Los personajes y el mundo de Harry Potter no me pertenecen sino a su creadora J.K Rowling.
Advertencias: La historia contiene Slash, es decir relación Hombrexhombre
Harry y Tom conversando dentro de la mente de Harry
Harry se acurrucó en el suelo mientras el hombre gordo descargaba toda la rabia que sentía sobre su cuerpo. Sus labios apretados, intentado no dejar salir ningún sonido para no empeorar los golpes. Su tío lo levantó del brazo y lo sacudió, un pequeño quejido salió de entre sus labios al sentir como se le dislocaba el brazo, lo que le hizo ganarse otro golpe en el rostro que lo volvió a lanzar contra el piso. Desde el momento en que su tío llegó del trabajo quejándose de que el contrato que iba a firmar se canceló, Harry supo que el día terminar de esta manera, la terapia favorita de Vernon Dursley era pegar a Harry. Cerró los ojos y se desentendió de los golpes que llovían sobre él concentrándose en la voz de Tom dentro de su cabeza que gritaba de rabia.
Harry no supo cuánto tiempo pasó mientras imaginaba cada una de las torturas que Tom le describía. Los golpes se detuvieron pero el permaneció en el piso concentrado en la voz de Tom hasta que el sonido irritante que hacía su tía Petunia al hablar lo trajo de vuelta a la realidad. Con dificultad intentó abrir los ojos pero sólo uno de ellos respondió, el otro sólo dejaba pasar una rendija de luz. Levantó la vista a la jirafa que decía ser familia suya y la vio llevar a su esposo e hijo al comedor. Por eso su tío se detuvo, la comida estaba servida.
-Que haces tirado ahí, estas ensuciando la alfombra – su tía hablo mientras miraba con desagrado la alfombra bajo su cuerpo- ya tienes una tarea más para mañana. Ahora vete a tu cuatro, muévete, shu, shu.- Se dio la vuelta y siguió a su familia al comedor.
-¿Harry?- Tom sonaba preocupado.
-Estoy bien, sólo necesito un momento.
Se levantó con cuidado y medio camino medio se arrastró hacia la alacena donde dormía. Se acurrucó dentro de su pequeña cama y cerró los ojos para intentar olvidar el dolor y concentrarse en su magia.
Tom comenzó a tararearle una canción y su magia se dejó guiar por esta aumentando su velocidad de curación. Sintió como el dolor de su cuerpo remitía poco a poco. El cansancio, el gasto mágico y la voz de Tom se unieron haciendo sus párpados más y más pesados llevándolo a la inconsciencia.
Tom había estado con él durante mucho, mucho tiempo, convirtiéndose en su único amigo. Un amigo a veces amable y a veces cruel. Tom le enseñó como burlar y vengarse de Dudley y sus amigos. Le decía que era un niño (mocoso) inteligente cuando sacaba buenas notas en la escuela a pesar de que, según sus palabras, todas esas cosas muggles no tenían sentido, al contrario de sus tíos que lo castigaba por copiar, porque de ninguna manera él podía ser más inteligente que su pequeño Duddy. Tom le tarareaba canciones cuando el dolor no lo dejaba dormir, aunque por más que se lo pidiera nunca le decía de que iban las letras y le contaba historias sobre el mundo mágico cuando estaba triste, el mundo que sería su hogar, al que pertenecía. También era cruel, le gritaba que era estúpido cada vez que se negaba a contarle a sus maestros porque tenía moretones y huesos rotos, lo llamaba idiota patético cuando lo vio buscar la aprobación de los Dursley y estuvo ridículamente feliz cuando dejó de hacerlo. Lo enseñó a vengarse de sus enemigos y a hacerlos sufrir el triple del daño que le habían hecho. Tom le contó que había matado a sus padres.
Harry aun podía recordar el dolor que sintió, Tom era el único que lo había cuidado, a su extraña forma, pero lo cuidaba, era su amigo, su hermano, su padre. Aquella noche cuando le dijo porque aquellos magos se le acercaban para agradecerle, sintió que su mundo se derrumbó. Durante todo un mes no había hablado con Tom ni Tom había hablado con él, hasta una noche que acostado en su cama escuchó un lo siento por parte de Tom. Nunca antes había escuchado a Tom disculparse y nunca lo volvió a escuchar. Después le pidió que le contara toda la verdad y Tom le había hablado de la guerra, de Lord Voldemort, de sus compañeros, de sus enemigos. Tom habló mucho esa noche. Harry no lo entendió todo, ni lo intentó pero volvió a hablar con Tom. Ahora casi un año después se podía decir que lo había perdonado.
Tom concentró toda su energía en ayudar a Harry a guiar su magia para curarse. Pensaba en mil y una formas en las que podría hacer sufrir a los tres muggles, mientras intentaba que su niño dejara de sentir dolor. Lo que daría en esos momentos por tener un cuerpo, no necesitaba una varita, los haría pedazos con sus propias manos. Llevaba casi once años junto a Harry. Lo había acompañado desde esa noche horrible donde había cometido la estupidez de dejarse guiar por una profecía para matar a un niño. Recordaba perfectamente ese momento en que se separó de su alma principal cuando esta fue casi destruida cobijándose en el ser vivo más cercano, el bebé Harry. Desde ese momento había visto toda su vida a través de sus ojos. Contempló a la parte principal de su alma, convertida en un espectro débil y sin sentido, arrastrarse para huir de la casa. Vio entrar al hijo mayor de Orión y Walburga y tomar el pequeño cuerpo en el que se escondía mientras lloraba. Observó como el hombre que un momento antes abrazaba al pequeño cuerpo como si nunca lo fuera a soltar, dejarlo en las manos del semigigante y marcharse sin mirar atrás. Pudo sentirse volar por el aire ya que el niño se había quedado dormido. Lo próximo que vio fue el rostro de una mujer jirafuda que lo observaba con horror.
Al principio había intentado apoderarse del cuerpo de Harry pero pronto se dio cuenta que era imposible, su fuerza era demasiado pequeña y la del niño demasiado grande, así que se mantuvo en un rincón de la mente del niño alimentándose de parte de su magia. Desde ahí observó la vida del niño, una que le recordó horriblemente a su propia niñez. Un día simplemente no pudo más y lo ayudó a esconderse de su primo, fue la primera vez que hablaron, Harry tenía 6 años en ese entonces. También recordaba la primera vez que le había cantado, el niño de 7 años lloraba en su rincón bajo las escaleras con una muñeca rota y moretones por todo el cuerpo, sólo quería que lograra dormir. No entendía como logró el mocoso lo que nadie había logrado antes, que quisiera protegerlo. Quizás era en parte que su niñez le recordaba a la suya, en parte culpa por haber matado a sus padres y condenarlo a esa vida. Quizás sólo era que el niño se había metido en su corazón. Encontraba irónico que el hijo de James Potter uno de sus más fervientes detractores estuviera viviendo la vida que había intentado que ningún niño mágico tuviera que sufrir. Un idiota, que por seguir a una persona sin pensar realmente en si estaba bien o mal, sólo porque era la luz, condenó a su hijo a una vida de miserias. A veces le daba deseos de reírse de la estupidez de Potter, entonces recordaba a Harry.
Siguió arrullando al niño que se abrazaba a sí mismo, intentando dormir.
-Tom - escucho la voz de Harry
-Dime pequeño.
-Todo va a mejorar ¿verdad?
- Lo hará, te lo prometo.
