Descargo de responsabilidad: Una canción de Hielo y Fuego/Juego de Tronos no me pertenece a mí, ese derecho pertenece a George R.R. Martin.

Personaje hablando: "….."

Personaje pensando: "(…..)"


270 d.C La Fortaleza Roja

Aerys

Algunos días Aerys maldecía a su padre por dejarle a cargo de los 7 reinos, hoy era uno de esos días. Después de 1 hora de firmar papeles llenos de cosas inútiles empezaba a perder la paciencia, sabía que después de su viaje a Lanza del Sol tendría bastante trabajo pero esto empezaba a ser ridículo, los norteños estaban preparándose para el invierno y muchos de esos planes necesitaban su firma.

Él sabía que el Norte era el que más sufría los inviernos pero según los maestres todavía quedaban un par de años hasta que llegase, aunque si los maestres de la Ciudadela eran iguales que el imbécil de Pycelle entonces era mejor no hacerles caso. Aun así esto era demasiada comida y demasiados materiales para mantener los castillos, compraban comida al Dominio, comerciaban con Braavos y negociaban con el banco de hierro.

Esto era demasiado…a no ser que no solo se estuviesen preparando para el invierno sino que también planeasen algo más. El Norte era la región más grande de Poniente, los Starks lo habían gobernado desde antes de que Valyria existiese, solo los Bolton y los Greystarks los habían intentado derrocar y una de esas casas había sido exterminada mientras que la otra era vigilada con una correa muy corta.

Sin embargo a diferencia de los otros reinos el Norte nunca había causado problemas, no habían peleado contra Aegon el Conquistador como los otros reinos, Torrhen Stark se había arrodillado y Aegon lo había reconocido como un rey sabio y honorable al no poner en peligro la vida de sus gentes.

Que motivo podrían tener para intentar algo contra su reinado, los Targaryen eran beneficiosos para ellos ya que al unir los reinos se permitió un mejor comercio entre ellos y el Norte pudo conseguir comida cuando la necesitaba.

Se levantó de su escritorio y empezó a mirar entre los diferentes libros de cuentas que tenía en sus estanterías, los revisó encontrando que a veces los gastos del Norte habían sido iguales o superiores a lo que tenía en su mesa en este momento pero debía haber una razón además del invierno.

Por eso mismo con fechas apuntadas en un pergamino salió de su despacho, Ser Gerold Hightower que había estado montando guardia frente a la puerta lo siguió sin pronunciar palabra. Llegaron a la biblioteca donde le entregó a Pycelle el pergamino y le ordenó buscar los libros que recopilaran esas fechas.

Cuando el viejo desapareció entre las estanterías él fue en otra dirección y cogió los libros que contaban la historia de las verdaderas fechas que le interesaban mientras Pycelle buscaba con una lista que había escrito para despistarlo. Tywin era su amigo pero tampoco quería que uno de sus espías le dijese todo lo que hacía por eso mismo le dio tres libros a Ser Gerold mientras que el cogía otros dos, salieron rápida y silenciosamente de la biblioteca.

Volvieron a su despacho donde pusieron los libros en el hueco de su escritorio donde ponía los pies, Ser Gerold salió de la habitación y el aprovechó para terminar su papeleo hasta que alguien tocó la puerta.

"¿Quién es?" El preguntó sin levantar la vista de sus papeles, Ser Gerold no permitiría que nadie peligroso para él tocase la puerta.

"Pycelle, su majestad, le traigo los libros que pidió" La voz del viejo llegó desde el otro lado de la puerta, había tardado más de lo que debería, tal vez para apuntar lo que él le había ordenado.

"Entra"

El viejo entro cargado con seis libros que parecían pesados, al principio había pensado en pedir únicamente dos fechas lo suficiente separados como para que sus respectivos libros estuviesen alejados y le diese tiempo para coger los libros.

Pero después decidió que el viejo merecía sufrir y aprender lo que significaba trabajar por lo que se aseguró de que los periodos de historia de las fechas que le entregó estuviesen cargados de información, al ver como su cara estaba roja y sudaba sabía que había merecido la pena.

