Los personajes no son míos.
No copiar, la idea es inventada, puede que algunos sucesos estén diferentes.
Ging y Gon estaban sentados uno frente al otro en una pequeña sala de estar, Ging estaba listo para decirle a Gon que iba a emprender una nueva aventura en la cual él no estaba invitado.
— Me voy— dijo sin más, mirando a los pequeños ojos miel que tenía en frente.
— ¿A dónde vas, Ging?— el chico miró con curiosidad a su procreador, al cuál nunca le llamó padre.
— No te interesa— dijo él, mirando hacía un lado— nos veremos después, Gon.
Ging se levantó de la silla para retirarse, hasta que voz de Gon lo detuvo.
— ¿La irás a buscar, cierto?
— Si— afirmó Ging rápidamente.
Nisiquiera tuvo que decirle de qué se trataba, no podía negar que era su hijo.
— ¿Por qué?
— ¿Ahora quieres saber? No escuchaste la cinta completa, Gon— Ging volvió a tomar asiento, cruzándose de brazos y mirando a Gon— creí que ya habías tomado una decisión con respecto a ella.
— Lo hice— afirmó Gon, cruzándose de brazos— Mi madre es Mito-san.
— ¿Entonces para que quieres saber?
— Quiero escuchar la historia mirándote a la cara— dijo Gon sin más.
Sip, definitivamente es su hijo.
En realidad Gon quería saber si su padre aún estaba interesado de una manera romántica de su protegitora.
Ging respiró, organizando sus ideas.
— Te pareces mucho a ella, esa bondad y esa libre expresión tuya, los sacaste de ella, y ese ridículo color verde en el cabello— Ging apuntó a la cabeza de Gon.
— No es lo que quiero saber, Ging— Gon negó con la cabeza.
— ¿Qué quieres que te diga?
— ¿Qué la hace tan especial? Para que decidieras buscarla a ella en vez de buscarme a mí.
— No lo entenderías.
— ¡Claro que si! No soy un niño— Gon volvió a cruzar sus brazos.
Ging tiró una sonora carcajada.
— Cuando cumplí mis doce años que fuí a dar mi examen de cazador, ahí la conocí…
Flashback
" Ging llegó a la central del examen número 267 de cazadores, habían muchas personas pero eso no intimidaría a Ging, el se convertiría en el mejor cazador para tener un sin número de aventuras.
Caminaba entre los participantes, algunos parecían muy seguros de sí mismos, otros simplemente se cuidaban la espalda por cualquier movimiento.
— Fíjate por donde andas, niño— escuchó una voz aguda desde el piso— tienes suerte de haberme tirado a mi y no a uno de estos matones.
— Los siento— Ging ayudó a la chica a pararse— no te vi.
— Me suele pasar por mi tamaño, no te preocupes— la chica le regaló una sonrisa sincera.
Ging miró de arriba hacía abajo a la chica, no parecía tener mas de 10 años, se veía muy inofensiva y muy infantil para participar en un examen de este calibre.
Además tenía el pelo de un tono verde demasiado ridículo ¿Será natural?
— ¿Por qué me miras así?— la chica se sonrojó un poco.
— ¿Por qué quieres ser cazadora?— le respondió Ging con otra pregunta.
— En realidad no me interesa mucho pasar este examen— dijo ella, encogiéndose de hombros— solo estoy aquí para vivir esta aventura y perfeccionar mi Nen.
— ¿Nen?
— Si, ¿Tú por qué estás aquí?
— Quiero ser cazador para vivir millones de aventuras y llevar a cabo grandes proyectos, quiero dejar mi marca en el mundo.
— Con que quieres ser famoso ¿He?— la chica rió.
— Bueno ese no es el punto…
— Tenemos ambiciones iguales, pero al mismo tiempo son tan diferentes.
— ¿Qué edad tienes?— preguntó Ging, la chica le pareció muy interesante.
— 13 años, ¿Y tú?
— 12.
— ¿Cómo te llamas? Yo soy Ging.
— Eso no importa ahora, ya va comenzar el examen— dijo la chica, señalando al que parecía ser el encargado de comenzar el examen.
— Bueno, como no tienes intención de decírmelo, te llamaré Norte.
— ¿Norte? ¿Por qué Norte?
— Porque te conocí caminando hacía el norte— Ging le sonrió— hasta que me digas tu nombre.
