Antes de comenzar, tengo que advertir que este fic no solo tiene rating M por temas sexuales, sino también por temas de suicidio, enfermedad mental, y algo de violencia. No voy a hacer mas advertencia ni cortar la historia para avisar así que si no es de su agrado regresen la pagina y ya esta :P


El sonido de la alarma era muy molesto.

Al escuchar el berrido de su teléfono no quería hacer nada más que hundirse en su almohada por unos minutos más.

'Solo cinco minutos más, solo cinco minutos más…'

Pero por eso es que había escogido esa alarma, para despertarse de un jalón y dejar de holgazanear en las mañanas.

Con un gruñido lanzó las sabanas dejando que la corriente de aire frío la terminara de despertar. El resto era, como siempre, una rutina compuesta de levantarse, desayunar –compuesto de pan tostado y jugo de naranja porque se le olvidó comprar leche y cereal – tomar una ducha, vestirse – confundir en que pie iba cada zapato – y finalmente tomar su mochila; revisando por enésima vez no haber olvidado nada; tomar sus llaves y su teléfono y llegar a la escuela.

Antes de salir sus ojos se detuvieron en el pequeño globo en su mesita; hace apenas un par de meses mirar la rosa roja – un rosa híbrido de té o rosa x hybrida – era suficiente para hacerla sonreír, pero esta vez…

Agasha se tomó un minuto más para calmarse antes de salir

Probablemente debería deshacerse de ella… claro, llevaba diciendo eso por varios días, tal vez esta noche finalmente lo haría.

-oOo-

"¿Que tengo que hacer para convencerte de asistir?" le preguntó su compañero, Albafica tuvo que reclinarse en su silla temiendo que algunos de sus largos cabellos terminaran en su café de la mañana.

Debió haber adivinado que enviarían a Shion a tratar de convencerlo.

"Nada, ya dije que entre clases y papeleo no tengo tiempo para nada más." Le lanzó su más pesada mirada, pero Shion era el único inmune a ella.

"Todos aquí somos profesores Albafica, llévale ese cuento a otro." Dijo Kardia, interrumpiendo justo cuando el rubio parecía a punto de intentar otro argumento. "Si yo tengo que asistir a la universidad en mi día libre, entonces ti también."

Por alguna razón el siempre insistía en beber su café como si fuera un trago; de un golpe, incluso si estaba recién hervido de la cafetera. Albafica no sabía si eso demostraba su resistencia o su testarudez.

Probablemente ambas.

"Ves Albafica? Kardia estará ahí. Incluso Manigoldo va a participar en una actividad con sus estudiantes." Shion dijo, una perla de sudor ahora adornaba su frente, obviamente tratando de rescatar su bien pensado argumento antes de ser interrumpido.

"Seguramente el rector lo obligó." Albafica evitó decir que ayudar en la casa de lo sustos contaba mas como juego que trabajo.

"O perdió una apuesta." Kardia dijo, soltando una risilla.

Por supuesto que Shion lo fulminó con su mejor mirada de 'ya deja de ayudarme'.

En ese momento, entró Degel a la sala de descanso y Albafica se permitió dar un suspiro de alivio; el profesor de Anatomía usualmente se limitaba a no meterse en los asuntos de los demás y como bono extra, usualmente se llevaba a Kardia con él.

"No pude evitar escuchar de que hablaban – particularmente porque Kardia es muy ruidoso – pero tengo un anuncio importante en cuanto al festival" De su pantalón saco un sobre membretado con el sello de la Universidad Santuario de Atenea y ajusto sus lentes antes de empezar a leer su contenido. "No quería tener que llegar a esto Albafica, pero el rector Sage, dijo que, debido a la falta de involucramiento de algunos maestros la participación sería obligatoria."

Esas palabras le cayeron como plomo en el estómago y se tragó una inapropiada comparación de que podía hacer con esa orden, involucrando la carta y cierta parte de su anatomía.

Por supuesto que Kardia soltó un silbido seguido por una carcajada.

"Vaya, ojalá tus alumnos pudieran ver tu expresión ahora, te tienen en un pedestal tan alto pero seguro que tu ridícula cara de niño regañado les haría recapacitar en que tan 'maduro' o 'misterioso' eres." Dijo y siguió riéndose a carcajadas.

Como deseaba golpearlo.

"Mira, Albafica yo sé que no eres muy bueno en situaciones sociales y nadie te pide que organices tu solo una actividad, mira:" Shion le paso una hoja. "Estas son todas las actividades propuestas y aprobadas por los estudiantes, yo voy a ayudar en la sección de comida y postres; Dokho va a dejar los chicos traten de tirarlo en una tina de agua helada lanzando una pelota, Sísifo va a ser mesero en un café, Asmita va a ser juez en un concurso de poesía, Regulus va a estar a cargo del karaoke, Cid va a hacer de Lancelot en una escena, Rasgado será el réferi de las competencias deportivas mientras Defteros y Aspros van a liderar sus equipos… ¿Que ibas a hacer tu Kardia?"

"Voy a ser el repartidor de cartas en la mesa de blackjack."

"Recuerda que acordamos en que no se va a usar dinero de verdad." Degel dijo, lanzándole una mirada advertencia. "No necesitamos que les enseñes mas malos hábitos a los chicos."

"Si, si…" Kardia solo soltó un bufido. "Todavía vas a estar a cargo de la proyección de películas?"

"Si, al parecer soy el único que sabe usar el proyector…" Lo cual no era nada sorprendente, considerando que dicho aparato bien podría ser catalogado como una antigüedad. "…debido a que es el festival de otoño decidieron que fueran funciones de terror."

"Genial, puedo recomendar algunas." Kardia casi salto en su asiento, haciendo que derramará un poco de su café.

"Siempre y cuando no sea nada explícito o asqueroso." Degel obviamente conocía los gustos de su amigo, y por su cara, Albafica supuso que estaba mejor sin saberlo.

"Eh, que aburrido." Dijo Kardia, hundiéndose una vez más en la mesa.

Para un hombre de su complexión y estatura, era casi cómico como podía verse como un cachorro en ocasión.

