Una profecía no escuchada, una mentira dicha, un corazón herido y una marioneta que ahora controla al titiritero.
Harry Potter, antes de entrar a la comunidad mágica se entera de la verdad, los recuerdos de su primer año de vida lo llevan a buscarla y no esta precisamente contento.
El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca...,
Nacido de los que lo han desafiado tres veces,
vendrá al mundo al concluir el séptimo mes...
Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce...
Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida...
El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes...
Si, Harry no estaba convencido, tal vez porque él nunca había creído en profecías pero ¿cuál es aquella que desconoce?
Nacido al morir el séptimo mes, bendecido como los hijos de la luna y cuidado como los hijos de la noche, dañado por quienes lo tendrían que amar y esperando por un destino que nunca existió.
Escuchen todos la magia a hablado, cuando el bendecido por la luna descubra la verdad ella brillara en cada rincón, aquellos que traicionaron a su madre sufrirán en las manos de su vieja amiga y aquellos que todavía la respetan se alzaran.
Vengan sus hijos, pues la magia va más allá de lo que se puede ver, ella será el juez y su hijo el verdugo.
¡Teman! al dañar al ángel solo obtendrán dolor, los dioses han escogido un bando y la guerra esta por empezar.
Celebren al repararlo pues pocos lograran tal hazaña, hagan al ángel feliz y su vida será perdonada.
Los dioses han elegido un bando y todo aquel que no este en el, su destino ha sellado pues el ángel es caprichoso y no perdona fácil, daña a su familia y solo espera tu muerte.
Un ángel bendecido como los hijos de la luna y criado como los hijos de la noche vendrá al morir el séptimo mes.
Liberi magiae imperitis mutata sit aequalitas.
Propterea dii non sunt, et miserere Tartaros gerendo.
Quae est mater nostra et eos qui procul dubio nos noceat.
De magia possunt filii matris exspectat.
Sic fiat.
