Disclaimer aplicado.


Capítulo 1: Late sunrises


«Te daré el mundo algún día»

Una promesa cuidadosamente tallada en la existencia de Tanjiro que lo condena más que su «inmortal» existencia.

Una promesa que rebana y corta como una cuchilla bien afilada a través del corazón.

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Tanjiro conocé a Tomioka Giyuu una mañana de primavera cuando los cerezos recién florecidos se agitaban entorno a ellos.

Muchos años más tarde, Tanjiro se reirá de lo cliché que suena.

Por supuesto esa primera vez no lo piensa ni prevé lo que ese niño significará en su existencia, solo puede captar su aroma, un olor suave y dulce que envuelve al niño como un rico caramelo listo para devorar, sus dientes cosquillean y su corazón palpita.

Por supuesto en ese tiempo, Kamado Tanjiro tenía reglas, y la más importante era no cortar una vida tan joven como aquella.

La temari giró en el aire, y su destino se sella cuando cae a los pies de Tanjiro.

Giyuu corre detrás de ella, pero, cuando se percata de que ha caído cerca de un extraño, duda. Los padres han inculcado por mucho tiempo la enseñanza de «no hables con extraños», pero con ese niño en particular, hay algo más.

Hay mortales que pueden percibirlos, humanos que pueden saber cuándo están frente a un depredador con sed de sangre y muerte, pero Tanjiro jamás ha conocido a uno, cada uno de esos humanos ha conocido su muerte cuando alguno de sus hermanos lo ha encontrado y otros, son evitados.

Por principio su especie no puede permitirse ser descubierta, fueron bendecidos con vidas extensas, pero a cambio, su especie es relativamente pequeña y la reproducción es un verdadero problema.

Pero en ese momento Giyuu es un niño, la amenaza de ser descubierto por un niño es de lo más risible y aunque Tanjiro sabe que debería cortar su vida, se encuentra pateando la pelota en su dirección.

El niño de unos peculiares ojos azules —para el estándar japonés—, se abren ligeramente sorprendidos, alcanza su pelota y una sonrisa tentativa se forma en su boca.

—G-gracias, señor —dice, su voz es baja y tímida. Una pequeña sonrisa a la que le falta el diente frontal le es dada y aunque Tanjiro quisiera verse ofendido por el uso de la palabra señor, él entiende que Giyuu es lo suficientemente pequeño para pensar que incluso aquellos como él, que por mucho los adultos asumen tiene dieciocho años, se le haría muy mayor.

Tanjiro asiente, el niño abraza su pelota contra su pecho sin embargo, no se mueve, en su lugar, sus ojos azules lo miran con una increíble curiosidad.

Muchos años más tarde le diría que la presencia de Tanjiro se sentía diferente, que le hacía cosquillar el vientre y los vellos erizar.

En ese entonces, como un niño de escasos seis años, Tomioka Giyuu no entiende la sensación; no entiende que es su sistema de defensa alertandole de los peligros que acechan debajo del rostro angelical y sonrisa amable.

—¡Giyuu-chan! —Una voz femenina grita y el niño gira en automático la mirada en dirección a la voz. Una niña que está por entrar en la adolescencia, se acerca con el ceño fruncido—. Te dije que no te alejaras. Además, ¿qué haces tan cerca del río? Sería realmente peligroso si resbalaras, sobre todo cuando no sabes nadar, más aún cuando no hay nadie cerca que te auxilie.

—P-pero hermana, mi temari escapó. Además, no estoy solo... —Dice Giyuu mientras gira para ver al chico que había detenido su pelota de caer al río. Sin embargo, el chico ha desaparecido y su hermana solo parece más enojada. Giyuu abraza aún más fuerte su pelota, mira a su hermana y agacha la cabeza—. Lo siento.

Tsutako suspira, nunca puede enojarse con su pequeño hermano.

Así que acaricia su cabello y lo guía hacia su finca.

Tanjiro mira con curiosidad mientras se alejan y es el simple hecho de saber que Giyuu es especial, lo que le hace regresar con regularidad.

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Por lo que Tanjiro observa, esas primeras veces, la familia Tomioka es nueva en el área, se alejaron de las grandes urbes de Tokio para instalarse en Kyoto debido a la salud de la madre.

Sin embargo, su atención principal está en el niño. Giyuu es un niño solitario y tímido, no importa cuántas citas de juego le sean arregladas, el niño no consigue formar lazos duraderos. Tanjiro asume que es el aura que lo rodea y la manera en que parece leer los pensamientos de sus compañeros de juego lo que los intimida.

