Rutina
Una casa frecuentemente se convierte en testigo de un sin fin de eventos. Risas, bromas, desastres y muchas discusiones amistosas son parte de las tantas historias que se pueden llegar a escuchar en un hogar. Pero en una casa tan ruidosa como la de los señores Loud y aun contando con sólo 5 hijas y un hijo varón, las cosas no suelen ser tan calladas. Las noches por lo general de un pueblo medianamente grande como lo es Royal Woods no llegan a ser muy ajetreadas, aunque por lo menos una vez al año sucede algo alarmante como: una persecución policiaca, un incendio forestal o residencial, que pone a su población en alerta; no son más que incidentes que bien podrían haber pasado en cualquier otro lado del Estado de Michigan.
Una cocina vacía, una sala modesta y pasillos oscuros se convierten en el escenario perfecto para que cualquiera pueda pasar inadvertido en sus actos de maldad. En una casa que casi siempre está llena, por el momento nada más abriga a tres personas. Un rechinar se oye tras la puerta de lo que parece ser un vestidor. Se escucha un golpe y una queja como respuesta y la melodía tortuosa cesa.
-No me he sentido bien estos últimos días, ¡por lo que no tengo la paciencia para aguantar tus lloriqueos! -Una hermosa chica rubia observa con furia encima de un niño de apenas once años usando sus brazos para evitar los puñetazos que ésta pudiera volver a encertar en su mejilla.
-Pero es que no puedo seguir con esto. -La chica vestía una blusa blanca, no usaba su brasier, por lo que se veían a todas luces las puntas de sus pezones envueltos por la poca luz de luna que se atreviera a tocar esa imponente figura. Portaba consigo unas pantis azul cielo de las que se despojó al momento de irrumpir en la habitación del chico.
Sonrío con picardía, se acostó de lado a la izquierda de la cama viendo a su hermano para abrazarlo y quitarle los brazos de la cara.
-Ni siquiera he empezado Lincoln, no sé porque lloras sí sabes que detesto cuando no me obedeces. Vas a obedecer, ¿verdad? -Apretó su cuerpo contra el de él, sus labios besaron el cuello del niño, abrió su boca y lamió esa piel blanca que tanto amaba manchar. -Siempre has sido un buen niño, me dolería mucho sí decidieras dejar de serlo.
Con suavidad Lori volteo la cabeza de Lincoln hacia ella, acerco su cara y miro su reflejo en unos ojos cristalinos.
-Dame un beso y olvidare tu alegato. -Sonrió y acaricio los labios de Lincoln. Una boca sumisa abrió paso a la lengua sedienta de la saliva más dulce, sonidos pasionales provenían de la boca de la chica. -Te amo Lincoln.
El techo de una habitación vieja, la luz de la luna y una extraña situación eran cosas a las que Lincoln se empezaba a acostumbrar. La respiración cálida de su hermana dormida acariciaba su hombro mientras ésta lo abrazaba en un intento de evitar que el niño escapara. Sus padres últimamente no se encontraban en casa, su padre había abierto recientemente un restaurante de comida con el que podía cumplir su sueño de ser chef, por lo que en ocasiones llegaba a quedarse hasta tarde para atender las necesidades de su local junto a su esposa y dos de sus hijas menores. Por lo general, Lori hubiera ayudado a sus padres en todo lo que pudiera hacer, pero no contaba con el tiempo de su lado, debía prepararse para un examen importante de la preparatoria si quería ir a la universidad. La tercera hija no se encontraba ni ayudando a sus padres ni en su hogar, se había ido a un evento de Rock a las afueras del pueblo en el que participaría. Y la segunda hermana mayor, dormía de una manera tan profunda en su cama por lo que casi ningún ruido podía despertarla.
Acaricio su mejilla adolorida, miro a su hermana dormida y trato de dormir.
Sonidos de una licuadora se escuchaban al bajar las escaleras, en la cocina posaba una joven con un antifaz para dormir en su cabeza. Servía un líquido verde, sintió como una figura diminuta abrazaba su pierna y miro hacia abajo con una sonrisa.
