Disclaimer:
a) Ninguno de los personajes de Miraculous Ladybug me pertencen.
b)Todos los derechos pertenecen a su creador: Thomas Astruc así como a sus empresas productoras.
c) Hago esto sin fines de lucro o ganancia alguna.
d) De Fan para Fans
e) La historia aquí contada es de mi imaginación con un tema para nada original, con trama cliché, diálogos insípidos. Y un humor carente de sentido común.
Notas del autor:
-Quisiera aclarar primero que nada que he tomado a los personajes de Quantics Kids: Melodie, Kid Mime, Sparrow y Mercury. Los nombres serán cambiados a excepción de Melodie.
-Será un Universo Alterno desarrollado en Londres
-El protagonista será Félix canon, usaré la descripción física de como aparece en la tercera temporada (Es decir como copia de Aidren), una pequeña mención a su historia personal canon y no como aparece en el PV de Miraculuos.
-Y será Feligrette porque me gusta la pareja
Capítulo 1:
Lunes, 8:40 am, Lantern of Knowledge Independent School
La escuela Lantern of Knowledge Independent School se caracteriza por ser una gran escuela privada de élite. Admitía por año entre quince y veinte estudiantes en su nuevo grado. Los mismos que solían mantener hasta su graduación, los estudiantes ingresaban a los once años y se graduaban a los dieciocho. Cubriendo nivel secundaria y preparatoria.
Sus terrenos eran amplio, un gran jardín principal seguido de varios más pequeños. Aulas de techo altos con una arquitectura modernista. Se enorgullecían de los mejores planes educativos, tecnología de primer mundo. Cafetería de cinco estrellas. Y las clases personalizadas e impartidas por expertos de cada materia. Incluso el uniforme fue hecho por un gran diseñador. Todo lo que el dinero pudiera comprar.
Ese Lunes en particular los estudiantes abrían paso a Félix Graham de Vanily.
Félix era el típico modelo de estudiante estrella. El mejor promedio, el mejor deportista y además atractivo. Su físico le había dejado una gran lista de corazones rotos. Tal vez la única queja que podrían tener sus compañeros era su actitud. El chico a sus quince años era considerado un rey del hielo. Demasiado serio, capaz de ignorar a todos y todo a su alrededor solamente concentrándose en el libro que estuviera leyendo en ese momento. Y él siempre tenía un buen libro para ignorar a los indeseados.
De alguna forma se había vuelto amigo año atrás de Mathew un chico castaño de ojos azules. Este soñaba en convertirse en un gran mimo. Mientras la pasión de un más joven Félix iba enfocado en la magia, sus aficiones los hicieron amigos. Aun en los términos del propio Félix lo eran. Y un vergonzoso recuerdo de su infancia. Estando juntos desde séptimo año era normal.
Gracias a Matt pudo entablar amistad con otros tres chicos: Melodie, la cual era la única chica del grupo pero no por ello menos imponente o femenina, integrante de la orquesta de la escuela, siendo primera flauta. Jack era un chico relajado que le gustaba la música moderna, más en onda como él decía, su actividad extra escolar era arquería. Y por último pero no menos importante Marlon, cuando se trataba de carreras era el más rápido.
Al llegar a su salón entro directamente a sentarse a su lugar. Un asiento compartido en primera fila junto a Matt. Cualquiera que conociera a Félix sabría que su temple serio intimidaba a todos. Pero el aura asesina que emitía el rubio era mas mortal de lo que acostumbraba. Los otros tres amigos detuvieron la conversación al no obtener mas que un gruñido de parte del recién llegado a su saludo de buenos días.
—Así que— el primero en hablar ante el humor de los mil diablos del rubio fue su mejor amigo —sigues llevándote mal con tu tío Gabriel
El ojiverde entornó los ojos a su persona —solo conseguí uno y ahora estoy … restringido en acceso a su mansión.
Matt quiso reír pero se contuvo. Después de todo quería ser un mimo controlar y manejar sus expresiones era indispensable. Se mordió la lengua para no comentar la locura de plan que era robarle a su tío los anillos familiares pero cuando el rubio se proponía algo no había fuerza que lo detuviera.
—Todos a sus asientos— el profesor entró y eso salvó al ojiazul de tener que tratar de animar a su amigo de la infancia.
Melodie se sentó justo detrás del par de amigos, en la fila de al lado se sentaron Marlon y Jack. Los cuatro estaban intercambiando miradas por la actitud de su amigo Félix. Pensando en como aquello podría tornarse un día difícil.
