Hola, hace mucho no escribía, estoy un poco oxidad, pero la cuarentena me hizo decidirme por ponerme a escribir sobre algunas historias que venia teniendo en mente. Son varios capitulos pero por un problema con el Word quedó en uno.
Es mi primer historia del mundo mágico de Harry Potter, espero que les guste.
Disfuten la hisotria, saludos quizas nos veamos dentro de poco en una nueva historia tambien de Hermione y Draco.
Besos y abrazos, espero sus Reviews.
El hospital San Mungo de enfermedades y heridas mágicas solía ser un lugar al que los magos y brujas asistían para tender sus problemas de salud, por lo general eran relacionados con temas más afines a la magia, aunque tenía un sector especializado para cuidados de la salud más sencillos, por ejemplo, esa mañana una joven castaña se encontraba con un medimago para un simple control femenino.
-Buenos días señorita Granger -saludo el medimago, un hombre alto y larguirucho, con un gesto de sus enormes manos la invito a sentarse, la miró desde el otro lado del escritorio-, en que la puedo ayudar?
-Buenos días -respondió un poco nerviosa-, vera ya hace varios años que vivo en pareja y quería hacerme los controles pertinentes para asegurar que todo está bien para un embarazo-. El hombre asintió mientras comenzaba a revisar unos papeles sobre su escritorio.
-Bueno, tendremos que verificar algunos datos y le indicare los estudios que debería realizarse -Hermione asintió mirando con atención.
Mientras la bruja respondía algunas preguntas, no muy lejos de ese consultorio un joven rubio, al igual que la chica estaba en el hospital para un simple control de rutina, era un hombre sano, pero al menos una vez al año se hacía controles de salud. El médico le había preguntado algunas cosas de mera rutina ya que dudaba que eran las mismas que le hacían cada año.
-De acuerdo señor Malfoy, una enfermera vendrá en unos momentos a tomar unas muestras -Draco Malfoy asintió con paciencia. En ese instante una joven entro al consultorio, parecía que apenas había empezado a trabajar allí, se veía aun como una niña y se la notaba bastante nerviosa, al rubio no le agrado mucho aquello no quería que la atendiera una tonta inexperta-, Marlen, solo tienes que sacarle sangre al señor Malfoy -comenzó a explicar el médico, la joven levanto la vista cuando escucho el conocido apellido, le sonrió con un aleto de pestañas, Draco le sonrió en respuesta con uno de sus gesto más seductores-, y recuerda que en el consultorio 4 el Sanador Carlp ya está esperando para que tome las muestras de la señorita Granger y en el 5 para la inseminación mágica -la joven asintió y se puso en la labor de tomar una muestra de sangre del joven rubio. Draco se preguntó si Granger era la que él conocía, aunque la duda se le fue de la cabeza con la velocidad que vino, realmente no le interesaba si era o no la come-libros-Granger, en ese momento se distrajo mirando el pronunciado escote de la enfermera.
La enfermera salió del consultorio sonrojada por la intensa mirada del ojigris, como era posible que alguien estuviera tan bueno, la joven puso la muestra distraídamente en el carro donde dejaban todas las muestras que luego llevaría al laboratorio, luego se dirigió al consultorio donde la esperaban, al entrar se encontró con la heroína de guerra Hermione Granger, ese era su día de suerte, había empezado a trabajar hace menos de 5 hs y había conocido a dos famosos magos.
La enfermera había tomado lo necesario para atender a la señorita Granger antes de entrar, la joven castaña ya estaba acostada en la camilla esperando que llegaran para atenderla.
-Buenos días señorita Granger -dijo la hermosa joven con emoción, Hermione le respondió con simpatía después de los siete años que habían pasado de la guerra seguía siendo famosa por su participación en la misma, no lo sorprendería en lo más mínimo que la joven enfermera le pidiera un autógrafo. La joven parloteo bastante rato mientras se movía alrededor de ella con varita en mano- Así que quiere tener un bebe -comentó la joven con alegría y curiosidad.
-Si creo que ya va siendo hora -respondió con intriga, quizás el medimago le había dicho o las muestras que estaba tomando se utilizaban únicamente para ese tipo de cosas. No mucho después la enfermera le aviso que había terminado que se podía ir. Le dio una serie de indicaciones que habían llamado su atención, pero como se le hacía tarde para ir trabajar no se quiso entretener más-, Que tenga u buen día y felicidades -dijo con alegría mientras la dejaba sola.
Hermione rió negando, la joven enfermera era excesivamente risueña y había dicho varias cosas que le resultaron graciosas, mientras se dirigía a la chimenea del primer piso para ir a su oficina a lo lejos vio a un joven rubio con un elegante traje a lo lejos sonriendo coquetamente a todas las mujeres que le dedicaban una mirada. La castaña volvió a reír, el sería un Slytherin toda la vida, cuando paso a su lado el asintió hacia ella como un saludo ella le respondió de la misma manera se fue a su trabajo.
Habían pasado unos días desde que había ido al hospital, se había levantado a la misma hora que siempre, Ron ya se había despertado hace un rato y escuchaba desde el cuarto que compartían el ruido que su novio hacia mientras hacia el desayuno, aunque ella no cocinaba para nada mal por lo general él se hacía cargo del alimento, le gustaba cocinar y se le daba muy bien y además ella era bastante más dormilona.
Se levanto con pereza y caminó hasta el baño, se dio una rápida ducha y se dirigió a la cocina a medio vestir, Ron le dio un dulce beso en los labios y se sentó a desayunar.
-Hay una carta de San Mungo – dijo antes de embullarse medio kilo de panqueques en un bocado, Hermione tomo la carta que estaba sobre la encimera y se sentó a comer junto a él.
La carta era corta y sin mucha información, lo único que decía es que esa misma tarde a las 15 la esperaban porque tenían que hablar de algo muy importante, sintió un poco de miedo, se preguntó si había algo malo en ella, aunque por otro lado pensó que quizás podrían ser buenas noticias.
El día se le hizo eterno, a cada rato tenía que volver a leer los informes porque no podía hilar sus pensamientos, su cabeza estaba en aquella carta preguntándose una y otra vez que era tan importante para exigir su presencia con tanta urgencia.
Esa misma mañana a un muchacho de cabellos rubios y ojos grises como el metal le había llegado el mismo mensaje, se había levantado para irse a trabajar, miró la cama y una joven castaña dormía enredada en la sabana, le fastidiaba mucho que se quedaran a dormir, era como esperan más de él. Se miró al espejo y se sonrió a su reflejo, este en respuesta le alzo los dedos.
-Como no van a querer más de mí, estoy jodidamente bueno -su reflejo asintió, el joven se metió a bañar, después de cambiarse bajo dispuesto a desayunar.
-Amo -dijo uno de los elfos domésticos- junto a su desayuno hay un mensaje del hospital San Mungo -el blondo asintió y mientras tomaba su desayuno de bollos y te leyó el para nada preciso mensaje.
-Señorita Granger, señor Malfoy -los llamo una enfermera desde el pasillo en el que se encontraban las oficinas de los medimago, los aludidos se pusieron de pie y se miraron con curiosidad, ninguno había notado la presencia del otro cuando estuvieron uno junto al otro se saludaron con un asentimiento de cabeza-, por aquí -indicó la señorita que los había llamado, ambos se mantuvieron en silencio, pero con intriga, porque habían sido convocados a la misma vez.
Hermione miró a Draco, este vestía un increíble traje de diseñador que probablemente saliera más que todo su guarda ropa, el saco gris obscuro hacia resaltar sus ojos de una manera perturbadora, corrió la vista antes de que se diera cuenta de que se había quedado mirándolo como estúpida, pero tenía que admitir que los años habían sido generosos con él, siempre había sido atractivo pero ahora era un hombre atractivo, con su metro ochenta y tres y su musculatura se veía jodidamente sexy.
-Granger, si no te conociera pensaría que te quite el aire -dijo con sorna, la castaña se sonrojo al sentirse descubierta.
-Me quita el aire tu enorme ego que consume todo mi espacio vital -respondió automáticamente, siempre había sido así entre ellos era muy sencillo hablar siempre y cuando fuera para pelear.
-saber Granger? -preguntó acercándose peligrosamente a ella- no es lo único enorme en mi persona -susurro en su oído, Hermione se quedó dura por unos segundos, el latiendo cálido del rubio había tocado su oreja y la hizo estremecerse, el maldito era ilegalmente sexy y él lo sabía.
-lo imagino -comentó mirándolo a los ojos -el agua oxigenada que entro a tu cerebro después de decolorarte el pelo también debe ser generosa -ella le corrió la mirada y siguió caminando detrás de la enfermera que los esperaba en la puerta de una de las oficinas. Draco sonrió, Granger era una mujer audaz siempre tenía alguna respuesta para él, quizás fuera un beneficio de ser una come libros.
-Bienvenidos -los recibió en la oficina dos medimagos, una mujer más bien regordeta con cara agradable y un hombre con unos enormes ojos verdes que lucían increíblemente amables, Hermione sospecho de la elección del personal que había utilizado para hablar con ellos, sintió que habían sido elegidos cuidadosamente para que los que tuvieran que decir no sonara tan chocante.
-Señor, señorita -comenzó la mujer mirándolos de hito en hito-, se preguntaran porque los hemos convocados a los dos a la vez -ambos asintieron sin disimular la intriga-, como podrán recordar cada uno de ustedes vino hace dos días a realizarse unos exámenes de rutina -prosiguió, en primer momento Hermione quiso creer que el error que estaban por admitir se refería a que las muestras de ambos había sido cruzadas, pero en algún punto eso le parecía que era algún peor.
-Pues… -continuo el hombre de barba y cabellos castaños con un poco de nervios-, verán… -ambos magos se estaban comenzando a exasperar querían saber de una vez porque estaban allí-, la enfermera que los atendió ese día…
-Obviamente ya fue despedida -aclaro la mujer antes de que su compañero continuara, los dos jóvenes se miraron un poco preocupados, que podría haber hecho esa parlanchina muchacha que fuera tan grave para que la despidieran.
-Como les decía ese día esta joven…mezclo las actividades que tenía que realizar.
-Puede ir al grano de una vez -ordeno Draco con la severidad típica de alguien de su casa, en aquel momento a Hermione el gesto altanero de su apuesta cara le hizo recordar al tiempo en Hogwarts cuando era el príncipe de Slytherin.
-La señorita Granger fue sometida a una inseminación mágica -soltó la mujer de un saque, Hermione la miró sin comprender- y los resultados marcaron que ha sido completada correctamente -La realidad le cayó encima como un baldazo de agua fría, la castaña se llevó la mano al vientre casi como un reflejo.
-Me alegro por ella -comentó el blondo con sarcasmo-, en realidad no -siguió bromeando-. Pero no entiendo para que estoy acá -un nuevo baldazo volvió a caer sobre Hermione, no tuvo que pensarlo mucho para entender y claramente a él tampoco le costó mucho, porque cuando termino de decir esas palabras su sonrisa desapareció.
-Vera señor la muestra que se utilizó para la inseminación fue la suya -aclaro el medimago para disipar las ultimas esperanzas de que aquello fuera un mal chiste. El medico continúo hablando explicando dicho procedimiento, en el que aclaraba cada dos palabras que la sangre de Draco Malfoy se había utilizado para a través de una opción y un hechizo generar el embarazo de Hermione.
-tiene que estar bromeando, no puedo tener hijos con una sangre sucia -murmuro con desdén. Hermione volvió a la realidad con una sacudida después de quedarse pensando en cómo le diría todo eso a Ron.
-veras Malfoy, yo tampoco tenía intención de tener un Hurón como hijo -la serpiente se contuvo de continuar con su perorata de insultos.
-Esperen una lechuza de mi abogado -le lanzo con veneno mientras se levantaba.
Una vez fuera del consultorio Hermione comenzó a caminar hacia la salida, tratando de mantenerse tranquila ante aquella terrible situación, Draco camino hacia ella y la detuvo tomándole el brazo.
-Que va a pasar ahora? -le cuestionó sin soltarla. Hermione miro la mano del joven y luego lo miró a la cara, sus labios eran rosados y delineados, tenía una piel suave y blanca, se preguntó si sería tan suave como lucia y sus ojos grises como dos monedas de plata que la miraban expectante.
-Por suerte tenemos 9 meses para descubrirlo -respondió soltándose de su agarre- nos mantendremos en contacto -trato de sonar serena como si tuviera la situación bajo control la joven lo miro una última vez y se alejó de él.
Cuando Hermione llegó a su casa entró despacio rogándole a todos los dioses que Ron no estuviera, después de caminar sin rumbo por la ciudad durante toda la tarde pensando en la noticia que había recibido volvió a tocarse su plano abdomen inconsciente, aún no podía terminar de caer en la realidad, iba a ser madre de Draco Malfoy por lejos una de las personas más odiosas que había conocido en su vida, aquel que la había vuelto loca desde la primera vez que se vieron. Si para ella todo lo que estaba pasando era fuerte, no quería ni imaginar cómo podría tomar todo aquello Ron.
Al abrir la puerta conteniendo el aire en sus pulmones descubrió que todo estaba en penumbras, se golpeó mentalmente al recordar que como todos los jueves Ron estaría con Harry y en unos minutos como todas las semanas Ginny se aparecería frente a ella. Por unos segundos pensó en enviarle una lechuza para cancelarle, pero no habría nada en este universo que hiciera que su mejor amiga fuera a su casa, quizás fuera lo mejor, podría ser su oportunidad para contarle los hechos del día, podría ser bueno.
Con la puntualidad de siempre Ginny apareció en el medio de la sala, Hermione la miró desde la cocina y continúo tomando la tasa de té que se había preparado para tratar de relajarse. La pelirroja se acercó a ella y se le quedo mirando; la castaña nunca supo cómo hacía su amiga para saber todo, todo el tiempo.
-Que va mal? -preguntó con seriedad, algo en su interior le dijo que algo le había pasado a su amiga, algo en sus ojos le decía que algo estaba mal, había llorado y la notaba nerviosa. Sabía que no era algo relaciona don su hermano porque había estado con él hace unos momentos y él estaba como siempre, quizás algo serio en el ministerio, pero tenía que ser algo realmente importante para afectar de esa manera a su impasible amiga.
-Ginny -murmuro sentándose en una de las sillas de la cocina, nuevas lagrimas empezaron surgir sin que lo pudiera controlar, la pelirroja se sentó frente a ella y le tomó la mano- estoy embarazada -le dijo casi en un susurro pero Ginny pudo oírla sin problemas, por unos segundos se quedó callada pero continuo antes de que su amiga comenzara a festejar por que la familia se iba a agrandar- y Ron no es el padre -la mano de Ginny quedo floja en la mano de la castaña, la miró a los ojos sin poder creer lo que había escuchado, respiró hondo tratando de mantener la calma.
-Que acabas de decir? -Hermione pudo percibir la ira contenida de su amiga; podía entenderla, era claro que lo primero que pensaría cualquiera era que había engañado a Ron nadie pensaría oh quizás fue un error en el hospital.
Hermione le relato todo lo que había pasado desde el día que había ido al control a hacerse los controles hasta la noticia que había recibido hace algunas horas.
-Nadie quedaría embarazado apropósito del hurón platinado -dijo después de unos segundos la pelirroja, las amigas se miraron y sonrieron, aquel comentario había sido su forma de decirle que le creía-, ¿y él como lo tomó? -preguntó mientras abría la heladera y revisaba su interior.
-Ah se puso super feliz, salto de la alegría y me pidió que me casara con él después de confesarme su amor -las dos largaron sonoras carcajadas.
-Puedo imaginarlo con su cara de oliendo mierda "esperen noticias de mi abogado" -respondió la más joven de los Weasley con una perfecta imitación de Draco Malfoy.
-Bueno fueron más o menos sus palabras -dijo la castaña antes de volver a reírse. Ginny empezó a preparar algo para comer mientras continuaba con la imitación del rubio. La noche continuo con normalidad hablaron de las nuevas hazañas de James, el primer hijo de ella y Harry, que esa noche como habían acordado de común acuerdo con su esposo se encontraba con él. Un viernes cada uno así podría hacer con sus amigos lo que quisieran, por lo general las chicas aprovechaban a salir a tomar unas copas o incluso salían a bailar, pero ese día quedarse en la casa de la castaña había sido decidido sin si quiera hablarlo.
-El muy bastardo esta todo el día insultando -comentó mientras daba el ultimo bocado de la comida. Hermione sonrió, aunque Ginny era su cuñada primero había sido su mejor amiga se podían decir cualquier cosa, confiaba en ella más que en cualquier persona.
-Eso es por dejar que tus hermanos lo cuiden -respondió pensando en Ron y George ambos con un amplio vocabulario en insultos.
-Lo sé, son unos malditos -las dos se quedaron unos segundos en silencio.
-Crees que me va a creer? -preguntó pensando en Ron, tenía mucho miedo a su reacción.
-Eventualmente -dijo con sinceridad, conocía muy bien a su explosivo hermano, sabía que no tomaría bien la noticia, incluso con la seguridad de que su novia no lo había engañado le costaría poder asumir que tendría un hijo que no era suyo.
Las amigas dejaron las charlas de lado y se decidieron por ver algunas películas para distraerse, Hermione puso ¿Que paso ayer? Necesitaba una comedia algo que la distrajera de la realidad. Cuando la película termino les dolía la pansa de tanto reírse, unos momentos después la pelirroja le anuncio su partida, se despidieron con un abrazo. Hermione se apuró a preparase para dormir antes de que volviera Ron no se sentía ni si quiera preparada para mirarlo a los ojos.
La castaña aún estaba despierta cuando Ron llegó no mucho después de que Ginny se fuera, incluso cuando se acostó junto a ella y la abrazó creyendo que estaba dormida, es más no pegó ojo en toda la noche, cuando los primeros rayos de luz entraron por la ventana entre abierta se levantó con cuidado y se dirigió al baño principal para evitar despertarlo si tenía suerte podría irse al trabajo antes de que él se despertara, le dejaría una nota para decirle que tenía mucho que hacer en el ministerio como tonta excusa de su ausencia.
Poco más de media hora después Hermione bajaba los tres pisos de escalera de su edificio pensando a donde podría ir a desayunar, no quiso arriesgarse a hacer ruido en la cocina, sabía que no lo podría evitar toda la vida, que en algún momento tendría que enfrentarlo, pero necesitaba prepararse psicológica y emocionalmente.
La joven bruja se encontraba su oficina en el departamento de regulación y control de criaturas mágicas donde se había convertido en la directora hace aproximadamente un año, en un momento había pensado estudiar leyes mágicas para trabajar en el departamento legal pero luego de sopesarlo acepto un puesto en aquel departamento donde podría continuar con sus propuestas en P.E.D.D.O, poco a poco su trabajo fue siendo reconocido y después de meses de esfuerzo Kingsley el actual ministro le ofreció el puesto que ella acepto gustosa. Unos golpes en la puerta la sacaron de sus cavilaciones, detrás de ella apareció una cabeza de cabellos negros que ella reconoció con facilidad, ni bien lo miró a los ojos sabía porque estaba allí. Ella y Ginny habían decidido que la pelirroja se haría cargo de contarle la noticia a su esposo, sabía que no lo tomaría particularmente bien y quería evitar al menos una riña por la noticia.
-Hola Harry pasa -le indicó dejando los papeles que debía estar leyendo antes de perderse en sus pensamientos.
-Te traje café -indicó con amabilidad mientras entraba- aprovecha ahora en unos meses no querrás saber nada con él -el salvado recordó los últimos meses de Ginny embarazada de su primer hijo, extrañaba en café, pero si lo tomaba activaba por demás las energías del niño que llevaba en su vientre. Hermione aceptó el vaso con una sonrisa, parecía que su amigo lo había tomado bastante bien después de una buena charla con su esposa-, así que… -comenzó jugando con el borde de su baso.
-Así es -interrumpió antes de que continuara- Harry? -preguntó después de un rato de silencio por parte del elegido. En esa simple pregunta muchas preguntas quedaron explicitas ¿me crees verdad? ¿Qué opinas? ¿me apoyaras?
-No voy a mentirte… no me cayó muy bien al principio, sobre todo porque el padre es Malfoy pero eres mi mejor amiga, la hermana que nunca tuve y pase lo que pase hagas lo que hagas lo que hagas aquí estoy -no supo en qué momento había empezado a llorar, pero no pudo evitarlo, el voto de confianza de su amigo era todo lo que necesitaba, ambos se pararon y se dieron un fuerte abrazo.
Quedaron en que almorzarían juntos antes de que Harry volviera a su correspondiente departamento, Hermione siguió trabajando, esa mañana estaba particularmente tranquila por lo que dé a ratos se quedaba pensando en su nueva situación.
Después de pensarlo un rato a la castaña se le ocurrió la idea de buscar un médico o Muggle con conocimiento del mundo mágico o un mago con estudios muggles de medicina, no quería entenderse en San Mungo, no después del terrible error que cometieron prefería dejarlos para temas más propios de la magia. Sin querer llamar la atención de su secretaria Hannah Abbott, prontamente Longbotto, ya que en unos meses se casaría con el amigo y antigua compañero de escuela de la castaña Neville; llamó directamente al departamento administrativo Katty Bell la secretaria del director de ese departamento fue quien respondió su pedido con una completa lista de médicos del carácter que ella buscaba, después de leer atentamente la lista se decidió por Eleonor Blackhood, una bruja criada por muggles que decidió usar ambas ramas de la medicina especializada en obstetricia, sin darle mucha vuelta llamo y solicito un turno, sería dentro de un mes y medio ya que la doctora se encontraba en un congreso, a ella le pareció bien ya que prácticamente estaba de solo unos días.
Cuando llegó a casa del trabajo, más tarde que lo habitual, Ron la esperaba en la cocinando preparando la cena, él se acercó a saludarla, pero ella se dirigió directo a la habitación, Ron se quedó parado en medio de la sala junto al sillón con un trapo en la mano mirando hacia la puerta de su cuarto anonadado.
-Hermione -la llamó cuando recobró la compostura, el pelirrojo camino hasta su cuarto y abrió la puerta, su novia estaba enroscada sobre ella misma llorando como si la vida se le fuera en ello, preocupado se acercó a ella y se agachó para quedar a su altura.
