El diario de Linka K Loud
Capítulo 1 Urusai
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Si tuviera que describir mi vida de una manera, seria extraña, no creo que pueda ser de otra manera teniendo una familia tan numerosa como la mía, originalmente mis padres querían tener un niño y una niña, con un tercer hijo a la elección de la suerte, pero el hecho de que terminaron con diez varones y una niña demuestra solo que no tuvieron suficiente autocontrol. Probablemente se preguntaran, ¿Diez niños varones? ¿Es eso posible? Hasta yo lo cuestiono a veces.
Según el médico, sí, es totalmente posible, aunque altamente improbable, así que señoritas no lo intenten en casa, a menos que esten casadas, en ese caso, adelante chicas. En fin, esos niños son conocidos como, y ordenados de mayor a menor: Loki, Loni, Luke, Lane, Lynn, Lars, Leif, Lexx y León. Podría detenerme y explicar cómo cada de uno es encantador y agradable, a su… Manera. Pero eso sería redundante, todo el mundo en el nuevo Tokio las conoce.
Y sí, escucharon bien, las conoce como !LAS MÁS GRANDES DEFENSORAS DE LA REGIÓN DE KANTO !
Nada especial, ni de qué presumir, claro está. Es un trabajo, como cualquier otro, igual de respetable, excepto que es !ABSOLUTAMENTE! genial e increíble.
Oh por supuesto, seguramente se estarán preguntando, ¿Y la chica? Bueno, obviamente si hace un momento les hablé de mis hermanos, supongo que es sencillo conectar los puntos… ¡Pues yo! Claramente, ¿Quién más? Linka Katsumi Loud.
!LA GRAN Y PODEROSA!
!RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!
-— No… Estaba teniendo ese sueño de nuevo. —dije molesta con el despertador por arruinarlo justo en el mejor momento-—¿Seis y media?! ¡Voy a llegar tarde!— Grité llevando mis manos a la cabeza y dando un salto mientras corría de uno a otro lado de la habitación—¡Baño!
Tome mi bata, mi shampoo personal y mascarilla de gas antes de abrir la puerta de mi habitación, por supuesto, tenía que estar el pasillo tan apestoso como siempre. Casi parecía que un gas verde mortal inundaba el ambiente, así que me puse mi mascarilla lo más rápido que pude.
—¿Cómo puede ser que alguien soporte este hedor? —Me preunte a mi misma sin poder entender la insensibilidad en el ambiente.
—Mhhhhhh, nada como amanecer con este admirable olor a Loud—.Dijo uno de mis hermanos menores, Leif-Oh hola Linka, ¿Tan temprano preparándote para la escuela?
—¡Las clases inician en media hora!—Grité molesta-—Y hay que ducharnos, poner nuestros uniformes, desayunar y si tenemos suerte correr hasta la primaria.
—Bah, siempre damatrizas todo.—Dijó Leif aspirando el olor de un pañal sucio tirado a medio pasillos.—Hay veces en la vida que debes simplemente tomar las pequeñas cosas y detenerte a admirarlas.
—¡¿Por qué estoy perdiendo el tiempo?! —Me grite más a mi misma, levantando ambas manos y corriendo hacia el fondo del corredor, ignorando al resto de mis recién despertados hermanos y cerrando la puerta detrás de mí..
—¿Qué le sucede ahora a la niña?— Preguntó seguramente mi hermano Lynn mientras yo me desvestía y Leif le contestaba su pregunta —¿Escuela? ¿El sábado?
-—¡¿SÁBADO?! —Cuestione en voz alta desde la ducha. Podía sentir cómo mis mejillas se enrojecían al percatarme de mi error.
-— !Duuuuuh!—Se escuchó desde el corredor del segundo piso varias voces masculinas.
Después de aquel vergonzoso incidente, en el que mis hermanos no perdieron oportunidad de reírse, continúe con el baño. Termine utilizando mi usual blusa naranja y falda azul marino con unas mallas largas. Me gustaban las faldas, eran bastante más cómodas que los jeans o shorts de la clase de educación física, y definitivamente me daban el aire de señorita que esta casa claramente necesitaba. Era una sorpresa que nuestros vecinos no nos hubieran reportado varias veces a la policía por el mal olor, los ruidos violentos y alaridos de súplica constantes.
