Los personajes de DB no me pertenecen. Ojalá lo hicieran.
Sumary: Había algo que apestaba en la vida de un saiyans cuando reinaba la paz: no había muchas cosas interesantes que hacer, y eso no se cambiaba ni aunque fueras parte terrícola. Los humanos podían ser muy frágiles a veces, claro, a menos que lo intentaras con alguien no del todo humano. Trunks/Pan.
xSouh
Fragile
Trunks x Pan
Trunks Briefs suspiró cansado mientras atravesaba las puertas del club, el movimiento continuo de las luces led que ambientaban el lugar le pudieron haber parecido molestas a sus sentidos saiyans hace años, cuando él y Goten habían decido que pasar las noches de fiesta en fiesta era una meta para su juventud alargada.
El portero, un hombre alto y de hombros anchos llenos de músculos le dejó pasar, era nuevo en el trabajo, pero el señor Briefs había estado ahí el día anterior y también el anterior a ese, cada uno con una chica distinta. Su jefe fue muy claro sobre los clientes vip y él era de los que encabezaban la lista.
El realmente no necesitaba buscar a su amigo con la mirada, Goten siempre perdía el control de su Ki cuando bebía alcohol, sabía que estaba en medio de la pista de baile, brincando alegremente con un grupo de chicas que identificó como clientes frecuentes del lugar.
Una de las cosas que más apestaba en la vida de los guerreros Z, sobretodo para los jóvenes, era la falta de privacidad que existía. Solo se necesitaba concentrarse un poco para saber donde estaban todos cuando no se esforzaban en ocultar su energía. Ese pensamiento llevó a Trunks en hacer un barrido rápido por el lugar, Marrón estaba ahí, su ki era una diminuta mota en comparación de Goten, solo un poco mayor a la de cualquier terrícola, algo increíble para alguien que jamás se entrenó.
―¡Trunks! ―gritó Goten, llamando su atención mientras subían las escaleras que llevarían a un área de mesas y sillones alejadas de las grandes masas pero manteniendo el ambiente libertino.
―¡Goten, te dije que me esperaras! ―gritó enojada una mujer, una que Trunks no había visto nunca, mentiría si dijera que no vio primero su cuerpo, era alta y con los tacones de aguja que llevaba no le faltaban muchos centímetros para alcanzarle, las piernas largas, no dudaba que blancas y cremosas, pero estaban enfundadas en unas medias negras que las hacían brillar, la falda, la blusa e incluso la chaqueta de cuero eran del mismo color con algunos detalles plateados. ¿Cuántos tonos de negro existían? No le importó si era solo uno o dos, porque en sus ojos azabache vio más de diez. Y le sonrió.
―Hola… ―Saludó Trunks, mostrando su mejor sonrisa de medio lado buscando impresionarla, pero la risa que se escapó de sus labios no indicaba que lo hubiera logrado.
―No seas idiota, Trunks. No actúes así frente a Pan, pensará que ya se te fundieron las ultimas dos neuronas que te quedaban. ― la risa que acompañó al reclamo de su amigo era fresca y llena de burla, agradecía que estuviera lo suficientemente oscuro para que ninguno de los dos Son pudiera ver el sonrojo por la vergüenza que sentía en ese momento. ¿Esa era Pan?
¿Ella era la pequeña niña flacucha que los había seguido a su viaje en el espacio cuando el aún era joven? Trunks recordaba que aún su adolescencia la muchacha vestía pantalones anchos y playeras de corte recto, incluso un pañuelo en la cabeza tenía que mantener su cabello a raya, todo eso mientras su hermana, que era un año menor ya utilizaba minifaldas y ropas que le daban dolor de cabeza a el y su padre por tener que alejar a esos "terrícolas hormonales" como los llamaba Vegeta.
―No seas grosero, tío.
―Ya te dije que no me llames tío. ―reprochó el hombre, esperando que nadie hubiera escuchado aquello. ―pensarán que soy más viejo de lo que parezco.
―Eres más viejo de lo que pareces. ―
―Tal vez… pero me veo de tu edad ahora mismo y tu apenas vas a cumplir veintitrés.
―¿P-Pan? ―tartamudeó el pelilila, sin poderse creer que la mujer frente a él fuera la pequeña Pan. ―Pero si yo te vi hace poco y eras apenas la mitad de alto.
―La última vez que la viste tendría unos dieciséis, nos abandonó y ahora es toda una citadina de Satan City. ―
―Sabes que eso es mentira, solo decidí estudiar en la Universidad Estrella Naranja y ayudar un poco al abuelo con sus gimnasios.
―Ustedes dos son demasiado aburridos, solo piensan en estudiar y negocios y cosas así. ― la queja del Saiyan llegó apoyada de una rubia, quien cargaba dos tragos de colores brillantes.
―Gracias, Marron. ―agradeció Pan, tomando una de las bebidas.
―Espera… ¿tomas alcohol?
―Tengo veintidós años, Trunks. ―reprochó, tomando un trago largo de su vaso sin molestarse en hacerle caras al alcohol.
―¿Desde cuando eres mojigato, Briefs? ―
―No sean así con él, chicos. Quizá solo le caen encima los años. ―terminó Pan, riéndose ella también del hombre.
