I

"El macho comenzó su ritual de "llamada" apenas supo que inició su ciclo de apareamiento, y aunque por desgracia no podía reproducirse al ser su compañero del mismo sexo, no se detuvo en exhibir sus vuelos, cantos de ululeo con el fin de captar la atención de su contra parte y ofrendas en forma de presas como degustación.

Cómo es costumbre, espera ansiosamente que la otra parte le dé un regalo para corresponder y demostrar que está interesado en él, en aparearse. Entonces el más bajito decide seguirle su juego sin mucho problema. Y le da de regalo una fotografía pequeña dónde sale él en una pose provocativa. Algo un tanto engreído de su parte, pero la acepta gustoso.

Y entonces comienza el apareamiento. El búho macho es muy territorial y posesivo en cuanto encontrar pareja se trata, además de mantener intimidad. Pero en ese sentido no siente amenaza alguna.

Blitzo quién es la otra parte, fue cayendo en sus encantos pareciendo les entretenidos (en el fondo muy tiernos) y se entregó a él de manera casi gustosa, sin olvidar claro, su verdadero objetivo y el único motivo por el que se está dejando follar por el príncipe búho. "

II

La razón por la cuál despertó sólo fue por estar cansado de seguir durmiendo y estar acostado. Llevaba varias horas durmiendo y eso hasta cierto punto se le es cansado, le llega a hartar. Quería estirarse y caminar. Durmió suficiente.

Sin embargo, algo llamó su atención de inmediato apenas despertó, se estiró y dió un largo bostezo a la vez que se sienta en la gran cama.

Sus ojos rojizos captaron lo desconocido. No estaba en su pequeña habitación de siempre ni en su colchón viejo y mal oliente. Si no en un cama gigantesca, amplia y tan cómoda, además de que huele como a esas veladoras aromatizantes, para un pequeño demonio como él, de un imp. Con sábanas de seda y almohadas de algodón, lo más cómodo que alguien podía dormir en un lugar como el Infierno. Sólo aquellos privilegiados pueden dormir así de bien. Con una gran Jararquia en el Infierno. Esa cama parecían ser las mismas nubes del paraíso.

Poco después recordó la noche anterior, dejándolo más confundido.

Se supone que debería estar lejos de ahí, con el libro de Salomón en brazos y regresando a su casa o lugar de trabajo. No debería seguir ahí, "durmiendo" tan cómodamente. Ni siquiera sabe porque sigue en aquel lugar, le ponía tenso estar todavía en aquéllas paredes grises aunque si bien no había sido la primera vez.

Anteriormente; la primera vez que asistió fue hace alrededor de tres semanas, y sólo fue para buscar el lugar dónde él dueño esconde el libro. Para analizar el escenario, investigar y acechar su objetivo. Y así organizar un mejor plan. Luego de ello, tuvo que aceptar fingida mente interesado —y bastante creíble a la vez— que quería seguir frecuentando al príncipe, y tuvo que ir a tomar el té cada sábado en la tarde durante una hora. Sin nada sexual de por medio, sólo charlar. Aunque el aprovechaba para intentar sacarle sutilmente información y ver a los alrededores el horario y sincronización de los guardias. Hasta apenas ayer en la noche fue que por fin ejecutó su plan, el cuál según había sido planeado meticulosamente. Sin embargo, cometió algún pequeño error causando que ahora no esté de regreso en casa con el gran libro en mano. Planeando no volverse a meter con aquel búho engreído.

Se dispuso a levantarse, se dió cuenta que sólo está en calzoncillos. Miró la hora en un reloj cucú colgado en la pared, y pudo notar que ya es medio día.

—Por Satanás, dormí al menos diez horas. — esbozo con asombro. Sólo se removió un poco cuando entonces captó que no se encontraba totalmente solo en aquella gran cama matrimonial.

Y para su gran alivio, no era el príncipe Stolas quién le hacía compañía. Si no (para su sorpresa y mayor confusión), un huevo de ave. De cáscara ligeramente azulado y forma casi esférica.

¿Qué carajo hace un huevo de ave a lado mío? ¿Qué debería hacer? Trató de no perder la calma entre sus pensamientos. Lo único que quería era salir de ahí con el libro en manos. Se supone que debió despertar antes que el otro sujeto, antes de las siete de la mañana.