—Hoy tengo un anuncio que hacer— el maestro carraspeo la garganta para llamar la atención de todos. —Tendremos una estudiante nueva en nuestra clase— era poco habitual tener estudiantes uniéndose a los dos meses que habían iniciado las clases. La escuela era muy estricta en tiempos, horarios y puntualidad. Los estudiantes comenzaron a murmurar especulando sobre la nueva chica.
Felix por su parte los ignoraba a todos, él solo quería iniciar su día y distraerse en las clases. No le prestó atención al nombre cuando el profesor la invitó a pasar.
La recién llegada era una chica de cabello negro con destellos azulados, amarrado en dos coletas bajas. Aun así se notaba que era largo. Un fleco recto. Piel blanca y ojos azules. Vestía el chaleco, camisa blanca y falda negra del uniforme escolar.
Pasó apenada y Félix rodó los ojos por la actitud infantil. Su voz tembló mientras se presentaba y tartamudeo. Ya le estaba molestando las muestras de torpeza y nerviosismo.
—Es linda la nueva y su nombre Bridgette le queda muy bien— murmuró Matt a su amigo quien solo gruño, el ojiazul sabía que era mejor no seguir con el tema.
—Pasa y siéntate con Melodie, Bridgette— indicó el profesor mientras comenzaba a teclear en su computadora y en el pizarrón aparecían las notas de la clase.
Bridgette tomó su mochila asintiendo y fue al asiento vacío junto a Melodie. La rubia le sonrió —Bienvenida, espero que nos llevemos bien.
La pelinegra sonrió animada asintiendo enérgicamente —gracias, mucho gusto— su sonrisa fue de alivio mostrándose mas relajada. Demasiado alegre para el humor del rubio —también espero llevarnos bien— él chico decidió ignorar la platica de chicas. Y enfocarse en su mal humor.
—Vamos amigo, tu semana va a mejorar y encontrarás una forma de salirte con la tuya, como siempre magicien— lo animó Mathew.
Félix sonrió satisfecho con esa declaración. Claro. Después de todo era él, su semana mejoraría, encontraría la forma de hacer méritos y ganar la confianza necesaria de su madre y tío como para terminar de conseguir las joyas de la familia.
===Cuatro meses después===
Cuatro meses le demostraron que aquella idea no fue acertada. Su tío Gabriel estaba demasiado alerta y sobreprotector sin dejarlo acercarse a la mansión. Declarado persona non grata. Pero eso no era lo peor en su lista de cosas que no estaban como querían.
Esa molesta chica Bridgette Cheng, había llegado como un torbellino destrozando sus esfuerzos de ser el mejor en todo. Demasiado irritante y torpe. Eso ante sus ojos, pero no era inútil como lo demostró en todas las clases. A sus amigos les resultaba agradable esa niña siendo un nuevo miembro del grupo. Cosa que no lo tenía feliz.
Lo peor era que ella empezó a actuar extraño en su presencia después de dos meses. La razón era más que obvia, la chica se empeñaba en esperarlo en la puerta tanto a la hora de salida como de entrada, usaba cualquier pretexto para hablar con él sobre cualquier tema. Le invitaba a algunos eventos exclusivos para los dos. Pero él solo asistía cuando se aseguraba que era algo que le interesaba y estaría el grupo completo. Por más que la rechazara la necia no parecía entender el concepto de "no estar interesado"o de "rendirse"
Bridgette no era tan tonta como su cara y actitud podrían haberlo engañado en un inicio. Era enérgica, buena en deportes, tenía una tendencia a participar en clases que él nunca tuvo interés en mostrar, pensó que estaba compensado por ser la chica buena y su única habilidad era física con esa energía desbordante, pero eso fue hasta que vio el desempeño de la pelinegra. Llegó ganando la confianza de los profesores, se adaptó con una gran facilidad.
Para su primer evaluación en la escuela había tomado el segundo puesto justo debajo de él por unas cuantas centésimas. Nunca había sentido antes que alguien pudiera alcanzarlo hasta que ella llegó.
Como cereza en el pastel compartían la misma materia extraescolar: Karate. En solo un mes esa chica se había convertido en el mejor elemento, aclarando mejor, la chica era buena y solo le tomó ese tiempo demostrarlo al grupo. Cuando Félix observaba su técnica se llegó a plantear que no sería tan sencillo aún para él derrotarla en un enfrentamiento. Era difícil saberlo si no había enfrentamiento entre géneros, pero no era tonto y lo sabía.
Esas últimas semanas fueron agotadoras, habían sido las evaluaciones antes de las vacaciones. Se aseguró de estudiar a conciencia para evitar perder su primer puesto. Se sentía de buen humor al pensar que la diferencia de notas sería muy notable en esta ocasión.