Uno muy sarnoso, pero supuso que aun contaba.

"¿Parece que todas las actividades ya están tomadas, entonces porque debería molestarme?" dijo, no era solo por no querer participar, literalmente todas las actividades ya tenían a un profesor al lado para supervisar o participar.

"Ve a ayudar a Sísifo en el café, seguro cuando sepan que el 'niño bonito' de la facultad va a ser un servicial mesero, van a tener que mantener a raya a una barricada de clientes."

"Creo que exageras un poco." Shion dijo pensativo, aunque luego de mirar a Albafica de pies a cabeza, su expresión se tornó dubitativa. "…Tal vez."

Lo cual por supuesto hizo maravillas para su humor.

"Kardia, esa es una razón por la cual no debería hacer eso, no queremos que las demás actividades sean ignoradas… o que traten de acosarlo… otra vez."

'Acosar', era una palabra demasiado suave para lo que había pasado, pero él no quería recordarlo ahora.

"Cierto," Kardia dijo, por una vez sin reírse. "Además con esa personalidad tan plana, probablemente asustara a todos de todas formas."

Y con eso, su breve momento de empatía había acabado.

"Todavía falta un grupo de entregar su propuesta de actividad, seguro podremos acomodarte ahí… y nos aseguraremos de que puedas mantenerte fuera del centro de atención." Dijo Shion, siempre dispuesto a ayudar, aunque a veces su actitud podía ser molesta.

Albafica no dijo nada, lo cual todos sabían que se trataba de estar de acuerdo a regañadientes y sin ninguna promesa de que sería cooperativo o siquiera agradable con la gente.

Era lo más que podían esperar.

"Se hace tarde para mi clase con el grupo con los del primer semestre." Dijo y se dispuso a salir sabiendo que los demás ya sabían que no era cierto, pero él siempre llegaba antes que el primer alumno, no había excepciones. "Solo anótame donde sea, menos con Kardia o Manigoldo… o el café, me las arreglare ese mismo día."

"Como si quisiera trabajar contigo y tu mal temperamento." Dijo Kardia por lo bajo, ganándose un codazo de Degel y un murmullo de Shion, ya que sabían que esto terminaría con una guerra pasivo-agresiva entre él y Albafica que duraría el resto del día.

Pero justo en ese momento la puerta se abrió de golpe disolviendo la tensión del lugar con una voz aguda y un poco falta de aire.

"¡PERDÓN POR LLEGAR TARDE!" Dijo la recién llegada, probablemente no pretendía gritar, pero incluso si no lo hiciera Albafica reconocería esa voz y sabía que tenía que salir de ahí cuanto antes.

"No te preocupes Agasha, de hecho, llegas temprano." Dijo Shion levantándose inmediatamente para ayudarla con su pesada bolsa, mientras que Degel le ofreció tomar su abrigo; Kardia solamente se reclino en su asiento y le hizo un gesto.

"¡¿En serio?!" Ella dijo, sus ojos buscando el reloj, comprobando que sí, faltaban veinte minutos para la hora de entrada. "¿Porque mi teléfono dice…?"

De repente en el momento que ella sacó su celular de su bolsillo sus ojos se toparon con los de él.

"¡Buenos Días Se-señor Albafica!" Ella grito en una voz muy forzada, sus manos taparon su boca y toda su cara se puso roja como un jitomate. "Lo siento mucho, no lo había visto, vera, es que últimamente con el frío no he podido levantarme a tiempo, así que tuve la idea de adelantar mis alarmas media hora… pero creo que lo olvidé… así que aquí estoy, antes de tiempo…"

Al parecer, en medio del apuro ni siquiera se había dado cuenta que paso junto a él como si nada, y eso hizo que todos los signos de sus – vergonzosamente obvios – hacia él: su cara roja, sus manos que no se quedaban quietas, sus ojos completamente fijos en su rostro, los cuales normalmente verdes se veían casi negros ahora, la forma en la que hablaba rápidamente parecía dejarla más sin aliento que la carrera que había hecho hasta la escuela.

Albafica hizo lo posible para ocultar la incomodidad que todo esto le provocaba, pero solo podía aguantar por poco tiempo antes de terminar diciendo algo de lo que se arrepentiría.

"Disculpa, llego tarde…" dijo en un susurro y paso a su lado, poniendo extremo cuidado de no tocarla ni siquiera con su ropa, y salió sin decir nada más, mientras se iba alejando podía escuchar como Agasha siguió hablando por un rato y luego cayo en silencio.

Usualmente era fácil evitarla, pero hoy lo había tomado por sorpresa y eso significaba que el mismo se vería afectado por el resto del día.

Solo esperaba que nadie lo notara.

-oOo-

Si hubiera una manera de cavar un agujero dentro de la escuela, Agasha se metería en el con felicidad, si eso significaba que la vergüenza desaparecería. Incluso el aroma a café que usualmente la calmaba, no hacía nada más que aumentar sus nervios.

Aun así, ella ya no era ninguna chiquilla enamoradiza incapaz de manejar un rechazo, y ella había venido precisamente a hacer su trabajo.

"Señor Degel, disculpe la tardanza, pero aquí están las propuestas de mi grupo para el festival." Dijo con la voz más calmada que pudo entregándole la enorme lista.

"Muchas gracias…" dijo el, quien educado como siempre no comentó nada, pero si arqueo una ceja ante el número de actividades, "Entiendo que es tu primer grupo, pero necesitas saber decirles que no a tus alumnos."

"Lo sé," dijo ella, "Creo que se emocionaron de más. Personalmente creo que la única posible es la búsqueda de tesoros… o tal vez la pintura para las caras, una de las alumnas es muy buena artista."

"Uf, definitivamente me alegra no tener que lidiar con mocosos de preparatoria." Dijo el señor Kardia lanzándole una mirada burlona.

"Nadie te pregunto Kardia," Dijo el señor Degel mientras anotaba la observación de Agasha, "El idiota que no va a hacer nada más que barajear cartas no puede quejarse."

"Además lidiar con chicos más jóvenes requiere más paciencia y habilidades socio-emocionales que con universitarios que son más independientes." El señor Shion dijo, siempre mediando.