— Ya quisieras, Ging, no confío del todo en ti aún— la chica le sacó la lengua.
Ambos chicos se pasaron el examen juntos, descubrieron que tenían una gran conexión, nisiquiera hacía falta hablar en algunos casos, ya que la mayoría de veces se entendían y se decían todo con la mirada.
Ging descubrió que "Norte" era un alma libre, así cómo él, la única gran ambición de la chica era vivir el momento a su manera.
La chica descubrió que Ging era algo tímido y terco, pero muy inteligente y que tenía un gran potencial, ella aseguraba que él sería el mejor cazador del mundo.
Ambos niños habían finalizado la segunda prueba del examen sin ningún problema, hacían un gran equipo, la destreza de la chica y la inteligencia del chico los volvía un dúo imparable.
— Ya me voy— dijo la chica, sonriéndole a Ging.
— ¿Qué? Pero si solo nos falta una prueba, sera pan comido para nosotros.
— Esa es la cosa, Ging, esto es muy fácil para mí, necesito algo que me ponga realmente a prueba— la chica puso su mano en su barbilla— ya creo saber cuál sera mi siguiente aventura— la chica le dio la espalda a Ging, lista para marcharse.
— ¿A dónde irás Norte?
— No te lo diré, espero que logres lo que deseas, Ging.
— Te voy a encontrar— le aseguró Ging.
— Suerte con eso— la chica le dio una última mirada a Ging antes de retirarse.
Al final, Ging fue el único en conseguir su licencia de cazador."
Ging terminó de relatarle a Gon cómo conoció a su madre, pensó que era suficiente para que su hijo entendiera el porqué la iría a buscar.
— Desde ese momento, supe que ella era especial, sentí qué era la única persona que me entendía totalmente.
— ¿Cómo tu mejor amiga?— preguntó Gon, ya que era la misma sensación que sentía con Killua.
— Algo así— dijo Ging cruzándose de brazos y volteando la cara, ocultándole su leve sonrojo a Gon.
— Pero Ging, ¿Cómo la encontraste?
— ¿De verdad te interesa saberlo?
— Si.
— Bueno ya habían pasado dos años desde ese entonces…
Flashback
"Ging estaba en medio de un gran proyecto, restaurar las ruinas, cuando uno de sus amigos llegó con información.
— Ging, creo que ya sabemos el paradero de tu amiga.
— ¿En dónde está?
— En esta isla— su amigo le señaló un pequeño pedazo de tierra en el mapa.
— Bien, te dejo a cargo de esto por unas semanas, no tardaré.
El chico que ahora era un cazador profesional de élite, emprendió una nueva aventura, encontrar a la chica que sigilosamente le había robado el corazón.
Él nunca le habló a nadie sobre ella, más que decir que sólo era una simple amiga que buscaba porque le debía un favor.
Ging llegó a la isla en unos días, estaba desierta, solo se escuchaba la suave brisa chocar con los árboles.
Ging caminó unos kilómetros, hasta que sintió a alguien detrás de él.
— Vaya, al parecer alguien me ha estado buscando— escuchó esa conocida voz.
— Te dije que lo haría.
— ¿Qué quieres de mí, Ging?
Ging volteó para verla, estaba un poco más alta, pero aún él le llevaba una cabeza de altura, su pelo caía por su cintura ahora.
— Quiero que vengas conmigo— él fue directo al punto.
La chica lo miró a los ojos.
Ging ya sabía cual sería su respuesta.
— ¿Cuál sería la aventura?— preguntó ella, acercándose más a Ging.
— Pues… ahora estoy en medio de un proyecto a largo plazo, pero…
— Cuando me tengas la mejor aventura, entonces ven a buscarme, Ging— la chica le dio la espalda, para adentrarse a la isla.
— ¿Qué haces en esta isla?— Ging la alcanzó.
— Encontré este mapa— la chica le mostró el mapa a Ging— se dice que aquí se esconde una gema capaz de darte la inmortalidad, no creo que sea cierto, pero lo interesante es que se dice que en esta isla hay dragones.
Ging no esperaba menos de Norte.
— Tal vez pueda ayudarte con eso— dijo Ging con una sonrisa.
— ¿Entonces que estamos esperando?
— ¿Aún no me dirás tu nombre?
