No poseo Dragon Age ni sus personajes solo está historia y mis OC's. Este es un reboot de mi historia "más allá de Thedas" por lo que dejaré de actualizarla y en cambio escribiré está. Si tienen una opinión o sugerencia envíen un PM o comentario.
Capítulo 1: La mansión en medio de la nada.
-Si alguien está leyendo esto, solo diré; Estoy atrapado en mi propia casa. Si alguien encuentra esta nota traigan ayuda. No se lo que sucede, todo comenzó con extraños sueños que creo que no son solo eso, luego mi casa se sello completamente y no puedo salir, no importa si trato de romper las ventanas y trato de abrir la puerta a la fuerza, simplemente no abren. Y oigo un extraño ruido de mecanismo de relojería de vez en cuando.
Por favor, quien sea ayuda.-
Una vez termino de escribir está palabras en un trozo de papel, usando un bolígrafo azul, deslizó la nota a través de la abertura del correo. No creía que llegaría muy lejos pero era la única esperanza que tenía. Su casa estaba apartada y no había línea fija de teléfono. Su celular está igual que muerto si la falta de barras indica algo. Se recostó contra la pared con un rifle al lado de él.
Dicha arma no parecía poder hacer nada contra las cerraduras y ventanas, las cuales parecían ser blindadas.
Era como si algo le impidiera activamente irse.
Lo peor de todo es el hecho de que aparentemente está perdiendo la cabeza.
"Sin tele y sin cerveza yo pierdo la cabeza." Dijo el antes de soltar una pequeña sonrisa para tratar de aligerar el humor.
No funcionó.
Saco su teléfono de el bolsillo y miro la fecha; Ya han pasado tres días, la batería decía 67% pero es como si hiciera alguna diferencia. Relajando su cuerpo, se sentó en el suelo y se apoyo contra la puerta. Lo peor de todo era que no había hecho planes con los demás por lo que nadie sabía lo que le está pasando.
"¿Cómo me metí en esto?" se pregunto levantando la cabeza y mirando al techo.
Ah si, ya se acordó:
Hace 5 días.
Parado frente una mansión de aspecto antiguo, un joven está apunto de abrir una carta en sus manos. Una que podría cambiar su futuro.
Abre el sobre antes de sacar y desdoblar la página de papel dentro.
"Estimado Sr. Arthur Miller." Comenzó leyendo la carta: "Lamentamos informar el lamentable deceso de su abuelo, Sir Johan Severus Bogenschütze. Como sabe, el señor Bogenschütze lo ha dejado como heredero universal de su fortuna y propiedad aquí en Providence."
"Bla, Bla, Bla. Un montón de cosa formales, la cláusula que dice que no puedo vender este lugar ni cambiar de domicilio en menos de un año y un montón de cosas más." Dijo a nadie en particular, antes de levantar la vista y mirar su herencia: Una mansión antigua pero bien cuidada, con diseños semi-goticos con una que otra gárgola en el tejado. Estaba pintada con una pintura negra, la cual le daba una apariencia ominosa. Tenia tres pisos y un altillo, más no parecía tener un jardín o cochera desde el frente. Estaba en medio de un claro, en una colina apartada del pueblo más cercano, dividida por varios acres de bosque así como una reja de metal negro con la heráldica de la familia paterna: Un centauro dorado sosteniendo un arco y flecha dentro de un círculo con una corona encima, la cual se mantenía firme aún con el paso de los años. La forma más fácil de llegar era a través de un sendero sin marcar, el cual a travesaba el follaje del bosque hasta el claro.
"No está mal." Fue lo único que dijo antes levantar sus maletas y caminar hacia la puerta de la mansión. Saco una pequeña llave de su bolsillo y la miro fijamente: Era dorada y no más grande que su dedo meñique, tenía un extraño patrón, que le recordaba un laberinto.
"Mmmh. Elegante." Dijo el antes de insertar la llave dentro de la cerradura y girar la perilla.
"Wow" dijo el mirando el interior: "Abuelo, nunca te conocí…. Pero que bien gusto tenías."
Todo el lugar gritaba a opulencia: Las paredes estaban forradas de pinturas y retratos así como un sistema de luces fijas en la pared. Una serie de adornos y escultura de diseño desconocido alineados cerca de la pared, parecían estar hechos de piedras semipreciosas como el ónix y el jade. Sin embargo lo que más le llamo fue un espejo.
Empotrado en la pared, en la recepción, directamente frente a la puerta, con dos escaleras a cada lado las cuales se unían en un pequeño corredor sobre el, se encontraba un enorme espejo de cuerpo completo, el cual reflejaba todo su cuerpo: Su altura total de 1.69 junto a su complexión de nadador, su pelo rubio bajo un gorro de lana negro, sus ojos azules eternamente eclipsados por sus ojeras que resaltaban a la distancia por culpa de su piel pálida. Vestía un abrigo gris de lana, el cual dejo abierto para mostrar una camisa negra con el símbolo de Linterna Verde. Pantalones azules y zapatos deportivos rojos.