—¿Qué habrá para desayunar? —Pregunté a mis hermanos bajando las escaleras, encontrándó frente al televisor a la mayoría, viendo las caricaturas matutinas del sábado.
—Un poco de literalmente lo primero que encuentres, con un toque de ve y sírvete tu misma, mademoiselle.-—Me ofreció mi hermano mayor Loki, su rostro relajado distaba mucho del de un hermano mayor convencional, en lugar de un primogénito.
-—Como sea.-—Dije lanzando mi cabellera hacia atrás claramente ofendida, nadie lo notó, claro que no lo harían —¿Ya le dieron de desayunar a Leon?
—Está en su habitación.-—Respondió Luke mientras afinaba su guitarra.
-—¿Solo?-—Cuestione indignada,, de nuevo fui ignorada por ellos.
—No veo nada mal en eso, tiene dos años y medio, es la edad promedio para que puedan comenzar a independizarse. —contestó Levy levantado la ceja claramente ofendido por mi interés.
-—¡Pero es su hermano!
Todos ignoraron esa última frase, claro que lo harían, incluso el gruñido que le sigue ya es casual. Desde que el bebé había nacido nuestra vida en la casa Loud ha sido muy distinta, sin mamá todo se ha vuelto mucho más masculino, sin que se pudiese evitar aquel resultado. Mis hermanos eran capaces de apilar pilas enteras de ropa sucia hasta que el piso inferior esté tan lleno de ropa que no quede de otra que lavar toda la ropa a la vez, ya ha pasado… ¡Tres veces! Una de esas juraría haber visto un animal en el suelo.
Mamá enserio nos hacía falta, sobre todo a mi y a papá, ella era una mujer como ninguna otra, y todos dicen eso de sus madres, pero es cierto, cuando ella estaba aquí Leif se bañaba todos los días, Loki no se la pasaba todo el día en el celular y Luke no subía el ruido de la música en plena madrugada. Juro por todos los santos que parece querer despertar a todos en Kanto.
Subí las escaleras, esperando no tropezar con los carritos de juguetes tirados, o evitar pisar una pieza de lego, la última vez que pasó casi me desmayo del dolor, el cómo ese plástico se incrusta en el talón de alguien es de las peores experiencias posibles.
-—Leon, buenos días.-—Me le acerqué a mi hermanito encerrado en su habitación a la vez que tomaba un pequeño tazón con algo de natto que había conseguido hacer.
—Huho his Winka.-—Me saludó León, apenas formando palabras semi entendibles a la vez que movía su manita aceleradamente-—¡Comida!
-—Sí Leon, comida. —Dije dándole unos palillos y dejando que él comiera por su cuenta —¿No estás emocionado?
—¿Eh?
—Vamos ir a la inauguración del nuevo centro comercial bobito, —Le dije emocionada —El viejo me gusta, no me malinterpretes, pero un poco más de variedad no me vendría mal, ¿Sabes? —Comencé a reflexionar mientras él dejaba de lado los palillos e intentaba comer directamente con la mano.
El Segundo piso seguía en estado deplorable y probablemente yo era la única que iba a mover un dedo para limpiar. Veo a Leon, sabiendo que es dañino para un bebe. Me aseguraró de que no se encuentre tan mal.
...
Un par de horas después nos encontrábamos todos entre la multitud de Kanto, a las afueras de la zona residencial, cerca del lago Madoka, los terrenos, antes boscosos, resultaron ser bastante buenos para la edificación, mi amiga Rastyku era la hija del arquitecto encargado y mi familia y yo nos encontrábamos en primera fila, yo llevaba a Leon entre mis brazos para que viera algo, el único que faltaba era papá, pero él estaba durmiendo después de su turno de treinta y seis horas en la empresa Nermol.
Inició la cuenta regresiva y con eso la emoción, faltaban solo diez segundos para que cortaran la línea roja con las tijeras de oro. Seis segundos a la vez que el representante del distrito sonreía a una última foto y daba la vuelta a la multitud com las tijeras gigantes. tres segundos cuando el cielo comenzó a perder su luminosidad paulatinamente.
