LA CURVA DE TU ESPALDA

"Nos sentamos a beber en la obscuridad, fumando cigarrillos, y cuando nos fuimos a dormir, yo no puse los pies sobre su cuerpo o ella los suyos sobre el mío como solíamos hacer. Dormimos sin tocarnos.

Algo nos habían robado a los dos."

Charles Bukowski - Cartero.

Era aquello tan cliché, la idea de que el sol matutino lo despertara en la cama revuelta de un hotel de tres estrellas. El aroma viciado del cuarto, las motitas de polvo revoloteando por esa única línea iluminada que se colaba entre las cortinas.

El calor sofocante que se levantaba, la piel pegajoza y el olor a sudor; lo mas recurrente en esa línea de eventos sería un dolor de cabeza acompañado de una especie de amnesia. Pero no, eso último no estaba en la escena porque Todoroki Enji recordaba todo a la perfección. No había sido una borrachera, no había sido un desliz, todo había sido consensuado... por ambas partes y el cuerpo profundamente dormido a su lado era la prueba fehaciente de ello, porque Hawks no había huído a mitad de la noche como muchas otras veces (oh, si, hubo otras veces donde les gustaba fingir que no había pasado. Esa noche no).

Endeavor, o mejor dicho, Enji ahora que no llevaba el traje, giró perezosamente su cabeza a la derecha para encontrarse con la silueta apenas iluminada por el sol.

Hawks dormía sobre su costado, cualquier diría que con esa personalidad soez, el muchacho dormiría desparramado sobre la cama a pierna suelta, pero la realidad era distinta, Hawks dormía sobre su costado, apenas se movía durante la noche y a veces, como en ese momento, flexionaba sus piernas un poco y llevaba las manos al pecho como en un gesto de protegerse o hacerse un ovillo.

Lo unico que se desparramaba en la cama eran sus larguísimas alas, una de ellas abarcaba gran parte de la cama, y la otra descansaba encima de él cobijándole, la punta mas larga caía sobre su pierna. Era como un pajaro herido.

Endeavor se tomaba su tiempo en observarlo, Hawks tenía la piel bronceada lo que curiosamente combinada con el color rojizo de sus plumas que apenas se alzaban ante la mas mínima brisa o ante la propia respiración del muchacho.

Las alas le nacían exactamente de los huesos de sus omoplatos, y los músculos se le remarcaban con cualquier movimiento, sería acaso que esa musculatura se debía al peso extra de aquellas extremidades.

Las plumas mas pequeñas que nacían de su piel se erizaban también cuando movía sus hombros y ahi estaba la curva de su espalda que daba hasta el coxis, entonces los ojos azules de Endeavor se desviaban mas abajo todavía y miraba la parte posterior de los muslos de Hawks donde rastros de semen seco habían quedado.

Enji suspiró y procuró no mirar mas antes de que su erección matutina se hiciera mas obvia.

Cerró los ojos pero no por mucho tiempo, volvió a entreabrir uno de ellos para retomar la atención a la espalda a su lado, a la despeinada cabeza rubia que se inclinaba hacía abajo dejando ver la nuca descubierta.

Y encontró lo placentero que era ver ese cuerpo desnudo y expuesto aunque por la postura en la que dormía, parecía casi avergonzado de su desnudez. ¡Qué gracioso! Hawks avergonzado, como si el chico conociera de pudor. Tan diferente de Rei...

Fue ahí cuando la cabeza de Enji hizo un corto circuito, cuando su dedo índice estaba a punto de dibujar la línea de su columna se detuvo.

¿Porqué pensaba en Rei en ese preciso instante, en esa precisa situación? Con el amante a su lado pensaba en su esposa... de verdad... ¿Cuánto mas cliché podía volverse eso? Pero no pudo evitarlo, pensar en ella y sentir esta vaga, vaguísima sensación de tristeza.

La espalda de Rei era blanquísima, si la mirabas con suficiente atención podías alcanzar a ver la telaraña de venas azuladas, y también era muy delgada, tanto que daba la sensación que el filo de sus huesos atravesaría en cualqueir momento la fina capa de piel.

La primera vez que Rei se descubrió el cuerpo Enji reparó en todos esos detalles porque su espalda fue lo primero que le mostró. Hombros estrechos y un torso largo y blanco, apenas una curva de cintura.

