-Entonces... ¿Ya se pueden ir? -preguntó un hombre de cabello negro vestido de bartender dando su mejor su sonrisa de servicio al cliente a los hombres que tenía en frente

Él es Tobio Ikuse, un estudiante recién graduado de la universidad y dueño del bar "Black Dog" junto a su pareja, Lavinia Reni quien también es cantante en el bar.

Había comprado este local a un alcohólico cuando estaba apunto de salir de la universidad, había aprovechado que el anterior dueño no se encontraba en sus cinco sentidos y consiguió una rebaja de más de la mitad del precio original (N/A: Cierta Valkiria estaría orgullosa).

Aunque tal vez el karma estaba actuando, pues aquel hombre se convirtió en un cliente bastante leal. Miró hacia un lado, donde uno de sus empleados sacaba a rastras a un pelinegro de puntas amarillas.

Abrió la puerta y lanzó al hombre, satisfecho con su trabajo dió unas palmadas en sus piernas limpiándose.

El mismo pelinegro que había lanzado apareció nuevamente dentro del bar, preparándose para tomar una siesta.

Azazel daba demasiados problemas; desde hablar sobre cómo espiaba a una rubia con nombre masculino, de cuando su esposa lo dejó por andar muy juguetón con su secretaria, cuando se metió un Satisfyer para descubrir porqué se había hecho tan popular, e incluso de cuando en una borrachera se acostó con un caballo...

Ese viejo ebrio balbuceaba muchas incongruencias y Lavinia tenía que soportarlo... Aunque no podía negar que le estaba empezando a dar curiosidad sobre los caballos.

Volvió su mirada a la barra, forzando nuevamente su sonrisa. Un grupo de hombres jóvenes se encontraba bebiendo, dos de ellos llorando y el otro viendo su bebida con una expresión en blanco.

Uno de los que lloraba era un joven de cabello castaño y ojos miel, Hyōdō Issei

-No es culpa mía... Akeno-san mostraba mucha piel... No es culpa mía, no soy un violador -murmuraba entre sollozos, sacudiendo su nariz

El otro era Saji, un rubio de ojos grises. La chica que le gusta no le prestaba atención... No creo que haya que decir más.

Quién veía su bebida era Vali, un bishonen de cabello plateado. Su novia Seekvaira había preferido ver un maratón de JoJo's a salir con él.

-¡Chicos, chicos! -gritó una voz masculina tras la puerta del baño- ¡Un sujeto igual a mí me está mirando!

La puerta fue abierta de golpe, un hombre corpulento de ojos violetas hacia movimientos extraños.

-Esas setas alucinógenas eran fuertes... -mencionó Vali antes de estampar su rostro contra la mesa

Sairaorg Bael es el nombre del hombre corpulento -¡Mis dedos parecen salchichas!

-... O-Oigan -los chicos en la barra miraron a Tobio- Si se están emborrachando por problemas amorosos, ¿Qué hay de Sairaorg-san? Él está soltero

-Él se coló -señaló Saji- además, ser soltero también es motivo para emborracharse...

Los recuerdos de Vietnam, o más bien; ser rechazado una y otra vez por Sōna volvieron a la mente del rubio, quién para no llorar decidió sacar un papel donde iban unos pastillas, las echó en su bebida y empezó a llorar en silencio mientras abrazaba la mesa, balbuceando que la amaba.

Segundos después Issei se tiró de su silla vomitando y revolcándose mientras lloraba, pidiendo perdón a Rias, que dicho sea de paso estaba teniendo una noche de chicas junto a sus amigas.

-Alejaré estás cosas de sospechosa legalidad -dijo Tobio agarrando el pedazo de papel con las pastillas para posteriormente dejarla en el basurero, sin notar que un perro negro se las llevaba

-¡PEEEENEEE~! -gritó Azazel, quién había vuelto a entrar luego de haber sido echado por segunda vez -Te extraño Pene... kuh~

-¡Ajajajajaj! -rió Sairaorg- Nos salió joto el viejo

"No, se refiere a su esposa" quiso decir Tobio, pero pensó que lo mejor sería callar.

Vali era el más calmado de este grupo, pues ahora revisaba su celular cuando...

[Nada mejor que un maratón de JoJo's. ¡El viejo Joseph es un papucho!]

Era lo que Seekvaira tuiteó junto a una foto mostrando una figura de Joseph entre sus pechos.

Sin más, tiró su teléfono y se bebió todo de un trago, incluído las bebidas de sus amigos, lágrimas salieron de sus ojos

-¡Va-kun! -llamó Lavinia, preocupada

Saji se había quitado la camiseta, besando a la mesa -¡Ah~ Sōna-sama! -gimió, claramente confundiendo dos cosas planas

-¡No me limpié bien el trasero! -exclamó Sairaorg llorando

Viendo como todos estaban metidos en sus mundos de tristeza, y que Vali sonreía triunfante entre los pechos de Lavinia... A él también le estaban dando ganas de tirarse al suelo.

Llenó un vaso mezclando diferentes licores y buscó las pastillas, encontrándose con su perro, echando espuma por la boca mientras convulsionaba.

Su mente tardó un poco en procesar las cosas. Su perro, los restos de las pastillas...

-... Asco de día