Dejó los libros sobre su escritorio respirando aliviado y le hizo una reverencia tardía. "¿Necesita algo más su majestad, yo podría ayudarle?"

"No será necesario" Hizo un movimiento con la mano para echarlo mientras que con la otra cogió uno de los libros que había traído y fingió que lo revisaba, cuando salió por la puerta cerró el libro y cambió de lugar el resto de los que le había traído para que pareciese que los había estado revisando aunque dejó uno de ellos abierto y cerca de él por si alguien entraba.

Sacó uno de los libros que estaban bajo el escritorio y empezó a revisar los gastos del Norte relacionándolos con hechos históricos. Después de dos horas de revisar los libros se dio cuenta de que había un patrón, la mayor del tiempo cuando los gastos del Norte aumentaban era porque el gobierno Targaryen había sufrido algún tipo de percance.

La muerte de Rhaenys Targaryen y su dragón Meraxes, el reinado de Maegor el Cruel, la Danza de Dragones, los reinados de Baelor y Aegon el Indigno, las rebeliones Blackfyre, el incendio de Summerhall y la guerra de los Reyes Nuevepeniques.

Todos esos eventos habían sido acompañados de una subida en los gastos del Norte, pero podía entenderlo ya que tales eventos habían vuelto loco el reino y sin embargo debía haber una razón por la que el Norte decidiese hacer esos gastos en este momento.

Empezó a pensar en algo que hubiese sucedido hace poco. Este año el y Rhaella habían viajado a Lanza del Sol, se había reunido con la princesa Loreza y Joanna los había acompañado, en el camino habían visitado Bastión de Tormentas para ver a Steffon y Cassana. Los Tyrell y los Tully habían escrito sobre los nacidos del hierro atacando sus costas y Jon Arryn había escrito sobre los clanes de la montaña organizándose para algún tipo de ataque.

¡PUM! Su puño golpeó el escritorio, lo había descubierto la razón por la que los Starks se mostraban más desconfiados y gastaban más era porque sentían que a nadie le importaría.

"¡Su majestad, ¿se encuentra bien?!" Ser Gerold entro en su despacho con la mano en la empuñadura de su espada preparado para luchar.

"Se ha caído uno de los libros, sal" Le dijo, en este momento necesitaba concentrarse. El caballero miró hacia los lados como si pudiese haber alguna amenaza oculta pero al no encontrar nada hizo una reverencia y cerró la puerta con su capa blanca ondeando tras él.

Tomándose un momento para reordenar sus pensamientos volvió a los que había estado pensando antes. El Norte es el reino con más trabajo, igual o más grande que el resto de los reinos pero al mismo tiempo son los más leales ya que nunca atacaron contra los Targaryen.

Ellos pensaban que al Trono de Hierro no le importaba lo que sucedía más allá del Cuello y por eso mismo planeaban prepararse para separarse de la corona. Pero él no podía permitir tal cosa, el Norte no querría empezar una guerra y probablemente intentarían separarse pacíficamente.

Lo peor de todo es que su hijo seguramente lo permitiría, ese niño que lo único que hacía era leer libros y tocar el arpa no tenía el suficiente fuego en las venas como para impedirlo. Los norteños respetaban a los que podían sobrevivir en el invierno y su hijo no podría, necesitaba a alguien fuerte y en quien pudiese confiar para mantener a los norteños leales.

Mientras pensaba una solución escuchó como las espadas chocaban entre sí, pero no eran el sonido de acero chocando sino el de la madera. Se levantó de su asiento para mirar por la ventana de su despacho desde donde podía ver Desembarco del Rey pero más importante el patio de prácticas.

En el luchaban algunos miembros de la Guardia de la Ciudad, pero en los que clavaba su mirada eran un par de niños, uno era un niño pequeño de unos cuatro años con cabellos rubio, el hijo de Tywin, pero el otro era un niño de cabello negro de siete años que ayudaba al otro niño para que aprendiese a manejar la espada, no podía mirarlo a la cara desde aquí pero sabía que si lo mirase a la cara recibiría una mirada de ojos morados.