Miro hacia arriba, al marco de el espejo, el cual parecía ser de un diseño simple pero regio, lleno de grabados de una lengua que no reconocía.
Es ahí, cuando decidió subir las escaleras. Aunque la recepción tenía corredores laterales en paralelos, no se sentía de humor para recorrer el lugar sin una dirección. Dejo las maletas cerca de la puerta y subo las escaleras.
Al llegar arriba noto algo que le llamo la atención, muchos pilares en la recepción y estancia, parecían ser de hecho bobina Teslas en miniatura. Estaban hechos de cobre y tenían una especie de cristal verde alrededor en forma de espiral.
"Deben ser decorativas" Se dijo a si mismo.
Camino por el corredor, el cual tenía puertas a cada lado antes de tratar de abrir una-
"Esta cerrada." Se supone que alguien le iba a entregar el resto de las llaves.
Din, Din. El ruido de su celular le notifico que tenía un mensaje. Saco su celular de su bolsillo y miro la pantalla; El remitente había sido su socio:
-¡Hey! Artie. Los chicos de la central dicen que te enviaran los excedentes de las bodegas. Esas cosas no las quieren ni Walmart.-
-Jake-
El hizo una mueca de disgusto sabiendo lo que significa realmente:
-Vamos, ni me han dado las llaves ¿Y ya quieren convertir mi nueva casa en una bodega?-
-Arthur
-Lo siento, órdenes del jefe. Llegarán mañana a la dirección que dejaste en la oficina-
-Jake-
Y con eso todo había sido decidido.
"¿Cómo termine trabajando para ese tipo? ¡A sí! Las deudas de mi madre."
Y con eso decidió que tal ves sea buena idea asaltar las botellas de licor de su abuelo. Al fin y al cabo son suyas.
TOCK, TOCK. Alguien toca a la puerta.
Corriendo rápidamente al nivel de abajo llegó hasta la puerta principal cuando los golpes sonaban más desesperados.
"Voy, ¡Voy! ¡VOY! ¡NO ESTOY PEGADO A LA PUERTA."
El tomo la perilla y la giro, abriendo la enorme puerta de madera. Detrás de ella se encontraba un hombre de mediana edad, pelo rojo peinado hacia atrás, ojos verdes y piel claramente bronceada por aerosol si su aspecto de mandarina significa algo. Llevaba un abrigo gris, sobre una camisa de botones blanca y pantalones verde oscuro así como zapatos de gamuza.
"¿Señor Miller?¿Arthur Miller?" pregunto el hombre el cual tenia un portafolio bajo el brazo. Mirando más allá de el en el sendero dio un viejo Toyota que parecía ser de un lote de renta.
"¿Si?" respondió el tratando de hacer cara o cruz en el rostro de este tipo.
"Soy Henry Boyle. Estoy aquí para hacerme cargo de los trámites de herencia." Dijo el extendiendo la mano y dándole una sonrisa.
El devolvió el saludo, antes de invitarlo a pasar.
"Gracias, no durará mucho." Dijo él al entrar a la casa, más específicamente el corredor.
"Disculpe por solo atenderlo aquí. Todas las puertas tienen llave." Dijo él algo avergonzado.
"Lo sé, es por eso que estoy aquí." Dijo el señor Boyle, antes de deslizar su maletín y abrirlo. De el saco un juego de llaves, las cuales al igual de la única llave que le habían entregado por parte de los abogados de su abuelo, eran doradas con el mismo patrón de laberinto: "Estos son el único juego de llaves, 100 en total."
Aunque a él le pareció raro el que fuese tan específico con ese número decidió ignorarlo.
"Ahora, antes de que firme los documentos ¿Qué sabía sobre su abuelo?"
"No mucho, solo que tenía minas de diamantes en África, una tabacalera y que era fanático de lo oculto." Respondió él antes de elevar una ceja y preguntar: "¿Por qué?"
"Por nada, solo que usted usa el apellido de su abuela materna y eso confunde a las personas en la oficina." Dijo el hombre mayor con no tan disimulado interés.
"¿Qué? ¿eso? No es algo que tenga muy claro, solo que mi padre y el se pelearon y se separaron, la pelea fue lo suficiente fuerte como para que el nunca me dijera nada de él. Solo supe de mi relación con el día en que me informaron acerca de su traspaso de bienes." Respondió con completa naturalidad, ignorando la mirada incrédula que le daba el abogado…..o lo que sea.
"Veo." Dijo el hombre antes de sacar una serie de documentos de su maletín. "Solo firme aquí."
Después de una firma rápida, el era dueño del lugar.
"Bien, con eso usted es el nuevo dueño." Antes de que Arthur se diera la vuelta, el señor dio algo:
"Disculpe ¿De casualidad, venderá está mansión o la dejara abierta al público como atracción turística?"
