros dos Pokémon continuaban dando vueltas a su alrededor. La flor comenzó a esparcir una nube de aromaterapia. Luego de unos segundos, Clem-Dedenne disparó nuevamente su poder oculto en dirección a las primeras esferas, a la vez que Clem y Meowstic lanzaron ondas trueno, con el fin de dispersar las hojas en todo el auditorio, las cuales al mínimo toque se deshacían en un polvo finísimo con aroma a rosas.

—La ex Reine de Kalos, por su parte, mostró un espectáculo digno de su nivel.

Sylveon y Braixen usaban sus atuendos ya conocidos, el de Absol era su megaevolución, la cual le daba unas alas brillantes. Este último bailaba con la Artiste al ritmo de un alegre pop kantoniano mientras Braixen los envolvía en un tenue giro de fuego y el doble equipo de Sylveon los rodeaba por todo el escenario, también dejándose llevar por la música.

En otra toma, la llamarada de Braixen se combinó con la atracción de Sylveon para crear un corazón de fuego de tres metros que, con un par de psicocortes de Mega Absol, se deshizo en cientos de corazones brillantes con una llamita en su interior que un viento de hada se aseguró de esparcir por el auditorio y que se sentían como burbujas tibias al tacto, a la vez que volvían a aparecer clones de Sylveon para repartir corazones de atracción para las danzantes en el escenario.

Ahora se mostraba el momento de la votación. Todo el auditorio se llenó de puntos magentas y amarillos, en proporción similar, flotando en dirección al escenario. Ambas performers esperaban con los ojos cerrados. Finalmente llegó el anuncio de Monsieur Jean-Paul:

—Al ser esta su tercera Clé de la Princesse, Yurīka ya aseguró su participación en la Épreuve des Élues de Primavera que se llevará a cabo en Laurier-Ville el primer sábado de abril, donde tendrá la oportunidad de desafiar a Miette Millefeui, la actual Reine de Kalos. En reconocimiento a su esfuerzo, démosle primero un gran aplauso a la señorita Yurīka —hubo muchos aplausos y ovaciones—. Esperamos grandes cosas de usted en la Clase Maestra… Ahora sí, Mesdames et Messieurs, el resultado de la votación… con 52% de la preferencia del público… la ganadora de esta exhibición especial es… ¡la Artiste Serena Galbena!

El auditorio estalló en aplausos; Clem fue corriendo a abrazar a Serena quien, a su vez, le correspondió con un abrazo muy efusivo. Aunque la menor derramó algunas lágrimas, se le veía feliz y, sobre todo, satisfecha.

Porque aquel fue su primer enfrentamiento de igual a igual.

Se lo había prometido hace cinco años, cuando se despidieron en aquel aeropuerto.

Había seguido su carrera, desde su participación en el Hoenn Grand Festival hasta su labor como Artiste profesional independiente luego de entregar la corona de Reine de Kalos. Para ella, Serena era como una hermana mayor, uno de sus ejemplos a seguir.

Clem tenía apenas trece años, sin embargo, ya era aclamada como la fille révélation d'Illumis. De hecho, el año anterior logró conseguir las ocho medallas regionales y llegó a los octavos de final en el Stade de Kalos, donde Clem-Dedenne fue derrotada por el Mega Charizard Y de su amiga Martine. Por supuesto, en aquel verano, la conexión entre ambos distaba de la perfección y era difícil de mantener por más de dos minutos.

De todos modos, una derrota en una liga es dolorosa; la joven permaneció triste por unas semanas, pero eventualmente recordó su compromiso para participar en las exhibiciones Pokémon. Volvió a la carga, y de lunes a viernes practicaba en el gimnasio de su hermano, donde solía actuar como filtro para los entrenadores con menos de cuatro medallas. Solo salía de Lumiose para competir en alguna exhibición.

Serena sabía de los pasos que estaba dando Clem. Al enterarse de que ella lucharía por conseguir su tercera llave princesa en su ciudad natal, decidió prepararle una sorpresa: al momento de la inscripción se les dijo a las concursantes que preparen un número adicional pues, además de obtener la llave, la ganadora tendría la posibilidad de retar a «una ex Reine de Kalos» en una exhibición especial.

Ahora, la ganadora estaba recibiendo la Clé de la Princesse de manos de la misma Serena (porque el programa decía que ella la entregaría luego de la exhibición especial) en medio de una lluvia de aplausos, flores y bombones. Ambas amigas, todavía abrazadas, miraban al frente para las fotos finales cuando, de un momento a otro, la Artiste esbozó una sonrisa tan irresistible que derritió a la mitad del público masculino (incluyendo a Lemon) en la Philharmonie.