El hijo de su tío Duncan Targaryen y Jenny Mudd, un niño que tenía más sangre de los primeros hombres que Valyria. Rickard Stark tenía una hija de tres años sino se equivocaba y Lorcan tenía siete, no era mucha diferencia lo que era bueno, pero necesitaba una excusa para abrir negociaciones con el Guardián del Norte sobre el compromiso.

Su mente entonces voló a los libros que había estado revisando, había algo sobre un pacto con el Norte y rápidamente lo buscó. Lo encontró después de unos minutos de búsqueda, era solo una pequeña anotación escrita como si no tuviese importancia pero esto podría evitar la guerra con el Norte.

El Pacto de Hielo y Fuego, hecho por el príncipe Jacaerys Velaryon para que el Norte apoyase a su madre Rhaenyra Targaryen durante La Danza de Dragones, pero el Norte llegó después de la muerte del rey Aegon II Targaryen, quien resultó envenenado. Y el pacto nunca se cumplió, pero ahora podría cumplirse.

Podría usar como excusa que su abuelo Aegon V quería cumplir el pacto pero falleció antes de que pudiese anunciarlo y ahora él había encontrado las pruebas. Su abuelo había querido hacer muchas reformas pero el incendio de Summerhall acabó con todos sus planes y su padre Jaehaerys había tenido que preocuparse por mantener el reino, la guerra y acabar con peleas entre casas que habían durado años además de llorar por la pérdida de su esposa.

Pero ahora era su momento, de esta forma uniría al Norte con el Trono de Hierro y los devolvería al redil. Pero Rickard Stark no aceptaría a un príncipe que un tuviese nada, Lorcan era el segundo en la línea sucesoria por detrás de Rhaegar, pero en este momento era solo un niño con ese título, sin territorio ni castillo. Además de que el pacto estipulaba que sería una princesa Targaryen para el heredero Stark, necesitaba encontrar la forma de aumentar el valor de su primo.

Una idea vino a él acompañada de dolor y envuelta en llamas…Summerhall. Aquel condenado castillo que había ardido hace once años, el mismo día que nació su hijo murieron muchos otros. Su abuelo Aegon, su abuela Betha, su madre Shaera, Ser Duncan, su tío Duncan apenas escapó de las llamas cargando a Jenny pero las quemaduras que recibió le hicieron sufrir hasta el día de su muerte.

Estaba el dispuesto a obligar a ese niño a convertirse en el príncipe de Summerhal, aquel lugar que había traído tanto dolor a su familia, sus ojos se dirigieron al patio de entrenamiento donde Lorcan acababa de tirar al suelo al hijo de Tywin lo que trajo una sonrisa a su rostro, pero después se dirigieron a las calles de Desembarco del Rey y a los barcos en el puerto. Esto era por el bien del reino, a veces había que hacer algunos sacrificios.

Ahora tenía un plan pero debía ser cauto, si Tywin se enterase seguramente intentaría parar sus planes, él siempre pensaba que sabía lo mejor para el reino. No podía entregarle la carta a la rata de Pycelle porque iría a contárselo a Tywin por lo que debía usar otros canales para contactar con el Guardián del Norte al menos hasta que el compromiso estuviese hecho y nadie pudiese romperlo sin temer a la furia del Norte y la suya.

"Ser Gerold" Llamó al capitán de la Guardia Real quien entró e hizo una reverencia.

"¿Me llamaba, su majestad?" El caballero se mantuvo recto esperando órdenes con su armadura blanca brillando por los rayos del sol que entraban en el despacho.

"Sí, necesito tu ayuda para una misión de gran importancia" Habló con un tono grave que dejaba en claro que esto era serio.

"Cumpliré con lo que usted me ordene, mi rey" Si era posible el caballero se puso aún más recto con sus ojos brillando tras su casco.

"Bien, esto es lo que haremos. Debes entregar esta carta a un maestre que vive en la plaza de los zapateros, le pagarás con el oro que te daré y le dirás que si mantiene su silencio más vendrá. Le dejarás en claro que si cumple bien con su deber será muy bien recompensado. La carta debe ser enviada a Invernalia con el cuervo más rápido que tenga." Aerys explicó en voz baja para evitar que oídos ajenos pudiesen llegar a escuchar.

