LONDRES

Año 2002 Sabado 9:45 Am

—¡Rayos!

Una de las cajas que sujetaba entre sus manos se le cayó, dejando que todas sus cosas quedaran esparcidas por el suelo.

—Por favor esto no me puede estar pasándome a mí. —murmuró con fastidio para sí mismo. Entonces se arrodilló dejando la otra caja a su lado y se dispuso a recoger sus cosas. Mientras los ponía dentro de la caja escuchó el timbre de la puerta abrirse anunciando la entrada de alguien ¡Fantástico! Lo único que le faltaba, ahora pasaría su peor vergüenza, pensó. Seguramente la persona que acaba de entrar lo vería en el suelo y entonces, al ver su situación, iría a ayudarlo preguntándose quién era el idiota que había dejado caer sus cosas, "aunque pensar en eso sería demasiado", sin embargo eso no impediría que aquel fuera a ayudarlo para luego sentirse avergonzado por pensar aquello, ya que se daría cuenta de que el hombre al que estaba ayudando era al mismísimo Harry Potter, "el salvador del mundo mágico". Entonces este se sorprendería formando un gran escándalo solo para decirle lo muy emocionada o emocionado que estaba de conocer al gran Harry Potter, él siendo una persona modesta le diría que no era para tanto, que era su deber proteger al mundo mágico, luego le pediría un autógrafo y por supuesto él no se negaría haciendo que este estallara de emoción que probablemente ocacionaría un exaltado fanatismo escandaloso en el edificio, y eso era lo último que quería ocasionar y lo único que estaba tratando de evitar por mucho tiempo.

Pero nada de eso había sucedido, es más, la persona que había entrado había pasado por su lado evitando descaradamente pisar cualquier objeto suyo. Incrédulo ante el hecho levantó la mirada para saber quién era aquel hombre tan indiferente que no se había detenido a ofrecerle su ayuda. Bueno, cualquier persona lo habría hecho sin dudar, al menos por educación.

El sujeto caminaba distinguidamente con una mano en el bolsillo y la otra al aire libre que a lo lejos se destacaba el fino reloj de oro que llevaba puesto en la muñeca, entrecerró los ojos, llevada puesto unos pantalones negros junto a una impecable camisa blanca que aclarecía aún más su piel blanquecina. La transparencia de la camisa le permitió divisar una figura en su brazo, rápidamente dirigió a sus ojos más arriba y aquel cabello rubio platino le permitió encajar todas sus piezas.

—¿Malfoy?

Entonces se maldijo por decirlo en voz alta, no lo dijo muy fuerte, pero si lo suficiente para que el otro lo escuchara haciendo que se detuviera y voltease. Ahora si su vergüenza seria aún peor.

Sintió un pinchazo de nervios en su cuerpo cuando el rubio lo miro a los ojos.

Draco lo observó de arriba hacia abajo con una ceja expectante, entonces se cruzó de brazos formando aquella típica sonrisa burlona que él ya conocía.

—Vaya vaya, pero mira a quien tenemos aquí. —dijo con voz siseante. —Y yo preguntándome quien era el patético idiota que había dejado caer sus cosas por todo el suelo... no sé porque no me sorprende ¿cuándo vas a dejar de cometer estupideces, Potty? —preguntó con diversión en el rostro.

Harry sintió su sangre hervir. Apretó los dientes y puños provocando que aquel pequeño pergamino que llevaba en manos se arrugara sin piedad.

Respiró profundo antes de contestar.

—Que curioso, mira que yo también me pregunto cuándo vas a dejar de ser tan infantil y dejar de llamar a las personas con estúpidos sobrenombres. —dijo imitando el mismo tono de voz tratando de no oírse muy afectado por el apodo del rubio "Merlín hace tiempo que no lo escuchaba y estaba tan bien así, pero claro tenía que llegar Malfoy".

Draco fingió estar pensándolo.

—Mmm...No lo sé... cuando me aburra tal vez, y dejes de poner esa dichosa cara fingiendo que no te molesta cuando ambos sabemos muy bien que echas humos por dentro. —contestó ¿Tanto se le notaba? Se preguntó Harry. —Oh pero no te preocupes, para que veas que estoy poniendo todo mi esfuerzo en madurar procurare no decirlo a menudo ¿como era?... ¡ah!... Potty ¿verdad?... viste hasta ya se me está olvidando ¿no crees que es un gran progreso? —habló con total ironía junto a una gigante sonrisa.

Si Malfoy estaba tratando de provocarle y hacerle enojar aún más pues lo estaba logrando y eso no era nada bueno.

