Una vida perfecta
Miyata e Ippo tenían derecho a la felicidad ¿No? Al parecer aquellos sustos parecen querer arrebatárselas pero su amor era más fuerte/Mpreg/Drama/Miyata x Ippo.
::
Hola, aquí estamos con una historia. Esta vez será algo diferente ya que si va ser Yaoi pero esta es la idea de una amiga que conocí por YouTube y es mi amiga y hemos hablado de la shipp, espero que lo esté leyendo.
Los personajes son de Jyoji Morikawa.
Una vida perfecta.
Observaba aquél ring con una nostalgia profunda mientras acariciaba su vientre, esos días ya habían acabado para él pero con 28 años ya era momento de decir adiós al ring. Entró con 17 años y ahí conoció al que sería el amor de su vida.
-Vamos Ippo, necesitas saber cómo está tu bebé.
Hiroko Makunouchi tomó la mano de su hijo, era momento de llevarlo al hospital para el chequeo. Ippo sabía que Kumi se había mudado a Inglaterra con su hermano luego de darse cuenta que nunca podía cambiar el hecho de que Ippo renunciara al boxeo, así que se fue no sin antes avisarle.
La verdad era que nunca quiso lastimar a la chica de cabello castaño pero era necesario decirle que todo esto no era apoyo y que amaba mucho a Miyata.
Era verdad.
Mientras estaban en camino al hospital, Tomiko los recibió.
Tomiko ya estaba casada con Aoki, y estaba más feliz que nunca.
-Bien Ippo- la enfermera estaba pasando el aparato en el abdomen del chico- Al parecer tu bebé está muy bien, su corazoncito está en perfectas condiciones.
-Me alegra mucho- Ippo sonrió porque hace unos días se asustó porque su bebé dejó de moverse. Umezawa había bromeado con que estaba haciendo un drama desde el vientre.
-Pero hace unos días me asusté porque dejó de moverse.
-Es cierto, Ippo se alteró.
-Oh deja veo más- Tomiko checaba los estudios recientes- Tu bebé está sana pero hay momentos en donde deja de moverse es parte de ella.
-¿Ella?
-O él- Tomiko rió mientras veía en el ultra sonido una manchita que se podía apreciar a un diminuto bebé.
-Ya ves hijo, no debes alterarte por un momento que se detenga mi nieto.
-Mamá, era normal que me asustara. Mi bebé dejó de moverse cuando estaba leyendo una revista de boxeo.
-Vamos Ippo ya está todo controlado ¿Cómo has estado?
-Bueno yo… No he podido mucho. Me da asco todo.
-Ya entiendo. Así a veces es con los embarazos, todo te da asco o más bien todo se te antoja. De todas formas te daré algo para comas tranquilamente.
-Muchas gracias Tomiko- sonrió Ippo al levantarse y bajarse la camisa.
-Y dime ¿Cómo está Miyata con todo esto?
-Bien, está feliz. Sólo que está entrenando ahora mismo.
-¿Qué? ¿No te quiso acompañar?
-No, la verdad es que yo le dije que se centrara en el boxeo porque ahora es un profesional y me da gusto. Ya cuando llegue a casa estaremos hablando de eso.
-Espero poder ver a tu bebé Ippo, está muy sano.
-Gracias- Ippo se acomodó la ropa y salió de la habitación junto a su madre.
-Ippo ¿Cómo te sientes con esta noticia?
-Muy feliz mamá de verdad… Quisiera que mi padre estuviera aquí y todo para que viera lo feliz que me siento…
-Hijo, yo sé que tu padre estará muy orgulloso de ti, créeme en verdad- ella acarició el cabello de su hijo, este era más alto que ella pero lo seguía viendo como cuando era más adolescente.
-Soy feliz- estaba muy contento ya que estaba al fin con la persona que más quiso.
Estaba sobre la nieve, Kumi lo miraba confundida mientras Ippo estaba acomodando su chaqueta nerviosamente, la nieve seguía cayendo lentamente sobre sus cabezas.
-Ippo, no te estoy entendiendo. Tú me prometiste que no regresarías al boxeo.
-Kumi, es algo que he estado pensando.
-Sabía que ese viaje a México te afectaría. Estabas bien.
-¿Estaba bien? ¿A qué te refieres?
-Me dijiste que ya no ibas a volver… Y ahora me estás diciendo que programaste una pelea y no sólo eso sino que entrenabas con él a mis espaldas.
-Kumi. Cálmate por favor.- Ippo puso una mano como si quisiera activar un escudo para poder protegerse- Fue en un momento en donde no quise seguir engañándome con respecto al deporte que amo. El boxeo lo inicié porque me comenzó a gustar, fui golpeado y mi amigo Takamura me enseñó que si no hacía algo seguiría siendo el mismo de siempre.
Kumi no dijo nada.
-Entonces- él prosiguió- Cuando me retiré fue en parte por ti pero más por mi madre y por mí también ya que no tenía un modo de motivarme para nada. Pero al estar en México unos días y…- al recordar la leve sonrisa de quién ha sido su rival por mucho tiempo le hizo sonreír- Y entrenar con Miyata fue la chispa que yo necesitaba para poder conseguir inspiración.
-Eso no fue inspiración, te estás aferrando al peligro.
