En un momento dentro de la cuarentena y tras una platica motivaciónal con mi querida HeyLenna, nació esta historia.

Quizás jamás sería publicada si no fuera porque quería hacer feliz a mi pequeña mujer, así que si en algún momento les agrada es gracias a ella.

Es demasiado malo, pero HeyLenna dice que ignoremos los miedos y simplemente escribamos.

No tendrá continuación.


No today

De cómo Sakura, por fin mando al carajo a Sasuke Uchiha.


Habían pasado algunos meses, no recuerdas el tiempo exacto, pero crees que Sakura probablemente sí lo haga, ha pasado mucho desde aquella despedida a las afueras de Konoha, piensas que el tiempo no ha pasado en vano, te fuiste para eximir tus pecados y aunque aún eres un maldito hijo de puta, crees que has cambiado, no mereces la absolución de tus crímenes, eso está claro, pero piensas que por fin puedes volver, quieres hacerlo, al menos. Sobre todo cuando la soledad te abruma y tus demonios te hablan al oído… es ahí cuando inevitablemente piensas en ella: Sakura Haruno y la vida que ha venido prometiéndote desde los doce años.

¿Sería como lo imaginas? Ella sonriendo, pese a que en tus recuerdos siempre la ubicas llorando… por tu culpa, sabes que la rompiste y no encuentras la forma de curarla. Pero piensas que el volver a su lado hará reaparecer su sonrisa, o eso esperas.

La imaginas yendo de un lado a otro, enseñándote sus rutinas, regañándote porque no comes sanamente, curándote después de un entrenamiento, preocupada por ti, como siempre.

Ella te ama, es algo que ha gritado desde que tienes memoria, te amó en cada una de tus facetas y en cada una le rompiste el corazón, está claro que no la mereces, jamás podrías merecer su misericordia, su pureza, pero por primera vez quieres ser egoísta por una buena causa, ella es lo único que le da color a toda esa oscuridad que te rodea, aunque jamás lo admitirías en voz alta.

Por eso, mientras caminas con dirección a la Aldea, no puedes más que hacerte miles de preguntas sin respuesta en tu cabeza.

¿Ella sería capaz de perdonarte, de nuevo? Aguantas la respiración un poco, y aunque crees que no lo mereces, no imaginas a la Haruno rechazándote, ha estado esperando por este momento toda su vida… tú mismo te has encontrado pensando en toda esta situación un par de veces.

Tienes miedo, pero preferirías besar a Naruto (otra vez, puaj) antes que pensar en el rechazo de Sakura.

La aldea ha cambiado tanto, fue reconstruida y se encuentra tan colorida como en tus tiempos de la academia, antes de la masacre, por supuesto. Las personas a tu alrededor te miran, todos han cambiado, pero aquella mirada llena de lastima te perseguirá toda la vida.

Estas a punto de llegar, puedes ver las grandes puertas del hospital frente a ti, casi puedes imaginar a Sakura con la bata blanca y ligeras perlas de sudor en la frente, seguramente salvado la vida de algún estúpido civil o de un ninja mediocre, ella puede sanar a cualquiera menos a sí misma, y ahí es cuando sientes un poco más de miedo; no la mereces, te recuerda aquella vocecita en tu conciencia sientes la garganta seca y te maldices porque parece que al final, te estas volviendo débil, sacudes tu cabeza para quitarte aquellas ideas de encima, pero entonces algo detiene tu andar, una risa cantarina, larga y aguda, casi infantil… puedes reconocer esa risa con los ojos cerrados; llevas meses imaginándola.

Giras tu cuerpo a un ritmo impresionante, y entonces la ves, a unos metros de ti, cabello largo y rosado, su vestido color rojo justo por arriba de las rodillas, unas sandalias ligeras, se ríe de algo que no alcanzas a escuchar, puedes ver como se presiona el estómago, sus mejillas están rosadas, el flequillo logra cubrirle su mirada, tragas saliva y maldices por lo bajo, verla ha sido lo más inquietante que te ha pasado en semanas.

Eres patético.

Entonces, Sakura se gira y puedes ver que se encuentra con otra persona, un hombre, uno que no reconoces y que en definitiva no es digno de ella, apenas un civil.

—Sa-ku-ra… —le llamas y ella deja de reírse, mira a sus costados, y parece creer que lo ha imaginado, vuelves a llamarla un poco más fuerte y entonces se da la vuelta, abre sus ojos sorprendida, intenta decir algo, pero las palabras mueren en su garganta, se encuentra perpleja, te mira de arriba a abajo, quizás cree que eres una ilusión, ha olvidado a su acompañante y tu sonríes de medio lado.

