One - Shot
El extinguir del motor fue el último ruido que remplazó al silencio dentro del auto. Lucy mantenía su mirada al costado, observando la avenida tras el cristal transparente evadiendo a la persona junto a ella. Sus brazos apegados a su cuerpo y sus manos impacientes apretaban el olan transversal de su falda resistiendo la incomodidad que se aspiraba en el aire. Los minutos parecían eternos en su cabeza.
—Te veré mañana —La inquietud le impidieron girarse o responder, sólo escuchó el traqueteo de la puerta de metal abriendo y después opacar de un golpe su cierre dejando atrás el vehículo. Sabía que él la seguía con la mirada, lanzó un suspiro al viento abriendo la puerta de su casa para dirigirse a la habitación.
Todo el tiempo tuvo en mente las palabras del azabache. Consiguiendo alterar y sugestionando sus nervios. Él, su vida entera había sido de característica forma, de comportarse y socializar, cargando un rostro trivial y despreocupado todo el tiempo, no es que hablara de un tipo estoico, pero era lo suficiente indiferente para creer que lo era.
La primera vez que lo conoció tuvo un pensamiento claro, era atractivo. Claro que lo era, su cabello negro puro en caída, indomable, un rostro definido por una nariz recta y el desprender misterioso de su mirada oscura, la serenidad reflejada en sus facciones y barbilla en punta. Gray representaba la belleza masculina, siempre creyó en ello, sin embargo no era consciente en aquel entonces que esa belleza que tanto admiraba era acompañada por la inherente desapacibilidad que traía consigo.
Vaya desilusión de había llevado, Gray podía ser un caballero, porque lo admitía, el hombre era un verdadero caballero de pies a cabeza, pero sólo era eso, un caballero que jamás sería capaz de dar más que desolada cortesía. Su familia lo alababa, el recato en su porte, en sus voz, en sus palabras. Parecía ser un príncipe sacado de un cuento medievo. La consentía, la respetaba y sobre todo la sostenía en cada momento de su vida. Ahí estaba para ella.
Entonces... ¿Porqué se sentía marginada ?
Porque el vacío allí estaba. Atascado luchando por desvanecerse, al menos Lucy lo intentaba. Porque dentro de ella sabía la respuesta, se sentía tan incomprendida, rechazada por la misma persona que se suponía la amaba. El frío de invierno no se comparaba al que Gray le había hecho sentir en su interior. Él podía gritar a los cuatro vientos que la amaba si ella se lo pedía, pero eso no le bastaba, no a Lucy.
Todo eso se simplificaba a un simple hecho. Ella realmente amaba a Gray, pero, ¿qué era lo que él sentía? ¿La amaba tanto como ella? ¿La quería? Los cercanos a Fullbuster al enterarse de su relación reaccionaron con cierta confusión. El chico que jamás tenía citas, que rehuía de relaciones y no le interesaba, ¿tenía novia? Se alegraban por su amigo, sin embargo al mismo tiempo les preocupaba. Erza, una vieja compañera de Gray le habló de él, podía ser distante, algunas veces podría ser frío y algo crudo, pero si estuvo dispuesto a tomar la iniciativa de una relación debía ser porque en verdad la consideraba importante. Y eso le emocionó a niveles colosales, todos estaban sorprendidos y eso le hizo sentirse como la mujer del año.
¿Pero de qué le servía salir con un hombre tan peculiar si lo único que recibía era un intento formal de amor seco? Atrapada en tanto escrutinio y sutileza que estaba frustrada de no ser compensada, y recibida con el amor que ella debía merecer por el esfuerzo que dedicó a ese noviazgo.
¿No era lo suficiente correcta para tener el cariño de él?
Desde pequeña estaba acostumbrada a los príncipes que cortejaban a las mujeres más hermosas. Las llenaban de flores, las protegían con su vida y no era nada más importante que su felicidad, pero eso jamás le importó, Gray podía entregarle el corazón de un dragón que arrancó de su pecho con sus propias manos, sin embargo no cubría lo que Lucy deseaba.