El chofer le abrió la puerta, había llegado el momento de la verdad. Con pasos decididos camino hacia la puerta principal. Frunció el entrecejo al verla ahí parada con esa sonrisa.
—Hola Félix— lo saludo con una sonrisa.—¿Cómo estuvo tu fin de semana?
—Como siempre Bridgette— ni siquiera se detuvo o aminoro el paso para que ella lo alcanzará.
—Ya veo— murmuró, apresuró el paso quedando al lado del chico —sabes estaba pensando si no tenías cosas que hacer este fin de semana, como empiezan las vacaciones ya sabes…
—Estaré ocupado— cortó secamente el monólogo de su acompañante
—Oh, ya veo— contrario a lo que esperaba Félix ella sonrió amablemente y continuo caminando a su lado hablando de manera amena sobre una película que miro el día anterior. La chica se detuvo mirando como Félix estaba mirando el tablón de anuncios. Había muchos chicos revisando las notas escolares. —Ya pusieron las calificaciones— se sorprendió un poco acercándose.
—Está es la última semana de clases antes de las vacaciones de invierno, deben ser rápidos por las correcciones y entrega de calificaciones a los padres— explicó sin paciencia amabilidad. Presuroso se acercó dejando a la chica hablando sola, confirme se acercó todos los alumnos se hicieron aun lado.
—Tal vez deberías correr Brid— su amiga Melodie estaba al lado con una sonrisa un tanto enigmática.
—¿Correr?— ladeo la cabeza algo confundida.
—Uh, ya está ahí— Matt se sumó a la conversación mirando a las chicas y saludándolas con un gesto de la cabeza.
Félix giró la cabeza hacia donde estaban los tres, la mirada que lanzó hacia Bridgette hizo que la chica quisiera huir como su amiga le había sugerido. Pasó saliva sintiendo la garganta seca.
—Creo que me adelantare— murmuró la chica temblando ligeramente, para cuando Félix llegó ella ya había desaparecido.
—Esa pequeña...— el rubio siseo molesto.
—Es la primera vez que no estás en el primer puesto, no te desquites con ella—le sugirió su amigo ganado un gruñido por parte del rubio. Desde que habían visto las capacidades de la chica nueva en lo académico les preocupaba que su amigo hubiera tomado eso como un reto personal, más siendo unilateral. Se notaba que las intenciones de la pelinegra hacia su amigo rubio eran solamente románticas.
—El segundo lugar no es tan malo— trato de consolarlo la rubia pero la mirada que llegó como respuesta la hizo suspirar. —Entiendo tu molestia, pero el próximo semestre podrás recuperar tu primer puesto, además solo es la evaluación de estos dos meses, en la evaluación semestral sigues siendo primer lugar
Le tomó un momento caer en cuenta, era una victoria a medias pero tendría que conformarse con eso por ahora. Después podría aplastar a esa niña.
Las clases terminaron, la semana se fue en un suspiro y con este el semestre. Félix había decidido que no se sentaría en sus laureles, que usaría las vacaciones para pulirse a sí mismo. Su plan de ir a París con su madre con excusa de Navidad y conseguir un gran presente para ese día fue truncado por Gabriel Agreste. Habían pasado cuatro meses, ¿Es qué no podía olvidar ese pequeño incidente?
Sus amigos decidieron hacer una pequeña reunión en una cafetería con intercambio de regalos incluido. No le entusiasmaba demasiado, pero en el intercambio tendría que regalar algo a Melodie. Lo cual fue muy sencillo de elegir. El día llegó y ahí estaban todos, incluída la pelinegra. Por alguna razón la chica se comportó neutral con él. Lo cual solo genero mas desconfianza de su parte.
—Una pieza Vanily original— bromeó Melodie al ver el estuche blanco con las letras doradas. Un distintivo de la joyería familiar Vanily. Al abrirlo se quedó sin palabras. En el interior había un delicado collar en oro con un pequeño dije en forma una nota de sol, la nota tenía una pequeña gema en la base. Era un trabajo delicado y elegante. —Es hermoso— la rubia agradeció a su amigo.
—Bien es el turno del regalo de, redoble de tambor por favor— Matt sonrió señalando a Jack, él moreno uso los dedos para hacer redoble sobre la mesa.—Félix— la sonrisa de Matt le dio un extraño presentimiento.
Bridgette se removió inquieta en su asiento ante la mirada de todos los presentes. Se sonrojo sacando un estuche —Feliz Navidad, Félix— extendió la caja.
