Estaban en camino a una misión, Giyuu Tomioka y Shinobu Kochou. La ultima tratando de formar una conversación con el pilar del agua, algo un poco imposible con el antisocial y antipático que era su compañero de misión.

Así que iban en silencio hacia donde le había indicado el cuervo. Hasta que se detuvieron, en el momento que el suelo se estremeció bajo sus pies.

Mantener el equilibrio se volvió algo muy difícil, así que pasado dos segundos, Shinobu estaba con el trasero en el suelo, al haber caído en la tierra.

Y Giyuu...

El pilar de agua estaba en posición fetal. La mujer que se había levantado y sacudido su ropa, alzó una ceja por lo que miraba, se llevó la palma a su boca. Sorprendida.

-¿No me digas que tienes miedo a los terremotos?-se burló la pilar de insecto.

En fin, esa faceta que estaba viendo del hombre, era algo que nunca hubiera imaginado.

Siempre en calma. Una calma que Giyuu no podía mantener con los sismos, con el movimiento bajo a sus pies que le provocaban una parálisis y que este gimiendo y acurrucado en una bola.

-... ¿Tomioka_san?

El llamado de su nombre provocó que el joven, se lanzara sobre ella.

Él, con sus brazos envueltos alrededor de la fémina. Ella, tomada por sorpresa.

-...Shinobu.

No es el habitual Kochou. Solo Shinobu.

Un sonrojo calentó sus mejillas y sin poder predimitarlo, sus brazos se encontraban a su alrededor, sin poder desengancharlos.

Estaba temblando, y la mujer simplemente no podía alejarlo. El estomago se llenó de mariposas, su corazón comenzó a latir fuertemente.

Giyuu podía sentir todo lo descrito, sumado el aroma intoxicante de Shinobu.

Al poco rato, se percató de que el terremoto había parado, un suceso que ya se había detenido antes de que se lance a los brazos de la pilar de insecto.

Brazos que aflojaron su agarre, que se estiraron y apartaron a la mujer. Levantándose, volvió a encaminarse hacia la misión.

-No me gustan los terremotos-espetó al poco tiempo, con sus mejillas rosadas por la vergüenza de su acto. No creía poder mirarla a los ojos, no si seguía sintiéndose inquieto y con su corazón vibrante.

Shinobu esbozó una sonrisa. A pesar de que no la vería, pero al menos fingir, podía hacerla aguardar un poco la calma.

-Ya me di cuenta.

Como sus sentimientos por el pilar de agua.

El terremoto había durado unos segundos, pero su interior (alborotado por las varias emociones recientemente ocasionadas) se seguía moviendo.