Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y Chimaki Kuori
Ese día en particular había empezado mal. Desde las primeras horas en que el Sol se asomó por el horizonte Mu se vio obligado a pasar el día con su hermano menor y ayudarlo en una importante misión de vida o muerte: encontrar un camión de bomberos de juguete.
Por lo general Mu habría rechazado el acompañar a su hermano en esa misión, no porque no quisiera, sino porque casi siempre estaba ocupado en el hospital, pero lo habían agarrado con la guardia baja, justo el día de su descanso; así que no tuvo más opción que salir a las nueve de la mañana hacia el centro de la ciudad en búsqueda del dichoso juguete.
- Entonces Aetos comenzó a discutir con los demás y todos pensamos que las cosas se calmarían en cuanto la maestra llegara, pero en ese momento ¡pum! Aetos golpeó a uno de los mayores directo en el rostro y todos comenzamos a gritar emocionados…
Kiki llevaba cerca de media hora hablando sobre cómo había estado la escuela. En otro momento Mu lo había escuchado con paciencia y atención, le encantaban las historias de su hermano, pero ese día estaba agotado después de la larga jornada de trabajo en el hospital, por lo que sólo se dedicaba a asentir de vez en cuando y repetir un escueto "ajá" cada vez que Kiki se detenía en su discurso.
Llevaban cerca de dos horas caminado en círculos sin que ninguno de los dos se diera cuenta; y tuvieron que pasar otros diez minutos para que Mu comenzara a percibir que ya habían pasado por la tienda de vinos del centro comercial.
- Creo que ya pasamos por aquí - susurró, más para él que para Kiki.
Mientras trataba de prestar más atención a su alrededor sostuvo más fuerte a Kiki de la mano. Se concentró tanto en tratar de pensar si ya había pasado por aquellos locales que no se dio cuenta de que iba directo a chocar contra una chica hasta que fue demasiado tarde.
- ¡Oye! - la chica se comenzó a sobar la cabeza dado que esta impactó contra su pecho.
- ¡Lo siento! - Mu hizo una leve reverencia - no me fijé por donde iba.
- No te preocupes, yo también iba distraída - al levantar el rostro, la pelinegra miró a Mu con sorpresa - yo te conozco… ¿no eres amigo de Shaka? ¿El doctor?
- Sí, justo iba a decir lo mismo, eres la chica de la receta.
Mu le sonrió a la chica; por un momento su mal día tuvo un poco más de luz. Dysnomia por su parte no puedo evitar mirar a todos lados buscando a su rubio amor, más al no encontrarlo no pudo evitar desilusionarse.
- ¿Y qué estás haciendo aquí?
Ante la pregunta de Mu la chica levantó la mirada y le sonrió.
- Compraba semillas para mis cultivos de flores, ¿qué me dices tú?
- Sólo paseando.
Teniendo una pequeña idea de lo que pasaba, Kiki no puedo evitar molestarse cuando escuchó la respuesta de su hermano, sintiéndose ofendido por estar siendo ignorando. Un golpe en la pierna del mayor lo hizo recordad el por qué estaba ahí.
- Digo… acompaño a mi hermano a comprar un juguete para su colección.
- Kiki - el menor se puso delante de su hermano y estiró la mano presentándose.
- ¡Wow! Cuanta caballerosidad - Dysnomia rio levemente, provocando que Mu se sintiera celoso de su hermano por provocar la risa de la chica - Dysnomia - después de estrechar las manos la chica se concentró en el menor - así que buscas un camión de bomberos.
- Sip, es para mi colección de autos.
- Interesante, pero siento decirte que no encontrarás tal pieza aquí.
- ¡Chispas! - Kiki se rascó la cabeza un poco triste - y de casualidad, ¿tú no sabes dónde puedo encontrarlo?
- De hecho sí, a mí también me gusta coleccionar juguetes así que conozco una tienda que tiene todos los juguetes que puedas imaginar.
- ¡Tienes que llevarnos! - Kiki saltó alegre y miró a su hermano - ¡Mu, dile que nos lleve!
Mu, que se había mantenido al margen de la situación, sintió que sus mejillas se sonrojaban con el simple hecho de pensar que podría pasar la tarde con aquella pelinegra que le provocaba mariposas en el estómago difíciles de ignorar.
Sentía que no era el momento. No tenía mucho tiempo desde que había terminado con una joven enfermera del hospital, todavía pasaba por el incómodo momento de verla todas las mañanas y sentir la mirada triste y molesta de ella sobre él. Solo basándose en las evidencias Mu podría pensar que era demasiado pronto para comenzar a involucrarse emocionalmente con otra mujer.
