Poco a poco: Capítulo único
Hola, hola ¿Cómo están? se que son tiempos difíciles y por ello les traigo esta pequeña historia para que puedan animarse un poco. Aquí vamos.
-¿Está nevando mucho no crees?-dijo chat noir mientras miraba como un copo de nieve caía en su mano.
-últimamente nieva todos los días y en las noches hace más frío a sí que aa…¡achís!
-así que cogiste un resfriado-dijo chat noir mientras cruzaba los brazos-muy bien es hora de volver a casa ladybug, dijo mientras cogía de los hombros a la heroína de rojo.
-si tu resfriado empeora no podremos capturar a los akumas. Asegura de cuidar de tu salud ladybug-le dedico una sonrisa tierna.
-gracias Chat noir-ambos se despidieron tomando cada uno una ruta distinta.
Había pasado ya hace algún tiempo desde que chat noir dejo de llamarla my lady o bugabu como muestra de cariño o coquetería. Lo que al principio era raro para ambos se volvió lo normal entre sus conversaciones. Ambos habían renunciado a su primer amor.
En la habitación de Marinette…
-ahhh, hoy no me siento bien-dijo Marinette recostada en la cama con una mano en la frente-creo que tengo fiebre.
-te tomare la temperatura –tikki se acerco a su portadora y coloco el termómetro digital en su portadora.
-con esto sabremos si tienes o no fiebre Marinette.
Luego de unos minutos tikki vio la temperatura indicada en el termómetro.
-¡estas ardiendo en fiebre Marinette!
-ya era de suponer-dijo con pena-justo este fin de semana mis padres no están en casa.
-su gran pedido los obligo salir de la ciudad ¿Qué aras Marinette?
- pues no los puedo llamar. Tendré que arreglármelas sola.
-entonces no iras a la escuela mañana-dijo tikki
-mañana no puedo faltar por el examen y el trabajo en grupo pendiente-
-pero Marinette-
-¡ahhh! ¡Que coraje! ¿No me pudo dar el resfriado mañana regresando de clases?
-no te enfades Marinette, no solucionaras nada gritando.
-que mala suerte tengo-dijo solloza
-duerme que de seguro mañana ya no tienes fiebre-tikki, cogió la colcha y cubrió a su portadora con cuidado.
-buenas noches tikki
-buenas noches Marinette
Al día siguiente en la escuela…
Una cabizbaja chica caminaba por el pasillo mientras sostenía los tirantes de su mochica colgando de sus hombros, cuando llego al salón se fue directo a su lugar de asiento para luego recostarse en su pupitre.
-holaaaa, tierra llamando a Marinette.-dijo con gracia una chica cuyos ojos caramelos la miraban muy de cerca.
-¿ha?...-cuando al fin se percato de la presencia de su mejor amiga, intento sonar lo más alegre posible pero su estado que había empeorado en la mañana se fue en su contra- hola Alya-dijo en un susurro.
-¿Marinette? ¿Qué te pasa chica?-la cara de Alya se torno de preocupación-es posible…
Toco la frente de su amiga con la mano derecha mientras que con la izquierda toco la suya para comparar la temperatura.
-umm tienes fiebre chica. ¿Cómo te atreviste venir a clases a si?-dijo esto último molesta
-Es que hoy hay examen y…-dijo Marinette mientras incorporaba su espalda en una mejor posición para ver a su amiga.
-¡y nada! te regresas conmigo a tu casa. Yo te llevo-cogió a su amiga del brazo lista para irse pero…
-¡buenos días a todos!-dijo la maestra Bustier-muy bien todos a sus asientos
-¡Maestra…! –los labios de Alya fueron silenciados por las manos de Marinette quien los cubrió repentinamente
-¡Buenos días maestra Bustier!-dijo alegremente Marinette-
-Buenos días-dijo con otra gran sonrisa-¿sucede algo?
-nada maestra ¿verdad Alya?-
-¿ummm?
-ella dice que no es nada
-¡ummm!
-si dices algo le diré tu oscuro secreto a Nino-una mirada sombría se poso en el rostro de la torpe Marinette, lo que hizo tragar duro a su amiga.
-ja ja ja ja como te gusta jugar Marinette.-dijo en una falsa risa mientras palmeaba su espalda.