No encontró su ropa por ninguna parte de la habitación ni en el baño. Se estaba desesperando. Así que fui al ropero y tomó un saco que le quedaba algo grande y le serviría para cubrir por lo menos casi todo su cuerpo. No le importaba demasiado regresar descalzo a casa.

Rápidamente se acerqué a la puerta y giró la perilla. Lo normal hubiera sido saltar desde el balcón, pero primero quería ver una opción menos riesgosa. Ése balcón lo quería para emergencias.

Apenas dió el primer paso fuera del cuarto, vigilando que nadie viniera por los alrededores de cada pasillo, sintió como era jalado de nuevo hacia dentro.

—¿Pero que mierda?— algo no le dejaba salir. Y se dio cuenta que mágicamente apareció una cadena de un rojo vivo que parecía lava, atado a su tobillo y amarrada al centro de la habitación, como si viniera de la alfombra.

No la sentía exactamente, pero podía verla con claridad. No se lo pensó mucho para darse cuenta, que alguien uso su poder para dejarlo así. Atado al cuarto y sin poder pisar fuera de esté.

Y ése alguien, estaba seguro que era ni más ni menos que el propio príncipe

Stolas.

III

Era inútil seguir intentando quitarse aquella cadena, que se encendía cada vez que intentaba salir de la habitación. Pero una vez ingresaba desaperecía casi tanto como la sensación de estar encadenado. Sabía perfectamente que no tenía ni el poder ni la fuerza para romper aquel conjuro. Y sólo se quedaba sentado en alguno de los cómodos sofás, haciéndose las siguientes preguntas: "¿Por qué Stolas me tendría encadenado? ¿Qué mierda gana con esto?". Sabía que, si le hubiese querido matar ya lo hubiese hecho. Si no podía salir ni de la habitación, dudaba que el balcón le sirviera para algo. Y tampoco podía gritar por ayuda, si lo que no quiere es llamar la atención.

Suspiró con aburrimiento e irritación. Ya llevaba media hora desde que despertó, intentando salir y pensar con frustración porque le tiene encadenado. Con un misterioso huevo descansando en medio de la cama.

Su estómago empezó a rugir, tenía tanta hambre que realmente pensó en comerme aquel huevo de gran tamaño. Aunque él no sea un experto, podía jurar que el huevo no es muy reciente.

Por fin la puerta se abrió dejando ver al dueño del castillo, con su habitual vestimenta de la realeza. Traía una sonrisa que parecía calmada y divertida, además de que en sus brazos cargaba una bandeja de comida.

—Supuse que habías despertado con mucha hambre. Y me tomé la molestia de traerte todo ésto.

Debe ser normal que los sirvientes sean quiénes hacen dichas labores, y por eso el príncipe habló con "modestia", recalcando que personalmente le trajo la bandeja de comida y debía sentirse muy agradecido por eso mismo. La cuál por lo que el pequeño demonio rojo podía observar, había dos panes tostados con queso Filadelfia, tres hot cakes bañados en miel y frambuesa, dos tocinos y jugo de naranja. El más alto dejó todo esto en la mesita de noche junto a la cama.

—¿Por qué carajos me tienes encadenado?— escupió sin amabilidad alguna, como si tuviese mucho que exigirle.

Stolas guardó silencio por varios segundos, como meditando un poco lo que le diría. Sentándose en una esquina de la cama, mirando fijamente al huevo que descansaba sobre ella.

—¿Por qué creíste que podías salir victorioso con mi libro?— lo miró directamente desde donde esté se encontraba, ahora de pie encima de la alfombra con sus brazos en su cintura. Blitzo al escuchar lo que dijo se notó mucho más tenso. — Blitzy, lo que hiciste no estuvo bien. Casi me descuido.— agregó con seriedad. — Pero... Te perdoné.

—¿Cómo?

—Estando aquí, mi lado. — le señaló, dando unas palmadas en la cama, a su costado señalando que quería que se sentará.

—¿Cómo me quedé dormido por tanto tiempo?— entre cerró los ojos. Bien pudo rechazar su ofrecimiento, pero ahora que Stolas sabe que estuvo a punto de robarle el libro no se la tenía tan fácil. Por lo que, para no enfurecer lo decidió sentarse a su lado, más dejando un considerable espacio entre sus cuerpos.

—Antes de que llegaras al balcón, me di cuenta y volé hacia ti. Hice que durmieras lo necesario, pero debo admitir que fue mucho más de lo que pensé. — explicó recordando la noche anterior. Blitzo notó que omitió la forma en cómo le hizo dormir.