No podía decir que Rei era la personificación de la sensualidad pero al menos si lo era, a sus ojos, de la fragilidad.

Fue tal vez por eso que totalmente distinto a la creencia popular, él siempre optó por tocarla con sumo cuidado temiendo que pudiera romperla.

Él nunca había estado con nadie, ella sí, aunque por alguna razón a él no le importó que Rei no fuera virgen cuando se casaron, de hecho muy en su fuero interno, le pareció un poco triste pensar que tal vez ella ya había amado a alguien mas y de alguna manera no había funcionado y ahora estaba casada con él.

Por eso al principio fue todavía mas cuidadoso.

En esas primeras veces jugaban en medio de una extraña complicidad en la que él era sumamente cuidadoso y ella en respuesta se le aferraba al cuello o a la nuca en un gesto de confianza, mas que de sensualidad. Las manos de Rei siempre estaban frías, lo que mas recordaba de la intimidad con Rei era precisamente sus delgados dedos helados en su nuca o sus muslos fríos en su cintura. Siempre... siempre... tan fría.

Rei siempre estaba debajo de su cuerpo y su labio inferior le temblaba. No solían besarse mucho, por eso recordaba ese curioso detalle de ella.

Y cuando terminaban y despertaban lo primero que Enji miraba era la espalda blanca.

Rei, a diferencia de Hawks dormía boca abajo con los brazos extendidos así que Enji tenía esa vista de la misma curvatura de su columna y antes de que sonara su alarma se permitía unos cinco minutos de duermevela para ver bien aquella específica parte de su cuerpo, como también llegaba al coxis y el resto de su cuerpo se perdía bajo la ropa o entre el cobertor del futón.

Luego Rei quedó embarazada y su cuerpo cambió, la elevada curva de su vientre se sumó y a ella la distancia y el delirio por el poder, la violencia, la frustración... y el miedo.

Así que estar con Rei se volvió solo un trámite, una formalidad que le dio cuatro hijos.

El cuerpo de Rei seguía frío pero ya no respondía y no supo en que momento dejó de sentir los dedos de ella cuando dejaron de buscar su nuca ni el abrazo de sus piernas; ya no había ese juego cómplice y para cuando quedó embarazada de Shoto ella ya solo fue una incubadora hasta que ya no la visitó mas en su habitación.

Endeavor gruñó ante esa ultima reflexión y se pasó las manos por la cara queriéndose sacar esos pensamientos pesimistas de la cabeza. Por supuesto que se sentía mal por incluso robar esa parte de la vida de su esposa, ella seguía siendo una mujer después de todo, ni siquiera podría culparla si ella misma se hubiera buscado un amante; pero sabía que jamás haría eso y él tampoco podía imaginarse a otro admirando la misma bonita espalda de su esposa.

Y se sintió todavía peor por pensar eso cuándo él mismo estaba muy a sus anchas con un muchachito de 22 años que podría ser el novio de su hija, o su propio hijo.

Su crisis de los cuarenta le pasaba factura, o su busqueda de una identidad como héroe número uno lo había llevado a encamarse con el número dos, o alguna vena sexual totalmente desconocida hasta ahora era la culpable de que Hawks un día decidiera darle sexo oral en su oficina cuando ya todos se habían ido.

Hawks era como veneno; la manera en como hablaba, te miraba. Siempre burlándose de ti o escondiendo los secretos del mundo entre las plumas de sus alas, juraba que los guardaba ahí, todas esas verdades de las que siempre se reía.

Escudado en su arrogancia hacía lo que le venía en gana, incluso si eso incluía seducir a alguien veinte años mayor que él con un descaro irresistible.

Totalmente distinto a lo que Endeavor había experimentado antes, la piel de Hawks ardía al tacto, no había necesidad de gentilezas ni cuidados. Querías enterrar tus dedos en su carne profundamente, ponerlo de cara contra la almohada y ver con deleite como los músculos de la espalda se le contraían mientras desplegaba sus alas en toda su longitud.

