Capítulo 1: Comienzo
Comenzar una vida en la universidad siempre fue su sueño, desde mudarse hasta conocer nuevas personas que no conocen sus debilidades y las usaras en su contra, por eso desde que tuvo su diploma en las manos hizo la maleta más pequeña del mundo solo con lo necesario y todo el dinero que pudo guardar desde que tuvo oportunidad, corrió hasta la estación del tren y se despidió de todo lo que la atara a su antiguo pueblo.
No más gritos por las noches, donde sus padres peleaban por las cosas más triviales.
No más insultos por parte de sus compañeros.
No más innecesarias lesiones autoinfligidas que le daban confort emocional.
No más Shiena la débil, incrédula o solitaria.
Su universidad se encuentra demasiado lejos de su antigua ciudad como para alguien por mera casualidad la conociera, sus calificaciones siempre fueron buenas por eso entro en su primera opción, como todavía no se encuentra comoda viven en los dormitorios rento un cuarto cerca de la escuela y conseguio un trabajo a medio tiempo en un restaurante para solventar sus gastos, ya que el dinero ahorrado no duraría para siempre. Fue ahí en el trabajo donde conocío a la persona que robaría su corazón, pero a la vez la haría dudar siempre de la palabra "amar".
-Chitaru puedes darme la orden de la mesa cinco por favor- casi grito shiena del otro lado del mostrador para que la escucharan dentro de la cocina.
-Va saliendo- le devolvió el grito una chica alta de cabello rojizo, que se encontraba preparando unos huevos fritos con tocino.
Habían pasado dos meses desde que comenzaron a trabajar y un mes desde que empezaron sus clases, el ambiente de trabajo era lo mejor que podría pedir en la vida, desde compañeros de trabajo amables y sociables, desde un sueldo que cubría casi por completo sus necesidades básicos, además podría ver casi todos los días a la chica de sus sueños "Chitaru" que era solo dos años mayor que ella y era hija del dueño del establecimiento, no podría pedir más o eso fue lo que penso hasta que una noche .. .
-Shiena-chan quieres que te lleve a casa, ya es noche para que andes sola por las calles- ese día tuvieron más gente de lo normal por lo que era bastante noche cuando salieron por lo que implicaba dejar todo limpio para el día siguiente, aparte había empezado a llover de mera casualidad cuando estaban parados en la salida trasera.
-No es necesario Chitaru aparte no quiero que te enfermes por mi culpa- todavía tenia tiempo de tomar el ultimo tren de la noche si se apresuraba a ir y no quería dejar de verla si esta se ausentaba por enfermedad.
-Creo que no lo sabes, pero ese carro que esta frente a la calle es mío- ella no vacilo cuando saco una llave de su bolsa e hizo sonar el carro y las luces, demostrándome que era verdad.
-Si lo pones de ese modo creo que aceptare tu oferta- caminamos hacia el carro gris y condujo hacia el departamento de la chica mas joven, con sus indicaciones específicas en menos de media hora llegaron al lugar, pero no bajo al instante ya que la lluvia se había intensificado en el transcurso del camino por lo que espero un poco.
-Parece que esperaremos un poco, que te parece si nos conocemos mejor- su amable voz y gentil sonrisa fue suficiente para que Shiena sintiera que podría contarle cosas de su vida sin arrepentimiento.
-Me parece una sugerencia excelente, ya que creo que solo sabes que soy estudiante y mi nombre- ese era todo el avance que tenía con la chica.
-Empezare primero para que no te sientas presionada a decir algo que no quieras, soy Chitaru Namatame, tengo veinte años y trabajo con mi padre en su negocio para poder heredarlo cuando llegue el momento- parecían palabras simples, pero en su voz se podría percibir cierta nostalgia.
-Eres admirable Chitaru yo no aprecio a mis padres y cuando pude irme lejos de ellos lo hice-
-Tal vez no todos estamos hechos para aceptar a los demás de una manera adecuada, pero en algún momento esas acciones que hacemos por nuestro bien nos traerán recompensas mayores- mis ojos se pusieron cristalinos, nadie nunca me había hablado de esa manera que sentí que Hemos conocido a la persona más importante para mí.
-Eres sin duda la mejor persona que conozco, gracias por tus palabras- sin pensarlo la abrace y cuando iba soltarla ella me abrazo igual de fuerte.
