====Apertura de reporte de expediente====
Situación: alteración en el funcionamiento de las cámaras y el sistema de seguridad de la UA. Existencia de un punto ciego en el perímetro de los terrenos.
Actores participantes: Denki Kaminari y Kyoka Jiro, estudiantes de la clase 3-A
Anomalía registrada a las 10:22 de la mañana del 6 de Septiembre del año 2XXX. No se dispuso hacer una intervención inmediata, pues al analizar inicialmente la situación, se consideró que fue una leve falla en la corriente eléctrica. Prosiguientemente se sabría que esta fue generada por Denki Kaminari, usuario de un quirk electrificante.
1 de octubre: luego de tener la lista de inasistencias de cada alumno del mes de septiembre, se comprobó que los mencionados habían desaparecido no mucho antes de la hora en la que los equipos fueron alterados.
5 de Octubre: se los interroga a ambos niegan todo al inicio para luego ser cuestionados de modo que no puedan mentir, mencionan haber alterado el funcionamiento de una parte del sistema únicamente para escaparse de las clases de matemáticas dictadas por el profesor Ectoplasm. Ambos asistieron a las asignaturas posteriores a esa hora. Los profesores que los interrogaron no prefirieron hacer más hincapié en que fue lo que hicieron ambos adolescentes, pues se sabe que ambos comparten una situación sentimental. Se planteó la expulsión, pero al considerar lo formidable de las habilidades de los chicos para desmantelar el sistema, y teniendo en cuenta que no faltaba mucho para que se gradúen, se decidió no hacerlo.
Castigo: horas extras de clases durante un mes y medio.
Se reforzarán los equipos de esta zona, ya que varios estaban en decadencia.
Denki sabía que no tenía sentido lo que se le acababa de ocurrir. Ni un poco. Sabía que apenas le dirigiese la palabra a su novia esta le daría otro de sus usuales golpes con sus audífonos y que lo iba a llamar de todo. Sabía que incluso lo que fuera que tuviese para decirle tenía mucha más lógica que su estúpido plan y le diría que era ridículo arriesgarse así para hacer algo como eso.
Pero no le importaba. Su emocionalidad y sus deseos pasionales eran más fuertes que él en ese momento. Si, sabía que era estúpido, pero luego de pensarlo bien, llegó a la conclusión de que si elegía bien sus palabras y le mostraba todo lo que había planeado, existía la posibilidad de que la pelivioleta aprobase la propuesta y le siguiera el juego.
Desde hace años él había soñado con saltearse una clase solo por gusto, sin embargo las altas pretensiones de la institución y las reprimendas de varios de sus amigos (incluso aunque estos no fuesen los más aplicados académicamente) no lo habían motivado a hacerlo. Sin embargo, ahora tenía novia, y ya le quedaba claro que tener a Kyoka en su vida lograba que hiciera cualquier estupidez cursi ridícula que se le pasara por la cabeza, siempre y cuando esta no fuera terriblemente melosa y le diera cringe a Jiro.
Era lunes por la mañana. Él, para sorpresa de sus amigos y novia, se había pasado casi todo el domingo solo, pues quería procurar que su plan podía ser llevado a cabo. Al comprobar que sí parecía haber una mínima esperanza, y confiandose mucho, se dispuso a contarle a su novia su increíble idea, pues también la involucraba a ella.
Normalmente un lunes a esa hora de la mañana Denki Kaminari se encontraría con muchas ganas de dormir, sin embargo esta vez se veía visiblemente animado, no podía esperar para volver a hablar con Jiro. Sin embargo, sabía que no era algo que le podría contar en frente de todos por lo cual cuando la vio desayunando con sus amigas no se acercó a ella. Cuando finalmente todos emprendieron camino hacía el salón, Denki fue a buscar a su amada, pues era normal que caminaran juntos en las mañanas, ya que a ambos les subía el ánimo.
—Hola —le dijo él sonriente y poniéndose a la par de ella mientras caminaban hacia el edificio. La chica volteó a verlo, y el rubio pudo ver como se esbozaba una pequeña sonrisa en su rostro, lo que lo hizo sentir aún mejor.
—Hola imbécil —le respondió sarcásticamente Jiro.
—¿Ni siquiera son las nueve de la mañana y ya me estás insultando? —le preguntó el chico haciéndose el ofendido pero de nuevo queriendo empezar otra de esas conversaciones ridículas en las que se molestaban. A pesar de que muchas veces Jiro cuestionaba sus capacidades, él se divertía enormemente.
—Sabes perfectamente que mis insultos son muestra de la enorme confianza que te tengo. Así que yo que tú no me andaría quejando —siguió bromeando
—Pues ¿No me puedes demostrar tu confianza haciendo otra cosa que no sea insultarme?
—Si, solo que no quiero. Es más divertido hacerlo así.
—Eres muy cruel ¿sabes?
—Si, lo sé —le respondió la chica manteniendo ese tono sarcástico y devolviendole la sonrisa al chico. Aquello siempre podía con el rubio, eran muy contadas las veces que se la veía sonriendo así. Y cada vez que lo hacía, no podía evitar pensar en lo linda que era, además de sentirse afortunado porque ella le dirigiera tantas de esas sonrisas a el.
Ambos continuaron emprendiendo su camino a la clase y pasaron buena parte de este haciendo lo mismo que antes. Kaminari se estaba divirtiendo tanto que casi se olvida de la razón por la cual la había ido a buscar a la chica, y fue por eso que se decidió a hablarlo mientras estaban ingresando al salón y procedían a sentarse.
—Oye Kyoka, te quería preguntar algo.
—Dime
—¿Te puedo hacer una propuesta indecente?
Denki notó que de nuevo estaba sonando como un imbécil y como sus absurdas palabras habían generado extrañeza en la chica. Sin embargo, ese sentimiento no le duró mucho, porque después de reír un poco ante ese comentario dijo:
—¿Tan indecente como la de esa canción horrible?
—No, esa es demasiado indecente hasta para mi, además si lo hiciera estoy seguro que me mandarías al carajo inmediatamente y me dirías de todo.
—Es posible. Bueno ¿Entonces que me quieres proponer?
—Que nos salteemos una clase.
De nuevo pudo notar como sus palabras la confundían visiblemente. Sin embargo, esta vez demoró menos en responderle, y Denki pudo notar que le iba a caer la que se esperaba.
—¿Tu estás demente, no? —le dijo la chica un poco más seria
—Definitivamente —respondió él con total seguridad en sus palabras y persistiendo en intentar convencerla, aunque dudaba que lo estuviese haciendo bien.