Hermione miro a Ron que se había colocado frente a ella, la miraba con sus brillantes y enormes ojos celestes, amaba sus ojos, pensó, los labios rosados y finos hacían esa mueca habitual en él cuando estaba preocupado, amaba su boca, lo amaba a él y tenía muchísimo miedo de lo que iba a pasar a continuación.
-Ron tenemos que hablar -dijo tratando de enjuagarse las lágrimas que rodaban por sus mejillas, el aludido palideció ante aquellas palabras.
-Eso nunca depara nada bueno -murmuro sin dejar de mirarla.
Hermione asilo unos segundos, aunque finalmente se decidió por contarle lo que sabía sería una terrible noticia, comenzó por el principió por su decisión de ir al médico para ver si su cuerpo estaba listo para ser madre, eso pareció emocionarlo momentáneamente, pero mientras ella seguía hablando su sonrisa iba desapareciendo.
-Resulta que de esta equivocación efectivamente me hicieron una inseminación mágica y veras… quede embarazada -Ron se sentó en el piso frente a ella impactado. La castaña lo miró durante un rato en silencio esperando, pero el pelirrojo no parecía dispuesto a hablar-. Por favor Ron di algo -le imploró en un hilo de voz.
-Que esperas que te diga -respondió sin mirarla- que estoy feliz? ¿Quién es el padre? -preguntó mientras se levantaba y comenzaba a caminar por el cuarto.
-Ron -él le clavo los ojos, estaba rojo de la furia, cuando el hacia esa cara entendía porque había sido elegido para ser un Griffyndor, era una mirada decidida que no daba posibilidad a objetar -Malfoy -murmuró sin dejar de mirarlo.
-Como fuiste capaz? -cuestionó aún más rojo si era posible, parecía que la vena del cuello le iba a estallar.
-Ron yo…
-Como pudiste hacerme esto, sobre todo con ese maldito que te hizo la vida imposible… yo no puedo creer que de todos los hombres del mundo lo hicieras con él -la castaña se quedó con la boca abierta sin poder creer que todo hubiera salido tan mal, no esperaba que saltara de felicidad, pero creer que lo había engañado, con Malfoy.
-Ron, por favor, no es como crees -dijo atropelladamente, las lágrimas salían de sus ojos sin que pudiera controlarlo.
-Te piensas que soy estúpido, mínimamente haz te responsable de tus actos en vez de inventar historias tan estúpidas -Hermione estaba sin palabras- eres una zorra -dijo con frustración.
-Hijo de puta -respondió furiosa -vete a la mierda -concluyó. Ron asintió y salió del cuarto con un portazo sin decir nada más, su cabeza daba vuelta y veía borroso por la ira. No podía creer que lo hubiera engañado con Malfoy.
Cap. 2
Draco Malfoy cavilaba sobre su nueva condición de padre mientras estaba en una aburrida reunión con unos inútiles muggles, nada de lo que le dijeran le resultaría mínimamente relevante para su posterior decisión, ni si quiera lo necesitaba, ninguna de las vacías palabras le servían, otros factores hacían que el decidiera sin un negocio era o no viable.
Desde que había recibido aquella noticia no había podido dejar de pensar en ello, no lo había hablado con nadie, ni si quiera con su madre o amigos, especialmente con Nott que salía con esa loca, que era amiga de la sangre sucia futura madre de su hijo, no sabía con quien habría hablado ella y tampoco le interesaba demasiado. Por momento se decía que todo aquello era malo, pero por otro lado la idea de ser padre no le desagradaba tanto, el problema era la madre, sangresucia Granger o cabeza de arbusto o dientes de castor entre otros muchos apodos despectivos.
De todas las mujeres del mundo, tenía que ser la come libros con la que se dedicó toda su época escolar a molestar, aunque tenía que admitir que los años habían sido amables con ella, aunque fuera toda una sangre sucia no pudo dejar de notar cuanto había mejorado su cuerpo.
Se había estado debatiendo durante todo el día sobre las medidas que debía tomar, cuáles eran las acciones correctas, finalmente se decidió por enviarle una lechuza, lo correcto, aunque no le agradara era hablar con ella.
Después de un rato de no recibir respuesta muy a su pesar decidió ir a su casa, primero pensó ir por la red flu, pero si llegaba de improviso no sabía cómo reaccionaría además podría estar con alguien más y no quería que nadie la viera con ella. Finalmente se apareció a unas cuadras de su casa y camino el resto del camino. El edificio era totalmente muggle, común sin nada que llamara la atención.
La puerta de entrada al edificio estaba sin llave, volvió a mirar el papel donde había anotado la dirección de la chica que consiguió por un conocido en el ministerio, subió los tres pisos con fastidió y toco cuando estuvo frente al departamento D, rio por la ironía.
-Granger -llamó molesto, había golpeado varias veces y nada. Escucho con atención y sintió lo que parecía alguien llorando, cavilo unos segundos, pero finalmente opto por entrar.
-Alohomora -murmuró con disimulo, la puerta se abrió con un clic.
Entro a la casa con parsimonia, la sala era pequeña unos sillones y un enorme aparato muggle que si mal no recordaba se llamaba televisión, al fondo había una puerta que llevaba a lo que parecía la cocina y el comedor, a su derecha había un pasillo de la primera puerta era de donde sur guía el llanto, camino hasta allí y abrió la puerta sin hacer ruido.
Quiso burlarse de ella, pero las palabras se le quedaron atoradas en la garganta, por un momento algo lo oprimió el pecho. La castaña estaba sentada en el piso de la habitación abrazada a sus piernas con la cabeza entre sus brazos llorando como si la vida se le fuera en ello.
Cuando Draco dio un paso el piso crujió bajo su peso, Hermione levanto la cabeza asustada preguntándose si sería Ron que había pensado en lo que ella le había dicho.
-Malfoy -dijo anonadada, trato de secarse las lágrimas con las mangas de su suéter, aunque seguía siendo obvio que había estado llorando ya que sus ojos estaban rojos e hinchados.
Draco se quedó parado mirándola había estado tan seguro de lo que le iba a decir, pero ya se la había olvidado, no sabía que hacer a continuación.
-Se que no fue la mejor noticia… pero piénsalo bien tener un hijo conmigo es un orgullo -trato de romper el hielo con una tonta broma, pero parece que fue peor ya que ella volvió a llorar con fuerza.
-Ron cree que lo engañe con vos -dijo entre sollozos descontrolados- como puede creer eso -Draco sintió su orgullo herido, el tono de vos de la chica había sonado casi despectivo.
-Pues veras no es que yo esté muy contento con que mi hijo tenga la sangre contaminada con la tuya -las palabras salieron como veneno, pero al fin había logrado que la bruja dejara de llorar.
-Mira Draco-Hitler-Malfoy no sé qué mierda quieres, pero no tengo ganas de aguantarte ni ver tu estúpida y oxigenada cabeza -Draco tuvo que disimular una risa, siempre tenía unas muy buenas respuestas para dar.
-Vengo en son de paz -aclaro levantando las manos como símbolo de sus palabras- creo que hay cosas que tenemos que hablar -ella no respondió nada- mira te hare un te así te calmas y podemos hablar -la chica asintió y se levantó con lentitud. El cuello de la camisa dejo entre ver el escote de la joven cosa que no paso por desapercibida para el rubio.
Después de que Hermione se calmó empezaron a charlar de algunas cosas de sus respectivos trabajos, la chica no se sorprendió cuando descubrió a lo que se dedicaba el rubio pero el quedo impactado cuando ella le dijo que era la directora de un departamento en el ministerio, uno de los importantes, no imaginaba que ella fuera tan importante, aunque si se ponía a pensar era una heroína de guerra, claro que era importante.
-Entonces -comenzó al fin con la idea de comenzar la charla por la que había venido. Hermione se enderezo en su asiento-, como te sientes con tu nueva condición -definitivamente no era la pregunta que esperaba de él.
-Bueno, en realidad no siento nada, no todavía -el asintió en respuesta- Malfoy quiero que sepas que si no quieres tomar tu rol como padre no me importa… yo podría hacerme cargo sola, tengo un buen trabajo y gente que me va apoyar -el rubio no esperaba que ella dijera eso, es más, todo lo contrario, pensó que ella le exigiría que se hiciera cargo.
-Mira Granger, estamos en esto juntos -respondió con las palabras que él creía que ella le iba decir- es mi hijo -oh hija murmuro por lo bajo -oh hija -continuo- y estoy bien con ello, habría preferido que no fueran descendientes de muggles, pero es lo que me dio el destino- el hecho que él no hubiera dicho sangresucia no paso por alto para la chica, quizás realmente estaba emocionado con el hecho de ser padre. Hermione miro las ollas que Ron había dejado antes de su pelea.
-Quieres comer? -preguntó, en la miro con sorpresa- si es que tu aristocrático paladar tolera comer pasta -Draco rió.
-Mi aristocrático paladar puede tolerar la pasta -ella asintió y se levantó para terminar la comida a medio hacer.
-Tengo turno con un médico especialista en un mes y medio-le contó mientras se llevaba una porción de fideos a la boca.
-Supuse que no ibas a querer ir a San Mungo -ella asintió con cara de claro que no.
-Es una bruja que estudio medicina mágica y muggle -le explicó el hizo un gesto de conformidad.
-Pero porque dentro de un mes y medio -cuestiono con verdadero interés.
-Es que en realidad solo tengo unos días de embarazo, no tendría sentido, ahora es solo un embrión -Draco rodo los ojos claro que ella ya sabía de todo sobre embarazos, había algo que esa come libros no supiera. Ella le explicó sin mucho detalle las instancias de un embarazo-, al ser un embarazo producido por magia lo único que difiera es la formación cuando la esperma fecunda el ovulo, por lo que leí a través de un hechizo de sangre y una poción se hace la fecundación y el embarazo se forma casi automáticamente.
Continuaron charlando de distintos temas hasta un poco después de la comida, ambos estaban realmente sorprendidos, nunca creyeron que podrían tener una conversación si matarse.
-Muchas gracias por la comida -dijo Draco poniéndose de pie- lo mejor será que me retire ambos tenemos que trabajar mañana -Hermione asintió y se puso de pie-, nos mantenemos en contacto -dijo y desapareció para aparecer en su casa.
Ron se había ido como alma llevada por el diablo furioso con su ahora ex novia por creerlo un estúpido, se apareció en la casa de su hermana y su mejor amigo, no sabía dónde más ir, podría haber ido a la madriguera, pero eso habría significado soportar a su madre.
-Ron -dijo Harry al recibirlo en la sala de estar, miró con disimulo en su reloj, era algo tarde para que su amigo se apareciera de improvisto, quizás hubiera pasado algo o le habían dicho algo, cayó en cuenta que su amigo estaba totalmente rojo de la ira, tenía los ojos inyectados en sangre era obvio que no lo había tomado de lo mejor.
-Me engaño -soltó de repente- me engaño con Malfoy, o sea en qué momento y con Malfoy, Harry, con el hurón espantoso, como pudo hacerme eso -Ron divagaba caminando de un lado a otro de la habitación como león enjaulado, Harry esperaba que terminara de despotricar para poder explicarle lo que había pasado, podía entenderlo, se puso en su lugar pero él le habría creado a Ginny si les pasaba algo así- Harry sabes que es lo peor es que cree que soy un estúpido.
-Escúchame amigo -dijo finalmente tomándolo del brazo con delicadeza para hacerlo sentar- sé que todo esto te hace enojar y lo entiendo -le aclaro ante su mirada y sus palabras listas para replicar- deberías tomarte un tiempo para pensar muy bien tus acciones -estaba tratando de ser todo lo delicado y sutil que podía, conocía muy bien a su cuñado y mejor amigo, sabía que era cuestión de minutos incluso segundos para que estallara.
-Que estas queriendo decir? -arremetió de mal humor, si no lo conociera parecía que Harry estaba defendiendo que Hermione lo hubiera engañado.
-Que deberías hablar con Hermione y tratar de… -pero no pudo terminar de hablar porque Ron se había parado furibundo.
-No puedo creer que la defiendas -le grito con los puños apretados.
-Se que será difícil que ella este embarazada de otro hombre, incluso sin haberte engañado, pero no puedes dejarla sola te necesita – el pelirrojo dejo de caminar y se le quedo mirando analizando las palabras de su mejor amigo de casi toda la vida. Él nunca le había dicho que Hermione estaba embarazada eso solo quería decir una cosa.
-Ya lo sabías -dijo acusatoriamente- lo sabías y no me dijiste nada -Harry negó se paró y lo enfrento, tuvo que levantar un poco la cabeza porque Ron era bastante más alto que él.
-Ron Ginny me contó ayer, yo hable con ella por favor recapitula -le pidió con paciencia.
-Mi hermana también? -preguntó como si hubiera ignorado todas las demás cosas que le dijo-, no lo puedo creer, me voy -anunció a los gritos.
-Por favor no… -intentó detenerlo, pero su amigo desapareció antes que pudiera decirle nada más. Pensó en cómo se habría tomado Ginny la reacción de su hermano de estar allí, seguramente lo habría golpeado.
Durante los siguientes días Hermione trato de continuar su día a día como si nada habría cambiado, se levantaba temprano se iba a desayunar a algún café muggle, luego entraba a la oficina y se dedicaba de lleno a su trabajo, agradeció por primera vez tener un puesto que necesitara grandes sacrificios, dirigir aquel departamento por lo general significaba estar ocupada la mayor parte del día, sobre todo los días en que accidentes con animales y mágicos sucedían y tenía que movilizarse más que lo normal trabajando en conjunto con otros departamentos. Uno de los días más movidos fue cuando un muggle compro un escarbato para su hijo pensado que era un ornitorrinco y el escarbato se escapó de la casa con todos los tesoros que pudo irrumpiendo en la casa de varios vecinos, muchas personas tuvieron que ser de memorizadas ese día y un grupo fue asignado a atrapar al mago que estaba lucrando con la venta de animales mágicos, se le incautaron varios animales de categoría XX y algunos XXX entre ellos un jarvey muy enojado que mordió a dos magos que trataran de atraparlo, finalmente Hermione decidió llamar a Harrod para que se hiciera cargo de ser animal tan similar a una comadreja.
Todo estaba perfecto mientas estuviera en el trabajo, concentrada y atareada pero cuando llegaba a la casa en penumbras la realidad se le venía encima, Ron nunca estaba para recibirla con su enorme sonrisa como lo había hecho durante los cinco años en los que vivieron juntos. Lo extrañaba horrores, lloraba muchísimo cuando quedaba sola en su cama o cada vez que hacía algo que solían disfrutar juntos, a veces solo lloraba porque extrañaba su presencia no estaba acostumbrada a estar sola, desde que tenía 11 años siempre había compartido cuarto, primero en Hogwarts, un año de viaje con Harry y Ron, su último año de escuela, dos años viviendo con Ginny hasta que Ron y ella decidieron formalizar su noviazgo e ir a vivir juntos desde allí siempre estuvieron juntos. Lo amaba muchísimo y no le parecía que el estuviera siendo justo con ella, no había dado señales de vida desde que se fue, Harry y Ginny no lo habían visto desde un par de días después de la noticia cuando trataron de convencerlo para que hablara con ella.
Esa mañana se levantó inusualmente ansioso, él que siempre estaba preparado para lo que fuera se sentía nervioso por ir a un estúpido medico a hablar sobre embarazos, volvió a mirar la escueta nota de Hermione con la fecha, hora y lugar del turno, recordándole que si no quería ir para ella estaría bien. Draco miró la perfecta caligrafía de la joven se preguntó si debía responderle, que esperaba ella, Pancy lo miraba desde la puerta de la oficina.
-No la ira a dejar sola no? -su mejor amiga la única persona en la que había confiado para contarle todo lo que había pasado. En un principio no lo había tomado muy bien, juro y perjuro que era un plan maquiavélico de la sangre sucia pero luego desistió porque esa idea no tenía ni pie ni cabezas, después se puso inexplicablemente feliz porque sería tía de un mini Malfoy y que le iba a enseñar a ser un Slytherin con todas las letras "no creo que a Hermione le agrade la idea" recordó que le había dicho dejando a los dos sin palabras, a ella que se quedó maquinando y estipulando y a él por el impacto que genero haberla llamado por su nombre.
-Realmente no sé qué hacer -acepto derrotado mientas se reclinaba en su cómo asiento de cuero.
-Repítelo por favor así queda grabado para siempre en mi memoria -Draco la miro con una mueca de molestia -bueno yo creo que como mujer de pasarme algo así… -comenzó haciendo que su rubio amigo la mirara con atención- me gustaría que el padre de mi hijo me acompañe al consultorio, no querría estar sola en un momento así -Draco asintió y se puso de pie mirando la hora en su carísimo reloj de pulsera.
-Re organiza mi agenda -le indico mientras se ponía el saco del traje.
-Ni que fuera tu secretaria -bromeo la hermosa joven dirigiéndose a su escritorio- suerte -grito antes de que el joven desapareciera para aparecer en la entrada del departamento de la ex Griffyndor. Toco la puerta, pero nadie salió, que le pasaba a la chica con atender la puerta.
Volvió a golpear una vez más antes de abrir la puerta con su varita. Cuando entro a la sala comprendió porque la chica no lo había escuchado, una canción muggle sonaba con fuerza desde la cocina y junto a ella la melodiosa voz de la joven, quedo un tanto sorprendido no imaginaba que pudiera cantar. Camino hasta la cocina, la imagen lo dejo impactado, Hermione preparaba el desayuno mientras cantaba una canción y bailaba a la par.
-Yeah, mi mamma, she told me don´t worry about your size she says. Boys like a little more booty to hold at night, you know I won´t be no stick figure silicone barber doll. So, if that´s what´s you´re into the go ahead and move along
La joven dio una Vuelta sobre sí misma en pleno bailo y canto y fue allí que se dio cuenta que no estaba sola, se enfrentó al invasor y se quedó de piedra al encontrarse a Draco Malfoy con un impecable traje azul marino recostado contra el marco de la puerta con sus brazos cruzados mirándola divertido.
-Por favor no detengas por mi -le indico con una sonrisa de lado de esas que hacía derretir a las mujeres. Hermione señalo con su varita al reproductor de música y el sonido se apagó.
-Se puede saber qué haces aquí Malfoy -cuestiono de repente muy consciente de la poca ropa que vestía, Draco la miraba como si se la fuera a comer, sus largas y sensuales piernas se perdían bajo una remera que le quedaba bastante grande pero que dejaba bastante piel al descubierto.
-Vine para que vayamos juntos a la consulta -explicó acercándose a ella peligrosamente ella retrocedió hasta chocar con el borde de la mesada.
-Desayunaste -preguntó tratando de sonar indiferente a la mirada que él le estaba dando.
-Algo ligero -admitió- no me vendría mal comer algo más -murmuro con los ojos como dos tormentas.
-Café -ofreció la joven tendiéndole una taza humeante frente a él.
-Gracias -mascullo mientras tomaba la taza volviendo a la realidad. Que demonios le pasaba desde cuando se comportaba así frente a la sábelo-todo-Granger. La volvió a mirar ahora de espaldas a él terminando de cocinar un huevo. Tenía que admitir que tenía un muy buen cuerpo sus piernas eran largas y delicadas y tenía un trasero como para morirse, incluso debajo de esa espantosa remera que le quedaba enorme pudo notar sus redondeadas caderas y su delicada cintura. Agito la cabeza sacándose esas ideas de la cabeza.
Después de desayunar juntos sin hablar mucho y de que Hermione se cambiara se aparecieron en la puerta del consultorio de la doctora Blackhood, era un edificio simple pero elegante, entraron sin llamar ya que la puerta principal estaba abierta, se encontraron con una sala de esperar con algunos sillones de tela negra, las paredes estaban decoradas por algunos cuadros, algunos de ellos eran de imagines de ecografías, Draco las miró con curiosidad, en algunas de ellas se podían notar con claridad las imágenes de niños en los vientres de sus madre. Los nervios volvieron a él, de cierta manera aquello terminaría de hacer real aquella situación, después de esto él se convertiría de manera definitivamente en el padre del hijo de Hermione Granger.
-Bienvenidos -saludo una mujer desde una de las puertas. Era una mujer de cuarenta y tanto, aunque muy hermosa, su piel era nívea y tersa tenía unos profundos ojos celestes con un gesto amable y una larga cabellara negra- Soy la doctora Eleonor Blackhood, aunque pueden llamarme Eleonor, nos veremos bastante en los próximos meses -comentó con simpatía, Hermione que era la más cercana a ella la saludo con un cariñoso apretón de manos.
-Buenos días -saludo con amabilidad la castaña, ambas mujeres miraron al joven rubio que las miraba a unos pasos.
-Tú debes ser el donante -comentó más para sí que para ellos la mujer.
-como? Cuestiono Draco sacándose las manos de los bolsillos.
-Cuando solicite el turno le explique la situación Draco no sabía si te interesaba venir -el asintió comprendiendo a lo que se refería, aunque no le agradaba ser el donante, era el padre.
-Bueno basta de chácharas pasen pasen -les indico empujando a Hermione sutilmente.
La doctora se sentó detrás del escritorio, con su varita convoco a un vuelapluma que se ubicó sobre el escritorio, Draco le corrió la silla a Hermione con caballerosidad para después sacarse el saco y sentarse junto a ella.
-veamos primero voy a necesitar unos datos sobre ustedes -ambos asintieron- Edad?
-26 -dijo Hermione enderezándose.
-25 -le continuo la voz de Draco.
-Alguna enfermedad suya o de la familia directa? -ambos negaron- Hermione tu eres hija de muggles verdad? -la joven asintió Draco no pudo disimular su desagrado- Draco?
-Por supuesto que no -dijo un poco molesto se arremango los puños con enojo. Los restos de su marca tenebrosa no pasaron por alto por la mujer.
-Correcto, les consumo porque hay enfermedades muggles que los magos no tienen y viceversa -aclaro ante las miradas atentas- En fin, Hermione -la aludida giro su cabeza con atención hacia ella- hay una serie de estudios que vas a tener que realizarte durante el embarazo, nada muy extraño, son cuestiones protocolares y preventivos. Como el uso de medicamentos y pasiones, como verán fusiono la magia y la medicina muggle constantemente.