-Puedes confiar en mí, yo te apoyare de ahora en adelante- después de eso deje su carro y cada uno se fue por su lado.
Esa primera charla sincera con la pelirroja le abrió paso a más platicas y más acercamiento que se convirtió en una amistad verdaderamente, donde cualquiera de las dos podían apoyarse si lo necesitaban, por su parte Chitaru necesitó muchas veces que Shiena hiciera horas extras con la promesa de que la llevaría a casa por las noches o Shiena necesitó a veces salir temprano por cuestiones de la escuela a lo que Chitaru aceptaba a la primera, era el equilibrio perfecto en sus vidas, algo que no decían a los cuatro vientos pero necesitaban en su interior.
Después de trabajar medio año en el restaurante de ramen del padre de Chitaru, Shiena estaba mas que decidida en confesarle sus sentimientos, si algo salía mal sabía que tendría que seguir con normalidad y seguir con su linda amistad. Ocurrió un día en el cual ya era pasada la media noche y las dos iban en el carro platicando del día tan ocupado que tuvimos después de que uno de los cocineros tuvieron que renunciar por razones personales, después de despedirse y abrir su puerta del lado del copiloto lo hizo.
-Chitaru estoy enamorada de ti por favor acepta mis sentimientos- ese grito causo que a chica al volante abriera sus ojos de sorpresa y su rostro se tiñera de un lindo color rojizo.
Shiena se preparó para escuchar las palabras "lo siento, no puedo" pero esas nunca llegaron, solo escucho como la otra puerta se abría y veia como la pelirroja corría a su lado del carro y la gritaba - También estoy enamorada de ti-poder contener la emoción salto a sus brazos y cayeron al suelo abrazadas.
-Entonces eres ahora mi novia? - pregunto shiena presionando su cara contra el pecho de Chitaru
-Por supuesto que si- grito de nuevo debajo de la otra chica, lo que les gano que los perros de alrededor empezaran a ladrar.
-¿Debería irme para que descanse, mañana tienes clases no? - Para mala suerte de las dos al momento de caer lo hicieron en un charco por lo que se encontraban empapadas y cuando Chitaru dijo esto estaba temblando.
-Si tengo actividades, pero ahora deberías pasar a mi apartamento a que te de un cambio de ropa, estas empapadas por mi culpa- shiena se sentia mal, había obtenido una novia, pero casi al mismo tiempo casi la enferma por ser descuidada. La mayor no protesto y siguió a la castaña a su apartamento, se dirigieron hasta arriba en un edificio modesto, al entrar noto que casi no tenia cosas solo una mesa, dos sillas, dos gastados sillones, una pequeña nevera y estufa.
-Puedes esperar aquí voy a traer algo de ropa- shiena corrió a una habitación al fondo y tan rápido como entro salió de ella con ropa en las manos - Tal vez no te queden a la perfección pero serán de ayuda para que no tengas frio-
-Gracias pequeña, ¿puedo pasar a tu baño o prefieres que me cambie aquí? - una risilla escapo de su boca cuando vio lo roja que se ponía shiena ante la pregunta
-Que tonta soy, claro que puedes pasar al baño, es la puerta al final del pasillo- se cubrió la cara con ambas manos, pero sintio como Chitaru acariciaba su cabeza cuando paso a su lado.
Ya en el baño no tardo mucho en cambiarse de ropa y notar que no era tan pequeña la ropa y le quedaba casi a la medida, ahí también noto que shiena solo tenía una lavadora con secadora pequeña, un espejo en la pared y un sesto de ropa sucia, era como la chica estaría lista para huir en cualquier momento pudiendo dejar todo atrás. Ese pensamiento la asusto, pero al mismo tiempo la hizo consciente del sufrimiento que la castaña tuvo que pasar para llegar a ese extremo y se prometió que la haría feliz. Cuando regreso a la sala de estar tuvo una shiena sentada en un sofá con los ojos cerrados, trato de no hacer ruido cuando se acercaba, pero fallo ya que estornudo e hizo que la chica despertara.