El pequeño imp no recordaba haber olido cloroformo, a lo cuál descartó la idea. Tampoco recuerda haber bebido o ingerido algo que pudo haber tenido alguna droga. Así que la única opción que le quedaba es que Stolas de alguna manera hizo que durmiera, que le diera sueño por un par (varias) horas. Lo cuál le daba terror que tuviese esa habilidad.

—¿Me dejaras libre?— preguntó con interés, mordiendo el interior de su mejilla (muela). No iba a negarlo, tenía mucha hambre y el olor de los hot cakes calientes y esponjosos con el tocino llegaba a sus fosas nasales haciéndole casi, agua la boca. Pero en ese momento le preocupaba mucho más el hecho de estar encadenado y que Stolas haya descubiertos su intento de robo del libro.

Debía admitir y darle puntos que estuvo demasiado cerca de conseguirlo. Sólo fue un pequeño error. Lo cuál le hacía pensar en como demonios Stolas despertó luego de la agitada noche que tuvieron los dos. Incluso despertó muy temprano ya que el sol aún no salía por completo. Más que la primera vez que se acostaron, salió a plena luz del día y cayó encima de un pastel salpicando a los invitados y sobre todo a la esposa de Stolas. Realmente no entendía cómo fue que el búho despertó cuando él hizo el menor movimiento posible, fue tan sigiloso y se había asegurado cada cinco segundos que Stolas siguiera durmiendo. Realmente no podía entenderlo.

—¿Por qué habría de hacerlo?

—¿Por qué me quieres tener aquí?

—Para que me ayudes a cuidar a mi cría. — respondió de inmediato, aunque se notaba que había mucho más que esa respuesta.

—¿Tú cría? — interrogó, Stolas asintió señalando con la mirada al huevo detrás de él. —¿Te refieres al huevo?— puso los ojos en blanco. Si bien había sospechado casi de inmediato que el huevo podía ser de Stolas (su hijo, ¿Bebé?), Toda la situación aún le parecía increíble.

—¿No es adorable?— habló enternecido acomodando al huevo, estirándose un poco para dicha acción. Blitzo suspiró, había muchas cosas que seguía sin entender. Sin mencionar que nunca había visto a un hombre de su nivel en esa face ¿Paternal?

—Si tú lo dices... — murmuró, aunque el contrario lo escucho. Blitzo tenía cosas que decirle y obvio debía encontrar la forma de salir de ahí, pero su hambre no aguanto más así que tomó la charola, poniéndola entre sus piernas y comió casi tragó, en verdad tenía tanta hambre y el desayuno sabía delicioso. Ni siquiera se le pasó por la cabeza revisar si tenía alguna droga, Stolas ya no podía hacerle más.

Su mente se llenó de varias cosas; por ejemplo, si ése huevo es de Stolas (su hijo), eso quiere decir que no habrá pasado mucho para que él y su esposa se hayan propuesto a tener más descendencia.

En las otras tres visitas donde sólo se reunía con él para tomar el té (aunque él hacía sus propios planes), había conversado mucho con Stolas al tema de la familia. Ambas partes en general. Boss le contaba que su familia es pequeña, y aunque sean sus trabajadores él los ve como si fueran familia, en especial a Loona su secretaria, quién la ve como su hija, omitiendo el nuevo negocio que iban a intentar debido a que se necesitaba del Libro. Por otro lado, el príncipe tampoco se quedaba muy atrás. Él decía que desde hace años tenía problemas con su esposa. Pero son problemas que no le importaba lo suficiente. Ya no se entendían, no se querían como antes y sobre todo cada quien estaba en sus propios asuntos. En lo único que apenas parecían tener alguna cercanía agradable es en algo meramente relacionado con su hija. Stolas nunca se contuvo en demostrar la preocupación y cariño que siente hacia su pequeña Octavia. Su flor de loto, su rayo de sol. Por esa razón, y por descuido del mismo Blitzo es que también no se contuvo en decir que su familia es muy unida a pesar de tener imperfecciones (Moxxie) que la hacen un poco disfuncional. Stolas supo cómo envolverlo en aquéllas pláticas que tenían en la hora del té. Y Blitzo sin saberlo tampoco, le fue contando detalles de su vida. Cómo su familia murió hace no más de dos años en uno de los exterminios que hacen cada año, siendo él el único sobreviviente. Como sus hermanas lo protegieron para que no fuera alcanzado por aquellos arcángeles. Eran dolorosos recuerdos de una guerra que Blitzo se solía guardar mucho para sí mismo, y Stolas en tan sólo unas visitas al té había conseguido sacar.