La mujer continúo explicando algunas cosas y dando algunas indicaciones para los dos, realizo los controles correspondientes de altura y peso, luego se dirigió a una camilla al fondo de la habitación. Hermione se acostó sobre ella después de la indicación de la mujer.
-esto estará bastante frió -le indicó mientras le colocaba un gel trasparente sobre su blanco y plano abdomen- quizás quieras acercarte Draco -el aludido se levantó y camino hacia ellas. La mujer comenzó a pasar un aparato muggle sobre Hermione y luego señalo una pantalla a su derecha-. No veremos mucho porque estas de muy poco tiempo -explico la joven asintió, desde que había sido realizada la inseminación habían pasado seis semanas. Cuando les iba a indicar unas cosas en la pantalla se detuvo y los miro.
-Esta todo bien? -pregunto Draco con ansias.
-Si perfecto, pero hay un detalle -dijo la medica
-Cuál? -pregunto Hermione tan o más nerviosa que Draco.
-Si miramos acá -comenzó mientras señalaba un lugar en la pantalla- veremos que hay dos puntitos -Draco asintió sin entender, ya le parecía interesante el artefacto muggle para ver por dentro del vientre de Hermione pero no hacía que sea menos incomprensible para él, miró a Hermione y estaba con la boca abierta de la impresión claramente comprendiendo a la doctora- Estos puntitos son los bebes -le explico la mujer más al que a la chica, el asintió pero luego se detuvo cayendo en cuenta de lo que había dicho.
-Los bebes? -preguntó impactado entre emocionado y queriendo que fuera mentira.
-Si señor será padre de dos bebes -los chicos se miraron en silencio, no lo podían creer tendrían mellizos.
Cap. 3
Los nuevos futuros padres encontraban parados en la entrada del consultorio mirándose con disimulo, ninguno había querido decir nada sobre la nueva noticia, pero se morían por saber que pensaba el otro, esperaban que un taxi muggle pasara por allí ya que la doctora había des recomendado las apariciones.
-Todavía quieres seguir siendo parte de esto -preguntó al fin la joven con un poco de miedo de que ahora decidiera irse y dejarla sola, dos bebes.
- ¿Estas loca? -la tomó de los hombros e hizo que se volteara hacia a él-, ya te lo dije Granger, no importa que no lo hubiera buscado son mis hijos y bajo ningún concepto quiero estar lejos de ellos -la intensidad de las palabras la hicieron temblar, nunca se imaginó que podría ser tan apasionado, en la soltó pensando que la había asustado por su ímpetu y se enderezó nervioso por lo que su cercanía y contacto había generado en él.
-Solo me quería cerciorar -explicó e hizo señas a un taxi para que se detuviera- no hace falta que vengas conmigo, tengo que ir a trabajar -explicó el asintió y la vio alejarse.
El rubio se apareció en su oficina Pancy su secretaria y mejor amiga se puso de pie cuando noto su presencia. Se acercó a él y comenzó a decirle su nueva agente del día y los mensajes que tenía.
-Tú madre envió una lechuza -dijo deteniéndose en la puerta de la oficina mientras él se sacaba el saco y lo tiraba al sillón- estas bien? ¿Todo bien en la consulta? -preguntó al notar el gesto abatido del blondo.
-Son mellizos -murmuró en respuesta, Pancy lo miró anonadado unos segundos y luego corrió hasta él para abrazarlo.
-Que emoción voy a ser tía por dos! -Draco se quedó quieto un momento, pero finalmente la abrazó.
-Estoy emocionado -dijo ocultando su gesto de felicidad, si no se lo decía a ella no se lo podía decir a nadie-, realmente estoy feliz de ser padre de mellizos.
Luego de abrasarse un rato más Pancy se fue y siguieron trabajando. Draco tomó la carta de su madre, incluso ante de leerla sabía de qué trataba.
Querido Draco:
Los espero el sábado a la tarde. Te quiero, mamá.
Su madre siempre había sido muy concisa y directa, ahora que lo pensaba le sorprendía que no le hubiera enviado antes ese mensaje. Era obvio que ella ya lo sabía, tenía ese árbol genealógico mágico en una de sus salas en la mansión Malfoy, seguramente desde el momento que se dio esa maldita inseminación mágica los dos nuevos integrantes de la familia.
Sin pensarlo mucho tomó uno de los elegantes papeles con su inicial en la parte inferior derecha en forma de firma y con su elegante letra le escribió a Hermione.
Granger:
El sábado a las 15 hs pasare por tu casa para ir a tomar él té con mi madre.
El mejor hombre de la tierra. DM
Hermione levantó una ceja ante la carta que le había llegado, no le gustaba que le dieran órdenes y para ser sincera no estaba muy emocionada en ver a la futura abuela.
Ni de coña.
No sé cómo cabe tanto ego en un hurón tan pequeño
Hermione Granger
Draco largo una sonora carcajada al leer la respuesta de la joven. Se vio tentado en responderle que no le había consultado, que solo le avisaba, pero estaba ocupado.
La semana pasó velozmente, el jueves como siempre Ginny y Hermione se juntaron para su salida de chicas, como James estaba con su padre las jóvenes aprovecharon para salir, Ginny quería festejar que iba a tener dos sobrinos. Finalmente era sábado la castaña solo se había levantado de su mullido sofá para ir al baño o buscar algo que comer.
A las 15 hs Draco Malfoy se apareció frente a ella en medio de la sala, la joven lo miró con fastidió.
-Creo haberte dicho que pasaría por vos -le dijo con molestia al ver que la chica estaba en pijama acurrucada en el sofá mirando algo en el aparato muggle de imágenes.
-Y yo creí ser suficiente clara con que no iba a ir -Draco la destapo de un tirón con fastidio, pero se dio cuenta de su error en el momento en que vio sus largas piernas completamente desnudas, la chica tenía una pequeña remera de tiras y una delicada tanga de encaje de un fuerte rojo, las mejillas del joven se tiñeron de rojo, pero no tanto como las de ella.
-Que mierda te pasa -le grito tratando de agarrar la manta para taparse Draco separo los labios y se pasó la lengua por ellos inconscientemente, como era posible que tuviera ese cuerpo. La castaña tomo la manta de las manos del chico y se tapó en un rápido movimiento.
-Granger pensar que estuve todos años pensando que usabas esa horrible ropa para tapar un cuerpo igual de espantoso -Hermione lo fulmino con la mirada Draco rio por saber que aun podía hacerla enojar- podemos ir ya a lo de mi madre? Y no acepto un no por respuesta.
-Para que mierda me preguntas -dijo yendo a su habitación a cambiarse, sabía que eventualmente tendría que hablar con sus relativos padres- Si voy a ver a tu madre vendrás conmigo cuando quiera decirles a mis padres -indicó al volver a la sala, Draco miraba la televisión con las manos en los bolsillos, al darse vuelta se la quedó mirando, Hermione se había puesto un vestido floreado atado en la cintura que le quedaba muy bien.
-Ni- De- Broma -le respondió con claridad.
-Entonces aquí me quedo -respondió volviéndose a sentar en el sillón. Draco la miró con los ojos entrecerrados por el fastidio.
-De acuerdo, ¿ya podemos irnos? -volvió a preguntar Hermione se levantó con orgullo de saber que gano la batalla- Bajemos vine en auto ya que no te puedes aparecer, ni usar la red flu, ni trasladaros -enumero como si ella no supiera aquello. Cuando llegaron abajo no se sorprendió al ver que el auto de Malfoy fuera un Aston Martyn último modelo.
-Como te has sentido -preguntó cuando ya estaban en el viaje para sorpresa de ambos.
-La mayor parte del tiempo me siento igual que siempre, pero los primeros minutos de la mañana son constantes nauseas -le respondió con normalidad, como si siempre hubieran tenido la mejor realidad- Ginny me dijo que probablemente se me pasen cuando empiece el segundo trimestre -Draco volvió a asentir concentrado en la calle, era un excelente conductor, pero al no manejar frecuentemente prefería concentrarse.
-Con Ginny te refieres a la comadreja menor verdad? -dijo picándola, sabía muy bien quien era.
-Ruega que nunca te escuche llamarla así.
La charla fluyo con normalidad, durante todo el viaje, como cada vez que hablaban sin pensar en pelear con el otro. Hermione le contó algunas anécdotas del embarazo de su amiga sacándole un escalofrió al joven rubio.
-Y pensar que no te hable del parto -agregó recordando también ella con un escalofrió.
-Tan terrible? -el gesto de la joven lo asusto un poco, no tenía idea de que esperar y eso la asustaba un poco.
-Oh créeme que es más que terrible -respondió con sinceridad, los largaron incomodas carcajadas.
Draco dirigió el auto a través de la imponente entrada de la mansión Malfoy, todo continuaba igual que aquella vez, el camino marcado por arboles pulcramente cortados, la fuente frente a la puerta y la enorme casona donde había estado años atrás en un momento crucial y terrible. El chico noto el leve temblor del cuerpo de la castaña primero pensó que podrían ser los nervios, pero luego de unos segundos cayo en cuenta de lo que era.
-Hermione -dijo tratando de sonar lo más agradable posible, decir su nombre se le hizo extraño, ella lo miró confundida- si quieres podemos irnos -le indicó con el auto estacionado en la puerta de la casa.
-Estoy bien -respondió negando-, es solo que a veces sueño con ella -admitió, él sabía muy bien a quien se refería, Belatrix su tía la había torturado en esa misma casa haciéndole una marca que aún estaba en su brazo. El rubio miró con disimulo y allí en su antebrazo todavía se podían ver las pálidas líneas de la cicatriz que decía sangresucia, por un momento se odio por todas las veces que se lo había dicho, se sintió miserable.
-Ya no puede hacerte daño, está muerta -le dijo tomándola de las manos y haciendo que lo mirara a los ojos.
-Lo sé -fue apenas audible pero ese hilo de voz lloroso fue suficiente para que el tirara de ella y la abrazara.
-Nadie les va a ser daño yo los voy a proteger -Hermione abrió los ojos sorprendida, Draco definitivamente había tomado el papel de padre muy bien, no era la persona que ella recordaba de años atrás.
-Gracias -respondió para luego responder el abrazo. El ojigris cerró los ojos sintiendo sus mejillas enrojecidas, no se sentía el mismo haciendo esas cosas y mucho más con ella, pero sabía que era lo correcto.
Después de un rato más finalmente decidieron bajar, ambos caminaron uno al lado del otro hasta la entrada de la casa, Draco no toco, claro era su casa. En la enorme sala de estar para nada parecida a como la recordaba la castaña los esperaba de pie Narcissa Malfoy, la mujer de cabello rubios como los de Draco y unos brillantes ojos celestes los miraba inquisidora mente.
-Al fin -murmuro más para sí misma que para los recién llegados.
-Hola mama -Draco saludo a su madre y se acercó a ella para darle un beso en la mejilla-, ella no estaba muy cómoda con la idea de estar acá -le murmuró disimuladamente para no avergonzar a la futura madre de sus hijos. Narcissa miro a la joven y la reconoció automáticamente.
-Señorita Granger que sorpresa -indicó caminando hacia ella- pasa por favor -la aludida entró con desconfianza- Así que -dijo una vez que los tres estaban sentados en la sala tomando él te que un elfo domestico les trajo. Hermione había mirado desaprobatoriamente al ser, pero de esperar que en esa familia aun tuvieran elfos domésticos esclavizados.
-Bueno mama te voy a contar lo que paso, quedara en vos decidir creer o no -comenzó Draco antes de contarle a su madre de la forma en la que se transformó en padre. La mujer lo miró en silencio durante todo el tiempo que él estuvo hablando asintiendo de vez en cuando y mirándola a la joven cada dos por tres.
-Debo decir -dijo cuando su hijo concluyo su relato- que sinceramente no me interesa, aquí lo único que importa -si giró para mirar a Hermione, ella se enderezo en su asiento y le sostuvo la mirada, ahí venia, pensó ella, el reproche por el hecho de que ella fuera una sangre sucia, pero el repentino cambio en el gesto de la mujer la hija dudar. La mujer sonreía de oreja a oreja con sincera felicidad- es que voy a hacer abuela -los próximos padres se miraron aliviados, Draco sabía que su madre se iba a poner contenta, pero al verla tan sería en primera instancia no sabía cómo tomarlo.
Durante la próxima hora Narcissa taladro a los jóvenes con preguntas sobre sus futuros nietos. ¿si ya sabían los sexos? ¿Tienen los nombres? ¿Cuándo deberían nacer? Hermione se sintió sorprendente cómoda y feliz en aquella situación, la madre de Draco era una mujer muy agradable y que sin lugar a duda amaría a sus hijos.
-Ya mismo vamos a comprarles algo, quiero ser la primera en regalarles cosas para mis bebitos -la castaña rio y miró a Draco que ponía los ojos en blanco ante la intensidad de su madre.
-Tenemos tiempo mama -le dijo, pero la mujer lo fulmino con la mirada- Tenemos que ir en auto -se corrigió, Hermione rio, era increíble como el matón que conocía se doblegara con semejante facilidad ante su madre.
-Si claro, aún es temprano -la mujer se preparó para salir en menos de cinco minutos y los apresuro al auto- los espero allí, voy a aprovechar para ir mirando un poco.
Mientras ellos iban al auto la mujer se apareció en el centro de Londres, el camino a Oxford Street fue rápido y tranquilo. Hermione había encendido la radio y cantaba por lo bajo las canciones que conocía.
La tarde fue movida, Narcissa no solo le hizo comprar un millón de cosas para los bebes también le compro cosas a ella diciendo que las madres también se merecían unos mimos, la castaña no había querido aceptar, pero después de una intensa mirada de la mujer se dio por vencida.
-Creo que para que usen todo esto los vamos a tener que cambia cada 5 segundos -comentó mientras hacia un hechizo reductor para poner todo dentro de una única bolsa. Draco las había esperado en un café aprovechando el tiempo para adelantar algo de trabajo.
-Y esto recién empieza -le dijo abriéndole la puerta del copiloto para que pudiera entrar-, nunca había conocido a una mujer que no le gustara comprar -le dijo con sinceridad mirándola mientras se subía al auto.
-Claro que me gusta comprar, pero no abusarme de los demás -aclaro recordando los miles de bolsas que tenía dentro de su cartera.
El camino de vuelta era bastante cortó ya que Hermione vivía en pleno Londres a unas cuadras del ministerio, Draco se percató que en realidad él tampoco vivía tan lejos de su casa, ni su oficina. Cuando aparco en la puerta miró hacia la joven para encontrarla profundamente dormida, la llamo un par de veces, pero no lograba despertarla era como si se hubiera tomado una poción para dormir.
-No te acostumbres -dijo por lo bajo mientras la tomaba en sus brazos para subirla a su departamento. Ella se acomodó contra su pecho como si estuviera en una cama, él se detuvo unos instantes, la miró sin saber cómo se sentía le gustaría haber dicho que estaba incomodo, pero en realidad le pareció todo lo contrario.
Hermione se despertó desorientada por el extraño movimiento y por la posición en la que se encontraba, se aferró a la comodidad de los brazos que la sostenían y olisqueo el perfume varonil que la rodeaba, entonces cayo en cuenta incluso antes de que Draco le hablara.
-Se nota que mis brazos deben ser extremadamente cómodos -Hermione quiso bajar, pero en la apretó contra él- Quédate quieta te vas a caer -le indicó sin dejar de subir las escaleras.
-Bájame Malfoy soy perfectamente capaz de subir por mi propia cuenta -le indicó mirándolo a la cara, en ese ángulo pudo apreciar la marcada quijada sombreada por una insipiente barba rubia.
-No, no lo puedo permitir -dijo sonriendo de lado mirándola con su gesto más encantador, Hermione corrió la cara incomoda- soy un padre tan abnegado -dijo con sorna- hasta deje que me llenaras la camisa de baba -agrego subiendo el último tramo de escalera.
-Eres el rey de los ridículos -respondió reprimiendo una sonrisa, no le quería dar el placer de hacerla reír.
-Claramente soy el rey en todo Granger -le dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
-Si el rey de los tarados, ya bájame que… -pero se quedó de piedra al notar que una persona estaba parada frente a la puerta de su casa.
-Ah pero que tenemos aquí? -dijo Draco al fin bajándola después de que él se empujara con fuerza de su agarre. Ron los miró con enojo, el rojo estaba subiendo `por su cuello al resto de su cara.
-Maldito hurón -dijo decidido a darle una golpiza, quería borrarle esa estúpida sonrisa de la cara.
-Malfoy -la castaña lo llamo agarrándolo del hombre, pero este parecía no haberla oído- Draco -le dijo al fin no quería que se pelearan. El aludido se volteo para mirarla, Ron también los miraba primero a él y después a ella que todavía tenía su mano sobre él mirándolo directo a los ojos-. Está bien, quiero hablar con él -después de unos segundos de silencio asintió. Para ser honesto no quería irse, primero quera golpear a la estúpida comadreja y después quería quedarse con Hermione, negó molesto ¿por qué querría quedarse con ella?
-Ron -dijo ella finalmente cuando escucho los pasos de Malfoy casi un piso más abajo.
-No lo puedo creer -dijo Ron sin querer mirarla- como pudiste hacernos esto -Hermione se acercó a él.
-No hice nada Ron, pensé que me conocías mejor -el enojo estaba surgiendo de ella, sentía que estaba a pocos segundos de explotar.
-Estas embarazada de él! -le grito explotando al fin, la joven se puso justo frente de él.
-Miran Ronald Bilius Weasley te lo voy a decir una vez más yo no tuve sexo con él, este embarazo fue un accidente clínico/mágico, pero ya no hay nada que hacer voy a tener estos bebes con Malfoy él quiere cumplir el rol de padre y no se lo puedo negar -termino alejándose de el para entrar a su casa.
-Bebes? -preguntó anonadado. Hermione se giró para mirarlo anonadada ¿acaso era lo único que había escuchado?
-Si bebes, son mellizos -respondió con fastidio.
-Genial -musito el pelirrojo- realmente tenía intención de hablar solucionar todo esto, pero llegas en sus brazos embarazada de mellizos, no soy de piedra Hermione -la chica se quedó parada frente a la puerta, tenía que admitir que su entrada no había sido de las más agradables para el joven- ¿Acaso esperabas que fue el novio de la chica con hijos de su enemigo? -ahora que alguien lo decía en vos alta sonaba como una estupidez.
-No puedo decirte que hacer -dijo manteniendo la cabeza en alto con orgullo- pero mínimamente podrías haber sido más compañero, el hombre que tanto odias lo fue más que vos -abrió la puerta para entrar, pero él la detuvo.
-Eres una maldita -le dijo furioso por haberlo comparado con ese estúpido de Malfoy.
-Y tu un estúpido -respondió soltándose de su agarre y entrando él la siguió cada vez más enojado.
-Quiero el departamento -le gritó, ella se dio vuelta para fulminarlo con la mirada.
-sabes que métetelo por donde no te da la luz -respondió en el mismo tono que el uso. Sin pensarlo se fue de allí dando un portazo. Después de caminar unas cuadras se quedó parada dándose cuenta que no tenía donde ir. No podía ir con Harry y Ginny, conocía a su mejor amiga y quería evitar que ella y Ron pelearan, pensó en ir con sus padres, pero su relación no era muy buena después de que sus recuerdos de ella volvieron, eventualmente les diría que iba a ser abuelos, pero eso no quería decir que quisiera vivir con ellos.
Siguió caminando, se estaba haciendo de noche y comenzaba a hacer un poco de frio para el liviano vestido, quizás al menos por esa noche tendría que ir a un hotel. Entonces lo vio, frente a ella había un enorme edificio moderno y con clase, nunca le había prestado atención a pesar de que pasaba seguido por allí, sobre todo en este último tiempo que no podía usar formas de traslado mágico. Malfoy Ind.
Claramente era una señal, aunque era sábado y estaba cerrado le dio la idea de donde podría ir por lo menos hasta que consiga otro departamento, no tenía forma de avisarle que iría, esperaba que no la echará a patadas. Comenzó a caminar hacia la casa de Malfoy, recordaba que habían pasado cuando fueron al consultorio
La casa de Draco Malfoy para la sorpresa de nadie era una casona enorme en la zona residencial de la capital, la casa estaba rodeada por un enorme jardín con coloridas flores, la casa de estilo victoriano estaba enmarcada con un ponche. Las paredes claras estaban cubiertas por ventanales dándole un toque agradable a la construcción.
La reja negra estaba cerrada como bien supuso Hermione, iba a llamar, pero prefirió abrirla con un encantamiento, si la iba a echar prefería que fuera al resguardo de la mirada de curiosos. Saco la varita con disimulo y apunto hacia la puerta.
-Annihilare -murmuro con claridad, eligió uno un poco más fuerte porque sospechaba que Malfoy podría tener contra hechizos. La reja se abrió en silencio y ella ingreso con presura. Una vez en la puerta doble de madera golpeo con fuerza, no más de minuto después un elfo domestico prolijamente vestido con un traje negro abrió la puerta dejando a la joven totalmente sorprendida.
-Señora -saludo con elegancia el elfo.
-Eh buenas noches -dijo descolocada, ella luchaba por la independencia de los elfos, había visto muchos casos, pero que Draco Malfoy tuviera a sus elfos de una manera tan buena si la sorprendió.
-Pather -dijo una conocida vos de dentro de la casa.
-En que la puedo ayudar señora el Amo requiere mi presencia -preguntó con cortesía la criatura.
-Quiero hablar con el señor Malfoy, por favor -respondió, el elfo la miró con curiosidad, los magos no solían ser educados con él.
-La anunciare, espere en la sala por favor -dijo antes de desaparecer para ir con su amo.
Draco Malfoy estaba en su escritorio leyendo algunos informes, había pensado en llamar a Blaise, pero quería terminar con esto antes de que empezara la semana. Había llamado a uno de los elfos para que le preparara algo para comer, pero para su sorpresa el todavía no había aparecido, se levantó de su asiento al creer que alguien había golpeado la puerta.
-Amo Draco -dijo el elfo apareciendo ante él- lo buscan -le indicó- necesita algo más -Draco lo miró unos segundos esperando que le dijera quien lo buscaba, pero claramente el elfo carecía de esa información.