—No estoy para tus bromitas Malfoy, pero no me esperaba menos de ti, sigues siendo tan cruel, vil y egocéntrico, siempre pensando en ti mismo, burlándote de los demás, incapaz de brindar ayuda si no es para tu propio beneficio pasando por encima de todos. ¿Dime Malfoy que ganas comportándote así? Solo consigues que los demás te odien, por eso siempre estabas tan solo, bueno tal vez no tan solo pero con falsos amigos. Pensé que después de la guerra habías cambiado pero ya veo que no, sigues siendo el mismo patán de siempre. No crees que deberías de estar agradecido conmigo en vez de insultarme, porque si no fuera por mí ahora tú y tu familia estarían pudriéndose en Azkaban. — habló tan rápido que ni siquiera se dio cuenta de lo que estaban diciendo. Oh si, el rubio siempre sacaba lo peor de él.

La mirada de Draco se hizo sombría y rígida, la expectante sonrisa que tenía en su rostro hace un momento había desaparecido por completo y entonces Harry supo que había dado en el clavo. El rubio caminó dando grandes zancadas hacia Harry quien ya se había puesto de pie rápidamente preparado para cualquier ataque de parte del rubio.

Draco se acercó lo suficientemente hasta estar nariz contra nariz, Harry no se inmuto ni se alejó, entonces pudo ver su reflejo en aquellos ojos grises que desprendían rabia pura.

—Escúchame muy bien Potter. —espetó Draco con voz perversa.

Harry trago saliva.

— En primer lugar, si no fuera por mí y mi madre el que estaría muerto aquí serias ¡tú! y los que estarían sufriendo serian tu dichosa familia o como los llames. Segundo, que yo sepa ninguno de mi familia te pidió que testificaras por nosotros, lo hiciste porque ¡tú! quisiste, tus acciones, tu problema, así que no vengas con tus jodidos reproches. —inquirió con desdén apuntándole con el dedo en el pecho—Y tercero.—desvió su mirada hacia el suelo y luego volvió. —Tus estúpidos tropiezos no son mi problema si a eso te refieres con brindar ayuda. ¡Ah! Y una cosa más !me importa una mierda lo que piensan los demás de mí! se perfectamente quien soy y de lo que valgo, y eso es claramente suficiente... ¿Te quedo claro? — dicho eso el rubio dió la vuelta y se fue.

Ni bien se fue el rubio soltó todo el aire retenido en sus pulmones. Sí, por melín, su corazón bombeaba a mil, solo una vez había tenido al rubio muy cerca de él. Fue a inicios de sexto año en Hogwarts cuando ambos se besaron por primera vez en el compartimento del tren, o mejor dicho fue Malfoy quien lo besó, beso que sorprendentemente él había correspondido; si no fuera por su reacción a tiempo y porque el rubio salió huyendo no sabría lo que hubiera pasado.

Recordó que aquel beso le había atormentado por muchas noches, preguntándose ¿Por qué el rubio había hecho aquello? ¿Por qué él se lo había devuelto? ¿Realmente le había gustado? ¿Porque aquel simple rose de los labios de Malfoy se habían sentido tan bien? Tenía tantas preguntas y tan pocas respuestas. Después de eso, el rubio siempre le evitaba y cuando no podía actuaba como si nunca hubiera sucedido nada entre ellos; con el tiempo y los sucesos con Voldemort aquel hecho paso a ser un simple olvido.

Sintió el fuego en sus mejillas. Desecho rápidamente aquellos recuerdos concentrándose en lo que le había dicho Malfoy, sí, el rubio tenía razón, si no fuera por Malfoy y la señora Narcisa el que estaría muerto ahora sería él, sin ellos no habría sido posible destruir a Voldemort y poder atrapar a todos los Mortifagos.

Observó a Malfoy dirigirse hacia el ascensor, tal vez podría entrar junto con él y aprovechar para disculparse; entonces Harry se apresuró en recoger sus últimas cosas del suelo, los puso dentro de la caja y rápidamente las cargo dirigiéndose hacia el ascensor, sin embargo notó que este ya se había abierto y Malfoy ya estaba adentro, trato de correr pero ya era demasiado tarde las puertas se estaban cerrando; vió a Draco levantar una mano, pensó que tal vez el rubio evitaría que las puertas se cerraran, pero no, el rubio había levantado la mano para mostrarle el dedo medio y decirle "Que te den Potter" y Harry chocó contra la puerta.