—¿Cómo fue que te diste cuenta que tomé tu libro? Qué me levanté antes que tú. — preguntó intrigado terminando de comer, no tardó más de diez minutos y se sentía con suficiente potencial para no ponerse en una pose de sumisión hacia el príncipe.

—¿No lo sentiste?— Blitzo negó confundido, no sabía a qué se refería. — Los demonios antiguos como yo con un gran poder, tenemos la habilidad de marcar lo que consideramos nuestros luego de una unión en especial.

—¿Osea? — enarcó la ceja, buscando que fuera de una vez al grano.

—Te hice, la noche anterior, una marca que demuestra que eres mío.

IV

Debía ser sincero. Sabía que podía obligar, arrinconar al pequeño imp para que se doblegara ante él en un acto de completa sumisión y obediencia para así conseguir que aquella fuerte marca se quedará en su piel como si de un tatuaje permanente fuera. Sin embargo para su sorpresa y alivio, no fue tan necesario.

Con aquel segundo revolcón en la noche, Blitzo se entregó tanto a él que con eso fue suficiente para dejar una marca que causó dolor en su piel, pero quizás el demonio de menor rango lo confundió con otro tipo de dolor y por eso no le dio importancia.

Ahora mismo, Blitzo estaba en el baño viendo aquella marca de tamaño ni muy grande ni muy chico (okey, si parecía grande para él) que cubre gran parte de su vientre. Apenas deja un poco de espacio en su ombligo. Blitzo sabía que meterse con sujetos con tanto poder le traería consecuencias, pero nunca consideró que llegara a ese punto en qué quisiera mandarlo a la misma chingada.

—¡Quítame está mierda! QUÍTAME LA AHORA!

Stolas parecía un poco entretenido al ver el enojo del pequeño demonio, lo cuál hacia enfadar e irritar todavía más a Blitzo quién se aguantaba las ganas de partirle su cara y dejarle tuerto tres de sus cuatro ojos. Desde que despertó no la había visto. No sabía si fue por las prisas y estar un poco a oscuras que se le pasó tan importante detalle.

—Esta marca me permitió saber que planeabas algo malo. — le siguió explicando con calma. Estirándose hasta tomar al pequeño imp y sentarlo en sus piernas, acariciando su vientre causando un estremecimiento en el menor.

Su marca parecía una combinación entre el sello de Stolas (su escudo) con algún otro símbolo personal que parecía tener forma semejante a la del corazón.

—¿¡Me leíste la mente!?— exclamó espantado ante aquella posibilidad. ¿Ya no podía tener un poco de privacidad ahora? Aún así le seguiría insultando entre sus pensamientos.

—No. Sólo sentí que te estabas alejando. Ésto me permite saber cómo tú radar. Qué tan lejos o que tan cerca estás de mí.— agregó mirándolo con una expresión que Blitzo no supo de cifrar. Pero se notaba que Stolas estaba apunto de hacer uno de sus cariñosos ululeos, y él no estaba para eso debido a su humor.

La clara de Blitzo era todo un poema, empezaba a tenerle miedo seriamente.

—¿Por qué quieres exactamente el Libro de Salmón? — preguntó con interés pero Blitzo no iba a darle esa respuesta.

—Me vuelves a explicar, ¿Por qué carajos me marcaste? ¿Y por qué la cadena?

—La cadena es aparte, para que no te fueras. — con un solo brazo le bastó para rodearlo por completo, encajando un poco sus garras en el saco para que Blitzo entendería que no sería buena idea retar aquéllas afiladas garras. Con la otra mano, Stolas tomó el huevo para atraerlo a él y posicionarlo suavemente encima de las piernas del otro demonio. — Mi esposa y yo nos divorciamos y llegamos a un acuerdo. — hizo una breve pausa admirando como Blitzo sujetaba el huevo sin ninguna mala intención, recordando que antes estaba o sigue furioso con él. — Seguirá teniendo mi protección, y sus fiestas de té. Además de ver con frecuencia a nuestra hija. Pero ella hará su vida con otra persona, y yo con alguien más.