-No, iré a ver quién es -el elfo desapareció antes de que el pudiera salir del estudio. La puerta daba directamente a la sala de estar principal porque muchas veces trabaja en casa por lo cual en seguida vio que una mujer con una larga melena ondulada lo esperaba mirando los cuadros de la pared del fondo de la sala. La castaña seguía con la misma ropa que había estado utilizando cuando la dejo es su casa, aunque sus pelos lucían mucho más despeinados, más similar a como lucían cuando iban a la escuela-, ¿ya me extrañabas? -Hermione se dio vuelta de golpe para mirarla haciendo que un adorno callera y se hiciera añicos.
-Lo lamento mucho -dijo nerviosa a punto de largarse a llorar, de la nada y sin poder creerlo la realidad cayó sobre ella.
-Tranquila -le respondió acercándose a ella notando que algo no iba bien.
-Pero rompí esa cosa -exclamó como si fuera la peor atrocidad. Draco la miró sin entender nada- rompo todo -dijo en un sollozo.
-Ey está bien, ahora lo arreglamos -se tanteo el pantalón y saco su varita- reparo -dijo apuntando al adorno, cuando las piezas se juntaron Hermione se le quedo mirando.
-Es una escultura exótica? -preguntó olvidándose de que estaba llorando. Draco se le quedo mirando.
-Eso creo, Blaise me la regalo, creo que no esperaba que la pusiera en la sala -ella asintiendo, eso era un regalo que Zabini haría-, ¿estas mejor? -le preguntó esperando a que volviera a llorar.
-Si, lo lamento, quizás lo de las hormonas sea verdad después de todo -comentó pensativa recordando los ataques de su amiga que ella justificaba con las hormonas del embarazo.
- ¿Entonces? -le preguntó él volviendo a poner la estatuilla en el aparador.
-Entonces ¿Qué?
-A que viniste? -ella hizo un gesto de comprensión, claro que el querría saber porque ella se había aparecido en su casa.
-Veras -comenzó el relato de lo que sucedió desde que él se fue de la casa, Draco contuvo sus gestos, pero la castaña creyó ver una mueca de enojo cuando le había dicho que Ron le pidió el departamento, quizás fuera porque no quería tenerla allí o quizás realmente ya no era una mierda como lo fue en los años del colegio.
-Entonces te pareció una buena idea venía a vivir conmigo -le dijo mirándola desde el sillón de cuero negro en el que se había sentado mientras la escuchaba.
-En realidad no sería vivir, solo serían unos días hasta que consiga algo para alquilar -le explicó volviéndose a sentar frente a él en un sillón idéntico.
-Quieres que te compre una casa? -soltó como si fuera lo más normal de la vida ir comprándole casas a las personas.
-Que? No -se apresuró a decir- puedo comprar mi propia casa -aclaró inflando el pecho, ella tenía una buena cantidad de ahorros, tenía un muy buen sueldo por su trabajo en el ministerio y además aun había guardado la mayor parte de la compensación que había recibido de parte de la comunidad mágica por haber derrotado a Voldemort.
-Entonces porque alquilar? -preguntó un poco sorprendido de la respuesta, cualquier chica con la que él hubiera tenido contacto habría aceptado sin chitar y tampoco se imaginaba que la sabelotodo tuviera tanto dinero.
-Es que me gustaría hacer una casa a mi gusto -confesó- mi idea es mantenerme cerca del ministerio durante el embarazo mientras haré construir una casa en una buena zona -Draco asintió conforme la parecía totalmente coherente.
-Está bien te puedes quedar, pero no me molestes -ordenó mientras se levantaba- Pather -llamó, el elfo apareció al instante- muéstrale una de las habitaciones -indicó señalando a la chica que lo miraba desaprobatoriamente- ¿Qué? -preguntó al notar el gesto.
-Por qué lo molestas, tienes dos pies, podes caminar, podes mostrarme vos -le inquirió con molestia.
-Pero es un elfo domestico -dijo con un tono un tanto despectivo, sin entender a la chica.
-Si, pero no es tu esclavo, tiene De re chos -articulo cada palabra como si estuviera hablando con un bebe.
-Ah! -exclamó recordando de repente su cariño inexplicable por los seres mágicos-, está bien Pather yo le mostrare -dijo resignado- yo tampoco soy tu esclavo -comentó mientras comenzaba a subir la escalera- así que espero una retribución -ella comenzó a seguirlo aún indignada por la esclavitud de los elfos.
-No eras un padre abnegado -el rubio se dio vuelta para mirarla con un gesto seductor muy característico del joven.
-Que simpática -el rubio camino hasta una de las puertas del pasillo- puedes quedarte aquí, tienes un baño adentro -la castaña paso junto a él y se quedó anonadada con la enorme habitación, no tenía mucha decoración, pero era muy delicada. Una enorme cama con doseles estaba en el medio de la habitación, el cobertor y los almohadones al igual que los sillones eran de diferentes tonos de gris que hacían un muy buen conjunto con el mobiliario de madera obscura y con las paredes de color azul-. La habitación del fondo es la mía -concluyó sin entrar a la habitación.
-De acuerdo gracias -respondió apreciando los detalles del cuarto.
-Lo decía para que no vayas -Hermione rodó los ojos.
-Eh Malfoy -lo llamo mientras se volteaba para mirarlo- hay alguna elfa -él algo una ceja.
-Ah ahora si está bien usar a los elfos -exclamo con sorna y molestia.
-La voy a recompensar -respondió indignada de que pensara que ella podría usar de una mala manera a un elfo.
-Que es lo que quieres ahora? -cuestionó solo por curiosidad.
-Necesito que alguien vaya por algunas cosas al departamento, solo salí con lo puesto -indicó, Draco asintió.
-Hare venir a Lagüera para que le indiques -sin decir más salió por el pasillo en dirección a su cuarto. Como había dicho unos segundos después apareció una elfa con un vestido azul, sin perder tiempo le dijo lo que quería que le trajera y lo que le tenía que decir a Ron si se lo cruzaba.
Cap. 4
La semana posterior había sido muy movida para la joven casi no estaba en la casa solo volvía para cenar y dormir, incluso algunos días solo había vuelto a dormir. Un yeti bebe se había aparecido en barrio residencial muggle, y como se había perdido por el barullo sus padres aparecieron a buscarlos. Las bestias blancas, peludas de gran tamaño no pasaron por desapercibidos.
Con la ayuda de magos especializados en criaturas mágicas y algunos aurores pudieron atrapar a las bestias y devolverlas a su habitad, pero las cosas no terminaron allí: reuniones y más reuniones, desmemoriar muchas personas, averiguar cómo habían llegado esos seres a ese pueblo, considerando que su habitad natural estaba muy lejos. A todo eso se le sumaba el trabajo usual: los pedidos de magos para entrar o sacar animales, la lucha por liberar a los elfos, las charlas con los centauros, entre muchas más.
El jueves, había ido a comer a lo de sus amigos para ponerlos al tanto de la situación, pero como estaba muy cansada se fue temprano, Ginny le había recordado que era habitual, sobre todo en los primeros meses del embarazo estar muy cansada. Hermione sospechaba que eso y el hecho de que trabajaba más horas que lo habitual era la razón por la cual se dormía profundamente cada vez que apoyaba la cabeza en algo relativamente cómodo.
El sábado trabajo para terminar con algunas cosas que habían quedado pendientes, pero para después de la hora del almuerzo ya estaba liberada, por lo que le envió una lechuza a Ginny y Luna para comer juntas. Hermione se puso muy contenta porque vería a si querida amiga que viajaba mucho por su trabajo.
-Hola chicas -saludo Hermione cuando llegó a una cafetería cercana al ministerio, los dueños era muggles que habían tenido hijos magos por lo cual ese lugar solía ser más concurridos por magos.
-Herm -dijo Luna mientras se paraba para darle un abrazo a su amiga- no se si felicitarte o darte el pésame -comentó con su usual cruda sinceridad.
-Ah esta altura ya me puede felicitar, ya lo asumí -bromeo mientras se sentaba.
-Theo me contó lo que paso -le dijo recordándole que ella estaba saliendo con Nott, quien había sido un Slytherin y amigo de Malfoy.
-Sigo sin saber en qué momento empezaste a salir con Nott -Ginny había puesto en palabras lo que su amiga estaba pensando.
-Theo estaba en las islas Mauricios investigando algo para su trabajo cuando yo fui a buscar información sobre los diricawl, esa noche hubo una fuerte tormenta y nos quedamos encerrados en el hotel y desde allí surgió la magia -las chicas escucharon atentamente a su amiga, estaban felices de que ella fuera feliz- es un chico muy amable, a veces pienso que no tuvo sentido de que lo mandaran a Slytherin.
-Es verdad, lo recuerdo de la escuela, parecía un joven demasiado honesto para ser un Slytherin -agregó Ginny mientras miraba con ansias la torta que la moza acaba de traer.
-Bueno recuerdo el último año, él era uno de los pocos de su casa, algunos lo rechazaban porque era hijo de un mortífago -recordó Hermione quizás en algún momento había creído en las palabras de la pureza de sangre.
Las charlas de las amigas continuaron entre risas, bebidas y comida hasta cuando empezaba a caer la noche, Luna fue la primera en irse ya que irían a lo del padre de Theo aprovechando que los dos estaban en la ciudad. Ginny y Hermione salieron juntas caminando hacia la casa de Malfoy para que la pelirroja pudiera aparecerse con tranquilidad.
-Como llevas la vida con el hurón saltarín -dijo después de un rato después de caminar en silencio.
-Para ser sincera mucho mejor de lo que esperaba, aunque no nos vemos muchos, siempre que me ve me pregunta si estoy bien o si necesito algo -ambas se quedaron en silencio pensando, la castaña sentía que habían juzgado mal al padre de sus hijos.
En seguida de que llegaron a la casa Ginny se fue, Hermione decidió ir al salón de atrás a leer unos informes que se había llevado hace algunos días, pero por alguna razón siempre se dormía después de la segunda línea. Mientras tomaba un té que Lagüera le ofreció con amabilidad, comenzó por tercera vez ese informe de gnomos, como para no aburrirse pensó.
"Un Gnomo o enanito de jardín, es una criatura mágica conocida comúnmente por infectar los jardines de las casas de los magos. Se encuentran en toda Europa y Norte América. Son…
Draco bajo al salón para pedirle a Lagüera que le cocinara algo mientras leía un poco en el salón, primero paso por la biblioteca que se encontraba entre su oficina y el salón de atrás que solo era usada para él y las personas más conocidas, por eso quedo un poco sorprendido cuando encontró a su huésped en el sofá desparramada con unas hojas sobre el pecho profundamente dormida.
-Granger -le dijo por encima del respaldo, pero aparentemente estaba tan dormida que ni se enteró. Tomó las hojas y leyó el título de aquellas hojas- Gnomos… quien no se dormiría con esto -sonrió pensando en la chica que había leído libros complejos incluso para los mejores eruditos tratando de entretenerse con ese escueto informe, la miró unos segundos y se dio cuenta cuanto había cambiado desde la primera vez que la había visto, sus dientes en ese entonces , aunque iguales de blancos y cuidados, eran grandes y un poco desacomodados, ahora su sonrisa era perfecta, aunque sabía que ya hace algunos años había mejorado nunca había recibido una sonrisa suya hasta hace poco como para poder apreciarlo; su pelo en ese entonces parecía la melena de un león salvaje donde habían anidado unos pájaros, en cambio ahora tenía le pelo sedoso, con unas hermosas ondas, en ese momento desparramados sobre el sofá decorándolo como si ramas de un árbol hubieran dejado marcas en la tela, tenía la piel bronceada como si hubiera tomado sol, pero tersa y suave, se vio tentada acariciarle la mejilla pero se contuvo. Tenía que admitirlo Hermione era hermosa. La recordaba muy bien en último curso, había cambiado muchísimo, un año sin verla la había transformado, la había vuelto a ver el día de la batalla, le pareció una Valkiria, luchando, dando todo, se sorprendió cuando el 1 de septiembre la vio en el expreso a Hogwarts, más aún siendo la única del trio dorado que volvía-. Maldita sea -dijo dando la vuelta al sofá, no parecía estar muy cómoda-, no te acostumbres Granger -murmuró como si fuera un chiste interno y la tomó con sus brazos, al igual que la vez que se durmió en el auto en el momento en que la alzo ella acomodo su cabeza contra su pecho como si encajara perfectamente.
La acostó con suavidad en la cama, y le saco los zapatos, se vio tentado en sacarle el pantalón, pero sospechaba que ella no estaría muy contenta. No supo porque, pero se quedó unos momentos más mirándola dormir, parecía un acosador, pero no podía dejar de mirarla, se quiso golpear así mismo, por favor era Hermione-come-libros-super-sabelotodo-Granger.
Abrió los ojos con parsimonia cuando la luz que entraba por la ventana le dio justo en la cara, miró desorientada lo que la rodeaba, lo pudo reconocer después de unos momentos como su cuarto temporal en la casa de Malfoy, pero algo no cuadraba, recordaba perfectamente que había estado en el sofá abajo leyendo ese bendito informe de Gnomos que parecía escrito por un niño muggle de siete años.
-Al fin te despiertas -le dijo una voz similar a sus espaldas, ella se volteó de golpe encontrándose con los ojos grises de Draco Malfoy que la miraba acostado junto a ella sobre su costado-. Por cierto, me debes otra camisa, tienes la costumbre de babear mientras duermes -él le hablaba con sorna.
-Yo no babeo -dijo empujándole el hombro haciéndolo caer para atrás en la cama-, un momento, ¿dormiste acá? -preguntó espantada.
-Por supuesto que no -respondió como si fuera lo más obvio- te traje anoche porque estabas echada en el sillón como una morsa -ella lo fulmino con la mirada, en respuesta largo una carcajada.
- ¿Y cómo estas acá tan temprano un domingo? ¿No te cansas de ser tan pesado todos los días? -preguntó aún acostada a su lado.
-Me pareció que después de una agotadora semana de trabajo te merecías el placer de despertar junto a este hermoso rostro -respondió con sinceridad. Ella hizo una mueca de asco simulando un vomito.
-Respeto a eso, lamento haber estado tan ocupada esta semana, te dije que serían solo unos días y ni si quiera tuve tiempo de buscar un departamento -ella lucia realmente apenada.
-Granger, estuve pensando si quieres puedes quedarte aquí, todo el tiempo que quieras… -dejó las palabras flotando ella lo miraba con incredulidad.
-No, no puedo… -se interrumpió ante el gesto duro que él le dedico.
-Mira Granger, realmente no me importa, es tu decisión, ya estas acá -levantó los hombros quitándole importancia.
-No quiero deberte nada -dijo con seguridad.
-Granger, soy el maldito padre de tus hijos tampoco es que te voy a estar exigiendo una devolución por el favor -parecía que la estaba regañando, pero el gesto burlón le restaba seriedad.
-De acuerdo me quedare, pero veré como retribuirte -cuando terminó de decir esas palabras se arrepintió el gesto lobezno del rubio le produjo un escalofrío.
-Por merlín, soy un padre tan abnegado.
Efectivamente Hermione se quedó en la casa de Draco, los dos meses que levaban viviendo juntos habían sido para sorpresa de ambos más que llevaderos, aunque había días en los que apenas se veían cuando estaban juntos las ganas de matar al otro eran prácticamente nulas.
Era un viernes por la tarde Hermione había llegado temprano del ministerio, su cohabitante como solía llamarlo no había llegado por lo que, aprovechado a ir al patio trasero con un batido de frutas a disfrutar del día, los últimos días de mayo eran calurosos, la chica podía adivinar que aquel sería un verano caluroso, por suerte Draco tenía una enorme pileta y aire acondicionado, no se le haría tan malo.
-Ama Hermione -le dijo Pather, el elfo domestico encargado de la casa y de la asistencia de Draco, la aludida lo miró con fastidio les había aclarado a los cinco elfos que estaban en la casa que no era necesario que le dijeran ama.
-Que sucede? -preguntó con curiosidad al darse cuenta que los cinco elfos domésticos de la casa la miraban parados vestidos elegantes como siempre, tenía que darle un punto a Malfoy por eso, odiaba que los tuvieran en pésimas condiciones, la lucha por su liberación era difícil, pero mientras tanto mínimamente podría tenerles un poco de respeto.
-Señorita Hermione -comenzó Lagüera- nos preguntábamos, sin ánimos de ofender, si podríamos preguntarle algo -la aludida asintió confundida-, sabemos que usted conoce muchos elfos.
-Efectivamente -corroboró expectante.
-Hay un elfo que vivía en la mansión Malfoy mucho antes de que el que no debe ser nombrado hiciera esas cosas tan terribles -ante la mención de Voldemort de esa manera tan arcaica la quiso hacer reír, pero comprendió que incluso si aún había magos que le temían al nombre era entendible que los elfos también le tuvieran miedo.
-Su nombre era Dobby mi señora -dijo Harbie, ella asintió apenada.
-El murió -les dijo con pena, ellos asintieron.
-Lo sabemos ama -Pather la miró con una mirada apenada, como si le diera miedo preguntar lo siguiente- sabemos lo que hizo, nos preguntábamos si usted sabe dónde está y si la ama sería tan amable de permitir ir a verlo -Hermione contuvo las lágrimas, sintió que eso era un paso enorme para los elfos, reconocer las hazañas de Dobby y querer ir a reconocerlas. La castaña les indicó donde estaba la tumba de aquel que les había salvado la vida dando la suya a cambio les aclaró que podían tomarse todo el tiempo que quisieran, que ella se haría
cargo de la cena.
Draco llego del trabajo cuando la tarde estaba cerca de acabar, se sacó la corbata y el saco y caminó por la casa en busca de los elfos domésticos sorprendido de que no hubieran ido a recibirlo. Se dirigió a la parte de arriba dispuesto a cambiarse por algo más cómodo antes de continuar su búsqueda, sospechando que su huésped tendría algo que ver.
Decidió preguntarle cuando vio que estaba en su habitación acostada cómodamente en su cama mirando ese aparato muggle llamado televisión. Se acercó hasta la puerta entreabierta se dedicó unos segundos para apreciarla, parecía que había llegado de trabajar hace rato ya que vestía un cómodo short deportivo y una remera de algodón lisa.
-Que estas mirando -preguntó con intriga desde la puerta, Hermione lo miró un poco espantada ya que no le había escuchado llegar.
-Una película -le respondió como si se lo estuviera diciendo a un bebe el rodo los ojos.
-Si ya sé, pero de que trata -en los primeros días de convivencia, cuando Hermione había hecho traer sus cosas de su antigua casa Draco había quedado sorprendido con el invento muggle en el que se veían secuencias de imágenes, aunque ya se había costumbrado a tratar con muggles y conocía bastante cosas de su mundo nunca se había detenido en ese en particular. Hermione le había dado una clase de aquel artefacto, le había explicado su funcionamiento, le enseño como usarlo y le indicó las opciones que podía ver allí; habían visto algunas películas, hasta ahora las que más le divertían eran las de terror, los muggles se espantaban con cosas sin sentido.
-Es Bohemian Rhapsody, la película de Queen… una banda de Rock -aclaró ante la confusión del joven, él se quedó mirando anonadado mientras Rami Malek interpretaba a Freddie Mercury en su recital de Live Aid-. No te mereces vivir si no conoces Queen -le dijo sentándose en la cama -el rubio la miró sin entender- es una de las mejores bandas de Rock de todos los tiempos tendré que darte una clase de esto -dijo en un murmullo que él llegó a escuchar. Draco sonrió en respuesta.
-Por que debería conocer a una banda Muggle -la pincho conociendo su reacción.
-Porque son los mejores, es más son de aquí, dios, tenemos las mejores bandas del mundo: Led Zeppelin, The Beatles, los Rolling Stone, es más ellos son magos -Draco levantó la sega incrédulo-, oh si creeme que son.
-Muy interesante -le dijo en tono de broma- sabes dónde están los elfos? -preguntó recordando el motivo por el que se había acercado en primer lugar.
-Se fueron -el joven palideció, había liberado a sus elfos, maldita loca- jajajaja, tendrías que haber visto tu cara -le dijo sin poder dejar de reír, Draco la miró con fastidio-. Me pidieron permiso para ir a un lugar.
-A ir un lugar, claro -murmuró con fastidio, decidió no decir nada más porque suponía que terminaría en pelea- quien va hacer la comida? -dijo como si fuera lo más terrible del mundo.
-Podrías cocinarte, no sería el fin del mundo -Hermione se levantó de la cama mientras trataba de no reír de la cara de su interlocutor- tranquilo yo cocinare se los prometí -aclaró mientras caminaba hacia la salida del cuarto.
Casi una hora después ambos comían en el comedor diario un pastel de carne con papas asadas y ensalada de tomate y cebolla, Draco comía con placer no había esperado que la castaña cocinara tan bien.
-Creo que encontré la manera de pagarte la hospitalidad -dijo la chica al ver con las ansias con las que comía el rubio. Este asintió en respuesta no le molestaría comer su comida todos los días. Ambos continuaron comiendo en silencio, aunque Draco podía notar que la castaña se estaba mordiendo los labios con ansiedad.
-Ya dilo, lo que sea que quieras decirme -ella lo miró impactada, le sorprendía la cantidad de veces que Draco parecía saber lo que ella pensaba, le espantaba un poco.
-quería hacerte una pregunta -comenzó, él se giró para quedar frente a ella- porque me odiabas cuando íbamos a la escuela -eso le shockeo unos instantes.
-Por Merlín Granger nunca te odie, quizás un poco a Cara rajada, pero a vos nunca -respondió con cruda sinceridad.
-Es que eras tan cruel -Ella no podía mantenerles la mirada a esos intensos ojos grises.
-Si quizás hubo veces en las que me propasaba, pero Hermione tienes que entender que fui criado en un ambiente de odio, me criaron haciéndome creer que era el mejor, sumándole mi innata idiotez, pero jamás escúchame bien, jamás te odie, todo lo contrario, siempre me generaste mucho respeto, en especial después de esa vez en tercero -ella sonrió ante el recuerdo, la intensa respuesta la había dejado sin palabras- además siempre tuviste, y sigues teniendo una respuesta ingeniosa, me hacías sentir vivo.