- ¡Buenos días, Lincoln! ¿Cómo amaneciste? -Lincoln alzo la vista, contemplo a la mujer enfrente suyo con ilusión y sumergió una vez más su cara contra la pierna de su segunda hermana mayor, la que desde siempre había sido su favorita entre las cinco hermanas con las que contaba.
-Creo que no dormí bien, así que estoy algo cansado. -Habló con algo de inseguridad en su voz, mientras se subía un poco la manga de su pijama.
-Eso suena mal. ¡Oye! ¿te gustaría probar un poco de mi nuevo jugo? Probablemente suba algo tus energías. Está hecho de: pepino, espinaca, pera, hierba buena y jugo de limón -Le extendía con ánimo su nueva creación a la vez que sonreía.
-Gracias, pero creo que paso, jeje. -Puso sus manos enfrente del vaso de vidrio.
- ¡Uy! Que malo. -Se sentaron juntos en la mesa, la rubia apoyo su codo sobre esta y su mano contra su mejilla para ver a su hermanito con aun aire aparentemente despreocupada.
Lincoln miro los bellos hilos dorados que colgaban de la cabeza de su hermana, de reojo vio que no llevaba brasier, no pudo evitar sonrojarse. Para él, Leni era una hermana muy especial, nunca la había visto de otra manera y no estaba en sus planes empezar a hacerlo; aunque reconocía su belleza. Leni era una chica de dieciséis años, no era alguien brillante, pero tenía sus talentos; era una habilidosa modista que amaba usar a su familia como modelos y diseñar ropa para ellos, además, parecía tener un talento oculto para esculpir en madera. Lincoln amaba a Leni, aunque agradecería mucho que ella fuera más cuidadosa con su ropa cuando estuvieran solos en casa.
Un olor familiar paso enfrente de la nariz de la chica, un perfume discreto. De forma rápida observo a su hermano de arriba abajo. Acerco su pecho en dirección de Lincoln y deslizó su vaso en medio de los dos.
- Si te ves cansado, ¿no te gustaría probarlo, aunque fuera un poco? -Sorprendido, Lincoln miro hacia la mesa y junto un poco ambas manos.
-Leni… Yo… -Leni se percató de unas pisadas cerca de la entrada de la cocina, se alejó un poco de Lincoln para cambiar de actitud.
-Entonces, ¿cuáles son tus planes para hoy Lincoln? -Empezó a hablar de forma más elocuente y relajada conforme los pasos se detenían. Lincoln noto con extrañeza a su hermana y reflejó una mirada algo paralizada en su rostro al ver a Lori parada en el marco de la entrada de la cocina.
- ¿Por qué le preguntas? Sí literalmente ya sabes que vamos a salir en una cita doble con Bobby y Ronnie Anne. -Una mirada algo seria maquillaba la cara de Lori, mientras ponía una mano en la cintura agarrando su celular.
-Lo olvide por completo. Es que quería que Lincoln me ayudara como modelo.
-Cómo sea, de todos modos, Bobby no podrá salir, tiene mucho trabajo en el Mercado, así que por hoy te lo presto. -Camino hasta la mesa, tomó el antifaz de Leni y lo jalo para tapar sus ojos. Lori lanzo una mirada acusadora a Lincoln y éste sólo bajo la mirada. -No olvides Lincoln que hoy se hacen los quehaceres de la casa, pero puedes hacerlos cuando termines con Leni.
- ¿¡Quién apago el sol!? -Lincoln olvido sus nervios por un instante, una molestia nació en él. No le gustaba que molestaran a Leni, aunque Lori no frecuentaba hacerlo, lo hacía cuando quería desviar su atención. De todos modos, Lincoln sólo se preocupaba por lo que le sucedía a Leni más de lo que le pudiera ocurrir a él.
Lori vestía la misma blusa blanca con la que hizo su visita nocturna, además de llevar unos shorts cortos ocultos tras esta. Bajo su pecho en dirección de Lincoln, se recargo sobre su silla y dijo. -No te olvidaras de mí, ¿verdad, hermanito?
Sudor frío, preocupación y un impulso de querer empezar a correr, era todo lo que sentía Lincoln en ese momento. Al no tener respuesta, Lori apretó la silla de Lincoln y un pequeño rechinar se produjo. - ¿Verdad?