—¿Con alguien más?— preguntó con sorpresa, aún sin entender en donde encajaba él. Por lo que le entendió del principio, quería que fuese su niñera de su nuevo hijo o hija búho. Stolas asintió ante su pregunta sonriéndole lascivo. — ¿Y el huevo...?— el ovalado huevo se sentía cálido entre sus brazos, y raro. Muy raro, nunca había cargado un huevo tan grande entre sus manos y además que esté tuviese vida en su interior.

—Quería tener más descendencia. Y en especial cuidarlo sin que ella forme un vínculo más allá que darle a incubar por un tiempo determinado y necesario. — respondió encogido de hombros.

—¿Qué? — seguía sin entender bien las cosas de las cuales se hablan.

—Este huevo pienso criarlo con la persona con la que haré una nueva vida. Esa que siempre me divierte mucho, y nunca pensó en mí como un arreglo. O bueno, eso creía yo hasta que...

—¿Hasta qué?

—Descubrí que esa persona en realidad si buscaba algo de mí, y me di cuenta ya algo tarde. ¿Sabes lo feo que se siente saber que fuiste utilizado? — lo miró fijamente con doble intención, causando que Blitzo se sintiera bastante tenso, en especial cuando la garra que sujeta su cintura fue enrollando su cola rojiza entre sus alargadas y negras uñas.

—Pues supongo que ha de sentirse muy feo. — respondió nervioso ante el fuerte agarre y la mirada de desquiciado del mayor.

—Muy feo Blitzy, pero lo echo, echo está. Y es por eso que te vas a quedar aquí conmigo.

—Espera, Espera. ¿Cómo llegamos...? Ya me perdí. ¿Cuánto tiempo me tendrás con esta marca, atado a tu habitación?

—Atado a mi habitación hasta que confíe en ti lo suficiente para saber que no huirás lejos de mis terrenos. Y lo de la marca, hasta que me entregues lo que quiero. — fijo su vista de nuevo al huevo, el cuál se veía perfecto en el regazo del pequeño imp, quién seguía concentrado en otra cosa.

—¿Y que quieres? El libro lo tienes tú, no tengo alguna otra cosa de valor. — se cruzó de brazos bastante ofendido. No quería admitir su fracaso en su misión, y aún le costaba aceptar que Stolas le haya descubierto.

—Eso crees tú. Mientras vete a costumbrando te a tu nuevo hogar. — sonrió con bastante maldad restregando su mejilla con la del menor.

—¡No! ¡Tú no puedes hacerlo ésto! — dijo apartando lo de un empujón, haciendo que el huevo rodará cayendo de su regazo hasta la orilla de la cama, alertando a Stolas quién alcanzó a tomarlo. Blitzo se iba a disculpar, pero recordó su propósito. — ¿No soy tan ignorante, sabes? Puede ser que seas más sabio que yo en muchos otros aspectos, pero no te creas que no se de las marcas. De esté tipo de marcas. — señaló la de su vientre hablando con seguridad apenas se puso de pie. La mirada severa de Stolas no le hizo temblar o retroceder, aunque ganas no le faltaron.

—Continúa.

—Estas marcas solo duran un par de días. Por tu poder quizás incluso semanas, pero no durará tanto como quieras.— no mentía. Había escuchado hace no mucho en la televisión un informe respecto a esté tema el cuál vagamente le prestó atención. Afortunadamente lo recordó.— La única manera de que estás marcas duren permanentemente sería si la otra parte, osea yo, la acepte por completo cosa que no va a suceder. Y apenas pueda deshacerme de ella me será mucho más fácil huir, sin importar cuánta vigilancia tengas lo conseguiré. No me subestimes. — sonrió con arrogancia, tan seguro de si mismo.

Loona, Millie ni Moxxie sabían que él iba hasta allí por lo cuál sería imposible que ellos pudieran ayudarlo cuando ni siquiera saben su paradero. Por lo que el solo debe liberarse.

—Sabes, debo admitir que me sorprendió que supieras de ese dato importante. Más sin embargo, ya lo tenía contemplado. Tú no te vas a ir a ningún lado y te entregaras por completo a la marca.— comentó como si nada, como si pudiera manejar la situación. Manipulador y calculador. Acomodando el huevo en el centro de la cama.

—¡Ja! ¿Y por qué crees que lo haría? No te tengo miedo, no tanto como para sucumbir a ti de esa manera tan humillante.