Un segundo…
Hubo gritos de emoción a la redonda, todos los que estábamos ahí queríamos ya entrar, así que con toda la emoción hicimos una fila ordenada para entrar dependiendo de nuestras posiciones en la ceremonia de inauguración.
Cuando entramos al centro comercial, mis hermanos admiraron a todas direcciones, esperanzados de ver la primera tienda de videojuegos, deportes, celulares, terror, etc. Casi fue obligado que nos separamos corriendo.
Yo entré a una tienda de ropa porque me hacía falta una nueva falda para el colegio, los descuentos eran abrumadores, ochenta por ciento en una falda totalmente nueva y de calidad, no tuve que pensarlo dos veces. Salí bastante satisfecha…. Aunque noté que no era la única, prácticamente todo eran sonrisas en el centro comercial… Y eso se me hizo raro.
Digo, no estoy en contra de que la gente sea feliz, pero los rostros de la mayoría no parecían una felicidad natural, con los ojos bien abiertos y unas sonrisas de lado a lado que tensaban el rostro y contraian los músculos… Oh no puede ser, me emocioné demasiado al encontrar una tienda de mangas, tanto que ni cuenta me di que lancé un grito de alegría y León pareció asustarse en mi pecho, pero lo ignoré por entrar y comprar unos shoujos.
Compré cuatro, bastante baratos, apenas unos cuantos yenes cuando en cualquier otro lugar hubiera sido el doble o triple… Sin embargo salí y me encontré con una tienda de tintes para el cabello, siempre me pregunté si el rosa iría bien con el blanco….
Y al acabar justo en frente mía había una tienda de maquillaje, no necesitaba más después de todo tenía el de mamá… Pero ¿Qué estaba diciendo? Por supuesto que necesito más maquillaje y también ropa deportiva, nunca se sabe cuando se necesite. Y además unos zapatos nuevos, lo míos me van bien, pero eventualmente los necesitaré.
León no estaba llorando, claro que no, yo estaba comenzando a alucinar, ¿Y cómo no hacerlo con estas ofertas? ¿Una waflera? ¡SIEMPRE ES MEJOR TENER DOS EN CASA! !ADEMÁS DE LOS PELUCHES PARA NIÑOS!
Yo tenía que comprar…
—Winka.
Algo más, antes de que las ofertas terminasen y el frenesí de pasos se convirtiera en solo un centro comercial más, aburridos, simples, pero este no, cada esquina era una aventura justo a mi medida.
—¡Winka!
Entonces abrí los ojos, el grito de León, además de sus múltiples golpes en mi barbilla me permitieron volver a percibir mi alrededor. León lloraba en mis brazos, los cuales estaban vacíos, aunque minutos antes podría haber jurado que tenía tantas bolsas de diversas tiendas.
Aunque eso no fue lo más sorprendente, sino el hecho de que me encontraba al lado de una fuente, con un montón de personas sonriendo a mi alrededor, de vez en cuando una movía los brazos intentando alcanzar algo delante de ellos que nunca llegaba. León lloraba en mi pecho mientras intentaba alcanzar su pañalera, tal vez para comer algo, me hubiera impactado menos, de no ser porque afuera era claramente de noche, ¿Cuánto tiempo había estado comprando… cosas? ¿Podía siquiera pensar en lo que había comprado?
Mi cabeza dolía demasiado, así que me detuve en intentar pensar, le di su biberón a Leon y comencé a caminar de manera que no chocamos contra los cuerpos de todas esas personas quietas, por algún motivo sentía que no debía despertarlas.
Al llegar a unas escaleras vacías finalmente me pude sentar, confirmando mis sospechas con un mar de cabezas frente mía. Todos aquellos hombres, mujeres y niños, atrapados en ese estado sonriente y bobalicón. ¿Por qué? ¿De qué me había perdido yo para no enterarme lo que todos estaban haciendo? Leon tomó su biberón, mirando con desconfianza a la gente frente a nosotros.
-—Lo sé amiguito, pero es de noche, tendremos que quedarnos aquí y esperar lo mejor. —Dije acostándome a su lado, tapando su vista a todos esos maniquís humanos, ahora solo podía verme a mí.
…
(La página tiene manchas, sí, tienes razón, tal vez de llanto, pero aún no revela su secreto, ten paciencia amiga mía)
….
