Hola, este es mi primer One-Shot Levihan R18 [M]. Espero que les guste, lo imaginé cuando vi la portada del capítulo 128 (sauna). Los personajes pertenecen a Shingeki no Kyojin. La imagen pertenece a Biby-san.

¡Ah! Debo decir que me referiré a Hange de manera 'femenina' (para hacerlo más práctico) y que su sexo biológico será femenino también. Su género sigue siendo no-binario.


Ya habían dado las 1 de la mañana. Levi había estado bebiendo con algunos miembros de la Legión luego de una semana agotadora. Uno de los patrocinadores de la Legión era el dueño de un hotel dentro de la muralla Sina y los había invitado cordialmente a ocupar las estancias por un par de días. Si bien Erwin se había rehusado al principio, terminó aceptando luego de darle vueltas al asunto; estaban en invierno y las misiones de la Legión de Reconocimiento eran pocas debido a la escasa o casi nula actividad de los titanes, ya que la luz solar no llegaba con mucha intensidad. Después de todo, luego de un largo verano de abundante esfuerzo se lo merecían.

Al principio, los capitanes no lo creían: Hange se rio con intensidad, Levi soltó un suspiro y Mike miró con incredulidad al escuchar tal disparate mientras Erwin se encontraba de espalda mirando por la ventana.

—Nos estás tomando el pelo ¿verdad Erwin? —Preguntó Hange una vez que dejó de reír.

—Cuesta creerlo, pero es verdad, le daremos un par de días libres a los miembros, aunque claro, por temas obvios no podemos dejar solo el cuartel, por lo que me quedaré yo como comandante y algunas personas selectas por mí.

—¡Entonces yo me quedaré aquí en el cuartel! Tengo muchos experimentos en los cuáles trabajar, es una completa pérdida de tiempo para mí —Espetó Hange—. ¿Verdad Levi? — El pelinegro la miró de reojo, asintiendo con la mirada.

—Lamentablemente ustedes dos irán—mirando a Levi de reojo—. Lo he decidido ya. Ustedes son los que realmente necesitan unas vacaciones, de los que estamos aquí, Mike se quedará conmigo.

—¡Pero-

—Pero nada, deben dar un buen ejemplo, aceptar una oportunidad única, descansar y… —tomó una pausa—, cuidar a los más jóvenes—. Con esto, dio su ultimátum. Se sentó en su silla y comenzó a desarmar una pila de papeles por revisar, después de todo, el comandante de la Legión de Reconocimiento tenía más trabajo que nadie.

Levi miró al cielo recordando aquel momento. ¿En qué punto de la noche acabó bebiendo con los miembros de su equipo? Era un excelente bebedor. Nunca se emborrachaba, pero podría llegar a estar un poco embriagado, en especial si bebía whiskey. Los miembros de su equipo también habían bebido con él, pero él se había largado primero ya que después de tantas risas, música y alcohol, había empezado a sudar y eso lo hacía sentir incómodo.

Cuando iba camino a su habitación recordó que el hotel tenía unos baños de aguas termales, y le resultó una idea agradable tomar un baño tibio en medio de una noche tan helada como esa. Una vez que llegó a su habitación, con una decoración bastante simple pero acogedora, se sacó la ropa, se colocó una bata y sandalias cómodas. Salió de su habitación pensando en que pronto se sacaría ese odioso sudor. La decoración del hotel era una combinación de la cultura actual con toques 'asiáticos' (por lo que había leído al entrar al hotel). Dominaban los colores cafés debido a la madera y los rojos de los accesorios de decoración que había en el interior.

Una vez llegó a los baños, se sacó su bata, cogió una toalla del mueble, la enrolló en su cintura y dejó las sandalias en el mismo lugar de donde sacó la pieza de algodón. Un nudo perfecto, después de todo era un perfeccionista. Luego cruzó un arco que separaba el ambiente de los camarines co el baño. Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando entró en contacto con la helada noche. La luna apenas se veía en el mar de heladas nubes. La estancia estaba iluminada con faroles que ocupaban velas, luchando por mantenerse encendidas. Otro escalofrío recorrió su espina dorsal cuando metió su pie en las aguas cálidas. Poco a poco fue introduciendo su cuerpo hasta quedar con la cabeza y los hombros afuera del agua. Cerró los ojos y soltó un suspiro. Qué sensación más agradable. En el fondo, agradecía a su comandante de darles la oportunidad. Nunca había estado allí antes, sólo había escuchado rumores de la gente rica de la ciudad dentro de la muralla Sina. Escuchó ruido al otro lado de la muralla que separaba el baño de las mujeres del de los hombres, sin embargo, no le prestó importancia.

