Adrien miró los alrededores del club, los rostros jóvenes de súbito le hicieron darse cuenta del hecho de que este era su cumpleaños número 33, y que estaba ahí pensando que Nino y Kim habían malentendido lo que les dijo, pero sabía que ellos le habían escuchado bien solo que lo habían ignorado porque sí.

Adrien maldijo entre dientes, mirando el repleto club y ubicando el counter, yendo hacia él.

"Te ofrezco algo?" una amigable voz dijo del otro lado del counter atrayendo la atención de Adrien hacia el atractivo rostro.

"Cerveza, por favor," Adrien habló ausentemente, mirando a las personas en busca de sus amigos, pero tal como esperaba sus ojos encontraron solo un mar de personas desconocidas.

"Claro," la mujer sonrió ampliamente, extendiéndole su orden momentos después antes de ir al siguiente cliente.

La música retumbaba y la vibración llenaba el club mientras bebía de su cerveza.

"Cerveza? Cuántos años tienes? Catorce?" una seductora voz resonó por encima de la música y Adrien sintió que se tensó, sin estar seguro de si debía responder o ignorar la ruda pregunta, pero al final se inclinó más hacia lo primero.

Giró, dispuesto a responder, pero cuando sus ojos viajaron hacia la chica, las palabras se esfumaron.

La mujer frente a él era increíble, lucía no mayor de 17 o 18, y tenía una sonrisa pagada de sí. Su cabello estaba húmedo y sus sensuales labios estaban algo hinchados – como si acabara de ser besada con pasión. Todo eso junto con sus ceñidas prendas, hacía que Adrien pensara que la chica era de todo menos inocente.

Adrien arqueó la ceja, "Podría decir lo mismo de ti." Vio con interés cuando la chica formó un casi puchero antes de mirarlo indignada.

"Tengo 18, y tú qué, 21?"

Adrien ladeó la cabeza y rió, dando otro sorbo, con intenciones de lucir sexy. Si la chica podía usar su sex appeal para dejar mudo a Adrien, ya podían dos jugar a lo mismo.

"Treinta y tres. Edad legal para beber. Cómo es que estás tú aquí?"

"Oh vamos! No me digas que eres tan viejo que no sabes que hay ID falsos?"

Adrien miró serio a la sonriente chica, terminando su cerveza y ordenando algo más fuerte. Si iba a estar sentado aquí con esta adolescente presumida, algo le decía que iba a necesitar un trago más fuerte.

"No te sientas mal." siguió, con voz burlona pero sin malicia. "Me gustan los hombres grandes."

Adrien viró ojos y la barrió con la mirada. "Pues yo las prefiero con edad legal para beber."

De cualquier forma, sus palabras tuvieron el efecto contrario ya que la menor se inclinó incómodamente más cerca, su respiración rozaba la oreja de Adrien.

"Al carajo la legalidad. Sabes que soy mejor que cualquiera en este lugar." Alzó su pulgar y señaló a la bartender. "Incluido aquella."

A pesar de todo, la demostración pública y demás, Adrien sintió una súbita presión en sus jeans y su lengua lamió sus resecos labios. Sabía que estaba mal – lo sabía muy bien – pero todo su cuerpo estaba en desacuerdo con él, casi incitándole que se inclinara y rozara esos labios con los suyos.

El puchero estaba formándose otra vez, haciéndole ver inocente.

Pero de pronto, la voz de la chica regresó así como su cuerpo que cayó cómodamente al regazo de Adrien. "No quieres hacerlo conmigo?"

Adrien se sintió indefenso cuando la chica empezó a restregarse lentamente contra él, haciendo que su entrepierna palpitara y sus caderas se alzaran sin su permiso. No sabía por qué la menor tenía tanto efecto en él, pero...al carajo!

"Cómo te llamas?" la menor preguntó, su boca nuevamente estuvo en la oreja de Adrien, pero esta vez mordiéndola y haciendo que el mayor balbuceara incoherentemente.

"P-por qué?" Adrien logró tartamudear, casi soltando un inaudible gemido debido al sensual ritmo que seguían sus caderas.

"Quiero saber el nombre que gritaré cuando me tomes," los bonitos labios ronronearon, por fin haciendo que Adrien olvide todo.

Al demonios la legalidad!

Si podía llevarse a esta chica a la cama, el gobierno y la sociedad podían esperar.

"Adrien."

"Marinette."

Con toda la apenas necesaria presentación hecha – porque el saber el nombre del otro apenas le hacían más que dos extraños – Adrien sujetó la muñeca de Marinette, quitándola de su regazo y llevándola entre las personas hacia el baño.

Marinette rió cuando vio el destino final. "Qué bonito, Adrien!"

"Al diablo!" Adrien musitó, empujando la puerta y jalando a Marinette con él.

La menor sonrió, permitiéndose ser empujada al cubículo haciendo que Adrien vagamente reconociera que quizá estaba acostumbrada a este tipo de trato y a juzgar por la forma en la que estaba reaccionando, quizá también le gustaba.

Adrien dejó que Marinette se las apañara por un par de segundos poniéndose cómoda tanto como podía, antes de que sus manos fueran a sus cabellos, uniendo sus labios en un doloroso beso. La boca de Marinette se entreabrió dejando que la lengua de Adrien se deslizara sin haber preguntado. A pesar de todo lo anterior, la lengua de Marinette peleó por dominar la de Adrien antes de permitir que el mayor ganara, gimiendo descaradamente.

Les tomó unos segundos para que las prendas empezaran a desaparecer, dejando sus cuerpos y cayendo al suelo.

Si alguien – y Adrien lo sabía pero no le importaba – entraba, tendrían que ser sordos y ciegos como para no notar lo que este par estaba haciendo sin tratar de esconderlo.