Eso fue suficiente para que Leon se durmiera, yo por mi parte me quedé viendo sus facciones mientras esperaba alguna especie de rescate, tal vez a que el reto que estuvieran haciendo todas esas personas terminara, o que llegaran los bomberos y policías, ellos siempre evitaban que las cosas malas pasasen. ¿Siquiera era un reto? Las personas no parecían personas.
Parecieron horas enteras, en las cuales me tuve que aguantar el hambre, pero nunca me quedé dormida, aunque cada que cabeceaba podía sentirlo, ese impulso de compra invadiendome otra vez. Abría los ojos y ahí estaba Leon sollozando, no necesitaba comprar, necesitaba ponerlo a salvo a él y mis otros hermanos.
Finalmente, cuando ya debía faltar apenas un par de horas para el amanecer, pasó algo radicalmente distinto al resto de aquella extraña velada:
—Ella estaba aquí hace unas horas, te lo juro.-—Dijo una voz desconocida para mi, estridente y aguda, aunque intentaba dar pena, sonaba burlona, casi como si su manera natural de hablar fuera así.
Eso de por sí me hubiera quedado grabado por si solo, estoy segura, pero hubo algo más, algo que durante los siguientes años se volvió una constante en mi vida.
—Muy mal Klot.
Dije…
…
¿Yo?
…
No, claro que no, mis labios no se habían movido, ¿Entonces por qué el sonido de mi voz se escuchaba a la distancia? ¿Quién podía ser esa chica?
-—Lo siento mucho, debí haberme confundido, sí, dame otra oportunidad, solo otra oportunidad.-—Y comenzó a llorar, si dependiera de mí, yo diría que se debió de haber tirado a los pies de aquella chica que compartía voz conmigo.
-—No me vuelvas a fallar Klot, hoy es el día en el que ella habrá condenado a toda la humanidad en sus deseos egoístas, una vez que ella obtenga el Urusai, las diez doncellas nacerán y ambas sabemos como terminará todo.
Dije yo otra vez, esta vez hice una prueba cubriéndome la boca con una mano, y efectivamente la voz seguía sonando a la distancia con la misma fuerza. Aquellas dos estaban hablando de algo raro, pero tenía un extraño presentimiento en el cual podía afirmar que hablaban de mí. Pero decían cosas que no podía entender, aunque algo me llamó mucho la atención.
Urusai, la forma japonesa de decir Loud, muchas maestras de este país habían intentando llamarme por ese nombre, por ese tonto orgullo japonés, en el cual todo lo debemos trasladar a nuestro lenguaje, en lugar de usar la palabra de origen, en caso de que venga de otro país. De esa manera, en la escuela, muchas maestras, o niñas, me decían Urusai, en lugar de mi verdadero apellido. Y por más que me molestara, daba igual, no puedes ganar contra un sistema de normas sociales que datan desde hace siglos.
La mencionada Klot asintió efusivamente diciendo "Sí, sí, tienes razón" mientras se debía de estar moviendo de un lado a otro, yo sabía perfectamente por qué, me estaba buscando. Pero no era demasiado tarde para mí, al menos ya sabía que dos chicas, una con mi voz,, intentaban encontrarme por algún motivo que desconocía.
Desperté a mi hermanito despacio, si se ponía a llorar iba a arruinar toda la entrada, pero para nuestra suerte él despertó, vio mi rostro y sonrió. Yo volví a ponerlo en el arnés en mi pecho y juntos subimos las escaleras, al menos era seguro que esa niña, fuera quien fuera, no podría estar viendo dos pisos a la vez.
Nuevamente intenté no chocar contra ninguna de las estatuas, mientras en la parte baja escuchaba a esa tal Klot yendo de uno a otro lado, buscando desesperada por mi, un solo error y me encantaría, por algún motivo eso me daba miedo, ¿Por qué?
Llegué hasta unas escaleras eléctricas a cien metros de las puertas de entrada, había una gran cantidad de personas ahí, iba a ser imposible pasar por ahí sin al menos chocar con tantas personas maniquís. Fue entonces que algo se encendió en mi cerebro, mis tontos hermanos deberían seguir adentro, igual que toda esta gente congelada.
Por un lado quería irme, por el otro estaba claro que si no me encontraban iban a intentar algo con ellos, así que decidí volver hacia atrás.