-dejen de jugar y a sus asientos todos por favor-ordeno la maestra
-/si/
-oye Nino, ¿Qué se traen tu novia y Marinette?-susurro Adrian
-no sé, seguro es cosa de chicas-
-umm-Adrian miro el rostro de Marinette, notando que sus mejillas estaban enrojecidas-¿será un resfriado? –suspiro-últimamente nieva mucho-pensó
La primera clase paso lenta y sin ninguna complicación, bueno al menos para algunos ya que el resfriado de Marinette se iba empeorando.
-ahh que bueno que la primera clase termino, iré al tocador Alya-la sonrisa falsa volvió aparecer en su rostro. Sus piernas de repente se sintieron pesadas.
-pero Marinette…
-hay no te preocupes yo estoy bien…-no solo las piernas todo el cuerpo se sentía muy pesado
-¡Marinette!-los brazos de Alya intentaron sostener el cuerpo de su amiga que se iba de espalda hacia el piso
-no estás nada bien, Marinette –Unas fuertes manos la sostuvieron de los hombros para impedir su caída.
-Adrian-susurro Marinette-el chico rubio llevo su mano hacia la frente de la chica y comprobó la fiebre que tenia.
-te llevare a tu casa-cogió la mano de Marinette y camino algunos pasos hacia la salida.
-espera-detuvo su paso-no puedo ir contigo.
-¿Qué?
-es que veras, no quiero que te regañen por mi culpa. Tu padre, kagami…hay personas que esperan que cumplas tu día a día por eso…por eso…
-Yo la llevare a casa.-dijo Alya, palabras que salvaron a su amiga.
-E-esta bien-para la tranquilidad de Marinette Adrian soltó su mano dándole espacio para respirar, pues aunque haya pasado algo de tiempo tras la decisión de solo ser su amiga, aun habían situaciones que le impedían tratarlo como solo alguien más.
Adrian vio como se iba Marinette para luego mirar la mano con la que cogió la mano de la chica.
-ella temblaba…
-no te preocupes Alya la llevara sana y salva a su casa-dijo Nino mientras revolvía los cabellos de su amigo.
-si Alya se encargara.
Después del receso las siguientes clases continuaron con normalidad sin embargo Adrian no podía dejar de recordar en como temblaba la mano de Marinette cuando la cogió.
-su estado ha de haber sido grabe-cerró la puerta de su casillero sin ganas de hacerlo
-quita esa cara chico y solo ve la vida como un queso.
-¿Qué clase de metáfora es esa plagg?
-las de los quesos ji ji
-no estoy para tus bromas raras-Alisto todo para irse de la escuela. A si como él unos pocos estudiantes se retiraban muy tarde después de clases extras como la esgrima.
-mira quién habla, el tonto gato que sale con sus chistes en las noches.
-el gato eres tú no…
-¿Qué sucede?
-¡eso es!
-¿y ahora que te sucede?
-¡eres un genio plagg!
-por supuesto que lo soy ¿recién te enteras?
-necesitamos regresar rápido a casa
-¡Hey porque tanto alboroto!-se quejo plagg desde su bolsillo
Mientras Adrian se apresuraba en regresar a casa no se dio cuenta que algunos estudiantes lo observaban como un bicho raro
-¿a ese chico que le sucede?
-¿habla solo?
-¿imita voces?
Palabras como esas se escuchaba murmurar entre ellos.
Cuando Adrian regreso con plagg a casa, ordeno una sopa ligera con pollo, zanahoria y algunos fideos en ración doble. Nathalie se preocupo y pregunto si tenía algún malestar aquejándole y el solo le dijo que le había atacado un pequeño resfriado y esa era la sopa que su madre solía prepararle para esos casos.
-Adrian aquí tienes la sopa que preparo el chef con la receta original de tu madre y también un medicamento para tu resfriado.- Nathalie estaba parada frente a su cama pues Adrian estaba cubierto en sabanas fingiendo estar enfermo.
-Gracias Nathalie.
-¿seguro que no quieres que llame al doctor?
-sí. Porque si lo haces, mi padre se enterara y solo le causare problemas en su mente. Por eso es mejor así.