"Entiendo su majestad, llamaré a uno de mis hermanos y me marcharé a cumplir mi misión" Ser Gerold dijo pero Aerys negó con la cabeza.

"No, esto es lo que haremos. Volveremos a la biblioteca donde yo entregaré otra lista a Pycelle, las clases de mi hijo y su tío deben haber comenzado y yo me quedaré con la excusa de comprobar sus avances por mí mismo. Entonces tú te quedarás afuera para montar guardia pero en realidad irás a entregar la carta usando los pasadizos secretos y disfrazándote. Debes hacerlo rápido y sin levantar sospechas." Hablo Aerys no podía permitir que nadie más supiese sobre esto.

"Pero su majestad, no puedo dejarlo solo" Replicó Ser Gerold alzando la voz.

"Silencio Ser Gerold. Esto es por el bien del reino además Ser Harlan siempre se queda dentro de la habitación para vigilar a mi hijo incluso cuando le ordena que se vaya y Ser Tristifer disfruta estar con su sobrino por lo que también estará en la habitación. Y no olvide Ser Gerold que no estoy indefenso." Lo último fue dicho al mismo tiempo que llevaba su mano en la empuñadura de su propia espada e hizo una nota mental para enseñarle a Rhaegar de que como príncipe heredero cuando daba una orden entonces debía ser obedecida Ser Harlan era un buen hombre pero debía aprender a obedecer.

Pudo ver la duda en los ojos del caballero pero este asintió. "Como usted ordene su majestad"

"Entonces vamos" Aerys se levantó y volvieron a hacer el camino a la biblioteca, Tywin estaba fuera de la fortaleza por lo que no tendría que molestarse de que interrumpiesen su plan en este momento. Caminaron en silencio cruzándose con algunos sirvientes que rápidamente se inclinaron y retrocedieron a su paso.

Ser Gerold le abrió la puerta y comprobó que sus sospechas eran correctas su hijo estaba sentado junto a Lorcan, con los gemelos de Tywin frente a ellos y cada uno de ellos con un pergamino y una pluma en la mano. Ser Tristifer estaba sentado junto a su sobrino con su propia hoja y pluma. Y Ser Harlan estaba unos pasos detrás del asiento de su hijo.

Ser Tristifer era un buen guerrero pero como bastardo no había recibido toda la educación que un miembro de la Guardia Real debería haber tenido, pero el hombre combinaba sus deberes con su aprendizaje y lo estaba haciendo bien.

Cuando entró todos los presentes se levantaron y pusieron rectos mientras que Ser Gerold se quedó fuera para cumplir con su misión. Pero Pycelle tardó más de lo que debería, sin embargo le entregó la hoja y le ordenó buscar los libros.

"Podéis volver a vuestro trabajo" Les dijo a los niños y Ser Tristifer después de que Pycelle desapareció entre las estanterías. Volvieron a su trabajo y él se sentó en la cabecera de la mesa. Desde su posición pudo ver que su hijo estaba a punto de terminar sus sumas y por lo que podía ver todas eran correctas, no podía bien lo que hacía Lorcan pero también parecían ser sumas.

Ser Tristifer estaba escribiendo en su papel pero no eran sumas, tal vez historia. Los gemelos de Tywin apenas estaban aprendiendo a sumar pero la niña llevaba la mitad de la hoja mientras que su hermano miraba la hoja como si fuese incapaz de ver lo que ponía y apenas había escrito.

El inútil llegó cargado con varios libros sorprendido de que todavía estuviese en la habitación y de que hubiese ocupado el asiento.

"¿Desea que lleve los libros a su despacho, su majestad?" El inútil pregunto con la cara roja por tener que llevar los libros.

"Déjalos en la mesa" Pycelle respiró aliviado cuando dejó los libros pero parecía desconcertado sin saber que hacer por la pérdida de su asiento. "Deberías ayudar al joven Jaime, parece tener problemas" El niño se puso rojo pero sabiamente no dijo nada y Pycelle se sentó junto a él.

Rhaegar terminó sus sumas y miró a Pycelle que estaba ocupado. Aerys quería rodar los ojos, él era el príncipe no tenía razones para esperar que el inútil terminase con el chico de Tywin, sin embargo Pycelle también debería prestar más atención a que el príncipe había terminado.

