Y heme aquí una vez más… esta vez será una historia larga, solo espero que no tanto como para que los aburra. Llevo ya un tiempo con la idea de escribir una historia de varios capítulos sobre nuestros campeones favoritos del lolcito, pero la verdad no había una trama especial que quisiera tocar. Sabía que los personajes que tomaría serian mis favoritos, pero no sabía cómo encajarlos a todos en un solo fic.

Hasta que ocurrió mi revelación.

Hace poco, con esto de la cuarentena por el covid y eso, me vi una hermosa serie llamada Sense8, de Netflix (ya es algo viejita) y me encanto. Luego, en medio de una partida en la que Sett, Katarina y Caitlyn estaban en mí mismo equipo (yo era Vi), mi mente hizo click y me aventure con esto.

Combinar lolcito con Sense8… si alguno se ha visto la serie sabe por dónde irá esto. Si no la han visto (que ya deberían ir corriendo a hacerlo), con leer la sinopsis del fic tienen.

Eso sí, no será una copia de la serie. Solo estoy tomando la idea de esta y plasmándola a mi manera. Tampoco es un crossover, pues no estarán los personajes de la serie.

Aclarado todo, les dejo con el primer capítulo.


Disclaimer

Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Riot Games.

Sense8 no me pertenece, es propiedad de Netflix.


Capítulo 1 – El nacimiento

El callejón oscuro donde se había refugiado de la OPB no era precisamente el lugar en el que tenía pensado estar para cuando diera a luz por primera vez. El aire helado se colaba en sus huesos, y los temblores invadieron su cuerpo. Y no precisamente temblores de frió. El síndrome de abstinencia comenzaba a hacerse más fuerte, pero no podía permitirse consumir nada hasta no terminar con lo que había ido a hacer. Luego de eso, podría ser libre. Antes, aguantaría lo que fuera necesario.

Recostada en una vieja y sucia colchoneta, la futura madre se dio cuenta de que la hora había llegado. Como pudo, se incorporó, sintiendo como su cuerpo comenzaba a convulsionarse, como su mente comenzaba a dividirse y como cada una de estas partes en las que se separaba viajaba a un sitio diferente del mundo.

Jonia. Shurima. Noxus. Freljord. Ixtal. Demacia. Y Piltóver.

Cuando ocurrió, observo a una joven de cabellos rosados ser golpeada y responder a los golpes. Estaba en el suelo, adolorida y triste. Lo sabía porque ella también lo podía sentir. –Levántate, Vi.– La animó con una sonrisa, de pie detrás de las personas que la golpeaban. La pelirrosa no sabía quién era, pero no dudo en tomar el consejo que le daba aquella mujer de cálida sonrisa y se incorporó una vez más, levantando sus puños.

Pudo también ver a la joven reina de Freljord. La hija del hielo viaja junto a su mejor amiga sobre su jabalí, cuando apareció en medio del camino una persona que apenas logro divisar. La peliblanca dio un grito de advertencia, alertando a su compañera y al animal, que se desvió automáticamente. Ashe salto rápidamente de Bristel y corrió al camino, intentando localizar a la mujer de cabellos brillantes que había visto antes. Pero cuando miro una vez más al camino, ya nadie estaba allí. Ni siquiera una huella logro divisar sobre la nieve.

Garen terminaba de entrenar, como todos los días, cuando ella llego a él. El joven soldado demaciano alto y fornido, se quedó parado en medio del gimnasio cuando iba de camino a las duchas, observándola extrañado. –¿Esta bien, señorita?– Le pregunto, amable como siempre. Ella solo sonrió y, mientras el miraba a los lados para saber si había alguien más allí que la observara, ella desapareció.

En el corrupto Noxus, la joven de cabellos rojos también entrenaba. Pero esta llevaba un entrenamiento distinto. De hecho, su entrenamiento no era obligatorio, al contrario del soldado. Pero Katarina había aprendido que sin dicho entrenamiento, le hubiese sido imposible sobrevivir con la vida que ella y su familia llevaban. Eso fue lo que vio Evelynn cuando la dio a luz. Ira y dolor, pero sobre todo, miedo. La pelirroja se miró en el espejo que tenía frente a ella y noto que a su espalda la observaba una mujer de cabellos magentas. No dudo un segundo y, tomando uno de los cuchillos que llevaba en su muslo, se giró y lo lanzo hacia donde creía haber visto a dicha persona. Pero cuando lo hizo, no había nadie allí.

