one punch man y sus personajes no me pertenecen, solo los tomé para entretener sin ningún fin de lucro.

Agradezco a Ryna y Bjork por su ayuda.

Ahora, sin más preámbulos le dejo este fic, espero lo disfruten.

¡Gracias por leer!


Le sorprendió que fuese el sonido de la puerta abriéndose y no sus sensores, lo que hizo que interrumpirse sus estudios. Cerró la libreta, ya aprovecharía otra oportunidad para seguir con sus apuntes.

—Bienvenido, Sensei.—Exclamo al verle cruzar el umbral.

—Hey, Genos— Soltó este sonriente.

—¿Consiguió lo que ocupaba con King—San?

—Bueno, no se encontraba en casa, pero igual sé que no le molestará el que haya tomado su consola...— Explicó mostrándola.

Le miro fijamente, le costaba entender de que manera los videojuegos le ayudaban a crecer como héroe, pero el ver a su sensei tan feliz le producía cierta satisfacción.

—Espero que no le moleste que juegue sobre su partida...— Comentó Saitama mientras encendía la consola. Alzó la vista hacia su discípulo.— Pero este juego está agotado en todas las tiendas, me sorprende que lo haya conseguido...

El calvo siguió hablando al respecto, pero dejó de escucharlo, últimamente era así.

Mientras estaba en casa a su espera sus sensores no se percataban de su presencia, cuando estaba ahí le costaba concentrarse en sus estudios, y su excelente oído de pronto parecía no servir. Mientras él hablaba en lo único en lo que podía concentrarse era en sus ojos.

Algo no estaba bien, de eso no cabía duda. Tal vez se había atrofiado en alguna batalla y comenzaba a resentir lo, pero le costaba creer que el profesor Kuseno hubiese omitido algún detalle al reconstruirlo.

—Genos...

Sin duda algo estaba mal, tal vez debería ir y...

—GENOS— Exclamó su mentor trayéndole de vuelta a la realidad. — ¿Me estás escuchando?

—Disculpe, Sensei. Me distraje por un momento. ¿Qué ocurre?

—Hay algo en tu pecho...

—¿Algo en mi pecho?

—Si, como una especie de cortocircuito...—Explico.— Y bueno, no sé mucho de ciborgs, pero dudo que sea normal...

Se puso rápidamente de pie y tomó el espejo de mano que se encontraba en el mueble del televisor. En efecto, había pequeñas descargas saliendo de la zona donde se encontraba la fuente de poder, sin embargo su cuerpo robótico estaba respondiendo bastante bien.

—Creo que deberías ir con Kuseno y pedirle que te repare... A menos que eso sea parte de alguna habilidad de la cual no me hayas hablado...

—No es ninguna habilidad, y si lo fuese lo sabría, el profesor me lo hubiese dicho.

—Bueno, es un hombre mayor, posiblemente lo pasó por alto.

—El jamás pasa este tipo de detalles por alto. Además es ridículo, ¿de qué sirve producir descargas involuntarias tan leves en esa zona?

—RCP, quizá...— comentó Saitama.

—Iré inmediatamente al laboratorio, esto no puede ocurrir. Estaré de vuelta pronto.

—Tomate tu tiempo...— Dijo tomando asiento, se volvió a al rubio.— Mejórate.

—Eso haré.

Salió sin más de aquel lugar a toda velocidad, si aquello era algo grave no tenia tiempo que perder. No podía tener fallas en la próxima batalla, no podía estar por debajo de las expectativas de su mentor.

Al llegar el profesor se sorprendió de verle. Generalmente el ciborg le llamaba para explicar cualquier situación que necesitara de su atención, pero esa vez llegó ileso a su puerta aunque notoriamente consternado.

—Genos, que sorpresa, ¿ocurre algo?

—Lamento no haber llamado primero, pero esta falla fue tan repentino que solo me apresuré a su encuentro, profesor. He presentado diferentes fallas estos días, y considero es necesario un análisis completo de mi cuerpo.

—Comprendo...— exclamó mirándole de pies a cabeza en busca de la falla. Físicamente no parecía tener daño alguno.— Pasa.

—Se lo agradezco, profesor, y nuevamente disculpe mi repentina intromisión.

—No te preocupes por ello, mejor comencemos a trabajar.

Fue un largo y exhaustivo proceso, reviso meticulosamente pieza por pieza en busca de cualquier pequeño detalle que se le hubiese escapado en la última revisión, pero todo en aquel cuerpo de metal estaba en perfecto estado.

Volvió a armarlo, a revisarlo nuevamente de manera externa, pero el resultado fue el mismo.

Tomo asiento al lado del joven y espero a que este despertará, necesitaba saber a qué se refería cuando hablaba de fallas.

El rubio no tardó en despertar, lo primero que pudo visualizar fue la base de datos actualizándose frente a sus ojos, después su sensor detectando el calor que producía el profesor, así como el análisis facial que indicaba que en efecto se trataba de él. Sus oídos percibieron a lo lejos diferentes clases de sonidos, y parecía que estaba perfectamente consiente de la situación a su alrededor. Tomo asiento.