Aún así ahí estaba; aceptando la compañía de la chica y partiendo a su lado en búsqueda del dichoso juguete, lo extraño para él era que a pesar de que ella le hacía sentir cosas raras la sensación de que ese sería un mal día no podía desaparecer de él.
Según los resultados de su intensa meditación respecto a terminar con la enfermera, llegó a dos conclusiones sobre las que sus amigos no pudieron evitar meter su cuchara; por un lado Milo, Kanon, Death Mask y Aioria se habían mostrado a favor de iniciar de nuevo una relación sin esperar el mínimo de tres meses reglamentarios, argumentando que la vida era corta y había que vivir aprovechando lo que esta dé; por otro lado Aldebarán, Aioros, Shura y Shaka decían que Mu debía de ser paciente y darse un espacio para revisar sus sentimientos, tratar de averiguar qué fue lo que apagó el fuego que sentía por aquella chica y si lo que sentía por Dysnomia era algo que se podía llamar "real".
Era todo un dilema.
Tal vez por eso Mu decidió que lo mejor que podía hacer por el momento era disfrutar de la compañía y tratar de averiguar aquello que le aconsejaron sus amigos más tranquilos.
- Oye Mu, ¿y cómo has estado? ¿Cómo han estado tus amigos? Shaka, por ejemplo - Dysnomia preguntó sonrojándose, quería preguntarle al chico por el rubio, pero sabía que eso se vería mal por lo que decidió iniciar preguntando por otras cosas.
Mu ni siquiera lo notó; en lo que a él respectaba la chica parecía interesada en él, su corazón se aceleró y sus mejillas tomaron un ligero tono rojizo.
- Estoy bien, con mucho trabajo, el hospital me está pidiendo cada vez más de mí, pero eso no me molesta, es más creo que es emocionante - Mu sonrió - sobre los demás supongo que están bien, todos ocupados con el trabajo.
- Oh sí, imagino que Shaka ha de estar exhausto entonces.
- Sí, ha estado ocupado con su trabajo en el orfanato y los estudios.
Dysnomia se sintió triste, pero no dejó que eso la venciera, después de todo ella también había estado demasiado ocupada como para ver a su rubio tan siquiera de lejos, así que decidió dejar el tema de lado y disfrutar un poco de la compañía de los dos hermanos.
- Falta poco para que lleguemos, así que será mejor que te empieces a prepararte para sentirte de nuevo como un niño.
Dysnomia le guiñó un ojo antes de tomar la mano de Kiki y adelantarse con él, ya que la tienda se encontraba justo al frente de donde estaban. Mu se quedó atrás mandando muy lejos todos los consejos de sus amigos sobre ser paciente.
Decir que la tarde fue divertida es un eufemismo. Mu no sólo estuvo feliz de pasar la tarde con la chica, también le alegraba el que su hermano estuviera feliz y pudiera conseguir el dichoso carro. Como modo de pago los hermanos decidieron invitar a comer a la chica y mientras comían unas hamburguesas Mu no podía evitar adelantarse y pensar que sin duda Dysnomia podía ser la chica soñada de cualquiera.
- …Y entonces Aetos terminó en la dirección, pero como todos sabíamos que eso era una injusticia yo y otros amigos decidimos ir con la maestra y tratar de explicarle lo que pasó.
- Bien hecho Kiki, eso lo que se debe de hacer - Dysnomia sonrió antes de morder su hamburguesa doble.
- Eso supongo - el pequeño no pudo evitar el sonrojo.
- Bueno chicos, si me disculpan debo de ir al baño, pero no tardo - Dysnomia se levantó y salió casi corriendo al baño.
- Bien ya dime - Kiki miró a su hermano - ¿ella te gusta?
- ¡¿Q-qué?! - Mu sintió que se ahogaba ya que al momento de la pregunta le daba un mordisco a su hamburguesa.
- Has pasado todo el día viéndola y suspirando como idiota…
- El lenguaje.
- Como idiota dije, además de que cada vez que ella te dirige la palabra sonríes aún más como idiota.
- ¿De dónde sacas ese vocabulario?
- Death Mask dice que uno debe de ser directo y decir las cosas como son.
- Si… ¿Por qué no me sorprende que fuera él? - Mu se anotó el no volver a deje a su hermano y amigo a solas de nuevo.
