¡Compartamos!

Durante la travesía por el desafío de los gimnasios, dos jóvenes se encontraban entrenando en el Área Silvestre para su siguiente combate que sería en Ciudad Pistón. Lionel y su Charmeleon esquivaban con gracia todos los ataques eléctricos del Yamper de Sonia, que gruñía enojado pues no podía acertar ni un golpe. La lagartija de fuego logra asestarle un lanzallamas que resultó crítico para el Pokémon, así que la batalla se dió por concluida.

- ¡Ahhh! - gritó la pelinaranja - ¡La próxima vez te ganaré!

- Te estaré esperando entonces - respondió un joven Lionel quien sonreía triunfante mientras acariciaba a su Pokémon. - Estás hablando con él futuro campeón de Galar, ¡Te lo aseguro!

Sonia suspiró resignada. Después de un tiempo viajando con él, sabía que había altas probabilidades de que las palabras del de ojos ámbar se hicieran realidad.

- En fin - terminó diciendo, echándole una super poción a Yamper - vamos a comer.

Los ojos del chico se iluminaron al saber que volvería a probar el tan delicioso curry de su acompañante.

Pasó alrededor de una hora para que lograran terminar su cena, ya que se distrajeron hablando sobre su próxima parada y las estrategias que tenían pensado para obtener la tan ansiada medalla. Ya había anochecido cuando ellos se encontraban desarmando la mesa y las sillas que habían puesto para comer. Sin previo aviso, comenzó a llover, y ambos jóvenes decidieron refugiarse en la carpa que aún no habían desarmado.

- Por cómo está la lluvia, no creo que podamos llegar a la ciudad y hospedarnos en el hotel.

- Cierto - dijo él - Pero al menos podemos pasar la noche aquí. Sacaré mi bolsa de dormir.

- Sí, igual yo.

Lionel acomodaba su bolsa cuando se percató de que Sonia no dejaba de murmurar un constante "No" con desesperación.

- ¿Pasa algo, Sonia?

- Mi-mi... Mi bolsa de dormir, ¡No la empaqué! - se resignó y se cruzó de brazos, más frustrada que al perder con el pelimorado.

Lionel vio la mirada de enojo de su amiga, y una idea le vino a la mente.

- ¡Compartamos!

- ¿Eh?

- El saco de dormir, duh.

- Pero, tú y yo... ¿En un mismo saco?

- ¿Que tiene de malo?

"No seas tan denso, Lionel", pensó ella.

Al notar la expresión preocupada de Sonia, el entrenador se dió cuenta de la situación. Ocultó su rostro con su gorra para evitar que la chica se diera cuenta de su sonrojo.

- Puedes dormir tú sola ahí, también - murmuró - Yo estaré bien.

Sonia no quería dejarlo a merced del frío del Área Silvestre. Vio el saco, que ya estaba listo para ser usado, y luego lo miró a él.

- Creo que es suficientemente grande para los dos.

- ¿Estás... Segura?

- Confío en ti.

Lionel volvió a ocultarse tras su gorra una vez más.

- Eso sí, ¡Voltea ahora mismo que me pondré el pijama! ¡Te juro que si te veo observándome te espantaré de aquí con Yamper!

- ¡Entendido! ¡Entendido! - una pequeña sonrisa apareció en el rostro del chico, quien se volteó, feliz de que la situación no se había vuelto incómoda.

Sonia por su parte estaba con la cara rojísima, se alivió un poco al saber que el pelimorado no se dió cuenta, pero igual la idea de dormir a su lado la hacía ponerse tensa.

Minutos después, ya se encontraban dentro del saco. Ambos no podían ocultar el estar nerviosos.

- Entonces... - murmuró Sonia - Buenas noches.

- Buenas noches - respondió él, como si fuese un robot.

Se dieron la vuelta y cerraron los ojos.

Habrán pasado tan solo unos cinco minutos cuando ambos se dieron cuenta de que no podían dormir al estar pensando en la cercanía del otro.
Sonia no podía negar que esta situación se hubiera evitado si se hubiera fijado mejor en sus cosas, mientras que Lionel rogaba que ella no pudiera ser capaz de escuchar como su corazón latía con tanta rapidez.

- Lionel... ¿Puedes dormir?

- Nop.

- Ja, somos dos.

- Y si... ¿Contamos cuentos de terror?

- ¿Tú quieres que te abrace cuando hagas que me asuste verdad?

- ¡Eso no era lo que estaba pensando!

Después de una carcajada de la pelinaranja, ambos voltearon a verse y comenzaron a contarse las dichosas historias. Más que sustos, se escuchaban risas por las caras o tonos de voz que ambos hacían mientras era su respectivo turno para hacerle de cuentacuentos. Luego de eso, pasaron a hacer chistes. Y luego, rumores sobre su región y las demás. Después de todo, eran mejores amigos y se complementaban de maravilla, así que la vergüenza de dormir juntos que tuvieron en un inicio se esfumó conforme pasaron las horas. El sueño les comenzó a vencer finalmente y, sin que se dieran cuenta, cayeron dormidos mientras sus rostros estaban frente uno del otro.

A la mañana siguiente, Lionel fue el primero en despertar. Ver la cara de Sonia tan cerca de él lo sorprendió en un inicio. Luego de recordar la noche anterior, sonrió y acercó su mano hacia un mechón de cabello de la chica que estaba tapando una parte de su cara. Esto hizo que Sonia despertara.

- Buenos días - susurró ella.

- Buenos días - concluyó él.

Se levantaron, ordenaron sus cosas y desarmaron la carpa. Hacía un día hermoso, y los dos ya se encontraban preparados para su próxima batalla.

- Por cierto, gracias por no dejarme al merced del frío, "futuro campeón". - dijo ella entre risas.

- Cuando quieras, "futura subcampeona" - respondió él, quien terminó recibiendo un leve golpe en el hombro por parte de la mencionada.

- ¡No volverá a suceder! ¡Y yo seré la campeona!

Los dos rieron y continuaron con su viaje.

Aunque por sus mentes pasó que no sería mala idea volver a repetir lo de aquella noche.

Espero les haya gustado, van a tenerme de vez en cuando publicando Lionheart, quiero que sus seguidores crezcan