"Siéntate Agasha, le llevare esto al rector e ignora los comentarios de este idiota." Dijo, luego de lo cual se dispuso a irse, pero se detuvo en la puerta. "Me disculpo por el comportamiento de Albafica, sin importar sus experiencias pasadas, no significa que no actuó de forma irrespetuosa cuando tu no hiciste nada malo."

Antes de que ella pudiera responder él ya se había ido, entonces vio como Shion depositaba una taza de café frente a ella.

"¡Señor Shion, no tiene que hacer eso! Permita-" pero el levanto una mano.

"Agasha, recuerdas que dije que ya no tienes que llamarme – o a nadie, excepto al rector – 'señor'? Todos aquí somos educadores y ahora tu trabajas con nosotros." Shion dijo con una pequeña sonrisa.

"No puedo hacer eso, yo solo soy una maestra temporal aquí en la educación básica y ustedes son profesores con títulos y premios y prestigio y-"

"Eh, solo sirven para presumir en las oficinas." Le interrumpió Kardia. "Espera a que el primer alumno te saque de quicio o te grite el rector o algún miembro del comité y con eso estaremos iguales." Ella rió un poco a ese comentario, siempre parecía muy relajado incluso después de que ella... bueno, ya había pasado casi dos años de todas formas... mas allá de la mirada mordaz incisiva que a veces le daba, el nunca había vuelto a mencionarlo.

Aunque recientemente lo había hecho más a menudo.

"Disculpe… no me acostumbro, además ustedes tienen más experiencia que yo." No solo no se acostumbraba, era raro para ella porque teniendo solo 21 años, un certificado de una escuela vocacional y unos cuantos meses como maestra de kínder, ella todavía recordaba que la mayoría ya estaban por graduarse y algunos de ellos ya estaban dando clases cuando ella acababa de entrar a la preparatoria.

"No digas eso, por algo eres la titular de tu grupo, porque eres buena en tu trabajo."

Agasha no dijo nada más y solo tomo la taza ofrecida con una sonrisa, por desgracia su cabeza la llevo de regreso al comentario del señor Degel y que le recordaba lo tonta que había sido hace solo unos momentos.

"Definitivamente me odia." Dijo dando un sorbo y hundiendo su cabeza en la mesa; desearía que esto no la afectara tanto, que no hiciera que el café supiera a tierra, o que su pecho se contrajera ante el recuerdo de los fríos ojos del señor Albafica sobre ella. Ya había perdido la cuenta de cuantas noches había perdido el sueño tratando de racionalizar sus sentimientos como un simple enamoramiento pasajero, de convencerse a si misma de ya debería abandonar ese sentimiento.

No faltaba decir que había sido un rotundo fracaso.

"Para ser justos, estoy casi seguro que Albafica odia a todo y a todos."

"Kardia, no ayudas."

"Ay no! ¡¿Dije eso en voz alta?!" Grandioso, como si necesitara más vergüenza. "Lo siento mucho, no quise decirlo."

Mientras ella estaba ocupada tratando de hacerse una con la mesa y Kardia soltaba una carcajada Shion solo se llevó la mano a la cabeza.

"Um, cambiando de tema, disculpa, pero aparte de tu actividad del festival, hay algo en lo que necesitamos que nos ayudes, ya que eres la única chica en la facultad." Shion preguntó, y Agasha inmediatanente se enderezó para escucharlo. "Cid y su grupo haran una escena del Rey Arturo, pero necesitan alguien que haga de la reina Ginebra"

"Pero que hay de la señorita Yuzuriha?" Agasha no la conocía muy bien, pero seguramente ella con su largo cabello, cuerpo escultural y una imponente presencia, haría una mejor reina que ella.

"Lo que Shion no quiere decir es que eres la única que puede parecer la damisela en apuros para la escena sin parecer que le arrancaras la cabeza a alguien." Kardia comenzó, "Y probablemente Shion no quiere que alguien aparte de el le recite poemas de amor."

"¡Es porque ella va a ser uno de los caballeros!" Era tan raro ver a Shion agitado y con un ligero rubor, ya que como profesor de ingeniería robótica tenía un temple solo superado por el señor Asmita. "…no hay forma de ella quiera que la cortejen así, ni siquiera en una obra."

"Suena como que ya lo intentaste." Kardia dijo burlón, y aunque no se atrevió a decirlo Agasha pensó que tal vez había algo de verdad ahí cuando vio al susodicho apartar la mirada. "Como sea, a menos que tengas un novio celoso por ahí creo que podría ser divertido, yo usaré un traje de dragón junto con Dohko y Manigoldo y voy a secuestrarte."

"Que gracioso señor Kardia, si tengo novio o pretendiente seria uno invisible." Dijo ella, riéndose de la imagen mental de los tres profesores en un mismo disfraz.

"…Más bien uno huraño con la personalidad de una cucaracha..." Dijo Kardia por lo bajo.

"¿Qué?" Pregunto ella casi al mismo tiempo que el señor Shion.

"No me hagas caso, ¿Podemos contar contigo?" Dijo el, y era la primera vez que Agasha lo veía medianamente preocupado, quién hubiera dicho que de verdad le importaba el evento?

"Claro, cerrare la actividad antes para que todos puedan verlo."

"Gracias, Agasha." Dijo Shion visiblemente aliviado.

-oOo-

Había sido un día relajado.

Agasha predecía que así iba a ser por la siguiente semana, ya que literalmente todos los grupos y grados cancelaban clases para ayudar con la organización del festival.

Al principio ella había estado tranquila, calificando algunos trabajos mientras que sus alumnos pintaban un cartel gigante.

Pero cuando dejo de escuchar voces platicando siendo reemplazadas por risitas y el sonido inconfundible de un celular sacando fotos alzo la mirada para ver como todos habían abandonado su trabajo para admirar el espectáculo.

