¡Hola!
Esta es la primera vez que escribo un fanfic a este Fandom -iorading-, así que pido disculpas que ven algo de Ooc -aclarando el hecho de que podría presenciarse debido a la temática- y esas cosas. Soy primeriza aquí, espero que aunque sea les saque una sonrisa (?
La idea de este fic la tenía abandonada desde hacer un año, por eso se desarrolla en tal tiempo, así que sería como un Universo Alterno, en fin, no quería que permaneciera más en mis borradores, por eso decidí sacarlo a la luz.
Serán One-Shots pequeños, pretendía hacerlo en uno sólo, pero me pareció más interactivo dividirlo.
En fin, ¡espero y los disfruten!
—Como sabrán, dentro de tres semanas será el festival cultural de la U.A —dijo sin interés Aizawa apoyando las palmas en el escritorio—. Así que deben elegir una actividad para explotar su creatividad.
—¡Sí, haremos una actividad normal de escuela! —gritaron algunos en coro.
Los ojos de Aizawa brillaron y al instante volvieron a sentarse.
—Tienen el resto de la clase para decidir qué actividad harán —decía mientras se metía en su adorado sacó para dormir—. Iida, Yaoyorozu coordínense.
Iida corrió detrás del escritorio, se acomodó los lentes y miró a sus compañeros sonriendo alegre.
—¡Bien! Tenemos que elegir que haremos, ¿alguna opinión o sugerencia en la que todos participemos? —preguntó.
La pelinegra agarró unos de los gises del pizarrón, anotaría todas las ideas.
—¡Hagamos un Maid Coffe! —gritó emocionado Denki levantándose de su lugar y extendiendo su mano al frente muy exageradamente.
Desde atrás Mineta mordía un pañuelo aguantando las ganas de llorar por la alegría que sentía. ¡Un Maid Coffe, la oportunidad perfecta para ver a las chicas con lindos trajes!
—¡Las chicas vistiendo trajes de Maid! —insinuó Mineta apretando las manos mientras un hilillo de sangre resbalaba de su nariz.
—¡Nosotras no vestiremos eso sólo para cumplir tus fantasías! —chilló Mina mirando a Mineta con ojos asesinos.
Denki rápidamente se sentó para evitar ser objeto apuñalable. Ánimo Mineta, pensó resignado al ver a su amigo siendo golpeado por un libro que salió volando misteriosamente a su dirección.
Mineta cayó en su pupitre con el alma saliéndole por la boca, decepcionado de que su plan había fallado. Claro que pronto le restaron importancia y siguieron expresando sus sugerencias, pero Midoriya lo miró preocupado.
—Mineta, ¿estás bien? —preguntó.
El enano sólo alzó su pulgar y luego se largó a llorar desconsoladamente.
Midoriya giró su vista encogido de hombros ante la confusión. Sus ojos verdes escanearon el salón que de pronto se había convertido en un ferviente debate de ideas confusas y bochornosas. Todos hablaban al mismo tiempo y le pareció ver a Bakugo intentando explotar la cara de Denki por una idea absurda que aportó. E Iida intentaba apaciguar las cosas con sus palabras motivacionales.
—Se callan ya.
Para Deku no fue sorpresa ver al profesor Aizawa de pie —aun dentro del sacó— con su típica mirada amenazante.
De seguro su ajetreo no le dejaba dormir.
El salón se quedó estático ante el escalofrío e inmediatamente todos fueron —o volaron, literalmente— a sus respectivos lugares.
—Pueden ordenarse sin gritar tanto —dijo Aizawa apoyándose en la pared y sentarse en el suelo para seguir durmiendo.
Iida volvió a preguntar por sus ideas, y Momo las notaba en orden en el pizarrón.
—¿Y si hacemos una obra de teatro? —se preguntó inconscientemente Midoriya al frotarse la barbilla.
—¿Ja? ¿Qué has dicho Deku? —gruñó Bakugo volteándose a él y formando su mano en forma de puño, su mueca fue intimidante para Midoriya que sonrió nervioso.
—Bien, será una obra de teatro. —Aizawa se levantó de sopetón con una extraña sonrisa en su rostro. No les dio buena espina a sus alumnos. Pasó por alto las aportaciones escritas en el pizarrón.
Se alzó el coro de objeciones y replicas. ¡Ninguno había apoyado la idea! Tenía que ser democrático. D-E-M-O-C-R-A-T-I-C-O. ¡El pueblo tenía voz y voto!
Los más reservados, observaron con cierta resignación la mueca de satisfacción del maestro.
—Pero, Aizawa-sensei... —intento hablar Uraraka
Sin embargo, el profesor prácticamente los ignoró tras decir que podían retirarse, simplemente cerró completamente su saco de dormir y rodo por el suelo hasta salir por la puerta.
—¿Por qué vamos a hacer una obra de teatro? —se quejó Denki apoyando su cabeza en su pupitre.
—No puede ser tan malo —opinó Tsuyu, pensativa.
Iida habló desde el escritorio.
—Chicos, esforcémonos al máximo. ¡Es parte de las calificaciones finales! Así que debemos pensar en varias opciones y...
Guardó silencio al ver que se formaron varios grupitos opinando sobre sus propios temas, ignorándolo olímpicamente. Agachó la cabeza y Momo le dio unas palmaditas en la espalda en modo de consuelo.
—¡Será divertido! —exclamó Mina totalmente positiva, su efusividad contagió al resto de la clase, que pronto comenzaron a pensar en cual obra sería la ideal para interpretar.
La clase pasó el resto de la tarde resignándose a participar en una obra de teatro a orden irrefutable del maestro. Y Midoriya tuvo que escapar hacia su habitación para no ser sacrificado por Bakugo.
Aunque bueno, no podría ser tan malo, ¿verdad?