—Que orgulloso eres —le respondió bromeando—. Pero hablando en serio ¿En qué momento pensaste que eso era una buena idea?
—Si, ya se que parece la peor idea de todas las que he tenido —exclamó Denki aún persistiendo en sonar seguro—. Pero te juro que esta la he pensado.
—¿Tu, pensando? ¿Acaso eso es posible? —se burló Kyoka
—Oye deja de denigrar a mi cerebro —respondió Denki—. Entiendo que dudes, yo mismo lo haría. Pero tal vez si escuchas lo que tengo para decirte cambies de opinión.
—¿Que te hace pensar que… —musitó la chica antes de ver su discurso interrumpido por la entrada del profesor Cementoss a la clase. Ante esto Kaminari no tuvo mejor idea que agarrarle el auricular a su novia y susurrarle lo siguiente:
—Te lo cuento en el recreo
Apenas escuchó el mensaje, Jiro apartó sus auriculares de la mano de su novio, de tal manera que cualquier otra persona ajena a la situación ni se hubiese dado cuenta de aquello. El profesor de piel gris no tardó demasiado tiempo en dar iniciada la clase, a la cual debido a ser el lunes a la primera hora, pocos alumnos estaban siendo capaces de seguirle el hilo con total eficacia.
Tras dar por finalizada la clase (cosa que alivió enormemente el ya deteriorado ánimo de los alumnos) todos procedieron a huir del salón, pues nadie quería permanecer en aquel espacio cerrado lleno de hormonas. Kaminari procedió a salir y a ponerse de espalda a una ventana. Jiro no tardó demasiado en divisarlo, y se dirigió frente a él, dispuesta a escuchar cualquier idiotez que tuviera para decirle.
—Bueno, a ver tu brillante idea —dijo Kyoka tratando de sonar lo más seria posible.
—Quería que nos salteasemos la clase de Ectoplasm del jueves.
—¿Y como pretendes que hagamos eso sin que nos descubran y nos pongan el peor castigo de nuestras vidas?
—Sabía que me preguntarías eso —le respondió Denki continuando con su aparente seguridad—. Supongo que bien sabrás que puedo generar electricidad.
—Si, no soy ciega, se con quien estoy saliendo —musitó Jiro sarcásticamente.
—Lo que planeo hacer con eso es desmantelar temporalmente las cámaras de el instituto para que no nos vean —siguió diciendo—. Y hacerlo de tal forma que parezca una falla en el sistema y que se genere un punto ciego en un extremo del predio.
Jiro no pudo evitar sorprenderse, pues para los estándares de Kaminari Denki eso definitivamente era pensar mucho. Aún así, la chica seguía considerando aquello como una estupidez bastante arriesgada y que le podría costar bastante a ambos, además de que no tenía idea de porque decidió escaparse de la clase con ella y no con sus amigos, que sabía que tenían mucha menos disposición académica que Jiro.
—¿Desmantelar las cámaras? ¿Tu de veras te crees capaz de generar una falla en el sistema con tu quirk que apenas sabes usar?
—Oye, el profesor Aizawa me dijo que había mejorado mucho. Además, te sorprendería la poca electricidad que utilizan esos dispositivos. Seguramente sean de bajo consumo porque sino gastarían demasiado.
—¿Y de dónde sacaste que utilizan bajo consumo? —preguntó Kyoka, bastante incrédula de todo lo que le estaba diciendo su novio.
—De mirar el techo en clase. Observar las lámparas durante horas sirvió de algo
Jiro no pudo evitar reír ante el absurdo que estaba escuchando. Nunca esperaba que la idiotez de Denki fuese capaz de decirle que tanto era el consumo de electricidad que se usaba. Mierda, tampoco esperaba que fuese capaz de darse cuenta de eso, pero supuso que se había tomado demasiado en serio aquello que dijo Aizawa respecto de conocer bien tus quirks.
—¿Y ahora de que te ríes? —le preguntó el rubio.
—Nada, de que eres muy idiota. Aunque tengo que admitir que eso está muy bien pensado.
—¿Ves? Tu siempre me subestimas.
—Aún así, no se si es lo correcto ¿Porque rayos piensas que desmantelar el sistema de seguridad del colegio que nos está permitiendo ser héroes es una buena idea?
—Por amor al arte —musitó Denki con mucha sinceridad.
—¿Que arte? —preguntó Kyoka desconcertada y riéndose un poco.
—Tu
Aquello agarró a la joven con la guardia extremadamente baja pues sabía que Denki solía salirse con cumplidos exageradisimos de la nada pero definitivamente no estaba preparada para que en plena mañana le saliera con que ella misma era arte y que estaba haciendo toda esa idiotez porque la amaba. No sabía cómo debía de verse, pero ante la timidez que sintió en ese entonces, sumado al enorme halago que sentía, apartó la mirada del rubio y dirigió sus ojos al suelo, para también taparse parte de la cara con la mano. No se sentía nada cómoda estando así en público
—Aw ¿Hice que te ruborizaras? —le preguntó Denki amablemente mientras se dirigía detrás de ella.
Jiro asintió con la cabeza, pues no podía formular palabra alguna.
—Eres muy linda cuando te ruborizas —le dijo mientras la abrazaba por detrás, cosa que tampoco ayudó al estado de la chica, la cual tardó un rato en finalmente responder.
—Aún así, sigo pensando que tu idea es ridícula.
—Tal vez lo sea teniendo en cuenta lo que posiblemente terminemos haciendo en aquel lugar en el que nadie nos verá. Pero, la verdad que en menos de medio año nos graduaremos y claramente estarémos bastante ocupados y no habrá tiempo para hacer este tipo de cosas. Además, ¿Qué mejor que no asistir a la aburrida clase de matemáticas de Ectoplasm e irte a pasar tiempo con tu hermosa novia?
—Deja de halagarme me haces sentir rara.
—Y tú me haces sentir tonto todos los días, así que toma esto como mi represalia —le respondió bromeando, y Jiro al poco tiempo no pudo evitar reír—. Pero volviendo al plan, necesitaré tu ayuda.
—¿Quieres acaso que te ayude a detectar dónde están las cámaras?
—¿Cómo lo supiste?
—¿Para que otra cosa querrías mi ayuda si no es para eso?
—Buen punto —dijo Kaminari al ver que de nuevo la inteligencia de su novia funcionaba más rápido que su cerebro— Entonces…—siguió diciendo mientras dejaba de abrazar a Jiro y se ponía en frente suyo— ¿Qué te parece?