Los dos se quedaron en silencio pensando y recordando, Hermione no se esperaba semejante respuesta, quizás un si te odiaba porque eres una sangre sucia y ahora no me queda otra. Pero él había madurado tanto, si bien seguían con las tontas peleas verbales nunca sobrepasaba los niveles, eran siempre con respeto, no buscaban lastimar al otro solo divertirse. Tenía que admitir que le gustaba esa nueva versión de Draco Malfoy. Por su parte el rubio se removía incomodo, sentía que había dicho mucho más que lo que había querido, incluso se sintió expuesto ante ella. Si bien era verdad nunca la había odiado, y sentía un peculiar respeto hacia ella por su inteligencia y carácter, durante toda su adolescencia había tenido esa lucha interna en la que su crianza le decía que tenía que odiarla buscar que todos los de sus especie desparecieran pero había otra parte de él, la que ganó al final que decía que todo aquello era una estupidez, que ella era mejor que él por donde la mirara sin importar su sangre ni nada.
-Puedo preguntar una cosa más -él la miró a los ojos, pudo ver que en ese momento hablaba la Granger-sabelotodo la que tenía que eliminar cada duda y tener todas las respuestas.
-La harás de todas formas
Ella sabía que él quería aligerar el ambiente, se preguntó si él se imaginaba lo que ella le diría si le habría dicho que si de ser consciente de su próxima pregunta.
-Nunca entendí porque los Mortífagos que hablaban de la pureza de sangre lo seguían a Tom Riddle que era bien sabido que era mestizo -Draco se quedó ligeramente sorprendido, se imaginaba que en algún momento saldría entre ellos aquel tema, pero no imaginaba que esa sería la pregunta con la cual empezarían.
-Es que en realidad la segregación de la sangre era una excusa para el poder, Voldemort era un muy poderoso brujo uno de los mejores que se ha visto, aquellos amantes de la magia obscura que se dejaron engatusar por él sabían que si el ganaba serían poderosos -ella había escuchado a muchos mortífagos decir eso en su juicio, pero escucharlo de él era diferentes, quizás porque le hacía ver cuanto había cambiado, o eso era lo que quería creer-, lo único que sé es que Voldemort era un ser despreciable, incluso yo que fui miembro de sus filas lo despreciaba.
Cuando termino de decir esas palabras se quedó anonadado, era la realidad, lo pensaba hace años e incluso se lo había dicho a sus amigos, pero decirle algo así a ella le pareció demasiado, ni en su juicio había dicho algo así.
-Creo que es tarde -murmuró levantándose, ella lo miraba sin decir nada, como si supiera que él no quería escuchar nada. Draco se despidió escuetamente y se fue rápido hacia su cuarto, se sentía desnudo y expuesto frente a ella.
Los días habían pasado volando, ninguno había tocado la conversación que habían tenido aquella vez, pero desde ese día Hermione era más agradable con él. Incluso el domingo anterior lo había invitado a la madriguera, aunque rechazo ir aquel gesto había tocado en lo profundo de su ser. Hermione había retomado el trato con su ex familia política desde ese día en que Molly Weasley se le apareció en el ministerio, le había dicho que en el principio se habían enojado mucho pero después comprendieron que ella no había hecho nada malo, "eres mi familia, Hermione Jane Granger y esos bebes son mis nietos" le dijo con severidad antes de irse, esa misma semana la castaña había retomado su relación con los pelirrojos.
Esa mañana de viernes tenía turno con la doctora Blackhood, había cumplido las 16 semanas de embarazo hace dos días, mientras desayunaban Draco la miraba con disimulo, el embarazo no se le notaba, no para el resto de las personas que recién se estaban enterando de la nueva condición, pero para él que se dedicaba varios momento al día a mirarla como si quisiera grabar cada milímetro, incluso ni ella había notado los sutiles cambios, tenía los pechos más llenos y turgentes, las caderas un poco más anchas y el vientre se había comenzado a redondear y había algo en sus gestos que no podía descifrar, se preguntó si era ese brillo que le atribuyen a las futuras madres o si era algo más.
-Espero que hoy sepas el sexo -le comentó mientas manejaba hacia el consultorio, Hermione asintió-, me gustaría que fueran una nena y un varón -ella le sonrió con cariño- el varón continuaría con el apellido Malfoy y la nena sería la bebe de papa -dijo pensativo, Hermione estaba cada día más impactada, Draco ya no era ese niño estúpido, arrogante, creído y odioso que había sido, era un hombre agradable con el que se podía hablar de muchos temas durante horas, era atento, gracioso y muy inteligente, pero sobre todo un hombre con una enorme capacidad de amar, cosa que ella creyó imposible de su parte, podía verlo en sus ojos cuando hablaba de los bebes, en la forma en que se le iluminaban los ojos, esos ojos en los que ella pensaba constantemente.
-Recuerda que hoy es la fiesta -él asintió mientras estacionaba en la puerta del consultorio. Ese día tenían la fiesta conmemorativa del aniversario del fin de la guerra. Ella ya estaba cansada de ir a u evento que era igual cada año, pero no tenía opción, mucho menos después de convertirse en directora de un departamento. Por lo menos ese año tendrían buena música le había dejado elegir a ella, porque que se le puede negar a una embrazada.
-Claro, dije que iría -le dijo con un tono que no permitía la duda. Después de una larga charla y de pensarlo por un tiempo habían decidido ir juntos, la mayoría del mundo mágico sabía que esperaban mellizos y que Vivian juntos , muy pocos habían creído en la versión oficial y los que tenían dudas optaron por creer que ellos tenían una relación después de que la adorada por Hermione, Rita Skeeter, había publicado una nota que contaba como ellos se habían enamorado y en un arrebato desenfrenado de pasión habían olvidado tomar los recaudos necesarios y ahora iban a ser padres, la odiaba.
-Buenos días mi cuarteto favorito -exclamó la siempre alegre Eleonor. Como siempre los hizo pasar, le tomos los controles correspondientes a la joven, le hizo las preguntas de rutina y le explicó las indicaciones a tener en cuenta- Bueno llegamos a la parte favorita de los papis -dijo con tono juguetón, la doctora comenzó a realizar la ecografía.
Los dos miraban anonadados, en esta ocasión los bebes eran más distinguibles como tal, cuando escucharon los latidos Hermione contuvo el aliento por la emoción y por ver a Draco Malfoy llorar, las lágrimas de felicidad le delineaban el rostro, la castaña corrió a vista, como era posible que fuera aún más lindo.
-Bueno -los llamo Eleonor- felicidades van a tener una niña y un niño -los orgullosos padres se miraron sonrientes, no sabían en qué momento, pero se habían tomado de la mano.
Cap. 5
Eran casi las 20 hs mientras Draco esperaba a su pareja de baile en la planta baja, no tenía verdaderas ganas de ir, sabía que aun después de tantos años, la gente al mirarlo veía al mortífago, ir a ese evento iba a ser un desastre, mucha gente lo iba a mirar apuntándolo con el dedo. El 8º aniversario del fin de la guerra, de la caída de Lord Voldemort y sus seguidores los mortífagos. Los años siguientes habían sido difíciles para todos, muchas personas habían muerto, se había destruido familias el único bálsamo que habían tenido era ver preso a los mortífagos que habían sido atrapados. Hubo casos como el de Draco y Narcissa Malfoy que habían quedado libres, eso había hecho que la gente los odiara más que antes.
La castaña salió de su habitación decidida, mientras se acercaba a la escalera vio a Draco que la esperaba abajo con las manos en los bolsillos de su elegante traje, le quedaba como si hubiera nacido para llevarlo puesto, se notaba que era un traje de diseñador el pantalón negro, con chaleco y saco bordo con detalles en el mismo color y tela que el pantalón, la camisa blanca cerrada hasta el cuello estaba decorada con un moño negro; había peinado su pelo hacia atrás como lo llevaba cuando iban a la escuela, pero le quedaba mucho mejor, marcaba más su gestos, su quijada parecía mas marcada y cuadrada, su nariz era perfecta le daba un porte delicado a su rostro masculino, Draco era hermoso no había forma de negarlo y con los años parecía que se ponía mejor, era como si la masculinidad que venían con los años le agregaran un plus a su ya hermoso rostro, para colmo tenía un excelente cuerpo que complementaba, cuando había sido un joven alto y delgado ahora era aun más alto con un cuerpo marcado por músculos.
El rubio sintió la mirada de Hermione antes de que ella empezara a bajar la escalera, se dio vuelta para recordarle que iban a llegar tarde, pero las palabras se le quedaron en la garganta. Hermione vestía un vestido largo hasta el piso rojo, pero no cualquier rojo, uno que hacia que no pudieras dejar de mirarla, el vestido se le ceñía a la cintura y caía con gracia hasta el piso, su pierna derecha quedaba sensualmente a la vista por un tajo que llegaba casi hasta el final de su delicada extremidad, el escote era un corte Marilyn profundo, como correspondía para usar con ese vestido se había recogido el pelo en un trenza desprolija con pelos sueltos en algunas partes, todo hecho concienzudamente, su maquillaje completaba su atuendo, sus ojos delineado y maquillados con negro le daban un aire salvaje, sus carnosos labios rojos sonrieron cuando vio como Draco se la comía con la mirada.
-Como me veo -preguntó consciente de lo que había provocado en el chico.
-Hermosa -dijo con simpleza, pero con una intensidad que la hizo temblar.
-Tu tampoco estas mal -le dijo coquetamente.
-Lo se -el le sonrió de lado seductoramente.
El salón donde se hacía la fiesta era el mismo en que se hacía cada año y el que siempre utilizaba el ministerio para sus eventos. Se había contemplado la idea de hacerlo Hogwarts, pero no todos se sentían cómodos con volver.
La llegada de Draco y Hermione había causado un gran revuelo todos los presentes se habían quedado mirándolos, por otra razón, al fondo del salón estaba Ron mirándolos que enojo, ella no se hablaba con nadie de la familia porque había defendido a Hermione, estaba hermosa y verla junto a él le estrujaba el corazón.
La castaña había evitado a Ron deliberadamente toda la noche, no tenían intensión de quedarse, Draco le había dicho que se quedaría el tiempo que ella quisiera, pero en realidad la ex Griffyndor le había ofrecido irse porque había notado que él no estaba cómodo. El único Slytherin presente era Theo Nott que acompañaba a Luna, pero por alguna razón la gente parecía no rechazarlo tanto como él, claro esta que la familia Malfoy era más conocida y Lucius era uno de los más conocidos seguidores del Señor oscuro.
-Vamos chicos un baile -le dijo el ministro cuando escucho que se empezaban a despedir. Draco miró a Hermione, muchos ya estaban bailando Harry y Ginny eran una de esas parejas- no los dejare irse hasta que bailen una pieza, vamos Herm la gente espera verte bailar -sabía que si le decía que se sentía mal no le diría nada y los dejaría ir sin más, pero mientras le sostenía la mirada al padre de sus hijos se dio cuenta que quería bailar con él.
-De acuerdo, pero solo una pieza estos zapatos son solo para lucir bien -dijo mientras se levantaba y señalaba sus zapatos, ¿Draco había recorrido el camino que hizo la tela al abrirse para que ella pudiera mostrar unas altísimas sandalias negras- Vamos Malfoy? -el aludido volvió a levantar la vista para encontrarse los pechos de la chica junto a su cara. Mientras se levantaba para bailar con ella se preguntó si ella era consciente de lo que estaba provocando en él y en la mayoría de los hombres, incluso había notado que Potter no podía mirarla mucho tiempo seguido sin correr la mirada incómoda. La comadreja era un caso aparte él había notado como los había mirado durante toda la noche sin despegarles el ojo ni por un segundo, en ese momento giró la cabeza hacía la mesa del pelirrojo y allí estaba masticando bronca al percatarse de que él la estaba llevando a la pista de baile, en respuesta a sus miradas de odio él le sonrió triunfante.
Una nueva canción muggle, del repertorio que Hermione había elegido comenzó a sonar cuando el ponía una mano en la fina cintura de la chica, ella coloco su mano en el hombre y luego ambos se tomaron las manos para empezar a moverse al son de la melodía.
- "Because Maybe, you´re gonna be the one that save me and after all you´re my wondewall" -cantaba Hermione por lo bajo, el rubio empezó a escuchar la canción, ya la conocía ella a veces la cantaba, nunca le había parecido una buena canción, ahora la consideraba su favorita. Atrajo a Hermione más cerca apretando el agarre en su cintura pegándole a él, ella levanto la vista para mirarlo, pero el lucia absorto en la canción, quizás fuer inconsciente de lo que había provocado en ella.
- "you´re my Wonderwall" -le canto a su oído y luego siguió tarareando ella lo miró una vez más a los ojos, en respuesta él le sonrió seductoramente- después de todo sirvieron tus clases de música -le dijo casualmente ella le sonrió en respuesta incomoda, quizás ella se estaba imaginando cosas.
Terminaron bailando algunas canciones más, incluso Hermione bailo con Harry cuando una canción muy conocida para ellos comenzó a sonar, Draco se había quedado bailando con la pelirroja que lo miraba inquisidoramente.
-Que? -le dijo al notar que ella lo miraba.
-Te gusta -soltó luego de largar una sonora carcajada- es entendible -agregó después de un rato- es hermosa -el no supo qué decir sospechaba que cualquier cosa que dijera ella sabría interpretarlo y se quedó pensativo, incluso después de despedirse de todos y volver manejando su cabeza no podía dejar de pensar en lo que ella había dicho.
Hermione era hermosa en efecto, y esa noche en particular estaba incluso más de lo que era humanamente posible. Claro que le gustaba, cuando estaba cerca de ella su cuerpo reaccionaba, pero era solo físico, era la falta de contacto con un cuerpo femenino, desde que ella vivía con él sus posibilidades de ligar se habían reducido bastantes, presentía que a ella no le gustaría ver salir a una cualquiera, aunque cada vez que eso pasaba por su cabeza se regañaba, era su casa y el podía hacer lo que quiera y ella era Hermione Granger, era hermosa si, pero bajo ningún tipo de concepto se sentiría atraída hacia ella.
Palabrerías baratas, se dijo cuando la ayudó salir del auto, se la quería devorar justo allí en ese preciso instante, no importaba cuantas veces se dijera que no, Hermione Granger le encantaba contra todos sus principios.
Esa noche había sido un infierno, se había tenido que dar un baño de agua fría luego de que ella se despidió de él con un beso en la mejilla, se preguntó si ella lo hacía a propósito, pero no pudo pegar el ojo en toda la noche.
El jueves a la noche Ginny, Hermione y Luna habían salido a comer, el embarazo de la castaña había avanzado sin problemas, el vientre había crecido levemente, poco para los seis meses de embarazo de mellizos.
-Como llevas la convivencia con Malfoy -preguntó Luna mientras comía sus verduras.
-Mejor de lo que podría esperar teniendo en cuenta de que es Draco Malfoy -respondió mientras se devoraba su plato.
-Ya tuvieron sexo? -la castaña se ahogó con la comida ante la pregunta de Luna, ella siempre decía y preguntaba lo que nadie más haría.
-por supuesto que no -afirmó con seguridad Ginny comenzó a reírse.
-si te dieras cuenta la tensión sexual que tienen no te podrías así -le explicó Luna, Ginny asintió en respuesta.
-Sandeces -Ginny rió aún más fuerte.
-Tengo que decirles algo -dijo la pelirroja dejando de reír, ambas la miraban con atención-, estoy embarazada, las amigas saltaron de la emoción.
Ginny estaba de dos meses de embarazo se había enterado esa misma mañana, Harry había llorado de la emoción durante una hora. Las amigas estaban felices porque sus hijos crecerían juntos e incluso irían juntos a la escuela.
La pelirroja rogaba porque fuera una niña, pero sospechaba que sería un varón, este embarazo era muy similar al primero, habían hablado de nombres, Harry de ser un niño quería llamarlo Albus Severus. Hermione se rio, era muy predecible por parte de su amigo, ella y Draco habían puesto una muy sencilla regla, él elegiría el primer nombre del niño y el segundo de la niña y ella el primero de la niña y el segundo del niño por lo que sus hijos se llamarían: Scorpius Hyperion y Rosebud Elizabeth.
El día siguiente Hermione salió temprano de trabajar, iba sonriendo mientras pensaba en que al llegar cocinaría algo rico para comer mientras se tocaba el vientre con cariño recibiendo toques de sus hijos en respuesta, la sonrisa se le borro de la cara cuando vio la nota de tapa del profeta. Ron se besuqueaba con Lavender Brown como lo había hecho en aquella época escolar, tomo un ejemplar y se fue a la casa enardecida.
Cuando Draco llego de trabajar se encontró a Hermione cocinando y escuchando música, nada extraño hasta que comenzó a cantar con furia la canción que sonaba en ese momento.
-"coul´ve had it all (you´re gonna wish you never had met me) rolling in the depp (tears are gonna fall, rolling in the depp) you had my hear inside of your hand (you´re gonna wish you never had met me). But you played ir, you played it, you played it to the bea -mientras cantaba un ejemplar del Profeta había comenzado a prenderse fuego, Lagüera lo miró desde un rincón de la cocina asustada. Él le hizo señas para que se fuera cuando escuchó el sollozo de Hermione, se acercó a ella y la abrazó ella se aferró a él como naufrago en la bahía y largo todo el llanto que no había llorado desde que todo eso había empezado. Draco apago la música con su varita y la abrazó en respuesta.
-Accio -dijo para acercar a él el diario que momentos antes Hermione había encendido con magia accidental descontrolada por las hormonas y el llanto.
Cuando vio la imagen que se repetía ante él apretó la mandíbula con enojo, claro que todavía le importaba la comadreja, había sido un tonto por pensar lo contrario, quería entenderla, pero nunca había amado tanto tiempo a alguien, ellos habían estado juntos muchos años y la serie de eventos que se desarrollaron durante la guerra los había empujado amarse, no nunca entendería porque ella lloraba como si se le hubiera rasgado el alma por ver a su expareja en brazos de otra, entonces lo comprendió porque el estaba sintiendo ese dolor en ese momento: él se había enamorado de Hermione y le dolía el corazón al ver que ella todavía amaba a esa estúpida comadreja.
Mientras lloraba como si la vida se le fuera en ello la mano de Draco la sostenía con fuerza arrodillados sobre el frío piso de la cocina, sin quejarse el le acariciaba la espalda con ternura haciéndola llorar aun más fuerte, sus emociones eran una montaña rusa, le dolía ver a Ron rehaciendo su vida, pero lo que más le descolo fue darse cuenta que el tonto jugueteo con el rubio la había hecho olvidar que todavía lo amaba y que quería estar con él. No podría mirar a los ojos a Ron después de haber deseado muchas veces que el hombre que la sostenía en ese momento le hiciera el amor una y otra vez.
-Ey, porque no te das un baño mientras yo preparo algo para comer y miramos una película? -Hermione negó como una niña chiquita esquivándole la mirada a esos penetrantes ojos grises.
-No tengo hambre -murmuró.
-Eso si que no me lo esperaba -bromeó Draco logrando que ella sonriera.
-Bueno quizás solo un poco -admitió. Él la ayudo a ponerse de pie y comenzó arremangarse la camisa para ponerse a labor. Ella miró los músculos de él contraerse bajo la suave camisa blanca, sus manos se movían hábilmente en la cocina mientras apuntaba con su varita a los ingredientes.
Media hora después los dos estaban acostados en la cama de la chica comiendo una tarta de jamón y queso que el había preparado, miraban la película concentrados, había puesto una comedia en la que unos ex compañeros de colegio se reunían.
Los bebes parecían inquietos después del subidón de amistades, inconscientemente se acariciaba allí donde más sentía los golpes, se preguntó si a Draco le gustaría sentirlos, le avergonzaba preguntar, pero su valor surgió como la Griffyndor que era y tomo su mano, él la miró confundido hasta que ella la puso en el lugar justo en que uno de los bebes pateaba. El rubio abrió los ojos como platos y se enderezó sobre la cama y llevo su otra mano al abdomen de la castaña, cuando la mano la toco el otro bebe reaccionó al tacto.
El rubio estaba encantado de sentir a sus hijos moverse, había visto como San Potter y la familia comadreja, incluso su madre la habían tocado para sentir a los bebes, pero él sentía que su relación no daba para tanto, se alegro de que ella le hubiera permitido hacerlo. Hermione lo miraba sin poder creer que Draco Malfoy, el chico malvado de la escuela que la había hecho llorar tantas veces, lloraba por sentir los toques de sus hijos a través de ella.
-Gracias -le dijo sin poder mirarla a la cara, lo avergonzaba llorar frente a ella, pero no lo había podido evitar, sus hijos sacarían lo mejor de él, incluso antes de nacer. El resto de la película se había quedado así ella sentada apoyada contra el respaldo de la cama y el con ambas manos en su vientre riendo cada vez que los sentía moverse.
Había decidido que era el momento de hablar con sus padres, ya les había dado la noticia, pero no se habían visto, su relación no había sido de lo mejor después de que ella los fue a buscar a Australia.
-Hoy van a venir mis padres -le informo Hermione, su panza de siete meses ya casi parecía el de una mujer embarazada de mellizos, pero cualquiera creería que, de mucho menos tiempo, siendo que ella aun se mantenía delgada como lo estaba antes de quedar embarazada.
-Bueno -le dijo él mientras se agachaba para saludar a sus hijos después de un largo día de trabajo- Hola peques -habló con dulzura mientras se acercaba a su vientre ella lo miró con cariño, después de la primera vez que dejo que el la tocara el fue tomado confianza, incluso había besado el lugar donde se sentía que los bebes estaban apoyados. Las primeras veces se sintió un poco incomoda porque lo sentía terriblemente íntimo, pero con el tiempo le comenzó a agradar más de lo que esperaba.
Su padre llegó antes de lo que esperaba, Draco había subido a cambiarse por algo más informal que sus usuales trajes de diseñador que usaba para ir a trabajar. La castaña se dirigió abrir después de indicarle a Pather que ella lo haría, sus padres nunca habían visto a un elfo domestico y era unos seres que llamaban bastante la atención.
-Hola -saludo, sus padres habían terminado de recordar todo lo que ella les había quitado hace muy poco tiempo, su madre no lo había tomado muy bien, se había enojado porque se sentía desilusionada por las acciones de su hija de decidir sobre ella, en cambio su padre había entendido porque ella había hecho eso, ella les había contado podría haber elegido restaurar sus recuerdos y solo fingir que no se habían visto por un tiempo o implantar recuerdos.