Hawks no temblaba, se estremecía de pies a cabeza y era escandalozo rayando en lo pornográfico, no se callaba nunca, ni siquiera durante el sexo. Siempre tenía que decir algo, incluso un chiste pero era parte de su encanto eso de decir algún chiste verde en medio de un jadeo especialmente largo y solo podías callarlo con tu propia boca... o alguna otra parte de tu cuerpo.

Endeavor y Hawks se besaban muchísimo, todo tipo de besos, humedos y largos, en algunos se mezclaba el regusto metálico de la sangre por una mordida especialmente fuerte o una batalla peligrosa con un villano. La adrenalina era el detonador del deseo sexual y Endeavor jamás creyó poder desear a alguien con tanto frensí que sentía se iba a volver loco si no arremetía contra ese cuerpo que resisitía todo.

En cualquier incómoda posición, en cualquier situación pero sabía bien que Hawks tenía una postura preferida, incluso el chiquillo arrogante tenía una vena romántica; le gustaba estar arriba de él con sus alas creando un capullo para ambos.

A Endeavor secretamente le gustaba ese mundo secreto que Hawks creaba para los dos, otra vez los juegos de intimidad porque a donde fuera que viera solo estaba esas paredes curveadas de plumaje rojizo, y si miraba arriba estaban las pupilas amieladas del muchacho junto con su cabello quebrado pegado a la cara.

Una sonrisa divertida o una sonrisa pervertida, mientras movía insistentemente su cadera, también le abrazaba la cintura con las piernas calientes y fuertes, como pinzas que no lo dejaban ir.

¿Cuándo Hawks lo dejaría ir de la trampa que era su cuerpo?

Ah... ¿Qué importaba? ¿Qué diablos le importaba cuando el orgasmo se multiplicaba y se sentía tan bien venirse dentro de ese mismo cuerpo joven y altanero que se contraía y se reía por puro placer; suspiraba todavía entre risas como si aquello del sexo fuera un chiste.

Entonces se quedaba aferrado al cuerpo de Endeavor por varios minutos seguidos, e inhalaba su aroma y a su vez Enji se daba el permiso de recorrer con sus dedos la espalda del joven, justo en medio de sus alas, aquella curva deliciosa.

Veía las alas reaccionar y sacudirse y regresaba la imagen de un pajarito a pesar de lo realmente amenazante de esas plumas junto con los secretos ocultos en ellas que podían ser igual de peligrosos, pero le gustaba esa curva llana, tan agradable de ver y de tocar, su parte favorita de ese cuerpo que no... no estaba amando... no podía amarlo.

Por lo tanto pensando en todo eso pasó su dedo justo en medio de las alas y con agazajo vio las plumas mas pequeñas sacudirse reaccionando al tacto, pasó pues la palma de su mano entera y esta vez Hawks dio un aleteo que casi le da en la cara.

El rubio se encogió sobre su cuerpo, las vertebras y los huesos de sus costillas se le remarcaron como un relieve en la piel tostada pero se relajó mientras se despertaba adecuándose a la luz, al lugar en donde estaba y a la mano en su espalda.

-Hora de levantarse- ordenó Endeavor incorporándose en la cama cubriéndose con la sábana esa erección que al final ya no pudo ahogar mas.

Hawks murmuró algo con voz patosa y se puso boca abajo hundiendo su cara en la almohada rogando por unos cinco minutos mas o algo así medio se le entendió.

Enji se sonrió al ver que el muchacho tenía expuesto todo su cuerpo y no se resistió antes de pegar sus labios en la nuca del chico. Pero justo al instante de hacerlo se separo y le pegó un manazo en la piel desnuda para que se despertara y se vistiera.

Hawks soltó un grito de dolor, la mano marcada en rojo en su espalda baja y unas lagrimitas por el ardor.

Era hora de vestirse, de cubrirse por completo sin saber todavía el origen del deseo de Endeavor, o de Todoroki Enji.


N/A: Yo estaba bien hasta hace unas horas, lo juro, pero entre la cuarentena y un Hawks por fin animado, esta idea solo nació, como que una persona a veces solo quiere hablar de sus personajes favoritos desnudos. Me gusta la desnudez, y me gustan mas mis personajes favs encuerados.

Eso es todo, espero hayan disfrutado este one shot, ufffff primera vez publicando de BNHA en este sitio, de verdad espero lo hayan disfrutado.