Nervioso, Lincoln sólo movió su cabeza de arriba abajo de manera brusca. La rubia le sonrío, volteo a ver a una Leni que realmente parecía haber perdido la vista. - ¡Leni! En serio me preocupas. -Le quito el antifaz de los ojos y giró su cuerpo hacia la estufa.
- ¡Es un milagro! Puedo ver otra vez. -Lincoln volvió a sentir furia dentro de sí. Se paro de la mesa y se fue a su habitación.
-Haré el desayuno, ¿qué les gus… -Lori diviso uno hilos dorados subir las escaleras y al fin se dio cuenta de que se había quedado sola.
Cerro su puerta, recargo su espalda sobre esta y se deslizo hasta el piso. Miraba su alfombra un poco polvorienta, observó su alrededor hasta llegar a su cama desarreglada. Su peluche Bun-Bun se encontraba tirado al lado de la cabecera de la cama. Se arrastro por el suelo, tomó a su conejo de felpa y lo apretó contra su pecho. Alzó su mirada una vez más, vio un techo viejo para agradecer que fuera de día. El aroma de una noche violenta y poco cariñosa cruzó por las fosas nasales del niño, el perfume de Lori se mezclaba con un olor que no pudo reconocer, a pesar de haberse vuelto uno recurrente en las mañanas cuando amanecía adolorido por los golpes de su hermana mayor.
Se sentía sucio, asqueado, por lo que decidió bañarse lo antes posible. No quería que Leni oliera algo así. Se preparo para ducharse y salió corriendo por el pasillo hasta detenerse enfrente del baño. Abrió la puerta sin percatarse de que alguien más ya estaba ocupando la ducha y la cerró con fuerza. - ¿Quién anda ahí?
Semidesnuda, Leni abrió la cortina. Su toalla era sostenida con una mano, se adhería un poco sobre a sus curvas. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro. -Lincoln, sí querías bañarte conmigo, sólo lo hubieras preguntado.
El corazón del muchacho casi atravesaba su camisa. Lincoln en ningún momento se dio cuenta de que Leni estuviera usando el baño antes. -No te preocupes, ya puedes ducharte si gustas.
La toalla que envolvía el cabello de Leni se deshacía para dejar ver un pelo aparentemente seco, a Lincoln le pareció raro ese detalle. -No fue mi intención irrumpir de esa manera Leni, no sabía que estabas dentro. -Dijo mientras se rascaba la nuca.
-Como dije, no tienes que preocuparte. Yo ya me voy, Lori podía necesitar mi ayuda para hacer el desayuno. -Se paró enfrente del espejo del lavabo, acaricio su cara y observo al niño en su reflejo. - ¡Vamos! No seas tímido, entra a la bañera Lincoln. Tampoco es como si nunca te hubiera visto desnudo.
Sonrojado, Lincoln se movió hacia la bañera, cerró la cortina para empezar a desvestirse. Cuando creyó que Leni ya se había ido, abrió el grifo, se recostó contra el borde de la bañera para sentir el agua fría cubrir su piel y sus parpados cayeron sobre sus ojos.
-No deberías relajarte tanto, podrías ahogarte. -Sobresaltado, Lincoln realizo movimientos bruscos, deslizo la cortina con sus dedos para ver a Lori asomarse por la puerta. -El desayuno ya está listo, así que baja en seguida. Literalmente hay mucho que hacer.
- ¡Sal de aquí mujer! -Una risita burlona se escuchó tras cerrar la puerta. Lincoln no solía tener tiempo para sí mismo, sus hermanas exigían para ellas mucho de él. No quería imaginarse que sería de su vida si tuviera a cinco hermanas más, por lo que la ducha y las ocasiones en las que leía comics en calzoncillos en su cuarto eran las únicas oportunidades en las que podía invertir tiempo para él, ni siquiera dejaría a Lori arrebatarle eso.
El desayuno fue algo sencillo: huevos fritos, café, jugo de naranja para Lincoln y tostadas con mantequilla y mermelada. Mientras bebía su jugo, a través del vaso de cristal veía como sus hermanas hablaban de forma natural, sobre todo Lori, quien actuaba como si no hubiera hecho nada malo anoche. Bajo su vaso, tomó una tostada y vio como Lori lo observaba con alegría. Si no lo hubiera violado, Lincoln correría a sus brazos para darle un fuerte abrazo, realmente parecía una hermana amorosa. Una sombra sonriente repentinamente cubrió al niño que mordía su tostada.