—Sigo pensando que la idea es muy tonta, pero honestamente parece más divertido que una clase de derivadas. Así que lo voy a considerar —siguió diciendo Jiro mientras intentaba retirarse de allí, para no antes decirle una cosa más a su novio—. Por cierto, no le digas esto a nadie.
—Seré imbécil, pero tampoco tanto.
—Y cuando al fin lo admites —dijo Kyoka sonriendo.
—Oye ¿Adonde te vas? —le preguntó el rubio.
—Con las chicas, tuve suficiente de tu dosis de estupideces por esta mañana.
—Estupideces que adoras y que te hacen sentir bien.
Ante aquellas palabras, Jiro lo único que hizo fue mover rápidamente su auricular y clavarselo en la pierna. Aquello si bien le dolió al chico, pudo notar que no era tan fuerte como acostumbraba ¿Acaso la chica se estaba conteniendo?
—Cállate —le respondió Kyoka mientras trataba de ocultar su sonrisa y se retiraba de allí.
El resto del día transcurrió de forma similar a lo que pasaba siempre en la UA, clases que no le importaban a nadie, una notable pérdida en las ganas de vivir, luego la parte heroica que era bastante más interesante para todos y bla bla bla. Podría decirse que era un lunes demasiado lunes.
Al día siguiente, todo también transcurrió con total normalidad. Kaminari no estaba sorprendido de que Jiro no le hubiese dicho nada aún del tema, aunque siempre trataban de aprovechar algo de su tiempo libre para verse estaba claro que lo último que haría es presionarla y hablarle de eso cada vez que la viera. Había aprendido por las malas que aquello era una pésima idea.
Sin embargo no esperaba que la interrumpiera en plena conversación que se encontraba teniendo con Sero respecto a un tema de enorme relevancia para la vida de ambos
—Aguarda ¿Como es eso de que los peces voladores existen? —exclamaba Denki sin creer lo que le estaba diciendo su amigo
—Claro que existen, solo que no vuelan como palomas, sino que planean —respondió Sero
—¡Pero eso no es lo mismo que volar! ¿Porque lo llaman así entonces?
—Por la misma razón a la que llaman "ardilla voladora" a la que planea. A mi no me vengas a preguntar, yo no soy el que pone los nombres.
Aquella interesantísima conversación respecto de la denominación otorgada a ciertos seres pertenecientes al reino animal se vio interrumpida por la presencia de un molesto auricular que rozó parte del oído de Denki. Instintivamente se giró hacia la izquierda y pudo divisar a su amada dirigiéndose adonde ambos se situaban. Sero notó rápidamente que su amigo había desviado su atención, y también observó a la chica dirigirse allí.
—¿Podemos hablar de lo de ayer? —musitó ella apenas llegó allí
—¿Que cosa de ayer…? —empezó a dudar el rubio para desgracia de su novia, quien se veía venir aquello— ¡Ah sí, eso! Pues adiós mi querido Sero —siguió diciendo Denki con tono bromista— ya seguiremos hablando de peces voladores
—Adiós —dijo Sero algo extrañado por la situación, pero no demasiado interesado, retirandose del lugar.
—Bueno —dijo Kaminari dirigiéndose a Jiro— ¿Que quieres decirme?
—Pues que, aunque sigo pensando que tu idea es absurda, me convenciste.
Ante aquellas palabras Denki no pudo evitar tener un arrebato de felicidad irracional, por lo cual sumió a Jiro en un extraño abrazo que agarró la chica desprevenida. Tan fue así que llegó a levantarla del suelo, cosa que extrañó más a la joven.
—Gracias gracias gracias, pensé que de nuevo la había cagado.
—No lo hiciste… aunque me gustaría que me bajases— dijo Kyoka intentando aparentar seriedad.
—Oh, perdón, me dejé llevar— musitó el chico sintiéndose imbécil (otra vez) y soltando a la chica.
—Si no lo hicieras en pleno pasillo de la escuela no tendría problema. Pero no importa. Para tu información, me tomé la molestia de fijarme dónde rayos estaban situadas las cámaras que podrían llegar a vernos, porque estaba claro que tu no lo ibas a hacer.
—Me conoces bien —sonrió Denki inocentemente.
—Y llegué a la conclusión de que si hacemos todo bien, hay una posibilidad de que nadie nos descubra y que todo parezca como un fallo en el sistema. Pero para eso deberás usar bien tu quirk. Además, sigo sin entender dónde rayos está el punto ciego del que tanto hablas.
—Ah cierto, el punto ciego— dijo el chico para luego acto seguido tomar a su novia de la mano y llevársela fuera—. Ven
A pesar de que Jiro todavía no estaba acostumbrada a ir caminando así en público, no opuso resistencia. Salieron del edificio de la UA y se dirigieron a un predio que los estudiantes podían utilizar durante el recreo.
—Es allí… —iba a decir Kaminari mientras intentaba señalar a un extremo del predio, para ver el movimiento de su brazo interrumpido por los auriculares de su novia— ¿Que haces?
—No señales, tonto —le dijo la chica algo molesta, pero intentando no alzar la voz—. Te recuerdo que ahora mismo estamos siendo observados por esas mismas cámaras que vamos a alterar.
—¿Y eso en que nos afecta?
—Que luego de que noten nuestra ausencia es posible que usen la grabación de ahora mismo para poder encontrarnos.
—¿Tu dices que nos buscarán?
—Lo dudo, tenemos derecho de no asistir a clase si no queremos así que no deberían hacerlo.
—¿Como sabes eso?
—Momo —musitó Jiro con rapidez.
—Ah, tiene sentido —dijo Kaminari al terminar de atar los cabos.
—Entonces… ¿Es ahí dónde quieres ir?— exclamó Jiro señalando con su cabeza a un sector apartado de la zona en el cual se encontraba una pequeña construcción instalada al lado de uno de los campos que se usaban para entrenar. Había también bastantes árboles situados cerca de la estructura.
—Si, solo una cámara vigila esa zona y creo que podemos hacer que mueva su campo de visión— continuó Denki.
—Osea que estaremos detrás de los peores baños de todo el colegio. Que romántico— bromeó Jiro.
—Ya se, no es el mejor panorama, pero no tenemos otra opción. Es eso o ir a los dormitorios, pero eso está descartado.
—¿No sería más sabio hacer eso?
