Observa y es el mismo cielo.
Hoy está solo, camino a casa.
Caminar una y otra vez por las mismas calles ya ha perdido su magia.
Ash observa, todo sigue igual, como siempre.
La acacias nunca se marchitan.
La lluvia siempre moja el mismo trozo tierra.
Porque observa y es el mismo cielo.
Y hoy está solo, camino a casa.
Convertirse en un entrenador reconocido era, desde luego, algo que buscaba, pero no quería mentirse, ya estaba cansado de pasarse los días esperando a nuevos entrenadores.
La misma gente le saluda, le preguntan otra vez sobre su equipo, le piden nuevamente combatir. Ash sonríe, pero está cansado, necesita algo nuevo. Quiere llegar a casa y dormir, que amanezca y despertar en otro lugar.
Lejos muy lejos.
Pero
Dobla la acostumbrada esquina, pisa el pavimento que hoy huele a lluvia.
Y
Levanta los ojos, y la ve a ella.
Ella.
La calle gris con pocos árboles enmarcan a una chica sonriente, saludándolo desde su ventana.
Y es un aire distinto
Porque Serena hoy luce un listón negro en el cabello y sus ojos brillan como cada vez que lo ve llegar.
Y es un aire distinto
Porque Serena se aparta de la ventana, aparece frente a él como un torbellino y se lanza a abrazarlo. Ash la atrapa entre sus brazos y es difícil no sonreír con ese gesto. Su diminuto "te extrañé" le hace sentir que ha deseado regresar desde que se marchó. Serena besa sus labios antes de envolverlo en sus brazos por segunda vez.
Y es un aire distinto
Porque
Cuando la ve ahí, entre sus brazos, no se arrepiente de haberse quedado en ese lugar. Susurra un "estoy en casa" a centímetros de su rostro. Ella se sonroja y sonríe mientras entrelaza sus dedos y lo lleva al interior de su hogar.
Antes de entrar, observa y es el mismo cielo.
Pero hoy no está solo, está en casa.
Comparte con ella, las mismas cosas.
Y todo lo que puede desear tiene cabello miel y ojos zafiro.
(Siempre, siempre, siempre...)
Repite en sus labios.
Y es todo
Es absolutamente todo.