-Hola hija -saludo Grayson Granger, ella le sonrió con cariño a su padre.
-Hola Hermione -dijo Miranda Granger mientras recorría la casa con la mirada- aquí vives -preguntó con curiosidad.
-Si, es solo temporal, me estoy haciendo una casa no muy lejos de aquí -respondió un poco fastidiosa por el tonó de su madre, ella no le creía que fuera un accidente, es más estaba segura que en ese momento estaba pensando que ella había quedado embarazada a propósito para atrapar a Draco.
-Miranda -dijo el padre de la castaña como regañándola.
-Hija, lamento no haber venido antes -dijo al fin, los ojos se le llenaron de lagrimas cuando agarro las manos de su hija- realmente lo lamento, estaba muy enojada -Hermione no respondió solo abrazó a su madre- como vas hacer con los dos bebes vos sola -preguntó después de que se soltaron.
-No te preocupes, Lagüera vendrá conmigo ella me ayudara… es una elfa domestica -explicó ante la mirada confundida de sus padres, los tres se había sentado en el salón a esperar que la comida estuviera lista y que Draco bajara.
-Puedes venir con nosotros hija, dos bebes son mucho -dijo Grisón, su mujer asintió en señal de apoyó.
-Vamos a estar bien -afirmó Hermione.
-Buenas noches -saludó Draco mientras bajaba la escalera con un jean oscuro ajustado y una remera de cuello polo verde inglés. El rubio lucia tan bien vestido con esa ropa casual que ni para Miranda Granger paso por desapercibido. Draco saludo a los abuelos de sus hijos con una sonrisa picara en los labios, Hermione no había podido despegarle la mirada desde que lo había visto era inhumano que alguien se viera tan bien, era como si hubiera elegido esa ropa apropósito, ella lo habría hecho de saber que luciría tan bien y Draco Malfoy era por de más de consciente de sus encantos. Sus ojos brillaban en su piel blanca resaltados por los tonos oscuros.
-Papa, mama el es Draco Malfoy el papa de sus nietos -indicó cuando el rubio llegó junto a ellos.
-Draco ellos son mis padres Grayson y Miranda Granger -el rubio los saludo con gallardearía, tomo la mano de la madre y le dio un beso en el dorso de la mano, luego le dio un firme apretón de manos.
-Malfoy, nos acaso el chico con el que peleabas en la escuela -preguntó Grayson entornando los ojos.
-El mismo -dijo Draco como si estuvieran preguntado si él era el dueño de la casa.
-Las vueltas de la vida -bromeó Miranda.
Los padres de Hermione se fueron bastante después de la comida, Lagüera le sabía llevado te y algunos postres, hablaron sobre el trabajo de Draco y luego el escuchó con interés sobre la profesión del matrimonio, cuando se marcharon Hermione subió a su cuarto cansada, el embarazo estaba comenzando a pasarle factura, aunque no lo tenía muy marcado tener el vientre bastante más grande que lo normal la cansaba para realizar algunas actividades muy comunes como agacharse y recoger un papel.
Sabía que podía pedir licencia en el momento que ella quisiera, pero prefería trabajar hasta que su embarazo se lo permitiera y dejar de ir durante más tiempo después de que los bebes nacieran, su mamá tenía razón dos bebes era mucho trabajo, pero sabía que no iba a estar sola.
Draco había ido venido dentro de su habitación al menos medio millón de veces, incluso creía que se podía ver el camino marcado en el suelo, desde que había escuchado a la madre de Hermione decirle que si quería se podía ir con ellos había caído en cuenta de que una vez que los bebes nacieran ella no viviría más con él, la casa seguro estaría terminada para ese entonces; esa misma noche se había dado cuenta que no quería que se fuera, quería vivir con sus hijos y con ella el resto de sus vida, quería que fueran una familia, no sabía que hacer, como decirle todo eso a la castaña sin espantarla, no podía ir y decirle "Granger te amo por favor quédate conmigo para siempre" quizás fuera demasiado para ella, era mucho para él, cada vez que lo pensaba creía que se había vuelto loco. Cuando le contó a Pancy su amiga de toda la vida salto de la emoción. "no puedo creer que viva para presenciar esto" le había dicho, ese mismo día Theo y Blaise se le había aparecido para tener una salida y que les contara su gran noticia, sus amigos se había puesto felices por él, porque él tenía que compadecerse, porque no ponía un poco más de él?
Cuando paso por la puerta de su cuarto en su tercera vuelta extendida la escucho bufar con fastidio, sintió que ese era su pie. Toco la puerta y metió la cabeza abriendo unos centímetros, el cuarto estaba a oscuras, pero pudo distinguir la figura de Hermione que se giraba sobre la cama para mirar hacia la puerta.
-Estas bien? -preguntó no tenía excusa para estar allí si ella le preguntaba para que había ido no tenía nada que decir más que ser al menos un poco honesto y decirle que había ido para ver cómo estaba.
-Para ser sincera no -dijo con honestidad – lumus -dijo encendiendo una luz para poder mirarlo- no hay forma en la que me acomode y que estemos los tres cómodos -explicó, movido por una fuerza interna Draco terminó de meterse y se acercó a la cama.
-ven -le dijo mientras se recostaba en la cama, la tomo por la muñeca y la hizo girar, acomodo su cuerpo para que sostuviera el peso del vientre y poso ambas manos sobre el vientre pasando una de sus brazos por alrededor de ella, ante el tacto del rubio los Scrop y Rose se relajaron automáticamente- mejor? -Hermione asintió en la oscuridad sin poder hablar demasiado consciente de la proximidad e intimidad de la situación, aunque más allá de los desbocados latidos de su corazón se sentía increíblemente cómoda, en algún momento ella había colocado una mano sobre el musculoso pecho del joven notando por primera vez que no tenía remera, después de un rato apoyo su mejilla junto a su mano, podía sentir el corazón de él latir aún más rápido que el de ella.
-Hermione -le habló el mientras acariciaba su vientre con suavidad.
-mmm -respondió entre dormida
-Estuve pensando y me gustaría, si tu quieres, que se quedara, podría disfrutar de los niños y ayudarte, puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras -había deseado decirle que le gustaría que se quedara para siempre, pero sintió miedo.
-Me gustaría quedarme -admitió. Él sonrió complacido.
No mucho después ambos se durmieron abrazados, habían decidido que el cuarto de al lado del de Hermione era el más indicado para que, por lo menos mientras fueran bebes, durmieran los niños, después prepararían todo para que cada uno tuviera su propia habitación, así lo había planeado en la casa que aun estaba en construcción, como había elegido un barrio donde había muchos muggles las casas debía construirse de una manera convencional.
Cuando Draco abrió los ojos esa mañana estaba un poco desorientado, esa no era su cama, no recordaba haber ido a la casa de ninguna de sus conquistas, no lo había hecho hace bastante tiempo, no desde que se había dado cuenta que sentía cosas por Hermione. No sabía en que momento exacto había pasado pero paso, entonces cuando bajo la mirada hacía el cuerpo que tenía en sus brazos sonrió por ser tan tonto, como podía no recordar que habían dormido juntos, de la manera más inocente que el había dormido en su vida con una mujer pero eso incluso le gustaba más.
Se soltó de apoco tratando de no despertarla, no quería que ella se sintiera incomoda al despertar sobre él. Le pidió a Pather que les preparara el desayuno y se fue a cambiar, ese día había quedado con sus amigos: Pancy, Blaise y Theo, para comer.
Los futuros padres desayunaron con tranquilidad en el comedor diario, habían hablado sobre algunas cosas sobre el cuarto de los bebes, algunos elementos ya los habían comprado o se los había regalado Narcissa en sus ataques de abuela. A veces Hermione se preguntaba cómo lo tomaría Lucius Malfoy, quien había sido condenado a diez años en Azkaban, Draco le había dicho que iría a verlo después de que nacieran, había creído que lo tomaría mejor si iba con una foto de los bebes.
Después de un rato Draco se despidió, y ella se fue a cambiar para recibir a Ginny que vendría a comer con ella, esa semana no había podido reunirse los jueves como hacían cada semana, por lo que había decidido comer el sábado.
Ginny toco la puerta un rato antes de las 12 del mediodía, a diferencia de la castaña la pelirroja ya tenía una incipiente barriga, de su mano derecha James miraba a su tía sonriente. Amaba ir a la nueva casa de su tía porque tenía mucho espacio para jugar y los elfos eran muy buenos, Karcher era bueno con él pero no siempre estaba de bueno humor para jugar con él. Teddy y Vic jugaban con él pero preferían jugar entre ellos, eran bastantes más grandes.
La amigas se sentaron a comer en el patio para poder vigilar a James que se fue a jugar ni bien termino de comer. Hermione adoraba a ese niño, era una miniatura de su padre y era muy dulce.
-Anoche Draco me dijo que me puedo quedar a vivir acá si es lo que quiero -Ginny se le quedo mirando escéptica. La castaña le contó sobre la visita de sus padres y lo que paso durante la noche.
-No puedo creer que después de siete meses recién duerman juntos, cuanto van a tardar en tener sexo, ¿8 años? -le dijo Ginny con burla.
-Para ser sincera no creo que aguante mucho más -admitió- estoy teniendo sentimientos encontrados respecto a Draco y tengo constantes ganas de tener sexo… con él -dijo finalmente.
-Es muy normal en el embarazo, pero para ser sinceras Draco no esta nada mal.
La pelirroja se retiro con su hijo un poco después de terminar la comida, quería pasar un buen rato sola con Harry ya que James se iría a pasar la tarde con Teddy. Hermione sin darle mucha vuelta a que hacer para aprovechar la tarde se fue a comprar todo lo necesario para pintar, podía hacerlo con magia pero sería una linda actividad, le gustaba el arte y nunca tenía oportunidad de hacer cosas con sus propias manos, tomo el auto de Draco, agradeciendo que el se hubiera aparecido para ir a encontrarse con sus amigos y fue al centro a comprar, en menos de medía hora estuvo de vuelta, y comenzó a preparar todo para pintar.
Los cuatro ex Slytherin se reunieron en uno de sus restaurantes favoritos apareciendo en la entrada para magos que era a resguardo de la vista de los muggles. Se sentaron y tomaron un poco de vino mientras esperaban la comida, charlaron sobre cosas sin importancias y se pusieron al tanto de sus trabajos. Ninguno había podido trabajar en cosas muy relacionadas con la magia, la gente los había rechazado en los primeros años posteriores a la guerra, incluso hoy en día había personas que los rechazaban.
Theo era un ingeniero mágico, inventaba cosas, había estudiado en una universidad dual, donde aprendía ciencias muggles muy útiles para la invención de objetos, en algunas ocasiones lo que había hecho era utilizar objetos muggles adaptarlos al mundo mágico y viceversa, aunque lo que más le interesaba era los viajes en el tiempo.
Blaise era investigador privado, aunque por lo general lo hacia en el mundo muggle, aprovechando la magia para tener mejores resultados.
Pancy trabajaba con Draco, sabía que eventualmente se iría, pero no estaba segura que el mundo mágico la aceptara, tenían muchos prejuicios y no estaba segura de que la aceptaran a ella. Después de todos los años en que rechazo y maltrato a mucha gente no se sentía bien con ser diferente, lo había admitido con sus amigos pero nadie más lo sabía.
-Como van las cosas con Lunática -preguntó Zabini mirando a Theo quien lo miró con reproche.
-Se llama Luna, es una chica muy inteligente -le respondió, Blaise le sonrió con burla, le gustaba pincharlo con eso, sabía que Theo estaba enamorado de la ex Ravenclaw y estaba feliz por él.
-Hablando de enamorados -dijo Pancy mirando a Draco le rubio la miro con enojo.
-Ah mi Draquito esta enamorado -se burlo Blaise.
-No es nada nuevo -dijo Nott haciendo que todos lo miraran sin entender-, Ustedes no son tan atentos como yo -comenzó a decir con misterio- si recuerdan Draco en el ultimo año casi no insultaba a Granger…
-Porque eran premios anuales y tenían que verse mucho más que antes -dijo Pancy en su defensa.
-oh si… pero yo vi cómo la miraba -Draco lo miró pensativo si decir nada. Quizás tuviera un poco de razón el había notado que Hermione era hermosa y una buena persona ese último año en Hogwarts, incluso ella y Potter, hasta la comadreja habían ayudado en que fuera liberado de todos los cargos, ella lo había consolado algunas noches en las que la culpa lo comía por dentro, pero después de que ese año terminó no habían vuelto a verse. En sus recuerdos habían quedado imágenes de él y Granger peleando y como eso lo había ayudado a seguir, cuando ella le había preguntado si la odiaba no pudo evitar pensar en que si alguna vez hubiera podido estar cerca de hacerlo después de todo lo que hizo por el no podía concebirlo.
-Bueno ahora que lo dices, me da que pensar -dijo Pancy- Astoria y vos deberían estar casados hace años, es tu prometida desde hace años y ella nunca dejo de revolotear.
-Astoria está loca -dijo él en su defensa, en un momento había pensado que podían hacerlo, pero se había dedicado a trabajar y sanar. Ella era una mujer hermosa pero nunca había sentido nada por ella y ahora que se había enamorado de la hermosa castaña con la vivía el hecho de casarse era impensado.
-Entonces estás o no enganchado con Granger -le preguntó Blaise con curiosidad.
-Si… estoy enamorado de ella -dijo finalmente. El día se extendió más de lo que había pensado, sus amigos querían aprovechar para festejar la paternidad y el enamoramiento de Draco.
Pasada de las cuatro de la tarde el rubio logro escaparse para ir a su casa, cuando entro se sorprendió al no encontrar a la comadreja menor, pero al escuchar música arriba quizás estuvieran en el cuarto de Hermione, grande fue su sorpresa cuando se encontró a la castaña en el cuarto que sería para sus hijos pintando las paredes, mientras cantaba vestida solo con una camisa blanca de él que no le tapaba tanto como supuso que ella había esperado que le cubriera, Draco contuvo el aliento cuando vio, como al estirarse para llegar más arriba, una encantadora tanga negra.
-Linda ropa -dijo para darle una distracción a su cuerpo, no podía creer que tuviera una erección solo por ver la ropa interior de la castaña.
-Red, me dijo que ya no la usabas -explicó bajando de la silla.
-Está bien, ¿quieres ayuda? -Hermione lo miro escéptica, pero le tendió un rodillo. Draco observo la forma de pintar y comenzó a imitarla, después de un rato se detuvo para arremangarse.
-Podrías haberte cambiado, vas arruinar la camisa -le señaló ella.
-No tiene ni una mancha -indicó con orgullo, Hermione le sonrió y se acercó a él.
-Ya no más -le dijo mientras le Daba una pincelada sobre el brazo derecho.
-Como pudiste -bromeo mientras la atrapaba para darle una pincelada en la cara. De repente fueron conscientes de la cercanía una de otro- a la mierda, puedo echarles la culpa a las hormonas -murmuró unos segundos antes de enredar sus dedos en la cabeza del chico y besarlo. El respondió el beso casi al instante, la pegó a su cuerpo rodeando su cintura con sus brazos, el beso subió en intensidad con rapidez, ella empujo su lengua a través de los labios del chico, el respondió el estimulo y la imito, un gemido se escapo de su boca cuando ella raspo sus dientes contra su labio inferior, eso pareció sonar como una invitación para ella porque se detuvo para devorarlo con la mirada y sin saber porque la arrancó la camisa de un tiro, Draco respiro entrecortadamente sumamente excitado-, como poder ser que estés tan bueno? -el le sonrió seductor, en respuesta ella ataco sus labios con urgencia acariciando sus músculo. El la alzo, automáticamente la castaña enrollo sus piernas en las caderas del joven. Sin dejar de besarse ni acariciarse Draco caminó hasta su cuarto, al llegar la depositó en la cama y se arrastró sobre ella. La miró a los ojos e imitándola le desprendió la camisa de un tirón Hermione llevaba un corpiño a juego con su braga, completamente de encaje que dejaba ver casi sin impedimento sus pezones. Sin sacárselo bajo la copa del corpiño hasta que sus ya erectos pezones quedaron servidos para él y hundió su cabeza en ellos, la castaña se aferró a sus hombros y arqueo su espalda gimiendo ante aquella atención, Draco continuó bajando mientras besaba su suave piel a su paso, deslizó los dedos por entre la tela de su ropa interior para tocar sus zonas más sensibles, al sentir la humedad con la que lo recibió gimió y la miró a los ojos durante unos segundos, tenía los labios entreabiertos jadeantes, el pelo desparramado en la almohada rodeando su cara como una leona, las mejillas sonrojadas por el calor de su cuerpo, nunca la había visto más hermosa.
Sin más preámbulos dirigió su boca hacía el lugar donde sus dedos la acariciaban, ella volvió a gemir con fuerza cuando el lamio y succiono su clítoris mientras metía y sacaba su dedo índice de su interior, no tardo mucho en llegar al orgasmo bajo sus hábiles manos, el se enderezó para observarla una vez más.
Hermione respirando con dificultad, se enderezó y volvió atacar los suculentos labios del muchacho, aprovechando la posición le saco la camisa acariciando sus hombros y sus brazos en el trayecto, luego se dirigió a su pantalón, lo desprendió con maestría y lo deslizó un poco dejando ver una poderosa erección, Draco se paro solo lo necesario para sacarse la ropa, Hermione hizo lo suyo desde su posición en la cama, pero antes de que el chico pudiera acercarse a ella tomo su miembro en sus manos y lo llevó a su boca.
Draco se aferro a la melena de la castaña mientras un gemido ronco salía de sus labios, Hermione lamió y succiono con maestría, pero a diferencia de él cuando lo sintió cerca de llegar al clímax se separó, lo miró felinamente y lo empujo en la cama, sin mucho preámbulo se introdujo su miembro dentro de ella y comenzó a moverse, él la tomó por las nalgas, ella volvió a acabar mientras cabalgaba sobre él.
Cuando ella apretó sus pectorales y gemía con fuerza aprovechó para darse vuelta en la cama acostándola sobre el colchón para quedar sobre ella, sin darle un tiempo comenzó a moverse lenta y profundamente procurando con cada embestida llevarla a un nuevo y poderoso orgasmo, Hermione volvió a gemir mientras levantaba las caderas para que Draco llegara más profundo dentro de ella, no mucho después ante aquellos movimientos el rubio llegó a su propio orgasmo aferrándose a ella en una profunda envestida. Los dos quedaron en esa posición sin querer moveré respirando entrecortadamente.
De repente Draco fue consciente de la situación, no solo del hecho que había tenido sexo con ella, si no de que Hermione estaba embarazada y no habían tenido ningún tipo de recaudo ante ello, él la busco con la mirada pero ella todavía tenía los ojos cerrados, el rubio salió de ella y se acostó a su lado teniendo cuidado de no aplastarla.
-Estas bien? -preguntó inseguro, no sabía muy bien que decir en esa situación. No quería incomodarla pero temía que aquel sexo tan poco delicado que habían tenido le hubiera hecho algo a ella o a los bebes.
-Estoy mejor que bien -murmuró apenas girando la cabeza, lo miró a los ojos con profundidad, no había sido consciente de lo que había hecho hasta que había terminado, se había dejado llevar y estaba feliz con ello, sin exagerar, ese había sido el mejor sexo de su vida.
Se quedaron así recuperando el aliento sin hablar durante un buen rato hasta que sin sopesarlo mucho Hermione volvió atacar lo labios de Draco, él no se resistió y se dejo llevar, antes de la cena volvieron a tener una larga sesión de besos y caricias que termino con ellos teniendo sexo tan o más fuerte que el anterior.
Comieron en el cuarto sin preocuparse en vestirse y después volvieron a hacerlo dos veces más antes de caer rendidos.
Sin tener que decidirlo el resto del mes había sido igual, cada uno llevaba su vida, trabajaban se veían con sus amigos y por las noches se encontraba en una noche de pasión desenfrenada, desde aquel día habían dormido en la habitación de Draco, que tenía por lejos, la cama más cómoda y las mejores sabanas de la casa.
Draco no se había atrevido a revelar sus sentimientos, temía que ella lo rechazara y se perdiera la oportunidad de disfrutar su piel cada noche, por su parte Hermione había estado en una nube de confusión, ya había podido aceptar que sus sentimientos por Ron se había reducido a un fuerte aprecio por todos los años que habían compartido, por las fuertes emociones que pasaron durante sus años de lucha contra Voldemort; pero no estaba segura de que era lo que sentía por Draco, en ocasiones quería decirlo, quería admitir que sentía muchas y fuertes cosas por él, pero en otras no estaba tan segura. Muchas veces se pregunto si todo eso no era por su embarazo.
Cap. 6
En entrados ocho meses de embarazo Hermione al fin podía decir que tenía un vientre que demostrara su verdadera condición, al fin parecía una mujer que en un mes tendría mellizos. Hace unos días habían tenido una consulta con la doctora Blackhood, ella comenzaría a verlos una vez por semana, aunque ya les había dado todas las indicaciones y los pasos a tomar en caso de que empezara el trabajo de parto, era muy normal que en caso de mellizos se adelantara.
La castaña estaba sumergida en la enorme bañera de Draco, mientras que él le acariciaba la parte baja de la espalda con cariño, porque con la silueta digna de las circunstancias también comenzaron los problemas, dolores en la espalda, algunas contracciones y muchísima acidez. No podía hablar y comer porque se agitaba como si hubiera corrido un maratón y ni hablar lo que le dificultaba subir una escalera o agacharse, pero eso si su reciente y adorado nuevo pasatiempo no había disminuido, tener sexo con él era un mar de sensaciones al que no quería renunciar.
Al principio le había dado un poco de vergüenza, Draco era hermoso podía tener a la mujer que quisiera pero por alguna razón parecía preferirla a ella y estar complacido de tener mucho sexo con ella, él no paraba de decirle que era hermosa, que no tenía porque taparse.
-Sabes con todo lo que hablamos nunca te pregunte una cosa -dijo él rompiendo él silencio, ella se giro para quedar frente al rubio, quien al quedar alejado de su espalda comenzó a acariciar sus piernas, no podía estar mucho sin tocarla, cuando no estaba con ella se descubrió pensando el su cuerpo o solo en charlas que tendría con ella, cada vez que se daba cuenta lo idiotamente que estaba enamorado de ella ser quería golpear, no era digno de una serpiente, ya no se pertenecía a si mismo.