—A ver mi querida Kyoka —le empezó a decir Kaminari con un notorio tono bromista—. No hace falta tener la inteligencia de Yaoyorozu para saber que los dormitorios poseen una vigilancia bastante mayor de la que posiblemente habrá en el sector más recóndito e insignificante de toda la UA que nadie jamás usa. Además… —siguió diciendo aparentando más seguridad y colocando la mano en el hombro de la chica— creo que nos vendría bien salirnos un poco de nuestra zona de confort, no sé, digo yo.
De nuevo, Jiro apenas podía procesar el espectáculo que estaba presenciando frente a ella. Era una total ridiculez, y la forma de hablar de Kaminari no ayudaba para nada. Sin embargo, encontraba aquello inexplicablemente bonito, a la par que divertido, por lo que luego de intentar aparentar que eso no le había hecho nada de gracia, no pudo contener la risa y tampoco pudo evitar abrazar al chico. Aquello generó una enorme alegría en el rubio, tanto así que se le estampó una ridícula sonrisa que agradecía que la chica no la estuviera viendo. No tardó en corresponder el abrazo, pues sí había algo que adoraba en ese universo era que Jiro fuera demostrativa.
—¿De que te ríes ahora?— preguntó Kaminari, sabiendo la respuesta.
—De tu forma de hablar— le respondió.
—¿Tan ridícula es?
—Muy
Se hizo un silencio en el cual la chica terminó hundiendo su cara en el hombro de su amado, pues había algo en ella que le estaba generando la necesidad de tenerlo cerca, aunque sabía que en cualquier momento el timbre de regreso a clase los interrumpiría. Pero no le importaba, en aquel momento lo tenía al lado suyo y quería disfrutar eso todo lo que pudiera. En la misma situación podría decirse que se encontraba el chico, quien instintivamente no pudo evitar darle un beso a su novia en la cabeza. Sabía perfectamente que en otras ocasiones no contendría todos sus impulsos (para nada ayudados por el amigo de ahí abajo) como lo estaba haciendo en ese entonces, pero no era tan idiota como para no saber que estaban en público.
—Por cierto —volvió a decir Jiro sacando la cabeza de dónde la tenía situada y mirándolo al chico a la cara— ¿Solo nos ausentaremos durante la hora de matemáticas del jueves?
—Si. Sabes perfectamente que si fuera por mi insistiría en que nos fueramos todo el día. Pero se que si te lo propongo me dirás que estoy delirando.
—Sí, no sólo estás dejando que tus instintos deliren de la peor manera, sino que sería muy sospechoso que nos fuésemos todo el día. Ya bastante va a ser para nuestros compañeros, que seguramente pregunten que nos fuimos a hacer y no me sorprendería si suponen lo peor.
—¿Y si lo que suponen no es falso y realmente ocurre?— dijo Kaminari sin pensar.
Ante aquel comentario malsonante, Jiro se apartó de Denki y le respondió levemente indignada.
—Voy a ignorar lo que acabas de decir— musitó mientras pensaba "porqué me sorprendo"—. Es obvio que sospecharan y nos harán preguntas.
—¿Entonces qué les vamos a decir?
—Que te sentías mal y tuviste que vomitar.
—¿Por qué yo?— exclamó un poco indignado
—Porque te alimentas peor que yo y no tienes que lidiar con una Momo y una Tsuyu que se darían cuenta inmediatamente que les estoy mintiendo. Nomás con que aparentes estar un poco cansado la mayoría de nuestros compañeros se lo creerán.
—Puedo hacer eso— le respondió Denki feliz para luego cambiar un poco el tono—. Más fácil me será si te tengo a mi lado y hacemos lo que todos supondrán que haremos.
Ante aquello, Kyoka no pudo seguir lidiando con la idiotez de su novio, por lo que se apartó de él y no tuvo más remedio que clavarle sus auriculares.
—¡Deja de hacer insinuaciones sexuales! —exclamó la chica.
—¡Auch! Perdón —dijo el chico luego de la agresión— no pude evitarlo. Es más fuerte que yo, y más si estás conmigo.
—Pues guardatelo, al menos por un rato.
—Aguarda —exclamó el rubio extrañado— ¿Estás diciendo que…
—No malinterpretes mis palabras —lo interrumpió ella mientras volvía a levantar sus auriculares a modo de amenaza y para que luego el timbre que indicaba la vuelta a clase los interrumpiera.
Ambos regresaron al salón luego de aquella particular charla que había dejado al joven con ganas de más que desgraciadamente para él, debía contener sus instintos durante un buen rato. A pesar de que claramente su amigo había vuelto a la normalidad no mucho después de que Jiro lo golpeara con sus auriculares y volvieran a clase, había quedado bastante deseoso. Sin embargo, notó que se pasó buena parte del resto del día pensando únicamente en ella, y torturandose porque ella tenía la tarde ocupada con no se que pasantía que se encontraba haciendo. Por eso mismo, y como se dio cuenta de que tenía buena parte de la tarde libre (no realmente, pero no consideraba que la situación era tan terrible como para ponerse a estudiar) decidió invertir su tiempo en hacer lo que todo adolescente hormonado (y enamorado) haría.
Al terminar aburriendose solo en su habitación (pues la mayoría de sus amigos estaban ocupados con otras cosas) se dio cuenta que, efectivamente, de nuevo, estaba pensando en la chica de pelo violeta. Pensó en aquella pequeña pero atractiva figura que tenía, en como ambos estaban pegados el uno junto al otro horas atrás. Su dedo grande volvió a despertar de su sueño y supo exactamente lo que quería hacer en ese momento. Bajó su mano hacia ahí y comenzó a masturbarse mientras pensaba en cómo la chica le besaba el cuello lentamente mientras le acariciaba la espalda con sus manos y sus auriculares. El le estaba correspondiendo el abrazo, y en su imaginación, la chica continuó un buen rato besándole el cuello hasta que repentinamente decidió bajar hacia dónde se encontraba su miembro, y procedía a hacerle una felación.
Ante el éxtasis sexual que el chico estaba sintiendo en ese entonces, se imaginó cómo él le acariciaba aquel hermoso pelo corto que tenía, mientras ella continuaba ahí debajo haciéndole sentir millones de cosas indescriptibles. El chico no tardó demasiado en sentir que iba a eyacular, por lo que previno lo evidente y agarró todos los pañuelos que pudo que tenía en su mesa (los cuales sabía que no eran para nada disimulados, pero no le importaba, menos teniendo en cuenta de que varias veces había manchado la habitación mucho más de lo que le gustaría). Finalmente, eyaculó y pudo evitar que se hiciese un desastre.
