En frías noches como esa, solía pensar que si el amor pudiese embotellarse, él sería,sin duda alguna, un ávido bebedor.
Pero no era así como las cosas funcionaban
No había botellas mágicas llenas de cálido elixir de vida, ni estantes llenos de frascos con sueños encapsulados o sobres llenos de benditas capaces de reparar el alma; la realidad era mucho menos colorida y los sustitutos adultos eran el alcohol, el Xanax y vendas para cubrir las herida físicas mientras el cuerpo hacía un esfuerzo por sanar lenta y dolorosamente.
No le gustaba, lo odiaba, pero en su posición, pelear con la única cosa capaz de brindarle alivio sería una idiotez de proporciones monumentales que no estaba dispuesto a hacer. Sus costillas quebradas y su brazo quemado rogaban a gritos por un poco de alivio y él estaba más que dispuesto a mezclar medicamentos y bebidas nocivas si eso disminuía su miseria.
"Nunca fuiste un tipo que realmente apreciara el dolor ¿No es así?" No quería verlo y su contraparte lo sabía, pero de todos modos se acercó con curiosidad examinando su bolsa de compras "¿Aplicando la ley del hielo, soldado?"
– todo esto es tu culpa– gruñó con rencor, abriendo la puerta de su hogar para entrar y luego cerrarla a sus espaldas como si pudiese mantener al otro indeseable habitante al otro lado de esta
" Cómo si fuera eso por lo que estás tan molesto" replicó, paseándose descaradamente por la sala de su hogar "te falta un tornillo si realmente crees que pasar día a día con pastillas va a evitar que tú brazo se gangrene"
– no, seguramente no lo hará– respondió con simpleza dirigiéndose al sofá junto a la ventana para tomar asiento en este, el material suave se hundió bajo su peso pero sus costillas chirriaron de dolor cuando apoyó su espalda contra el respaldar, jadeó, vaya que le habían dado una paliza – pero ¿Qué más da a estás alturas?– su respuesta pareció llamar la atención de su contraparte y este se detuvo abruptamente
"¿Sólo así? ¿Qué más da? ¿Cómo si fueras un perro dispuesto a morir en un callejón?" Le sonrió con resignación apoyando la bolsa de compras sobre su regazo
– como un perro en un callejón, sí, eso creo– suspiró, apoyando la cabeza contra el respaldar del sofá dándole una mirada de reojo a la ventana abierta –¿No has pensado...en el fin? Y no me refiero a morir, eso es algo que puedo tolerar, me refiero...al olvido– las luces brillantes que mostraban su esplendor colina abajo ( pertenecientes a casas, edificios y negocios en la ciudad) lo hicieron anhelar compañía humana real, personas, voces, toques cálidos y un lugar al cuál pertenecer. – olvido de todos aquellos que te conocieron alguna vez, el ser un recuerdo tan poco grato para que las personas que alguna vez consideraste algo cercano a un amigo, lucharían día tras día por olvidarte... Entonces no existes para ellos, siguen estando ahí, siendo capaces de experimentar...– rozó el cristal frío con la punta de sus dedos como si hubiese alguna posibilidad de alcanzar su deseo a pesar de la distancia – la simple interacción... Que puede serlo todo...–
"Este exilio autoimpuesto le está haciendo cosas realmente malas a tu cabeza" Fliqpy no parecía muy seguro de que responder en absoluto, pero tampoco estaba demasiado interesado en lidiar con el oscuro agujero que había dejado al descubierto en medio de su soledad. "Tú decidiste vivir aquí, lejos de todo el mundo por el bien de otros ¿No fue así?"