—Anímense a participar, chicas, es muy divertido —fueron las declaraciones para la prensa de una risueña, emocionada y afásica Clem mimada por Dedenne y Meowstic, mientras Floette daba vueltas y exhibía la llave con orgullo.

—Por otra parte —dijo la voz en off—, aprovechamos la presencia de la femme doridori para hacerle una pregunta que tiene intrigados a todos los hombres en Kalos.

Artiste Serena, sabemos que usted celebrará la Saint-Valentin en soltería y con sus amigos, ¿a qué se debe el que ningún caballero haya logrado cautivar su corazón?

—Bueno, ustedes saben que ser una Artiste conlleva muchas responsabilidades y muchos desplazamientos, por lo que no considero que este sea el momento más conveniente para buscar una relación. En este momento de mi vida, quiero seguir explorando el mundo del arte y seguir entregando muy buenas exhibiciones para todos ustedes. Lo que tenga que venir, vendrá; no tengo prisas.

(Deduzca vuestra merced todo lo que Serena tuvo que ensayar para soltar eso con total naturalidad.)

—Serena, ¿tiene algún mensaje para los corazones solitarios en este mes del Amour?

—¡Por supuesto! Recuerden siempre sonreír —y le dirigió a la cámara la misma sonrisa irresistible que por poco y derrite al camarógrafo con todo y cámara. Ahora se veía el estudio de noticias, con la última imagen de Serena sonriente en la parte superior izquierda de la pantalla.

—Inspirador mensaje el de la estrella de Bourg Croquis, Serena Galbena: recordemos siempre sonreír —dijo la conductora desde su buró, con tono pseudoptimista—. Ahora vamos con una noticia lamentable de último minuto: acaba de confirmarse la primera muerte por coronavirus en la región Kalos. Se trata de un paciente de ochenta años que había sido hospitalizado en Lumiose hace varias semanas y…

—Cambia eso, Serena —dijo Clem—, estoy harta de oír a esas reporteras hablando de esa enfermedad como si fuera a matarnos a todos.

—¿Eh?

—Clem tiene razón —secundó el hermano—. Recuerdo que lo mismo decían de la gripe porcina hace diez años, incluso le habían ordenado a mi padre que cierre la Torre Prisma por unas semanas. Si hay alguna novedad, ya nos avisará el ayuntamiento.

Serena no dijo más, y procedió a hacer zapping por los diferentes noticieros y programas del corazón, sin hallar nada interesante hasta que…

—¿Esa no es la profesora Sonia Lynn? ¿Que la Queen's College qué? —Lem estaba sorprendido—. Espera, Serena, déjalo allí.

En la pantalla aparecía una mujer, que apenas tendría unos años más que la Artiste, hablando desde el púlpito de madera de un aula de clase. Vestía una gabardina corta beis sobre una blusa que combinaba con sus ojos aguamarina, llevaba su cabello anaranjado recogido en una coleta y tenía una pulsera ancha de color negro en su brazo derecho. A su derecha aparecía una presentación con diapositivas. Al parecer, estaba en medio de una conferencia de prensa.

—Para la convocatoria de nuestro fondo concursable piloto recibimos proyectos de todo el mundo, en particular, de Unova y de Hoenn. La idea de esta iniciativa es fomentar la investigación y el desarrollo tecnológico en temas poco explorados sobre las relaciones entre Pokémon y humanos y, por qué no, establecer lazos de cooperación entre…

—¡Hiperrayos! ¿Cómo pude olvidar que tenían un fondo concursable? —el joven científico se había puesto una mano en el rostro.

—Hermano, ¿qué ocurre?

—Hace varios meses tengo en mente un nuevo proyecto para el gimnasio, pero necesito dinero para comenzar a fabricar el prototipo.

—¿Y de dónde sacas dinero para hacer todos esos cacharros que cargas en tu mochila? ¿No te estaban pagando por el sistema de la Central de Kalos?

—Clem, recuerda que las regalías que recibo por eso apenas alcanzan para pagar al personal permanente del gimnasio y que tengo que ahorrar una parte de eso por si tenemos que cerrar la torre al turismo. Y esos cacharros, como les llamas, son partes usadas de aparatos malogrados del gimnasio o del taller de papá que…

—¡Con razón explotan tus inventos, Lem!

Clem todavía no tenía ese nivel de conciencia ecológica de su hermano mayor. Serena se disponía a llevar los platos usados al lavatorio y Lemon servía los últimos chocolates para todos.

