El chico Agreste, iba por las calles de París. Era rubio de ojos verdes y sonrisa inocente, cualquiera al verlo pasar daría por hecho que era un chico afortunado, de familia rica y sin preocupaciones. Al menos, aquel que no lo conociera, lo pensaría.
Pero la realidad es más dura de lo que en un principio aparenta. El joven hacía poco que sus padres se habían divorciado, O, no piensen mal, a él le parecía genial, sus padres pasaban el día peleando, y más de una vez le había dado la sensación de que su padre, Gabriel, golpeó a su madre, Emilie, y Adrien le odiaba, ¿como no hacerlo? su padre pensaba que era un inútil, casi lo tenía de mascota, que digo, a una mascota se le trata mejor, ¡una planta decorativa! o bueno, tampoco, por que las plantas decorativas al menos se dejan a la vista... bueno ya me entienden.
El problema era que Adrien se sentía el culpable de aquel divorcio, ERA SORDOMUDO, a ver, él no tenía culpa de nacer así, pero su padre siempre le dio a entender que sí, que si no hubiera nacido sordomudo nunca habrían empezado las peleas con su madre y nada de eso habría pasado... ¿Pero como evitar nacer de una forma o de otra? era el resto del mundo el que se empeñaba en ver a la gente como él de forma distinta, ¿no?
Lo bueno, es que su tía Amelie contrató a toda una horda de abogados y varias amenazas sobre acabar en los juzgados, para sacar a Emelie y Adrien de allí, le costase lo que le costase.
Ahora el rubio vivía con los Graham, y su madre volvió a usar su apellido de soltera. Adrien empezó a ir a un instituto adaptado a sus necesidades, por lo que parecía que su vida había mejorado de sobremanera.
En ese momento el ojiverde se dirigía a casa de su tía después de un día de clases, eso jamás lo podría haber hecho en la mansión Agreste, pues su padre no quería sacarlo de casa y si lo hacía, tenía que ser siempre acompañado y nunca que se le viera demasiado. como odiaba a ese tío.
-En serio hermana querida, ¿como narices acabaste con un monstruo con esmoquin como ese?- Amelie y Emilie habían vuelto a sacar el tema de conversación, no era que no pudieran olvidarlo o que Amelie quisiera restregarle el error a su hermana, simplemente de tanto que hablaban las hermanas, a pesar de vivir juntas, el tema siempre acababa llegando de un modo u otro. O, NO LO CONFUNDAN, a Amelie le encantaba poner verde al exmarido psicópata de su hermana, pero tampoco era que adorase hablar de él.
Adrien llegó a la mansión Graham y aunque no escuchaba la conversación que estaban teniendo su tía y su madre, sabía por donde podían ir los tiros. El rubio empezó a hacer señas para llamar la atención, con una sonrisa.
-Hola mamá, hola tía- hizo las señas propias a lo que Emilie levantó del sofá donde estaba sentada tomándose un té y fue a besar a su hijo a lo que el más joven hizo una mueca osea... ¡que tenía 14 años por favor! Amelie también saludó a su sobrino.
-Hola amor, ¿quieres tomar un poco de té?- le preguntó su tía con las debidas señas.
-No gracias, tengo deberes que hacer, Felix no llegó todavía?- Felix era el primo mayor de Adrien, muchos decían que se parecían, aunque, si le preguntaban a él, no se parecían ni en el blanco de los ojos.
-No cariño, seguro aún sigue "acompañando" a su "amiga" a su casa.- Amelie no era tonta y no había que ser un genio para saber que ni la acompañaba a su casa, ni era una amiga, osea, hablaban de SU hijo, ella lo tuvo nueve meses en su útero, lo parió y lo crió, y esa excusa que su hijo decía le sonaba cada vez más absurda. ¿cuando había cumplido los 17 años y cuando había dejado de contarle las cosas? Amelie hizo unos pucheros mentales y Emilie rió ante la indignación de su hermana.
-Bueno amor mío sube a tu habitación y haz esos deberes, y no dudes en pedirme ayuda si la necesitas.- La madre mandó a su hijo a su habitación con una suave palmada y lo miró subir escaleras arriba. Cuantas cosas se estaba perdiendo ese degenerado como padre, un chico tan bueno y cariñoso, y ese monstruo solo pensaba en ponerle los cuernos con la secretaría. ¡Que boba fue enamorándose de ese animal!
En ese momento entró Nathalie, secretaria y buena amiga de Emilie, a la sala, quien vió a su jefa mirar hacia arriba ensoñación.
-Es un gran chico madame Bellamy- dijo Nathalie mirando a su amiga.
-Lo sé- contestó ella tranquila.
Era de tarde y aunque a su madre no le gustara que se quedara despierto hasta la madrugada no podía evitarlo, le encantaba hacer vídeollamada (a pesar de verse todos los días en el instituto) con sus amigos, y muchas veces las horas se pasaban volando, apenas sin enterarse.