Las palabras se quedaron atoradas en su boca cuando noto lo que todos veían:

Dohko y Yuzuriha estaban a mitad de salir de la piscina – Ya que ambos eran instructores del club de natación – e inmediatamente luego de que sus cuerpos cubiertos únicamente con trajes de baño y húmedos estuvieron a la vista, el sonido de las risas y suspiros se hizo cada vez mas fuerte.

A este punto, no terminarían nunca y Agasha tendría más lecciones que aplazar, así que se dirigió a la orilla de la piscina donde estaban ambos maestros.

"Hey Agasha! ¿Cómo estás?" dijo Dohko y ella lucho contra sonrojo que podía sentir subiendo por su cuello al ver como no parecía tener la mas mínima intención de cubrirse.

'Vamos Agasha, ya no eres una adolescente hormonal, ¡compórtate como adulta y compañera de trabajo!'

"Señor Dohko, señorita Yuzuriha… buenos días…um" Inmediatamente sintió la palma bastante pesada de Dohko dándole una no tan ligera palmada.

"Vamos Agasha, no tienes que hacerme sentir viejo al decirme señor." Dijo soltando una risotada.

"Porque te quejas? Probablemente seria la única que te considera un adulto." Dijo Yuzuriha, quien al menos tenia el sentido común de ponerse una chamarra. "Que pasa Agasha?"

"No quiero molestar, pero mi grupo se distrae mucho con ustedes aquí…"

Ambos se voltearon a ver y Dohko solo inclinó la cabeza como extrañado mientras que Yuzuriha levantó una ceja.

Un flash de una chica que se acercó mientras Agasha estaba volteada los hizo a ambos parpadear.

Y finalmente lo entendieron, ella lo supo porque los ojos de Yuzuriha voltearon hacia todos lados, luciendo algo nerviosa y cerro su chamarra.

Dohko fue mucho menos sutil y ella casi se rio al ver como su cara se volvió azul y puso boca de pescado, señalando a la multitud de adolescentes.

"No, no, no, no, no, ¿Por favor no me digas que creerán que soy un pervertido exhibicionista?"

"Pues no se lo de 'pervertido' pero..." Solo se encogió de hombros y en un parpadeo él ya había corrido a los vestidores.

"Lo siento mucho Agasha, esto debió ser muy incómodo para ti."

"Está bien, lamento que mis alumnos sean tan… indiscretos." Solo esperaba que

"Así somos todos a esa edad no?" Dijo ella riéndose un poco.

Era la primera vez que tenía una charla amigable con ella y se sintió muy sorprendida de ver que de hecho no era tan inescrutable como aparentaba; y luego de que cambiara estuvieron platicando mientras sus alumnos finalmente regresaban a trabajar.

Desearía que otros fueran así también.

-oOo-

Él era el único que quedó al final.

Todos habían venido a despedir a su maestro, casi todos habían dado discursos, desde sus compañeros de trabajo, su jefe, sus alumnos, e incluso otros que solo eran conocidos habían hablado entre la multitud sobre lo amable que era, que gran profesor había sido, lo humilde que era…

Lo generoso que había sido al recibir a un huérfano en su hogar, de educarlo como su propio hijo y encima de todo de dejarle todas sus pertenencias.

Cuando Albafica cierra la puerta detrás del último en irse – El rector Sage – sabe que debería irse a su cuarto a descansar, pero apenas logra llegar al sillón en la sala de estar antes de desplomarse sobre él.

¿Qué se suponía que hiciera ahora? Vagamente recuerda que hay ciertas costumbres que debe cumplir, el memorial, los cuarenta días de luto, ropa negra… algo sobre una comida especial…

No recordó haberse dormido… al menos no hasta que escucho el golpeteo gentil pero insistente en su puerta y más por costumbre que por ganas se levantó para ir a abrir. Parte de su cabello se sentía húmedo y se pegaba a su cuello y cara; al notar que sus ojos se sentían hinchado confirmó que había sido causa de las lágrimas. Al abrir la puerta lo recibió la imagen de una mujer de mediana edad acompañada de su hija.

Ambas vestidas de negro y ambas cargando lo que parecían ingredientes de cocina.

En el momento en que los ojos verdes de la niña se posaron sobre él, le dio la primera sonrisa sincera, sin un ápice de lastima de los últimos días.

Unas risillas lo sacaron de su cabeza e inmediatamente agudizó su oído y sus ojos para identificar la fuente. Como era todos chicos de primer semestre esta clase en particular todavía tenía varios integrantes que por alguna razón creían que la carrera de Idiomas era fácil de acreditar; incluso si tenía que pasar por cada uno de ellos, Albafica siempre lograba que estos abandonaran o pidieran un cambio antes de llegar la etapa de exámenes.

Sin mencionar que hoy definitivamente no estaba de humor.

Él se levantó para caminar entre los grupos de estudio que comparaban un texto de la Odisea en griego antiguo con la versión moderna, los que si se tomaban el trabajo en serio apenas si se dieron cuenta de que el pasaba a su lado estando demasiado concentrados para notar su paso silencioso, mientras que los demás inmediatamente y sin nada de sutileza agarraron las hojas y fingían trabajar desde el momento que se levantó, el solo siguió hasta que identifico al grupo culpable, todos haciendo un esfuerzo muy pobre en ocultar que miraban sus celulares debajo de la mesa en vez de sus libros.

"Señorita María usted y su grupo mencionen las diferencias que ha encontrado hasta ahora." Dijo, su voz solo lo suficientemente fuerte para que lo escuchara toda la clase, la alumna en particular se congeló en su lugar al darse cuenta de que su profesor estaba parado detrás de ella y tenía una vista perfecta de su celular mandando mensajes, en ese momento él se aprovechó de su confusión y le arrebató el teléfono de las manos.

"Se lo devolveré al final de la clase." Le dijo mirando fijamente a cada uno de los otros chicos que inmediatamente guardaron los suyos y caminó de nuevo a su escritorio.

Antes de guardar el aparato vio como la chica ni siquiera tenía bloqueada la pantalla y todavía llegaban más mensajes y entornando los ojos decidió silenciarlo para evitar la molestia.