Estaba a punto de decirle a su hijo que el corregiría sus sumas, como rey era su deber que su heredero tuviera las facultades necesarias para dirigir el reino. Cuando fueron interrumpidos por alguien que tocó la puerta y después la abrió. Quiso maldecir, su plan podría fallar pero su furia fue rápidamente calmada.

Una mujer con un vestido de color azul celeste y negro con un dragón de tres cabezas de color rojo fue la primera en entrar. Su cabello rubio platino estaba recogido hacia atrás por un velo que dejaba caer el pelo por la parte de atrás con un par de mechones que enmarcaban su rostro. Sus ojos de color lila hacían un perfecto contraste con su rostro de piel blanca en el que había una pequeña sonrisa. Pero lo más sorprendente era la ligera curva que se podía ver en su vientre. La mujer más bella de los siete reinos su esposa Rhaella Targaryen.

Ella cogió sus faldas e hizo una reverencia igual que sus damas de compañía que la imitaron a la perfección. Una de ellas era una mujer de cabello rubio y ojos verdes que era la más cercana a su esposa. Lady Joanna Lannister esposa de Tywin Lannister y señora de Roca Casterly.

También había niña de unos diez años con cabello castaño con un cisne cosido en sus ropas por lo que debía ser una Swann.

"Mi amada reina" Aerys se levantó y besó el dorso de la mano de su esposa y asintió a Joanna. "¿Qué te trae por aquí?" Su plan debía tener éxito y su presencia podría arruinarlo todo.

"Como tú ordenaste vinimos a ver cómo les iba a nuestros hijos en sus lecciones. Pero lamento anunciar que Ser Gerold se encontraba mal por lo que pidió que Ser Barristan y Ser Jonothor viniesen con nosotras para cumplir con su deber" Ella hizo un gesto con la mano hacia ambos caballeros que se inclinaron, Ser Jonothor hizo guardia afuera mientras que Ser Barristan se quedó dentro uniéndose a Ser Harlan en el fondo.

Pycelle tuvo que ponerse de pie para dejar que Joanna se sentase junto a su hijo, Rhaella se sentó en el otro extremo de la mesa con Joanna a su izquierda y Ser Tristifer a su derecha que hizo el amago de levantarse pero Rhaella lo detuvo y el caballero volvió a sus tareas. La niña Swann se quedó de pie junto a su esposa.

"¿Tal vez debería ir a ver a Ser Gerold?" El inútil decidió romper la atmósfera de calma que se había instalado cuando Aerys había corregido las sumas de su hijo y le había puesto el mismo algunas más difíciles, mientras que Rhaella había corregido las de Lorcan y había ayudado a Ser Tristifer con un texto que parecía tratar sobre la Danza de Dragones. Al mismo tiempo que Joanna ayudaba a sus hijos.

"Eso no será necesario, Ser Gerold aseguró que solo necesitaba acostarse un rato y pronto volvería a sus deberes" Rhaella dijo evitando que el inútil saliese de la habitación.

Después de eso, cuando los niños terminaros sus clases esa reunión en la biblioteca se convirtió en un recital privado en el que Rhaegar en su mayoría cantaba aunque Lorcan lo acompañaba a veces.

Amé a una doncella hermosa como el verano,

con la luz del sol en el cabello

Amé a una doncella roja como el otoño,

con el ocaso en el cabello

Amé a una doncella blanca como el invierno,

con la nieve en el cabello

Amé a una doncella bella como la primavera,

con rosas en el cabello

Cuando Rhaegar terminó la última canción la niña de Tywin aplaudió con una gran sonrisa en el rostro.

"¿Cuál debería cantar ahora?" Rhaegar preguntó y la niña respondió con rapidez. "¿Podría cantar Seis Doncellas en un Estanque mi príncipe?" Rhaegar asintió y empezó a cantar.

Seis doncellas había en la poza de aguas cristalinas...