— Me gusta Norte— la chica le regaló una gran sonrisa Ging, haciendo que este se sonroje.
Ambos se unieron por primera a vez, a la que sería la primera aventura de un sin número de otras más que vivirían juntos."
Ging no quería llegar a la parte "cursi" de la historia, no quería contarle eso a Gon.
Pero el chico tenía una cara ansiosa.
— ¿Tuvieron muchas aventuras?— preguntó Gon, con una sonrisa.
— Mas de las que quisiera contar.
— Pero Ging, cómo fue qué…
— No— interrumpió Ging a su hijo, sabiendo lo que iba a decir— ya fue suficiente.
— Vamos Ging, es lo que realmente responderá a mi duda.
— ¿Con todo lo que te he dicho no es suficiente?
— No— Gon río— Aún no entiendo cómo es que llegaron hasta… mí.
— ¿Enserio no lo sabes? Búscalo en internet, Gon.
— ¡No me refiero a eso en específico! — dijo el peli-verde sonrojado— no te hagas el tonto, Ging.
— Bueno… pasamos un tiempo teniendo aventuras, yo desarrollé el juego y me separé de ella un tiempo, luego nos volvimos a encontrar…
Flashback
" Ging acababa de cumplir sus 20 años, se comunicó con Norte para encontrarse en un hotel en una ciudad lejana. El clima estaba fatal, así que no celebrarían mucho.
Ging y la chica aventurera habían fortalecido grandemente su conexión, habían vivido grandes aventuras y con ello habían conseguido innumerables tesoros, los cuales Norte terminaba entregándoselos a Ging, asegurando que sólo le interesaban las aventuras, no ser rica.
Ging era muy reconocido en todos lados, había hecho una reputación pero al mismo tiempo daba muy poco a conocer sobre él o su vida privada, así que nadie sabía con quien él había tenido tantas aventuras.
Él y ella estaban enamorados, ya se lo habían transmitido uno al otro varias veces con la mirada, no necesitaban más que eso.
— Hola Ging— la chica ya lo esperaba en la habitación— feliz cumpleaños.
— Gracias— se limitó a decir, sentándose a un lado de ella.
La chica estaba sentada en la cama de la habitación, mirando la incesable lluvia por la ventana.
Ging se quedó mirándola, su testarudo corazón peleaba con su cerebro acerca de ella siempre.
— ¿Qué harás luego de irte de aquí?
— Visitaré mi hogar.
— Oh…
Ging y ella no habían hablado nunca de dónde venían, no hacía falta.
La lluvia no tenía pinta de parar.
Norte se acostó en la cama, dándole la espalda a Ging.
El hizo lo mismo, pero quedando frente a su espalda.
— ¿Tu pelo es natural?— preguntó el, llamando la atención de la chica.
La chica se volteó, quedando cara a cara con Ging.
— ¿Cómo? ¿Mi pelo tiene algo?
— Es de un verde muy extraño. Es ridículo.
La chica se sonrojó.
— Pero me gusta— declaró Ging, retirando la mirada.
— Oh…
Un silencio se instaló entre ellos, pero no era incómodo.
Solo se decían con la mirada lo que sus corazones se transmitían.
— Ging…— le llamó la chica— Tu…— ella calló, no estaba segura si preguntar aquello.
— ¿Qué pasa Norte? ¿La chica aventurera está cohibida?— dijo él con una sonrisa.
Pero ella no reía.
Él volvió su semblante serio.
— ¿Tú estás enamorado de mí, Ging?
Ahora el que estaba sin palabras era Ging.
¿Acaso era tan obvio? Digo, lo estuvo desde el primer momento, desde que descubrió que se hablaban solo con la mirada, no hacía falta decirlo.
Pero al parecer Norte lo quería escuchar en voz alta.
Ging no era un hombre romántico, e intuyó que Norte tampoco era una mujer de romanticismo, así que entendía poco esta situación.
— Si— solo respondió Ging.
— Yo también estoy enamorada de ti, Ging— ella lo decía con tanta naturalidad.
— No soy alguien que vaya con romanticismos Norte…
— Yo tampoco, prefiero las aventuras.
— Entonces… ¿Por qué la pregunta?
Ella suspiró.
— Tenía la necesidad de escucharlo— solo dijo.
Entonces Ging hizo algo que nunca imaginó hacer, pero de imaginarlo, solo pasaría con ella.