Lo hizo un momento demasiado tarde cuando sus ojos notaron un nombre entre los mensajes, los cuales estaban tan llenos de emoticones que tuvo que leerlo varias veces para entender:

[Wow, no puedo creer que el profesor Dohko escondiera esos músculos debajo del traje! ¡Talvez debería tomar su clase!]

A este mensaje estaba adjunta una foto de el en lo que era claramente un traje de baño… revelador no sería la palabra, pero definitivamente algo ajustado para un ambiente escolar, al menos Yuzuriha en el fondo tenía la conciencia de usar un traje completo y una chamarra.

'¿Es en serio Dohko?' Pensó el, ¿Ahora tendría que recordarle que no podía andar de exhibicionista ahora que era profesor? Si era suficiente para irrumpir su clase, entonces sí.

[Hasta la maestra de prepa se puso como tomate]

Inmediatamente llego un hilo entero de mensajes que seguía haciendo comentarios inapropiados sobre Dohko y algo burlones a quien fuera que era esa maestra (¿qué rayos significaba estar 'sediento' y porque venía acompañado por un emoticón de ojos, gotas de agua y lo que parecía ser una berenjena?) entre otras tonterías, y Albafica decidió que había tenido suficiente y mejor iba a apagarlo.

Se dio cuenta de su error muy tarde porque al estar leyendo esos mensajes, María todavía aparecía conectada y porque seguían mandando mensajes.

[Que te pasa? ¿De repente te hiciste mojigata?]

[Mira lo que me mandó mi hermanita… te digo que esa maestra se estaba comiendo al profesor con los ojos]

Dohko aun vestido indecentemente, su mano cernida sobre la espalda de una mujer joven, su sonrisa confianzuda obviamente con intenciones de acercarla a el aún más, apenas se veía una fracción de su rostro, pero el reconocería su silueta y su cabello en cualquier ángulo.

Era Agasha, totalmente ruborizada, pero sonriendo.

La foto que llenó la pantalla le hizo sentir que tenía el estómago lleno de plomo. Nunca antes Albafica había deseado azotar un celular contra al piso, su escritorio o cualquier superficie que pudiera romperlo en pedacitos.

Lo que fuera para borrar esa ofensiva imagen de su mente.

No rompió el teléfono, él estaba por encima de algo tan infantil, pero si lo arrojó dentro del cajón con más fuerza de la necesaria y saco un montón de papeles: trabajos de los semestres superiores para calificar, eso lo distraería por algunas horas.

…O eso creyó, se rindió a la mitad del primer ensayo cuando se dio cuenta de que las letras solo se veían como garabatos indescifrables.

-oOo-

"No puedo creer que tenga que regañar a dos miembros de la facultad como si estuviera tratando con adolescentes sin escrúpulos." El rector dijo con un tono final, luego de tener que escuchar por una hora y media acerca de todos los rumores que había tenido que acallar en la semana, de las quejas que había recibido de la Junta Directiva, hasta dibujos confiscados de entre los estudiantes. "Aunque no hay ningún reglamento sobre relaciones entre docentes si los hay sobre muestras de afecto en público."

Todo por una foto tomada en el momento equivocado posible solo para ser malinterpretada de la peor manera posible.

"¡Pero señor Sage, ya le explicamos lo que pasó!" Dijo Dohko, sus manos golpeando el escritorio. "¿Por qué tenemos que pagar por unos rumores sin fundamento?"

"¿Y tengo que recordarte que fue tu descuido el que te puso a ti y a Agasha en esta situación, y que la única razón por la que nada de esto paso a mayores es gracias a que Yuzuriha corroboró su versión?" El rector Sage le respondió sin levantar la voz, pero había un destello en sus ojos que dejaba en claro que debían comportarse y porque era el único que podía hacer que incluso Kardia se comportara.

Él siempre era un hombre tan cálido y amable, había sido el quien le había conseguido este trabajo, sin necesidad de referencias o más experiencia aparte haber trabajado en un kindergarten y Agasha sabía que podía ser estricto cuando era necesario, pero nunca se imaginó encontrarse recibiendo ese lado de él y la vergüenza que sentía era tal que no tenía ni ganas de defenderse.

"Primero que nada porque esta Agasha aquí? ¿Usted ya dijo que fue mi culpa, porque ella tiene que ser reprendida también?" Dohko preguntó.

Sage la miro por un momento y su mirada se suavizo un poco.

"Yo sé que Agasha no hizo nada malo a nivel personal, pero por desgracia los rumores y las fotos fueron esparcidas por sus estudiantes, y tiene que tomar responsabilidad por ello."

"¿Estoy despedida?" Pregunto sintiendo que el corazón se le desplomaba hasta los pies y agacho los ojos esperando lo peor.

"¿Que?" Y por un momento el rector pareció extrañado "Claro que no querida, por desgracia como sanción tus estudiantes no tendrán permitido presentar su actividad en el festival, ni tampoco podrán asistir." Dijo el rector, "Y serás tú quien se los dirá."

El señor Degel le había dicho que necesitaba ser más firme, y sabía que era cierto, pero tuvo que pasar esto para que lo entendiera – es decir solo ahora se daba cuenta que en vez de ir con Dohko, debió haberlos regañado o confiscado sus teléfonos, así que la culpa no era totalmente de el – y talvez esto era lo que necesitaba hacer para darse a respetar más.

"Espere, ¿El castigo también se extiende a Agasha?" Preguntó Dohko.

"Creo que, si sería lo más apropiado, lo siento querida." El señor Sage parecía pesarle mucho la decisión, pero definitivamente no sería justo que solo sus estudiantes fueran sancionados.

"Lo entiendo." Dijo ella.

...

"Agh! No puedo creer esto, lo siento mucho Agasha." Dohko no había parado de disculparse mientras caminaban de la oficina del rector, se había hecho tarde y ella había perdido el último tren que iba a su calle, pero él se ofreció a llevarla. "Se cuanto te emocionaba ser parte del festival."

"Está bien, me preocupa más que van a hacer con la parte del teatro." Dijo ella.

"Ni siquiera lo había pensado…" Dohko se quedó pensativo, y de repente se rió. "Bueno, no hay nada que un poco de maquillaje y una peluca no puedan arreglar ¿Verdad?"