Pasaron 5 minutos y se encontraba en un estado de relajo total. El alcohol estaba haciendo de las suyas. Sentía la cara caliente. Aunque al principio pensó que era debido a la temperatura del agua, la verdad es que tenía sus sentidos un poco confusos.

Notó que alguien entró, pero no abrió los ojos hasta que escuchó una voz familiar.

—¡Hey Levi! —gritó Hange, una de las capitanas de la Legión y también, su "amiga" (o al menos así lo estableció ella)— ¿Linda noche verdad? Hace mucho frío acá afuera pero el agua debe estar deliciosa ¿no es así? —Levi abrió los ojos. Hange llevaba su pelo recogido y una toalla envolvía su cuerpo, no traía sus lentes.

—¿Qué haces aquí? —le preguntó Levi—, ¿no deberías estar en los baños de al lado? —Hange lo miró con cara incrédula.

—Vamos Levi, tú sabes que no me importa eso, además, el otro lado estaba muy solo—. Dijo Hange apenada.

—¿Y cómo sabías que estaba aquí? —le preguntó Levi.

—Pues te vi de reojo desde el otro lado—Apuntó a una pared de bambú que separaba ambas estancias— ¿Ves? Hay un agujero allí. No estaba segura de que fueras tú, pero tomé el riesgo.

—Oye Hange, no puedes andar haciendo eso.

—¿Por qué? Realmente quería ver si había alguien conocido—. Levi suspiró. Sabía que no lo había hecho con mala intención. La conocía hace años. Era una persona excéntrica de pies a cabeza. Siempre se había preguntado qué pasaba por su mente. Probablemente titanes. Aún todo el dolor de cabeza que ella le implicaba casi siempre (o siempre, derechamente), la quería a su manera, así como quería a Erwin o a Mike. Pero todos eran especiales. Para él, Hange lo entendía mejor que nadie. Usualmente él no es una persona de palabras dulces. Siempre se complica al momento de expresar lo que quiere decir, en especial con los nuevos reclutas. Es por esto que le resulta conveniente que Hange esté cerca para descifrar sus palabras e intenciones. Es mucho más comunicativa que él en ese sentido. Pero por otro lado… ella era un desastre en la limpieza. Desde que eran reclutas que Levi se peleaba con ella, aunque no estuviesen en los mismos grupos. Eran completamente opuestos. Y aún así, había sido ella quién se había acercado por primera vez a él luego de haber perdido a Isabel y Farlan.

No sabe en qué punto se volvió tan cercano a esta persona. En sus tiempos libres, era Levi quién iba a pasar el tiempo con ella o Mike. Pero Mike era un mundo completamente distinto. Con Hange podía pasar horas hablando de investigaciones. Ella no creería que él iría a verla sólo para hablar con ella de cosas triviales, pero el hecho es que él lo hace por gusto; él es callado y ella nunca para de hablar, es por lo que lo hace un excelente oyente y a ella, una excelente locutora. Más de una vez se quedó hasta tarde escuchándola. Y también más de una vez tuvo que colocar una manta en su espalda mientras dormía sobre sus libros. Y cabe mencionar que ambos se conocían de pies a cabeza. Literalmente. Hange sabía todo de él; su vida, lo que le gustaba, lo que no, qué tipo de persona le agradaba más, qué tipo de persona llegaría a gustarle, sus manías y sus comidas favoritas. Esto es porque Hange siempre ha sido una persona dedicada a la investigación, y esto, corría para todos los ámbitos. Por otra parte, Levi nunca terminaba de conocer su mente, sin embargo, sí la conocía en otros ámbitos. Más de una vez acudió a su insalubre habitación para tomarla en brazos y meterla a bañar, ya que algunas investigaciones duran por días y Hange no sale ni a comer para no malgastar su tiempo.

Por lo tanto, no le molestó cuando Hange se sentó a su lado izquierdo en las rocas. Es más, le agradaba su compañía, se sentiría incómodo si la persona que estuviese al lado fuese un desconocido.