Por alguna razón que desconocía (posiblemente ligado a la abstinencia que él sentía que tenía de su novia) lo próximo que hizo una vez se aclaró del éxtasis, fue dirigirse a agarrar su teléfono y a enviarle un mensaje a Kyoka, quien dudaba que le respondiese, pero se necesitaba sacar un ridículo peso de encima.
"Tu te haces pajas pensando en mí? Porque yo pienso en tí cuando me las hago" había escrito el chico y lo mandó sin pensar, para no tardar en darse cuenta de que estaba sonando como un pajero. Grande fue su sorpresa cuando la chica le respondió no mucho después de que escribiera
"Si" puso inicialmente, cosa que claramente generó que Denki volviera a estampar aquella sonrisa estúpida en su cara. Sin embargo, no tardaría en verse interrumpida por otro comentario al puro estilo Jiro que el ya acostumbraba a escuchar frecuentemente.
"Deja de pajearte y ve a estudiar idiota"
Ante eso, Kaminari se rió y le respondió diciendo que lo intentaría. Pudo notar que la chica se había ido ya que no había visto el último mensaje. Tras darse cuenta de eso, se fue a hacer cualquier otra cosa que no fuera estudiar.
Los días habían pasado (muy lentamente, sobre todo para Denki), y finalmente era el recreo anterior a cuando pensaban hacer todo aquel plan que Kaminari había ideado de la nada solo por querer algo más de acción en su noviazgo. Seguía sorprendido de que ella hubiera aceptado, pues él tenía la impresión de que ella no era una persona que disfrutaba de ese tipo de cosas. No llevaban demasiado tiempo saliendo, pero ya habían tenido relaciones sexuales un par de veces, cosa que él disfrutaba bastante más de lo que inicialmente pensaba que lo haría.
Todavía no hablaban demasiado de eso, suponía que era porque Kyoka debía de sentirse algo insegura respecto de todo lo que le estaba pasando, que no era poco. Él sabía que en ocasiones se pasaba de tonto, y por esa misma cuestión no la culpaba si a veces quería reprenderlo (había llegado a la conclusión de que muchas veces ella tenía razón). A su vez, intentaba no ser invasivo, a pesar de que su mente clamaba por su presencia muchas veces, la conocía lo suficientemente bien para saber que ella necesitaba tener su espacio y estar con otra gente que no fuera el.
Poco antes de que terminase el recreo el chico se dirigió fuera del edificio, situándose en el mismo lugar en el que había estado el otro día. Para su desgracia, la chica no se encontraba allí, y no tardó mucho en pensar que se había retractado de todo.
Sin embargo, para suerte de su desesperación, no tardó demasiado tiempo en llegar allí. Eso hizo que el chico se calmara bastante, pero aún así seguía extrañado por su tardanza.
—¿Dónde estabas?
—Las chicas me retuvieron. Tuve que huir antes de que volvieran a hablar de piedras.
—¿Que hacían hablando de piedras?
—¿Y crees que yo lo se? —le dijo Jiro— Pero bueno, espero no haber sido demasiado sospechosa.
—Yo huí justo después de haber perdido un piedra papel o tijeras, así que más sospechosa que yo no debiste haber sido.
—¿Y eso porque fue?— preguntó Jiro extrañada y riendose nuevamente del absurdo del chico.
—No me acuerdo, fue idea de Sero y Kirishima, no mía— le dijo Denki—. Pero lo que importa es que estás aquí— siguió diciendo mientras le sonreía.
Jiro no respondió y se limitó a observar el perímetro mientras colocaba uno de sus auriculares en el suelo.
—¿Que haces?
—Analizando la situación, y tratando de que los sonidos de personas no interfieran con lo que intento hacer —decía seriamente—. Hay cuatro cámaras, una no parece del todo funcional, aunque esa no es precisamente la que tendremos que alterar para que no nos capte en su campo de visión. Solo sobresalen sus lentes pero el aparato interno delata bastante su posición. Si te concentras puedes alterar la señal durante un rato. ¿Crees que podrás?
—Claro que puedo, esperé toda mi vida para esto— le respondió bromeando.
—Lo que digas— dijo secamente— ¿Puedes alterar las cuatro cámaras a la vez?
—¿Y eso para que?
—Para que podamos movernos con más libertad. Dijiste que usaban bajo consumo, así que no debería consumirte mucho tu quirk. Cuando lleguemos detrás de los baños te ayudaré con esto del punto ciego, creo que puedo generar vibraciones que hagan que la posición del lente se mueva.
—Esta bien, confio plenamente en tus capacidades.
Kaminari pudo notar como Jiro se ruborizaba un poco. Estuvo a punto de acariciarle aquella hermosa cara, pero su pensamiento (que ni siquiera pudo llevar a cabo) se vio interrumpido por el timbre que indicaba el final del recreo. Fue en ese entonces que la chica se movió de dónde se encontraba, se acercó más a una pared, y se agachó. El rubio no entendió porqué, pero la siguió e hizo lo mismo.
—¿Porque nos movemos?— le preguntó sin entender.
—Para que no nos vea la gente que va a entrar —dijo mientras volvía a clavar su auricular en el piso— Aunque no nos conozcan, si nos ven puede ser un problema
Kaminari no le respondió, pues no había pensado en eso, y definitivamente la chica tenía razón. Nuevamente pudo comprobar cómo su cerebro funcionaba mucho mejor que el de él. Esperaron un rato a que el lugar quedará desierto, para evitar levantar sospecha alguna. No mucho después de eso, la chica procedió a susurrarle al chico.
—Empieza.
Ante eso, el chico puso sus manos en la pared que se encontraba detrás de ambos y comenzó a hacer su trabajo. A pesar de que él no tenía la exacta ubicación de todos los dispositivos como si la tenía Jiro, era capaz de percibir de dónde venían las señales eléctricas, por lo que no le fue muy difícil encontrarlas y usar un poco de su poder para distorsionar lo que fuera que la cámara estaba grabando, procurando que no fuera demasiado y pronto se fuera. La chica no tardó en hacerle una seña de que todo había salido bien y procedió a moverse de allí, pero no yendo hacia el lugar que habían planteado sino que se movio horizontalmente dirigiéndose a una esquina. Kaminari la siguió, algo extrañado, por lo que no pudo evitar preguntar lo que hacía.
—¿Porque venimos aquí?
—Porque si vamos por el medio es mucho más probable que llamemos la atención y que alguien nos vea por la ventana.
—Buen punto— le dijo Kaminari al ver que tampoco se le había ocurrido eso.