-Qué es eso que nunca me preguntaste -preguntó con curiosidad.
-Bueno, nunca te pregunte por tus otras relaciones, siempre supuse que solo habías estado con la comadreja, pero ahora debo decir que dudo mucho que así sea -ella sonrió con malicia.
-Estas seguró que quieres saber? -el sintió un escalofrió, había en momentos en que ella parecia una leona apunto de atacar, y el un simple venado. No podía negar que ella había estado con otros hombres antes que él, por lo menos con la comadreja, gracias a ello ella sabía como darle placer de maneras que jamás habría esperado, viendo a la comadreja había esperado que ella fuera m´s delicada y menos salvaje, pero ella si que era el fuego, ella si que bailaba en las llamas.
-Bueno obviamente estuve con Ron -comenzó para descartar l más obvio.
-Si no lo imaginó muy inventivo -opinó. Ella negó, no quería ser cruel pero Ron era bastante clásico, aunque sabía muy bien que hacer con ella, sabía que era por conocerla, pero no era nada muy emocionante.
-Bueno, mi primer beso fue Victor Krun -el asintió, había imaginado eso, recordaba como en cuarto la había revoloteado todo el año- pero no estuvimos juntos hasta bastante después, fue en el verano entre quinto y sexto, antes de que me reuniera con los restos miembros de la orden…
-Entonces tuviste tu primera vez con él aquella vez? -ella negó, Draco quedó un tanto sorprendido, no había esperado que hubiera muchos, no porque ella no fuera hermosa,si no porque la recordaba en la escuela no parecía el tipo de chica que se divertía.
-Mi primer chico fue Oliver Wood, pero la pase tan mal que no volvía a estar con él -Draco estaba impactado ante aquella revelación.
-Odio más a Wood que a caracortada, que tal él ustedes nunca? -quizo saber, no lo imaginaba, él no la podía mirar cuando estaba muy bella, no se imaginaba que hubieran tenido algo, pero quería descartar esa opción.
-Noo -exclamó espantada- nunca, Harry es mi hermano, somo la verdadera prueba de que la amistad entre hombre y mujeres es posible, bueno tu y Pancy también -recordó que él le había dicho que ellos, a contrario de lo que todos creían, nunca habían tenido nada.
-Es diferente con ella, Pancy y yo tenemos gustos más bien parecidos… ella es gay -aclaró ante el gesto confundido de la joven.
Los dos se quedaron pensativos durante unos minutos, Hermione no podía creer que Pancy fuera lesbiana, siempre había creido que era más bien fanatica de los chicos. Todos había creído durante todos los años en el colegio que se traía algo con el rubio.
-Entonces… Wood hizo todo mal y Krum redimió a los hombres? -no sabía porque, pero quería saber quienes la habían tocado, no lo estaba disfrutando, pero necesitaba saberlo.
-No, Oliver fue muy dulce, pero las mujeres no disfrutan mucho su primera vez, quien dígalo contrario es una mentirosa -Draco quiso decirle que si el hubiera sido su primer chico no pensaría lo mismo, pero decidió abstenerse- por un tiempo creí que el sexo no era la gran cosa, pero después de escuchar las anécdotas de las chicas, me di cuenta que era cuestión de que volviera a pasar, no se porque no lo volví a buscar a Oliver, había sido muy atento, entonces después de una serie de circunstancias que no valen la pena aclarar estuve con Cris Warrintong
-Un Slytherin encerio? -dijo después de unos segundos, eso si que no se lo esperaba.
-Nadie lo va admitir si lo preguntas… pero todas preferían a los Slytherins para un buen revolcón.. -claro que entendió porque, pensó, había estado algunas veces con el chico, pero era un par de años mayor asi que había desaparecido de su vida.
-Claro mujer, somos los mejores en la materia -dijo orgullos de lo que acaba de escuchar- aunque si eran las circunstancias podrías haberme dicho -bromeo comenzando acariciar sus piernas sugestivamente.
-En esos tiempos habría preferido ser monja, porque eras un idiota petulante, aunque no puedo decir que no lo pensé algunas veces en ello en séptimo – él sonrió con satisfacción.
-Bueno quizás yo también pensé algunas veces en ello cuando estábamos juntos en la torre de prefectos -en ese año un atisbo de amistad había surgido entre ellos, habían hablado algunas veces, y no se llevaban mal todo el tiempo, incluso el había notado que ella no era tan espantosa como creía pero para aquel entonces ella y Ron habían comenzado una relación que tiempo después se transformaría en una pareja seria que incluso había pensado en casarse.
-Hoy es el cumpleaños de Molly Weasley -informó Hermione mientras salía de la bañera- le prometí que iría -el asintió, nunca se habían tenido que dar explicaciones de lo que hacían-, me dijo que le gustaría que fueras -concluyó.
-No se si sea buena idea -respondió después de tomarse un momento para pensarlo, no sabía si esa familia lo recibiría después de todas las cosas malas que él había hecho durante los años de Voldemort.
-Esta bien, no te voy a obligar a ir pero Molly quiere a Scrop y Rose como si fueran sus nietos, son buena gente Draco, saber perdonar -se quedaron mirando hasta que ella salió del baño para irse a cambiar.
-No es que no quiera ir -dijo después de seguirla-, pero quiero evitar que todos pasen por un mal momento.
Toda aquella charla había sido un sin sentido, después de debatir durante diez minutos si ir o no, terminaron saliendo juntos hacia la madriguera, Draco tenía que llevarla en el auto volando aunque no quisiera ir, ella no tenía forma de llegar, y si solo manejaba llevaría bastante. Además Hermione le admitió que la razón por la que quería que fuera era porque Ron estaría allí y no quería enfrentarlo sola.
Cuando llegaron la casa ya estaba llena, todos los invitados charlaban, comían y bebían en grupos, Hermione entró directo hacía Molly para saludarla y entregarle su regalo, la pelirroja mujer rebosaba de alegría cuando la vio.
-Hermione, cariño que bueno que vinieron -la saludo con efusividad mientras le acariciaba el vientre- hola mis hermosos nietos -Draco la miraba impactado, esos bebes no tenían su sangre, cuando hace menos de un año atrás podría haber tenido esa posibilidad, pero de todas maneras los quería como si lo fueran- Draco querido que bueno verte -ella le dio un sonoro beso en la mejilla, Hermione se rio ante su incomodidad.
-Feliz cumpleaños Molly -le dijo ella mientras le entregaba el regalo.
-No hacía falta que se molestaran -dijo tomando el paquete, a Draco le llamaba la atención como hablaba de ellos como una unidad, ella lo miró y le guiño un ojo, que era lo que sabía esa mujer-, pasen y coman, tienes que comer por tres -indicó con autoridad.
Draco pensó que se iba a sentir incómodo, pero todos habían sido amables con él, habían charlado, hasta había recibido algunas bromas, había entendido porque Hermione quería a esa gente como su familia.
Ron no le había quitado la vista de encima en todo el día, cuando Charlie la saludo alzándola, cuando Bill y Fleur le acariciaron el enorme vientre, vio como saludo a todos en la familia y como cada uno de ellos la recibía como si aquellos bebes fueran parte de la familia, serían Malfoys maldita sea, acaso nadie se daba cuenta de ello. Había visto al hurón caminar detrás de ella hablando con su familia, saludándolos como si su presencia allí fuera lo más normal del mundo. Cuando Malfoy y Harry se pusieron a hablar de Quidditch con Charlie y George, Hermione se acercó a la mesa que rebosaba de comida.
-Hola -la saludó con timidez, la muchacha que comía una rebana de pastel de calabaza levanto la vista hacía quien la había saludado, Ron no supo que decirle, solo tuvo el impulso de hablarle, viéndola de cerca se había dado cuenta que estaba hermosa, el embarazo le había sentado muy bien, como muchas veces aquella se preguntó si había hecho lo correcto-. Como estas? -dijo finalmente, Hermione terminó de masticar el pedazo que tenía en la boca sin dejar de mirarlo.
-Lo mejor que se puede estar, ¿vos como has estado? -Hermione había esperado que en el momento que volviera a ver a Ron algo se moviera dentro de ella, que todo el amor que se tuvieron y el tiempo juntos hiciera que su corazón volara, pero se sentía de la misma manera que se sentía cuando pasaba mucho tiempo sin ver a Harry.
-He estado mejor -confesó- Herm, lo siento -ella le sonrió con franqueza.
-Lo se y no tengo ningún resentimiento -Draco la miró desde el otro lado del salón, cuando los vio hablar quiso caminar hasta ella y besarla frente a él para que se diera cuenta de que ya no tenía chances, Hermione lo miró y le sonrió, con esa sonrisa que hacía que se le parara el corazón.
-Así que él Huron saltarin -dijo al notar en la forma en que se miraban.
-Por favor Ron, ese el padre de mis hijos -respondió molesta, no tenía porque insultarlo, Draco noto que Hermione estaba molesta, se acerco a ella con rapidez- lo siento, las hormonas -le dijo , el rubio llegó juntó a ella y la miró con intensidad.
-Esta todo bien -los ojos marrones de ella lo miraron con dulzura.
-Sisi, estoy un poco cansada solo eso -Ron se sintió incomodo de repente, sobraba en esa conversación, no estaba seguro que pasaba entre ellos pero era claro que algo serio.
-Bueno tuviste una mañana algo intesa -bromeo, ella se sonrojo ante aquel comentario.
Draco se había dado cuenta de que la comadreja se había ido notablemente incómodo, aunque en ningún momento habían hecho nada para que se notara lo que pasaba entre ellos él estaba seguro que todos en aquella casa lo sabían sin necesidad de que lo hicieran que lo dijeran, el ultimo que parecia haberse enterado había sido el Ex, pero era bueno que lo supiera.
No se habían quedado mucho más, Hermione no podía estar mucho tiempo parada por lo que después de cortar el pastel se retiraron con la promesa de que volverían. Esa semana sería la ultima que Hermione trabajaría y Draco podía manejar su horario, ante ello tendrían más tiempo para hacer cosas juntos.
El lunes a la mañana Draco llegó a la oficina un poco más tarde que lo usual, le había costado salir de la cama después de despertarse junto a Hermione, se había quedado unos veinte minutos acariciando el vientre saludando a sus hijos y unos veinte más acariciándola a ella. Las hormonas del embarazo la hacían estar insaciable de él, la comadreja mujer que también estaba embarazada le había dicho que eso era de lo mas normal. El blondo rogaba porque eso nunca se terminará, quería que después de que nacieran los bebés ella lo siguiera deseando igual que ahora.
-Al fin llegas -le dijo Pancy visiblemente incomoda.
-Que pasa? -preguntó curioso, no era normal que ella se comportara así.
-Alguien te espera en la oficina -Draco asintió sin entender porque estaba así de incomoda, lucia quizás un tanto molesta, se preguntó quién estaba allí o que le había dicho.
Cuando entro a la oficina lo primero que vio fue una cabellera roja, luego unos ojos celestes que lo miraban desde el sillón de cuero negro, tomando un te con tranquilidad como si estuviera en la sala de su casa. Draco entró y cerro la puerta detrás de él. Camino con elegancia hasta su sillón detrás del escritorio y se sentó.
-Malfoy -saludó Ron levantándose para caminar mas cerca de él.
-En qué puedo ayudarte Weally -el pelirrojo rodeo los ojos con fastidio.
-Solo quiero dejar algo en claro -Draco lo miró con seriedad esperando que le dijera sus motivos- amo a Hermione, la amo desde hace años y voy a luchar por ella -el ojigris arqueo su perfecta ceja rubia.
-Mira comadreja, no importa cuanto la ames, ya la perdiste.
-Podemos volver, se que ella aun me ama, sé que es mía -Draco se levantó y lo enfrentó.
-Crees que la viste desnuda porque le sacaste la ropa? Cuenta me sobre sus sueños, cuéntame sobre lo que le rompe el corazón, lo que la apasiona, lo que la hace llorar, contame sobre su infancia, es más cuéntame una historia sobre ella en la que no estés. Si le viste su piel y tocaste su cuerpo… pero aun sabes lo mismo sobre ella que lo que sabes sobre un libro que encontraste una vez pero nunca terminaste abriendo -el pelirrojo cayo sentado sobre la silla, sin saber que decir.
-Estás enamorado de ella -Dracos se sentó pasándose la mano por el pelo nervioso. Ron se le quedó mirando sin poder creerlo- era cuestión de tiempo -se levanto resignado- era imposible que no pasara ella es la mejor mujer que vas a conocer en toda tu vida .
-Si, la amo, en serio, no planee esto comadreja, nunca imagine que las cosas se darían así pero la amo y no la quiero dejar ir -Ron largo una risa amargada.
-No lo hagas -y sin mas se marcho.
Hermione había regresado de su último día en el ministerio, tendría licencia por cuatro meses, aunque podría tomar más si así lo quisiera, le habían hecho una despedida, con torta y le habían llevado regalos para los niños. Sabía que no estaría totalmente libre del trabajo, era la directora del departamento, era muy probable que recibiera algún que otro informe.
La puerta sonó sacándola de sus cavilaciones, por surte antes de llegar a la escalera, Pather la miró, ella asintió para que él fuera abrir. Después de meses viviendo juntos había logrado que los elfos aceptaran una retribución por el trabajo en la casa, pero ninguno quería ser libres.
Una joven delgada entró a la casa con un gesto altanero, tenía el pelo negro , la piel pálida, y ojos claros, Hermione camino con dificultad hasta ella.
-Astoria que te trae por acá? -preguntó reconociéndola como la más joven de las hermanas Greengrass
-tsk -comenzó con un gesto despectivo- Estuve hablando con Draco y decidimos que lo mejor es que yo te de la noticia, el es tan bueno, te tolera aquí porque lo obligaste con esos bebes, ni si quiera esta seguro que sean de él, tu estabas con ese pobretón cuando paso todo -Hermione levantó una ceja inquisitivamente- él y yo estamos comprometidos desde que nací, nos vamos a casar dentro de poco
-Oh realmente los felicito -el sarcasmo no paso desapercibido.
-Pobre sangre sucia, no me crees, pero Draco es mio, fíjate la hora que es y aun no regreso, ¿sabes dónde esta? – Astoria hablaba con malicia, Hermione no creía ni un poco de lo que le decía, Draco le había hablado de ella, del compromiso, y de que estaba loca.
-No, ni me interesa no es de mi propiedad, ahora si no tienes nada más que decir te pido que te retires de mi casa -nunca había dicho en voz alta que aquel lugar fuera su casa, pero se sintió cómoda al decirlo.
-Mira, estúpida, esta no es tu casa, es la de Draco y cuando nos casemos te vas a ir directo a la calle, Draco y yo nos amamos, le doy el mejor sexo de su vida y asi será hasta que la muerte nos separe -Astoria se había acercado a ella hasta estar casi pegadas.
-Por Morgana, si que estas loca -el tonó de burla terminó de desquiciar a la joven Greengrass, Hermione no pudo reaccionar cuando ella saco la varita y la apunto.
-Crucio -el dolor ya conocido golpeó a Hermione, su cuerpo cayo hacia atrás golpeando su espalda con una de las mesas de arrime que estaban junto al sofá. Astoria largo una carcajada- tendría que matarte maldita sangre sucia -murmuró, Hermione saco su varita con dificultad y apunto a la castaña.
-Expelliarmus -la varita de astoria voló de su mano cayendo a unos cuantos metros, Hermione apunto hacia ella nuevamente y antes de que su atacante pudiera hacer algo volvió a lanzar un hechizo- Reducto -la varita explotó quedando solo polvo, Astoria estaba loca pero no era estúpida, antes de que Hermione pudiera hacer otra cosa se desapareció.
-Señorita -dijo Pather espantado cuando apareció en la sala con el te para las dos.
-Llama a Ginny -le dijo asustada, al notar que estaba sangrando, una ola de dolor la dejo mareada. Pather no dijo nada y se apareció directo en la casa de los Potter, menos de un minuto después regreso a la casa.
-Hermione -dijo Ginny acercándose a ella preocupada- que paso? -la aludida negó, no podía hablar, tenía ganas de vomitar, sentía mucho dolor en la parte baja de su vientre.
-Está sangrando -indicó Harry acercándose preocupado.
-Hay que llevarla al hospital -dijo Ron que había venido con ellos.
-A unas cuadras hay uno, ella se atenderá allí -indicó Ginny, sin más Ron tomó a Hermione en sus brazos y comenzó salir de la casa, Harry lo siguió enseguida- avisale a Draco -indicó la pelirroja y la doctora Blackhood -el elfo asintió y desapareció para cumplir la orden.
-Hermione, tranquila no les va a pasar nada -decía Ron en su oído, nunca había tenido tanto miedo, verla con ese dolor en el rostro le había hecho darse cuenta que no le importaba nada, la quería en su vida, de la forma que sea pero la quería en ella.
-Draco -murmuró ella casi inconsciente.
-Vamos Herm aguanta -le dijo apurando el paso.
Cuando entraron a la clínica muggle la doctora Blackhood ya los estaba esperando, el Elfo había aparecido en su oficina y había explicado apresuradamente lo que había pasado. Ella se apareció en su consultorio en la clínica justo a tiempo para recibirlos.
Los amigos esperaban en la sala de espera mientras la doctora y algunos médicos mas se la llevaron. Cuando Draco llegó corriendo Eleonor había salido avisar que todo estaba bien, que tendría que tener cuidado pero que estaban fuera de peligro.
Draco casi se muere de un susto cuando llegó y Pather lo recibió con la noticia mientras veía como Lagüera y Red limpiaban y ordenaban la sala, ni si quiera termino de entrar en la casa cuando se dio vuelta para salir corriendo a la clínica, los cinco minutos que tardo en llegar fueron los mas largos de su vida.
Lo primero que vio fue a la Comadreja sentado en una de las sillas con su cara de estúpido, le habría gustado golpearlo. El cara cortada fue el primero en verlo y se acercó.
-La doctora Blackhood acaba de avisarnos que está todo bien, quizás quieras pasar a verla -le dijo señalando hacia la habitación en la a la que habían llevado para tenerlos un poco en observación. El asintió, saludó a la comadreja mujer y se dirigió al cuarto, temblaba de los nervios, no estaría tranquilo hasta que viera con sus propios ojos que ellos estaban bien.
Hermione estaba acostada en la cama, tapada hasta las axilas, con el pelo suelto y despeinado alrededor de su cara, estaba mirando por la ventana, la noto pálida y seria.
-Hermione -la llamo casi en un murmullo, pero ella lo escucho y se dio vuelta para mirarlo- dime que están bien por favor, que ninguno de los tres está en peligro -ella le sonrió con dulzura.
-Estamos bien, lo más importante es que la fuente no se rompió así que el embarazo puede durar un poco más, entre más a termino mejor -le dijo repitiendo las palabras de la médica.
-Que bien -se había acercado a ella hasta estar junto a la cama, se sentó a su lado y acarició la mejilla-. Que fue lo que pasó? Entre tantas corridas nadie pudo decirme nada.
-Astoria Greengrass fue a la casa Draco frunció el ceño.
-Que quería? -hace mucho que no la veía, pero estaba seguro que se había enterado de su inminente paternidad, esperaba que con eso lo dejara en paz, le había dejado muy claro que no pensaba casarse con ella.
-Bueno quería dejar muy claro que vos le pertenecías, que estaban comprometidos y que se iban a casar porque se aman y tienen el mejor sexo del mundo -La voz de la chica había dejado ver el fastidio que le generaba pensar en las cosas que la chica le había dicho.
-Hace años que Astoria y yo no… que? -Hermione lo miraba inquisidoramente.
-Si no pensabas casarte con ella, sabiendo que ella está obsesionada con vos porque dormías con ella -estaba empezando a molestarse, no quería que esa mujer tuviera ni un poco de razón en nada de lo que había dicho.
-Por que no siempre fui el caballero de brillante armadura que soy ahora -ella alzó las cejas-, porque su Hermione, porque así se dieron las circunstancias, ella se me entregó, es una mujer atractiva y yo quería tener sexo y no me importaba como se sintiera ella al respecto.
-ya veo -estaba muy molesta, toda la situación y cansancio sobre ella.
-cual es tu problema? – dijo al notar que ella estaba molesta, a caso le molestaba que hubiera tenido sexo con Astoria? El sabía con quiénes había dormido y no le había hecho ningún extraño planteó.
-mi problema es que juegas a dos puntas Malfoy, quizás Astoria no esta tan loca como me hacías creer y después de todo sin que ninguna lo supiera yo era la tercera en discordia.
-Malfoy? Bueno Granger, si quieres creer eso puedes hacerlo -en que momento se le había ido todo de las manos? Había llegado preocupado con un te amo en la punta de la lengua y ahora estaba discutiendo por culpa de la loca de Astoria. Respiro profundo y busco calmarse, no quería pelear y ella no necesitaba eso- lo siento, estoy un poco nervioso, me asusté cuando llegué a casa y Pather me dijo que tuvieron que traerte al hospital y vi la sangre y algunas cosas caídas, pensé lo peor -ella le tomó la mano.
-Yo también lo siento, recién ahora empecé a sentir los movimientos de los bebés, pensé que… -el beso su mano con dedicación.
-Que paso después de que Astoria te dijo todo eso? -queria saber como había terminado aquellas condiciones.
-Cuando termino de decirme todas esas cosas le dije que se fuera, me dijo que no era mi casa, le dije que estaba loca y luego me crucio, por suerte no fue muy fuerte pero bastó para hacerme tener contracciones y…
-que ella hizo que? -preguntó con la cara lívida, le estaba apretando tanto la mano que tuvo que pegar un tirón para poder soltarse. Como se atrevía esa maldita loca en lanzarle una maldición imperdonable a Hermione, sobre todo estando embarazada, sabía muy bien que ella podía defenderse, aunque eso no hacía que se enojara menos pero si algo le pasaba a los bebés?- la voy a matar.
-ya nos encargaremos de ella, por ahora no creo que vuelva, le destruí la varita -eso no la detendría pero hermione le demostró que sabía defenderse.
-Se metió con mi familia -Draco estaba enojado, muy para ser exactos, pero lo que la dejo sin palabras fue el hecho que usara la palabra familia.