La sonrisa llena de determinación y valentía de Blitzo se fue borrando cuando Stolas se puso de pie y caminó hacía él. Dejando ver claramente la diferencia de tamaño. El imp por no querer retroceder no lo hizo y tragó duro cuando Stolas se encorvo mirándolo frente a frente. Su pico chocando con su nariz.

—Lo sé y me gustó eso de ti. Pero, la razón por la cuál creo que harás lo que yo digo, es fácil. — sonrió con deleite, como si tuviese ganado al juego de ajedrez.

—¿Y esa es?

—Tu amada, querida, unida y disfuncional familia, Blitzy. ¿Sabes lo fácil que sería para mí eliminarlos? Tuve mucha consideración contigo, tomando en cuenta que lo que me hiciste que fue intento de robo a algo muy valioso para el mismísimo Lucifer. — respondió sin traba alguna. Blitzo se sintió ansioso y preocupado, temiendo por las amenazas de Stolas.

Mierda. Tenía razón, fue un milagro que Stolas no lo haya eliminado de inmediato apenas lo descubrió robando su libro y huyendo.

—Dime, Blitzy, ¿Te gustaría volver a perderlos? ¿Volver a perder a una familia a la que tanto has cuidado y mantenido unida? A tú preciada... ¿Cómo se llama? Hum, ¿Loona?— lo tomó de los hombros usando un tono tan cínico de su parte.

Blitzo guardó silencio por varios segundos, inquieto y sintiendo como su mundo se iba desmoronando. Sabía lo peligroso del príncipe, pero aún así se metió con él creyendo que saldría libre de su juego.

—Eres... Un hijo de puta. — sus labios temblaron sin saber que más decir. Sólo sentía enojo y miedo a que Stolas cumpliera su amenaza por algún otro error suyo.

Stolas se apartó de él para tomar al huevo y llevarlo al otro lado de la habitación, donde hay una pequeña cuna con su pabellón y lo dejó ahí. Después regresó hasta quedar detrás de un Blitzo bastante pensativo y perdido entre sus cosas.

—Llámame como quieras, puedo ser tu amo o tu amante. Pero que te quede bien claro, que si quiero algo, si se me antoja algo, me lo vas a dar. — le susurró volviéndose a inclinar y por la cercanía. Su voz ligeramente ronca al decir ciertas palabras para dar más énfasis le perturba al imp.

—Oh vamos, no hagas esa cara. Yo a ti no te haría daño nunca. — le sonrió con cariño, como si la amenaza anterior no fuese nada tan malo. Su cambio de actitud (humor) en verdad le asusta a Blitzo, y como esté quería abrazarlo por los hombros enterrando su pico en su cuello.—Te necesito bien. Sólo destruiré a los que te rodean, si es necesario para tener lo que quiero.

—No se lo que quieres. — hizo puños sus manos, para nada contento con la situación.

—Lo sabrás a futuro. Incluso puede ser más importante que el mismo libro de Salomón. Pero, ¿Sabes que es lo que quiero ahora, Mi lindo Blitzy?— restregó nuevamente su mejilla con la del más bajito con tanta adoración, que si no fuera por la intención oscura de fondo sería tan romántico.

—No lo sé.— respondió irritado. ¿Algo más importante que el libro de Salomón y que sobre todo él lo tenga? Suena estúpido.

Stolas se deslizó hasta llegar a la cama, tomando de las manos al imp y sonriéndole con picardía.

—Quiero que me chupes la polla. Me encanta como haces esos movimientos con tu boca y lengua. ¿Harías eso por mi, Blitzy?— con una de sus manos (garras) acarició la mejilla del contrario, le gusta mucho las manchas blancas que contrastan con su cuerpo rojizo.

La forma diferente cada vez que pronuncia aquel apodo es bastante meloso y tétrico.

—No seré tu perra. No seré tu juguete sexual. — con una de sus manos la puso encima de la del otro, intentando apartarla de él.— No dejaré que me domines. ¿Entendiste?— se mordía la lengua para no decirle alguna grosería.

—No debes de verlo de esa forma. No sabes las ganas que me has dejado, quiero más de ti antes de seguir con mis cosas... — hizo una breve pausa, abrazándolo desde dicha postura rodeando su vientre.— Blitzy, en serio no quiero recordar lo que a ellos les puede pasar sino haces lo que quiero.

Blitzo sólo podía maldecirlo en su mente, y aunque se imaginó varios escenarios de él huyendo de Stolas, sabe que la realidad es otra y no podría conseguir vencerlo. No le quedaba de otra que ser su perra.