—Ahora corre que eso se activara en cualquier momento. Y no hagas ruido.
—¿Y como hago es...— iba a quejarse el rubio cuando vio que la chica ya se estaba dirigiendo hacia la locación, por lo que no le quedó otra que seguirla.
Cuando ambos finalmente llegaron allí, procedieron nuevamente a agacharse, pues a pesar de que ambos se encontraban cerca de su objetivo, la operación todavía no se había dado por finalizada. Jiro entonces procedió a clavar su auricular en un lugar de la pared, dónde Kaminari no pudo ver gran cosa, pero ante la leve percepción que tenía de una señal, supuso que se trataba de aquella cámara a la cual debían modificarle el punto de vista.
—Las ondas de mi corazón no están siendo suficientes como para que se mueva— musitó Jiro—. Abrazame
—¿Que… porque...—dijo Denki visiblemente confundido, pues no entendía a qué venía eso en un momento así.
—Que me abraces digo, que no tenemos mucho tiempo—le espetó ella.
Kaminari obedeció, sintiéndose algo fuera de lugar, y rodeó con el brazo a su novia. No sabía en que influiría esto, pero si algo lo sorprendía era que estaba teniendo que demostrar afecto para potenciar el quirk de alguien, situación que nunca pensó que le ocurriría.
No mucho después pudo notar como el auricular de Jiro regresaba a su lugar. Kaminari no quiso cantar victoria, pero pudo percibir cómo la chica se encontraba más tranquila, por lo que esperaba que todo hubiera salido bien.
—Lo conseguí.
—¿Tan rápido? —empezó a decir Denki con intención de molestarla— Ni siquiera me dejaste que te diera un beso.
Ante eso, Kyoka volvió a amenazar con golpearlo con sus auriculares, cosa a la que Kaminari reaccionó rápidamente y por eso terminó tirado en el piso. Jiro ni siquiera volteó a verlo y se dirigió más cerca de la parte trasera de aquella construcción, la cual parecía bastante deficiente y a la que llegaba muy poco sol,, de forma que no se veía demasiado el cielo desde ahí. Jiro no hizo otra cosa que pararse al lado de la estructura, mientras que Kaminari volvió a quedar perdido observándola mientras ella se movía.
—¿Vienes, o te vas a quedar ahí todo el día? —le preguntó la chica.
—¡Ah sí! Ya voy— exclamó el chico dirigiéndose hacia dónde estaba ella, quedando a su lado.
—Así que pasamos por toda esta operación sigilosa solo para estar abajo de un matorral y al lado de unos baños mal pintados y seguramente mal mantenidos solo porque no queremos estudiar derivadas. Definitivamente esta ha sido la peor idea que has tenido.
—Tal vez, pero bien que tu te convenciste y me ayudaste— le respondió Kaminari.
—Tienes suerte que estaba harta de las derivadas.
—Y si, claramente desperdiciar tiempo útil de tu vida con tu novio es más divertido que eso.
Jiro no respondió, simplemente se dedicó a mirar al cielo, o lo poco que se podía ver de este. Kaminari lo único que pudo hacer en ese entonces fue mirarla, pues la tenía tan cerca que en aquel momento no quería hacer otra cosa que eso. Jiro no tardó mucho tiempo en dirigirle de nuevo la mirada, para verse sumida de nuevo en otra incertidumbre sentimental generada por aquellos ojos amarillos que tanto le gustaba observar.
—Tienes lindos ojos—musitó con algo de timidez.
—Tu también —le dijo Kaminari haciendo aquella sonrisa estúpida que tanto le podía a la chica, acción que correspondio.
Fue entonces que el rubio instintivamente empezó a acariciarle la mejilla, cosa que hizo que Jiro se ruborizara un poco. El rubio estaba por tomar la iniciativa y besarla, pero vio su pensamiento interrumpido por su compañera, pues al parecer ella estaba tenía planeado hacer lo mismo. Sus labios empezaron a tocarse con una pasión bastante notoria que calmaba bastante a ambos chicos, pues aunque ninguno sabía que al otro le estaba ocurriendo lo mismo, ambos estaban necesitados de entrar en algo así. Los dos se encontraban totalmente ensimismados con aquello que estaban haciendo, a pesar de que era algo que solían hacer con frecuencia, sin embargo, jamás se cansaban de hacerlo.
Kaminari al poco tiempo se dio cuenta de que si continuaba más tiempo así, le iba a quedar una notoria tortícolis, pues la diferencia de altura estaba pasando factura. Fue por eso que se detuvo, y tuvo una idea que no sabía cómo se la tomaría la chica, pero que pensó que haría que todo sería más fácil.
—¿Qué haces?—le preguntó la chica al ver que se estaba agachando un poco para luego notar que la estaba levantando— ¡Oye! Porque…
—Me gusta que estés a mi altura— le dijo el chico con un tono meloso.
Jiro no supo cómo interpretar eso, ya que no le encontró sentido alguno. Pero no era momento para buscarle sentido a las ilógicas palabras de Kaminari, pues lo próximo que hizo fue volver a besarlo. No tardó demasiado en colocar sus brazos a la altura del cuello de su novio de forma que sus manos tocaban su espalda. No sabía porque hacía eso, pero algo en su interior le decía que quería sentirlo, mejor dicho, que lo necesitaba.
El alivio interior que les generaba besarse no tardó en regresar, para no demorar en transformarse en aquel instinto primitivo que tanto atormentaba sus presencias en ocasiones que se encontraban juntos pero sabían que debían reprimirse. La ola de besos persisitó un rato más, hasta que por alguna razón que a Jiro le resultó algo inesperada, pero no del todo ilógica, Kaminari procedió a bajarla.
—¿Te cansaste? —le preguntó la chica.
—Sí —exclamó Denki mientras se sentaba.
—Qué poco aguante tienes —se burló la chica a la par que se sentaba cerca de el.
—Me acabas de hacer usar mi electricidad y te estuve levantando por como cinco minutos consecutivos. No esperes demasiado de mi.
—Nunca lo hago, creeme— musitó aún burlándose.
Kaminari no pudo evitar reír, a la par de recordar exactamente porque estaba saliendo con ella. Podía ser cruel, eso estaba claro, pero a pesar de que dudase siempre de su inteligencia, sabía que esos comentarios se los hacía porque le tenía confianza y estaba totalmente mentalizada en que se los tomaría bien.
—Acércate —le susurró Kaminari mientras procedía a acariciarle el pelo.