Agasha no pudo evitar imaginarse a cada uno de los profesores disfrazados como damiselas y sintió la risa formarse en su garganta, pero se le escapo un bufido.

"Que pasa? Parece que pensaste en un buen chiste." La sonrisa de Dohka definitivamente era diabólica y Agasha supo que ya no dejaría ir el tema.

"Es que… no creo que haya un vestido que les vaya a ustedes, todos son muy altos." Ella dijo, y por un momento pensó que lo había ofendido, pero su sonrisa volvió en un santiamén.

"Es un buen punto, Shion y Albafica podrían pasar por chicas muy guapas, pero sin los tacones son muy altos." Le siguió y ella tuvo que taparse la boca por la imagen mental. "Eso sin mencionar la cara de pocos amigos del Albafica."

"D-dokho, solo era una broma…" Dijo ella entre risillas.

"Una broma? ¿En serio?" Dohko fingió quedarse pensativo un momento. "Yuzuriha y yo tenemos la misma estatura ella podría prestarme un vestido… o tienes miedo que me vea más bonito que tú?"

Lo último deshizo por completo a Agasha porque Dohko tuvo el atrevimiento de acompañarlo con un gesto coqueto como si fuera a lanzar un beso; ella ya no pudo más y tuvo que dejar de caminar para apoyarse en el barandal de la escalera mientras trataba de calmar su risa.

Por desgracia Dohko también soltaba carcajada tras carcajada con más comentarios acerca de que colores se le verían mejor que era imposible.

"D-detente…" le rogo. "Me duele el estómag- Ah!" De un momento a otro en que su pie dio un paso en falso y de repente veía el techo al mismo tiempo que se sentía caer.

"AGASHA!" Dohko se dio cuenta muy tarde y ella no alcanzó a tomar su mano con suficiente fuerza logrando únicamente que se fuera a caer de boca en vez de espaldas.

Sintió como los escalones se encajaban en su cuerpo con cada golpe y cerró los ojos cuando vio el suelo a punto de estrellarse contra ella.

Pero el dolor nunca llegó.

Bueno, casi todo, es cierto que no sintió el suelo, ¿pero si sintió su cara hundirse en algo ni tan duro ni tan suave… y cabello? No tuvo mucho tiempo para procesarlo porque aun con su vista bloqueada podía sentir que seguía cayendo, excepto que con menos dolor.

No duro mucho antes de que lo que se dio cuenta era tela lo que no le dejaba respirar y trató de levantarse sintió algo muy similar a una mano en su espalda impidiéndoselo.

Pero si pudo apartarse lo suficiente para darse cuenta con horror de que no solo si había tenido un mechón de cabello en la boca, sino que había sido un cabello azul claro, el cual pronto se unió a la imagen del traje azul oscuro del señor Albafica junto con su rostro el cual parecía tener la quijada desencajada como si estuviera rechinando sus dientes y los ojos enfocados en ella, obviamente molesto.

Agasha había caído encima de él y por ende lo había llevado con ella, y ahora estaba desparramada encima de el sin ninguna herida, mientras el obviamente estaba lastimado y con principios de moretones apareciendo en su frente y mejilla.

"¿Chicos, están bien?" Dohko ahora estaba en cuclillas frente a ellos y Agasha sintió como el señor Albafica trataba de moverse debajo de ella, específicamente notó que su pierna estaba atrapada entre las suyas y cuando la movía podía sentir…

"Lo siento! Me levantaré…" Dijo, tal vez un poco agudo y una vez más trato de levantarse, pero un ardor en su pierna provocó que se terminara en horcajadas sobre él.

Como era de esperarse su mirada se convirtió de la indiferencia al enfado y tomándola de los hombros prácticamente la empujo hacia atrás para quitarla de encima.

"Albafica, ten cuidado! Creo que sus rodillas están lastimadas…" El comentario de Dohko inmediatamente la hizo mirar sus mallas y efectivamente no solo estaban rotas, sino que las rodillas estaban raspadas. "¿Puedes levantarte Agasha?"

"Si puedo…" Pero cuando se levantó al fin, no pudo evitar tambalearse un poco, haciendo que tuviera que apoyarse en Dohko.

"Tal vez debería cargarte, mi auto esta algo lejos." Ofreció Dohko. "O al menos llevarte a la enfermería para que te pongan unas banditas."

"Ya no es una niña Dohko, estoy seguro de que ella puede ir sola." dijo el señor Albafica también se había levantado y había dejado de sacudir el polvo de su traje para clavarle los ojos, seguramente le había arruinado su traje aparte de hacerlo caer.

"¿Podrías no ser un cretino por una vez? Tú también te lastimaste, ven con nosotros." Dijo el mientras se preparaba para cargarla.

Agasha casi acepto la oferta, pero lo que discutió con los eventos de la semana, lo que discutió con el rector, y como podía sentir la mirada del señor Albafica en su nuca, se lo pensó mejor.

"La verdad Dohko, creo que tiene razón el señor Albafica, solo es un raspón y tengo banditas en mi bolso." Era una costumbre que no se había quitado de trabajar con niños pequeños y ahora le era útil. "Además recuerda que el rector quiere que seamos discretos." Dijo ella mientras se sentaba para ponerse las banditas.

"¿Discretos? Así que finalmente les llamaron la atención por eso." El señor Albafica dijo con desdén, y Agasha sintió sus manos sudar por la vergüenza; por supuesto que él se había enterado de los rumores, quien sabe que más había oído o visto, seguramente su opinión sobre ella ya no podía ser peor.

"Pfft, por favor Albafica, nunca te creí el tipo de persona que toma en serio los rumores." Dohko dijo entornando los ojos. "Agasha y yo no salimos, ella es como mi hermanita, no es mi culpa que unos chiquillos sin quehacer les guste inventar cosas."

"No habría rumores en primer lugar si ustedes supieran comportase." El señor Albafica ahora estaba cara a cara con Dohko, quien no se amedrentaba ni porque le sacara un buen pedazo de altura. "Y todavía tienen el descaro de arriesgarse a que los vean compartiendo auto."

