Publicando esta historia tan mal escrita en caso alguien necesite leerla en estos tiempos de cuarentena. Que disfruten :) no estoy al día con la última temporada así que ni idea si algunas cosas todavía aplican, esto lo escribí el año pasado.
La joven se permitió suspirar largamente una vez todos los daños del reciente ataque fueron restaurados. No sabía si preocuparse o no por el examen del cual había tenido que salir huyendo, siendo tan comunes las apariciones de Akumas, habían muchos profesores que no justificaban ausencias a menos que la escuela se viera involucrada directamente. Tratándose de la profesora de química, pensó en que seguramente tendría que rogarle para que le repitiera el examen.
-¿Milady? -La voz de su compañero la sacó de sus pensamientos y ella se dio vuelta para observar sus ojos verdes que extrañamente lucían algo nerviosos.
-Buen trabajo, Chat. -Le dijo con una sonrisa y cuando sus miraculous empezaron a emitir aquel sonido que indicaba que pronto desaparecería su transformación, tomó su yo-yo y se preparó para irse. Sintió la mano de su acompañante tomándola por la muñeca, extrañamente no la había sostenido con la delicadeza con que lo hacía cuando quería besarle la mano, sino que tiró de ella con nerviosismo y sin soltarla. -Debo irme, gatito. -Dijo ella con dulzura.
-P-Podemos…¿Podemos vernos esta noche? -Ella lo observó a los ojos, lista para recordarle que solo debían encontrarse si la situación lo ameritaba para no utilizar sus poderes sin motivo, pero la mirada de él y sus labios apretados la hicieron dudar.
-Ummm…
-Por favor. -Le dijo él en voz baja y ella no pudo evitar acceder al ruego en sus ojos y asintió. Una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de él. -Por favor veámonos en el techo de la biblioteca Central a la medianoche. -Le indicó él, finalmente soltándola. La heroína quiso despedirse con alguna frase incisiva pero no encontró las palabras, por lo que simplemente le hizo un ademán con la mano y se fue, saltando sobre los techos de París, con el corazón latiendo en un ritmo atípico en su pecho.
-A-Adrien… -El rubio abrió los ojos con sorpresa, volviendo a la realidad para encontrarse con la sonrisa tímida de Marinette. -Hola. -Le dijo ella sonriendo más ampliamente.
-Hola Marinette. -Le respondió él con una sonrisa. -¿Cómo te fue con Ms. Mendeleiev? -Ella se rascó la nuca.
-Eh...Creo que bien, siendo que no fui la única que faltó, no le vio mayor problema. El examen sería mañana.
-Gracias, Marinette. -Dijo él sonriendo y levantándose de la banca donde había estado sentado esperándola.
-N-No es nada, Adrien. -A pesar de que ya hacía más de dos años que eran amigos, todavía tartamudeaba cuando hablaba con él, al menos a este punto ya tenía control sobre lo que decía, bueno, la mayoría del tiempo.
-¿Quieres ir a estudiar un rato en la biblioteca? -La mención del lugar hizo que el rostro de ella se enrojeciera, al recordar de inmediato a su compañero felino. Adrien la miró esperando una respuesta.
-U-Umm eh...biblioteca...estudiar...sí...claro...me muero por...me encantaría… -Respondió ella y luego sonrió avergonzada, el rubor en sus mejillas aumentando.
-Ooookay. -Dijo Adrien poniendo una mano sobre el hombro de ella. -Ay, Marinette, nunca me cansaré de que respondas así. -Le dijo entre risas y mientras empezaban a caminar.
-Jeje. -Dijo ella con una pequeña sonrisa.
Una vez estuvieron en la biblioteca, se concentraron en el estudio, Adrien se había dado cuenta con el pasar del tiempo, que había al menos dos escenarios en los cuales Marinette se mostraba siempre en control: cuando estaba estudiando y cuando estaba jugando. Ahora mismo discutían la solución de un problema y se habían prometido jugar una partida del último juego en línea con el que estaban obsesionados cuando finalizaran, por lo que ambos estaban ansiosos en demostrarse que ya estaban más que listos para el examen. Adrien se rió pensando en qué sentido tenía que se afanaran, sin falta Marinette le ganaría y se burlaría de él sin vergüenza, para después sonrojarse y disculparse. Bueno, pensándolo bien, definitivamente valía la pena afanarse y perder a merced de Marinette con tal de verla reírse así.
Ladybug no imaginó que la medianoche sería tan fría y se reprendió a sí misma por no predecirlo, pero aun así no regresó a casa, siguió balanceándose entre los edificios de París con el corazón acelerado. Esta había sido la primera vez que Chat Noir le había pedido seriamente que se vieran fuera de sus actividades como superhéroes y no podía sacar de su mente la idea que ya nada iba a ser igual después de esa noche. Al llegar al techo de la biblioteca pudo ver al otro extremo a su compañero sentado, vistiendo un abrigo de cuero negro y mirando un papel en sus manos con los codos sobre las rodillas, caminó hacia él.
-¿Te hice esperar mucho, gatito? -Dijo ella tratando de sonar animada.