Tomó a Norte por los hombros y la acercó a él, ella no tuvo tiempo de reaccionar cuando ya Ging había juntado sus labios en un beso.
Fue mas de lo que se imaginó, una cosa decirse los sentimientos a través de la mirada y otra muy diferente era demostrárselo.
La chica no entendía a donde quería llegar Ging con la situación, pero no se quejaba, había soñado con besarlo alguna vez.
— Te amo, Norte— expresó él luego de separarse de ella— quiero tener las mayores aventuras contigo.
— Vaya, Ging, no me esperaba esto de ti— dijo ella con una risita.
Ging se sonrojó y le dio la espalda, se sentía muy avergonzado.
Ella le tocó el hombro.
— También te amo, Ging.
Aquella noche lluviosa pasaron muchas cosas, y una de ellas fue la creación de su primer y único hijo."
Ging estaba un poco sonrojado con lo que le había contado a Gon, este tenía una gran sonrisa.
— Vaya Ging, no conocía esa parte de ti— dijo Gon con una sonrisa.
— Cállate— le respondió este cruzándose de brazos.
— ¿Entonces? ¿Qué pasó después?
— Pues, luego de esa noche nos separamos, luego de unos meses ella se puso en contacto conmigo…
Flashback
" Habían pasado cuatro meses desde el último encuentro de Ging y Norte, no comentaron nada de lo qué pasó en esa noche, simplemente fue mágico para los dos.
Ging esperaba a Norte en aquella isla que el la había encontrado la primera vez que él había venido a buscarla.
La vio acercarse a él pero ella lucía algo… diferente.
— Norte que…
— Estoy embarazada, Ging— dijo ella sin dejarlo hablar.
Ging abrió la boca, sorprendido, viendo el pequeño y abultado vientre de Norte.
— Norte yo…
— Lo sé, tus ojos me lo dicen— dijo ella con comprensión.
— También veo lo que me dicen los tuyo, esto… yo… lo siento— Ging no sabía que decir o cómo reaccionar, pero si estaba seguro de una cosa…
No estaba listo para ser padre, en sus planes nunca estuvo un hijo.
Y al parecer Norte pensaba lo mismo.
— ¿Por qué lo sientes? Esto— ella apuntó a su estómago— es producto de un amor genuino, pero…
— Pero no estamos listos.
— No, no lo estamos.
Ella abrazó a Ging, buscando consuelo.
— Tranquila Norte, no te dejaré sola— dijo el colocando su mano en la cabeza de la chica.
— Pero Ging… tus proyectos y aventuras…
— Eres mas importante que eso, Norte.
Ella le sonrió a Ging, lagrimas bajaron por su rostro, el las limpió y le devolvió la sonrisa.
Salieron de la isla juntos y se mudaron a una ciudad.
El inminente nacimiento de su primer hijo vino meses después, en todo momento Ging apoyó a Norte y nunca se apartó de su lado.
Llegaron juntos a la casa que Ging había comprado para ellos, un poco alejado del pueblo.
— Genial, mi hijo tiene ese ridículo cabello verde— dijo tomando a su recién nacido bebé, que ya tenía pequeños mechones verdes oscuros.
— Tiene tus ojos— dijo Norte con una sonrisa.
Ella se recostó.
Ging había notado a Norte extraña, no era la misma chica expresiva de antes. Ella… se había apagado.
El se sentó en la cama, el bebé dormía en los brazos de Ging.
— ¿Cómo le llamaremos?— preguntó Ging intrigado, no habían pensado en un nombre.
— No lo se, puedes elegirlo tú— dijo ella, sin ponerle interés al asunto.
— Que te parese Sur— opinó el.
Ella volteo a mirarlo, con una cara extrañada.
— No.
— Humm...
El niño abrió los ojos, mirando a su padre.
Ella se acercó a ambos, para observar a su hijo.
— Es idéntico a ti, Ging.
— Tienes razón.
— Humm… ¿Qué te parece Gon?
— ¿Gon?— él miró al bebé.
— Si, es como tu nombre pero diferente.
— Humm… está bien, Gon será, definitivamente eres mejor que yo con los nombres.
Ambos miraron a su hijo con una sonrisa, pero por dentro ambos estaban en pánico.
Los primeros meses fueron fáciles, ambos eran muy activos y no les importaba trasnocharse para velar por la seguridad de su hijo.