¿Cuánto más tendría que soportar?
Esta sensación irracional carcomía su pecho y ardía sus labios. ¿Frente a ella estaba el amor de su vida? Tomando sus manos con la cálida bienvenida de las suyas, delicado y firme, ingredientes perfectos para sentirse segura, su corazón latía de la forma que él sólo conseguía, su cercanía la adormecía y su estómago un núcleo de emociones, pero detrás de todo lo más bello que era sentirse a su lado, una espina florecía rasgando en pasos directos. El malestar se abría camino como el veneno que quería dejar atrás pero que se impedía olvidar.
— Gray ...
Humedeció sus mullidos labios, atrasando lo que venía, para admirar el suave remolino de sus pestañas oscuras, las maduras cicatrices en su rostro y la línea frágil de sus irremplazables labios. No esperó respuesta alguna, pero sólo buscaba llamar su atención.
Y en algún momento sus extremidades dejaron de hervir desde el interior para sentir el tibio tacto de la brisa. Ahora lo que era un hueco en su cuerpo era reemplazado por el sentimiento de calma, y su consciencia le culpaba y a su vez, le liberaba. Un alma divida entre el fruto más humano que una joven como ella podía sentir, los pensamientos que la opacaron no cabían en el presente, eso era un hecho, un fragmento del ayer que ya no parecía ser un dilema sin respuesta a costa de su amor juvenil. Mas, ¿la respuesta estaba ahí?
«No puedo fingir que esto está bien cuando no siento que es así»
Los extremos parecían la línea más delgada cuando pisaba sus pensamientos. Su amor surcaba la marea que frío hielo que definía el corazón de un guerrero solitario, de un hombre que ella amaba, pero que ese hombre no estaba preparado para tanto amor, que sólo pudo recibir.
«No me has dado motivos para irme, pero tampoco para poder estar a tu lado como la mujer para ti »
Y no mentiría o escondería lo que robaba sus días. No diría que el dolor de un amor perdido que la vida no concedió era un sentimiento frágil, por qué no, era una fuente de penas y recuerdos, un arco entre el pasado y el presente que marcaba el vacío de un amor hueco que de ser amor sería más cálido, pero era amor, un amor gélido, un cariño lejos de ser pasional. Lejos de llamas en el corazón.
Abandonar a Gray no era tal vez más que un símbolo de cobardía o inconformismo, tal vez su amor no era tan grande como para poder tomar su mano por más tiempo sin esperar tener lo mismo. Tal vez sólo era una egoísta más en un mundo de egoístas, pero existía una diferencia entre amar y querer ser amado, y ella anhelaban ambas y por fin logró entender que aún, Gray no podía satisfacer su avaricia.
«Pero aún así... Gray, dame una razón para quedarme»
Las palabras más esperanzadoras algunas veces lograban ser el camino de una salida que no era placentera. No era hermosa.
«No me abandones»
"Tal vez sólo era una egoísta más en un mundo de egoístas"
"Este era su delirio, un amor invernal"
No sé cuán activa vaya a estar en Fanfiction, pero por el momento estoy disfrutando la motivación.
En este One-Shot buscaba planeaba introducir una de las cosas que más me fascinan del ser humano, la complejidad en todo esplendor, el cómo sus emociones, sus sentimientos y pensamientos pueden ser tan incompatibles y me atrevó a decir independientes a pesar que el humano sólo tiene un método de raciocinio, a pesar que todo parece venir de una sola línea. Aquí vemos a una Lucy frustrada por estos tres aspectos que mencioné, amar, ser amado y también amarse es algo que quise complementar con sutilidad, pero el núcleo de la respuesta se encuentra en cada uno, «¿estuvo bien? ¿no estuvo bien?»
Intenté tomar las bases desde el ángulo de Lucy, obviamente, pero creo que si se logra tomar la esencia de las "últimas palabras" dichas por Gray puede darse a entender un poco el sentir del joven.
Sin más que decir, por qué si no me detengo ahora, voy a terminar por alargar más y no conseguiría nada con ello.
