El despertador sonaba estruendosamente por toda la casa ¿por qué mamá aún no lo había apagado? Tal vez se habría ido más temprano y olvido quitar la alarma. Me dirigí hacia su cuarto. Los rayos del sol que apenas salían iluminaban el pasillo que recorría, abrí la puerta y mamá se encontraba ahí, con papeles del hospital sobre la cama y su cabello revuelto. De nuevo había llegado tan cansada que ni la alarma la despertó. Me acerqué para apagarla y miré la cara chistosa que siempre hacía al dormir. Su cabello rosa tapaba parte de su frente ocultando el rombo lila que la destacaba como la mejor cunoichi de todos los tiempos.
-Mamá- sacudí su hombro en busca de respuesta- mamá se te hará tarde para ir al hospital.
-Sus ojos se abrieron lentamente y me miró fijamente-
-Lo siento cariño ¿me quedé dormida de nuevo? - se sentó sobre la cama y estiró sus brazos - ahora te doy de cenar- dijo bostezando
Sonreí con su comentario. Siempre preocupándose por mí - Mamá ya es de mañana. La alarma a sonado y no te despertó, se te hará tarde. –
-¿¡Qué!?- tomó deprisa el reloj sobre la mesita de noche- 5:15 am - Oh cielos- Sobó su cara en busca de despertar completamente - Te he despertado de nuevo cariño-
-No hay problema mamá- miré nuevamente su cara. Se veía tan cansada. Debajo de sus ojos se empezaban a formar ojeras, sus pómulos se le marcaban un poco más que antes y su cuerpo empezaba a ser más delgado- puse una cara de molestia.
-¿Qué pasa Sarada?-
-Para ser una ninja médico has descuidado mucho tu salud- dije cruzándome de brazos. Ella sonrió.
-Y tú para ser una niña de 7 años eres muy perspicaz - besó mi frente y acarició mi mejilla - no te preocupes por mí cariño. ¿Tienes hambre? –
Asentí ligeramente.
-Bien, prepararé el desayuno - se levantó de la cama y fue directo hacia la cocina. Miré a un lado, donde se encontraban varias fotos, tomé una: estaba mamá y papá en su boda. Sonreí tristemente ¿Por qué papá no pasaba tanto tiempo con nosotras? ¿Papá amará realmente a mamá? Esa pregunta me hizo sentir insegura. Cuando papá estaba, por un corto tiempo en la casa, nunca había visto una muestra de afecto entre ellos. Quizá eran cosas de adultos –
- ¡Sarada!- escuche gritar a mi madre.
Bajé en seguida y la miré atentamente - Preparé tu favorito- extendió el plato hacia mí con una sonrisa para después sentarse a desayunar –
-Mamá ¿cuándo regresará papá? –
-No lo sé cariño. Quizá venga en algunos días –
-Oh- dije sin ánimos - ¿por qué no viene tan seguido? - se sorprendió por la pregunta.
-Tu padre esta en una misión importante. Trata de protegernos a nosotras y a la aldea- me miró por un instante- no pongas esa cara. Tu padre te ama-
-Es que... te ves tan agotada que quisiera que al menos...-
-No tienes por qué preocuparte por mí Sarada- sonreía dulcemente - somos Uchihas, somos fuertes, nos protegemos y nos amamos- se acercó más a mí y se agachó para quedar a mi altura - déjame decirte algo: que alguien no te ame de la manera en cómo tú quisieras no significa que no te ame- tocó mi frente y yo le sonreí.
-Si mamá- me levante y la abrace. Tengo que prepararme. Hoy no hay clase así que puedo ir contigo –
Salimos lo suficientemente rápido como para llegar 2 minutos antes del horario de entrada de mamá. Al llegar mamá saludó a todos dulcemente. Algunos enfermeros la miraban como idiotas por lo que puse mala cara y me negué a saludarlos ¿A caso no saben que es una mujer casada? En fin. Llegamos a su consultorio y me senté en su silla giratoria. Luego de algunos minutos su primer paciente tocó la puerta y se escuchó un "adelante por parte de mamá". En seguida entró la tía Ino con Inojin.
-Oh, hola Sarada ¿cómo estas?- ella fue a mi dirección y me dio un beso e Inojin me saludó con un "hola".
-Hola tía Ino, hola Inojin. Me encuentro muy bien ¿a ustedes les sucede algo?-
-Es Inojin. Se ha sentido un poco mal- dice algo angustiada-
-Mamá te he dicho que no me siento tan mal- dijo Inojin haciendo un puchero.