– sí, tal vez... Me estoy volviendo loco... Pero el hecho de ser olvidado... De conventirme en nada en medio del vacío absoluto siempre ha sido tan espeluznante... El día en que muera, uno de ellos...al menos tan sólo uno...– susurró alejando su mano de la ventana –¿Alguien sería tan caritativo para llorarme a pesar de todo?–
"Infierno, eres insoportable" gruñó su contraparte "Si ni tu madre fue lo suficientemente piadosa para acabar con tu miseria antes de que terminaras en este mundo de locos, entonces dudo que cualquiera de ellos tenga el alma de Sor Teresa de Calcuta para preocuparse por ti, asesino" Fliqpy chasqueó la lengua "la vida es así, las cosas bonitas y brillantes se quedan en los cuentos de niños y debes arrastrarte en la miseria sucia que deja la desilusión todo los días porque ese es el destino de aquellos que llegan a ser adultos, el significado de crecer es aceptar que los cuentos de hadas no se harán realidad" Fliqpy tomó la bolsa y la arrojó sobre el suelo sin ninguna consideración provocando que las botellas de cerveza se estrellaran violentamente contra el suelo, empapando la gasa en el proceso y probablemente destrozando uno que otro frasco de Xanax desafortunado "nadie va a venir a salvarte, a nadie le importas lo suficiente para venir a ayudarte, el mundo tiene sus propios problemas y si decides hundirte en un agujero de depresión, créeme, nada va sacarte de ahí"
– ya estoy ahí– respondió, lamentando internamente el desastre en medio de su modesta sala – no tengo nada ahora ¿Sabes? Nada, y vivir sin...sin... Absolutamente nada de amor es...–
"Vives con eso" concluyó con dureza " no te ahogas en mierda porque tampoco tienes tiempo, soldado, no tienes suficiente tiempo para ser joven y vivir, y sí, la vida no es un maldito músical rosa, pero es todo lo que hay... Y nunca habrá suficiente tiempo" concluyó con un suspiro "las cosas se van, se rompen, se marchitan, y tú sabes muy bien que la gente muere sin que haya importado absolutamente nada ¿No es así?"
– Los soldados más jóvenes en la guerra...– Recordó con nostalgia a algunos de sus subordinados más jóvenes que a penas cumplían los 18 años
"...no son más que unos niños que no tuvieron tiempo suficiente para cerrar el libro de cuentos antes de dormir"
– Dios...¿Por qué?– farfulló, dolor, físico, emocional, oscuridad por todos lados
"¿Quién demonios espera que vaya a responderte? ¿Santa Claus?" Cerró los ojos y respiró despacio, inhaló suavemente y exhaló un jadeo adolorido " En esta vida hay lugares donde el amor no existe, alguien tiene que estar ahí, alguien tiene que vivirlo por un bien mayor"
–¿Qué ganas con empujarme a un día más?– preguntó, finalmente
"... Algo que ninguna otra cosa podría darme–"
– ¿Más oportunidades para cometer una masacre?– entonces su contra parte se acercó al sofá, colocando ambas manos sobre los reposa brazos para inclinarse frente a sus rostro con la expresión más tranquila que había visto en él
"Tiempo" concluyó "Porque no creo que tengamos todo el tiempo del mundo, cada muerte son días que pudimos haber usado para hacer un millón de cosas por el simple hecho de que seguimos vivos"
– somos inmortales– sus ojos centellearon de furia
"¿Hasta que el Dios que nos creó se aburra de matarnos? Nah, no voy a perder mi tiempo... Hasta el último valioso segundo..." Apoyó suavemente sus labios contra los suyos "voy a perseguir el éxtasis que le da a la sucia miseria diaria un significado"
–¿Fingir que sientes algo por mí te da alguna especie de satisfacción retorcida?– él sonrió, como si su único pecado hubiese sido una jugarreta inocente
"Amarte, torturar y matar le dan sentido a mi vida... Aunque a ti no te importe"
– dudo mucho que eso sea amor– replicó – no se siente como tal–
"Es la manera en que puedo amarte, soldado"
Primer capítulo y doy algunas aclaraciones; sí, el tono de está historia generalmente va a a ser así de deprimente, pero eventualmente a medida que avancen los capítulos van a ver un poco del contexto y la relación que los empujó a eso. No sean demasiado duros con Fliqpy, alguien tiene que ser un poco cruel con Flippy y fuerte por los dos :'v