—... ¿Sólo será una?— su gesto parecía bastante deprimido ahora, y aunque Stolas no le gustó lo dejaría pasar por esa vez.

—Sólo una mi pequeño Blitzy.

—Puedo al menos... ¿Despedirme de ellos?— sonrió con tristeza. Stolas le dio un beso en su frente. Pero Blitzo entendió que con él no se juega y se había metido en algo muy fuerte con el príncipe.

—Hmmm, depende. — hizo una mueca, como si pareciera pensarlo.

—¿De qué?

—De qué con cuantas ganas hagas la felación. De eso depende. — abrió su pico dejando mostrar su larga lengua.— Es tu elección.

Blitzo sabía que iba a ser un infierno convivir con Stolas.

V

—Mierda, no sabes cómo me gustaría tener una cámara para inmortalizar esté momento. Oh espera, claro que la tengo.— dijo divertido para que, con su celular empezar a tomar fotos en su faceta más tentadora y sexy.

Blitzo nunca se había sentido tan humillado y lleno de vergüenza. Estar de rodilla en el suelo, en medio de las alargadas piernas del búho y no precisamente embistiendo lo, si no darle una felación, sexo oral.

Conociéndolo, jugo con sus redondos testículos llenos de su semen seguramente, a Stolas le encanta cuando les deja leves mordidas y hacen un sonido tan erótico en su boca cuando los succiona y en saliva, para después ir por todo su falo el cuál siempre le es difícil hacer que entre en su boca. Por eso siempre usa sus manos para masturbarlo y evitar a cualquier cosa tener que meter el pene de Stolas en su cavidad oral.

Todo marchó bien valga la redundancia, hasta que empezó a marchar relativamente mal cuando de repente y sin aviso alguno, entre varios jadeos y suspiros de placer Stolas lo tomó de la nuca e introdujo su polla en su boca cuando está rozo con su glande, la cuál está redonda y punzante.

Blitzo sintió arcadas, y reprochó con la mirada al mayor quién sólo le sonrió con malicia. Aún con su mano en la nuca, fue guiandole el ritmo y el demonio rojo lo que primero fue la mitad, prosiguió a meterse entera su pene en su cavidad golpeando con su garganta de forma tan brusca que no evitó lagrimear. Stolas estaba siendo más rudo de lo que había sido las veces anteriores sin duda. Y le dolía más que excitarlo. Es difícil excitarse cuando tiene la pendiente de que está bajo amenaza y su familia está en peligro si no obedece aquel pájaro loco maniático del sexo.

Se empezaba a arrepentir de haberse metido con él, de haberle coqueteado la primera vez.

Su larga cola hacía movimientos frenéticos por cada embestida con la que la polla dura y palpitante del contrario hacia en lo profundo de su boca, Stolas sólo tenía una cara estúpida de gozar el momento, y no se contuvo ni un poco cuando en unas últimas embestidas le lastimó la garganta y vació su semen. Disfrutando el gesto que hizo Blitzo al sentirlo, y la forma en cómo sus labios están formados alrededor de su miembro reproductor.

Causando que se atragantara, quedando con ese sabor salado y pegajoso. Ni siquiera pudo con esos chorros abundantes de la semilla de Stolas, se estaba ahogando y unas gotas se salían de su boca. Incluso tosió bastante apenas el mayor le libero del agarre.

—Siéntate con papi, aquí.— sonrió con perversión, señalando su palpitante y mojada polla. Blitzo sólo hizo cara de espanto y negó varias veces.

—No... No, no, ¡No! Tú dijiste que solo era la felación.

—Lo lamento mucho. Pero al parecer mi sucia polla está de nuevo erecta y caliente. ¿Qué le puedo hacer?— fingió decepción y lástima. Pero de inmediato retomó su compostura lujuriosa. Tomó a Blitzo para cargarlo con facilidad y sentarlo en su regazo, pero el imp no lo hizo y sólo estaba de rodillas entre los muslos de Stolas, con la punta de su pene rozando su culo.— Además ya la lubricaste, si tanto estás "ocupado", prometo hacerlo rápido. Pero te saldrá rudo, eso sí. Y ya estamos aquí, sólo un empujón y todo ésto entrará en ti. ¿No quieres que también te dejé así de lleno?

