—Estoy triste, pero emocionado al mismo tiempo—, dijo Sizhui, limpiando sus lágrimas, sus mejillas se sienten calientes y la conmoción en su pecho aún está palpable. No puede creer que todo sea verdad, que en realidad su apellido no era Lan —, realmente no sé cómo expresarlo.
Sin embargo, Hanguang Jun dijo: —Entonces, no lo hagas.
La sonrisa de Wei WuXian se desvaneció por un segundo casi imperceptible, su mirada se posó en Lan WangJi y volvió a entonar con un tono juguetón: —Claro, no hace falta decir nada.
Sizhui vaciló en ese momento, y mientras se cambia el tema, trata de ignorar esa sensación en su estómago que le dice que hay algo más ahí, que había algo incorrecto en esas palabras. Lo atribuye a sus sentimientos confusos y lo deja pasar.
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Han pasado varios meses desde que vio por última vez al mayor Wei, tampoco han llevado cartas de su parte al receso de las nubes. Por su parte, Hanguang Jun no ha tenido mucho tiempo de salir ni siquiera a los alrededores a la cacería nocturna, solo se ha ausentado para asistir esas conferencias con los líderes de otras sectas, así que Sizhui puede casi asegurar que ellos no se han visto desde esa despedida.
Hanguang Jun se encierra mucho para hacer el papeleo y planes como el líder principal de las sectas, Lan Xichen sigue en su confinamiento y Lan QiRen sigue castigando a JingYi casi todos los días.
Pero Sizhui no siente que esto sea lo correcto, pese a que su vida regresó a ser más o menos la de antes, había algo que no encajaba, algo que no estaba bien. Si bien, el simple hecho de que el anterior líder de la secta decidiera entrar en confinamiento solitario por tiempo indeterminado no era bueno, eso no afectó mucho su relación con ZeWu Jun, ya que Sizhui suele pasar al menos una vez al mes para tomar el té con él. Y aunque eso también preocupaba su corazón, no tardó más de unos meses en notar más pequeños cambios que eran difíciles de percibir.
Lán WangJi se veía cada vez más solitario, más lejano y perdido. Como si algo estuviera fuera de lugar, tenía un aire extrañamente más melancólico, como cuando Sizhui era un niño y Hanguang Jun apenas y lo miraba a la cara.
Cada noche sin falta, escuchaba desde fuera de su habitación una melodía desconocida, una melodía que jamás había escuchado antes, sonando extremadamente triste al son de su Guqin. Era como si aquella canción estuviera llorando una pérdida.
Sizhui ya no era un niño, ya no era tan distraído como antes tampoco. Si Hanguang Jun estaba triste, Shizui sabía perfectamente la razón, al menos, una de las razones con más peso que se le pudo ocurrir. Sin embargo, tal vez no debió confiarle sus inquietudes a Lan JingYi.
—¿Crees que Hanguang Jun extraña al mayor Wei? —JingYi se detiene un segundo de copiar las reglas, esto casi hace que pierda el equilibrio de la mano en la que se sostiene, y la cinta blanca que agarraba con su boca cae chocando con su frente.
Sizhui como es costumbre lo acompaña para vigilarlo durante sus castigos, aún cree que copiar las reglas mientras te apoyas con una sola mano es un método algo extremo, pero por lo que su tío Ning le contó la otra vez, es posible que Lan QiRen haya sufrido demasiado tratando de disciplinar a Wei WuXian, por lo que los castigos desde entonces eran más severos, no obstante, JingYi era también lo que Lan QiRen llamaría un caso perdido y una mancha en su perfecto historial como un maestro de la disciplina.
—Es la única explicación que tengo —, suspira cansado —, cuando me despedí del mayor Wei la última vez, siento que Hanguang Jun se veía mal…
—No sé cómo tú y ZeWu Jun lo perciben, yo siempre lo veo con la misma cara —, argumenta JingYi, arqueando una ceja.
—¡JingYi! —reprende un poco a su amigo, pero él sólo ríe. Tampoco es que Sizhui pueda negarlo, es verdad que cuando era niño, muchas veces no sabía cómo estar con Hanguang Jun, muchas veces le costaba tratar de hablarle o acercarse. Al parecer, cuando era más joven era más fácil, sin embargo, el segundo jade de la secta Lan fue guardando cada vez más la distancia, su relación fue estrictamente la de un discípulo con su maestro, aunque había veces en que Sizhui lo atrapaba mirando mientras entrenaba, con una mirada que no sabría cómo describir, pero si tuviera que expresarlo con una palabra, sería Nostalgia —, me preocupa que el distanciarse nuevamente con el mayor Wei le cause mucha angustia, no sé mucho sobre su amistad en el pasado, pero 13 años de creerlo muerto y ahora mismo no saber nada de él, debe ser algo difícil.