Félix tomó el obsequio. La caja de madera era sencilla, de un color caoba oscuro, un grabado en las esquinas en color dorado. Un trabajo hecho a mano que podía reconocer. Al abrirlo encontró cuatro aros de metal. Arqueó una ceja, eran aros para trucos de magia, levantó la mirada hasta encontrarse con el rostro de Matt. Su amigo tenía una sonrisa que lo delataba, conocía el sello de la tienda de donde había comprado la chica el estuche. Una tienda que solo Matt pudo haberle sugerido, una donde compraba sus trucos antes de...
—¿Félix?—la voz nerviosa de Bridgette lo hizo regresar al presente.
—Gracias Bridgette— su tono fue sin emoción alguna cerrando la caja y dejándola a un lado.
Después de un incómodo segundo de silencio, los intercambios siguieron, las bromas y juegos. Félix fue el primero en retirarse de la reunión. El regalo terminó en la basura donde había sido su primer idea colocarlo. En su lugar lo puso en un lugar del librero de su habitación. Era un buen kit de mago, no tenía que tirarlo por ser de ella.
Los días pasaron rápidamente, igual que las fiestas. El rubio tenía planeado un semestre impecable, donde nada especialmente nadie podría opacarlo. Él ya había tomado esa determinación.
Al bajar del vehículo le extrañó no ver a su acosadora. Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su rostro. Ese semestre empezaba bien, aunque podría ser porque llegó un poco más temprano de lo usual, estaba entusiasmado con llegar a clases que no reparó en ese detalle antes. Llegó hasta el salón de clases y se detuvo en el marco de la puerta mirando a Bridgette sentada en su lugar con la mirada baja, luciendo cohibida. No fue el único entusiasta de llegar antes el primer día, su sonrisa se borró con ese descubrimiento. Pero no dejaría que su primer día de clases empezara mal.
La chica al ver a Félix no parecía muy animada. —B-buenos días— saludo tímida al verlo.
—Buenos días— respondió secamente al saludo. Pero la reacción de la chica lo descolocó.
El rostro de Bridgette se iluminó completamente, una gran sonrisa adorno su rostro. Félix ahogó un gruñido de molestia en su garganta por la sobrerreacción de la chica, solo habían sido unas semanas sin verse. Aún faltaban unos minutos para iniciar la primera clase así que decidió leer. Trató de ignorarla pero tras unos minutos su paciencia se había agotado. Levantó la vista del libro para toparse con el rostro de Bridgette demasiado cerca para su gusto. El rostro de la chica estaba prácticamente pegado a la tapa del libro.
—¿Qué?— preguntó exasperado mirándola seriamente.
—Oh, no nada… solo— acercó el dedo índice y tocó la frente del chico. Antes de que Félix hiciera algo ella ahogó un grito de felicidad cubriéndose la boca ambas manos. Definitivamente iba a ahorcarla por eso, solo habían sido unos días sin verse.
—Hola, ¿qué pasa amigo?— preguntó Matt al llegar.
Félix ignoró a la chica no sin antes haberle lanzando una mirada de advertencia.—Nada— masculló de mala gana Felix volviendo a leer. —Buenos días.
—Buenos días— respondió sentándose a su lado. Sonrió cuando lo vio regresar al libro, su amigo definitivamente era único.
Para el rubio los minutos siguientes parecieron normales. Sus amigos llegaron, comentaron sobre su fin de semana. Todos felices de verse después de algunos días lejos. Bridgette por su parte estaba sentada en su lugar sin participar en la conversación grupal, él podía sentir la mirada de la chica talandrole la nuca pero se rehusó a prestarle atención.
El último en llegar fue Jack y la forma en que lo hizo fue inquietante. Se detuvo en el marco de la puerta respirando agitado, se acercó a la mesa donde estaban conversando. Le ltaba el aire.
—Jack, ¿Qué pasa?— Melanie se acercó para ver que todo estuviera bien.
—Chicos— negó con la cabeza — es Bridgette— tomó aire mirándolos con un rostro sombrío —cuando venía a la escuela vi un accidente— tragó grueso mirándolos. —Estoy seguro que era el auto de Bridgette
La noticia cayó al grupo como un balde agua fría, dejando a todos contrariados —la ambulancia ya se había marchado pero era su auto, tenemos...
Félix no estaba escuchando a sus amigos preocupados, ni las intenciones de llamar a la familia de Bridgette o los planes para asegurarse de saber que pasó. Él ya sabía que había pasado con ella en ese accidente, palideció pensando. Su mirada se clavó en la chica de forma acusatoria.
Ella lo miró con vergüenza, la chica se colocó de pie con la clara intención de acercarse y hablarle. Pero uno de los compañeros cruzó el pasillo atravesando a la chica volviéndola por un momento solo una nube de vapor sin forma. —No me siento bien— dicho eso salió con prisa del salón de clases. Rápidamente llegó al baño donde se encerró y maldijo en voz baja.