—Genos...

—Se lo agradezco, profesor. Mi sensor, oído y concentración estaban fallando, pero ahora están incluso más funcionales que la ultima vez.

—No hay de qué, pero Genos, yo en realidad no hice nada más allá de una revisión general. Tu cuerpo estaba perfectamente funcional desde él momento en que entraste.

—Eso es imposible, —refutó — mis sensores estaban fallando, no podía ni detectar al sensei si no hasta que estaba en casa... Además estaba ese detalle en la fuente de poder... ¿eso no le pareció extraño?

—Me lo hubiese parecido de haber encontrado algo anormal en ella, pero el equipo estaba intacto, tan funcional como cuando lo instalé.

—Eso es imposible, la fuente de poder estaba haciendo cortocircuito.

—No lo estaba, de haber sido así no habías sido capaz de llegar hasta aquí desde el momento que eso ocurrió.

—¿Entonces cómo explica el que hayan salido pequeñas descargas de ahí?

—Posiblemente era estática...

—Yo sé lo que vi, y no solo yo, también Saitama Sensei lo vio. Si me llama mentiroso a mi lo esta llamando a él también y es una falta de respeto que no puedo permitirle a nadie, ni siquiera a usted...

—Nadie te está llamando mentiroso, ni a ti ni a Saitama, solo estoy siendo lógico y sé que tu también eres capaz de serlo. — Tomó las hojas sobre el escritorio y le mostró todo el registro llevado a cabo en ese estudio. En efecto, todo indicaba que estaba perfectamente funcional.

—Estaba haciendo cortocircuito...— repitió a pesar de que todo señalaba era imposible algo así.

—Sé que no eres alguien a quien le guste hacer trabajar a los demás sin un buen motivo, además de que hasta el momento no me has mentido, así que necesito que me expliques exactamente qué estaba pasando cuando ocurrieron todas esas fallas de las que me hablas.

Al principio fue bastante complicado, pero conforme le dio orden a sus ideas el hablar de lo ocurrido se volvió fácil.

Le explico que al principio fue su concentración, cuando estaba en la presencia de su mentor le era de pronto complicado centrarse en lo que hacía y recientemente le costaba incluso centrarse en lo que le decía; al poco tiempo vino el oído, por más que quisiera no le escuchaba del todo, solo había silencio mientras que se perdía mirando a sus ojos; por último fueron los sensores, de pronto no se percataba de la presencia de su sensei si no hasta que este estaba a su lado, sin embargo esto no pasaba con otras personas. Pero la mayor de las sorpresas había sido aquel día, cuando de la nada de la fuente de poder comenzó a lanzar chispas.

—Eso simplemente no puede ser algo inexistente. — Concluyó después de lo que parecía ser una eterna explicación.

—Entiendo, y tienes razón. No es algo inexistente, pero me sorprende...

—Se que es difícil de creer puesto a que los estudios dicen lo contrario pero...

—Y te creo. Pero me sorprende, porque hasta donde entiendo esto solo sucede cuando se trata de Saitama...

—De momento ha sido así, pero puede que más adelante...

—No, Genos. Cuando algo falla rápidamente comienza a hacerlo con todo lo demás, no solo con una sola cosa. Y generalmente eso lleva más cosas de por medio.

—¿Entonces?

—Lo único que se me ocurre es... pero bueno, no creo que...

—¿De qué se trata? Sea lo que sea puedo manejarlo.

Lo miró fijamente, era sin duda un buen chico, algo terco e impulso de pronto, pero muy agradecido, leal y cordial una vez que tomaba aprecio a las personas.

Si era eso no iba a meterse en absoluto, pero le preocupa que más adelante le afectara de una manera irreversible.

—¿Profesor?

—Perdona, solo estaba pensando.— Tomo aliento. Tenia que decirlo, era lo mejor en ese momento.— Puede que no te hayas dado cuenta antes debido a que te mantuviste bastante concentrado en tu objetivo, pero cuando te reconstruí traté de mantener tu esencia humana lo máximo posible. No quería que dejaras de experimentar esa vida a pesar de ya no tener un cuerpo de carne y hueso.

—Lo sé y se lo agradezco.

— No tienes que agradecerlo. En fin, cuando hice eso me di ciertas libertades y trabaje hasta el cansancio en conectar tus emociones a tu nuevo cuerpo por decirlo de algún modo. De tal manera que estas pudiesen sentirse tan reales como fuese posible...

—No entiendo.

—Y es normal que no lo hagas, porque no había sucedido hasta este momento. O puede que sí, pero la ira, resentimiento y enojo solo provocaban que no sintieras cansancio y siguieras con tu búsqueda. Así que eran normales para ti... Pero ahora estas experimentando algo completamente nuevo a causa de Saitama y es por eso que están ocurriendo todas estas fallas...

—¿Entonces mis emociones hacia Saitama Sensei son las responsables de estas fallas? Eso es ridículo, desde el principio he sentido una gran admiración hacia él y eso jamás ocasionó algo como esto.