Esa noche parecía que todos los chicos de la clase habían quedado de acuerdo para desvelarse, pero es que ¡Cuando un tema se pone interesante! y después ellos eran los primeros en reírse de los marujeos de las chicas cuando se ponían a cotillear entre ellas.
-Lo digo enserio, Nath, declárate de una vez!- dijo un chico de piel gitana, pelo negro y ojos verdes, Plagg, haciendo las señas para que Adrien tambien le entendiera.
Plagg era su kwami, en el instituto de Adrien había una temática con cierto grupo de alumnos, los kwamis ayudaban en lo imprescindible a aquellos alumnos que más lo necesitaran, pero aparte, era de sus mejores amigos, fue de los pocos que lo ayudaron con el tema de sus padres.
-Cuantas veces tengo que decir ¡QUE NO ME GUSTA!- dijo Nathaniel, el chico pelirrojo.
-Yaaaa- Esta vez habló Elliot, el castaño rió mucho ante la negativa del pelirrojo.
Si se lo preguntan, sí, todos saben hablar lenguaje de signos o la gran mayoría, todos van al mismo instituto, allí, dan asignaturas normales, como lengua, matemáticas e historia, por que sí, todos los alumnos tengan la capacidad que tengan pueden aprender esas asignaturas al mismo nivel de aprendizaje. También daban asignaturas extra, como lenguaje de signos o Braille. Por esa razón Adrien adoraba su instituto, no lo trataban distinto, ni lo llevaban a aulas concretas para chicos especiales.
-Adrien!- No lo escuchó, pero sí vio la puerta abrirse y el joven no pudo evitar dar un brinco al ver a su madre con cara de pocos amigos y cruzándose de brazos.
-Ups te han pillado- le dijo Kim en signos.
-Jovencito vete a la cama.- Le dijo Emilie en lenguaje de signos, evitando que se le viera regañando a su chico, tampoco quería avergonzarlo.
El joven rubio rodó los ojos y se despidió de sus amigos y apagó la tablet objeto que fue requisado en el segundo siguiente por su madre, a quien miró indignado.
-Para asegurarme- Le dijo y al ver el gesto de su hijo ,que decidió catalogar como puchero-adolescente, le dio un beso en la frente y lo dejó dormir.
Lejos de lo que puedan imaginar, a Adrien no le molestaban, al menos no de sobremanera, que le castigaran así, era algo normal, sin tablet por estar despierto hasta tarde, no como su padre, él seguramente lo habría dejado encerrado en su habitación, como poco.
A la mañana siguiente o mejor dicho esa misma mañana Adrien se encontraba terminando de desayunar, algo adormidalo sí, pero si le preguntan a él, las calles están puestas muy temprano.
-te ves muy dormido- Dijo Felix con las debidas señas y miró divertido a su primo.
Adrien miró a su primo mayor. No, de verdad el seguía sin ver el parecido. ¡Hay mucha gente rubia de ojos verdes en el mundo! de hecho, casi toda su familia materna lo es, ademas, su primo era mayor que él. Nop no se parecían en nada.
Adrien le dedicó una sonrisa de actor de hollywood a Felix.
-Estoy bien- le dijo y se levantó de su asiento para prepararse para salir de casa, tenía que irse ya o podría llegar tarde a clases.-Te vas ya amor?- su madre le estaba esperando en la puerta para despedirse de él. -¿No quieres que te lleve gorila?- le preguntó, Emilie se había propuesto dejarle libertad a su hijo, pero como cualquier madre si podía envolver a su hijo en papel de burbujas y rodearlo de escudos, lo haría. Pero todos sabemos que esos pensamientos son poco razonables.
Adrien se giró hacia su guarda espaldas, a quien llamaban gorila con amor, dedicandole una sonrisa, con él aún no se podía comunicar del todo con señales, y volvió a girar hacia su madre para decirle que no le hacía falta, quería ir paseando.
-Esta bien amor- Emilie se despidio de su hijo y lo dejó marchar. ¿POR QUE CRECEN TAN RAPIDO?No lejos de allí, una sombra veía a Adrien, desde un coche, dirigirse al instituto.
-señor, ya lo he encontrado.-
continuara...NA: gracias por leer :") se que me ha quedado un poco corto (?) pero es solo el primer capitulo de este fic.Tambien quiero aclarar que es la primera vez que escribo un fic con personajes discapacitados (por que sí hay más), así que, de antemano me disculpo si no me llego a explicar bien en algunos.y por último, no se cada cuanto actualizaré (?) estos días con la cuarentena seguro estaré más activa, pero despues no estoy segura.Ahora sí, si llegaste hasta aquí, gracias por leer :")) 3