—¡Mierda!... ¡Tampoco me moría por subir contigo! — gritó furioso. Felizmente sus cajas no se habían vuelto a caer. —No pienso pedirte disculpas—masculló molesto al mismo tiempo que apretaba el botón para el acceso del ascensor y entonces se dio cuenta que una señora le estaba observando anonadada.

—Lo siento. —atinó a decir forzando una sonrisa amigable.

La mujer solo lo miró como si fuera un desquiciado loco hablándole a la nada, y otra vez, todo por culpa de Malfoy, pensó.

Llegó al cuarto piso, salió del ascensor y se dirigió a su nuevo departamento, sí, a su nuevo departamento compartido. Lamentablemente en Londres mágico comprar una casa o un departamento propio costaba un ojo de la cara, los precios eran muy altos y él no tenía los suficientes galeones para pagar una. No era porque su sueldo como Auror fuera baja, de hecho no era muy mala, pero recién estaba comenzando y solo llevaba un año trabajando en el ministerio. Tenía la herencia de sus padres pero no quería malgastarla ya que su objetivo era duplicar esa fortuna para poder asegurar un futuro bueno para con su familia, claro si llegaba a tener una, pero por lo pronto tener una casa no era muy necesario ya que solo era él y buscar un departamento era perfecto y más si lo compartía con alguien, no gastaría mucho y no estaría tan solo.

Había buscado mucho pero felizmente encontró el lugar perfecto, la zona era hermosa, tranquila y segura. El departamento no era uno de esos lujosos con vista panorámica a lo grande, esta era más "hogareña" si así se le podría llamar, la renta no era muy alta y según el dueño los vecinos eran muy comprensibles. Era sin duda el lugar perfecto. Además el dueño le había mencionado que su compañero con el que compartiría el departamento se mudaría el mismo día que él por lo que para Harry era magnifico ya que ambos podrían organizarse y ponerse de acuerdo para su mejor comodidad.

Se paró enfrente de la puerta y susurró la contraseña al pequeño hombrecito que estaba plasmado en la puerta, entonces esta se abrió dando vista hacia el interior. Harry entró y la puerta se cerró, frunció el ceño al darse cuenta de que habían muchísimas cajas alrededor, seguramente su compañero ya había llegado, pensó. Bajo tres pequeños escalones dirigiéndose a los sillones que se encontraban rodeando la chimenea, dejo sus cajas sobre una de ellas, luego inspeccionó a su alrededor y se dio cuenta de que realmente habían demasiadas cajas a comparación de sus pertenencias de él.

—¿Que rayos haces aquí? —dijo una voz.

Se giró para ver de quien se trataba, y sus ojos se abrieron como nunca al igual que su boca por la estupefacción, definitivamente la vida le estaba jugando una terrible broma. Sacudió la cabeza para saber si aquello era una simple alucinación, pero no, Malfoy seguía ahí parado mirándole directo a los ojos con el ceño fruncido.

—Esto debe ser una broma ¿verdad? —Preguntó riendo. —¡Merlín me estoy volviéndome loco! — dijo cogiéndose la cabeza con ambas manos.

Draco bufó cruzándose de brazos.

—No Potter, no te estas convirtiendo, que no te das cuenta que ya naciste así... pero bueno con lo lento que eres lo dudo mucho; sin embargo yo no lo estoy y sé que ahora mismo estas en frente de mí. Ahora dime como rayos entraste a mi departamento. —

—¿Tu departamento? !claro que no! este departamento es...Oh no puede ser, esto no puede estar pasando.— dijo Harry aun sin creérselo, no podía ser Malfoy. — ¿tú eres el sujeto con quien voy a compartirlo? —preguntó cautelosamente con la esperanza de que el rubio dijera un no.

— ¿Compartir dijiste? — preguntó Malfoy aun sin entender a lo que se refería Potter.

—Sí, compartir, compartir el departamento, ¿Que el dueño no te informó al respecto? —interrogó el moreno.

— ¡Por supuesto que no! No sé de lo me estás hablándome Potter, el dueño me dijo perfectamente que... —y paró en seco.

Rápidamente saco su varita para luego agitarla, "Accio" susurró, haciendo que un pequeño pergamino saliera volando de una de sus cajas dirigiéndose hacia él. Lo tomó y empezó a leer detenidamente, y sí, efectivamente decía departamento compartido.