Alguien tocó la puerta lo que provocó que Rhaegar dejase de cantar y que la niña hiciese un puchero. Ser Gerold entró e hizo una reverencia. "Lamento haberme ausentado mi rey, aceptaré cualquier castigo que me imponga"

Aerys frunció el ceño y se levanto provocando que el resto de las personas en la habitación se levantase. "Acompáñeme Ser Gerold" Se dirigió a la puerta y Ser Gerold se apartó para dejarle pasar. "Por favor continúen con el recital" Dijo antes de salir de la biblioteca.

Mientras se alejaba pudo escuchar como Rhaegar volvía a cantar, volvió a su despacho y se enfrentó a Ser Gerold. "Desobedeciste mis órdenes"

"Lo lamento mi rey, pero mi honor como comandante no me permitía dejarlo sin una guardia"

"Acaso dices que el resto de tus hermanos son unos incompetentes"

"Nunca mi rey, la guardia real está formada por los mejores caballeros"

Clavó sus ojos en el caballero quien se mantuvo recto. "Ser Gerold, la próxima vez que quiera ir contra mis órdenes consúltemelo primero. Su idea nos ganó más tiempo pero fue muy arriesgado"

"Entiendo mi rey" Aerys se preguntó si era esto lo que su hijo sentía cuando Ser Harlan no obedecía, tal vez a veces era necesario que los caballeros desobedezcan sus órdenes.

"¿Entregaste la carta?"

"Sí, mi rey, la carta fue enviada yo mismo supervisé que no se abriese y que el cuervo se marchase. El maestre con el que me ordenó contactar nació en el Norte por lo que estoy seguro de que no dirá nada. Los norteños son extremadamente leales a los Starks"

Aerys asintió. "Necesitaremos los servicios de ese maestre en el futuro. Ahora déjame"

El caballero salió de la habitación y Aerys se sentó en su escritorio repasando su plan así como su trabajo del día mientras esperaba una visita que sabía que vendría.

Cuando el sol empezó a descender alguien dio un toque a la puerta, dándole permiso para entrar su esposa entró en todo su esplendor con Ser Jonothor quedándose fuera.

Su esposa levantó una ceja y preguntó. "Entonces, ¿Qué está pasando?"

"Es algo en lo que estoy trabajando"

"No me lo contarás" No era una pregunta sino una afirmación.

"Pronto" Fue todo lo que dijo.

"Está bien" Rhaella dijo pero no parecía feliz de quedarse en la ignorancia.

Buscando cambiar de tema Aerys sintió que algo se removía dentro de él y una sonrisa apareció en su rostro. "Además una dama que deja a otra a merced sin protección no debería cuestionar a su rey"

Los ojos de Rhaella se abrieron de forma cómica por un momento antes de volver a la normalidad y una sonrisa divertida apareció en su rostro al mismo tiempo que empezaba a girar con el dedo uno de sus mechones.

"No sé a qué te refieres"

"¿De verdad?, traer a dos de los miembros de la guardia real sabiendo que ya había otros dos en la biblioteca, además de que Ser Gerold se encontraba indispuesto con Ser Gwayne con la Mano en la ciudad y teniendo un puesto vacío en la guardia. Eres tan cruel" Besó el cuello de su esposa que se apartó y se dio la vuelta.

"Como si no se lo mereciera" Una mueca de disgusto apareció en su rostro.

"Estoy de acuerdo, pero podrías ser más sutil"

"Lo intentaré la próxima vez, por cierto te perdiste a tu hijo y Lorcan cantando El Caballero Alto y la Estrella"

"Esa es la canción favorita de Lorcan"

"Sí, es la única canción que canta mejor que Rhaegar"

Aerys empezó a desatar el vestido de su esposa que no hizo mucho por detenerlo. Hoy estaba feliz, su plan no había fallado antes de que pudiese empezar y se merecía una recompensa bajo su humilde opinión.


Espero que lo hayáis disfrutado y dejéis un comentario.

Si tenéis alguna pregunta no dudéis en hacerla.

Yo también os preguntaré, sobre todo sobre las distancias porque tengo algunos problemas sobre ello.

Si no me equivoco un cuervo de Desembarco del Rey a Invernalia tarda una quincena, si no es así por favor corregidme.

Algunos de los nombres de los sitios serán en español y otros en inglés. O si queréis todos pueden ser en inglés no me importa.