Luego había pasado un año, Ging salía algunos meses a continuar con sus proyectos de los cuales no le platicana a Norte, dejándola sola con Gon.
El la notaba muy extraña, esa bola de energía aventurera que había en su interior se había apagado, y él sospechaba el porqué.
Ella tenía sangre de aventurera, era un alma libre y estar encerrada cuidando a un niño la estaba apagando, él no quería eso para ella.
Ambos odiaban las grandes responsabilidades.
Pasó un año mas y su hijo ya había cumplido los dos años, era un niño muy enértico y siempre intentaba de repetir lo que escuchaba.
Él y Norte hablaban poco, por no decir nada, el sabía perfectamente lo que le pasaba, pero ella no quería hablar sobre ello.
Ging estaba en la habitación, mirando como Gon correteaba por todos lados. Luego vio como cayó y se golpeó en la frente.
El niño comenzó a llorar.
— ¿Qué esperabas después de correr? Llorar no resolverá el problema— decía Ging, intentando de darle una lección a su hijo.
El pequeño lo miró un momento, aún con lágrimas en los ojos, luego miró hacía la puerta y corrió a ella.
— Te dije que si corres…
— Mamá— pronunció el niño, abrazando las piernas de Norte.
Ella tomó a Gon en sus brazos y caminó hacía Gin.
— Tenemos que hablar, Ging— dijo ella.
Y por primera vez en un tiempo, sus ojos le transmitieron todo, y entendió lo que Norte le diría.
Lágrimas bajaron por los ojos de ella.
— Ya no puedo más— sollozó.
— Entiendo— dijo Ging— yo tampoco.
— Necesito salir, ser libre, explorar… tener aventuras.
— Lo sé, últimamente he pensado en una solución.
— ¿Cuál?— ella miraba a Gon, al final él no tenía la culpa de nada.
— Puedo llevárselo a mi abuela, ella hará un gran trabajo con él, y no le faltará nada.
— ¿Ella accederá a quedarse con él?
— Lo hará, estará bien— Ging abrazó a Norte— podrás ser libre.
— Me iré esta noche— dijo ella.
A Ging no le sorprendió escuchar aquello.
— ¿A dónde vas?
No esperaba que Norte le dijera, ya que nunca le decía a donde iba.
— Iré al continente oscuro.
La noche calló, Norte cogio sólo algunas cosas que creía necesitar para su viaje.
Ging tenía a Gon en sus brazos, al día siguiente se lo llevaría a su abuela.
— Gon, conociendo tu sangre, algún día saldrás en búnsqueda de tu padre, ya que para ti, tu madre sera otra y no tendrás la necesidad de buscarme a mí— ella colocó una mano en el verde pelo de su hijo— te vas a convertir en cazador, espero que cumplas todos tus sueños y que tengas un sin número de aventuras.
— Las tendrá, al fin y al cabo, es tu hijo también— mencionó Ging, con una sonrisa.
— Espero que no se la pongas difícil, Ging.
— Fácil no lo tendrá— dijo él con una sonrisa.
Ella dio la vuelta, para emprender su viaje.
— ¿Volveré a verte?— preguntó Ging, antes de que ella cruzara la puerta.
— Sólo si me encuentras— y se fue, sin decir nada mas.
— Mama…— dijo Gon, al ver que su madre salio.
— ¿Por qué nunca has dicho papá?— le pregunto Ging.
Al día siguiente, Ging le entregó a su hijo a su abuela, pero la que se quedó con la custodia de Gon fue su prima, Mito, ahora estaría mas que que seguro que su hijo estaría bien."
Gon miró a Ging atentamente, este se paró de su asiento, listo para irse.
— Ya te conté la historia completa, Gon.
— Ya se porqué la iras a buscar— Gon le sonrió— es especial para ti.
— Si que lo es— dijo el negando con una sonrisa.
— Espero que la encuentres, Ging. ¿Podrías decirle algo por mí?
— ¿Qué?
— Lo logré, me convertí en cazador, te encontré y estoy teniendo un sin número de aventuras.
Ging no le respondió a su hijo, sólo se retiró, un largo viaje le esperebada y luego de eso una intensa búsqueda. Se trataba de Norte, el alma libre y aventurera.
Y algo le decía que esta vez no se la pondría fácil.