Jiro no dijo nada, pues al parecer ella también quería hacer lo mismo. Se posicionó de forma que se encontraba sentada encima de Kaminari. De nuevo quedaron un rato mirándose. Realmente se veía muy lindo con esa poca luz que traspasaba las hojas de los árboles, al punto de que Jiro llegó a pensar que en cualquier momento se moriría de tener tanta belleza frente a sus ojos. El rubio también se encontraba mirándola, apreciando aquellas facciones que tanto le alegraban cualquier situación.
—Eres hermosa— musitó el chico.
—Tu también eres hermoso —le respondió la joven con algo de timidez.
Y como los instintos definitivamente no estaban como para mirarse mutuamente media hora, los dos volvieron a quedar sumidos en otro torbellino de besos. Ninguno de los dos escatimo en gastos para abrazarse, Jiro nuevamente pasó sus brazos cerca de su cuello y Kaminari procedió a rodearla por la cintura. Estaba claro que no podían explicar el porqué, pero había algo en todo aquello que los hacía sentir seguros y protegidos, sentimientos que los hacían entrar en un estado de tranquilidad que dudaban haber alcanzado alguna vez en su vida.
Acto seguido, el chico procedió a moverse de allí y a colocar su boca cerca del oído de la chica. Posteriormente empezó a lamerle parte del lóbulo izquierdo. Tenía bastantes deseos de morderlo, pero no sabía si eso le podía dejar secuelas graves al quirk de su novia, y no quería interferir con eso. La chica, a pesar de que aquella parte de su cuerpo era bastante sensible, estaba disfrutando eso casi tanto como disfrutaba escuchar un disco al que le tenía mucho apego emocional. Tanto fue así que empezó a gemir un poco, cosa que estimuló bastante al rubio, y procedió a continuar lamiendo aquella zona, incluyendo a aquellos raros cables que se desprendían del lóbulo, teniendo cuidado de no tocar la punta por el bien de la salud de su lengua.
Kyoka empezó a posicionar una de sus manos en la cabeza del chico, de forma que sentía aquel pelo que tanto le gustaba e incentivaba al chico a que siguiera, porque estaba segura de que estaba sintiendo un nivel de calma y de éxtasis que le era difícil de procesar. No dudaba que tenía que ver directamente con que estuviesen haciendo eso en sus oídos, su sentido más desarrollado con diferencia. Denki procedió a cambiar de lado y hacer lo mismo que estaba haciendo en la otra parte. Fue en ese entonces que tuvo una idea luminosa, ligada totalmente al estado en el que se encontraba, que no era precisamente el más coherente. Acercó su cabeza al oído de la chica y susurró:
—Te amo Kyoka.
Jiro sintió como si Kaminari hubiese usado todo el poder de su quirk en ella, al punto que llegó a pensar si realmente se estaba paralizando. Si así era, paralizarse era lo más hermoso del mundo,, pues mientras sentía aquella hipotética electricidad recorrer todo su cuerpo, le respondió.
—Te amo Denki —musitó mientras intentaba recomponerse
Tras eso,procedió a poner su cara en el hombro del chico, como acostumbraba a hacer las veces que no quería que se viera la sonrisa que se le había hecho en el rostro. Al chico también se le estampó una sonrisa tonta.
En ese entonces Jiro procedió a darle besos en el cuello a su amado. Denki pudo sentir como nuevamente sus peores instintos pasionales despertaban de forma vivaz. Pues a pesar de que su amigo de abajo había despertado de la siesta no mucho después de que empezaran a besarse, en aquel momento lo sentía tan erecto que no dudó en que la chica lo estaba sintiendo en alguna parte de su cuerpo, que posiblemente no estuviera demasiado lejos de aquel orificio que a él siempre le generaba tanta intriga.
No pudo contener sus instintos, pues no tardó en empezar a gemir también, ya que eso lo estimulaba, y muchísimo. Tanto fue así que no pudo evitar traspasar la remera de su novia y tocarle la espalda sin ninguna prenda por encima de su mano. No tenía ni idea de que había hecho eso en ella, pero sentir aquel calor en sus manos también le generaba una calma que no podía explicar. Pudo sentir como en un momento Jiro apartaba la camisa del chico para dirigirse a besarle en una parte que antes se encontraba cubierta. Aquello no ayudaba para nada, pues estimuló aún más a su órgano genital. Al parecer sus instintos no estaban queriendo ser disimulados, porque de alguna forma, la chica se apartó un poco de allí.
—¿Estás bien? — le preguntó el chico.
—Si, estoy muy bien— le respondió la joven— No te preocupes— dijo para luego darle un beso en la mejilla, cosa que hizo que el chico sonriera de nuevo.
Claramente, Kyoka había notado la presencia de aquel bulto cerca de su entrepierna. Fue por esto que se salió de encima del chico y procedió a quedarse a su lado, observando aquel desnivel que se había generado.
—¿Que miras? —le preguntó el rubio
—¿Y qué crees que miro?— le respondió Jiro sarcásticamente.
—¿Que? ¿Tanto te llama la atención? No es la primera vez que me pasa en frente tuyo.
—Ya lo se, tonto. No sería la primera vez que lo veo tampoco.
—¿Entonces porque dudas tanto?
—Buena pregunta, no lo sé.
—Está esperándote, igual que yo.
—Suenas como un desesperado.
—Hola, lo soy, por si no te habías dado cuenta desde que empezamos a salir— le respondió sarcásticamente.
Jiro en otras ocasiones hubiese seguido hablando, pero las intenciones de su novio eran bastante claras. Fue por eso que desde dónde se encontraba sentada, procedió de nuevo a besarlo, mientras le tocaba aquel notorio bulto. No tardó demasiado en sacarlo de aquella capa de ropa que se interponía entre el exterior y el miembro, dejando su pene erecto al descubierto. La chica no demoró en dirigir su cara hacía ahí, para así proceder a chuparlo.
Kaminari se sentía tan complacido, que no pudo evitar gemir. Sentir que aquellos hermosos labios tocaban su miembro era como una especie de bendición casi equivalente a ser un héroe reconocido para el. Le era difícil describir una sensación mayor de placer, pues ni con sus mejores pajas se sentía tan bien como cuando Jiro realizaba algo en aquella zona. Estaba muy bien así, demasiado bien. Si hubiese confiado en sus instintos más primitivos, hubiese seguido dejando que se la chuparan, pero en ese entonces pasó uno de esos momentos casi inéditos en los cuales la lucidez lo iluminó, e hizo un ademán que sirviera para que Jiro dejara de hacerlo. Ella se encontraba disfrutando chupar aquella figura fálica, a pesar de que no fuese lo más estimulante para ella, por lo que le sorprendió que el chico la interrumpiera.