—Oh sí, no sé por qué no le pidió que se quedara —, menciona JingYi, tomando un poco de tinta con su pincel —, es obvio ninguno de los dos quería separarse, aunque el mayor Wei se empeña mucho en ocultarlo, al igual que Hanguang Jun. Los adultos complican mucho las cosas, si se extrañan tanto deberían solo decirlo y ya.
Sizhui parpadeó dos veces. Tal vez escuchó mal a JingYi.
—¿Qué dices? —pregunta aturdido, mientras su amigo traza unos cuantos caracteres más, un poco deformes, pero esa era su mejor letra y Sizhui lo sabía.
—Que es obvio que hay algo más que solo una amistad, ¿No eso es a lo que te referías? —esta vez fue el turno de JingYi de verse aturdido —, Sizhui, ¿Si lo notaste, verdad?
—¿Notar qué?
JingYi inmediatamente deja el pincel a un lado y vuelve al suelo, Sizhui aún no puede llamarle la atención por faltar al castigo, cuando JingYi lo toma por los hombros y lo mira seriamente.
—No me digas que no dijeron nada de eso cuando se despidieron —, dice sorprendido, como si apenas se diera cuenta de algo importante, y en la mente de Sizhui todo comenzó a caer en su lugar, como si todo comenzará a encajar. Todos esos gestos, esas miradas furtivas que creían, nadie veía, esos pocos fragmentos de historia pasada y el comportamiento tan nostálgico de Hanguang Jun.
¡Si veía en retrospectiva era Demasiado obvio!
El "si no sabes cómo expresarlo, no lo hagas", cobró un sentido tremendo en su mente. Hanguang Jun comúnmente no decía cosas innecesarias en su momento, por lo que le parecía extraño, entonces, ¿Cuál era la necesidad de remarcar esto? ¿Estaba tratando de decirle algo entre líneas a Wei WuXian? ¿Era por eso que el mayor Wei se vio tan desanimado en ese segundo? ¿Acaso Lan WangJi siquiera tenía conciencia de sus propias palabras?
¡Si tan solo se hubiera dado cuenta en ese momento! ¡Incluso JingYi se dio cuenta de todo esto antes!
—¿Sizhui? —su amigo lo trajo de vuelta, lo miraba como si Sizhui estuviera a punto de desmayarse, realmente no estaba tan equivocado.
—Tenemos que encontrar al mayor Wei —dice de repente, y JingYi parece fruncir el ceño, confundido — tal vez el tío Ning sepa algo sobre su paradero.
—Sizhui, comúnmente soy yo el que da ideas locas, pero al ver que se invierten los papeles, me obligan a ser la voz de la razón —posa ambas manos en los hombros del mayor y continúa —, no creo que debamos interferir en los asuntos de Hanguang Jun, además, parece algo muy personal, ¿No lo crees? Son adultos, puedes resolver eso cuando sea.
Sizhui lo piensa, pero realmente, conociendo la personalidad de ambos y dadas las circunstancias, estaba muy seguro de que ninguno se atrevería a alzar la voz, sino lo habían hecho ya y decidieron dividir sus caminos en silencio, definitivamente eran demasiado torpes para no notar que era obvio que ninguno de los dos quería eso.
Si los dejan por su cuenta, nunca nada cambiará.
—Si nos castigan copiaré la mitad del tuyo — propone Sizhui, decidido JingYi abre los ojos sorprendido, ya que Lan Yuan nunca había sido tan decidido en hacer algo que probablemente les causaría al menos unas buenas semanas de castigo. Algo en JingYi se enciende de la emoción.
—Bien, ¿Qué estamos esperando? ¡Envía la carta! ¡Hay que reunir a esos dos!
Sizhui asiente con una sonrisa. Tiene una buena sensación respecto a ello. Si realmente tenía que diferir con Hanguang Jun en sus enseñanza, es que no era correcto guardar las palabras que conllevan sentimientos que a veces no sabes explicar. Sin duda, lo más amargo que puede haber se guarda en palabras no dichas que se lleva el viento.