-Te equivocas Adrian, tu padre se preocupa mucho por ti.
-Lo sé, por eso no quiero causarle molestias.
-Comprendo. Entonces descansa Adrian.
Cuando se aseguro que nadie lo vigilaba se apresuro a empaquetar todo y llevárselo a cierta persona.
-¿Estás seguro que quieres llevárselo como Chat noir y no como Adrian?
-Últimamente he notado que Marinette me evita en algunas ocasiones y no me explica con claridad el porqué, bueno se que ella en algunas oportunidades le cuesta expresarse pero…pero esta vez es diferente.
-¿Cómo que diferente?
-es como si me evitara apropósito. Y no se el motivo.
-pues solo pregúntale.
-sería lo más fácil, aunque no creo que ella me responda con la verdad.
-¿Por qué crees que no lo haría?
-hoy no pudo completar sus palabras cuando sus manos temblaban. Así que intentare sacarle algo como Chat noir.
-sí que la estimas mucho a tu querida amiga.
-pues sí, es muy importante para mí.
-pero que voy hacer contigo muchacho-suspiro plagg
-Entonces plagg…
-si si ya voy.
Una vez transformado en Chat noir se dirigió al balcón de Marinette quien para su sorpresa estaba recostaba en la acera de su balcón mirando la nevada que caía del cielo.
-no se supone que deberías estar en cama. Una persona enferma debería cuidarse mejor, princesa.
-¡¿Chat noir?! ¿Por qué estás aquí?-fue grande la sorpresa que se llevo al ver a su compañero felino frente a su balcón.
-pues vengo a traerte esto. Toma- extendió una bolsa frente a ella.
-¿que es esto?
-una sopa para tu resfriado y algunos medicamentos también.
-ah…Gracias ¡Espera! ¡¿Cómo sabes de mi resfriado?! –los nervios se apoderaron de Marinette
-fácil, uno de tus amigos me pidió que te lo trajera
-¿y tú lo aceptaste?
-pues claro aunque debo decirte que le costara un ojo de la cara-quiño su ojo
-vaya que gran amigo tengo, mira que contactar al mismísimo héroe de parís para llevarme una sopa-sus palabras estaba llenas de gracia a pesar de tener las mejillas ardiendo por la fiebre- deberé agradecerle ¿de quién se trata?
-su nombre es secreto, es parte del contrato ya sabes.
-ya veo, lastima. Dile gracias de mi parte. Adiós gran héroe.
-no tan rápido-antes de que fuera capaz de dar un paso siquiera, sostuvo su mano y la llevo con agilidad hacia sus brazos cargándola con ellas-princesa
-¿Qué haces?-el rostro de Marinette se coloreo mas del color rojo, ahora no solo la fiebre era responsable del calor en sus mejillas.
-tengo que cumplir con el servicio completo.
-¿Qué?
-bien vamos a la cama-dijo con una sonrisa
-¡¿heee?!
-vamos, vamos princesa-dijo con voz divertida
-¡no quiero! ¡Suéltame!-no importaba la lucha contra el felino que se atrevió a llevarla a la fuerza a la cama todo intento fue inútil pues termino siendo enrollada como un sushi con su colcha sin ni siquiera poder mover un musculo.
-ahora bien, di ah-chat noir acerco la cuchara de sopa hacia la boca de su paciente.
-puedo comer sola-la mirada de Marinette era afilada, si las miradas mataran su compañero estaría muerto.
-¿desenróllame, si?
-¿si lo hago te comerás toda la sopa?
-¿puedo negarme?
-no-
-lo comeré
-¿de verdad?
-si
Después de desenrollar al sushi de Marinette, con una sonrisa y la palma de la mano en la mejilla chat noir se dedico a vigilar que comiera toda la sopa y tomara el medicamento.
-ahora ya puedes dormir-dijo feliz
-¿que no te vas?
-¿debería?
-pues sí, necesito pri-va-ci-dad
-umm, está bien. Ya cumplí mi parte del trato a sí que ya debo irme. Adiós princesa-hizo una reverencia.
-esto…
-¿sí?