-Tardaste demasiado Chitaru-
-Lo siento, es que soy algo torpe a veces- dijo con una suave voz que relajo a shiena -Creo que es hora de que me vaya para que puedas descansar-
-Puedes quedarte a dormir si quieres-
-Apenas hemos comenzado a salir y ya quieres ir en esa dirección, me sorprende- la voz divertida de la chica mayor hizo que shiena deseara que la tierra la tragara.
-Eres una tonta- no digo más y le ofrecí una mano para que la siguiera a su habitación.
Esa noche las dos solo se tomará de la mano y abrazaron mientras confesaban el momento exacto de cuando empezar a tener sentimientos el uno por el otro.
Chitaru le diría que estaba fascinada cuando la vio defensor a un niño fuera del restaurante de otros mayores que lo molestaban y al mismo tiempo le daba una paleta y palabras que no podía escuchar desde la cocina pero que imaginaba que serian reconfortantes para una situación así, por otro lado lo pequeña que se veia desde la cocina, eso era un punto a favor ya que la atraía inconscientemente.
Shiena por su lado menciono la vez que la había visto por las noches preparar todo para el día siguiente, lo buena que era con los demás cocineros y camareros y no se doblegaba ante la presión de preparar comida y coordinar a los demás; y lo amable que era por dar a fuera del restaurante lo que sobraba a las personas que lo necesitaran, la castaña nunca había conocido a alguien así en su vida y se enorgullecía de esa persona ahora fue parte de su vida, pero como su novia.
La emoción de tener a alguien que la apoyara llenaba a shiena de felicidad que demostraba en la escuela, con su grupo de amigos y en el trabajo donde podía ver a esa persona. Los demás trabajadores se dieron cuenta de su romance cuando por accidente Chitaru llamo a shiena "pequeña lindura" delante de todos y aunque al principio resultó incomodo todo volvio a la normalidad cuando notaron que nada había cambiado y qué seguían haciendo un trabajo ejemplar, digno de ellas.
-Chitaru podría ayudarme a llevar estas cajas a la bodega- la castaña apenas y podría caminar con tres cajas en sus pequeños brazos
-Si- rápidamente tomo las dos de arriba y camino delante de ella -Porque estas cargando esto tú, deberías haberte ido hace media hora a casa- no es que estuviera molesta con ella pero preferiría que shiena no caminara por la noche sola y le mandara mensajes desde la comodidad de su casa.
-Perdón es que Haruki tenia que ir por su hermana a la estación y yo me ofreció hacer lo que le faltaba- no era de extrañar que ayudara a sus compañeros y más si era esa chica que podría decir que era una de sus mejores amigas desde que la conoció mejor.
-Pequeña eres una persona demasiado amable, eso me gusta- después de dejar las cajas en la bodega shiena estaba por irse cuando vio a Chitaru correr junto a ella posando un brazo en su hombro.
-Vámonos, te llevare a casa y si quieres puedo quedarme a hacerte compañía-
No es que no se hubieran besado o tomado las manos en muchas ocasiones, pero cuando lo hacían en su casa la llenaba una sensación de deseo hacia su novia, quería llegar más lejos pero no se atrevía a preguntarle a Chitaru si ella se sentia igual, pero ese día solo paso lo que sus instintos deseaban en los más profundo.
-Estas segura shiena? - pregunto cuando se encontraba arriba de ella.
-Si, solo se gentil es mi primera vez- cuando termino la acerco a ella para perderse en un pasional beso.
Sus cuerpos se movían en sincronía, la cabecera de la cama golpeaba la pared, los jadeos llenaban la habitación y sus nombres eran dichos con tal pasión que pensaron que era lo más hermoso que alguna vez escucharon. La noche parecía no tener fin, se querían y se tenían, nada podría salir mal y si pasaba podrían resolverlo juntos.
Cuando Chitaru despertó por la mañana shiena estaba abrazando su torso y tenia una sonrisa en el rostro, eso le recordo la noche anterior y que había sido para ella su primera vez de la misma manera que la de su novia, no podría estar más feliz.
Habían pasado dos meses desde que las chicas empezaron su vida sexual, la pasión las llevo a que Chitaru viviera prácticamente con Shiena todas las noches, no pudieron estar más de dos días lejos la una de la otra, sin ese amor tan desenfrenado que se daban, pero un día las cosas dieron un salto cuando shiena se levanta de la cama corriendo y con ganas de vomitar.