Hermione tuvo que quedarse dos días en observación, estaba todo en orden pero por la cercanía a la fecha de parto hacia que la circunstancias sean un poco más todo ese fin de semana Draco se quedó con ella, solo se había ido para ir a bañarse pero se mantuvo con ella en todo momento, habían estado mirando películas, charlando, incluso habían una sesión de besuqueo candente. Pero nada era como estar en casa, cuando el lunes temprano tuvo el alta prácticamente huyeron.
Los siguientes días fueron un sinfín de visitas a hermione para asegurarse que se mantuviera tranquila y en casa como había ordenado la doctora. Sus padres habían ido a comer varias veces, no se quedaban mucho pero para ella era suficiente, Narcissa en cambio se la pasaba la mayor parte del dia con ella, la había estado ayudando a preparar los bolsos y terminar de armar el cuarto. Molly había ido a cocinar le tanta comida como fuera capaz de comer y había estado tejiendo abrigados puloveres para los bebes, serían sus regalos de navidad, harry pasaba cada vez que podía, pero era su mejor amigo siempre era bien recibido, incluso había ido Ron a ver como estaba, Draco no se había puesto muy feliz pero ella se había sentido en paz al ver que al menos podían ser amigos de nuevo. Ginny la visitaba lo que más podía aprovechaba a comer todo lo que su madre hacía. Incluso había ido Pancy, Nott y Zabini , la habían hecho reír tanto que había tenido contracciones.
Habían decidido pasar Navidad en la casa, ya que era el lugar más cercano a la clínica y en el auto llegarían en menos de un minuto. La idea original había sido ir a la madriguera, pero era muy lejos, ahora todos irían a su casa, Draco estaba contento aunque no se lo había dicho nunca había pasado la navidad con muchas personas, sin contar las que había pasado en Hogwarts.
Ginny había ido a visitar a su amiga, faltaba solo un día para navidad y quería saber si había algo en que la podía ayudar. Cuando llego Malfoy ya se había ido a trabajar, aunque era el jefe y podía manejar sus horarios no podía dejar el trabajo del todo, no si quería tomarse unos días cuando nacieran los bebés, tenía que adelantar todo lo posible el trabajo, aún quedaban casi una semana pero podían nacer en cualquier momento.
-Ya compraste los regalos? -preguntó la pelirroja, Hermione termino de colgar el adorno en la puerta y se volteo.
-Mande a comprar la mayoría, pero algunos no -su asistente del ministerio la había visitado cuando se enteró que estaba encerrada en casa, su idea era ayudarla con lo que necesitara, al principio la castaña en un principio se había negado pero termino aceptando, le dio la indicación de que comprar para la mayoría pero algunos no sabía que elegir, a los que más conocía le fue más fácil decirles que comprar pero no supo que elegir para Draco-, en realidad solo me falta para Draco.
-Podríamos ir al… cómo se llama? Centro de compras? -la castaña la miró pensativa, en teoría no debía salir de la casa.
-Centro comercial -le aclaró.
-hay uno enfrente de la clínica, lo vi cuando estuviste internada, seria nuestra mejor opción -Hermione asintió, tenía un buen punto, si iban allí estaban a un paso de la clínica si algo pasaba, incluso podía ir en auto y llegarían en menos de un minuto.
-vamos -ordenó. En menos de diez minutos las amigas estaban listas para salir, se habían abrigado bien, el día estaba nublado y hacía mucho frío, quizás nevara.
Caminaron tranquilamente por los pasillos del centro comercial, para mirar tranquilas y porque no podían caminar muy rápido, ambas tenían sendos vientres de embarazo.
Habían entrado algunas tiendas donde compraron cosas que nada tenían que ver con los regalos que faltaban, entre ellas una lencería donde compraron algunos conjuntos que podrían utilizar después de que dieran a luz.
A lo lejos Hermione vio una tienda de antigüedades y objetos mágicos, le dio sincera curiosidad y camino hasta allí.
-Buenos días señoritas -saludo una mujer de unos cuarenta años vestida con extrañas ropas, Ginny la miró con intriga y Hermione sonriendo, era normal que los muggles se vistiera así cuando querían disfrazarse de hechiceros.
-Hola, quería mirar, busco un regalo-explico Hermione.
-Por supuesto -dijo con amabilidad la mujer- no te falta mucho verdad? -pregunto señalando a la castaña.
-No, en cualquier momento pueden nacer -respondió acariciando su vientre.
Ginny y ella comenzaron a ver los estantes, había muchas cosas que los muggles creían que eran mágicas y para sorpresa de ambas algunas que quizás lo fueran.
Después de unas vueltas las chicas eligieron lo que llevarían, la mujer envolvió los objetos para regalo sin dejar de sonreír o charlar, queriendo demostrar su supuesta condición de bruja.
-crees que fuera una bruja de verdad? -pregunto Ginny cuando salieron del lugar.
-lo dudo-respondió riendo al recordad su intento de adivinar los sexos de los bebés.
Cuando Draco volvió del trabajo se encontró con la casa decorada para Navidad, el ambiente lo hizo recordar a los tiempos previos antes de que Voldemort regresara, sus padre habían continuado fieles a el, pero mientras había sido un niño había tenido una buena infancia, lo único malo de sus padres en aquella época era su constante adoctrinamiento respecto a la pureza de sangre.
Al llegar al segundo salón se encontró con Hermione tejiendo, lo estaba haciendo como muggle con sus manos, pudo ver a lo lejos por el tamaño que era algo para un adulto.
-No vas a empezar a hacer ropa tejida para navidad como la señora Weasley verdad? -preguntó medio en broma, medio en verdad.
-quizás -respondió mirándolo sin dejar de tejer.
Draco se fue a cambiar mientras ella terminaba de tejer, un rato después comieron algo y se fueron a dormir, no sin antes tener una buena sesión de besos, Hermione habría querido pasar a más pero no estaba muy cómoda, el vientre que había tardado tanto en crecer ahora era gigante.
Esa noche no pudo dormir mucho, había tenido contracciones bastante dolorosas, Draco le había acariciando la espalda en cada una de ellas, casi al mediodía se levantaron después de dormir u rato en la mañana. El rubio envió una lechuza a Pancy para avisarle que no iría a la oficina como había planeado, le dijo además que no era necesario que ella fuera.
Después de almorzar Hermione se acomodo en uno de los sillones rodeada de almohadones, durmió un rato más hasta que una contracción mucho más fuerte que las anteriores la despertó. Draco se acercó a ella cuando la vio levantarse, no había hecho ni dos pasos cuando vio que ella se paraba a mitad de camino. Hermione sintió el líquido deslizar por entre sus piernas.
-Draco -lo llamó con tranquilidad. El se acercó con velocidad- ya vienen -le indicó.
-ya? Vamos a la clínica -dijo con nerviosismo.
-Primero me gustaría bañarme y cambiarme -el rubio la miró espantado – no pasa nada – le dijo con calma- ayúdame a llegar al baño.
Mientras la castaña se bañaba, el preparo las cosas para ir a la clínica, le había alcanzado la ropa que ella le había pedido y había bajado los bolsos que hace unas semanas había preparado con Narcissa, uno para cada bebé y uno para ella. Después le envió una lechuza a su A la doctora Blackhood y a su madre para avisarle y pedirle por favor que ella le mandara a los demás. Cuando todo estuvo listo salieron a la clínica.
Hermione sabía que las contradicciones no eran muy seguidas, todavía no entraría en trabajo de parto pero había roto la fuente.
Habían llegado antes que la doctora Blackhood, las enfermeras de recepción la atendieron con prontitud. La llevaron a una de las salas de parto para comenzar con los controles pertinentes, cuando un médico muggle termino de revisarla dio las indicaciones pertinentes, que la ingresarán, que le asignarán una habitaciones, que pudieran los datos y objetos pertinentes.
-Señorita Granger la doctora Blackhood llegará en cualquier momento, mientras tanto quiero que se quede tranquila, que respire profundamente, su dilatación es bastante buena, pero todavía no es suficiente para comenzar a pujar, de todas maneras si siente la necesidad de pujar hágalo, uno de los bebes ya corono cuando llegue a la dilatación necesaria podrá empezar con el trabajo de parto -Hermione asintió, el doctor le sonrió con cariño y se marchó dando las últimas indicaciones. No más de diez minutos después Eleonor llegó, Draco aprovechó para ir a hacer todo el papeleo necesario.
Durante las siguientes horas Hermione se paseó, se sentó, se levantó, se acostó tantas veces que perdió la cuenta, la doctora la controlaba cada 15 minutos, su dilatación se había estancado pero las contradicciones comenzaban a ser cada vez más seguidas y fuertes, durante todo ese tiempo Draco la hania estado acompañado, le alcanzaba agua, le acariciaba la espalda, le secaba la transpiración o la tomaba de la mano mientras le daba palabras de apoyo.
Cerca de las 11 de la noche ella al fin se sintió lista para pujar, durante unos 20 minutos había estado pujando, poniendo todo de ella, cuando la doctora les informó que con un esfuerzo más su primer bebé nacería, Hermione volvió a pujar, agotada pero feliz escucho El Fuerte llanto del primer bebé.
-11.24, una niña – anunció la doctora, Draco la miró sonriente y la besó con cariño en los labios.
-Rose -murmuro Hermione mientras tomaba a su hija en brazos, Draco acarició el fin cabello de la bebé con delicadeza. Las lágrimas salían de sus ojos sin poder contenerse. Ambos se miraron fijamente sonrientes.
Una nueva contratación vino a Hermione, una enfermera se llevo a Rose para tomar los controles
-Vamos solo un poco más -le dijo el rubio
-00.12, un niño – volvió a anunciar la doctora. Hermione y Draco volvieron a repetir el proceso pero esa vez fue interrumpido por la doctora para indicarles que en un momento llevarían a Hermione y a llegar bebés al cuarto.
Cuando Draco salió de la sala de parto se encontró con los brazos de su madre. Pudo ver más a tras a todo el clan Weasley, a Harry, los padres de Hermione, Pancy, Blaise, Theo y Luna.
Su madre lloriqueo de la emisión ahogándolo en abrazos y agradecimientos por hacerla abuela todo el tiempo que tardaron en llevar a los tres a la habitación y en el trayecto hacia la misma.
La doctora Blackhood y el pediatra: el doctor Peretto, un hombre entrado en años, osco y huraño les dijo que los dejaría pasar pero solo de a dos y que en un hora no quería a nadie allí, solo el padre.
Draco entró para encontrar una imagen que lo dejó sin aire, Hermione con el pelo enredado atado en una coleta alta tenía a los dos pequeños bebés contra ella, Scorp dormía plácidamente con su manita agarrada al camisón de su madre y Rose tomaba del pecho de la castaña como si la vida se le fuera en ello.
Al verlo llegar ella le sonrió con dulzura, y lágrimas contenidas en los ojos, no había caído en cuenta hasta que había llegado ese momento en que efectivamente tenía hijos con Draco Malfoy, el hombre que había demostrado que la gente realmente podía cambiar, aquel que había sido un idiota con ella pero después termino siendo un excelente compañero.
-Como estas? – pregunto sacándola de sus cavilaciones.
-bien cansada -admitió.
-están todos afuera -explicó mientras señalaba hacia el pasillo, claro que si, pensó ella-. Si quieres les puedo decir que se vayan
-No está bien -dijo mientras negaba con su cabeza- quieres sostenerla -le pregunto al notar que Draco miraba embelesado a Rose.
-si -dijo con seguridad. Se acercó a ella y tomó con cuidado a su pequeña hija- es perfecta -murmuro, Hermione asintió enderezandose con Scorpius en brazos .
-enderezala así contra tu hombro, hay que hacerle eructar -ella le explico mientras le mostraba con su hijo tenía que hacer, el intrigado obedeció, después de unas palmadas eructo sonoramente robándole una carcajada.
-Gracias -ella lo miró descolocada, pero no pudo decir nada porque Narcissa y su madre decidieron hacer acto de presencia . Ambas abuelas se babosearon con sus nietos y ante el recordatorio de Draco de las palabras del médico se fueron para que todos pudieran verlos.
-que clase de mellizos son que nacen en distintos días-dijo George cuando entró con Angelina. Ambos padres se miraron notando que efectivamente habíamos nacido en diferentes días.
Harry lloró emocionado por ver que su amiga, a quien amaba como una hermana habían tenido dos hermosos y sanos hijos.
De a dos en dos todos pasaron para poder conocer a los nuevos miembros de la familia, la última en entrar fue molly quien había llevado un carta para Hermione. Draco la miró intrigada pero ella decidió guardarla para más tarde, no sabía que quería decirle Ron, pero prefería dejarlo para cuando estuviera sola.
Durante las próximas 48 horas en las que estuvieron en la clínica todos fueron volviendo de apoco para poder pasar más tiempo con los recién nacidos.
No fue hasta el final del primer día en que pudo quedar sola, el horario de visitas había terminado Draco se habia ido a bañar y comer algo, los bebes están dormidos.
Herm:
Me alegro que estés pasando un momento tan importante y feliz de tu vida, rodeada de personas que te aman. Realmente te felicito, seguro son dos hermosos bebés, aunque espero que se parezcan a vos, no queremos dos minis hurones voladores.
Herm se que fui un idiota, lo que te hice es imperdonable, decir lo que dije y hacer lo que hice, fui un estupido y fue así que te perdí. Te amo y te voy amar toda la vida, se que lo sabes pero lo nuestro ya no es posible, creo que aunque pudieras con tu enorme bondad perdonar a este tonto, la discordia estaría siempre entre nosotros, en realidad en mi. Pero no es lo que importa.
Quiero que seas feliz y si tu felicidad es estar con Malfoy lo voy a entender y aceptar, el te ama, lo sé porque el me lo dijo, y no es fácil para mí admitirlo pero se que te va a cuidar y amar como te lo mereces.
Quieras o no estar con el o con quien sea quiero que sepas que siempre voy a estar para ustedes, son mi familia y la famella no se abandona.
Espero que seas muy feliz.
Ron
Hermione lloraba aún cuando Draco volvió, aún tenía las emociones a flor de piel, era inevitable no llorar, no sabia bien porque, estaba contenta por todo lo que el le había dicho y era feliz de saber que después de todo podrían ser amigos, sabía que llevaría tiempo pero podrían lograrlo.
-Que paso? – pregunto preocupado el rubio, se apuro hasta ella y vio el papel aún en sus manos, tomo la carta, que sabía era de Ron con molestia, lo iba a matar por arruinar la felicidad de Hermione.
-Me amas? -pregunto ella antes de que el pudiera leer toda la carta, aunque había visto en el final del párrafo que leía algo sobre eso. El levanto la cabeza orgulloso, que más daba , tenían hijos juntos, vivían juntos, no era el orden correcto pero la amaba y quería que ella lo supiera.
-Si, te amo -las palabras salieron concisas, claras y seguras. Hermione le sonrió, al escuchar sus palabras supo, que aquello que sentía por el, era en efecto, irremediable y completamente amor. Era quizás tener la seguridad de que no se metí donde sería lastimada, o la necesidad de llevarse bien con el por sus hijos la que había hecho que ella no lo admitiera, pero ahora podía.
-Yo también te amo -le dijo al fin mirándolo a sus profundos ojos grises que se iluminaron ante sus palabras.
Epílogo
Los primeros meses habían sido bastante llevaderos, para ser padres sin experiencia y con dos a la vez. Rose era una niña tranquila, dormía casi todo el tiempo, casi no lloraba, incluso e muchas ocasiones debían despertarla para alimentarla. En cambio Scorpius era un poco más quisquilloso, comía más y era más dependiente de su madre, aunque no tan inquieto como lo fue Albus, el segundo hijo de Harry y Ginny.
Hermione se preparaba para el casamiento de Neville con Hanna, sería en la casa de el, de su abuela en realidad, no quedaba tan lejos por lo que habían optado por ir en auto, los bebes aún era muy pequeños para que se aparecieran.
Mientras se maquillaba aún en bata sintió que Scorpius llorar desde su habitación, Draco salió del baño con solo su pantalón de vestir sin terminar de prender colgando de sus caderas, la castaña lo recorrió con los ojos devorando, amaba el cuerpo tonificado.
-Yo voy -le dijo el mientras se iba al cuarto de sus hijos.
Cuando termino de maquillarse se acercó a vigilar a sus hijos, Draco se las apañaba muy bien, pero le gustaba verlos. La imagen era digna para una foto, una que sólo ella miraría, el rubio con su pelo peinado hacía atrás, con su torso desnudo se mesia con su hijo en brazos, su antebrazo musculoso estaba tensado por la posición. El ojigris sintió la mirada de ella, se dio vuelta y le sonrió. Ella se acercó para ayudarlo a acostarlo.
-Como es posible que estés tan bueno – le susurró al oído. El sintió un escalofrío y se dio vuelta para pegarla a el.
-Si no fuera porque mi madre está por llegar te haría el amor aquí mismo -ella se pegó más a él y lo besó apasionadamente.
-lo mejor será que nos visitamos -le dijo ella a regañadientes. El asintió pero no la soltó.
-Que tienes bajo la bata -pregunto con curiosidad, le gustaba la ropa interior que Ella usaba.
-ha es un conjunto que me regaló Ginny para navidad -se separó de él y dejó caer la bata para mostrarle provocadoramente, el conjunto era de un verde fuerte, y de animal print de serpiente, los ojos de Draco se delataron y tragó saliva sonoramente.
-Recuerdame que le agradezca -dijo queriendo acercarse a ella pero en respuesta ella camino a la pieza que ahora era de los dos.
-No no muchachito tenemos un casamiento al que asistir -le recordó mientras entraba al vestidor. Draco a regañadientes se puso la camisa blanca y sobre esta el saco, era liviano ya que era un caluroso día de primavera. Hermione salió con un vestido floreado con escote corazón y ajustado a la cintura marcando su silueta, la falda de tela vaporosa cai hasta los pies.
-Estas hermosa -le dijo mientras se terminaba de poner la corbata.
-Vos no esta nada mal -respondió agarrando de la cintura del pantalón para acercarlo a ella.
-te amo -le dijo el antes de besarla.
-yo más -el beso subió en intensidad a paso acelerado pero al escuchar a Narcissa llegar se separaron para terminar de alistarse.
Unos diez minutos después la pareja se apareció en la casa de los Longbotto, la ceremonia empezó casi enseguida, fue simple pero hermosa. Neville rebosaba de felicidad, cuando la pareja se acercó a felicitarlos Neville la abrazó para cambio felicitarlos por sus hijos.
La fiesta se desarrolló con tranquilidad entre comida y charlas, la hora de bailar comenzó con una canción tranquila: can't help falling in love.
Amo esta canción vamos-le dijo Hermione mientras lo arrastraba a , los novios y algunas parejas más ya estaban bailando al son de voz de Elvis Presley.
Creo que la conozco -le dijo el mientras la tomaba de cintura para bailar-. Take my hand
Take my whole life too
For I can't help
Falling in love with you -canto el en su oído con una voz ronca, ella se estremeció al sentir su aliento en su oído.
For I can't help falling in love with you -respondió ella cantando la canción en un susurró. El consciente de la caja que cargaba en el bolsillo del saco, la misma caja que llevaba a todos lados hace un mes, desde que le había pedido a su madre que se lo diera. No era una joya cualquiera como el collar que le había regalado para navidad o el reloj que ella le había regalado para la misma fecha, era un anillo, el anillo de los malfoys, el que su padre había usado.y su padre antes que el y muchas generaciones pasadas para decirle a las mujeres que amaban que se rendían completamente a sus pies, no era solo un anillo de compromiso era un promesa de amor incondicional y eterno.
-Herm, quiero preguntarte algo -ella asintió con su cabeza apoyada sobre su pectoral- te casaría conmigo?
Hermione abrió los ojos al escuchar el sonido de un búho en la ventana, se levantó con parsimonia, la mañana estaba fresca y la comodidad de la cama se volvió algo que anhelaba.
Era una carta de Rose y Scorp, hace dos días se habían ido a Hogwarts por primera vez.
-Draco amor -lo despertó cuando termino de leer la carta, el la miró con fastidio- Rose entró a Gryffindor y Scorpius a Slyterin -le dijo con orgullo, al escucharla el se levanto para leer la carta- Albus también quedo en Slyterin -le adelanto.
-cara cortada no va estar muy feliz -respondio.
-Me voy a bañar, vienes? -le dijo mientras caminaba al baño sacándose el camisón quedando completamente desnuda. El en respuesta se levanto de un salto y la siguió no sin antes tomar un paquete de su cajón.
El se metió en la ducha detrás de ella, le corrió el pelo mojado para besarle la nuca.
-Felices 10 años -le dijo él mientras le colocaba un collar.
Ella se volteó en sus brazos para besarlo apasionadamente, el rubio respondió los besos con entusiasmo. Se acariciaron cada milímetro de piel que tan bien conocían, se besaron y se disfrutaron como cada vez, se amaron con intensidad como lo hacían hace más de 11 años, con diez años de casados.
-Eres el amor de mi vida -Draco le susurró al oído mientras se deslizaba dentro de ella. Ella gimió en respuesta.
-No quiero que esto se acabe nunca -dijo entre gemidos, abrazándose a él, que la sostenía sin esfuerzo.
-Mama, papá -ambos detuvieron los movimientos y se quedaron en silencio.
-Ya vamos hijo esperamos abajo -le ordenò Draco mientras volvía a embestir contra ella.
Abrax Malfoy miro la puerta del cuarto de sus padres antes de caminar hacia la cocina, tenía 8 años pero sabía lo que ellos estaban haciendo, sus hermanos mayores le habían explicado que sus papas buscaban más hermanos todo el tiempo, no sabía como se hacían y así estaba bien.
Hermione sonrió mientras miraba las fotos que adornaban su habitación, sus hijos, su esposo, sus amigos, su familia. Miró en particular una foto con Draco del día que asumió como ministra el la abrazaba con orgullo y le murmuraba algo en el oído y ella le sonreía con una mirada traviesa, recordaba sus palabras como si hubieran sido ayer "te mereces que hoy te lo haga como nunca en la vida" y cumplió, le había hecho el amor con ímpetu como premio a su ascenso.
Era ministra, tenía tres hermosos hijos, tenia una gran familia y lo tenia a él: lo tenía todo.