-umm-respiro profundo-gracias chat noir-la sonrisa que tenía su rostro con las mejillas rojas sin saber si era por el resfriado o el calor de las muchas colchas que cabrían su cuerpo o quizás la sopa caliente que tomo, cual fuera la razón de ello. El color rojo en sus mejillas pintadas delicadamente en su sonrisa embellecía aquella expresión que dejo embelesado al joven frente a ella que olvido como respirar.
-¿oye porque temblabas?-palabras erróneas salieron sin pensar de sus labios.
-¿he?
-¿he? ¡ahh! ¡Ya es tarde! ¡Ladybug debe estar esperándome! Adios Ma-Marinette-dijo su nombre con nerviosismo en sus palabras.
Prácticamente el héroe felino salió corriendo de la habitación de la chica, mientras trataba de calmar los latidos de su propio corazón quizás por el miedo del error que había cometido revelara su identidad.
Al día siguiente en la escuela…
-¡Marinette!-la voz de Alya se escucho a todo pulmón. Gran mayoría de estudiantes se voltearon para ver del porque de tal grito, y tal escena causaba gracia.
-¿Están bien chica? ¿ya te sientes bien?-su amiga revisaba con la vista cada esquina se su cuerpo levantando los brazos de su amiga y dándole una vuelta rápida que dejo mareada a la pobre de Marinette.
-Alya solo fue un resfrió no me atacaron o algo parecido. Para por favor esto es vergonzoso.
-¡que bien! Ya estas mejor-dijo lo ultimo solloza abrasando a su amiga.
-gracias por preocuparte-dijo apenas. Mirando entre la multitud se encontró con unos ojos esmeralda que la miraban con expresión preocupada a la distancia.
-Oh-la chica pensó que preocupar a si a sus amigos estuvo mal por lo que debería agradecerles y descularse con ellos.
-¡gracias!-le dedico a la distancia unas palabras junto con la gran sonrisa sincera al chico que la observaba-espero no haber sido una molestia-pensó mientras le sonreía.
-¿he?-su corazón comenzó a latir más rápido de seguro era…-miedo, eso debe ser. Miedo de que me haya descubierto.
-Oye viejo-
-¡ahhhhh!
-lo siento viejo ¿estás bien?
-Nino, si estoy bien. Solo andaba distraído.
-apurémonos que ya van a empezar las clases.
-si
Todos los estudiantes se dirigían a sus aulas, muchos charlaban y otros solo permanecían en silencio como tal era el caso de Adrian que pensaba en una forma de averiguar indirectamente si Marinette había descubierto su secreto o no.
-A-dri-an- una voz conocida le saco de sus pensamientos, que al mirar detrás de él fue grande su sorpresa.
-¡Marinette!-
-hola-se armo de valor para decirle lo que debía-lamento lo de ayer y gracias por querer ayudarme-y ahí estaba otra vez esa sonrisa que lo hacía sentir extraño, inquieto y temeroso.
-ah pues no fue nada- dijo mirando hacia otro lado con la mano en la nuca.-las campanas volvieron a sonar
-oh ya es hora de las clases. Vamos-sin miedo, y esta vez sin los nervios de antes cogió su mano con la seguridad en su corazón para llevar a su amigo hacia el salón de clases.
-vamos Adrian-siguió sonriendo con paz y tranquilidad en su corazón al estar cerca de lo que fue su primer amor, sin darse cuenta que su querido amigo empezaba a tener cambios en el suyo, cuyos latidos latían mas deprisa de lo normal.
-poco a poco, todo será tranquilo para mi corazón al estar contigo-pensó la chica de ojos como el cielo
- poco a poco te dejare libre para que estés con el chico a quien amas my lady-pensó el chico de ojos esmeralda
Poco a poco este corazón está cambiando- pensaron ambos jóvenes mientras se dejan llevar por nuevas emociones, nuevos sentimientos, un nuevo amor.
Gracias por leer, ojala haya sido de su agrado la lectura. Es una pequeña historia que se me ocurrió mientras estaba realizando mis tareas pendientes que dejaba por el trabajo y ahora que mi país está en cuarentena por el virus exterminador. Ojala pase todo pronto para todos los países regresen a su día a día. Espero todos estén reflexionando desde diferentes partes del mundo o valioso que es la vida en el mundo y seamos mejores personas. Suerte y fuerza a cada uno de mis lectores.