- Entonces… ¿Ella va a ser mi nueva cuñada? He de decir que no me desagrada la idea.
- No nos adelantemos Kiki.
Aunque no lo admitiera, el saber que su hermano aprobaba su posible relación con Dysnomia lo hacía sentir en las nubes, era una oportunidad, tal vez ella era la indicada, la última…
El sonido de un celular lo sacó de sus sueños, al mirar hacia el frente y ver qué le había llegado un mensaje a la chica lo hizo sentir curioso. ¿Quién podía hablarle a su futura esposa?
- Deberías de ver - le dijo Kiki antes de comer.
- Eso es invasión a la privacidad.
- Ella confía en nosotros, sino no nos hubiera dejado su teléfono.
Mu confiaba en que su hermano era un niño bueno, uno que no decía groserías o incitaba a otros a hacer el mal, era inteligente y una muestra de eso era su amplio vocabulario muestra de los largos años de estudio; pero en esos momentos sólo pensaba en que lo mejor que podía hacer era alejarlo lo más posible del italiano.
Kiki por lo general era el ángel bueno, pero Mu admitía que como el pequeño demonio era muy convincente; muestra de ello era que la mano derecha de Mu se acercaba peligrosamente al celular.
Antes de que pudiera tocar el aparato la chica llegó y se sentó en su lugar.
- Lamento la tardanza chicos - Dysnomia sonrió - no encontraba mi maquillaje - la chica señaló su rimel recién retocado.
- No te preocupes - Mu sonrió exacto como Kiki dijo, como idiota.
- ¡Alguien te envío un mensaje! - Kiki señaló el celular, tenía curiosidad.
Dysnomia miró a los hermanos antes de tomar su celular y ver el dichoso mensaje. En la mañana le había enviado un mensaje a Shaka preguntándole si le gustaría comer con ella esa tarde; evidentemente el rubio no contestó hasta ese momento. La chica se iluminó al ver el escueto "no, gracias"; que él le contestara era suficiente considerando que ella solía escribirle veinte veces al día, de las cuales él sólo contestaba cinco.
- ¿Es importante? - le preguntó Kiki, haciendo la misma pregunta que tenía Mu en mente.
- No exactamente, pero sí es de alguien importante - dijo la chica sonriendo igual que Mu, como idiota, o al menos eso diría Kiki.
- Genial - dijeron ambos hermanos.
El mal presentimiento de Mu se hizo más grande, temió preguntar; mientras abría la boca para cambiar el tema el celular volvió a sonar.
"Mañana no me escribas, no pierdas tu tiempo, estaré ocupado"
Shaka era frío, pero Dysnomia sabía que sería así, el rubio se lo había dicho ese catorce de febrero, cuando pasaron la tarde juntos, aunque también había dicho que podían intentar ser amigos mientras ella no se pusiera intensa, algo imposible para ella. Dysnomia sonrió y le envío varios corazones antes de agradecerle su consideración, al menos no era grosero o no le hablaba.
- Lo siento chicos.
- No te disculpes - Mu le sonrió - imagino que debe de ser importante.
- Sí, él lo es.
- ¿Es tu novio? - ante la posibilidad de perder a su cuñada, Kiki estuvo dispuesto a investigar más.
- No, no, ¿por qué? ¿él les dijo algo? - completamente sonrojada, Dysnomia sintió un poco de esperanza ante las palabras del niño.
- ¿Lo conocemos? - preguntaron los hermanos.
- Por supuesto, es Shaka.
Mu se paralizó ante la mención de su amigo. Eso no lo vio venir. Un dolor en su pecho se hizo presente, como si le clavaran pequeñas agujas en el corazón; Dysnomia no lo notó y Kiki miró a su hermano preocupado. El día pintaba a ser bueno, pero terminó por convertirse en lo que Mu temió, un día malo.
Comentarios:
Gracias por leer!
Tengo un poco de atraso en mis escritos así que estoy tratando de apresurarme a terminar con mis tareas escolares lo más rápido para poder continuar aquí. En fin, pronto habrá más historias de más caballeros porque he notado que casi todas son de los dorados y al inicio de esto quería poder escribir de todos, teniendo en cuenta que en este pequeño mundillo que me creé hay muchos personajes, y todavía me falta incluir a un par más.
Por lo mientras adelanto este escrito en lo que pulo los que me faltan de "La carta".
Gracias por leer, de nuevo, y tomen todas las precauciones necesarias en estos tiempos de crisis.