La expresión de confusión en su rostro debió ser lo suficientemente clara ya que el abogado debió explicar:
"Su familia, tiene una lata data de codearse con personas como decirlo….singulares. Desde políticos, hasta pensadores independientes pasando por inventores. Todos ellos eran personas controversiales en su tiempo, muchas de ellas dejarían recuerdos a su familia, como está casa que fue construida por una serie de personas diferentes que trabajaron por separado, casi como si tratase de esconder algo." Algo en la forma de hablar de el abogado, así como su sonrisa le indicaron a Arthur, que se trataba de algún tipo de Fanboy.
"Eehh…lo pensaré." Ciertamente no sabía de que otra manera responder.
El abogado solo inclinó la cabeza y salió del lugar pasado la puerta de roble perdiéndose de la vista del joven heredero.
El solo miro el juego de llaves en su mano, antes de decir lo único que le vino a la mente:
"Interesante."
Dragon Age
Esa tarde, en su recién adquirida mansión, Arthur solo podía celebrar; Con una botella de Brady. La pregunta era ¿es de mal agüero beber el licor de un hombre que murió por envenenamiento etílico?
La respuesta es no. Y con eso dio otro sorbo a la botella.
Actualmente se encuentra en el que fue el despacho de su abuelo, el cual al igual que el resto de la mansión, tenía muebles de acabados clásicos, una serie de pinturas de paisajes silvestres y un reloj de péndulo antiguo, la estereotípico chimenea y el piano.
"Una pena que nunca aprendí a tocar Clare de Luna."
Había encontrado ese lugar por puro accidente, después de caminar por todo el lugar y abrir puertas como idiota. La ventaja era que tanto las llaves como las puertas estaban marcadas por números, por lo que no necesita preocuparse con recordar nada.
Actualmente estaba en la puerta habitación número 24.
"Veamos que hay aquí." Dijo el revisando el escritorio; Dentro del primer cajón, había un diario de color rojo, el cual tenía las iniciales de su abuelo, el cual parecía bien cuidado. Una pipa de madera pulida y para su sorpresa un iPad: "¿Qué hacia un ex dueño de tabacalera con esto?"
No es que el encontrará divertido los estereotipos pero… un hombre de la tercera edad con uno de éstos, es hilarante.
Apretó el botón en el costado y la pantalla se iluminó; El fondo de pantalla era uno de los predeterminados, un faro blanco en frente de un anochecer. No había aplicaciones o accesos rápidos.
Solo un archivo de memoria, el cual abrió; Dentro de ella se podía leer una serie de documentos los cuales variaban en temas, desde tipos de cultivos hasta metalúrgica pasando por química. Parecía ser una biblioteca.
"Tenia pasatiempos extraños supongo."
Dejando el dispositivo electrónico a un lado, comenzó a juguetear con los demás cajones; en el inferior de la derecha había un montón de periódicos, algunos de los cuales tenían las páginas amarillentas; Todos hablaban de una serie de eventos extraños; Desde tormentas que aparecían de la nada hasta desapariciones misteriosas. Uno de los periódicos, estaba lleno de marcas y círculos alrededor de la noticia de la desaparición de un hombre, un tal Detective Jeffries, el cual desapareció hace dos años en el pueblo cercano a esta mansión.
"Raro." Dijo él antes de seguir con su búsqueda de información: "Veamos que más hay."
Lo que había en el superior derecho, casi hace que Arthur salte de su asiento: Varias cajas de municiones para rifle. Eran 7 cajas negras, las cuales poseían 12 perdigones cada una, dando un total de 84 tiros en total.
Y obviamente donde hay municiones para armas, hay un arma.
Miro alrededor del lugar en búsqueda de tal, sin éxito. No fue hasta que vio un maletín largo en la parte inferior de uno de los libreros que supo dónde lo encontraría. Camino hasta dicha maleta y la deslizó fuera con cuidado, una vez en el piso, la abrió fácilmente debido a la falta de seguro. Dentro había un rifle de caza de la variedad de un solo tiro por recarga. Tenia una inscripción en la culata que decía Chekoj.
El no sabía para que su abuelo lo tendría en su despacho y no en su sala de trofeos.
Sabía sin embargo que no era algo con lo que debía juguetear, en especial sabiendo lo peligroso que podía ser. Las estadísticas de personas muriendo por sus propias armas de fuego eran alarmantemente altas.
"A ti te dejo aquí por el momento."
Por solo un momento, volvió a ser el chico de West Virginia, que participó en torneos de tiro con su abuelo materno. Nunca ganó más del tercer lugar pero …
Dejando atrás el cajón de los recuerdos, decidió seguir en su búsqueda.
Reviso el último cajón y descubrió una linterna antigua de aspecto extraño: Tenia la parte superior chapada en oro, con un diseño que parecía ser el trabajo de un fanático del Steampunk, con diseños de engranajes y todo eso. La parte inferior era de un cristal sólido, el cual le permitía ver un líquido carmesí dentro. Lo más llamativo es; Que poseía una manija extra en la parte posterior de ella que recordaba una cola de reptil y una especie de adorno con forma de dragón enfrenté.