El joven rubio que investigaba la gran pirámide del emperador Azir en Shurima a solas, como estaba acostumbrado, no se esperaba la visita de nadie. En especial a esas horas de la noche en las ruinas de una ciudad antigua. Pero su cara fue todo un poema cuando, antes de tomar prestada definitivamente la famosa joya llamada La Lagrima de la Diosa, vio del otro lado del altar a una mujer que lo miraba fijamente. –Definitivamente yo no estoy robando esto.– Le sonrió antes de agarrar la joya y dar media vuelta para salir apresuradamente del lugar, creyendo que lo perseguiría. Cuál fue la sorpresa de Ezreal al salir de la pirámide y verse solo en medio de un desierto. Igual a como había estado todo el tiempo.

En un bosque de Ixtal, un solitario cazador vastayano lo único que pudo fue maldecir para sus adentros cuando la misma mujer que todos los demás habían visto se apareció junto al alce al que apuntaba con su lanza. Abandonando su postura erguida, y bajando su arma, lo único que pudo fue gruñir en dirección a esta, provocando que el animal al cual cazaba lo notara y saliera huyendo a través de la imagen de ella. Rengar se quedó atónito ante la visión del espectro de la mujer que lo observaba desaparecer cuando el alce hizo aquello.

Sett, por otro lado, no pudo evitar fijarse en la mujer sentada en el suelo con ropas sucias y harapientas cuando paso frente a ella. Con las manos dentro de la chaqueta y la capucha puesta, apretó ambos fajos de billetes en sus bolsillos y no pudo evitar recordar todas esas noches frías en las que se había acostado con hambre. Ya no era así, y aunque no era exactamente rico, a él y su madre no les hacía falta la comida. Se detuvo a un par de metros de donde había visto a la mujer sentada y saco el dinero. Su noche no fue precisamente productiva dado que la pelea no había durado mucho, pero ella lo necesitaba más que él. Dio media vuelta para darle lo que tenía, pero cuando lo hizo, ella simplemente se había esfumado de allí.

La pelinegra giro en redondo cuando sintió que la seguían, pero no pudo ver a nadie. Negó con la cabeza y pensó que era paranoia lo que sentía. Eso hasta que cuando continuo con su trote matutino por el parque, observo a una mujer sentada a pocos metros de ella mirarla. No le dio importancia y termino su primera vuelta. Pero mientras pasaba por el mismo lugar durante la siguiente vuelta y noto a la misma mujer hacer lo mismo, se detuvo. Giro la cabeza a todos lados, intentando localizar a otra persona a la que pudiera ver, pero nadie más estaba cerca de allí. Volvió su vista al banco donde se supone estaba y cuando lo hizo, había desaparecido. Un escalofrío recorrió la espalda de Kai'Sa.

Cuando volvió al mismo lugar donde comenzó, Evelynn sintió como un choque eléctrico recorrer su cuerpo entero. Con que así se sentía dar a luz. Sonrío, cansada, mientras se recostaba una vez más. Mientras tanto, desde algún lugar del mundo, Tobías había logrado localizarla. Se apareció frente a ella, con mirada preocupada y sonrisa triste, agachándose y ayudándola a incorporarse un poco.

―Al fin te encuentro.― Susurro a su oído de manera cariñosa. ―No sabes cómo me preocupe por ti.―

Evelynn sonrió al sentir el calor de su compañía aunque no fuera del todo real, pues sabía que aquello que compartían era mucho más que físico. Se acurruco en su cuello y aspiro, captando su aroma embriagador.

―Debes irte, chéri*.― Le dijo suplicante el moreno. Ella solo negó con la cabeza y lo observo a los ojos.

―Ya es tarde, Fate, ya está aquí.― Dijo antes de separarse de él y rebuscar entre las sabanas sucias una cajita con algunas cosas dentro.