"Si vas a reclamar por idioteces, reclámame a mí, Agasha no ha hecho nada para merecer tu mala actitud." Dohko se apartó de él y tomo de la mano a Agasha. "Vámonos Agasha, no necesito que alguien me contagie la amargura."

"Um, si, hasta luego señor Albafica." Dijo ella, aun cuando el no dio señas de que le importara, solo seguía fulminándolos con los ojos.

Cuando llegaron al auto y Dohko le abrió la puerta pudo notar que la cerraba con mucha más fuerza de la necesaria, especialmente cuando él se subió.

"Ese hombre necesita calmarse en serio, una cosa es que sea un imbécil conmigo o con los otros, porque admito que a veces lo molestamos a propósito, pero ¿porque tiene que serlo contigo? Nunca has sido más que amable con él."

"El señor Albafica no era así conmigo, siempre fue distante pero amable conmigo." Ella dudo un poco antes de seguir. "Pero tal vez si es mi culpa."

"Oh vamos, no podría creer que tu molestaras a nadie a propósito." Dohko dijo arrancando el auto, "Nunca fue el mismo desde que el Profesor Lugonis murió… pero sabes qué? Ya son más de diez años desde eso y todos nosotros somos huérfanos así que es muy difícil sentirse mal por él."

¿Debería decirlo? Dohko era con el que más hablaba, en parte porque era mucho más amigable y en parte porque era el más joven de todos y sabía que él no se burlaría ni se lo diría a nadie más.

"Es que creo que yo arruiné las cosas entre nosotros… lo puse en una situación incómoda."

-oOo-

"Señor Albafica hay algo que he querido decirle… yo siempre lo he querido mucho, y no como un hermano o amigo… yo creo que estoy enamorada de usted." A pesar de que su cara estaba completamente roja no bajo la vista y fijo sus ojos en los suyos, el no pudo soportar la sinceridad y la esperanza que vio en ellos y aparto la vista.

'Mentira… es una mentirosa'

"Que quieres decir?" Dijo el, todavía incapaz de procesar las palabras que salieron de la boca de Agasha.

'Es mentira, siempre son mentiras.'

Desde que él había regresado a Rodorio luego de 2 años y medio en el extranjero, más allá de una reunión de bienvenida – La cual Kardia y Manigoldo usaron como excusa para beber hasta el amanecer – nadie más había reaccionado demasiado, claro que era de esperarse, él siempre fue introvertido, taciturno y de pocas palabras.

Todas las cosas que el Profesor Lugonis no era, probablemente si se muriera mañana no iría ni una fracción de la gente que estuvo con su profesor.

'Eso es porque no le agradas a nadie, ¿quién querría estar contigo?'

Nadie había dado muestras de extrañar su presencia – o siquiera de notar que no había estado – excepto Agasha, ella que siempre estaba ahí con una sonrisa cuando lo veía pasar, a quien había tutorado muchas veces cuando eran niños, quien siempre quería compartir su almuerzo con él.

'Es porque sentía lastima por ti'

Ella, a la que encontró trabajando en su misma escuela y lo acompañaba a almorzar todos los días sin importar lo remoto de los escondrijos que escogía para ello y lo regaño en más de una ocasión por traer solo comida y café de lata comprados de la máquina expendedora para comer.

Ella, le había declarado su amor.

'Ella solo cree que te ama, en cuanto vea como eres en verdad, se retractara.'

"Quiero decir que …" se inclinó un poco hacia él, y Albafica trato de enfocarse en un punto neutral de su rostro, cualquiera que no fueran sus ojos, sus mejillas sonrojadas o sus labios. "…lo amo, lo he amado desde hace mucho, desde antes que se fuera."

"No puedo creerlo." Las palabras salieron de Albafica sin que él lo pensara demasiado, pero era muy tarde porque ella lo había escuchado, pero en vez de verse enojada, siguió sonriendo.

"Yo entenderé si no siente lo mismo por mi…" Por un momento se vio triste pero comprensiva como si ya esperara ser rechazada. "…pero no ponga en duda lo que siento, yo misma quise pensar que sería algo pasajero, pero…"

'¿Lo ves? Esto una inconveniencia para ella, cuando mucho…'

"Creo que estas confundida, no hay forma de que sepas aun lo que es el amor." Dijo el, y cualquier calidez que emanaba de ella se destrozó dejando una expresión afligida que lo hizo sentir horrible, especialmente cuando se alejó de él.

"¿Por qué dice eso?" Dijo ella, su voz temblorosa. "Es por mi edad? Porque ya soy adulta… ¿o es porque cree que no tengo experiencia? Porque ya he salido con chicos antes, ya he dado mi primero beso y mi virginidad…"

'¿Porque te decepcionas? ¿Querías que esperara por ti? No seas ingenuo'

"El hecho de que sientas que tienes que demostrar lo 'adulta' que eres, es prueba suficiente de que te falta madurar." Dijo dándole la espalda, no soportando más tenerla en su vista, cuando ya ocupaba un gran espacio en su mente.

"Pero…" Incluso sin verla, sabía que debía estar llorando y tuvo que morderse el labio, encajar sus uñas en las palmas de su mano y hundir sus pies en su lugar para evitar la urgencia de voltearse, consolarla y retractarse de todo lo que había dicho.

'Bien hecho, es mejor así, tú sabes lo que siempre le pasa a la gente que se acerca demasiado a ti.'

Ella se fue, dejándolo solo, y así es como debía ser.

...

Albafica se llevó la copa a sus labios solo para ahogar un gruñido al encontrarla vacía, pero al menos esta vez contuvo el impulso de romperla o lanzarla al piso. Solo caminó hacia la alacena y guardo tanto la copa como la botella.

Si dejaba cualquiera a la vista caería en la tentación de beber hasta terminársela y desmayarse embriagado en el sillón, no importaba lo acogedor que era la idea de dormir sin tener sueños.

O pesadillas… probablemente sería mejor que fuera a su cuarto, necesitaba ducharse y mientras mas lejos de la tentación, mejor.