Una simple decisión como esa puede cambiar tu vida para siempre. Volver por mis seres queridos, y solo por ellos. Si en aquel momento hubiera entendido todo lo que avecinaba, no hubiera cambiado nada, ni un solo segundo.
Años después me enteré, que justo aquella noche hubo una alineación de planetas que solo ocurre cada cinco o seis siglos. Que justamente yo estaba debajo de una cristalera que podía potenciar y dividir el efecto, y claro está, todo lo que conllevaba estar en ese lugar específico en esa hora específica.
Lo recuerdo incluso mejor que el resto de mi vida, fueron apenas unos segundos, pero quedaron marcados en mi memoria como durante un segundo sentí frío en mi espalda, justo antes de que una luz naranja apareciera en el cielo y sin que me diera cuenta me había cubierto a mí, y solo a mi. Comencé a flotar levemente mientras León pataleaba por miedo, yo solo podía quedarme quieta mientras me elevaba más y más, hasta que finalmente sentí mi ropa desaparecer en burbujas naranjas. Afortunadamente esas burbujas no tardaron en volver a construirme un traje de baño de una sola pieza. Intenté abrir los ojos, pero me moví erráticamente, a un ritmo acelerado, como si mi cuerpo fuera controlado por alguien más. Sentí primero mis brazos extendidos a la vez que una falda ligera se generaba y obtenía un chaleco por encima del traje de baño. Sentí mi cuello siendo apretado por una especie de moño. Después de que todo eso pasara sentí que mis talones chocaban y generaban una suerte de zapatillas ajustadas y mientras se generaban de a poco unas medias que llegaron hasta mis rodillas.
Finalmente pude abrir los ojos, pero por algún motivo decidí ver hacia mi mano, la cual estaba generando un guante rosado y tomaba entre mis manos uno de los rayos que se parecían estar generando alrededor de mi cuerpo, al tomarlo pude sentir que tenía una superficie fría, se volvió entonces de madera y toda la energía se concentró en un cristal naranja que tenía dos alas blancas. Pase esa especie de varita por mi rostro, después cerré mis puños y sosteniendo la varita enfrente apunte hacia la nada a la vez que lanzaba un grito de guerra.
Insospechadamente salieron nueve gritos de batalla iguales desde distintos puntos del centro comercial. En el techo distintas luces de colores se juntaron y formaron una gran luz blanca, el rayo que salía de mi cuerpo era naranja, el más cercano a mí era rosado, había otro rojo y uno morado; el resto no podía verlos con total claridad debido a que era difícil ver hacia esa luz blanca la cual desapareció de vuelta al infinito espacio.
Todo en tan solo cinco segundos, los más largos de mi vida.
Cuando todo terminó la oscuridad de la noche volvió a gobernar y pude escuchar varios gritos asustados. Aunque lo primero que pensé fue en mi hermano León, el cual se encontraba en el suelo del centro comercial, aparentemente cuando mis ropas se deshicieron también lo hicieron las suyas. Lo intenté tomar entre mis brazos pero él se asustó.
Volteé de uno a otro lado sin entender qué pasaba, y entonces me ví en el espejo de una tienda, mi apariencia física era la misma, mi cabello blanco, mis ojos del mismo color, mis pecas en las mejillas y mis dos dientes salidos, así como estatura y compostura. Pero fuera de eso, !TODO! era diferente, estaba usando una extraña especie de falda y chaleco naranja encima de un leotardo rosado, los guantes y medias eran del mismo tono de rosado. Así como también el moño que había sentido antes, era de un color rojo , exactamente idéntico a uno que me recogía mi cabello (Antes suelto). Además de eso sujetaba una especie de varita mágica que lanzaba chispas mientras la movía.
Eso al menos en lo físico, porque, y sin saber cómo, estaba flotando mientras un aura naranja me rodeaba. Sí, estaba vestida de manera extraña, y definitivamente flotar no era algo normal, pero Leon debía de poder reconocerme, intenté hablarle:
-—Leon, ¿Qué pasa hermanito? —Pregunte mientras veía
-—¡WINKAAAA! ¡¿ONDE ETA WINKA?!
-—¿Qué?—Me quedé de piedra—Soy yo… Leon.