—Como sea, no tengo el dinero para emprender un nuevo proyecto. No voy a usar a Lembot como aval, y por ahora no tengo contactos en la bolsa ni con otros inversores. Para hacer algo grande, por lo tanto, necesitaría obtener uno de esos fondos concursables, o buscar a otros investigadores interesados en…

—Por eso dejaste que ella nos ayudara con la sinergia afectiva, ¿cierto? —y la entrenadora le dio un par de codazos al mayor—. Parece tener buenos contactos, y tiene pinta de tener mucho dinero…

—Clem, ¡ya basta! —Lem estaba sonrojado.

Lemon sonreía. Las comidas siempre eran animadas con sus dos hijos discutiendo por asuntos del corazón. Serena tambíen se entretenía viéndolos, pues le recordaban su niñez temprana en Pueblo Vaniville, cuando se escapaba a la casa de su primo Calem y discutían por cosas como quién se había terminado la leche del refrigerador o quién había escondido los cubiertos del comedor. Aunque había dejado de ser divertido cuando incluso él comenzó a tratarle de niña inútil… como los otros…

—Conozcamos ahora a la ganadora del fondo concursable. —La profesora usó su control para pasar a la siguiente diapositiva—. El proyecto ganador fue «Creación experimental de lazos para activar la habilidad fuerte afecto» de la estudiante Lillie Hymes, proveniente de la Universidad de Nueva Castelia. Su carrera comenzó en Alola, como research fellow de los profesores Nogueira Kukui y Bruna Burnet, que…

En la presentación aparecía la foto de una chica sonriente, quizá de la misma edad de Serena, de piel muy clara y ojos verdes. Su cabello rubio, mecido por la brisa, le llegaba hasta los codos y la mitad de su espalda, además, tenía una trenza a cada lado de su rostro. Llevaba puesto un vestido blanco de corte princesa, sin mangas y de cuello azul pálido, que hacía juego con una pamela blanca de banda azul pálido y ala ancha. Sus dos brazos rodeaban a una Vulpix de pelaje blanco y ojos azules que, a juzgar por su expresión de felicidad, disfrutaba con la calidez del contacto con su entrenadora. La luz del mediodía resaltaba todavía más el ambiente etéreo de la fotografía, que bien pudo ser tomada frente al mar en una playa tropical. Esa era la armonía brillante sintetizada en una fotografía de doce megapíxeles.

Debajo de la imagen aparecían el nombre de la becaria y el título del proyecto en galarés.

—Uau… —Serena se quedó hipnotizada frente a la pantalla—, esa Lillie tiene madera para ser reina… —Sylveon y Braixen percibieron la perturbación de la entrenadora y se le acercaron, solo para sorprenderse de la misma manera— oye, ¿ella es la chica que les estaba ayudando?

—¿Ah?… —Clem, Dedenne y Floette también estaban anonadados.

—La ganadora trabajará bajo mi supervisión y contará con la asesoría de la doctora Magnolia Dench y el respaldo de la Queen's College, que además del monto del fondo concursable, le proporcionará las instalaciones, el personal técnico y otras facilidades necesarias. Además, por petición suya, solicitamos la asistencia de otro experto internacional en el tema.

—Así que un proyecto sobre sinergia afectiva… ¿habrá llamado al profesor Platane? —Lem se veía poco impresionado. Casi reitera que él estuvo ayudándoles durante la investigación de aquel otro caso, pero no quería volver a reavivar ciertos recuerdos en la Artiste.

—Chicos, tomen los chocolates que se van a enfriar —solicitó el padre, devolviendo a las artistas al mundo real. Todos cogieron sus respectivas tazas y veían la pantalla con expectación.

—Él es un verdadero hombre de campo, de menos hablar y más experimentar. Su curiosidad por el mundo Pokémon le llevó a viajar por más de diez regiones y probar diferentes técnicas de entrenamiento y estilos de batalla con rivales de todos los niveles, ganándose así la estima tanto de la Master Class de las batallas Pokémon como de diversos profesores e investigadores reconocidos en sus respectivas regiones. Por si fuera poco, fue research fellow de nada menos que Yuuichi Sakuragi y Yukinari Okido, dos líderes indiscutibles en investigación sobre relaciones entre Pokémon y humanos. —Cambio de diapositiva—. Estoy hablando de Satoshi Toyoshima, que ha venido desde Kanto para…

Tres tazas de porcelana cayeron al suelo en la casa de los Meyer, a la vez que en toda el área metropolitana de Lumiose se escuchó el grito de sorpresa e incredulidad de tres jóvenes…

—¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?