Pero esta vez la causa de sus males tenía una causa y una escena que seguía repasando en su cabeza desde los últimos meses.

Agasha, con su voz que siempre tenía un tono suave cuando decía su nombre, sus ojos verdes y brillantes como la hierba al amanecer bañada en rocío que combinaban perfectamente con el rojo de sus mejillas y si piel ligeramente bronceada porque a ella le gustaban los días soleados.

Seguramente contrastaría con su pálida piel si se tocaran…

'Hablando de tentaciones…' Sus ojos se posaron en una serie de fotos, las primeras eran del tutor Lugonis, en cada una el se hacía mas alto mientras que su maestro ganaba algunas arrugas – o líneas de expresión como el decía – y algunas canas, las cuales resaltaban fácilmente de entre su rojizo cabello. Había algunas de sus compañeros del orfanato – sus graduaciones, reuniones en donde casi siempre Kardia y Manigoldo estaban al centro mientras el estaba en una esquina – pero había algunas que solo eran el, una hombre y una mujer mayores y Agasha, algunas eran salidas al parque, en ellas la chica siempre estaba junto a el, con los padres de ella rodeándoles, al menos así era en las fotos hasta su graduación de secundaria… después su cumpleaños numero quince, la entrada a preparatoria y su graduación, en todas ellas Albafica se encontraba siempre a una prudente distancia de ella.

Aunque muchas veces en el fondo se preguntaba si a ella le había hecho mella su separación, si extrañaba el tiempo que pasaban juntos…

'Porque extrañaría pasar tiempo contigo? Ya no te necesitaba.'

'Maldita sea' Si el alcohol ya no servía para acallar esa estúpida voz, entonces ¿cuál era el punto de siquiera beber? ¿Acaso tendría que tomar algo más fuerte? Tal vez si le preguntaba a Degel, el podría recetarle pastillas para ello.

¿O era algo que tendría preguntarle a Asmita?… pero el insistiría en que tomara terapia primero.

'Qué patético eres, no solo no tienes verdaderos amigos de tu edad, sino que no puedes ni funcionar normalmente sin ayuda… por eso es ella te tiene lastima, debe pensar que un día de estos encontrara tu cuerpo desangrado por un tiro en la cabeza o tal vez intoxicado con tus píldoras para dormir igual que-'

"¡¿Quieres cerrar la boca?!" Grito a la oscuridad de su cuarto, pateo sus zapatos sin importarle donde fueran a parar igual que con su portafolio y su abrigo.

La cama esperaba, y era tentador solo desplomarse en ella, tanto que solo la idea de cambiarse, bañarse y demás parecían titánicas,

¿Qué más daba si de todas formas le importaba un comino si otros lo consideraban 'hermoso' o no?

Especialmente no después de aquel incidente, la razón por la que se había ido en primer lugar… si cerraba los ojos todavía podía sentir la cinta adhesiva pegada a su boca y los roces de la cuerda en sus manos, la sangre había empapado la alfombra, su ropa y había salpicado en su cara, los ruidos del hombre mientras se ahogaban con su propia sangre para después salir de su boca y su nariz…

Era el tipo de imágenes que lo continuaban asediando en pesadillas.

Por eso es que Albafica estaba convencido de que tenia que haber algo mal con él, con su cabeza, con su cuerpo por desear a alguien como Agasha.

A la chica que había visto crecer frente a sus ojos, a ella que le llevaba las comidas cuando él no podía siquiera pensar en comer, la que con frecuencia visitaba la tumba de Lugonis aun sin necesidad de fuera con el – siempre reconocía las flores frescas de su familia –, a la que le había fallado cuando su propio padre enfermó y eventualmente murió.

Como había deseado pasar su ultimo día en Rodorio con ella, hacerla recordar los momentos antes de que se alejaran tanto, de consolarla con un abrazo, con un beso…

Y tal vez, solo tal vez compartir el lecho con ella, hacerle el amor toda la noche para que entendiera los sentimientos que no podía expresar, para dejarle algo que anhelar y que no la hubiera forzado a buscar consuelo en los brazos de alguien más.

'Estás enfermo lo sabias?'

En vez de eso, le había dejado una rosa roja como única forma de despedida, como el cobarde que era, pero ¿Qué podía hacer? Ella tenía tan solo 18 años y su padre acababa de fallecer, no había forma de que no estuviera aprovechándose de ella cuando estaba tan vulnerable.

Y solo porque a pesar de todo, sabía que Agasha pensaba que era mejor de lo que realmente era, sabía que ella esperaba lo mejor de él, por eso entro al baño a regañadientes, encendió la ducha mientras se desvestía y procedió a limpiarse.

"¿Es por mi edad?" Casi quiso reírse de si mismo, porque solo dijo lo primero que se le ocurrió, porque cuando posó sus ojos en ella por primera vez luego de regresar a Rodorio, lo primero que pensó era cuanto mas madura y hermosa se veía.

¿Y que si hubiera aceptado sus sentimientos? En el espacio recóndito de la escuela la hubiera besado y alzado entre sus brazos y la hubiera sostenido contra el para sentir su cuerpo pegado al suyo, para tocarla y quitar de en medio las prendas estorbosas…

Era una bendición que su gemido no se oyera entre el agua de la ducha, apoyando su brazo en la pared y frotándose con la otra mientras que imaginaba que el vapor seria como los suspiros de Agasha en su piel, mientras imaginaba que embestía contra su cuerpo pues ahora que la había sostenido de verdad contra él, que sabia que si era tan suave y cálida como se veía, que sabia cuanto pesaba y que podía levantarla fácilmente sin esfuerzo, que sabia que el agua lavaría la vergonzosa evidencia de su deseo, no había forma de que pudiera detenerse.


Para los que se pregunten el titulo esta en griego y significa '¿Tú me amas?' (leído me agamas?)

Como ya dije en el summary este es un AU en donde todos son profesores de universidad (excepto Agasha y otros que aparecerán en el siguiente capitulo), este capitulo la verdad es bastante suave en cuanto a lo sexual comparado a lo que podran esperar a los siguientes, pero a mi gusta hacer build-up asi que no se enojen porfis ;D