"¿Okey? A el le gustaba las cosas estilizadas. Mucho."
Antes de poder decir o hacer algo, sintió que el alcohol comenzó a afectarlo.
"Mmh." poniendo una mano en su sien, apretó los dientes por la sensación de mareo.
Miro el reloj en la habitación y vio la hora:
"10:10."
Recordó que mañana habría que recoger una serie de paquetes, muchos paquetes y necesitaría dormir temprano.
Después de media hora, encontró la antigua habitación de su abuelo y decidió dormir en ella. Antes de que se le olvidarán subió sus maletas a la habitación y las dejo contra la cama.
No se quitó la ropa y se tiró sobre las sábanas. Saco su celular de su bolsillo y activo la alarma para que sonará a las 7 y medía. No tenía que preocuparse por qué se quedará descargado, la mansión tenía su propio generador a base de gasolina como para un mes en un habitación especial marcada como la número 11.
Por el agua y gas aún tendría que pagar…pero eso es otra historia.
"Hoy sí, a dormir."
No paso mucho para que se encontrara en los brazos de Orfeo.
El estaba en un lugar oscuro, frío y lleno de agua. No podía ver más allá de la luz de su antorcha y comenzaba a tener miedo.
El agua le llegaba hasta sus tobillos, empapando sus zapatos y calcetines.
No había una señal que le dijese a dónde ir. Por lo que decidió caminar sin rumbo. Aunque quería llamar a alguien, una mala sensación en la parte trasera de su espalda le decía que era una mala idea.
Siguió caminando hasta encontrar lo que parecía ser tierra, estaba llena de vegetación y se sentía bastante blanda bajo los pies, como si fuera un lugar naturalmente húmedo cerca de el lugar donde estaba parado, vio una cabaña vieja y decrépita, la cual tenía algo cerca de ella; una especie de lápida que sobresalía del suelo; Era vieja y esta bastante dañada por lo que debió haber estado en ese lugar por mucho tiempo.
Al acercarse a ella noto algo extraño, estaba escrito en un lenguaje desconocido para él además de tener una apariencia roída, por lo debió ser visitada por nadie. Acerco su mano para tratar de limpiarla un poco-
¡PPPLLLOOOWWW!
El ruido de algo cayendo en el agua detrás de él lo hizo girarse. Noto algunas ondas en el agua, revelando que no se imagino el ruido. Rápidamente algo nadaba bajo la superficie sin romper el exterior. Sea lo que sea, era rápido-.
La alarma de su celular lo despertó. Abrió los ojos y vio que la luz del sol entraba por la ventana.
Movió su mano hasta la parte del colchón donde dejó su celular. Al encontrarlo, lo sostuvo en su mano y desbloqueo la pantalla.
Jueves 3 de enero. 7:30.
Dando una impresión como de zombie, salió de la cama hasta el baño anexado en la habitación. Era pequeño en comparación al resto de las habitaciones, limpio y elegante; El suelo está lleno de baldosas rojas, una pared de cristal que dividía la ducha del resto, el retrete y la tina, así como un estante de metal lleno de toallas blancas. Cerca del lavamanos se encontraba una caja roja con una cruz blanca, indicando que era un botiquín de primeros auxilios.
Se quitó la ropa y la dejo en el suelo antes de caminar hacia la ducha.
Giro la perilla y dejo correr el agua: "¡Fría!" Grito él al sentir el frío invernal del agua, había olvidado que está mansión no tenía un cronómetro digital integrado y controlado por el celular como su antiguo departamento. Dejo que el agua fría envolvió su cuerpo, miro alrededor y vio una estante colgado en la pared, tenía una serie de jabones y un par botellas, una roja y una blanca. Champo y acondicionador. Tomo la botella roja y la destapó. Unto algo del contenido en su mano izquierda antes de pasarlo por su pelo. Comenzó a frotarlo hasta que saliera espuma, antes de tomar el jabón rosa del mismo estante y frotarlo por todo el cuerpo.
Muchos dirían que estando en el baño los hombres se volvían sabios eruditos; Comenzó a pensar en el hecho de que su abuelo, un hombre que nunca conoció, le dejo no solo una mansión en medio de la nada sino el suficiente dinero como para pagar las deudas de juego de su madre. Se pregunto cuánta posibilidad había de ello.
"Vivimos en tiempos extraños." Se dijo a si mismo mientras se quitaba la espuma de encima. Una vez termino su ducha, salió y se seco con una de las toallas.
Camino hacia la habitación y abrió una de sus maletas; Saco un par de pantalones de lona negra, una camisa manga larga blanca con mangas azules abrigada y finalmente una chaqueta de imitación de un aviador de bombardero, la cual era bastante cómoda en el clima frío.
Al ver que debía comenzar con un nuevo día, decidió desayunar.