El don de Giyuu es fuerte, así que, no hay verdadera sorpresa cuando una mañana, el niño se encuentra lanzando su temari justo debajo del árbol del cual Tanjiro observa regularmente.

—¿Aquí es donde vives? —Inquiere el niño. Sus ojos se alzan e intenta ver a través del espeso follaje. La sonrisa de Tanjiro es depredadora, sin embargo, se vuelve mucho más suave cuando cae frente al niño con un salto—. ¡Eso fue increíble!

Dice, sus ojos azules se han dilatado ligeramente y lo mira con absoluto asombro.

—¿Cómo hiciste eso? ¿Puedes enseñarme? ¿Puedes saltar desde más alto?

Las preguntas afloran de sus labios tan rápido que a penas se entienden. Tanjiro se encuentra riendo. Su risa es suave y fluye como una caricia. Cuando finalmente se detiene, Giyuu lo mira con las mejillas ligeramente sonrojadas.

—¿Eres un ángel? —Inquiere el niño de repente. La incertidumbre se vislumbra a través de sus ojos y Tanjiro quiere reírse nuevamente.

Un ángel... —Piensa no sin cierta ironía, en su lugar se agacha para estar a su altura. Respira con profundidad y el aroma de Giyuu lo envuelve—. ¿Por qué piensas eso, Giyuu-chan?

Su voz es suave, fluye como miel espesa. Es la voz que utiliza para encantar a sus presas, sus ojos resplandecen como los de un gato en la noche y puede ver como un escalofrío de miedo recorre al niño, pero Giyuu no retrocede. En su lugar su mano se levanta y tentativamente toca su mejilla. Su tacto se siente demasiado caliente y así de cerca el olor de su sangre, el sonido de su pulso en la muñeca, hacen que los dientes de Tanjiro se sientan particularmente ansiosos por morder.

Retrocede ligeramente agitado, y traga con fuerza. Sus uñas se clavan con fuerza en un tronco, mientras Giyuu vuelve a coger su temari en una reminiscencia de su primer encuentro. Sus ojos azules parecen tristes.

—Lo siento —dice, su voz es suave y parece sumamente apenado—. No quería asustarte.

Tanjiro quisiera reírse. El niño ha confundido todo pero dado su historial de citas de juego, entiende de dónde viene.

—No me has asustado —dice, su voz es tranquila y su respiración uniforme. Se acerca al niño, su mano se levanta y con suavidad roza su mejilla, Giyuu se estremece y la sonrisa en Tanjiro regresa—. ¿Sentiste eso? —Giyuu asiente, sus vellos se han erizado y su estómago revolotea de una manera graciosa—. Eso fue lo que me sobresalto un poco.

Giyuu asiente con comprensión mientras la mano de Tanjiro finalmente retrocede. Entonces, su sonrisa regresa, es tentativa en los bordes.

—Entonces... ¿quieres ser mi amigo? —Inquiere con voz suave y tímida. Sus manos se aprietan entorno a su temari. Sus ojos azules resplandecen con esperanza y aunque Tanjiro debería retroceder o desgarrar su garganta, se encuentra extrañamente encantado con el niño.

—Por supuesto, Giyuu-chan —dice y con voz empalagosa en su mente pronuncia—. Mi nombre es Tanjiro.

Los ojos azules se abren con absoluta sorpresa.

También eres especial —dice, su felicidad se filtra a oleadas y es así como en realidad comienza.

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Por supuesto que Tanjiro nunca le dice que mantenga su amistad en secreto, no hay necesidad, Giyuu lo hace independientemente, lo guarda como un tesoro.

No importa cuantos nuevos amigos haga, siempre regresa a Tanjiro.

Se envuelven uno en el otro y para Tanjiro el tiempo deja de ser tan relativo. Adquiere significado y más días que no, se encuentra esperando su reuniones.

Giyuu crece y de pronto el niño ha dejado de serlo y ha crecido incluso más alto que él.

Nunca me respondiste —dice Giyuu telepáticamente una noche particularmente calurosa, ambos están acostados cerca del río. Sus manos están entrelazadas y si Tanjiro pudiera condensar ese momento en la eternidad, su larga existencia sería mucho más amena.

Tanjiro se incorpora ligeramente para observarlo. Queda muy poco del niño que había conocido diez primaveras atrás; queda muy poco del niño que había llorado a su madre cuando había muerto solo seis meses después de su primera reunión; queda muy poco del niño que había estado furioso y triste cuando su hermana se había casado solo dos primaveras atrás. Con dieciséis años, Tomioka Giyuu es un hombre agraciado y atractivo que ha comenzado a figurar como un prospecto perfecto de matrimonio para muchas familias.