—No eres de esas personas que les gusta bañarse—. Afirmó Levi.

—No es que no me guste, es que es una pérdida de tiempo, pero ya que estamos aquí ¿por qué no? Es decir, ya estamos malgastando nuestro tiempo—. Hange formó una sonrisa. Levi notó que un olor dulce emanaba de su boca.

—¿Estuviste bebiendo?

—Sí, ¿por qué? ¿Se me nota? —Dijo mientras soltaba una carcajada y llevaba una mano a su boca para taparla—. Nanaba me hizo tomar de más, estaba un poco triste porque Mike no estaba, así que estuvo bebiendo conmigo.

—Ya veo…—Dijo el capitán. No sabía qué decir. Nunca había estado en esta situación con ella. La había visto desnuda en otras ocasiones, pero esta vez era diferente, puesto que ni si quiera estaba desnuda frente a él.

«Puede ser el efecto del alcohol» Pensó. La miró de reojo. Algunas gotitas caían de su pelo. Conociéndola, probablemente había estado jugando con el agua antes de que él llegara. Verla sin lentes era algo raro. Debido a que tenía una miopía muy severa, debía ocupar sus lentes todo el tiempo. El único momento en que se los sacaba, era para dormir (cuando lo hacía correctamente). Observó cómo en el tabique de su nariz se formaba una pequeña hendidura después de tantos años ocupando lentes. Bajó la vista y observó las cicatrices que se formaban en sus hombros y pecho después de tantas batallas.

De pronto, Hange miró a su dirección y sus ojos se encontraron, pero él no desvió la mirada. Con su corta altura, y aún estando sentados, podía mirarla hacia arriba, lo que le causaba una extraña sensación. Ella por otro lado, sabía que él la había estado observando. Era su turno. Recorrió su cara y torso con fascinación.

«Cuánto poder hay en esta persona» Pensó. Nunca le importó que fuese o no atractivo, mucho menos su altura, al momento de verlo pelear. Lo encontraba simplemente fascinante. Una persona -casi- única en el mundo. Siempre se había preguntado por qué él era tan especial. «Misterios de la humanidad» Concluyó. Aunque claro, ese misterio no era tan grande como hacerlo reír. Lo había intentado miles de veces. Pero nunca lo había conseguido. Ni si quiera cuando ella se había esforzado tanto en celebrarle su cumpleaños. Cuando lo sorprendió, simplemente se limitó a no decir nada y dar la vuelta. Pero en el fondo sabía que Levi estaba agradecido de que se acordase de su cumpleaños. Hange sabía que algún día no volverían, pero hasta ese entonces disfrutaría la vida al máximo, y cada año que pasa en la Legión es un regalo. Y ya habían estado varios años juntos.

—¿Qué sucede? —Le preguntó Levi luego de sentirse incómodo con su mirada.

—¡Nada! Simplemente te observaba—, hizo una pausa— eres realmente interesante Levi—.

Unos minutos pasaron en silencio. Nunca la había visto tan callada, como si estuviese absorta en sus pensamientos.

—¿Qué piensas? —Preguntó Levi, intrigado.

—Me pregunto qué estaríamos haciendo si nada de esto estuviese pasando ¿sabes? A los titanes, me refiero—. Levi se quedó en silencio. En estos tiempos esa clase de preguntas no cabían en su cabeza. Si comenzaba a pensar así se volvería loco—. Deberíamos ir a vivir juntos al bosque ¿no es así? Escapar de esta pesadilla. Yo investigaría el mundo exterior y tú te dedicarías a hacer té, aunque claro, Erwin jamás se conformaría con eso—. Confesó Hange. Lo tomó por sorpresa, pero finalmente le dijo:

—Tú tampoco te conformarías con vivir así, ¿no es así Hange? —Hange rio.

—No, tienes razón, no puedo quedarme quieta—. Hange miró al agua—Pero eso no quiere decir que no pueda soñar ¿verdad? —Sonrió. En ese momento Levi se quedó en silencio. Quería, realmente quería, decirle algo esperanzador. Pero sabía que no podría. Ambos lo sabían. Habían visto la desesperación con sus propios ojos. Las palabras sobraban. Y aún así imaginó se imaginó con Hange y Erwin en una cabaña, viviendo lejos de los problemas. Qué plácido sentimiento le producía. Sonrió.