Hora de ver la cocina.
Dragon Age.
Resulta que puerta de la cocina se encontraba en el corredor lateral a mano derecha de las escaleras dobles del recibidor.
Era igual a lo que se imaginaba: lleno de cerámica blanca y baldosas negras y blancas en el piso. Una barra donde se preparaba la comida al lado de la estufa y cerca de un cuarto frigorífico. Una mesa de madera en el medio y varios instrumentos de cocina colgadas en la pared. En el fondo había una puerta que posiblemente daba al garaje.
Le sorprendió que la estufa fuera eléctrica. Reviso el frigorífico y descubrió que estaba lleno de comida, por lo que decidió hacerse un desayuno balanceado como debía ser. Con mucha grasa.
Cuando entro al frigorífico noto que aún estaba helado, como si la muerte el dueño anterior no le hubiera importado a la compañía de electricidad. Interesante."
Encendió el quemador y puso a calentar una cacerola, saco un par de huevos del frigorífico junto a algo de margarina y la tiró en la cacerola una vez está estuvo caliente. Luego de que la margarina se derritiera, rompió la cáscara de los huevos y dejo que la clara y yema cayeran en el metal caliente.
El ruido y olor de los huevos, fue suficiente para despertarlo completamente. El ruido de la tetera calentándose fue la señal de que el agua estaba lista. La saco de su quemador y vertió el líquido caliente en una taza blanca.
Y finalmente vertió una cucharada de café instantáneo.
"O mi dulce veneno." Dijo el agitando la cuchara mientras su contenido de deshacía dentro pintando el líquido claro de café oscuro.
Una vez todo estuvo listo, saco un plato de la alacena y puso el contenido de la cacerola en él.
Y así comenzó a comer.
Dragon Age
Una vez que comió, busco que más podía encontrar antes de que Jake llegase con los excedentes.
Siguió la puerta en la cocina, cercana al frigorífico. Hasta la cochera; estaba oscuro. Así no entraría.
Saco su celular del bolsillo y uso su opción de linterna.
El haz de luz atravesó la penumbra del garaje, revelando así el contenido; Una auto antiguo similar a un Roll-Royce rojo, una lavadora y secadora además un montón de cosas antiguas. No parecía haber más.
Salió del lugar en búsqueda de algo que llamase su atención.
Subió las escaleras y camino un poco más allá del despacho. Hubo una puerta que estaba marcada con el número 32 dentro de círculo ardiente. Le pareció raro por el hecho de que no había visto otro de esa manera.
Uso sus llaves y abrió la puerta; Descubrió que su abuelo le fascinaba la química.
Toda su habitación estaba llena de cosas que el vería en Full Metal Alchemyst o algo así.
Recordando que muchos seudo-alquimistas, usaban una enorme cantidad de mercurio, se dio la vuelta y salió de ahí. El se aseguraría de encontrar una forma de descontaminar esa habitación.
Caminado un poco más descubrió un baño una biblioteca y por supuesto la habitación número 11, donde se encontraba el generador de energía; el no podía decir que era experto en esa clase de maquinaría pero reconocía que se veía como un modelo nuevo y tenía varios bidones de gasolina en la habitación
En ese momento oyó el ruido de un vehículo acercándose, casi impredecible por la distancia que estaba la puerta de la entrada, antes de oír a alguien tocando su puerta animadamente.
"No estoy pegado a la puerta." Murmuró entre dientes. No sabía cómo atendería este lugar sin empleados. Corrió hasta las escaleras mientras trataba de calmar a su visitante:
"¡Ya voy! ¡Ya voy!" dijo él bajando con cuidado las escaleras.
Una vez llego a la puerta, la abrió, encontrándose con la familiar vista de su mejor amigo desde su tiempo de juventud.
"Jake" dijo el antes de darle la mano al hombre moreno de pelo castaño y ojos café, el cual vestía una camisa a cuadros y un par de jeans azules.
"Arthur." Dijo el mientras lo miraba fijamente…solo para sonreír antes de tirarlo hacia su pecho en un abrazo.
"¡Jake! ¡No!" protesto él rubio cuando su amigo y compañero de trabajo le dio unos de sus "abrazos de oso" que le hacían sentir que le rompían la espalda.
Trato inútilmente de liberarse, pero su carcelero no tendría nada de eso.
"A vamos. ¿Quién sabe cuanto tiempo pasará antes de poder volver a hacer esto?" pregunto el amable gigante que trabajaba como operador de vehículos pesados para la misma compañía sin rostro en la que él tuvo el desagrado de trabajar.
"Si…." Respondió él mientras se liberaba de su abrazo: "Yo…nunca olvidaré…esto."
"¿Entonces…me invitas a pasar?" pregunto Jake al mismo tiempo que miraba alrededor de la entrada.
"Claro, pasa." Dijo el cuando se apartó a un lado para dejarle pasar.
El camionero entró y rápidamente se dirigieron al despacho.
