Hola a todos! He aquí un one-shot de esta pareja que nadie pudo adivinar en mi cuenta de Facebook, muajajajaja! Pero bueno, espero que les guste tanto como yo adoré escribirla, quise hacer algo con esta pareja porque si bien ahora Gabriel Agreste es el ser más odiado de la serie empatando con Lila, eso no quiere decir que de joven tuvo su corazón, así pues sin más qué decir… COMENZAMOS!

Habilidad culinaria.

Capítulo único.

Gabriel Agreste no siempre fue el exitoso empresario y diseñador de modas que ahora era, en su juventud fue un completo desconocido para la industria que buscaba salir adelante con su trabajo. Pero una de las razones para volverse rápidamente rico fue por su amada Emilie, pero no es como todos creen. Recapitulemos…

La familia de su amada musa era rica, asquerosamente rica, y aunque empezaba a destacar en el medio de la actuación, todo gracias a Graham Productions, a ella le gustaba más ser su modelo exclusiva que lo tenía loco con una mirada. Emilie le traía buena suerte, cada vestido que ella se probaba era digno de mención y al verla su inspiración explotaba con una decena de ideas y modelos a preparar. Era inteligente, astuta, graciosa, dulce, una luz que iluminó su triste mundo gris. Y fue ella la que hizo posible su sueño de ser el punto de mira de los diseñadores más famosos, pero al principio no estaba de acuerdo en usar sus contactos…

-Te lo digo Gabriel, deberías hablar con Audrey, ella tiene influencias en este medio.

-No me gustaría deberle algo a tu amiga, sin ofender amor pero a veces puede ser algo… pretenciosa.

«Por no decir otras cosas»

Pensó al recordar a la arrogante Audrey Bourgeois. Dejó la última caja en el suelo y miró con orgullo su nuevo departamento. La abrazó y besó mirando ese bello lugar que habían escogido para comenzar sus vidas juntos.

-Te prometo que viviremos en una casa grande.

-Todo a su tiempo, no te harás rico de la noche a la mañana mi amor.

-Tienes razón, ¿quieres comer algo?

-¡Sí!

Gabriel siempre fue un joven independiente, había trabajado duro toda su vida y por supuesto como un joven adulto que vivía solo sabía cocinar, todo gracias ante la necesidad de aprender a cocinar al no poder depender de las comidas congeladas toda su vida. Le gustaba la expresión de Emilie cuando comía alguno de sus "sencillos" platillos, a los que le ponía gran empeño en la presentación.

-¡Oh, cielos! Eres el mejor, Gabriel.- halagó besando su mejilla.

Esas palabras lo hacían sonreír, levantando su espíritu sintiéndose un gigante imparable que iba a hacer todo lo posible para darle a su amada la vida que merecía y demostrar a la familia Graham de Vanilly que él era el hombre idea para ella.

Su vida fue tranquila hasta que llego un momento en que se le presentó una oportunidad única en la que tendría que hacer varios diseños para el mes siguiente en un concurso que podría hacerlo dar el siguiente paso en su carrera. Al principio dudó pero fue Emilie quien le dio ese empujón para participar. El arduo trabajo comenzó a absorber más tiempo del necesario, eso lo apenaba mucho con su amada sin embargo Emilie, comprensiva, lo apoyaba en todo lo necesario, y la cocina comenzó a sentirse fría por la falta de uso. O al menos hasta esa noche, LA noche que lo cambiaría todo…

Por alguna razón desconocida por el momento el sueño lo abandonó. No recordaba cómo llegó a la cama pero estaba seguro de aun estar vestido y tenía los zapatos puestos, ¿qué importaba una camisa arrugada por la mañana? Pero lo que terminó por despertarlo fue un peculiar aroma.

-¿Qué es…?- aspiró profundo antes de soltar el aire.- Mmmmhm. Al dente… ahumado, al punto, frito, quemado… ¡QUÉ MIERDA!- corrió desesperado a la cocina, casi resbalando con un tapete, necesitaba llegar antes de que todo el lugar ardiera y al llegar a la cocina listo para tomar el extintor que compró al mudarse vio a su amada con un sartén en mano que tenía algo negro pegado.- Emilie, qué es…

-Un huevo.- respondió ella apenada y él abrió grande los ojos al mirar la sartén.