—¡Claro que no! ¡Ésto no fue parte del trato! Maldito mentiroso, ¡Déjame!— intento escapar pero Stolas lo tenía bien agarrado, un mal paso y el búho no tendría delicadeza para penetrarlo de una sola y profunda estocada, lo cuál le dejaría inválido, seguro.

Blitzo le propinó un fuerte golpe en su mejilla, pero no fue suficiente para liberarlo. Más eso no significa que a Stolas le haya dolido.

—Eso estuvo muy mal Blitzy, muy mal. — negó repetidas veces decepcionado.— Pero no soy un violador, así que no te forzaré. Pero créeme, te saldrá muy caro está ofensa que me hiciste. — torció su sonrisa y sus ojos como todo su alrededor pareció brillar. Blitzo entendió lo que significaba.

Si ahí mismo no le hacía algún daño físico, su familia sufriría. Aunque la verdad no sabe si confiar en la palabra de Stolas de no soy un violador. Es difícil de creer, pero hasta alguien como él debe tener "principios". Unos muy retorcidos.

—¡No! No les hagas daño, por favor, ellos no...— pidió suplicante. — Perdóname Stolas. — No le quedó de otra que seguirle, por lo que con vergüenza fue y le beso su mejilla donde le propinó el golpe, sintiendo un cosquilleo de sus labios al contacto con la mejilla del búho. Stolas algo encantado con esta acción en forma de disculpas sonrió enternecido y lo tomó de su cintura.

—Ya sabes lo que tienes que hacer. Follame. Para después yo hacer lo mismo contigo.

Blitzo no tenía elección. Que sea lo que Lucifer quiera, encontraría la forma de deshacerse de él.

Palabras: 5,320.

Fecha de publicación: jueves 12 de marzo del 2020

Escritor: JaquiiAleWorld

Fandom: Helluva Boss

Historia: "Elección".

Nota del escritor:

¡Hey! Muy buenas a todos, esperó que les haya encantado esta nueva parte que actualice, tengo muchas cosas que aclarar y ya de por sí está primera parte fue muy larga y debo tratar de resumir lo que tengo que decirles.

Primero que nada las imágenes que salgan en el fanfic no son mías, derechos a su respectivo autor.

Estaba entre el viernes y jueves para publicar, pero terminé de editarlo como dos veces más, aún asi disculpen si encontraron algún error ortográfico. La verdad no pensé que la primera parte alcanzará 5000 palabras, y Terminó por ser más.

Es mi primera historia en qué intento hacer los roles versátiles. Osea he leído pero nunca he escritor estos roles que suelen marcarse demasiado a la hora del sexo. Así que lamento si al final no lo hago bien, es mi primera vez(?

La siguiente parte la tengo un poco adelantada, pero no creo publicarla tan pronto. Tengo creído que quizás se publiqué el 22 de marzo. Pero si lo terminó antes obvio lo publicó antes, no estoy seguro.

Si bien esto es un "Two-shot", si las cosas se me sale de las manos podría ser un "Three-shot", no prometo nada pero tampoco descartare del todo está opción. Todo depende de cómo van las cosas.

Mini curiosidades:

•Esta historia la tenía planeada mucho antes que la otra de Stolitzo, Epifanía la que lleva buen rato sin actualizar.

Sin embargo, el primer borrador era mucho más corto y narrado en segunda persona. Sólo tenía desde el principio hasta la parte en qué Blitzo se encuentra con Stolas y esté le trae comida.

•La escena del principio fue algo que no estaba escrito en el primer borrador, lo que está en cursiva. Sólo que investigue como está la reproducción de los búhos y me inspiré de ahí.

•El título también surgió de repente, tuvo otros varios antes de llegar a esté.

•Como vieron esto es algo alternativo al Spin-off. Ya que estoy manejando una versión diferente pero sin perder ciertos detalles de Blitzo robando el libro y como al final no lo consiguió. Siendo descubierto por Stolas. Es que sentí que había mucho jugo que exprimirle de eso.

•No se cuales son exactamente los poderes de Stolas así que me la estoy mamando.

Terminamos con esta sección.

¿Les gusta este Stolas tan hijo de perra? ¿Lo estoy haciendo bien?

El próximo capítulo habrá hard.

Y respecto a Essencia no se cuándo la actualice, quizás el viernes o sábado. No he terminado su capítulo, mis disculpas. Toda mi inspiración se fue en esta madre que no resistía en actualizar.

Ayer fue un buen día, subieron el vídeo de DEMÉTER xd.

Bien, hasta la próxima!