Solo estaba buscando lo que era una familia, la aceptación y sobre todo el cariño de los que el quería. No pudo estar al lado de ellos acausa de su deseo y por estar sellado pero si pudo ver atraves del ojo de su otro el, envidiaba aquello pero nunca pensó que pasaría en Tokio.

El que se hacía llamar Syaoran por tal de no deshonrar a su padre, por tal de no decir su verdadero nombre se aguantó su tristeza y su depresión como hizo en el pasado. Jamás contaría eso al grupo, no quiero ser una carga adicional después de todo ya tenía más que con el "juego de ajedrez" como para pararse a ver una de las enfermedades más comunes, eso era la depresión, con ello iban las autolesion las cuales no eran vista ya que lo hacía en un lugar poco visible pero eso solo quitaba una parte de su dolor.

—Se que no soy el...pero yo...os veo como mi familia...simplemente por que no me aceptáis. —dije para mi en la soledad de la habitación donde nadie entraría.

El único que parecía ser algo compasivo era Mokona y con cierta dificultad a decir verdad, no era bienvenido a este grupo, no era bienvenido a su familia y eso lo supe en el momento en el que Syaoran se fue para conseguir las plumas.

Mi corazón se rompió en pedazos poco a poco, cada día que pasaba era una tortura más y la triste realidad era que por su egoísmo ellos perdieron a personas fan importantes para ellos, la verdad se sabrá dentro de poco y con consecuencias ellos me odiaran a un más si eso era posible.

"Duele tanto pensar que no soy nadie para ellos...ni siquiera Kurogane-san me mira o habla y en realidad era compresible...mi otro yo era su alumno, su amigo y familia...yo era solo un chico con su misma cara..."Me mordí el labio con fuerza deseando que estuvieran dormidos para poder salir de la casa y desaparecer, solo quería morir rápidamente.

Solté un ligero jadeo de dolor al sentir un dolor intenso en los muslo, los cortes seguramente estaba sangrando gracias a los roces de esto pero una vez más, merecía esto. Me levanté con algo de dificultad para caminar fuera de la casa no sin antes