"¿Por cierto, no traías los excedentes de este año en tu camioneta? El ruido del motor sonaba diferente.
"¿Ummm? No, la camioneta la dejé en casa, todos los excedentes….pues …..no cabían en ella" respondió el camionero tímidamente sin mirarlo al rostro.
Algo le dijo que su dolor de cabeza actual era un mal presagio.
Dejando a su amigo en el recibidor, camino fuera de la mansión esperando que su mal presentimiento este equivocado…. Solo para ver un camión de remolque conectado con un tráiler blanco y el logo de la compañía, un mapa de Estados Unidos con varias flechas alrededor.
Aunque su garganta se sentía muy seca, logro decir una cosa: "Jake…."
"Lo lamento, parece ser la venganza del gordo." Oyó a su amigo excusarse. El simplemente fue el mensajero de las malas noticias y paquetes.
El se volteo y lo vio con una mirada fría que hizo retroceder al hombre más valiente.
"¿Arthur?" dijo Jake retrocediendo un poco.
Arthur recordó que en tiempos antiguos el mensajero que entregaba malas noticias era ejecutado.
Dragon Age.
"Entonces el tipo se puso tan rojo que parecía un tómate, antes de maldecir el día en que te contrato y como lo dejaste atrás, después de todo lo que hizo por ti." Explico el conductor antes de beber todo el whisky en su vaso de una.
Curiosamente, Arthur tenia una mirada de incredulidad en su rostro: "¿Dejar atrás? Después de que me despidió. ¿Lo que hizo por mí? ¿Hacerme trabajar el doble de los demás con un paga algo menor, alegando que saldo la deuda de mi madre?" Rápidamente deslizó un trago de whisky por su garganta antes de mirar a su amigo y decir:
"¡Que se joda!"
"Palabras más cierta jamás se han dicho." Respondió Jake antes de hacer que sus copas chocarán en un brindis.
"Y dime." Dijo el gigante gentil: "¿Qué harás con todo esto?" antes de mirar alrededor del lugar.
La recepción estaba llena de…cosas. Muchos tipos de cosas: Desde electrónicos hasta bocadillos, pasando por cosas que te hacían darte cuenta del poder del consumismo desenfrenado al encontrar un colección de objetos que te harían preguntar ¿Quién necesitaría esto realmente?
Encogiéndose de hombros, el solo tomo otro vaso de su Whisky.
"¿Y que harás ahora?" pregunto Jake, causando que Arthur se quedará inmóvil, sin saber que responder:
"Eh, ya sabes…. Cosas." A decir verdad no sabía lo haría. Esto fue demasiado rápido para él.
"Pues sea lo que sea, hazlo rápido." Fue la sentencia de su amigo ante de dar un buen sorbo de su vaso.
Luego de eso comenzaron a hablar de una multitud de cosas sin relación: Si vería la séptima entrega de la saga de La Torre Oscura, si ya había visto Owlman Asciende o si había terminado con Fortnite después de volverse Pay-To-Win. La mañana se volvió tarde y Jake le indico que debía irse.
"Diablos viejo. Extrañare esto." Dijo el rubio mientras conducía al moreno a la puerta. Una vez llevaron todo al gran comedor y lo clasificaron por categoría, descubrió que posiblemente esté seria la última vez que trabajarían juntos.
Con una mirada algo triste, El amable gigante respondió: "Lo se, solo quisiera que no. Yo…voy a venir a visitarte."
La última parte no la dijo con una voz aguada y en definitiva sin una pequeña lagrima en los ojos.
"Yo… tampoco y g-gracias." El negaría hasta el fin de su vida que haya llorado en ese momento.
"En fin. Suerte." Dijo el al cruzar las puertas y caminar hasta su camión.
Desde la entrada, Arthur lo vio irse a la distancia. Una vez lo perdió de vista, cerro la puertas detrás de él. Mirando su nueva recepción, se estiró para quitarse los nudos de la espalda que le salieron por el trabajo:
"Dios, que día." Con eso subió las escaleras hasta el segundo piso tratando de encontrar la habitación de los fusibles, los cuales no parecen estar en la habitación del generador.
Fue así como encontró la habitación 57: Armería.
"Curiosa colección." Dijo al ver la extraña selección de decoración de su abuelo: espadas, lanzas, arcos y ballestas. Todas colgadas en las paredes de la habitación.
Sin embargo fue más llamativo la serie de armas de fuego en una mesa, en exhibición por sostenedores de metal: Un revolver cromado, una escopeta recortada y un sostener vacío en el cual debía de estar el rifle, bajo la mesa habían más caja de plástico, como las usadas para guardar herramientas pesadas. Ahí debían estar las municiones y accesorios. No vio una razón real para estar en la habitación más tiempo así que se dio la vuelta y se fue. Continuo con su búsqueda de los condenados fusibles.