Recordó el día en que había ido a ver el departamento, era un lugar hermoso,tranquilo y ni bien el dueño le había dicho el precio él no dudo en aceptar, era una suma aceptable, el dueño había tratado de decirle algo pero él no le había dejado hablar, tomo una pluma y firmó el pergamino, tenías muchas cosas que hacer ese día para estar perdiendo el tiempo. Definitivamente Pansy tenía razón, no debió de buscar solo un departamento.

—Mierda. —dijo al mismo tiempo que se dejaba caer en el sofá.

Harry lo observó y claramente parecía que el rubio no tenía idea de lo que había firmado. Las ganas de reírse no faltaron pero tuvo que contenerse.

—Y dices que yo soy el idiota, quién demonios firmaría un contrato no sin antes leer lo lleva escrito Malfoy. —dijo Harry obviando lo dicho.

—¡Cállate Potter... no sabes nada!

Hubo un breve silencio en la sala.

Harry suspiró y tomo asiento al frente del otro. Iba a decir algo cuando el rubio le interrumpió.

— ¿Cómo vamos resolver esto? —preguntó con tono serio.

—¿A que te refieres?.

—Sobre vivir juntos, no podemos vivir bajo el mismo techo Potter.

"vivir juntos" repitió en su mente. una corriente fría se instaló en su cuerpo.

—Tienes razón, si no quieres estar aquí porque no te regresas a tu casa, porque yo no pienso moverme de aquí. —contestó con normalidad sin ninguna intención de decirlo de mala marera pero parece que el rubio lo había malinterpretado ya que se dio cuenta por la fría mirada que le había lanzado Malfoy.

—¿Eres idiota Potter? si tuviera a donde ir créeme que no estaría aquí y menos contigo. —Suspiró irritado y se calló por unos segundos. —No puedo volver a casa—concluyó.

—¿Y porque no? —interrogó Harry preocupado por la expresión del rubio. La forma en que lo había dicho parecía como si este hubiera tenido un problema.

—Eso no te incumbe.

Iba a insistir pero una lechuza se apareció atravesando la ventana, voló hacia Malfoy y le entregó la carta que llevaba en el pico. Este la tomó y la abrió, e inmediatamente la carta voló y una boca de formó. Entonces la carta habló.

"Cariño, sé que me dijiste que esperara hasta que tú me escribieras, pero como tu madre estoy muy preocupada. Te pido por favor que me avises tu dirección, solo quiero saber si es un lugar decente y apropiado para ti, sé que no quieres absolutamente nada de nosotros pero eres nuestro hijo y no podemos permitir que vivas en un lugar de mala muerte.

Hijo no te juzgo por querer ser alguien independiente, que quiera tomar sus propias decisiones, elegir tu propia carrera, tu propio camino, tu propio destino y yo más que nadie te apoyo en eso, sin embargo solo te pido que entiendas a tu padre. Él aún sigue molesto por tu revelación, pero sé que pronto se le pasara, solo tenle un poco más de paciencia, él te ama más que a nada en este mundo. Ambos te amamos."

"Espero con ansias tu respuesta Dragón."

Entonces la carta se dirigió hacia Draco y le proporcionó un beso en la mejilla.

"Adiós cariño, cuídate mucho."

Y la carta se destruyó en mil pedazos.

Draco se ruborizó mostrando un pequeño sonrojo en sus mejillas.

Esta vez no pudo contenerse y soltó una carcajada.

—Ni una sola palabra de esto Potter. — Amenazó Draco fulminandole con la mirada. Pero no le hizo caso.

—Así que el ñiñito engreído abandono su nidito de casa . — provocó.

—Te lo advertí Potter. —Draco sujeto su varita y le apuntó.

—¡Esta bien, está bien! tampoco es para que te pongas así —replicó levantando ambas manos. Se miraron y para sorpresa de ellos ambos sonrieron, se quedaron así mirándose a los ojos por unos segundos y el momento se volvió algo incómodo. Entonces Harry aprovecho el silencio.

—Lo siento, ...por lo que dije abajo. —Se disculpó con la voz más sincera que pudo bajando la cabeza.

—Yo no tuve la oportunidad. — contestó por fin Draco haciendo que levantara la mirada. — No...no tuve la oportunidad de agradecérte, por dar tu testimonio a nuestro favor... eso nos ayudó mucho especialmente a mi padre, no sé qué hubiera sido de mi madre si él hubiera ido a Azkaban. —Explicó con sinceridad.

— ¿Como? — Preguntó Harry aun sin creerse lo que acababa de escuchar.

Draco entornó los ojos.