-Puerca eres una exagerada. Recuerdo cuando lo trajiste a consulta a los tres años solo porque estornudo una vez- rio disimuladamente mi mamá. Tratando de aguantar una carcajada.
-Cállate Frente- se puso de color roja- es mi bebé hermoso. No quiero que le pase nada-
-Recuerda que pronto nuestros hijos serán unos grandes ninjas- Inojin y yo sonreímos complacidamente-
- Lo sé, lo sé- suspiro- crecen tan rápido-
-Inojin pasa de este lado- señaló en donde revisa a sus pacientes-
-Por supuesto tía Sakura-
Mamá se levantó de su asiento y cuando dio 5 pasos a la dirección a Inojin se tambaleo. Me sobresalte un poco, pero a tía Ino la sostuvo-
-¡Sakura!-
-Estoy bien solo me maree un poco-
-Nada de eso frente. Debes de alimentarte bien. Mira nada más cómo te ves de cansada ¿Cuándo fue tu último día de descanso?-
-Ya, ya, no es para tanto. Además, en la mañana ya me ha regañado Sarada y le he prometido cuidarme más- miró a Ino de manera para transmitirle confianza, ambas se sonrieron; como si hubiesen recordado algo-
La tía Ino dejó seguir en su trabajo a mamá, miró a mi dirección y observó mi cara de preocupación:
-Tu madre es una mujer muy fuerte. No tienes por qué preocuparte Sarada- caminó en mi hacia mí, jalo una silla y se sentó a mi lado al ver que mi expresión aún no cambiaba- ¿Te conté de la vez en que derrotó cientos de enemigos con un solo golpe?
-¡¿En serio!?- dije emocionada - mamá es tan fuerte
-Si, tu madre es grandiosa- me sonrió y después observó de reojo a mi mamá que revisaba a Inojin-
Las tardes en el trabajo de mamá eran interesantes. Llegaban muchos pacientes: desde bebés hasta ancianos de 100 años. Todos pedían una cita con ella porque claramente era la mejor doctora. Podía curarme con un beso y al mismo tiempo podía crear una cura para una epidemia. El turno de mamá termino algo noche por lo cual me dijo que podría elegir la cena.
Al llegar a la casa nos dimos cuenta de que las luches estaban prendidas y me emocione tanto como mamá al ver los zapatos de papá en la entrada.
-¡Estamos en casa!- dijo mamá.
Caminé más rápido que ella para encontrarme con él. Estaba en el sillón leyendo algunos pergaminos y al percatarse de nuestra llegada a la sala se paró para saludarnos.
-Hola papá- dije primero- ¿Cómo te ha ido en tu misión? mamá y yo compramos la cena porque salimos algo tarde del trabajo- papá miro a mamá y mamá se sonrojo-
-He dejado a Sarada escogerla- sonrío.
Papá toco mi cabeza y me dijo que su misión seguía en proceso pero que pasaría unos días con nosotras.
-Sarada ¿puedes poner la mesa? - dijo mamá
-Claro-
En la cena le contaba a papá como iba en la academia. Él asentía y de vez en cuando me preguntaba algunas cosas. Sin embargo, no platicaba con mamá. A veces se miraban y yo me preguntaba lo mismo que esta mañana, pero también recordé lo que me dijo mamá sobre el amor.
Al terminar salí un momento para ir al baño y cuando regresé papá estaba de nuevo leyendo pergaminos y mamá estaba en una mesita leyendo informes, entonces decidí preguntárselo a papá:
-¿Mamá te gusta?- me senté a su lado y lo mire fijamente.
Él me miró algo sorprendido por mi pregunta- ella te ama- dije finalmente. Tardó un momento en responderme y me enoje unos segundos ¿por qué lo pensaba mucho? Cambie mi cara al ver que sonreía-
-Claro que tu madre me gusta- quedó callado por unos segundos- y también la amo- sonreí complacidamente- tu madre es una mujer muy fuerte, inteligente, cariñosa y bondadosa- Me sorprendía al escuchar todo lo que papá pensaba de mamá.- Tu madre es hermosa como las flores de cerezo. Ella anuncio el fin de mi invierno para darme días cálidos- sonrió, lo mire y él también me miraba para después mirar a mamá.
Mi familia es algo peculiar pero el amor siempre estará presente para los tres.