—¡Woha Levi! ¡Estás sonriendo! —Hange apuntó a su cara riéndose. Levi se percató de ello y borró su sonrisa.

—No te pases de lista cuatro-ojos—. Le tiró un poco de agua en la cara y Hange comenzó a reírse con más ganas mientras le tiraba agua de vuelta. En eso, Levi le agarró las manos a la altura de su hombro, haciendo que sus caras quedasen muy cerca. Podía oler el dulce aroma que emanaba de su boca. Hange también podía sentir el de él. Sus ojos se encontraron nuevamente.

—Oye Levi—, dijo Hange rompiendo la tensión— ¿has besado a alguien antes? —El pelinegro quedó impactado con la pregunta.

—¿Por qué preguntas eso ahora? —Respondió Levi. No se esperaba esa pregunta. Para nada. Por otro lado, tampoco sabía qué responder. Hange era una persona muy intuitiva. Ella ya sabía la respuesta, pero quería escucharlo de él directamente.

—Curiosidad.

—No —. Hange lo seguía mirando mientras dejaba de hacer fuerza con sus brazos. Levi al notar esto, poco a poco fue bajando los brazos de Hange hasta que llegaron al agua. —¿Y tú? —Replicó Levi.

—Tampoco —. Lo dijo con tanta naturalidad que, en un punto, Levi pensó que quizás estuviese mintiendo—. Ya sabes que es difícil tener afecto por alguien en estos tiempos. No sabes si esa persona algún día va a morir o si tú vas a morir y los dejarás solos, pero creo que lo sabes perfectamente ¿no es así? —Levi miró hacia abajo. Claro que lo sabía, había perdido a su familia tantas veces…—¿Quieres intentarlo? —Levi levantó su mirada hacia los ojos de la morena. Se veía tan tranquila ante la pregunta, que pensó que quizás ella le estuviese jugando una broma.

—Oye, no hagas bromas de mal gusto —Frunció el ceño y se acomodó en la roca donde estaba sentado nuevamente luego de haberle tirado agua a Hange. Sacó los brazos hasta dejarlos fuera del agua al nivel del piso (como usualmente se sentaba) y cerró los ojos para no tener que verla nuevamente.

—¿Por qué? No es una broma Levi, quiero intentarlo—. Sintió cómo el cuerpo de ella se movía por el agua hasta quedar en frente de él— No sabremos cómo se siente hasta hacerlo ¿No? —Mientras hablaba sentía como Hange se acercaba a su cara. Abrió los ojos y vio cómo ella lo miraba intensamente, con una sonrisa pícara, como si fuera algo completamente natural y fácil. Para ella quizás lo era, pero para él, era muy vergonzoso. Todo el contacto físico le parecía incómodo, nunca había sido una persona de mucho afecto, es más, es muy arisco en general. Hasta con las palabras. Pero dentro de su corazón, era un sentimental, siempre le afectaba la muerte de sus compañeros más que a otras personas. Por esta razón, para él 'un beso' era más complicado de lo que a ella le parecía.

—Deja de bromear.

—Entonces lo haré con alguien que quiera —. Levi inclinó la cabeza, incómodo. Cuando sintió que el cuerpo de la castaña empezó a alejarse, la detuvo con una mano.

—Ok, lo haré.

—¿En serio? ¡Yey! —Dijo Hange con suma alegría. Hange se volvió a posicionar frente a Levi. Levi la seguía mirando.

—¡Pero Levi! Tienes que cerrar los ojos primero —. Dijo ella un tanto frustrada. Parecían dos niños pequeños. Cerró los ojos. Sintió cómo el calor de Hange se iba acercando. Sintió sus brazos a los lados de su cadera para apoyarse en la roca donde estaba sentado. No sabía qué hacer, así que se quedó inmóvil esperando. Pensando en qué debería hacer, sintió una sensación cálida en sus labios. Se le revolvió el estómago al contacto. No sabía que se podía sentir de esa manera. Se sintió un poco mareado y pensó que era el efecto del alcohol. Hange presionó más sus labios contra los de él. Era una sensación agradable. Quiso seguir. Quería más. Como si Hange le estuviese leyendo la mente, dejó entreabrir sus labios. Incitó con ellos a que Levi abriese los suyos. Poco a poco lo hizo. Sintió el contacto de su boca. Sintió que su piel estaba ardiendo al mismo tiempo que un escalofrío lo recorría. Se preguntó si Hange sentía lo mismo.