Tanjiro acaricia su rostro, su nariz y su pómulo. Los ojos de Giyuu se cierran y un escalofrío lo invade mientras sus mejillas se sonrojan. La sonrisa de Tanjiro se ensancha porque muchos podrían desear al hombre en el que se está convirtiendo pero Tomioka Giyuu hace mucho que le ha pertenecido.

—¿Qué cosa, cariño? —Inquiere en su cabeza, mientras se inclina sobre él, lo suficiente como para que sus respiraciones se mezclen. Giyuu abre los ojos y sus pupilas están dilatadas, el azul a penas se percibe alrededor del iris.

—S-si eres un ángel... —su voz es baja y ronca, un escalofrío recorré la columna vertebral de Tanjiro cuando sus labios casi se rozan.

Ellos nunca se han besado, no importa cuantos cambios había tenido físicamente Giyuu, hasta ahora la atracción de Tanjiro siempre estaba en su sangre, cautivado por su olor y por el poder abrumador que parece llevar en su interior, sin embargo, con Giyuu así, con el deseo tan evidente en él, Tanjiro se encuentra deseando algo más que la sangre que le da vida.

Una sonrisa se plasma sobre sus labios y de un momento a otro lo ha montado a horcajadas, las mejillas de Giyuu se vuelven aún más rojas con la sangre que Tanjiro tanto añora y ante su vista se encuentra lamiendo sus labios.

Los ojos de Giyuu siguen con avidez el movimiento de su lengua. La sonrisa de Tanjiro solo se acentúa y se encuentra moviendo las caderas ligeramente mientras se inclina.

—Te aseguro cariño que un ángel no soy —su voz es baja y seductora, sus labios están húmedos y sus ojos resplandecen como estrellas. Da otro movimiento de caderas y el gemido que arranca de Giyuu, es tan encantador que su cuerpo parece arder en el deseo que comienza a consumirlo.

—E-entonces... ¿qué eres? —La voz de Giyuu es temblorosa y sus manos se aferran al pasto en lugar de la cintura de Kamado como desea. La mirada y sonrisa de Tanjiro es depredadora, y sin embargo, Giyuu solo desea ser devorado irremediablemente.

—Soy el diablo —finalmente pronuncia, mientras, después de lo que parece eones, acorta la distancia y besa a Giyuu por primera vez. Y pese a su declaración, Giyuu no lo aleja, se rinde y acepta el beso, deja que la lengua de Tanjiro se hunda en su boca y le da el control de su cuerpo y de su corazón.

Y cuando sus dientes se hunden en su labio inferior hasta que la sangre maná, el sabor cobrizo de su sangre lo dejan aún más encendido.

Cuando Tanjiro finalmente se aleja, sus labios están manchados con la sangre de Giyuu. Los lame con evidente deleite mientras pasa un pulgar por el labio herido de Tomioka.

—Dime cariño, ¿me entregaras tu corazón? —Finalmente pregunta, sus ojos burdeos brillan como nunca antes los a visto resplandecer. La excitación de Giyuu es evidente en sus pantalones y Tanjiro mese sus caderas sin darle la atención deseada.

Giyuu asiente con desesperación. Y cuando se da cuenta que no es suficiente para Tanjiro, con voz ronca y necesitada pronuncia.

—No sólo mi corazón. Mi alma también es tuya.

La expresión de Tanjiro se suaviza, acaricia su mejilla y lame su labio sangrante.

—«Te daré el mundo algún día» —promete a cambio, mientras finalmente hunde su mano en los pantalones de Giyuu.

Sella su destino y tragedia, porque Tomioka Giyuu le había dado su corazón y su alma pero a cambio, sin saberlo, Tanjiro había hecho exactamente lo mismo.

El amor es un arma de doble filo que Tanjiro ni siquiera sabe en ese momento que está sobre sus manos.
Los cuervos graznan y la muerte sonríe.

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Espero que esté primer capítulo les haya gustado. La narración tal vez no es tan convencional pero me gusta, así que espero que a ustedes también.

Este fic es mi intento de escribir algo más maduro (cof cof sexo cof cof), así que espero que sean indulgentes porque soy muy nueva en eso.

Todos los comentarios son apreciados y correcciones también (siempre y cuando sean amables).

Que tengan una bonita semana y hasta el siguiente capítulo ️💙.