-—¡WIIIIIIIINKAAAAA!— Gritó tan fuerte mi hermanito que no me sorprende lo que pasó a continuación.
—¡Martirio! —Gritó la voz de la bruja a mi espalda al mismo tiempo que yo comenzaba a sentir un gran dolor en mi cuerpo -—¡Esta vez no la dejaré escapar señorita!
— !AHHH! —-Me retorcí tanto que sin darme cuenta estaba flotando alejándome cada vez más de mi hermano —No…-intenté quejarme para acercarme, pero entonces caí cual plomo hacia una fuente.
—¿Ya tiene el Urusai? Bueno, lo acaba de obtener, aún no es muy tarde…- —La pude escuchar mientras me hundía en el agua y era incapaz de levantarme, aun si la superficie estaba tan cerca de mí -—¡Puedo terminar todo esto aquí mismo!
Entonces sentí el dolor nuevamente invadiendo mi ser, todo el aire en mis pulmones fue expulsado y vi varias burbujas saliendo de mi boca, eso no debía ser bueno, tenía que hacer algo para salvarme o moriría, de alguna manera sabía eso. Apreté con fuerza mis puños, pude ver un destello naranja, no sabiendo cómo eso ayudaría, agité casi por acto reflejo la varita mientras el cristal seguí brillando y eso provocó que el dolor desapareciera.
Con mi respiración a punto de rendirse en contra del agua me levanté del suelo de la fuente y respire aire agitando la cabeza de un lado a otro, sentí agua en la nariz, por lo que inmediatamente escupí algo más de esa agua.
-—¡¿Ya sabe usted usar la magia?! —Me dijo esa niña…
Era afroamericana,, tenía un afro que cubría gran parte de su cabeza, además de unos lentes grandes de botella que remarcaban sus rasgos, usaba un vestido negro largo y agitaba de manera desesperada su varita, de uno a otro lado con gran velocidad.
Sus acciones eran tan erráticas, podía ver el nerviosismo en cada uno de sus movimientos como si algo estuviera saliendo mal.
-—¿La magia Urusai? —Pregunté confundida.
-—¡ES IMPOSIBLE QUE SEPA USTED ESO SEÑORITA LOUD!- —Gritó esa niña asustada.
-—Tranquila… ¿Klot? ¿Ese es tu nombre? —Dije mientras apartaba mi cabello mojado de mi frente e intentaba salir de la fuente sin perder contacto visual —¿Por qué no hablamos todo esto?
-—¡No hay nada de qué hablar señorita! -—Me gritó molesta con furia mientras me seguía apuntando con esa varita mágica, era bastante simple, apenas un palo negro de madera, nada decoroso como la mía, no pude evitar sentir que si supiera de magia le pudiera ganar fácilmente- —¡Si mi padre me viera estaría orgulloso!
—¿Tu padre?- —Pregunté sin entender —Klot, creo que te estás equivocando yo no conozco ningún ne…—iba a hablar, pero afortunadamente me calló, la palabra que iba a decir en ese entonces es una que no me atrevería a decir a día de hoy.
-—¡CALLA! —Gritó esa pequeña bruja agitando su varita y mandando una barrera de fuego hacia mi.
Ví la varita brillar, casi dejándome guiar por aquella luz di media vuelta, me di cuenta del agua de la frente, y pensé en que tal vez esta podía hacerme una burbuja donde... No me dio tiempo para imaginar lo que quería cuando la varita brillo de naranja y un montón de agua me rodeó, causando que el fuego diera en el blanco y yo estuviera nuevamente atrapada bajo el agua.
Pero Klot no paró ahí, siguió atacando una y otra vez, mientras yo intentaba aguantar la respiración, cuando me di cuenta que no podría aguantar más decidí una jugada arriesgada. Me imaginé a la bola de agua estrellándose contra Klot, el brillo naranja volvió y tanto bola como yo salimos disparados hacia la chica, la cual intentó contrarrestar inútilmente con más fuego.
Pude verla a los ojos justo antes de chocar, ella tenía los ojos grandes y brillosos, parecía a punto de llorar a la vez que cerraba los ojos y se cubría con su mano libre. Sentí pena por ella durante una milésima de segundo antes de golpearla directamente con mi bola gigante de agua.