Cuando Marinette por fin logró bajarle los bóxers a Adrien, su boca tardó poco al engullir su dureza.

Adrien echó hacia atrás la cabeza, apenas importándole haberse golpeado, pensando en lo sexy que lucía Marinette con sus labios tomándolo.

Estaba tomándole todo su autocontrol a Adrien para no embestir la boca de la menor, pero al cabo de unos segundos no se contuvo más y empujó las caderas, gimiendo audiblemente ante la ceñida sensación de la cálida boca. A ella no parecía importarle, la forma en la que podía tomar a Adrien en su boca sin hacer el amago de toser, significaba que toda esta situación era apenas nueva para ella.

Cuando Adrien se sintió cerca del clímax, sujetó con rudeza el cabello de Marinette, jalándola y ganándose un gemido por parte de la menor. El trato rudo al parecer le excitaba. La giró, disfrutando el sonido del cuerpo del otro golpeando con dureza el lado del cubículo, antes de lanzarse a ella para succionar su cuello cuando la cremosa piel le fue presentada.

"Eres tan lasciva, lo sabes?" Adrien gruñó, moviendo la cabeza de Marinette y atacando sus labios, mientras que su otra mano bajaba para tocar la entrada de la menor, arrancándole un estrangulado sonido.

"A-Adrien!" Marinette tartamudeó, su rápida lengua parecía incitarla a querer más. "D-date prisa..."

Con esa instrucción en mente, Adrien introdujo dos dedos en la boca de Marinette, apenas permitiéndole succionarlos antes de retirarlos y alinearlos en la dilatada entrada principal de la chica.

"No parece que necesites preparación, guapa. Apuesto que puedo metértelo y apenas sentirías dolor."

Aun así, introdujo su dedo en la cálida estrechez, gruñendo ante la idea de lo que su miembro sentiría al estar en la misma posición. La preparación fue rápida, ya que Adrien tenía razón y la entrada de la menor estaba lo dilatada suficiente como para saltarse esa mundana tarea. Para cuando lubricó su dureza y separó con fuerza las nalgas de Marinette, la menor ya era todo un desastre tembloroso, rogando y gimiendo sin vergüenza mientras se movía con desesperación contra la erección de Adrien.

"No te atrevas a seguir haciéndome esperar," gruñó, aunque el tono miserable hizo que su pedido sonara cómico. "Hazlo, Adrien...ya"

Y quién era Adrien para negarle a la hermosa chica lo que quería? Sin duda alguna, empujó su dureza por completo, haciendo que lascivos gemidos salieran de ambos. Marinette gritó, empujándose contra el cuerpo del mayor, desesperada por más fricción, por más...de todo.

"A-Adrien! más..." dijo mientras su cuerpo era empujado contra la pared con la fuerza de las embestidas de Adrien y si el mayor no hubiera estado tan excitado, se habría preocupado por el cuerpo de su amante.

Sus embestidas eran rudas y sin misericordia, empujando a la menor contra la pared. Todo era tan rápido y perfecto; justo lo que ambos necesitaban.

Cuando su clímax estuvo cerca, Marinette apenas podía seguir en pie, sus rodillas casi colapsaron bajo ella de no haber sido por el fuerte agarre de Adrien alrededor de su cintura.

"Más fuerte, Adrien!" Marinette casi gritó, su ansiedad le hizo olvidarse de dónde estaban.

Las palabras proviniendo de la menor provocaron que Adrien se acercara más a su clímax y con unas fuertes embestidas tuvo a Marinette temblando bajo él, su cuerpo cayó laxo en los brazos de Adrien mientras daba un gemido final, "Adrien!"

La estrechez combinada con los gemidos de la menor hizo que Adrien la siguiera, sujetando a Marinette con rudeza mientras la embestía una vez más y se corría en su estrecho interior.

De súbito, sintió que sus piernas temblaron y tuvo que sujetarse del borde del cubículo, inclinándose contra el lastimado cuerpo de Marinette.

Cuando fue capaz de erguirse, giró a la menor para verla, inclinándose para capturar los bonitos labios con los suyos. Todo su cuerpo se sentía entumecido por el esfuerzo de tenerlos a los dos erguidos, pero viendo la familiar sonrisa adornando el bonito rostro, hacía que todo valiera la pena. Rió, jalando a la menor imposiblemente cerca de su cuerpo y susurró, "Amor...eso fue increíble!"

Marinette rió y se permitió derretirse en su abrazo. "Te lo dije, Chaton~ el sexo en un lugar público siempre es más excitante."

"Y quién soy yo para diferir contigo, listilla?" Adrien sonrió, dándole a Marinette un afectuoso beso antes de tomar sus prendas.

"Mm, no veo por qué debas diferir. Con un sexo increíble como este, no te sientas mal por perder." Marinette respondió, colocándose la remera, muy al tanto de las marcas en su cuello y hombros, "Y no olvides agradecerle a Juleka por seguir el juego porque no fue fácil que accediera."

Adrien rió en respuesta, colocándose los zapatos y sujetando a Marinette antes de abrir la puerta. Ambos trastabillaron, sonriendo, mientras Adrien envolvía su brazo alrededor de Marinette una vez más, colocando un beso en su frente y musitando un suave, "Aun cuando no entiendo tus fetiches, como por ejemplo que insistas en tener 18 años, te amo."

"Oh vamos!" Marinette guiñó un ojo, "No me digas que eso no te excitó. Aún con todo eso, yo también te amo." Marinette sonrió, mirándolo con afecto. "Feliz cumpleaños, Adrien."

Fin

Ya se, ya se, tengo un problema con el juego de roles, pero HEEEY!!! funciona muchisimo y es bastante interesante XD XD XD -y es fácil de escribir-