—¿Que pasa? —le preguntó la chica con poco aire.
—Es que estaba por eyacular.
—¿No se supone que eso es lo que quieres cuando te hago esto?
—Normalmente sí— decía Kaminari tratando de calmar sus estímulos—. Pero no creo que sea lo más conveniente, te llenaría la boca de semen y te quedaría un aliento horrible que tendrías que sufrir durante todo el día, y en frente de todos nuestros compañeros. Y se que no quieres eso.
Aquello hizo que Jiro se conmoviera enormemente, pues pudo notar nuevamente como el chico la conocía muy bien, porque definitivamente ese no era un escenario con el que quería encontrarse. Ante eso, le agarró un extraño sentimiento de irracionalidad amorosa de esos que nunca le agarraban, y se levantó a abrazar a su novio y estamparle un beso en la mejilla.
—Te amo idiota.
—Te amo estúpida —le respondió él sonriéndole mientras apoyaba la cabeza en su hombro y volvía a meter su miembro dentro de sus pantalones— ¿Qué quieres que te haga?
—No tengo ni idea.
Kaminari no respondió y la dejó pensando un rato. Al poco tiempo, la chica volvió a hablar.
—¿Y si me haces una paja?
—¿Segura? No soy muy bueno en eso, ya sabes que me falta práctica.
—No me importa, ademas se que después te sentirás culpable porque según tú "no me devolviste el favor".
—Me conoces bien —se rió un poco Kaminari— Acuéstate, que así será más fácil.
Jiro obedeció y pudo ver como el chico hacía lo mismo de forma que se encontraba mirándola a ella desde el costado. De nuevo, no pudo evitar pensar en lo linda que se veía con esa poca luz, por lo que sus instintos hicieron nuevamente que le acariciara la cara y que le devolviera el beso en la mejilla. Kaminari estaba por proseguir a indicarle a Jiro como debía ponerse, pero al parecer ella lo había entendido antes que el.
Ante eso, procedió a bajar su mano lentamente mientras le acariciaba las prendas y el cuerpo a su amada. Cuando por fin estaba a la altura de su vagina, metió su mano a través de la ropa que la ocultaba, y posteriormente insertó sus dedos en aquellas extrañas paredes que tanto lo intrigaban. No tenía ni idea de si lo estaba haciendo bien, pues no era de las acciones sexuales con las que se sentía más confiado, pero al parecer estaba funcionando, porque notó como la chica comenzó a gemir.
Ante eso, quiso seguir estimulándola, por lo que metió otro dedo y de nuevo procedió a lamerle el lóbulo, cosa que sumió en un completo éxtasis a Jiro, quien por su parte estaba teniendo uno de los momentos más chocantes pero a la vez más relajantes de su vida. No le ayudaba a su cordura que le estuviese lamiendo el lóbulo, pues la combinación de eso y la masturbación, aumentaban por mucho el nivel de shock que tanto había experimentado antes cuando Denki se encontraba solamente lamiendole los oídos. Tanto fue así, que pudo sentir una enorme liberación y calma en su cuerpo, lo que la hizo quedarse en pausa. Denki notó esto, por lo que paró de hacer lo que estaba haciendo.
—¿Qué pasó?
—Acabé —mencionó Jiro con pocas energías y bastante feliz.
—¡¿En serio?! —exclamó el chico con el volumen bastante alto.
—No grites, imbécil —le susurró Jiro un poco alterada—. Nos pueden escuchar.
—Ups, lo siento… Es que no pensaba que mi paja deficiente te haría hacer eso.
—Pues no fue solo en ese momento, de hecho me pasó dos veces.
—¿Eh?— dijo Kaminari confundido— ¿Que? ¿Cómo ocurrió eso?
—Antes, cuando estaba encima tuyo y me estabas lamiendo los lóbulos.
—Ah, ya veo. Me alegro mucho —respondió sonriéndole
Tras eso ninguno de los dos habló. Kaminari colocó su cabeza a la altura del pecho de la chica y se acurrucó junto a ella, quien rodeó sus hombros con su brazo izquierdo. Ambos se quedaron mirando a lo que tenían delante, sin importarles nada y solo pensando en aquel hermoso (y a la vez extraño) momento que acababan de tener juntos. El chico estaba calmado por estar junto a ella y por haberla satisfacido sexualmente. Se sentía bien apoyando su cabeza en su pecho y siendo abrazado, no quería que eso terminara. Ella por su parte, no estaba preocupándose por nada que viniera después, solo pensaba en lo extrañamente feliz que se encontraba al lado de su hermoso y complaciente novio.
—Realmente te saliste con la tuya con esto —empezó a decirle Jiro mientras de nuevo procedía a acariciarle el pelo al chico.
—Es posible. Pero tu fuiste la que cedió.
—Pero toda la idea fue tuya.
—Si, pero nos la pasamos disfrutando del cuerpo del otro en vez de perdiendo nuestro tiempo con derivadas ¿No crees que valió la pena?
—Cada maldito segundo —le respondió Kyoka para luego besarle la frente al chico, y tras eso Denki volvió a esbozar una sonrisa.
Ambos estuvieron un rato más así, hasta que su paz se vio interrumpida por el timbre del recreo, que indicaba que aquel tiempo a solas debía finalizar. Los dos se levantaron, y estaban por procedir a salir de ahí, no sin antes ver la acción detenida por Jiro.
—¿Ahora que? Ya salió la gente, podemos integrarnos— habló Kaminari.
—Sería demasiado sospechoso que salgamos los dos juntos de la nada de detrás de este bloque. Creo que podríamos aparentar que salimos del baño.
—¿Es necesario?— bufó el chico.
—No, pero yo sería prudente, porque no es como que podrían expulsarnos si se enterasen que alteramos el sistema— le respondió con poca paciencia.
—Bueno bueno, lo que digas.
—Además, tendrás que fingir que estás como si te hubieses vomitado todo el desayuno. Así que ve preparando tu actuación.
—Lo intentaré —respondió algo desanimado.
Tras sus palabras, la chica le dio un corto beso en los labios al joven, para luego empezar a irse dentro de aquella estructura rara.
—Te espero dentro, idiota. Te amo— dijo mientras sonreía y se retiraba de allí.
—Te amo —susurró Kaminari mientras veía cómo la chica se iba y de nuevo aparecía aquella sonrisa en su rostro