-¿Peligro? ¿El peligro de un diagnóstico falso?- Ippo, por primera vez se mostró indignado ante esas palabras- No estaba grave y lo sabes.
-Si regresas es obvio que ese daño se hará más grave. Nadie más que yo lo sabe. No es posible que tus amigos te sigan apoyando en esa idea tan estúpida.
-¿Idea estúpida? Esa idea estúpida es lo que necesito, sin el boxeo yo… Yo no soy feliz.
-Tú me dijiste que sí, entonces ¿Me mentías?- ella apretaba sus manos con fuerza.
-Sí… No espero que me apoyes en mi decisión pero es lo que pido, al menos comprende…
-No entiendo… Tú y mi hermano son igual de tontos… Arriesgarse para ser golpeados hasta la muerte. No, es obvio que no lo entiendo Ippo.
Ella se retiró. Estaba molesta. Ippo lo entendía así que no siguió con eso. No la siguió ni se sintió triste como aquella vez que él comentó que ella tenía derecho a apoyar a su compañero de hospital, Sanada y no a él. Ella se marchó molesta y nunca volvió a hablar con ella.
Incluso esperó una paliza de parte de Mashiba, el hermano mayor pero nada se lograría con eso porque Ippo y Kumi no llegaron a nada. Y nunca lo harán.
-Con que regresarás a pelear esta semana- Miyata estaba junto a Ippo mientras observaban el agua de aquel paso en donde siempre corrían y donde tomaron jugo por primera vez.
-Sí, estoy emocionado. Estoy en mi mejor forma y reemplacé el Dempsey roll.
-Me alegro. Ahora eres más diferente a como eras.
-¿Diferente? No- él rió ante ese comentario. Ya sabía que Miyata lo decía en serio pero para él era algo nuevo.
Algo nuevo. Todavía le quedaba mucho por asimilar.
-Sí, te veo distinto.
El cabello corto de Ippo le hacía lucir más maduro, ese cabello puntiagudo que antes llevaba era cosa del pasado.
-Ahh… Mi nuevo look como dice Takamura- se tocó el cabello y suspiró- Bueno ya hacía falta en verdad.
-Te ves… Diferente.
Lo dijo pero era: Te ves increíble. Pero Miyata no lo diría en ese momento.
Ippo acarició su vientre, no sabía que sexo era su bebé pero en algo estaba seguro y era que lo amaba.
Al llegar a casa, estaba Umezawa junto a Nanako y Manabu Itagaki, al verlo sonrieron y lo rodearon.
-Bienvenido- dijeron al unísono.
-Te hice galletas Ippo, espero que te gusten muchísimo- sonrió la menor de los Itagaki.
-Muchas gracias chicos- rió Ippo mientras sostenía la canasta-Muero de hambre.
-De seguro tu pequeño estará grande y saludable de tanto que comes.
-Sí, espero que lo sea.
-¿Será guapo como el otro papá?- preguntó Manabu mientras veía el vientre de su sempai.
-Eso espero.
-¿Será niño o niña?
-Tomiko no ha dicho nada, no sé qué tiene entre manos pero creo que sí sabe el sexo del bebé- comentó Hiroko mientras ayudaba a su hijo sentarse- Aunque no me importaría mucho si es niño o niña. La voy a querer mucho.
-Y yo la enseñaré a dibujar- Umezawa reía y se estaba imaginando al hijo de Ippo y Miyata pidiéndole un dibujo o enseñarle.
No importaba que fuera niña, igual sería un ejemplo para la pequeña.
-¿Y ya pensaste en un nombre para ella?
La idea de nombrar a su bebé era algo que asustaba a Ippo de una forma tierna, eran tantos nombres que era imposible elegir uno entre treinta.
-Aún no sé cómo llamarlo. No sé qué sexo es- respondió Ippo mientras le sonreía a la hermana de su kohai.
Se le notaba curiosa, pero Ippo no quería ilusionar a todos antes.
Miyata le había confesado que cuando supo lo del bebé se sentía feliz. No se comparaba con ganar el título de la OPBF, y que deseaba que su hijo o lo que fuese naciera sano.
Ippo le dijo que dejó de moverse y se sintió mal y no comió en el tiempo que duró el susto y Miyata le dijo que iría de inmediato y estuvo cuidando de él.
**
-Ippo- suspiró Miyata mientras acaricia el vientre de su esposo con cuidado- No te alteres, nuestro bebé nacerá bien sólo fue un momento.
-Sí pero lo siento todo el tiempo y me asusté porque creí que habría muerto y…- Ippo estaba abrazado a Miyata, este besó sus labios con ternura. No eran apasionados, eran tranquilizadores y eso le gustaba.
-¿Tomiko no te dijo nada?
-Sólo me dijo que todo estaba en orden y que su corazoncito estaba bien. No me dijo el sexo del bebé- Ippo rió un poco mientras cubría su rostro-Pero tengo curiosidad en verdad.
-Yo también pero a mi no me importa que sea niño o niña.
-Mi mamá dice lo mismo- se tomaron de las manos.
Era tranquilidad pura pero no para siempre iba a durar.
Continuará…
Este será un fic de tres capítulos. No podía ser un one shot así que mejor en tres y se irán publicando. Dedicado a mi amiga.
zilizura