—No voy a volver a repetírtelo Potter, no es mi culpa de que no te laves las orejas. —Contestó esquivando su mirada. Harry sonrió pensando en lo agradable que se veía Draco estando avergonzado. Después de todo se había equivocado con Malfoy, si tan solo no fuera tan orgulloso tal vez serian amigos, pero al menos estaban progresando, ya no le estaba llamando por su estúpido sobrenombre y ahora le estaba agradeciendo... un gran avance.

Se puso de pie.

—Bien, creo que es hora de organizarnos y ponernos de acuerdo con los espacios ¿no lo crees?

Draco lo miró y de pronto se echó a reír.

—¿De qué te ríes? —le preguntó desconcertado.

—De lo gracioso que sonó eso. —volvió a sonreírle.

—Yo no le encuentro nada gracioso. —dijo serio.

—Bueno, para que lo entiendas te digo de una vez que ya ocupe todos los cuartos, sin embargo dado las circunstancias puedes tomar la habitación pequeña y el despacho que está a su a lado. —contestó todo fresco.

—Eso no es justo ¿Porque tienes que elegir tú?

—Porque yo llegue antes que tú.

—¿Y eso que tiene?

—Que el quien llega primero tiene derecho a elegir.

—¿Y quién lo dice?

—YO y si no te gusta puedes irte, las puertas están abiertas. —Draco le señalo la salida con una fingida sonrisa en el rostro.

—Ja Ja que graciosito. No voy a irme Malfoy no vas a lograr sacarme de aquí. Y sabes que, no voy a discutir contigo, aceptaré las habitaciones solo para que veas que yo no me hago tantos problemas y que no soy tan especial como tú. —respiró y continuó. — Y en cuanto a baño tendremos que compartirlo ya que solo hay uno ¿de acuerdo?

—Como tú quieras. — respondió el rubio sin interés alguno cruzando los pies y poniendo sus brazos alrededor del sofá.

Harry ladeo la cabeza.

—¿Y a todo esto como trajiste todas tus cosas tan rápido? —le preguntó recorriendo su vista alrededor.

—No es obvio, magia Potter, no entiendo para te sirve ser un mago si ni siquiera lo utilizas.

—A veces no es necesario la magia Malfoy simplemente tienes que disfrutar la naturalidad.

—Y tener que sufrir cargando cajas todo el día. —dirigió su mirada hacia las dos cajas de Harry y luego volvió. — No gracias.

—Bueno al menos sé que si algún día la magia desaparece estoy muy seguro que el único sobreviviente entre los dos, seria yo. —se defendió.

—Estas insinuando que no puedo vivir sin magia Potter.

—No insinuó, lo afirmó. —contestó.

Harry notó como el rostro desafiante de Malfoy cambiaba, como si se le hubiera ocurrido algo descabellado.

—Bien, entonces hagamos un reto. —dijo Malfoy de pronto.

—¿Cómo?

—Sí, hagamos un reto, un trato o como lo llames, no utilizaremos magia dentro del departamento, todo será como los muggles y el primero en lanzar un hechizo será quien abandone el departamento. ¿Qué te parece?

Harry entrecerró los ojos, a que había venido aquello. Definitivamente el rubio estaba tramando algo, las que tenía todo que perder era claramente Malfoy, ¿porque propondría aquello?

—Sabes que estas en desventaja ¿verdad? No durarías ni una semana. —le advirtió.

—Si estas tan seguro de que no puedo vivir sin magia no tienes nada que temer. —dijo el rubio muy seguro.

Lo pensó por unos segundos, sea lo que sea que estaría tramando Malfoy, la propuesta le favorecía a él. Y si el rubio llegase a perder no sería su culpa puesto que el reto lo hizo él, además no tendría problemas ya que el rubio se iría sin protestar y el departamento se quedaría para el solo.

—Está bien, acepto. —le confirmó finalmente.

Draco sonrió triunfante.

Para que nadie haga trampas ambos hicieron un juramento mágico con las siguientes cláusulas:

"Está prohibido hacer magia dentro y fuera del departamento durante el periodo determinado.

Solo se permitirá hacer magia en las horas de trabajo y en casos de vida o muerte.

Uso permitido de apariciones y red flu.

El juramento solo se romperá solo si uno de los involucrados realice cualquier tipo de magia, haciendo que automáticamente el departamento le prohíba la entrada al perdedor del juego, a menos que el ganador le permita su ingreso; también se romperá una vez que se cumpla el periodo determinado anunciando que no hay perdedor ni ganador."

¿Cómo iba a hacer para sacar a Potter del departamento? no lo sabía, pero ya se le ocurriría algo.

Continuara...