-Te esperaría toda la vida. -Respondió él guiñándole un ojo, pero faltando en su voz el clásico tono de coquetería. -Ven, siéntate, Milady. -Le dijo indicándole un espacio a su lado y mientras guardaba el papel que estaba observando en su chaqueta. Ella se sentó sin decir más nada, se miraron un momento y ambos desviaron la mirada para centrarla en el paisaje que tenían al frente. Ladybug no pudo evitar abrazarse a sí misma, y Cat Noir se quitó de inmediato el abrigo y lo puso sobre los hombros de ella.
-N-No. -Dijo ella intentando evitarlo. Él apenas frunció el ceño y ella cedió con un suspiro. -Ahora vas a tener frío por mi culpa.
-Tenerte a mi lado me da todo el calor que necesito, Bugaboo. -Le respondió él mirándola, ella tragó en seco, a pesar de que era una frase de esperarse de su felino acompañante, había una tristeza en sus ojos que no la dejaba en paz. Él tosió levemente y desvió la mirada nuevamente. -Milady, me disculpo por haberte hecho venir a esta hora hasta acá, si no fuese porque eres invencible y no puedo saber dónde vives, hubiese ido hasta tu casa. -Siguió hablando, la forma como evadía mirarla hizo que se formara un nudo en el estómago de ella. -Verás, Ladybug, no quiero tomar mucho de tu tiempo. ¿Sabes como ya tenemos más de dos años de conocernos? -Ella asintió en silencio, tratando de evitar que su expresión se viera preocupada. -Quería decirte que en todo este tiempo, desde el día en que te conocí, he estado seguro de mis sentimientos hacia ti. Te admiro como la persona más fuerte y valiente que conozco, confío en ti sin ningún temor, porque sé que eres justa y tus intenciones son siempre buenas, no creo merecer el privilegio de ser llamado tu compañero, pero siempre he tratado de dar lo mejor de mí para apoyarte y nunca decepcionarte, Milady. Estoy agradecido contigo por soportarme, tenerme paciencia y siempre tener una sonrisa para mí...y golpes...y rechazos también. -Agregó riéndose ligeramente. Ella sonrió, apretando los ojos para no llorar ante las palabras de él. Chat se lamió los labios, pareció dudar y luego volteó hacia donde ella estaba, mirándola finalmente a los ojos. -Lo que quiero decir, Ladybug, es que…te amo. -La joven heroína abrió los ojos con sorpresa y sintió sus mejillas calentarse. Él la miraba fijamente con ternura, pero a la vez con tristeza, ella también lo miraba fijamente con la boca entreabierta.
-C-Chat Noir. -Apenas pudo ella musitar y se cubrió el rostro apenada, lágrimas empezaron a brotar de sus ojos.
-¿Milady? ¿Qué pasa? -Le dijo él posando una mano sobre el hombro de ella con preocupación, ella lloró unos segundos más en silencio y después lo abrazó. Chat bajó la mirada y la abrazó con fuerza, posando su barbilla sobre la cabeza de ella. -Tranquila, Bugaboo. Perdóname por haberte hecho llorar, yo...no...lo siento… -La joven se separó frunciendo el ceño.
-Perdóname tú a mí, cuánto lo siento...c-cuánto lo siento, Chat. -Le dijo sosteniendo el rostro de él entre sus manos, él le sonrió y le dio un beso en una de sus manos.
-No te preocupes, Milady. Yo…
-Espera...déjame hablar… -La heroína inhaló tratando de tragarse las lágrimas que no dejaban de brotar de sus ojos. -Gracias, yo...de verdad me siento muy feliz de que te sientas así por mí...me siento, muy honrada de que...un hombre tan dulce, fuerte y valiente como tú se haya fijado en mí. -Ella lo vio sonrojarse ligeramente. -Yo, de verdad no puedo imaginar ser Ladybug, sin que tú fueses mi Chat Noir, de hecho, no...no puedo...ni quiero imaginar una vida donde no te conociera...eres...eres muy importante para mí, gatito. -Dijo ella sonriendo, mientras nuevas lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, los ojos de él brillaban, al borde del llanto. -Y es por eso...porque eres tan importante para mí, que no puedo jugar contigo...yo...ahora mismo...estoy muy confundida...he estado enamorada de alguien por años...y...no sé...no estoy segura de lo que siento por ti...no quiero herirte, ni jugar contigo...eres demasiado importante...Lo siento, Chat, de verdad lo siento. -La heroína no pensó que podría llorar más, pero las lágrimas siguieron corriendo por sus mejillas sin fin. Él la observaba, mientras un par de solitarias lágrimas corrían por cada una de sus mejillas. Ladybug seguía sosteniendo el rostro de él entre sus manos y él hizo lo mismo con el rostro de ella.
-Por favor no llores más, preciosa. Me hace muy feliz saber que te sientes así por mí, de verdad, gracias por tus palabras. Lo que me has dicho no va a afectar en nada lo que siento por ti, yo siempre seré tu más fiel admirador. -Le dijo él en voz baja y sonriendo. -Así que por favor no te sientas mal, sé tú misma, no hay nada que me haga más feliz que eso. Yo respetaré la decisión que tomes, y siempre, siempre...te amaré. -La heroína sonrió ya más calmada y él le dio un beso en la frente, después de eso se fundieron en un abrazo, la joven recostando su cabeza sobre el pecho de él, deseando que esa noche jamás acabara.
Había logrado calmarse y dejar de llorar como Ladybug, pero cuando hubo regresado a casa, vistiendo todavía el abrigo de Chat Noir, no pudo evitar empezar a llorar nuevamente, ahora como Marinette.