-Ven Lincoln, acompáñame a mi cuarto. Recuerda que me ayudarías como modelo. -Lo tomó del brazo casi a la fuerza. Lincoln no pudo pronunciar palabra alguna, se encontraba aun masticando su tostada con mermelada.
La rubia subió a su hermano en su banquito para probar ropa. Sacó de su armario lo que parecía ser un traje de gala. -Vamos Lincoln, quítate la playera y tus pantaloncillos. Quiero verte usando esto.
Rojo de la pena, el niño sólo asintió. Su hermana de manera atenta miraba como Lincoln se quitaba su ropa y se ponía el traje. -Si que has crecido hermanito. Serás todo un galán cuando seas adulto. -Dijo Leni mientras se acercaba.
-Leni, este traje me queda algo apretado, no creo que sea de mi talla. -Se jalaba un poco el cuello de la camisa.
-Es un traje para el hermano de Jackie. Asistirán a una reunión familiar en Detroit, así que me pidió que le hiciera uno a su hermano, tú eres casi de su talla. -Arrodillada, Leni ponía algunas agujas en la bastilla del pantalón a la vez que sonreía.
A pesar de todo, Lincoln se sentía relajado, observaba como su hermana hacia lo que más le apasionaba hacer. Leni iba de allá para acá buscando tanto material necesitara para hacer los ajustes y terminar los detalles más pertinentes de ese traje ajustado. Para una mujer tan alegre, atenta y tan especial como lo era Leni naturalmente debería de ostentar un novio, o por lo menos eso era lo que Lincoln pensaba. Desde la secundaria no salía con chicos. Nunca le preguntaba por qué, a lo mejor su hermana prefería otro tipo de personas o era lesbiana, en cualquier caso, él no la juzgaría, respetaría su decisión.
-Leni, ¿por qué ya no sales con chicos o te gustan las niñas? ¡Auch! ¡Eso duele! -Accidentalmente Leni clavo una aguja en el brazo de Lincoln mientras arreglaba una manga de la chaqueta. La muchacha algo incomoda fijo su mirada en alguna parte de su habitación detrás de Lincoln.
- Pero que cosas tan raras dices Linky, claro que me gustan los chicos. -Lincoln sólo era un niño, uno muy curioso, era natural que hiciera preguntas siempre que tuviera una duda.
-Es que eres muy bonita, lo normal sería que estuvieras saliendo con alguien. Ya sabes, así como lo hace Lori con Bobby. -Desvió la mirada cuando Lincoln termino su oración.
-Ya terminé, quítate el traje. -Decía a la vez que guardaba las cosas que uso en el traje de gala. Se acerco a Lincoln para ayudarlo.
-Perdón Leni si yo…- Cabizbajo el peli blanco se vestía. Camino hasta la puerta, se volteo para ver a su hermana y darse cuenta de que ella ya estaba atrás de él.
-Muchas gracias, Lincoln. Te daré un pequeño pago por tu ayuda. -Abrió su puerta para sacarlo de la habitación.
-En seri… -Portazo.
-En serio que Linky es un niño muy malo, tan malo como para que la linda de Leni le cierre la puerta en la cara. -Dijo la primera de las Loud recargada en la puerta de su habitación que se encontraba justo enfrente de la de Leni.
-Yo no quise molestar a Leni. -Asustado, trato de excusarse.
-Si, sí. Lo que sea. Saca la basura, dobla la ropa limpia, junta las hojas del jardín y alimenta a las mascotas. Cuando termines quiero que vengas a mi cuarto, así que no tardes. -Sacó su celular cuando terminó de sentenciar, tecleó algunas cosas y rio un poco.
-Pero esas son las tareas de Lynn, Luan, Luna junto con la mía. -Pronunció con tono de queja.
-Ellas llegarán más tarde con papá y mamá, además, quiero que vean que limpiamos la casa.
Muchas gracias por leer hasta aquí, espero que les haya gustado.
