Pasos. Vehementes pasos eran los míos, avanzando incólumes bajo el afluente diluvio del cielo caído. Un gélido viento arropa las dudas del alma, y la vespertina lúgubre luz de luna señala el sacro sendero cual heraldo lastimero. Me palpita a suma tensión el corazón, y mientras me adentro en el desahuciado panteón no puedo evitar quebrarme ante su recuerdo. Inclusive ahora, después de tantos años, los querubines te siguen llorando mi niña celestial.

A la distancia aprecio erguirse, en la cima de una floresta colina, ruinas santas. Incesante murmullo proviene de esa morada…risas festivas. Ya lo sé todo: ni siquiera Dios se salva de ser profanado por estas inmundas bestias de la noche. Están tan empedernidos en saciar su sed y perseguir a sus víctimas que de mí nunca podrán percatarse. Solo soy yo y Ellos, en un último adiós que jamás termina.

Camino cercano a la Iglesia, donde con mayor fuerza resuenan los delirantes alaridos de las doncellas. Numerosos vestigios de sangre inundan figuras y ventanales, desperdigándose a borbotones en los alrededores. Uno, dos, tres, cuatro…cinco, seis, siete, ocho…cien, mil, mil millones, diez mil millones cuatrocientos treinta mil doscientos veinticuatro charcos de inocencia líquida acogiendo una funesta venida. Suplican ayuda, que alguien las salve: ¿Y qué puedo hacer yo por ellas, que en su miserable vida no logro salvar a nadie?

Por eso estoy aquí, en este camposanto, rindiendo tributo y honor a los fallecidos: A mi querida familia muerta liquidada por cruel vampiro.

-No, no por cualquier vampiro-

Indistintas lápidas esbozan ignotos nombres, exceptuando las de mi autoría. ¿A cuántos abre yo enterrado aquí? ¡¿A cuántos perdí una vez Drácula tomo posesión del mundo?!... ¿Cuántos han de acompañarte en tu sueño eterno, mi niña celestial? Serán varios, muchos, TODOS menos uno: Esa obscura silueta camuflada en la blanca niebla, acercándose silente a nuestra merced.

Acurruco al inerte cadáver junto a mi pecho, a la vez que ella se materializa en las sombras. Una exuberante mujer rubia cual poderosa Afrodita derrama su excitante perfume en el aire, sus filudos marfiles brillan similar a una estrella, siniestros rubíes infringen despectivas miradas, y sensuales labios daban preludio a un falaz discurso.

- ¿Por qué insistes en enterrarlos aquí, en mis plenos dominios? ¿No te cansas acaso de seguir trayéndome tu basura, los inmundos restos de una cacería a media luna? - su voz seca, un desierto árido, resonaba profunda en el ambiente- ¿Por qué sigues resistiéndote a pertenecerme, joven Loud? -

-Aquí los despido como recordatorio de lo que hiciste, de quién en otrora fuiste. ¿De qué sirve tener una "vida eterna" a costa de sacrificar todo lo conocido, todo lo amado y alguna vez querido? He visto las muertes de cada uno de los miembros de esta familia por tu mano, ¡¿Y aún así te atreves a decirme semejante afrenta?!-

-Oh Lincoln, en verdad que no entiendes nada-su tono se volvió cautivante y dulce, a la vez que acercase su rostro al mío: anhelando beber de mi cáliz hasta dejarlo reseco-Mírame, que no soy invisible-tomase mi mano derecha y la poso contra mi voluntad en su abundante busto-Tócame, y verás tus fantasías consumadas realidad-sus dantescos dientes atravesaron mi endeble barbilla, aflorando vid de ambrosía-Se mi soberano amante, de aquí a la eternidad-

Sus movimientos se detuvieron al rozar una plateada estaca su pecho.

-Lori-y la miré a los ojos, expresando mi sentir puro y verdadero-Yo vi como la matabas, como a todos los matabas. Vi como estrangulabas su delicado cuello, para luego por placer alimentarte de sus purinas tripas. Lori, no sabes cómo te odio, CUANTO TE ODIO-y mi voz durmió un momento, y por un instante le hablo el mismo Demonio- Escúchame con cuidado: No descansaré hasta ver las últimas huestes de Drácula con una solemne estaca en su corazón. No descansaré hasta verte pudrirte en la miseria en la que me encuentro. Mi conciencia no estará tranquila hasta que te tenga en mi poder, ¡ Y TE HAGA CONOCER LO QUE ES EL DOLOR LEGÍTIMO!-

Diese un último gruñido, antes de murmurar.

-Bien, suerte con eso-finalmente, desapareció en la noche.

Una vez fuera, me arrodillé frente a las tumbas y lloré. Lloré como nunca antes lo había hecho.

Y eso era porque, por vez primera, la pequeña Lily Loud no me acompañaría más en mi obscura travesía.


Esta es una nueva versión de un viejo fanfic que escribí hace un buen tiempo. En sí lo que abarcaba antes era la temática de la muerte misma, pero luego de un par de lecturas por los escritos de este fandom se me antojó el concepto de los vampiros (Octware con un par de sus one shots para ser concreto :3). Sí les gusto comenten y dejen su voto, compartanlo y sigan mi perfil para más cosas como éstas.

Y ante estos tiempos difíciles, un gran abrazo y fuerza a todos nuestros hermanos humanos.

Hasta pronto, gracias por su visita.