Hay cosas que nunca cambian.

—Sasuke-kun. —dice mientras comienza a acercarse— ¿Qué haces aquí? —pregunta y en definitiva no es lo que esperabas, casi parece aterrada.

—He vuelto. —mascullas y ella enarca las cejas, como si no estuvieran hablando el mismo idioma— Para quedarme…

—Oh… —exclama y tus escarlatas están a punto de aparecer. ¿Qué significa todo eso?,¿Dónde están las lágrimas?, ¿Dónde está el momento en el que correría a abrazarte y después se disculparía por incomodarte?

Sakura se acomoda el cabello detrás de la oreja, parece incomoda, aquel idiota la mira curioso y la llama de nuevo recordándole que sigue ahí.

—Sasuke… —dice tímida. —Él es Takeshi… —El aludido levanto una mano en señal de saludo, algo que por puesto ignoras. — Mi novio. —explica

Sientes la boca seca, el aire no entra en tus pulmones ¿Qué es aquella sensación extraña que nace desde tu estomago? El eco de la gente parece cada vez más lejano, la misma Sakura parece desvanecerse, te sientes enfermo de repente, entrecierras los ojos y tratas de aclarar tus ideas, aquel imbécil no deja de mirarlos, su mirada te está molestando, dejas salir todo el aire contenido y cuando miras a Sakura supones que el rojo los inunda tu mirada porque ella hace una ligera exclamación de asombro.

La Haruno está a punto de girarse nuevamente y la tomas por la muñeca, sientes un escalofrió, y ella parece igual de perturbada, se miran nuevamente, no sabes que decir, no sabes que hacer, toda tu vida has estado equivocado, Sakura era lo único verdadero que conocías ¡No podía terminar de esa forma! ¿o sí?

Puedes ver en los ojos de pelirrosa como tus dudas se replican, sabes que ella está viviendo la misma extraña situación que tú y piensas que, como siempre, ella será la que tenga el valor de luchar por ti, de decirte algo, lo que sea, pero en definitiva no va a pasar, ella ya no te esperaba.

Entonces Sakura suspira, se gira totalmente quedando frente a ti, te sonríe ligeramente y te toma por el rostro y mientras deposita un suave beso en tu mejilla, puedes ver la melancolía en sus ojos, te abraza más fuerte de lo que esperas y susurra a tu oído.

—No podía esperarte para siempre, Sasuke-kun…

Cierras los ojos y quieres decir algo, pero después de todo sabes que tiene razón, que por primera vez es la respuesta más sensata que le has visto dar. Sientes como deshace el abrazo y quieres detenerla, pero ¿bajo qué argumento? Aquel chico la mira expectante, confundido, pero con una alegría en los ojos que tu jamás podrás mostrarle…

—Adiós, Sasuke-kun. —dice Sakura tomando la mano del chico, este parece haber recobrado la respiración y sonríe de nueva cuenta, se despide de ti con una mano y tu aprietas los puños, los ves alejarse, y tú no logras moverte de tu sitio.

Te maldices en voz alta, eres estúpido, casi te sientes patético, quieres largarte de ahí, irte lejos, no volver a esa estúpida villa, olvidarte de todos y seguir con tu vida… tu solo, como siempre planeaste, pero algo dentro de ti se enciende, los buscas con la mirada y ves como a lo lejos Sakura mantiene su mano unida a la de ese pequeño bastardo.

Podrías contra el en un duelo, no duraría ni un segundo en una batalla, pero piensas que ese asqueroso infeliz te venció sin siquiera colocarte un dedo encima, quieres irte y dejarla que sea feliz, que seguramente ese… como se llame, la hará feliz y le dará todo lo que tú no puedes darle aunque de verdad te esfuerces en cambiar, quieres irte y por primera vez admitir tu error y dejarla que ella sea feliz, aunque sabes que jamás lo será por completo, ella te ama ¡Maldita sea! Ella te ama… piensas, no pudo haberte olvidado, no cuando tú por fin quieres luchar por ella, quieres correr detrás de ella, decirle que se quede a tu lado ¿Así se sentía ella, acaso?, ¿Esa era la desesperación que la embargaba cada que tú te comportabas como un desgraciado? Quieres vomitar, huir, gritar… das un paso en dirección a ellos, pero aquella vocecita en tu cabeza te detiene.

—Hoy, no, Sasuke.

Quizás mañana, tengas más suerte.