Finalmente los encontró, en la habitación 98. Lo que hizo que el descubrimiento fuera memorable fue el hecho de que no solo era un habitación con una caja de fusibles. Era una habitación de fusibles; En las tres paredes exceptuando la de puerta. Eran varias cajas de fusibles negras unidas a varias palancas doradas a través de cables forrados de plástico rojo. Lo más llamativo era el botón rojo frente a él el cual parecía tener un led debajo de color verde. El supuso que se trataba de una señal para informar que todo estaba bien.
Cuando salió de la habitación no noto que el botón rojo comenzó a liberar una serie de chispas verdes.
El resto del día fue aburrido pero esa noche, fue el comienzo de algo fuera de toda lógica.
Dragon Age.
Fue durante la noche, cuando ya se había vestido para dormir, con una pijama de seda y algodón roja cuando ya se había metido bajo las mantas. Justo cuando iba a cerrar los ojos, un ruido extraño lo obligó a despertarse:
¡TICK, TOCK!
"¿Qué fue-?" iba a preguntar él mientras se sentaba en la cama rápidamente.
¡TICK! ¡TOCK!
Una repetición le permitió saber de qué se trataba: "Parece ser el reloj."
Con un suspiro pesado, se dejo caer en la cama y se cubrió los oídos con la almohadas. Ese reloj no sonaba así ayer.
Resoplando un poco cerro los ojos y se concentro en dormir. Dos minutos después el estaba dormido:
Estaba en una extraña habitación; Las paredes estaban cubierta con extrañas cortinas rojas que la tapaban toda la superficie. El piso tenia el diseño de varios Zigzag negros y blancos que van de un lado a otro. Mirarlas fijamente causaban un dolor de cabeza. En una esquina se encontraba un fonógrafo negro se reproducía una canción de jazz acerca de estar bajo los sicomoros, en otra esquina estaba la Venus del Nilo. El por su lado estaba sentado en una silla de tela roja frente a una de tela azul, la cual está actualmente vacía.
Casi en ese momento, una puerta de abrió de el muro frente a él. La persona culpable de dicha acción fue una mujer, la túnica con capucha no era holgada, la cual tenía un bastón de madera con una piedra brillante en espiral. Su rostro estaba cubierto por la capucha solo dejando únicamente la parte inferior de su rostro al descubierto.
Ella pareció mirarlo por un momento antes de soltar un gruñido y apuntarle con un dedo: "¿No te has cansado ya de estos juegos ratón?"
Claramente confundido, Arthur la miro fijamente antes de preguntar: "¿Disculpe?"
La chica solo soltó un resoplido antes de retirar su capucha. Arthur casi se cae de la silla, si no hubiera recordado que trataba de un sueño: Su rostro era anguloso y bien proporcionado por lo que no se veía esquelético, sus ojos eran verdes y sus labios carnosos con un tono rosado. Su pie era pálida y sin imperfecciones así como su cabello era de un rubio muy pálido y maltratado peinado hacia atrás en una cola francesa. Sin embargo lo más impactante no era su rostro sino sus orejas
Eran puntiagudas. Cómo los de un elfo. Esperen….
"¡¿Eres un elfo?!"
Ella cruzó sus brazos delgados sobre su escaso pecho y lo miro con algo de enojo: "¡Si! ¡¿Qué con ello?!"
Levantando las manos en señal de rendición, Arthur decidió explicarse: "Nada, nada. Solo que es la primera vez que veo uno."
Ella levantó una de sus delgadas cejas y pregunto: "¿Nunca has visto a una maga elfa? ¿Qué clase de demonio eres tú?"
Esto lo dejo sin palabras. ¿El? ¿Un demonio? ¡El era el creador de este mundo onírico!
"¡Disculpa! ¡Aunque no tengo que dar explicaciones a mis creaciones! ¡No soy un demonio!"
"¿Tus creaciones? ¿Se supone que debo creer que eres el Hacedor?" respondió ella con un tono ácido.
"…..¿Creo?...¿Supongo que si?..." pregunto el mientras trataba de darle sentido a su subconsciente.
TOCK TOCK
Antes de pudiera explicarse, el ruido de alguien golpeando la misma puerta que la elfa había usado llamó la atención de ambos.
Esa puerta se abrió lentamente para revelar…una ratón.
Un ratón de casa de color café.
"¡Tu!" Chillo la elfa mientras su bastón de madera como su fiesta la cosa más poderosa de la habitación ;) y apunto la punta adornada en dirección al diminuto mamífero: "¿No has tenido lo suficiente?"
Al verla tan asustada por dicho animal, el solo le dijo lo primero que se le vino a la mente:
"Cálmate es solo un ratón."
Casi de inmediato el ratón dio un chillido asustado antes de darse la vuelta y correr.
"Ves solo un ratón." Dijo espeso de ver al animal correr. Cuando la volvió a mirar ella tenía una expresión en la cara como s uniera visto al diablo.
"¡¿Qué?!" chillo en total confusión: "¡¿Cómo hiciste eso?!"
