Los besos de Anna parecen sanar heridas.
Pues, la manera en la que se empeña en hacer sentir bien a sus seres queridos cuando cura sus heridas tanto físicas como emocionales, es deslumbrante. Es hermoso.
Es suave, es cálido y sabe a todo estará bien.
Y, sobre todo, con esa bella sonrisa suya.
Y es que... A pesar de que él también cura heridas, incluso las propias; un día, ella se acerca, con timidez, pero preocupación a él.
Sus ojos cielo brillan de dolor y tristeza y, a él no le gusta eso.
Y entonces, Anna, toma con delicadeza la mano que se lastimó, y la besa. Con delicadeza, con amor, ternura y cuidado.
Zack en su momento no sabe qué hacer o qué debería hacer, pues, nunca nadie se tomó la molestia de besar sus cicatrices más allá de que él o Lucas, trataban sus heridas y ya.
Y aquello comienza a formarse como una rutina. No, eso no...
Más bien, como una especie de gesto de cariñoso. Como un bálsamo exclusivo para él.
Tal vez sea eso... No lo sabe con certeza.
Pero, lo único que Zack sabe es que... Los besos de Anna curan sus cicatrices.