La intensidad fue subiendo muy lento. Cada uno se tomaba el tiempo de explorar la boca del otro. La lengua de ella era muy suave. Los brazos de Hange se cansaron de estar tanto tiempo apoyados, así que poco a poco fue escalando sobre Levi para sentarse en él de frente. Levi bajó las manos para apoyarlas en la cintura de ella. Hange llevó sus manos a la cara de él. Levi se sobresaltó, alejó su rostro y quitó sus manos de la cintura de ella. Ambos jadeaban, por el beso, la excitación, el calor interior y el frío exterior. Levi desvió la mirada. Tenía un pálido color rosa en sus mejillas. Hange por otro lado, lo siguió mirando, esperando algo de él.

—¿No…te gustó? —Preguntó inocentemente mientras retiraba las manos. No sabía de dónde sacó ese disparate. Claro que a él le había gustado. Hange era una persona en la que podía confiar, es por lo que, ese momento lo hacía aún más especial. —Dime, ¿tan mal lo hice? —Sonaba un poco decepcionada, pero tranquila. Notaba su curiosidad. Siempre había sido así. Curiosa e impotente.

Levi soltó un gruñido, y esta vez, Hange no supo cómo interpretarlo. ¿Estaba enojado? Ella había estudiado las relaciones humanas. Creyó que lo estaba haciendo bien a pesar de ser una inexperta. ¿Le había dolido? Ella no lo sintió de esa manera.

—No es eso…—replicó Levi—, no estoy acostumbrado, eso es todo—. Podía sentir el peso de ella sobre él. Sentía sus cálidos muslos sobre los suyos, apretando su cuerpo.

—¿Deberíamos ir más lento? —Le preguntó acercando su cara a la de él para que la mirase a los ojos. Levi asintió. Hange sonrió. Comenzó a acariciar su cara, Levi seguía sin mirarla a los ojos, era la primera vez que tenía ese tipo de intimidad. Pero Hange lo entendía y no lo forzó a mirarla. Se dedicó a recorrer su pelo con los dedos, tocarle el cuello, la espalda, los hombros y el pecho. Recorrió sus incontables cicatrices de las batallas que había liderado. Las encontraba hermosas y tristes, al evocar el tiempo en que se las hizo, y cuánta gente había muerto por cada una de ellas. Cuando llegó a sus manos debajo de el agua, las tomó y con ellas empezó a acariciar sus muslos. Ella sentía cómo la piel de él se erizaba ante el contacto. Poco a poco fue subiéndolas hasta llegar a su cintura, ahí, hizo un poco de presión hacia abajo.

Levi soltó un suspiro. Le estaba costando permanecer tan quieto. Sentía como la sangre iba llenando su miembro. Le avergonzaba. Intentó no pensar en ello, pero fue peor. En especial cuando tocó la entrepierna de Hange. Sabía que no había marcha atrás, quería detenerla, hacer que lo pensara mejor, que no debería perder el tiempo en alguien como él. Pero no dijo nada. Sabía que iba a perder el tiempo, porque cuando Hange se proponía algo, lo hacía sin chistar.

—¡Ya estás duro Levi! —Dijo Hange con una sonrisa.

—Por qué dices eso en estos momentos cuatro-ojos.

—Me da curiosidad el órgano reproductor masculino, verás, mi sexo biológico es femenino, por ende, nunca he visto el de un hombre, tampoco sabré cómo se siente en momentos así —. Le parecía una mujer increíble. No creía posible que estuviese hablando con tanta naturalidad en ese momento. Para romper el momento de tensión, Levi presionó sus manos contra la cintura que tenía delante de él y la presionó hacia abajo. Lo hizo tan rápido, que Hange soltó un pequeño gritito y se tuvo que inclinar hacia adelante para no perder el equilibrio. Sus manos tocaron el pecho de Levi.

—Te aseguro que no tienes idea de cómo se siente en estos momentos —. Levi pasó sus manos por los glúteos de Hange debajo de la toalla y comenzó a presionar hacia abajo con fuerza. No sabía exactamente si estaba presionando en el lugar correcto, pero cuando Hange ocultó su cabeza en su cuello, y sintió su respiración agitada, supo que lo estaba haciendo bien.