"¿Qué? ¿Hacer que?" Sinceramente él no sabía de está hablando.
"¡Expulsar a ratón!" grito ella como si hubiera sido la cosa más asombrosa de todas. Sin idea de que se trataba todo, decido pedir respuestas:
"Mira que es lo que-." Antes de poder terminar de hablar, un ruido extrañamente familiar, comenzó a retumbar en toda la habitación.
"¡¿Qué es ese ruido?!" exigió ella mientras miraba a todos lados.
Fue ahí cuando él recordó donde había escuchado dicho ruido. Era…..
Su alarma. Al abrir sus ojos vio que estaba en la cama de su alcoba. Sin ninguna cobija sobre él. Decidió que eso era muy incómodo y se levantó de golpe.
"Raro." Dijo él antes de estirar sus brazos y salir de ella cama: "No he tenido un sueño lucido en años."
Una vez dicho esto, camino hasta su baño al mundo tiempo que se quitaba su pijama y la dejaba caer al suelo. Camino a la ducha y entro a ella.
"No me había pasado desde….que era un niño." Razonó él antes de girar la perilla del baño y dejar que el agua cayera sobre su cuerpo. Uso sus productos de limpieza y se dio un buen baño.
Una vez termino, saco de su maleta un par de pantalones grises, una camisa blanca y una sudadera con capucha negra, en sus muñecas se encontraban un reloj y una pulseras de hilo trenzado con los colores de Jamaica. Sus tenis cómodos serían usados hoy también.
Este día el saldría al pueblo.
Dragon Age
Algo extraño estaba pasando en la mansión.
"Vamos…." Dijo Arthur entre dientes mientras trata de hacer girar la llave: "¡Abre!"
La puerta no se habría, la cerradura simplemente no giraba, era como si se hubiera atascado. Sacando la llave de la herradura, la miro fijamente:
"¡¿Qué pasa?!" exclamó mirando la llave. Al ver qué la llave estaba bien, decido observar la cerradura: No era experto ni nada, pero no veía nada extraño en la cerradura: "¿Se habrá atascado?"
Viendo que no había nada que hacer, procedió a buscar otras salidas.
No tuvo éxito; Cada puerta, cada ventana, cada lugar que pudo haber usado como salida estaba bloqueada. No fue hasta que vio que era una tarea por encima de él que decidió aceptar que necesitaba ayuda:
"Llamare a alguien." Dijo el sacando su celular del bolsillo. En ese momento vio algo preocupante en la pantalla: No tenía señal. "Raro" dijo antes de buscar otra salida.
Paso el resto del día intentando fútilmente dar de la mansión, hasta que tuvo suficiente:
"La mierda con esto." Camino hasta el despacho y tomo el rifle. Una vez supo que estaba cargado volvió a el primer piso. Se acercó a una de las ventanas y apunto a ellas.
BBBOOOOOMMMM.
El ruido del disparo fue lo suficiente como para dejarlo aturdido por un momento antes de recuperarse y ver el resultado.
Su boca se seco inmediatamente.
"Imposible." Dijo el antes de mirar la ventana cuyo cristal estaba prístino, como si nada le hubiera pasado.
Mirado al piso, vio que el proyectil estaba tirado en el piso, sin su casquillo o abolladura. Usando su memoria muscular, recargo su arma nuevamente antes de soltar otro disparo.
"BBBBBOOOOOMMMM"
Una vez más el proyectil se quedó en el suelo y el cristal intacto.
"¡NO,NO,NO,NO!" dijo el antes de retroceder impactado y mirar alrededor.
El corrió en búsqueda de otra salida.
3 días después.
No hace falta decir que su búsqueda fue infructuosa; Las puertas no se movía ni un poco, las ventanas aparte de ser irrompibles parecían haber sido soldadas a su marco. Su teléfono celular ahora no tenía señal y el de línea fija parecía averiado. Estaba atrapado en su propia casa.
Lo que le llevo a su situación actual.
"Espero que alguien lea la nota." Dijo el mientras seguía tirado en el suelo.
SSSSCCCCRRRREEEE
El ruido de cristales rotos le hizo levantar la mirada, ahí vio como el espejo entre las escaleras se había roto en mil pedazos revelando un hueco en la pared.
"¡¿Qué!? ¡¿Qué diablos?!" Su sorpresa le hizo tomar su rifle antes de caminar lentamente hacía el extraño agujero; estaba oscuro y olía a humedad, Una vez cerca sintió como una pequeña briza soplaba en su rostro. Descubrió entonces que esa era la única salida disponible.
"¿Pero que estoy asiendo?" se dijo a si mismo al encontrarse de gatas en el borde del túnel. Sin embargo, la necesidad de salir pesó más que su sentido común y comenzó a arrastrase por dicho túnel.
Sin embargo el se sorprendería por lo que encontraría al otro lado.
Continuara….
Fin del capitulo.
Puntos para los que reconozcan el lugar del sueño.