Una vez impactó el agua se esparció por todos lados, quedando yo encima de Klot y poniendo mis rodillas en sus hombros. Estaba atrapada y no había nada que ella pudiese hacer inconsciente, comencé a escuchar muchas voces a mi alrededor, la gente alrededor del centro comercial estaba comenzando a descongelarse, y todos debían de estar bastante confundidos… ¡La ayuda estaba en camino! Podía verdaderamente ganar y…
—¡Repulso! —Escuche mi propia voz a mi espalda.
Salí volando un metro en el aire hasta aterrizar de golpe al lado de Klot, mi espalda chocó contra el piso de cerámica y luego mi cabeza se agitó, causando que mi visión se pusiera negra y cayera cansada aunque pude escuchar un poco más:
-—Lo intentamos amiga.-—volví a hablar yo al lado de Klot-—No podemos acabarla, solo tengo la magia necesaria para volver a nuestro tiempo…
Y todo se volvió negro.
-—¿Linka? ¿Linka?-—Se me acercó una linda muchacha rubia con unos grandes lentes de sol y cabello corto y….
Trade unos momentos en darme cuenta, pero aunque tenía maquillaje en todo su rostro, esa no era una muchacha, era mi hermano Loni, con sus lentes de sol siempre subidos y un chaleco similar al mío, pero de color verde acuoso, así como guantes blancos. Me ayudó a sentarme y entonces me di cuenta que él llevaba falda.
De hecho, ya sentada pude ver a mi alrededor, se encontraban todos mis hermanos, con sus rostros rojos como tomates, a mi alrededor. Todos llevaban un chaleco de un color distinto, que combinaba con sus faldas, además de que todos tenían sus guantes y medias hasta las rodillas del mismo color blanco. Pude apreciar que mi hermano Levi el científico tenía sus ropas de un verde fuerte, mi hermano Lexx de color rosa, y así hasta llegar a mi hermano mayor Loki, que usaba un chaleco y falda celestes, además de cargar a Leon, el cual era el único normal, aunque este se encontraba asustado y llorando.
No pude evitar lanzar una carcajada, la parte irónica es que así lucían méjor parecidos que con sus ropas normales.
—¿Estás bien?-—Preguntaron todos acercándose y tratando de sanar mis heridas.
-—Estoy bien chicos, enserio…-—Dije mientras intentaba quitarmelos de encima.
-—Hey, bombones.-—Escuché a la distancia—Van a aplastar a la niña.
-—¡¿Bombones?!-—Aparentemente eso había herido el ego de mi hermano Lynn, el cual se puso cara a cara al sujeto-—¡Repitelo a mi frente imbécil!
-—Para una niña tan bonita ese lenguaje no es apro…—Intentó decir el señor antes de que mi hermano le diera una patada en la entrepierna, provocando que no pudiera hablar.
-—!NO SOY UNA CHICA!-—Gritó entonces al montón de personas que nos estaban rodeando y que mis hermanos mantenían a raya-Tenemos que irnos, ¿No lo creen?
—Si Luke me ayuda juntos podemos llevarla.—Sugirió Loni subiendo mi brazo sobre su hombro-Por cierto Linka, ¿Por qué como que tus guantes son de color rosado?
Todos voltearon a verme, fue Loki el que respondió:
-—Por qué es la líder.
Inmediatamente se llevó ambas manos a la boca, intentando corregirse, pero era demasiado tarde. De alguna manera nadie se atrevió a corregirlo, solo me miraron a mi y me llevaron de los hombros hasta salir del centro comercial, donde comenzamos a flotar todos sin darnos cuenta y alejarnos a toda velocidad de la gente del centro comercial mientras el amanecer aparecía a nuestras espaldas y León lloraba sin parar gritando por buscarme.
Tiempo después me enteré que cuando usamos la magia Urusai, nuestros rostros quedan protegidos de manera que nadie pudiera verlos. Y que mis hermanos eran vistos como chicas y sobre todo la identidad de la otra yo que logró derrotarme, aunque la psicóloga dijo que contara todo cronológicamente, así que debo continuar con aquella otrta historia...
...
(Página 10 y nada, tal vez si saltamos algunas encontremos su punto débil Klot) .
CONTINUARÁ...