—Tal vez sea porque lo que estás experimentando no es meramente admiración...

Se hizo el silencio, uno que el joven se dispuso a romper.

—Profesor...

—No tienes que decir nada, que explicar nada, es posible que ni tu mismo lo puedas poner en palabras a pesar de sentirlo. No es lo convencional, pero no pienso decir nada al respecto...

Desvío la mirada, no podía creer lo obvio que era todo aquello y que aún así lo pasara por alto. No, no es que no se diera cuenta, prefería no detenerse a pensar en ello.

—Las emociones en exceso, buenas o malas, pueden provocar daños irreparables...— Soltó el profesor. Le miro.— Independientemente de ese cuerpo metálico, lo que ocurre contigo es normal, sigues siendo un humano, y es por ello que sugiero trates de externarlo de la mejor manera posible, porque al parecer la manera en la que lo estás haciendo no es la correcta. Te perjudica en lugar de ayudarte.

—Yo... lo tomaré en cuenta. Gracias profesor...

—No hay de qué.

Antes de retirarse de aquel lugar de gusto una taza de té y un pequeño snack de frutos secos. De aquel tema no se habló más, pero tampoco se sintió como algo de lo que no se podía comentar más. Simplemente se había dicho lo que se tenía.

Se despidió educadamente y volvió a casa. Por primera vez el camino que se siempre se sentía eterno, se volvió corto.

Al llegar al departamento se quedó un momento de pie frente a la puerta. Tenía que entrar, pero por primera vez se enfrentaba a algo que no podía encarar usando sus poderes.

Tomo aire haciéndose creer a sí mismo que eso serviría de algo, pero en realidad no fue así.

Cuando decidió colocar la mano sobre la perilla se encontró con que la puerta estaba siendo abierta desde adentro.

—¿¡Qué demonios!?— Exclamó Saitama visiblemente sorprendido. —Genos, ¿qué haces ahí? Me has metido un susto.

—Mis disculpas, sensei. Esa no era mi intención.

—A veces haces cosas muy extrañas, pero en fin, pasa... ¿O prefieres acompañarme a tirar la basura?

—Yo creo que entraré... — farfulló adentrándose sin mirarle siquiera.— Me disculpo nuevamente por mi comportamiento...

—Amigo, relájate, a todos nos pasa de pronto...

Esta vez sus sensores si detectaron a Saitama, al menos antes de que abriese la puerta, y pudo continuar leyendo un poco a pesar de que este se encontrara a su lado, jugando.

—Y bien...

—¿...?— El ciborg despegó la mirada de su libreta y se volvió a él, procurando mantenerse concentrado en la charla.

—Has estado muy callado, ¿ocurrió algo malo?

—Agradezco su interés, pero todo está en orden. Al parecer resultó ser como usted comentó antes de que me fuera, el profesor olvidó comentar que había algo más. — Puso sus manos sobre las piernas y agachó la mirada. — Procuraré preguntar a detalle cada vez que me realice alguna actualización para evitar este tipo de incidentes.

—Ya veo...— Exclamó. — Entonces, ¿para qué sirve ese cortocircuito en el pecho?

—Para nada en realidad.

—¿Entonces te reparo mal?

—No, en absoluto. Solo olvidó mencionar algo...

—No entiendo cómo olvidar mencionar algo se relaciona con ese extraño suceso pero no con el hecho de que no haya nada mal.— Suspiro agobiado. — Explícate en menos de 20 palabras, por favor.

—El profesor me dijo que... — se detuvo un momento buscando las palabras adecuadas para resumir todo aquello. — Que mis emociones están ligadas a mi fuente de poder...

— ¿Tu fuente de poder?

—Si, es algo así como el equivalente a mi corazón.

—¿Y que clase de emoción provoca algo como un cortocircuito?

—El profesor llegó a la conclusión de que...

—¿De qué?— Repitió invitándole a proseguir.

—Mis emociones hacia usted se veían transformadas en una especie de sobrecarga a mi fuente de poder lo cual provocaba la falla de otras de mis funciones...

—Amigo, ¿qué es toda esa palabrería...? Se escuchó tan extraño...

—Perdón, seré breve. — Sus miradas se encontraron. — Usted electrifica mi corazón.

Se hizo el silencio, uno incómodo. Al fondo se escuchó como algo chocaba y después una voz mecánica exclamaba: game over.

—Genos, ¿entiendes lo que acabas de decir?

Le miro, Saitama lucía bastante consternado.

—Que mi respeto y admiración por usted son muy grandes... En fin, prepararé la cena. La col que está en el refrigerador está por expirar...

Y dicho eso se retiró de la sala para adentrarse a la cocina.

Esa había sido una salida cobarde, pero no podía arriesgarse a perder todo aquello solo por algo tan trivial.

Escucho entonces un largo y pesado suspiro, y después un claro murmullo: "Creo que aún no es capaz de comprender el peso de lo que acaba de decir..."

—Claro que lo soy...— Respondió para sí mismo.— Pero no soy capaz de confrontarlo.