Prologo

Loki tomo uno de los envases de leche de la repisa mientras pensaba en los trabajos pendientes que tenía para mañana.

Tal vez podría adelantar algunos al llegar a su casa, mientras comía algo, o ver una película y descansar un rato antes de adelantar trabajo. Esas semanas habían estado muy ajetreadas. No sería pecado si olvidaba todo por un momento y se ocupaba de él.

Se dirigió a la caja, aun debatiéndose en lo correcto cuando escucho una explosión fuera de la tienda. Fue muy fuerte, lo suficiente como para lanzarlo hacia una de las repisas mientras el local se llenaba de humo.

Algunas personas, afectadas, empezaron a toser por el humo de los escombros. Aún un poco aturdido logró divisar a un hombre que se arrodillaba junto a una mujer para preguntarle por su estado.

Se levantó y puso sus manos en su rostro para caminar hacia la salida y averiguar que había sido eso.

Muchas personas, de diferentes partes, corrían asustadas.

- ¡Corre, amigo! - le dijo un hombre al verlo parado. Loki no logró entenderlo hasta que lo vio.

Vio a un muchacho corriendo hacia una parte y luego algo derribándolo, mordiéndolo mientras él intentaba apartarlo y cuando el muchacho dejó de forcejear, sea lo que sea que lo haya derribado ahora lo miraba a él.

Loki jamás había visto una cosa tan horrible; era un hombre, con la cabeza casi colgando de un lado, los ojos perdidos y rojos, un rostro casi putrefacto y sangrante. Sea lo que sea, se dirigía hacia él y Loki corrió.

Todo el mundo corría, queriendo escapar, vivir. Ellos derivaban a algunos, los mordían y empezaban a convulsionar casi al instante. Loki observó con horror como una mujer se transformaba en uno de ellos, irguiéndose de una manera dolorosa y los ojos blancos con la boca echando espuma.

No se detuvo a ayudar, nadie lo hacía, pareciera que cada vez era más y más. Los que optaban por escapar en autos chocaban con otros, pocos lo lograban, pero Loki no estaba seguro.

Alguien lo derribó, Loki casi cae en pánico, piensa que es una de esas cosas, pero solo es un hombre que se ha tropezado, que se levanta y sigue su camino, aterrado, sin pararse a ayudarlo.

Loki también lo hace cuando entre todo el caos lo escucha.

- ¡Mamá! -

Es un niño, un niño que observa como una de ellos atacaba a su madre sin piedad.

- ¡Mamá! - repite atemorizado. La cosa se detiene y lo mira y se lanza hacia él pero algo lo tumba.

Loki golpea el cráneo de la cosa una y otra vez, no importa que casi sea una cosa viscosa y con sangre, Loki sigue machacando la cabeza llenándose de sangre y sesos.

Respira agitado al terminar el trabajo, su apariencia asusta, con los ojos abiertos por la adrenalina y mirando al niño quien se encoge con miedo.

El chico no lo piensa dos veces al agarrarlo y salir corriendo de allí.

- ¡Mamá, mamá! - grita este, alzando sus manitas hacia la mujer que convulsiona a un lado de un bebé muerto.

El mundo cae esa noche, la mayoría de las personas se han convertido en ellos y los que quedan aún siguen corriendo, internándose en el bosque, agrupándose después en pequeños grupos, escuchando después de días que hay un lugar donde se podría estar a salvo, cayendo en el camino, muriendo por hambre o enfermedades, separándose, matándose.

No hay lugar seguro.