―Oh, cariño ¿Así es como me mantenías lejos? ¿Drogas?― Una tercera voz, esta masculina, se escuchó en el callejón donde estaba. Pero Eve solo ignoro al hombre de cabellera blanca cuando se detuvo frente a ella, con su impecable traje y perfecto peinado. ―Puedo sentir tu cansancio. Ya diste a luz ¿no es así? Sí, es eso. Un nuevo grupo.―

―No tocaras a mis hijos, Jericho, no lo permitiré.―

―¿Esta aquí?― Pregunto preocupado su compañero. ―No lo dejes entrar, no puede―

―¡Lo sé, Tobías!― Dio un grito de molestia y desespero, la mujer de cabello magenta. ―Se lo que debo hacer.―

―Oh, así que el señor Fate también está aquí.― Sonrió con malicia Jericho. ―Dile hola de mi parte.―

―No, Swain.― Dicho esto, Eve abrió la cajita y vacío su contenido sobre la colchoneta. Con una sonrisa triunfante en su rostro y una .9 mm en su mano, levanto la mirada para ver por primera vez en la noche al hombre de traje frente a ella. ―Adiós, más bien.―

―Eve, por favor, no me dejes.― Suplico Tobías Fate a su lado.

―Está bien Tobias, siempre estaré contigo, aquí.― Finalizo mirando a su compañero amorosamente, colocando una mano sobre el pecho de él. Asintió, con una lagrima corriendo por su mejilla, y desapareció. Eve llevo el arma a su sien y la monto. Tragando saliva, cerró los ojos y pensó en sus hijos.

―Oh, vamos cariño, no es la primera vez que pasamos por esto.― Jericho se sentó a su lado y tomo el arma junto a ella. ―Ambos sabemos que no eres capaz.―

Su sonrisa burlona mientras trataba de convencerla.

―Vamos, regresa conmigo.― Mientras decía esto en su forma incorpórea, su cuerpo físico se bajaba de un auto de OPB que acababa de estacionar frente al callejón donde ella se encontraba. Apresurado, corrió hasta donde estaba la mujer apuntándose a sí misma con el arma y extendió su mano hacia ella. ―Volvamos a casa, Eve.―

Con la cabeza gacha, asustada, las lágrimas corriendo por su rostro, el sudor empapando su cuerpo y su ropa, y su respiración agitada, suspiro una última vez. Levanto la mirada, decidida, y observo a los ojos a Swain, dándole un rotundo ―¡No!― antes de apretar el gatillo y acabar con su vida.

Esa misma noche, momentos antes de morir, Evelynn Shadows dio a luz a ocho personas especiales. Ocho jóvenes que, a sus 24 años, se darían cuenta de que las segundas oportunidades existen y comenzarían a descubrir cosas nuevas sobre ellos.

Ocho seres separados físicamente, con enormes distancias entre cada uno.

Ocho mentes distintas, conectadas como una sola.

Ocho almas unidas por el destino.


Aclaraciones:

*Chéri: Querida en francés.


Yyyyyyyy hasta aquí! Listo, es oficial, ha empezado esta historia.

Dios, que nervios jajaja… hace mucho que no hacia esto. Espero que les haya gustado, y si es así pueden dejar un comentario. Acepto también PM. Todo tipo de críticas constructivas, consejos, dudas, etc, serán bien recibidas y/o contestadas a la brevedad posible.

Tratare de actualizar la próxima semana, si los zombies o extraterrestres no atacan XD.

Oh oh oh… quiero dedicarle este inicio a Sora Jigoku... Leer tus historias me lleno de valor para comenzar la mía propia. Y tu comentario sobre mi otro fic fue simplemente… wow… no sabes cómo alucine al ver tan increíble alago. En serio, lo ame de principio a fin. Tranquila, te aseguro que ese no era su primer beso, antes de ese hubo muchos más. Demon Vi ¿eh? No lo había pensado XD me acabas de dar una idea. Pero debo ordenarla, y primero acabar con esta. Lamento contestar un mes después, pero la universidad me tenía patas arriba. Por cierto, tome de ti lo de poner los diálogos en negritas, me parece mucho mas cómodo para leer así. Espero no te moleste. En fin, ojala la historia sea de tu agrado y la disfrutes tanto como yo disfruto de las tuyas 3.

Sin más que decir, nos leemos en la continuación… besos. Bye.

Hasta la próxima semana.

Gracias a todos por leer.

Agrotera.