—Oye, di-dijiste que fuéramos lento —, dijo Hange, un poco agitada —pero si lo prefieres así…—. Con las manos en el pecho de Levi, se separó de él y con la mano derecha bajó hasta su entrepierna, pasó su mano por debajo de la tela de algodón, tomó el miembro de Levi y comenzó a masturbarlo—. No pienses que soy estúpida, he estudiado la manera en que los hombres satisfacen sus deseos sexuales. Dime si lo estoy haciendo bien—. Claro que lo estaba haciendo bien, parecía que ya había hecho esto antes. Su palma subía y bajaba mientras que su pulgar se enfocaba en el glande. Se limitó a asentir. Si abría la boca estaba seguro de que más de un par de cosas saldrían de ella.

De la nada, Hange subió su mano izquierda a la parte superior de su toalla y la soltó. Levi quedó anonadado y cuando menos lo esperaba, soltó un gemido.

—A-ah… —Hange sonrió. Estaba ganando, Levi estaba perdiendo el control. Lo sabía porque Levi jamás mostraba debilidad. Pero ese gemido lo significó todo.

Levi se acercó a su cuello y comenzó a besarlo, para luego ir bajando lentamente hasta llegar a sus pezones. En ese momento Hange ya había soltado su pene y había subido rodeado su cuello con sus brazos. Levi subió sus manos por la espalda de ella. La mano derecha subió hasta la parte de atrás de su cuello, haciendo un leve masaje; mientras que, con la otra, le acariciaba la parte baja. El pelinegro succionó su pezón derecho lentamente, a la vez que con su lengua hacía pequeños círculos alrededor de ellos. Quería que ella gimiese su nombre, pero era dura de complacer. Por eso, subió la boca hasta la unión entre el cuello y el hombro de su lado derecho y succionó con fuerza. Lentamente fue subiendo por su cuello y antes de llegar a su cara, la mordió.

—A-ah…Levi… — con tan sólo decir su nombre, Levi pensó que se derretiría allí con ella. Pero a su pene le sucedió lo contrario. Estaba más duro que nunca. Quería estar dentro de ella, pero no quería apresurar la situación, y mucho menos, hacerla sentir incómoda.

—Hange… yo —. Comenzó diciendo.

—¿Qué… sucede? — Replicó Hange jadeando un poco.

—Quiero que esto sea especial —. Con mucha seguridad la miró a los ojos—. Quiero disfrutar el momento, pero quiero hacerlo en un lugar más seguro y especial—. Hange sabía el significado de esas palabras a la perfección. Y tenía razón. No era el lugar adecuado para un encuentro sexual tan íntimo, después de todo habían sido compañeros durante tanto tiempo, que estos primeros contactos debían ser especiales.

Ella se separó de él para sentarse a su lado mientras recogía la toalla. Levi pensó que lo había rechazado. No debió haberlo dicho. Miró hacia a un lado.

—Lo entiendo Levi, podemos hacer esto en otro lugar y en otro momento, maldición ¿qué estoy haciendo? —Hange también miró para un lado. Se sentía avergonzada, qué disparate hacer eso en un momento y lugar así. Aparte de avergonzada, se sentía irresponsable. Le estaba echando la culpa a él cuando ella tampoco se sentía preparada, no era la primera vez que veía a Levi de una manera sexual, sin embargo, era el primer contacto. Se preguntó si Levi la había visto de otra manera—. Lo siento mucho—. Hange se colocó la toalla, se disponía a salir de la piscina, pero se dio vuelta para ver la cara de Levi: tristeza y confusión—. H-hey Levi, por favor no lo malinterpretes… me siento realmente avergonzada en este momento, yo… yo realmente disfruto estar contigo—. Levi levantó la vista.

—¿Realmente lo crees? —Replicó Levi. Sentía una extraña confusión en su pecho y quería dejar las cosas claras—. Entonces… Esto no cambia lo que tenemos ¿verdad? —. Ante la pregunta y la cara seria del pelinegro, Hange se sonrojó.

—P-pues claro que no—. Afirmó ella—. Tendremos nuestro tiempo, ¡Adiós! —. Salió casi corriendo de la estancia. Sentía su corazón a todo palpitar, y sabía que Levi estaba sintiendo lo mismo.