-Un huevo…

-Y salchichas, y tocino, quería hacer una comida al estilo americano. No quería molestarte por ello, quería sorprenderte.

Y vaya que lo hizo. Sabía que su amada estaba acostumbrada a que hicieran la mayoría de las cosas por ella, pero esto era impresionante. Ni siquiera podía identificar qué cosa era cuál, estaba negro, pegado a la sartén ahora inútil y con un olor extraño.

-No pasa nada. Es sólo carne quemada.

-Y tomate, con cebolleta y algunas alcaparras.

Eso alarmó al joven diseñador que sintió su cabello pararse del susto hasta encanecer.

-Muy bien… no es tan... ¿qué es esa capa color café que lo rodea?

-¿Te refieres al aceite?

Sí, Gabriel sintió que su cabello se aclaró un tono por el susto. Mirando a su hermosa musa con expresión perpleja hasta que su boca pudo pronunciar las palabras que necesitaba decir.

-… Tienes prohibido usar la cocina.

-¡¿Qué?! ¿Pero y si quiero hacer algo?

-No, prohibido.

-Y si quiero hervir agua.

-No.

-Y si…

-Por piedad, no.- rogó el diseñador tomándola de los hombros y mirándola fijamente a los ojos. ¡La quería viva y sana!

Emilie terminó por asentir.

-Vale.- suspiró resignada. Gabriel al ver su expresión triste suspiró pronunciando las siguientes palabras aun en contra de su raciocinio.

-Cereal. Puedes hacer cereal.

-¡Claro!- sonrió radiante Emilie.

Al otro día Gabriel se tragó su orgullo y llamó a Audrey, si podía ayudarle a avanzar más rápido en su carrera aprovecharía la oportunidad, y así muy pronto contratar a un cocinero para cuando él no pudiese cocinar Emilie no intentase quemar la cocina. Aunque en los siguientes días en que siguió trabajando hasta tarde en sus diseños, fue sorprendido con tazones de cereal para la cena cortesía de Emilie, que cumplió su promesa de sólo preparar cereal para no matarlo de un infarto, la cocina ya no se sentía fría a su opinión, y ella admitía que ese nuevo tono más claro en el cabello de Gabriel le sentaba muy bien.

….

El ya consumado diseñador Gabriel Agreste miró a la pequeña Marinette Dupain-Cheng que iba de la mano de su hijo como si de una cucaracha se tratase.

-Padre, por favor, danos la oportunidad.- defendió su hijo a la chica que amaba.- Marinette es una chica fabulosa. Es una excelente persona, es presidenta de la clase, ha hecho diseños para Jagged Stone, y es una gran cocinera.- eso llamó la atención del diseñador.

-¿Cocinera?- escupió la palabra con desdén.

-Sí, sabe cocinar de todo, cocina francesa, china, italiana, también es experta en postres.

Un silencio se instauró en ellos, tan pesado que sofocaba a los jóvenes, pero que en el que el mayor era inmune. Afiló su mirada y luego se dio la media vuelta para regresar a su oficina.

-Dígame señorita Dupain-Cheng, cuando preparar el cereal ¿le queda crujiente o demasiado mojado?

-¿Eh? Cru-crujiente señor.- este afiló su mirada, adentrándose en el alma de esa jovencita para averiguar si mentía o no, entonces se dio la media vuelta alejándose de la pareja.

-La apruebo.- dijo antes de azotar la puerta y regresar a su trabajo, sin ver a la lívida novia de su hijo caerse de la impresión.

No iba a decir nada de esa relación, al menos no por ahora. Pero le parecía bien que esa chiquilla supiera cocinar cuando a su hijo no se le daba ni siquiera calentar un pedazo de pan. Pero sus habilidades culinarias no servían si no contaba con la habilidad más indispensable en la cocina y que estaba escrito en letras de oro en la familia Agreste: Que supiera preparar un cereal crujiente.

…..

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos, acepto imágenes de Chat Noir, Nathaniel, Luka o Viperion y sin más qué decir… AUN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!